Infortelecom

Noticias de yihadismo

17-07-2019 | Fuente: elpais.com
La justicia avala el uso de informes secretos del CNI para expulsar a sospechosos de yihadismo
La Audiencia Nacional respalda el traslado a Marruecos de un imán al que el servicio secreto catalogó como peligroso para la seguridad nacional
09-07-2019 | Fuente: elpais.com
Un acusado de yihadismo: ?Todo esto es una película montada por un confidente?
La Audiencia Nacional repite el juicio contra dos supuestos miembros de un grupo de radicalización islámico
06-06-2019 | Fuente: abc.es
Daesh usó la aplicación rusa Telegram para preparar atentados como el de Barcelona
Privado del territorio que llegó a controlar en el califato proclamado en partes de Siria e Irak, Daesh ha recurrido al servicio de mensajería Telegram para organizar no sólo la difusión de su propaganda sino también la logística de sus ataques terroristas. Según demuestra un pormenorizado análisis del Programa sobre Extremismo de la universidad George Washington, los militantes de ese grupo islamita aprovechan la opacidad de Telegram, un servicio digital gratuito creado en Rusia en 2013, para comunicarse y coordinar su intendencia. Ese informe, presentado este jueves, revela que las autoridades de los países atacados tenían ya evidencias de que los atentados terroristas en París en noviembre de 2015, Berlín en diciembre de 2016 y Barcelona y Cambrils en agosto de 2017 se habían preparado a través de Telegram, con comunicación de los terroristas con islamistas en Irak y Siria. Según el análisis de la universidad norteamericana, una de las etiquetas empleadas era, en inglés, #JUST_TERROR, repetida después para amenazar a España, entre otros objetivos. Los autores del estudio, titulado «Extremismo encriptado», analizaron 636 canales privados de Daesh en Telegram, entre junio de 2017 y octubre de 2018. Todos estaban en inglés, lengua franca en la comunicación a escala global de los terroristas, aunque hay también abundantes canales públicos y privados en español. Su conclusión es que «la negativa a ofrecer a las autoridades policiales información sobre sus usuarios y el incumplimiento de sus condiciones de uso hacen de Telegram un servicio muy atractivo para los simpatizantes de Daesh». Lo cierto es que Telegram ha defendido como suficientes las medidas que ha tomado hasta ahora contra el yihadismo, que se limitan a haber eliminado 200.000 canales y perfiles sospechosos de radicalismo. En 2015, uno de los fundadores de la plataforma, Pavel Durov, dijo en un foro organizado por TechCrunch en San Francisco: «Nuestro derecho a la intimidad es más importante que el temor a que sucedan cosas malas, como terrorismo». Finalmente, tras mucha presión en países atacados por el terrorismo, como Francia o España, Telegram modificó el año pasado sus condiciones de uso para aceptar la revelación de la dirección IP y el número de teléfono de un sospechoso de terrorismo siempre que haya un mandato judicial de por medio. De momento, según el estudio de la universidad de George Washington, no ha recibido ningún mandato judicial que le haya obligado a revelar esa información. Por todos estos motivos, el informe califica Telegram de servicio «efectivo y seguro» para los terroristas y «herramienta de comunicación digital preferida para los simpatizantes del ISIS». En comparación, Facebook ?propietario de WhatsApp?, Google y Twitter han tomado medidas mucho más drásticas contra el radicalismo, censurando a usuarios ridiculizados y compartiendo información sobre posibles conductas delictivas con las autoridades a ambos lados del Atlántico.
03-06-2019 | Fuente: abc.es
El recrudecimiento de la guerra en Libia deja 30 muertos en el sur de Trípoli
Al menos 18 miembros de las fuerzas del Gobierno de Unión Nacional (GNA), reconocido por la ONU, y 14 combatientes del llamado Ejercito Nacional Libio (LNA), dirigido por el mariscal general Jalifa Haftar, murieron en intensos combates que estallaron en la madrugada del domingo por el control del sur de Trípoli. En los choques resultaron heridos 32 miembros del LNA, algunos de los cuales se encuentran en estado crítico, y fueron transferidos al hospital de la ciudad de Terhuna (sureste). Por su parte, fuerzas afines al GNA informaron en las redes sociales haber derribado un avión sin piloto con bandera de Emiratos Árabes sin aportar más detalles. Al mismo tiempo, una doble explosión causó la muerte de tres personas e hirió a otras ocho frente a las sedes del LNA en la ciudad costera de Derna (este), bastión del yihadismo en el norte de Africa, según informó una fuente de seguridad. Las tropas lideradas por Hafter, hombre fuerte del país y tutor del Ejecutivo establecido en la ciudad oriental de Tobruk, levantaron el pasado 4 de abril un cerco en el sur de Trípoli, que se ha convertido en escenario de combates diarios con el fin de expulsar al gobierno de la capital sostenido por la ONU desde 2016. Desde entonces, los enfrentamientos han causado cerca de 600 muertos y más de 3.000 heridos y obligado a más de 30.000 personas a convertirse en desplazados internos, según datos de la Organización Mundial de la Salud. Los combates han afectado igualmente a los miles de migrantes irregulares que están confinados en centros de detención de Trípoli, a los que se intenta trasladar a lugares más seguros en el norte de la ciudad.
18-05-2019 | Fuente: elpais.com
La Audiencia absuelve tras 14 meses en prisión a un joven navarro acusado de yihadismo
El tribunal concluye que los indicios de autoadoctrinamiento terrorista contra Víctor F. M. son "insuficientes"
17-05-2019 | Fuente: elpais.com
La Audiencia absuelve tras 14 meses en prisión a un joven navarro acusado de yihadismo
El tribunal concluye que los indicios de autoadoctrinamiento terrorista contra Víctor F. M. son "insuficientes"
15-05-2019 | Fuente: abc.es
Rachid Benzine, islamólogo: «Los franceses que se unieron a Daesh deben volver y ser juzgados aquí»
El islamólogo Rachid Benzine (Kenitra, Marruecos, 1971) acudió la semana pasada a la Casa Árabe de Madrid para conceder una charla titulada «Islam (s) y musulmanes: malentendidos y malentendientes», y, en el marco de ese evento, ABC tuvo la oportunidad de conversar con él. Este estudioso del islam abandonó su Marruecos natal cuando era un niño para asentarse con su familia en Francia, en la localidad de Trappes, donde creció y contempló como arraigaban algunas de las versiones más radicales de su religión, fanatismo que creó el caldo de cultivo perfecto para que sucediera la tragedia. Un total de 78 jóvenes de ese municipio se enrolaron en las filas de Daesh durante el auge del grupo terrorista en Siria e Irak en los últimos años. Benzine no se conformó con ser testigo de esa deriva y se interesó por comprenderla, acercándose, desde su concepción liberal de la fe y su profundo conocimiento del Corán y de los otros textos esenciales para los musulmanes, a la propaganda yihadista. Fruto de sus entrevistas con jóvenes que habían regresado del autodenominado Estado Islámico, y que se encontraban en prisión, escribió «Nour, pourquoi je n'ai-rien vu venir» (Seuil, 2016) («Nour, ¿por qué no lo vi venir?»), donde relata un intercambio imaginario de cartas entre un padre y su hija, una chica que se ha unido a los terroristas en Faluya. La obra cosechó éxito y captó interés, y se convirtió en una obra de teatro, «Lettres à Nour» («Cartas a Nour»). En esta entrevista, hubo tiempo de hablar sobre ella y también de otros desafíos a los que se enfrenta el islam en Francia, un país donde viven 6 millones de musulmanes y en el que el terrorismo islámico ha hecho un daño que ha enturbiado gravemente la convivencia. Usted es uno de los representantes del llamado islam liberal. ¿Me puede explicar en qué consiste esa lectura que hace de su religión? El islam liberal intenta tomar en cuenta las cuestiones que plantea la modernidad. A la vez, el islam liberal somete al Corán y a la tradición a una examen crítico, sobre todo a través de las ciencias humanas, y propone nuevas lecturas. Es, en definitiva, un islam que valora los derechos humanos, la igualdad entre hombres y mujeres, la diversidad religiosa y la libertad de conciencia. Todas las preguntas que se le plantean a un creyente que quiere vivir su religión en los albores del siglo XXI. ¿Cómo hay que leer las escrituras sagradas del islam para alcanzar una concepción de la religión de ese tipo? En primer lugar, hay que intentar consagrar mucho trabajo al Corán, y sobre todo a su primer contexto. Cuando se hacen estudios de historia sobre el Corán, sobre ese primer momento llamado islam primitivo, se descubre que es un periodo borroso. El Corán es el primer gran texto árabe y para estudiar esa etapa solo tenemos esa fuente. Además, toda la tradición musulmana que se refiere al Corán fue elaborada dos siglos más tarde. Fue la sociedad iraquí, de Bagdad, la encargada de hacerlo, a partir del año 750. Sin embargo, según la tradición musulmana, el Corán fue anunciado entre 610 y 632. Es decir, que entre 632 y 750 no tenemos gran cosa en lo que se refiere a documentos o literatura. Es un silencio total. Una vez que somos conscientes de eso, se puede empezar a trabajar sobre los textos. Es un trabajo colosal. Macron ha dicho en varias ocasiones que quiere crear un islam francés. Sin embargo, la islamóloga Razika Adnani considera que un proyecto de ese tipo es una utopía, y que está lejos de suponer «una solución para el salafismo y el radicalismo», como ha explicado en varios medios. ¿Qué le parece? Si miramos cómo se ha desarrollado el islam históricamente, vemos que la manera de vivir la religión en Pakistán, Senegal, Irán o Irak es diferente. Así que no es una utopía, porque el islam como religión se inscribe en una cultura, y esa cultura interroga al islam. Es una dialéctica continua. Por ejemplo, la manera de vivir el islam en Bélgica es muy diferente a la de Francia, porque el principio de laicidad no existe en el primer país. Cuando Macron habla del islam de Francia, se refiere a la cuestión de la organización del culto. Es decir, a la formación de los imanes, que es muy importante, y a la construcción de las mezquitas o al peregrinaje. La cuestión es cómo institucionalizar la religión para obtener transparencia, sobre todo en lo que se refiere a la financiación. El presidente no alude a un cambio teológico o religioso, porque el Estado no puede ocuparse de esos aspectos. Como usted acaba de señalar, Francia es un país laico, con una ley de separación de la Iglesia y el Estado que data de 1905. Allí viven ahora seis millones de musulmanes. ¿Cómo pueden integrarse y convivir en un país que ha puesto cortapisas a la religión? El gran problema de la organización del islam es que a sus diferentes tendencias les cuesta dialogar entre ellas. Cuando las personas no quieren dialogar entre ellas, es muy difícil que se organicen. A pesar de la separación establecida en 1905, el Estado necesita interlocutores para ciertos auntos, como la ética o la organización del culto. La cuestión es cuál es la legitimidad de los interlocutores. Creo que, en lugar de una institución nacional, hay que partir de lo local, de los departamentos, región por región, y luego crecer hasta que se conseguir una institución que sea representativa de todos los musulmanes. Usted nació en Marruecos y luego, cuando era un niño, se asentó con su familia en Francia. Creció en Trappes, de donde han salido 78 personas para unirse a las filas de Daesh. Muchos eran jóvenes que se habían educado como franceses. ¿Cómo puede explicar este fenómeno desde su experiencia? Trappes tiene una población de 32.000 habitantes. Ha habido casos de jóvenes que han sido un éxito. Pero un grupo de ellos se ha ido a Siria. El número se eleva porque a menudo son de la misma familia. En Trappes, había un ambiente que propiciaba que sucediera algo así: la inmigración tras la guerra civil de Argelia, la presencia de los Hermanos Musulmanes, los salafistas.. Cuando la salida hacia Siria fue posible, algunos jóvenes creyeron que era su ocasión para vivir lo que llaman «el verdadero islam». Creían que en Francia no se podía ser musulmán del todo. Y por eso decidieron marcharse. He trabajado sobre el discurso de Daesh, con sus textos y vídeos. También he ido durante un año y medio a las cárceles para entrevistarme con jóvenes que habían vuelto de Siria o Irak. Creo que fueron atraídos por los cuatro sueños o promesas de Daesh. Primero, por la unidad del mundo musulmán, que se iba a posicionar contra Occidente, recuperando sus antiguas fronteras. Segundo, por la vuelta de la dignidad. He escrito un libro llamado «Cartas a Nour». Es un intercambio epistolar entre un padre y su hija, que se ha unido al grupo terrorista. Hay un momento en el que la chica dice: «Se puede reparar una injusticia, pero una humillación no se cura nunca». Algunos jóvenes sentían que el discurso de Daesh les devolvía la dignidad y el orgullo. La vuelta a la pureza fue el tercer sueño prometido. Los captados pensaban que se habían alejado del auténtico islam, y consideraban que los gobiernos musulmanes no estaban en sintonía con la verdadera religión. Esa voluntad de pureza conducía al deseo de purificación, por lo que la violencia se convertía en un acto moral. Por último, el cuarto sueño de Daesh fue dar sentido a sus vidas. Les dieron una especie de kit que contenía una revolución religiosa y política. En «Cartas a Nour», la hija que se ha unido a Daesh escribe esto a su padre: «Me doy cuenta de la inutilidad y del vacío de mi vida de antes». Hay autores que consideran que el terrorismo deriva del nihilismo, o que hay una vinculación. ¿Está usted de acuerdo? No, el yihadismo no es nihilismo. El yihadismo es un movimiento revolucionario que quiere cambiar el mundo. La mayoría de las personas que se marchan a Siria no buscan morir, sino vivir su propia experiencia. Cuando se unen a Daesh, tienen la impresión de que van a participar en una revolución, y que su vida va a ser útil. Usted ha entrevistado a jóvenes que se hicieron terroristas y que ahora han vuelto a Francia. Hay un debate sobre las responsabilidades, sobre quién es el culpable de que algo así haya podido suceder: el Estado, la sociedad, la religión o los propios chicos, por irresponsables y desconsiderados con el país en el que han crecido. ¿Qué piensa usted? Es culpa de todo el mundo. La sociedad ha fallado, porque son hombres y mujeres que han crecido en ella. Que hijos de la sociedad francesa decidieran ir a un país en guerra quiere decir que nos hemos equivocado colectivamente en algo. Creo que tiene que ver con la utopía, los sueños y la esperanza. Muchos jóvenes dudan de la sociedad francesa y de su capacidad para proponerles una vida digna. Además, también es un fallo del islam. No hemos sabido desactivar sus lecturas mortíferas. Los líderes musulmanes que no han sabido enfrentarse a la ideología de Daesh son responsables. Daesh es un tipo de islam, y aunque no sea el que conocemos ni el que nos gusta, también forma parte de esta religión, que puede tener una versión violenta. ¿Qué le decían esos jóvenes con los que se entrevistó? Casi todo lo que he escrito en «Cartas a Nour» viene de lo que he escuchado en las prisiones. Allí me he encontrado con gente brillante intelectualmente, gente con estudios que no tiene problemas psicológicos o dificultades para encontrar su lugar en la sociedad. Se han unido a Daesh porque es una ideología que puede seducir a los jóvenes. Algunos no se arrepienten para nada de haberse ido, porque sostienen que les empujaba un ideal. No hay un único perfil. En otro fragmento de «Cartas a Nour», el padre recuerda a su hija: «No te equivoques de combate: la libertad, la democracia, la emancipación de los pueblos, pasan por la educación». En Francia, después de los atentados contra «Charlie Hebdo», hubo chicos de instituto que dijeron que, al fin y al cabo, los dibujantes se lo «habían buscado un poco». ¿Qué ha pasado con la educación? Me consta que hay barrios conflictivos donde el trabajo en los institutos es realmente duro. Efectivamente. En los barrios donde las condiciones económicas y sociales no son perfectas, donde vive gente que tiene muchos problemas, la educación nacional no puede hacerlo todo. En esos barrios, los profesores están muy entregados y son valientes, porque es mucho más difícil enseñar en esos centros que en institutos de clase media o burguesa. Los problemas son enormes. Hay muchos jóvenes que no controlan el idioma y que tienen dificultades psicológicas, económicas o sociales. Además, los adolescentes adoran la provocación. Después de los atentados contra «Charlie Hebdo», hubo jóvenes que dijeron «Yo no soy Charlie». Como adultos, tenemos que aprender a desactivar ese discurso, a trabajar con ellos. Hay padres que han perdido a hijos en los atentados de Bataclan y que van a institutos donde se han dicho esas cosas. Cuando cuentan su testimonios, los chicos se callan. Por eso he escrito «Cartas a Nour», que mezcla emoción y razón. El ser humano no es solo racional. Es también emocional. Si se mezclan las dos cosas, se comprende mejor un mensaje. En Francia hay un debate sobre lo que se debe hacer con los jóvenes que se unieron a Daesh y ahora quieren regresar. El ministro del Interior, Christophe Castaner, ha hecho declaraciones contradictorias al respecto ¿Cuál es su punto de vista? Creo que nuestra sociedad tiene la capacidad de recibirlos, así que deberían volver y ser juzgados severamente, porque, si cumplen sus penas allí, de todas formas no podremos impedirles que regresen a Francia. Lo emocional, que es el miedo de la población, no debe actuar sobre lo político.
13-05-2019 | Fuente: abc.es
Voluntarios con estrella
«¿Va a votar usted en las europeas?, ¿quiere pedirle un deseo a la UE?», pregunta Gonzalo Rodríguez (25 años) a los paseantes de la concurrida Puerta del Sol, a pocos metros de un Mickey Mouse de metro ochenta y entre cientos de turistas y vecinos con mucha prisa. A pie de calle, como otros 24.000 europeos (de ellos 3.500 españoles) de la campaña ciudadana impulsada por el Parlamento Europeo «Esta vez voto», este joven madrileño, de prácticas en una consultora, trata de animar el voto para las elecciones europeas del próximo 26 de mayo. Algunos de sus amigos, que no sabían ni cuándo son los comicios, le toman el pelo por su activismo europeísta: «Joder, Gonzalo, lo que tienes que hacer para ligar», recuerda entre risas. Junto a otros jóvenes europeístas, ha organizado concursos en pubs para dar a conocer la UE y, por qué no, pasar un buen rato. Hace 74 años que terminó la Segunda Guerra Mundial y la memoria de por qué es importante la UE se va desdibujando. La pasada semana murió Vicente García Riestra (94 años), el último español que sobrevivió al campo de concentración nazi de Buchenwald, y en febrero, Román Egea Garcés, uno de los últimos de Mauthausen. Las nuevas generaciones dan por hecho la paz que ha traído la Unión. En las elecciones europeas de 2014, menos de 16 millones de españoles votaron, el 43,8% del censo, frente a los 25 millones que lo hicieron el pasado 28 de abril (75,7%). La media comunitaria fue de un 42,6 %, con países como Eslovaquia (13%), República Checa (18.2%) y Polonia (23.8%) registrando una participación electoral mínima. El pasado miércoles, Josep Borrell, ministro de Exteriores en funciones de España y cabeza de lista de los socialistas para el 26 de mayo, decía en TVE que «las elecciones europeas son una buena oportunidad para hablar de Europa, porque falta hace. Sólo el 26% de los ciudadanos sabe que hay elecciones en dos semanas». Este 2019, las europeas coinciden con algunas autonómicas y municipales, como hace hace 20 años, cuando se registró el último pico de participación (63%) de unos comicios de segundo orden en nuestro país. O al menos así lo entienden nuestros políticos. De los debates televisados previos a las generales, ningún candidato, incluido el presidente en funciones, Pedro Sánchez, habló del papel de España en la UE. Pablo Díaz Bouza, voluntario de Esta vez voto - P.E. «En Galicia solo se habla de la Unión Europea para dos ámbitos: la pesca y la agricultura. Porque nos quitan cuotas para salir a pescar y en la agricultura, porque cada vez nos da menos dinero. Y las dos son por algo negativo: nos quita dinero y de comer. No se ve lo positivo: el trazado del AVE, infraestructuras, colegios..», explica Pablo Díaz Bouza (26 años), voluntario gallego de «Esta vez voto» que desde finales de enero trabaja en Radio Coruña y donde cuenta con un podcast sobre las elecciones europeas. A los políticos, dice Pablo, les encanta inaugurar infraestructuras, pero no decir de dónde viene el dinero. Según el portal del PE «Qué hace la UE por mí», la Comisión Europea ha asignado a Galicia 3,2 millones euros para limpiar y reparar los daños causados por los incendios forestales que asolaron esta comunidad en el verano del 2017. Ver esta publicación en Instagram Nosotr@s lo tenemos claro. En las elecciones europeas ?? del 26 de mayo, ¡VOTAMOS! . . . Publicación inspirada en el arte de Mehmet Geren. #estavezvoto #thistimeimvoting #eleccioneseuropeas #europeanelections #europe #europa #elecciones #elections #ue #eu #europeanunion #unioneuropea #26demayo #vote #vota #voto #giveavote Una publicación compartida de Equipo Europa ?? (@equipo_europa) el 4 May, 2019 a las 11:28 PDT El 80% de los encuestados en el último Eurobarómetro piensa que lo que nos une a los es más importante que lo que nos separa; y los más europeístas son precisamente los menores de 25 años. Sin embargo, en 2014, la media del voto joven (entre 18 y 24 años) estuvo en el 28 %, 14 puntos por debajo de la general. De los más de 400 millones de ciudadanos europeos -incluidos los británicos-, que están llamados a las urnas, muchos de ellos votarán por miedo al cambio climático, al paro y precariedad, a la inmigración, al yihadismo, al nacionalismo y a otro Brexit. Estas elecciones serán las primeras de los nacidos en el 2000 y con la zona Schengen ya en vigor. El miedo a perder la libertad de movimiento por Europa representa uno de los principales temores relacionados a un hipotético colapso de la UE, según un estudio del think tank Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR). Julia Fernández, voluntaria de «Esta vez voto»No se trata solo de desilusión con las instituciones europeas en Bruselas. «En España, apenas estudiamos la UE en el colegio ni en la universidad. Todo lo que sabemos es que hay una burbuja en Bruselas en la que de vez en cuando se deciden cosas que nos afectan. Es completamente normal que los jóvenes se interesen menos por votar si no saben para qué están votando, qué efectos tiene la Unión Europea en su vida, a dónde va su voto, quiénes les representan?», comenta Julia Fernández (19 años), estudiante madrileña de Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de Madrid y una de las más activas de los 3.500 voluntarios de «Esta vez voto» en nuestro país. Cuando el Parlamento Europeo presentó en Madrid la campaña el pasado noviembre, su portavoz, Jaume Duch, reconocía que una «institución por sí sola no va a conseguir nada, que es una tarea de muchísima gente». «Esta vez voto" germinó en el European Youth Event de junio de 2018, celebrado en Estrasburgo (Francia), donde casi miles de participantes impulsaron esta iniciativa inspirada en estrategias más comunes en EE.UU. para elecciones como las de medio mandato del pasado otoño, cuando vídeos de campaña como «No votes», basada en psicología a la inversa, apelaban al voto joven tras el elevado abstencionismo de anteriores comicios. Alexis Berg, voluntario de Esta vez voto - A.B. «La UE me ha dado mejores oportunidades profesionales. Desde fuera se ve claro. Es una problemática muy grande que seamos nosotros los que pidamos a los jóvenes, los más favorecidos por la UE, que no se queden en casa y vayan a votar», resalta Alexis Berg-Rodríguez (Santiago de Cuba, 1974) quien, según sus palabras, se define como «un eurolatino afro cubano, alemán, europeo y español, toda esas mezclas juntas». Dejó su Cuba natal en 2010 para buscar mejores oportunidades de futuro fuera de la isla, donde ejercía de abogado; ahora es profesor en la Universidad Oberta de Catalunya. «Hace dos años conseguí la nacionalidad española. Mi abuelo era descendiente de alemanes. Era blanco de ojos verdes y mírame a mí, yo negro. Creo que esto forma parte de la diversidad y esencia de la UE», matiza. La Unión no escapa del espíritu de nuestro tiempo: el desencanto de la sociedad ante las élites políticas y los partidos tradicionales. Desde 2014, los nacional-populistas han aumentado su influencia en todo el continente -están en Roma, Varsovia, Budapest y Viena- bajo los efectos de la crisis económica mundial y de la eurozona, el aumento de los flujos migratorios el referéndum Brexit y la elección de Donald Trump. Según un informe del ECFR, la próxima Eurocámara contará con un euroescéptico por cada tres diputados, pudiendo entorpecer profundamente la puesta en marcha de políticas europeas en materia de comercio, sanciones o migración. Gonzalo Rodríguez, voluntario de Esta vez voto - Ángel de Antonio «Diría que el peor defecto de la UE es lo burocrático que parece y que es, hay muy poca cercanía a la calle y las instituciones locales. No vemos a nuestros eurodiputados. Deberían venir más y acercarnos más la UE», explica Gonzalo. A sus 53 años, Hugo Maldonado, natural de Argentina pero que vive en España desde hace 26 años, se describe como un «voluntario compulsivo» y reconoce ser uno de los más veteranos de esta plataforma. Sobre el porqué de su implicación, a este abogado residente en Valencia le preocupan las «fuerzas políticas, nacionalistas y euroescépticas, que están dispuestas a cuestionar la existencia de la UE y la participación en las elecciones podría parar o reducir sus objetivos». Hugo fue de los primeros en la Comunidad Valenciana que se inscribió en la plataforma y de forma casi casual, explica, ha ido coordinando las actividades que se fueron organizando con las personas que se sumaron al movimiento. «Por tratarse de una campaña por «grassroots» (comunidades de base), «no puedo evaluar hasta dónde y de qué forma está llegando el mensaje. Muchos dan por garantizados sus derechos, y no es así», comenta. Hugo Maldonado, voluntario de Esta vez voto - H.M. Por su parte, Pablo destaca el trabajo de los que no viven en Madrid para hacer la campaña más plural más allá de la presencia en Instagram y otras redes sociales. «Organizamos un acto en el Sporting Club Casino de Coruña con representantes municipales de los principales partidos y conseguimos que vinieran unas 100 personas. Fue un éxito. Solo uno de los asistentes, vinculado al nacionalismo gallego, criticaba que por defender a la UE estuviéramos olvidándonos de Galicia y los pueblos de Europa. Es el miedo a que en lo internacional se perdiese lo local», subraya. No es que sea tanto un problema de desinterés por la política, considera Julia, como que los jóvenes crean más en acudir a manifestaciones y formar parte de asociaciones que en ir a votar. Pero tanto ella como sus compañeros lo tienen claro: «Salir a manifestarse el día siguiente de las elecciones no sirve de nada».
10-05-2019 | Fuente: elpais.com
Condenado a 8 años un español convertido en ?soldado virtual? del ISIS
Luis José Galán, 'Yusuf', que ya había cumplido condena por yihadismo, desplegó "una actividad frenética" en Internet para captar adeptos
25-04-2019 | Fuente: abc.es
«¿Terroristas suicidas? ¡Pero si jugábamos al críquet de pequeños!»
«Kalashnikov» en ristre, la Policía vigila una mansión blanca rodeada por una cinta policial en medio de la calle. Junto a su puerta, entreabierta, sigue aparcado un BMW blanco con manchas de ceniza. Arriba, en los balcones, faltan algunos portones y otros tienen varios cristales rotos en las ventanas. Abajo, la puerta metálica de la cochera está algo abombada. Pero, de no ser por estos pequeños detalles, nada indica el violento drama que se vivió aquí el domingo por la tarde. En Dematagoda, un barrio de chalecitos de Colombo donde conviven budistas, musulmanes y cristianos, esta es la casa de la poderosa familia Ibrahim, enriquecida por el comercio con especias al que se dedica su patriarca, Mohamed Yusuf. A pesar de su fortuna y sus contactos con altos políticos del Gobierno y de la oposición, de esta mansión salieron varios de los terroristas suicidas que el Domingo de Resurrección mataron a más de 350 personas haciéndose estallar en tres iglesias y tres hoteles de lujo en nombre del Estado Islámico (Daesh). En un caso que recuerda al de Bin Laden, que abandonó una vida de comodidades para abrazar el yihadismo, al menos tres de ellos eran hijos de Mohamed Yusuf. Mientras Imsath Ahmed Ibrahim, de 33 años, se inmolaba en el Cinnamon Grand, su hermano Ilham Ahmed, de 31, atentaba contra el Shangri-La. Cargados con dos mochilas iguales llenas de explosivos, tuercas y tornillos, las detonaban prácticamente a la misma hora en los restaurantes donde se servía el desayuno, asesinando a buena parte de la treintena de extranjeros que han perecido en el ataque. También fue atacado el hotel Kingsbury, donde un tercer miembro del grupo detonó otra mochila bomba. A ellos se sumaban los otros terroristas que se habían inmolado minutos antes en dos iglesias de Colombo y otra de Batticaloa, al este de la isla. Igual de salvaje fue lo que hizo la esposa de Imsath, Fátima, cuando la Policía se presentó en la casa a primera hora de la tarde. Embarazada, se inmoló junto a sus tres hijos matando a tres agentes. «Todavía no ha aparecido el cuerpo de su hijo de nueve años, pero hay un cuarto de la casa donde no hemos entrado porque estamos esperando a que venga la Interpol», desvelaba este jueves a ABC uno de los agentes encargados de custodiar la vivienda. Alrededor de la cinta policial, iban y venían curiosos que hacían fotos con sus móviles y periodistas que intentaban entrevistar a los vecinos, a quienes las autoridades han dado orden de que no hablen. Aun así, algunos demostraban la extraordinaria hospitalidad de este país invitando a pasar a su casa para ofrecer una taza de té o una limonada con la que combatir el asfixiante calor. «¿Terroristas suicidas? ¡Pero si de pequeños jugábamos al críquet con ellos en la calle!», exclamaba asombrado Ramesh Pitumpe, un cineasta de 29 años que vive a unos metros de los Ibrahim. «Estábamos en casa viendo las noticias sobre los atentados cuando, a eso de las dos y veinte de la tarde, oímos una explosión y salimos para ver lo que ocurría. Había mucha gente en la calle y muchos policías, que nos dijeron que volviéramos a nuestros hogares porque había estallado una bomba», recuerda el joven. En medio de la confusión, vio a uno de los adolescentes de la familia Ibrahim, en la que hay más de una decena de chavales, que corría alarmado hacia su casa preguntando qué había pasado. Aunque los Ibrahim saludaban cortésmente a sus vecinos, sobre todo el patriarca, se mostraban bastante reservados pese a llevar viviendo en el barrio más de tres décadas. «Coincidía con el padre en la mezquita en la primera oración de la mañana y a veces charlábamos, pero no le conocía demasiado», contaba Mohamed Sabri, un taxista de 50 años que también vive en esta zona, llamada Mahavila Garden. Apartada del bullicioso centro de Colombo, sus estrechas calles arboladas y desiertas daban a sus vecinos una tranquilidad y una seguridad que, desde el domingo, se han quebrado en mil pedazos. «Aquí la relación con los vecinos de otras religiones era buena, pero eso ya ha cambiado y tememos que se abra una brecha aún mayor», se queja Mukshid Muhtav, otro musulmán de la misma calle de 28 años. Su familia, avergonzada por lo que llaman «un crimen atroz», tiene miedo a salir por posibles venganzas y no se atreve a dar el pésame a sus vecinos cristianos porque piensan que no será aceptado. «El islam es paz y no ampara matar a nadie ni suicidarse. Eso es lo que pensamos el 99 por ciento de los musulmanes, pero hay un uno por ciento de radicales que malinterpretan el Corán», se defiende el joven. Muhtav no entiende que «alguien bien educado y con capacidad para ver al mundo, como los Ibrahim, haya cometido estos atentados». Para él, la única explicación es que «les han lavado el cerebro».