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Noticias de yihadismo

29-10-2019 | Fuente: abc.es
Macron pide socorro a la jerarquía musulmana francesa frente al islamismo radical
Emmanuel Macron espera «enterrar» la inflamable polémica del velo islámico contando con la «ayuda» del Consejo francés de culto musulmán (Conseil français du culte musulman, CFCM), instancia «representativa» de los franceses musulmanes, bajo la tutela administrativa del Ministerio del Interior. El presidente de la República recibió al lunes en el Elíseo a una delegación del CFCM, con este objetivo oficial: «Que la autoridad religiosa musulmana luche, junto al Estado, contra el islamismo y el comunistarismo». Christophe Castaner, ministro del Interior, acompañaba a Macron durante la reunión de trabajo, en el Elíseo, y resumió el encuentro de este modo: «El jefe del Estado espera del CFCM un cambio de ritmo en sus comportamientos, para mejor combatir, juntos, el islamismo, el comunitarismo y la radicalización yihadista, en sus orígenes». Respuesta del Consejo Musulmán Anouar Kbibech, francés de origen marroquí, vicepresidente del CFCM, dijo «comprender» el sentido último de la reunión de trabajo, en el Elíseo, comentando: «El CFCM tendrá una reunión especial, para responder con fuerza a los dos puntos esenciales del encuentro con el jefe del Estado: ¿Qué dice el islam sobre la cuestión del velo? ¿Qué hacer? Nuestro consejo dará una respuesta clara y fuerte a esas cuestiones». Macron, como François Mitterrand, Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y François Hollande, intenta conseguir que el CFCM funcione como una suerte de «escudo» contra la radicalización, el yihadismo, el comunitarismo musulmán, esperando una integración más firme de los musulmanes de Francia, entre 5 y 6 millones, entre los 67 millones de franceses. El velo islámico integral fue prohibido en Francia en 2004. Y esa medida tuvo un cierto éxito en otros países europeos. Quince años más tarde, el velo islámico, en sus distintas modalidades, ha vuelto a convertirse en un problema social sensible, no solo en la periferia y los suburbios, la «banlieue». Se multiplican las manifestaciones de jóvenes francesas, musulmanas, partidarias de «lucir» su velo islámico incluso en instituciones tradicionalmente «laicas», como algunas universidades. Tras las polémicas del verano pasado, minoritarias pero inflamables, del uso del «burkini» en algunas provincias, la pre campaña electoral de las próximas elecciones municipales, el mes de marzo que viene, está volviendo a provocar tensiones de muy diversa naturaleza. La oposición de izquierda y derecha ha pedido una «intervención clara» del presidente de la República, para «clarificar» la «nueva cuestión del velo islámico». Macron ha respondido reuniéndose con los representantes del CFCM, en el Elíseo, esperando que la «autoridad» religiosa musulmana, francesa, intervenga de manera «positiva». Vaya usted a saber.
27-10-2019 | Fuente: abc.es
«Los kurdos promueven la igualdad, casi la mitad de su ejército son mujeres»
Hace dos semanas, Donald Trump ordenó retirar las tropas estadounidenses del norte de Siria, una decisión que no estuvo exenta de polémica por la fragilidad del equilibrio en la región. La primera consecuencia fue el avance de Turquía en la zona, donde mantiene un enfrentamiento histórico con el pueblo kurdo, aliado estadounidense en la lucha contra Daesh. La segunda fue la bocanada de aire que ha tomado la organización yihadista tras la fuga de varios centenares de sus presos de las cárceles kurdas. Este nuevo escenario es observado con preocupación desde Europa, que se mantiene expectante ante los movimientos en un tablero con multitud de actores con objetivos muy dispares. Para conocer mejor a uno de ellos, ABC ha entrevistado a Paco Arcadio -nombre ficticio-, un joven que, a finales de 2014, con 20 años, se fue a Oriente Próximo a luchar con los kurdos contra Daesh. Permaneció en territorio sirio e iraquí durante seis meses y pudo vivir en sus propias carnes una de las grandes guerras de lo que va de siglo. Combatió en el MLKP, dentro del batallón internacional de las YPG. «Éramos unos 30 o 50 extranjeros. Había turcos, libaneses, españoles.. Nos comunicábamos un poco en inglés, algo de turco y mediante signos. No podías tener conversaciones muy profundas, pero te hacías entender», recuerda ahora. Ya de vuelta en España, donde lleva una vida normal, comparte su visión de un conflicto que ha dado su enésimo giro de guion. «Las cosas han cambiado mucho», reconoce. Nada más llegar a Siria, Arcadio recibió formación militar durante dos semanas, y tras esto, directo a la guerra: «Entonces solo se combatía a Daesh, aunque había una amenaza constante por parte de Turquía, Siria y los rebeldes, y una relación, digamos que no muy buena, con los peshmergas iraquíes. Yo veía la frontera y estaban los militares turcos, pero ahí nadie movía un pelo. Antes Turquía molestaba a los kurdos de manera indirecta, ayudando incluso a Daesh, pero ahora hay un enfrentamiento abierto», explica. Durante su estancia en la guerra, pudo constatar la alianza con Estados Unidos: «Ellos no podían poner hombres sobre el terreno, así que ayudaban con asesoramiento, formación, suministros, armamento difícil de conseguir como munición antiblindaje, o con apoyo aéreo». Sin su ayuda, reconoce, los kurdos también podrían haber combatido a Daesh, pero el coste habría sido mucho mayor: «La ayuda se veía en el día a día con los drones. En el frente, los comandantes tenían un aparato con GPS en el que marcaban un punto que, casi inmediatamente, era bombardeado. Eso daba una ventaja brutal». Por ello, tras años de cooperación, la decisión de Trump le parece «una traición». En su opinión, la mejor noticia hubiera sido que Estados Unidos hubiese seguido ejerciendo «de tapón» en la zona y que se abriese un diálogo sobre el futuro de los kurdos: «La gran diferencia con otras luchas en Oriente Próximo es que esta no pretende acabar con ninguna religión. Los kurdos hicieron una revolución social y cultural, promulgan la laicidad y solo quieren imponer unos mínimos, como no dejar que la sharia rija el código penal o civil, prohibir el burka u otorgar los mismos derechos a las mujeres. Las propias YPG han impulsando la integración entre distintos grupos de la zona». Casi la mitad son mujeres El ejército kurdo, pese a lo que se pueda llegar a creer, cuenta con una estructura similar a la del cuerpo de cualquier país. «Hay artificieros, infantería, una unidad de desarrollo y reparación, unidades de élite, etc. Se han tenido que renovar en sus tácticas porque en las montañas eran los mejores, pero llegaron a Siria y el panorama era muy diferente. Han pasado de poder estar a escasos metros de un cuartel turco y no ser detectados a que un yihadista les vea a varios kilómetros; de poder ir moviéndose a tener que quedarse en un sitio para proteger una ciudad; de desplazar los suministros en fardos cargados por personas casi indetectables a tener que proteger a convoyes». En la guerra, renovarse o morir no es un eslogan. Entre sus filas, llama la atención el porcentaje de mujeres. «Los kurdos promueven la igualdad y las mujeres son prácticamente la mitad. En las YPG hay bastantes, pero luego están las YPJ, que es una rama exclusivamente femenina», explica Arcadio. Como en otros cuerpos militares, la edad también es un factor a tener en cuenta: «Los soldados teníamos entre 18 y 35 años, pero los mandos importantes eran mayores de 50, lo que no les impedía ir al frente. De hecho, en mi última operación allí murió el mando al pisar una mina cuando venía a vernos», recuerda. Esta es, según explica, una de sus virtudes: «Están muy comprometidos con sus ideales y no les importa morir por la causa». Decisivos contra Daesh Los kurdos son la minoría étnica sin Estado más grande del mundo y luchan desde el pasado siglo por tener una nación propia. Este sueño, sin embargo, se vio interrumpido por el recrudecimiento de la lucha contra el yihadismo, en la que han sido claves para decantar la balanza en detrimento de los terroristas. Un conflicto, en cambio, que no ha escrito su último capítulo: «La gente no es consciente de que Daesh está prácticamente derrotado, pero que las cárceles kurdas están repletas de yihadistas». Hace dos semanas se calcula que escaparon 750 presos yihadistas del complejo de Ain Isaa. Detrás del frente hay otra historia: la de millones de kurdos que madrugan para ir al mercado o llevar a sus hijos al colegio; que tratan, en definitiva, de tener una vida normal. «Tienen estructuras de Estado, pero al haber una guerra, muchos lugares están militarizados. En Rojava hay pozos petrolíferos y se vive del sector primario, aunque es una zona que se está industrializando y cada vez cuenta con más fábricas», explica Arcadio. Con Daesh al borde de la desaparición, los kurdos soñaban con poder asentarse «sin molestar a nadie». Lejos de ello, se han reabierto nuevos frentes y su futuro no es muy alentador. «Entre los kurdos hay mucha animadversión a Erdogan. Es una persona ultraconservadora, islamista, suní y con un odio tremendo hacia lo extranjero y Occidente. Lo peor ha sido que Trump los haya abandonado a su suerte, al último resquicio en Oriente Próximo que se niega a vivir bajo la tiranía de la ley islámica».
24-10-2019 | Fuente: abc.es
Golpe diplomático de la UE a China con el premio Sájarov al encarcelado disidente uigur Ilham Tohti
En un severo bofetón diplomático a China, el Parlamento Europeo ha concedido este jueves el premio Sájarov de Derechos Humanos al intelectual de etnia uigur Ilham Tohti, condenado en este país a cadena perpetua por separatismo. «A pesar de ser una voz de reconciliación, fue sentenciado a cadena perpetua en una farsa de juicio en 2014. Con este galardón, instamos con fuerza al Gobierno de China a que libere a Tohti y apelamos al respeto de los derechos de las minorías», anunció el presidente del Parlamento, David Sassoli, según informa Reuters. Además de reconocer la figura de Tohti, la Unión Europea critica así al autoritario régimen de Pekín por el internamiento masivo de musulmanes de la etnia uigur en campos de reeducación en la remota región de Xinjiang. A tenor de algunos cálculos que la ONU da por buenos, hasta un millón de personas habrían sido confinadas en dichos campos sin haber pasado por ningún proceso judicial, solo por el hecho de profesar el islam. Aunque Pekín negó al principio la existencia de tales campos, descubiertos mediante imágenes por satélite, luego aseguró que eran «escuelas de formación profesional» donde los uigures son internados para impedir la propagación del yihadismo, que en los últimos años ha provocado cientos de muertos en atentados y revueltas en Xinjiang. Para acabar con estos brotes de terrorismo, sobre todo tras la matanza interétnica que dejó alrededor de 200 muertos en la capital provincial, Urumqi, en 2009, Pekín ha endurecido la represión sobre la minoría uigur. Desde su página «web» Uighur Online, muy criticada por las autoridades, Ilham Tohti denunciaba dicha represión en Xinjiang, una vasta y rica región a más de 4.000 kilómetros al oeste de Pekín cuyos habitantes autóctonos, los uigures musulmanes que hablan una lengua emparentada con el turco, aspiran desde los años 30 del siglo pasado a la independencia para formar el Turkestán Oriental. Aunque a Tohti se le consideraba una voz moderada porque daba clases de Economía en la Universidad de las Minorías de Pekín, donde llevaba años investigando sobre las relaciones entre la mayoritaria etnia «han» y los uigures de Xinjiang, había tenido numerosos problemas con el régimen. Tras pasar seis meses incomunicado, en los que su familia denunció un agravamiento de sus problemas de hígado, faringe y próstata, fue condenado a cadena perpetua en 2014 por separatismo. En virtud del artículo 103 de la Ley Criminal de China, dicho delito está penado con entre diez años y cadena perpetua o, incluso, con la muerte (artículo 113). Una durísima sentencia que fue muy criticada por Estados Unidos y la Unión Europea, que denunciaron la opacidad del proceso judicial y las durísimas condiciones de su encarcelamiento. Tohti, que cumple 50 años mañana viernes, fue galardonado en septiembre con el premio Vaclav Havel del Consejo de Europa y ha sido nominado al Nobel de la Paz por un grupo de congresistas estadounidenses. Para su desgracia, sigue los pasos del también disidente chino Liu Xiaobo, que fue galardonado con el premio Sajarov y luego con el Nobel de la Paz y falleció de un cáncer fulminante en 2017 mientras cumplía once años de prisión por «incitar a la subversión contra el poder del Estado» con sus demandas de democracia.
16-10-2019 | Fuente: abc.es
Trump dice ahora que la guerrilla kurda es una «amenaza terrorista» mayor que Daesh
«Que lo solucione Rusia». Donald Trump defendió el miércoles vehementemente el giro aislacionista al que ha sometido a la política exterior y de defensa norteamericana, argumentando que la erradicación del yihadismo no tiene por qué recaer únicamente sobre los hombros de Estados Unidos y que otros países amenazados por el Estado Islámico deben implicarse más en Oriente Próximo. «Rusia, Irán y Siria odian al Estado Islámico tanto como nosotros, y están más cerca de él, que se encarguen ellos. No voy a perder decenas de miles de soldados norteamericanos por librar una guerra entre Turquía y Siria. Siria no es un aliado nuestro», dijo ayer el presidente norteamericano en una conferencia de prensa conjunta con su homólogo italiano, Sergio Mattarella. Las críticas de su propio partido no han hecho recular a Trump, que ayer dijo de los kurdos, de quienes EE.UU. se valió para combatir al Estado Islámico, que «no son ningunos angelitos». «El PKK [Partido de los Trabajadores de Kurdistán] puede considerarse una amenaza igual o casi mayor que el Estado Islámico», dijo el presidente norteamericano, repitiendo los argumentos del gobierno turco. Preguntado por las quejas de varios senadores republicanos, que han calificado el repliegue de «desastre», «catástrofe» y hasta «puñalada en la espalda» a los kurdos, Trump respondió que él ganó las elecciones de 2016 «con la promesa de sacar a EE.UU. de una larga serie de guerras interminables e inútiles». «Que quede claro, este país va a dejar de ser la policía del mundo», añadió el presidente. Mientras, prosigue la ofensiva de las fuerzas armadas turcas sobre territorio kurdo en Siria. El ejército ruso, que es a la vez aliado militar del régimen de Bachar el Asad y proveedor de armamento del gobierno turco, se ha apresurado a ocupar el vacío dejado por EE.UU. con el repliegue, y ya patrulla en la frontera y media entre las partes para evitar una catástrofe humanitaria. Trump se mostró ayer impasible a las críticas de republicanos y demócratas por brindarle a Rusia una victoria estratégica tan importante en Oriente Próximo. Antes de la rueda de prensa, en el Despacho Oval, el presidente hasta bromeó con esas criticas en declaraciones a los medios: «¿Que Rusia sale a ayudar a Siria? Muy bien, en esas tierras hay mucha arena, que jueguen en la arena». Más allá de las provocaciones del presidente, la Casa Blanca cree que puede disuadir al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de culminar la ofensiva sobre los kurdos. Este jueves se reúnen con él en Ankara el vicepresidente y el jefe de la diplomacia de EE.UU., Mike Pence y Mike Pompeo. En un principio Erdogan dijo que no les recibiría, pero finalmente cedió por las presiones de Trump. Tampoco es que Trump se mantenga escrupulosamente firme en sus posiciones y datos. En su momento, el Pentágono anunció el repliegue de los 2.000 soldados estadounidenses que se creía que estaban destinados a Siria. Ayer, el presidente redujo sensiblemente esa cifra. «En realidad eran 28. Hubo quien dijo que eran 50, pero eran 28. Ya se han ido todos», dijo el presidente. Es cierto que en una serie de puestos fronterizos en el Kurdistán sirio había menos de medio centenar de soldados estadounidenses, pero en toda Siria había dos millares, dedicados a combatir al Estado Islámico. Esos uniformados también se van a replegar, la mayoría derivados a Irak, según dijeron el lunes altos funcionarios del departamento de Estado en una conferencia telefónica.
16-10-2019 | Fuente: abc.es
Macron cae en la trampa del velo islámico
Emmanuel Macron, su gobierno y su partido, «La República En Marcha» (LREM), han caído en la trampa del velo islámico, que ha vuelto a convertirse en un problema político, social y cultural inflamable. Un número imprevisible de diputados de LREM se dicen dispuestos a votar, con la oposición parlamentaria, una enmienda parlamentaria destinada a prohibir el velo islámico a las mujeres que acompañan a los niños a la entrada o salida de colegios y guarderías. Aurore Bergé, portavoz de LREM, es partidaria de esa prohibición, y se dice dispuesta a votar a favor de una propuesta de «Los Republicanos» (LR, derecha tradicional), aspirando a prohibir el velo islámico a la entrada o salida de los colegios. La posición de Bergé divide al grupo parlamentario del partido de Macron. Portavoz oficial del gobierno, Sibeth Ndiaye -francesa negra, nacida en Dakar, Senegal- ha defendido una posición diametralmente opuesta: «No veo ningún inconveniente en que una mujer musulmana, con velo, participe en las salidas escolares». Dos ministros influyentes, Jean-Michel Blanquer (Educación) y Bruno Le Marie (economía) han tomado posición contra el velo: «No es deseable que tenga ningún puesto en nuestra sociedad». Por el contrario, otros ministros igualmente más influyentes, como Christophe Castaner (Interior), son mucho más «permisivos», cuando el problema del velo islámico ha vuelto a convertirse en un problema social, en vísperas de la campaña de las elecciones municipales del mes de marzo que viene. En Francia, el velo islámico integral está prohibido en los lugares públicos desde el mes de octubre de 2010. La legislación ha sido matizada en varias ocasiones. Pero el problema del uso de alguna de las modalidades del velo islámico nunca ha dejado de estar presente en los debates públicos. El crecimiento del islam francés y la multiplicación de incidentes -del uso del burkini a la sucesión de atentados yihadistas- vuelve a convertirlo en tema de inflamable debate. Xavier Bertrand, personalidad conservadora, ex ministro, con aspiraciones presidenciales, declaró recientemente que el islamismo se había convertido en una «gangrena» para la sociedad francesa. Emmanuel Macron salió al paso de tal declaración denunciado una «falta moral», pidiendo que no se «confunda» el yihadismo con el islam. La división de su gobierno y su partido, en la Asamblea Nacional (AN), han colocado a Macron en una posición incómoda, al borde del «precipicio» de una trampa peligrosa, cuando los medios franceses le prestan esta declaración, entre un grupo de fieles: «Las amalgamas y estigmatización, en cuestiones de religión, inmigración, radicalización y comunitario es muy peligrosa y nos conduce a la guerra civil». «Guerra civil» son las palabras que varios medios atribuyen a Emmanuel Macron, en una acalorada discusión «privada». En vísperas de la campaña electoral de las próximas elecciones municipales, el presidente no desea «enemistarse» con la comunidad musulmana (de 5 a seis millones de musulmanes franceses). Y prefiere adoptar un perfil «bajo», evitando la polémica, esperando que sus ministros y diputados eviten los enfrentamientos que han comenzado a estallar. Personalidades de centro y derecha han pedido a Macron que «clarifique» su posición personal, con un discurso claro sobre su interpretación personal de la laicidad y el puesto del islam en la nueva sociedad francesa. Sus portavoces oficiosos afirman que el presidente está «estudiando» esa cuestión. Pero, de momento, se limita a intentar evitar la «estigmatización» de los franceses de confesión musulmana, sugiriendo un «ecumenismo» que deja sin clarificar problemas inflamables.
14-10-2019 | Fuente: abc.es
Manifiesto de políticos e intelectuales contra la invasión turca del kurdistán sirio
La intervención militar turca en el norte de Siria representa un problema de excepcional gravedad, en la medida que constituye una injerencia inadmisible en la soberanía de otro país, supone la consagración de la guerra como único instrumento para resolver los problemas políticos y aprovecha la trágica situación derivada de la guerra Siria con el fin de eliminar a un colectivo que a juicio del Gobierno turco representa una amenaza para su interés nacional, aun hallándose en este caso más allá de sus fronteras. Dadas las circunstancias en que se encuentra el enclave invadido, resultará inevitable la producción de una catástrofe humanitaria, con un número indeterminado de muertos y desplazados. La opinión internacional no puede permanecer en silencio ante este nuevo paso adelante de la violencia de un Estado, que culmina una trayectoria ascendente de violación de los derechos humanos por su parte. Una cosa es enfrentarse a los grupos terroristas kurdos y otra decidir por cuenta propia la eliminación de la presencia kurda en Siria. Más aun cuando las fuerzas kurdas han desempeñado un papel decisivo en la derrota del yihadismo en la región, sin haber amenazado en momento alguno la integridad y los intereses de Turquía. Una vez más la política errática de Trump ha provocado una grave crisis, que la Unión Europea debe afrontar por encima de las amenazas recibidas. Los intereses humanos y los internacionales confluyen en este caso a la hora de oponerse a la irracionalidad. Firmantes: Rosa Montero (escritora) --- Manuela Carmena --- Mario Vargas Llosa --- Fernando Savater (filósofo) --- Nicolás Sartorius (abogado) --- Fernando Reinares (politólogo) --- Gustavo Palomares (Catedrático europeo) --- Félix Ovejero (economista) --- Jean Meyer (historiador, CIDE, México) --- José Carlos Mainer (historiador de la literatura) --- Fernando García de Cortázar (historiador) --- Luis Miguel García Mora (historiador) --- Antonio Elorza (politólogo) --- Roberto Luis Blanco Valdés (constitucionalista) --- Félix de Azúa (escritor)
14-10-2019 | Fuente: abc.es
Macron y Merkel, impotentes ante la ofensiva militar turca
Tres días antes del Consejo de ministros franco-alemán que debe celebrarse en Toulouse, el próximo miércoles, Angela Merkel y Emmanuel Macron decidieron el domingo lanzar un llamamiento solemne a Turquía, pidiéndole que ponga fin a su ofensiva militar, denunciando el riesgo de «una situación humanitaria insostenible». Advertencia solemne, puramente verbal: ningún Estado europeo tiene la capacidad militar ni la determinación diplomática imprescindibles para presionar al Gobierno turco, más allá de la más voluntariosa gesticulación retórica. Tras su cena de trabajo con la canciller alemana, consagrada a las distintas crisis europeas (comisión, Brexit, etcétera) e internacionales (Siria, Turquía, etcétera), Emmanuel Macron reunió la mañana del lunes un consejo ministerial restringido, consagrado a temas de seguridad y defensa, para evaluar riesgos y posibilidades de prevención. Desde la óptica francesa, la ofensiva turca agrava dos riesgos inquietantes: destrucción del tradicional y abandonado aliado kurdo; «reactivación» de las amenazas terroristas islámica. Francia es uno de los objetivos estratégicos del yihadismo internacional, con una «base nacional» siempre inquietante. Ante la ofensiva militar turca, Francia se prepara a tomar discretas medidas de seguridad nacionales. Conversación telefónica con Erdogan Merkel, por su parte, mantuvo ayer domingo una conversación de hora y media con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, a quien pidió poner fin de «inmediato a la ofensiva militar turca» en el norte de Siria. La canciller alemana reincidió en París en los «justificados intereses de seguridad de Turquía» pero dijo que hay razones humanitarias para no mantener la presión contra los kurdos. En la conversación telefónica, Merkel ha instado a Erdogan a detener inmediatamente la ofensiva en el noreste de Siria, y le ha advertido que ésta podría favorecer la desestabilización de la región y un resurgimiento del grupo yihadista Daesh. La canciller «habló a favor de una interrupción inmediata de la operación militar», informa la oficina de la canciller, recordando que la operación podría forzar a gran parte de la población a abandonar sus hogares, lo que supondría un riesgo «de desestabilización en la región y de un resurgimiento del Daesh». Los partidos que forman parte de la gran coalición de gobierno de Berlín has respaldado públicamente que Alemania y Francia hayan anunciado conjuntamente la interrupción de la venta de armas a Turquía por su ofensiva en Siria contra las Unidades de Protección Popular (YPG).
28-08-2019 | Fuente: elpais.com
La amenaza del yihadismo retorna a Gaza con dos atentados suicidas
Hamás declara el estado de alerta en la Franja y detiene a decenas de salafistas y partidarios del ISIS tras la muerte de tres policías
02-08-2019 | Fuente: abc.es
Al Qaida ha renacido tras la derrota del «califato» de Daesh
El 2 de mayo de 2011 un comando de EE. UU. acabó con la vida de Osama bin Laden, el líder de Al Qaida y cerebro de los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos, en la localidad de Abbottabad, Pakistán. Ocho años después, las autoridades norteamericanas han informado de que el hijo del «Emir», como se le conocía a Osama, Hamza bin Laden,habría muerto «en los últmos años durante el gobierno de Donald Trump». Hamza bin Laden se estaba erigiendo como el nuevo líder de la organización terrorista fundada por su padre, según el Departamendo de Estado de los EE.UU. Pero con la muerte de Osama bin Laden y la aparición en esecena, el mismo año, del autoproclamado Estado Islámico, también conocido como Daesh, el poder de influencia de Al Qaida se vio debilitado sustancialmente. A partir de 2011, todos los focos se centraron en la actividad de Daesh, pero la formación que Bin Laden y Aymán al Zawahirí fundaron en 1988, en el contexto de la invasión soviética en Afganistán, desapareció. Hegemonía del terror El 11 de septiembre abrió una nueva era en el contexto global. El fanatismo religioso, como el salafismo yihadista, defendido por los miembros de Al Qaida, se convirtió en el gran peligro. Tras los atentados de Washington y Nueva York , el núcleo de Al Qaida se vio fuertemente atacado a través de la política antiterrorista de EE. UU. y la organización quedó muy debilitada, pero no supuso la desaparición ya que demostró gran resiliencia, reubicando sus células, adaptándose a las nuevas tecnologías por donde se centró su estrategia de propaganda y manteniendo una robusta estructura, la cual no se vio afectada tras la muerte de Bin Laden en 2011. Al Qaida optó por descentralizarse y no solo encontró apoyo en las zonas tribales de Pakistán fronterizas con Afganistán, sino que se extendió por diferentes zonas, ya fuese por acuerdos con grupos asociados al yihadismo como con el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate argelino o a través de organizaciones activas en diferentes lugares del mundo con los que Al Qaida mantenía algún tipo de vinculación. Además, no solo extendieron su yihad global en otros lugares ni con otras organizaciones terroristas, sino que también desarrollaron grupúsculos independientes, que se autoconstituían principalmente a través de Internet, sobre todo con especial atención las células que se formaban en territorio occidental. Relación Daesh y Al Qaida Por su parte, a partir de 2011, el Daesh llegó a gobernar a cerca de ocho millones de personas y controló un territorio de 88.000 kilómetros cuadrados en su autoproclamado califato. En 2013 Al Qaida y Daesh marcaron sus divisiones y los dos movimientos pasaron a competir por el liderazgo del yihadismo global. En un primer momento, Daesh pareció una fuerza imparable, pero tras su derrota en 2017, Al Qaida volvió al tablero y según un informe de la ONU «continúa siendo resistente y activa en muchas regiones y mantiene su pretensión de conseguir mayor proyección internacional». Actualmente, según la inteligencia de EE. UU, Al Qaida está presente en Burkina Faso, Kenia, Somalia, Mali, Argelia, Libia, Egipto, Turquía, Siria, Afganistán, Pakistán y Bangladesh. En 2018, llevó a cabo un total de 316 ataques por todo el mundo, según la ONG Armed Conflict Location & Event Dat a Project.
19-07-2019 | Fuente: abc.es
La pena de muerte, la solución de Marruecos contra el yihadismo
El yihadismo ha vuelto a golpear al Magreb y con europeos de por medio. La lección que se aprende tras la condena a muerte de los tres fanáticos por el asesinato de las turistas escandinavas en Marruecos es que se no tolera ningún acto que pueda perjudicar la imagen del país y, mucho menos, que afecte a un sector tan valioso como es el del turismo. No es la primera vez que allí se toman medidas de este tipo, aunque la pena capital solo se aplica en casos de terrorismo y desde 1993 se lleva a cabo una moratoria en su aplicación. En 2003, cuatro responsables de un ataque suicida fueron condenados a muerte, pero finalmente no fueron ejecutados. Asimismo, existe un proyecto de abolición de esta ley presentado al Parlamento en 2007. Los tres asesinos de Louisa Vesterager y Maren Ueland pueden llegar a correr la misma suerte que sus antecesores y salvarse de la ejecución, sobre todo por los intentos del país por mejorar su imagen de cara al exterior. Varios organismos han reclamado la abolición de la pena de muerte dentro de las fronteras marroquíes. Es el caso de Amnistía Internacional, que ha intentado organizar en numerosas ocasiones actos para mostrar su repulsa a este tipo de resoluciones. Aunque estos intentos siempre han sido prohibidos por parte de las autoridades. Preservar la actividad turística es una cuestión capital en Marruecos. El país norteafricano depende mucho de este sector, pues aporta más de un 11% al PIB nacional, además de ser el segundo ámbito que más empleo crea y el primer proveedor de divisas. El número anual de turistas es alto y sigue en aumento, pero queda lejos del objetivo marcado para 2020. Y es que la Primavera Árabe sacudió los cimientos de Oriente Medio y el norte de África, provocando cierto miedo y desconfianza a ojos del resto del mundo, especialmente en Túnez, cuyas envidiables cifras de visitantes se desplomaron tras numerosos ataques. Esta convulsión obligó al rey Mohamed VIa adoptar reformas para frenar la reticencia a visistar sus. Los servicios de inteligencia, en colaboración con España, también jugaron un papel fundamental a la hora de preservar la seguridad dentro del territorio y luchar contra el yihadismo. A pesar de que el Ministerio de Exteriores asegura que Marruecos es un país seguro para los turistas, los radicales siguen teniendo mucha influencia en los barrios humildes y el temor a nuevos ataques siempre está latente.