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Noticias de yemen

17-10-2018 | Fuente: abc.es
Khashoggi aún estaba vivo cuando lo empezaron a descuartizar, según la inteligencia turca
Cuando el príncipe heredero de la corona saudí visitó Madrid en abril, se hizo acompañar de uno de los sospechosos de haber participado recientemente en el asesinato del periodista y disidente Jamal Khashoggi en Turquía. Entonces, Mohamed bin Salman, hombre fuerte y ministro de defensa de Arabia Saudí, se reunió con el Rey y el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy durante una gira internacional cuya intención era presentarse como el líder de una nueva generación que abriría Arabia Saudí al mundo y la convertiría en un Estado moderno. En su llegada a Madrid, y sus recepciones en la Moncloa y el palacio de La Zarzuela, a Bin Salman le escoltó Maher Abdelaziz Mutreb, un diplomático saudí destinado a Reino Unido en 2007. Según las autoridades turcas, que investigan la desaparición del periodista saudí, Khashoggi aún estaba vivo cuando lo empezaron a descuartizar. Asimismo, aseguran que Mutreb es uno de los 15 saudíes que volaron a Estambul para interrogar y posiblemente matar al periodista . Según creen los investigadores, Mutreb ha trabajado en seguridad personal del príncipe y es una persona de su máxima confianza. Que ambos visitaran Madrid y otras ciudades europeas como París en viajes oficiales invalida las excusas que hasta ahora ha transmitido la corona saudí a sus aliados en EE.UU. y que Donald Trump ha hecho públicas: que el príncipe heredero no sabía nada de una operación de asesinato de un disidente y si ocurrió fue obra de matones, y no del gobierno. «De nuevo se intenta que alguien sea declarado culpable antes de ser inocente», dijo ayer Trump, defendiendo a la corona saudí ante las críticas de legisladores y medios de comunicación norteamericanos. Mutreb bajó del avión oficial saudí después de Bin Salman el 11 de abril, cuando recibió a ambos la ministra de Defensa Maria Dolores de Cospedal. Según han confirmado los servicios de inteligencia norteamericanos, estuvo también con él en una gira por varias ciudades de EE.UU., en una visita en la que se incluyó la Casa Blanca en Washington y la sede de Naciones Unidas en Nueva York. El diario The New York Times fue el primero en revelar la identidad de Mutreb. Los 17 saudíes identificados por Turquía como sospechosos de la muerte de Khashoggi llegaron en vuelos privados a Estambul y partieron el mismo día de regreso a Riad, a través de El Cairo y Dubái. Fue el 2 de octubre, la misma jornada en la que Khashoggi acudió a realizar un trámite en el consulado de su país en Estambul y nunca salió de él con vida, según creen tanto los investigadores turcos como sus empleadores en el diario «The Washington Post». De los 17 sospechosos, 11 tienen lazos con la inteligencia saudí. La visita de Bin Salman a España sirvió para que Arabia Saudí cerrara la compra de cinco corbetas a Navantia por importe de 1.800 millones de euros. El mes pasado el Ministerio de Defensa paralizó momentáneamente la venta a ese país de 400 bombas de precisión láser del Ejército español porque podrían ser utilizadas en el conflicto en Yemen. Luego, ante el malestar provocado en Riad, el Gobierno autorizó el envío. Aunque Kashoggi trabajaba para un medio de EE.UU. y residía en Washington, no tenía pasaporte de ese país, lo que ha llevado a Trump, que ha apostado una buena parte de su política exterior a tener unas buenas relaciones con Arabia Saudí, a renunciar a una investigación en profundidad por parte de los servicios de inteligencia norteamericanos.
16-10-2018 | Fuente: abc.es
Arabia Saudí, un país que persigue a periodistas críticos y a activistas
A los pocos días de la desaparición de Jamal Khassogi en el consulado de Arabia Saudí de Estambul Reporteros Sin Fronteras (RSF) recordó la complicada situación que sufren informadores y blogueros críticos en el reino. La organización denunció que tan solo en el último año se han producido «más de una decena» de arrestos de periodistas y blogueros «en la mayor opacidad» y advirtió de que, teniendo en cuenta los precedentes, «hay que temer lo peor» en el caso de esta desaparición, según el comunicado firmado por Sophie Anmuth, responsable de la organización en Oriente Medio. La llegada al poder del joven príncipe Mohamed Bin Salman, de 32 años, ha abierto una fase de cambios en el reino cuya cara menos amable la forman la guerra en Yemen y la oleada de detenciones de activistas de derechos humanos, periodistas y blogueros. En mayo, a falta de un mes para que el reino permitiera a las mujeres conducir, las fuerzas de seguridad arrestaron a diez activistas, entre ellos Lujain Al Hathlul y Aziza Al Yusef, personas claves en la lucha por conseguir que se reconociera precisamente el derecho de la mujer a sentarse al volante. Según las voces críticas, el príncipe quiere monopolizar el eco de este tipo de avances sociales para que en lugar de parecer fruto de la lucha de muchos años, se perciban como una especie de bendición real. Esta campaña de arrestos recibió hace unos días la reprimenda oficial de Canadá lo que provocó el enfado de Riad que respondió con varias de medidas de castigo como la expulsión del embajador canadiense. El activismo está prohibido en el reino y figuras destacadas de las redes sociales leales a Riad como Abdulkhaleq Abdulla, profesor de Ciencias Políticas en los Emiratos Árabes Unidos, acusaron a los detenidos de ser agentes al servicio de Catar que estaría «reclutando gente y pagando importantes cantidades de dinero para amenazar la seguridad del reino».
13-10-2018 | Fuente: abc.es
Ankara filtra grabaciones de la «desaparición» de Khashoggi
La estrella del Príncipe Heredero saudí, Mohamed Bin Salman (MBS), se apaga cada día que pasa sin aclarar lo ocurrido con Jamal Khashoggi, un periodista que no dudó en criticar el exceso de poder que el joven MBS estaba acumulando en sus manos. Los planes del heredero a la corona pasaban por lavar la cara exterior de Arabia Saudí con decisiones como la de permitir conducir a las mujeres o abrir cines, pero la guerra de Yemen, las purgas internas, la detención de activistas de los derechos humanos y el caso Khashoggi complican los planes de un mandatario a quien en las redes sociales apodan de forma viral como «el joven Sadam», en recuerdo al dictador iraquí. La comisión de investigación conjunta turco-saudí creada a petición de Riad ya se encuentra en Estambul para intentar esclarecer el paradero de Jamal Khashoggi, tras su desaparición desde hace más de una semana. La agencia Anadolu adelantó que el trabajo comenzará durante el fin de semana y la cadena CNNTürk reveló que la monarquía del Golfo ha enviado a altos cargos del Ministerio de Exteriores y de los servicios secretos para cumplir esta misión. Este trabajo conjunto arranca en medio de la fuerte presión internacional para que los saudíes demuestren que, tal y como defienden desde el primer día, este periodista crítico con la casa real abandonó el consulado de su país en Estambul, donde había entrado para realizar unos trámites. El silencio de Riad y el hecho de que no ofrezcan las imágenes de las cámaras de seguridad del edificio hacen que la hipótesis del asesinato gane enteros. Fuentes oficiales, bajo condición de anonimato, realizan filtraciones cada día a los medios y The Washington Post, cabecera con la que colabora Khashoggi en la sección de Opinión, reveló que la inteligencia turca contaría con grabaciones que demuestran que el periodista fue detenido por un equipo de seguridad, que después le mató y desmembró su cuerpo. Boicot empresarial A la espera de poder esclarecer el caso, la imagen de Arabia Saudí se deteriora y en las últimas horas se ha producido un importante boicot a la próxima Future Investment Initiative de Riad, también conocida como el «Davos del desierto». En un movimiento sin precedentes el presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim, el jefe ejecutivo de Uber, Dara Khosrowshahi, o los dueños de grandes medios como las cadenas CNN y CNBC, o los diarios Los Ángeles Times y The New York Times, han anunciado su renuncia a viajar al país del Golfo para tomar parte en la cita. La Casa Blanca se encuentra ante todo un dilema porque se trata de uno de sus aliados estratégicos y comerciales principales y el secretario del Tesoro, Steven Menuchin, señaló que mantiene en su agenda esta importante cumbre económica, pero adelantó que podría cambiar de planes a última hora en función de los resultados de la investigación. El empresario británico Richard Branson, fundador y presidente del grupo Virgin, fue un paso más adelante y suspendió su participación en dos proyectos turísticos en Arabia Saudí. El multimillonario reveló su decisión a través de las redes sociales y señaló que «había puesto grandes esperanzas en el actual gobierno del Reino de Arabia Saudita y en su líder, el príncipe heredero Mohamed bin Salman». La llamada del dinero Pese a las reacciones en cadena en los medios políticos y empresariales occidentales, el presidente Trump evitó anunciar sanciones ni ningún tipo de presión particular sobre su aliado militar y político en Oriente Próximo. Trump justificó su rechazo a cancelar los millonarios contratos de venta de armas estadounidenses a la superpotencia petrolera en razones también estratégicas: si Washington da un paso atrás, el dinero de Riad irá a Rusia y China, y sus mercados de armas. Los saudíes «están gastando 110.000 millones de dólares en equipamiento militar y en otras áreas que crean puestos de trabajo en EE.UU.», alegó el presidente Trump dirigiéndose a la prensa. «No encuentro sentido a renunciar a esa inversión de 110.000 millones en Estados Unidos, porque ¿saben qué van a hacer los saudíes? Van a coger ese dinero y gastarlo en Rusia, o China o en otro país», explicó Sus comentarios chocaron con la carta firmada por congresistas de su partido exigiendo acciones contra el régimen de Riad.
12-10-2018 | Fuente: abc.es
«El mensaje de Bin Salman por el asunto Khashoggui es claro, cállate o muere»
«El silencio y el miedo llegarán más tarde, ahora estamos en estado de shock y enfado», confiesa el analista egipcio Amr Khalifa, seguidor del desaparecido Jamal Khasoggi y una de las voces árabes críticas en la diáspora que piensa que lo ocurrido con su colega saudí es «un mensaje escalofriante a toda la disidencia». Las investigaciones para intentar esclarecer el paradero de Khashoggi avanzan entre las filtraciones de la seguridad turca a los medios, que apuntan a un asesinato, el silencio de Riad y el temor creciente entre los analistas de la región. Amigos personales del desaparecido consultados por este medio, algunos que han compartido más de una década de trabajo en la misma redacción, piden el anonimato, responden con monosílabos y definen este momento de «muy triste y perturbador». Khalifa piensa que, de confirmarse el asesinato, el efecto que persigue es «silenciar a nivel global» a las voces árabes críticas con Riad, sobre todo si son saudíes. El mensaje de Mohamed bin Salman es simple y maquiavélico: cállate o muere». Ante la falta de avances sobre el terreno, se miró al exterior en busca de alguien que arroje luz sobre el caso. Después de más de una semana, Donald Trump, declaró a la cadena Fox que cuenta con expertos siguiendo el tema de cerca y que «vamos a trabajar con Turquía y con Arabia Saudí. Queremos saber qué ha ocurrido». A las pocas horas, fuentes oficiales en Ankara desmintieron al presidente y aseguraron que «la información de que Estados Unidos ha mandado investigadores para el caso Khashoggi no es correcta». En cambio, un asesor del presidente turco afirmó que se ha creado una «comisión de investigación turco-saudí, a petición de Riad». El Gobierno estadounidense tiene ante sí el dilema de cómo responder ante esta desaparición sin molestar en exceso a su gran aliado regional, contra quien no ha elevado la voz cuando ha cometido matanzas en Yemen o ha encerrado a activistas de los derechos humanos o periodistas críticos. «Es imposible adelantar la reacción de la Casa Blanca porque Bolton, Kushner, Trump o Pompeo son imprevisibles. Las próximas dos semanas serán claves para saber si en este caso ofrecen a Riad un apoyo firme o no», opina Khalifa. La hipótesis del asesinato gana terreno cada día que pasa y crece el clamor en la comunidad internacional para que los saudíes ofrezcan pruebas de que el columnista de The Washington Post, autoexiliado desde hace un año en EE.UU. por sus críticas a la Casa Real, abandonó realmente el consulado. Khashoggi entró en el edificio para resolver un trámite burocrático referente a su divorcio y nunca se le vio salir. El presidente turco, Recep Tayyp Erdogan, no ocultó su escepticismo ya que los saudíes cuentan con los sistemas de videovigilancia «más avanzados. Si sale un mosquito, sus sistemas de cámaras lo van a interceptar». Pese a la discreción mostrada en la última semana, el mandatario islamista advirtió que «este incidente se desarrolló en nuestro país. No podemos quedarnos callados». El diario turco Sabah divulgó el miércoles el nombre, la edad y las fotografías de 15 hombres presentados como el «equipo de asesinato», que habría sido enviado especialmente por Riad para acabar con la vida de Khasoggi. Algunos de los hombres fueron identificados como agentes de los servicios de seguridad o cercanos al príncipe heredero, Mohamed bin Salman. El caso Khasoggi ha provocado una guerra de propaganda en medios y redes sociales, que se ha tornado especialmente violenta en Oriente Medio. Los medios y analistas próximos a Arabia Saudí insisten en que todo es un complot de turcos y cataríes para manchar su imagen de cara al exterior. En medio de esta guerra, el periodista sigue desaparecido, un periodista que es una de las voces de referencia en el mundo árabe, con 1,6 millones en Twitter, y que «era muy cercano a los círculos de poder en Arabia Saudí hasta que comenzó la campaña de Bin Salman y algunos de sus mejores amigos fueron arrestados. Le dijeron que dejara de escribir y tuitear y decidió dejar el país. Jamal era un disidente moderado que no pedía una revolución, lo que demandaba era evolución para su país», señala Khalifa, esta vez empleando el pasado para referirse a Khasoggi.
11-10-2018 | Fuente: abc.es
El escuadrón de la muerte habría asesinado al periodista Khashoggi en el interior del consulado
Khashoggi, un veterano periodista y editor de periódicos sauditas, había vivido en el exilio en Washington durante más de un año, escribiendo una columna para el Washington Post en la que criticaba regularmente la represión de su país contra la disidencia, su guerra en Yemen y las sanciones impuestas a Qatar. Sin embargo, cada día estaba más preocupado de que Riad pudiera herirlo a él o a su familia. El martes dos de octubre cuando entró en el consulado de Arabia Saudita en Estambul a la una de la tarde, esperaba que la cita fuera breve, debía hacer una tarea burocrática simple que le permitiera casarse con su prometida turca, a quien había conocido cuatro meses antes. Los investigadores revelaron este miércoles que estaban tras la pista de un Apple Watch (reloj) que Khashoggi estaba usando y que estaba conectado a un iPhone que había dejado con su novia fuera del consulado. «Hemos determinado que lo llevaba puesto cuando entró al consulado», dijo a Reuters un oficial de seguridad. Los investigadores están tratando de determinar qué información ha transmitido el reloj. También tienen en sus manos los registros de vuelo que muestran dos aviones saudíes que llegaron y salieron de Estambul el mismo día que Khashoggi fue visto por última vez El avión privado que presuntamente transportó a los saudíes sospechosos de estar involucrados en la desaparición del periodista Khashoggi - AFP Los funcionarios turcos siguen convencidos de que Khashoggi fue asesinado por el presunto escuadrón de ataque en el interior del edificio del consulado, un lugar donde hay cámaras de seguridad pero que las imágenes no han sido divulgadas. Por otro parte, se han divulgado los nombres de los ciudadanos sauditas que viajaron a Estambul en medio de la afirmación de que habían traído con ellos una sierra para desmembrar Khashoggi. Llegada al aeropuerto La supuesta participación de un experto forense agrega peso a las sospechas. El manifiesto de pasajeros, obtenido por el periódico Daily Sabah, que está a favor del gobierno, incluye a un oficial superior de inteligencia y dos oficiales de la fuerza aérea saudí. Se dice que el equipo saudí llegó al aeropuerto de Atatürk el martes la semana pasada en dos aviones, uno de los cuales aterrizó en las horas previas al amanecer y el segundo a primera hora de la tarde. Los oficiales de seguridad del aeropuerto dicen que revisaron todas las maletas que los sauditas tenían consigo y dicen que no había nada sospechoso en ninguno de los artículos cargados en los jets para sus viajes de regreso a Riad. Los medios turcos han transmitido imágenes de CCTV que muestran al supuesto equipo saudí que llega y sale del aeropuerto de Estambul, así como a los vehículos que se acercan y salen del consulado. El miércoles por la noche, el Washington Post citó las intercepciones de inteligencia de los Estados Unidos para informar que el príncipe heredero de Arabia Saudita había ordenado una operación dirigida a Khashoggi. El periódico informó que funcionarios estadounidenses dijeron que se había escuchado a un grupo de saudis hablar sobre un plan para atraer al periodista y detenerlo. Donald Trump dijo que Estados Unidos estaba «exigiendo» respuestas del gobierno saudí y que estaba colaborando estrechamente con Turquía para averiguar qué sucedió con el disidente desaparecido. También ha invitado a a la novia de Khashoggi, Hatice Cengiz, a la Casa Blanca.
10-10-2018 | Fuente: abc.es
Las «Iaqmet al-Had» ?las ejecuciones de la ley de Alá? son un espectáculo público habitual en Riad y en otras ciudades de Arabia Saudí, habitualmente después de la oración del viernes en la mezquita. Las decapitaciones de traficantes de droga y homicidas suelen escenificarse en la plaza del palacio de Masmak, junto al zoco de Dira. En el argot de los medios diplomáticos es conocida como la «plaza de chop-chop» (corte de charcutería en inglés), una broma macabra para un espectáculo seguido con morbo, piedad al menos formal ?al término de la ejecución es tradicional felicitar al verdugo por haber «cumplido las órdenes de Alá»? y ausencia estricta de cámaras. Una nota lacónica en el boletín televisivo de la noche da cuenta de la ejecución. El escándalo producido por la ausencia de respuestas a la desaparición del periodista Khashoggi en Estambul tiene algo de hipócrita. Si el exeditor, exasesor del jefe de la inteligencia saudí y colaborador del «Washington Post» fue asesinado en el interior del consulado saudí ?dejando a un lado los detalles «gore» para sacarle de la legación? el caso es una tropelía mayúscula por parte del régimen de Riad. Pero no tiene sentido el rasgado de vestiduras por parte de la ONU, el Reino Unido, Estados Unidos y menos aún de Turquía, por los métodos presuntamente utilizados, cuando es bien conocida la utilización de la ejecución pública a espada en el país con el que todos quieren hacer negocios y guardar una buena relación diplomática. El desprecio aparente de Riad hacia las formas en el «caso Khashoggi» se puede explicar, en cierto modo, por la costumbre de Riad de no escuchar críticas de los poderosos hacia sus abusos de los derechos humanos, empezando ?como es el caso? con el de la libertad de expresión y el derecho a la vida. Con el pretexto de que hay otros regímenes más antioccidentales en el mundo del islam que el saudí, y que además es preciso asegurar el suministro de petróleo y ¡los puestos de trabajo! acabaremos pensando que es posible vender a Riad misiles tan inteligentes que son capaces de evitar la muerte de civiles en la guerra de Yemen.
10-10-2018 | Fuente: abc.es
Clamor mundial para que Riad aclare la suerte de Khashoggi
Pasan los días y crece el misterio sobre el paradero de Jamal Khashoggi. Naciones Unidas, la Unión Europea y Estados Unidos pidieron a las autoridades saudíes «una investigación completa y transparente» sobre lo ocurrido con el famoso periodista saudí, crítico con la monarquía, desaparecido desde el pasado martes cuando acudió al consulado de su país en Estambul para realizar un trámite burocrático. Desde Riad insisten en que Khashoggi abandonó el edificio y, como muestra de su disposición a colaborar con la investigación, abrieron las puertas de la legación a los expertos turcos que tratan de aclarar este caso, tal y como informó el ministerio de Exteriores de Ankara. La presión internacional en torno a Arabia Saudí crece en mitad de las declaraciones de fuentes policiales turcas y amigos personales del desaparecido que aseguran que fue «asesinado de manera salvaje». Citando diferentes fuentes próximas al caso, The New York Times señaló que «fue asesinado y descuartizado». The Wall Street Journal añadió que «el cuerpo fue posiblemente sacado en pedazos del edificio», la misma versión defendida por los testimonios recogidos por The Washington Post, medio con el que colaboraba el desaparecido, que aseguraron que «el cadáver de probablemente se descuartizó y se metió en cajas antes de sacarlo del país en avión». Esta versión llegó reforzada por las informaciones de medios turcos sobre la llegada a Estambul de 15 personas a bordo de un avión privado saudí, que realizaron un vuelo de ida y vuelta el mismo día de la desaparición. La respuesta oficial a estas acusaciones llegó de boca del príncipe Khalid Bin Salman, embajador saudí en Washington, que las calificó de «absolutamente falsas y sin fundamento», pero su consulado en Estambul sigue sin aportar pruebas que confirmen la salida de Khashoggi del edificio. El periodista tiene 59 años y reside desde hace un año en Estados Unidos, donde se autoexilió debido a su postura crítica con la monarquía y el príncipe heredero, Mohamed bin Salman, el auténtico hombre fuerte del país. Es columnista en la sección de Opinión de The Washington Post y una semana después de su desaparición el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró su «preocupación», pero confesó no haber hablado del tema con las autoridades de Riad, sus grandes aliados regionales junto a Israel. Su secretario de Estado, Mike Pompeo, pidió a los saudíes una «investigación completa», lo mismo que la la alta representante europea para Asuntos Exteriores, Federica Mogherini, quien añadió que espera «máxima transparencia» por parte del reino. Analistas como Ali Soufan escribió en las redes sociales que Bin Salman «está envalentonado porque no tiene que rendir cuentas por nada, ni por sus atrocidades en Yemen, ni por el secuestro del primer ministro libanés, ni por la purga interna contra disidentes? el caso Khashoggi es un paso más inevitable en esta trayectoria».
08-10-2018 | Fuente: abc.es
Denuncian que el periodista crítico desaparecido fue descuartizado en el consulado de Arabia Saudí
Turquía quiere pruebas que certifiquen que Jamal Khashoggi abandonó el consulado de Arabia Saudí en Estambul. Una semana después de la desaparición del periodista, el presidente Recep Tayyip Erdogan reclamó a los saudíes las pruebas que sirvan para respaldar su versión de los hechos, según la cual Khashoggi habría abandonado la legación tras realizar un trámite burocrático, ya que «ese fue el último lugar en el que se vio con vida». La Policía turca y amigos personales del desaparecido denuncian que fue asesinado dentro del edificio. Turan Kislakci, responsable de la asociación de prensa turco árabe, declaró que fuentes policiales le confirmaron que «su cuerpo fue desmembrado». El caso de este periodista de 59 años, crítico con la monarquía de Riad y que desde hace un año vive auto exiliado en Estados Unidos, donde colabora como columnista con The Washington Post, tensa la complicada relación entre Turquía y Arabia Saudí, que ofrecen versiones totalmente distintas de los hechos y que ya se encuentran distanciados por la crisis de Catar, en la que Ankara apoya al pequeño emirato. Poco antes de las palabras de Erdogan, las autoridades turcas pidieron de forma oficial registrar el consulado. El viceministro de Exteriores, Sedat Önal, citó al embajador saudí, Walid bin Abdulkarim Al Khereiji, para que compareciera en su Ministerio con el fin de transmitirle esta petición y solicitar «plena cooperación» en la investigación. El diario The New York Times informó de que un día antes de su visita a Estambul, donde viajó con el objetivo de conseguir los documentos del divorcio para poder así casarse con su prometida turca, Khashoggi comió en Londres con dos amigos. El tema central de conversación fue el contenido de su última columna de opinión que tituló «Todo el mundo tiene miedo» y estaba dedicada a la falta de libertad de expresión en el mundo árabe. Pese a las advertencias sobre el peligro que podía correr, el periodista acudió al consulado tras haber solicitado una cita previa, y tranquilizó a sus compañeros de mesa diciendo que «los funcionarios son ciudadanos saudíes ordinarios, y la gente ordinaria en mi país es buena gente». Una semana después nadie sabe dónde se encuentra. Amnistía Internacional (AI) mostró su preocupación por el paradero del periodista y señaló que, de confirmarse que es cierto el asesinato en el consulado, que es territorio saudí, equivaldría a una «ejecución extrajudicial». Silencio de Estados Unidos A la espera de poder resolver el misterio sobre el paradero de Khashoggi, la Casa Blanca guarda silencio ante un caso que salpica directamente al príncipe Mohamed Bin Salman, uno de sus grandes aliados regionales. El joven heredero al trono compareció el viernes ante los micrófonos de Bloomberg para defender la versión oficial saudí. «Según tengo entendido, entró y salió después de unos minutos o una hora. No estoy seguro, pero no tenemos nada que esconder», apuntó el auténtico hombre fuerte del país y una de las figuras más criticadas por el periodista desaparecido en sus artículos debido al exceso de poder que concentra en sus manos. Pese a la imagen exterior de aperturista y reformista, Bin Salman ha encarcelado en los últimos meses a decenas de activistas de los derechos humanos y dirige una guerra en Yemen en la que, según los informes de la ONU, su Ejército podría estar cometiendo «crímenes de guerra». Sin embargo, ha sabido comprar a base de contratos millonarios el silencio de Occidente que no solo no critica su gestión, sino que mantiene vigentes los contratos de ventas de armas pese a las recomendaciones del organismo internacional.
07-10-2018 | Fuente: abc.es
La desaparición de un periodista crítico con Riad en Estambul enfrenta a Turquía y Arabia Saudí
Jamal Khashoggi entró el martes en el consulado de su país en Estambul para obtener un justificante de divorcio, desde entonces permanece en paradero desconocido y amigos suyos aseguraron que «está confirmado» que fue asesinado en el interior del edificio. El periodista, de 59 años y columnista de «The Wahisngton Post», tuvo que abandonar hace un año Riad por sus críticas a la familia real y se refugió en Estados Unidos. Viajó a Turquía para poder casarse con su prometida, Hatice Cengiz, pero para ello necesitaba antes cumplir con un trámite burocrático para que el pidió cita previa y se personó en la legación saudí cuando le informaron de que todo estaba listo. Nadie le vio salir de allí. Cengiz permaneció 11 horas en la puerta y fue la primera en dar la voz de alarma siguiendo las instrucciones que le había dado el propio Khashoggi en caso de que pasara algo extraño. Avisó directamente a un asesor del presidente Recep Tayyp Erdogan y desde entonces el paradero del periodista se ha convertido en motivo de disputa entre los gobiernos de Ankara y Riad, cuyas relaciones no pasan por sus mejores momentos debido al apoyo turco a Catar. «Creo que, al ser un país partidario de la libertad de pensamiento, no podemos dejar este asunto de lado. Como presidente, estoy siguiendo el caso. Se investigan todas las entradas y salidas de la embajada, se hace seguimiento. Daremos a conocer al mundo el resultado», dijo Erdogan en una rueda de prensa, transmitida por la cadena CNNTürk. En medio de una jornada marcada por el pesimismo y las declaraciones por parte de distintas fuentes sobre el supuesto asesinato del informador en el interior del consulado, el mandatario turco aseguró que «todavía tengo buenos presentimientos», pero no dio más detalles. Las palabras de Erdogan llegaron poco después de las de Mohamed Bin Salman, heredero al trono saudí y auténtico hombre fuerte del país, quien declaró a Bloomberg que «según tengo entendido, entró y salió después de unos minutos o una hora. No estoy seguro, pero no tenemos nada que esconder». El consulado, que abrió sus puertas a la agencia Reuters, emitió un comunicado para aclarar que mantiene «la coordinación con las autoridades turcas locales para aclarar las circunstancias de su desaparición» e insiste en que, aunque nadie le ha visto desde el martes y su prometida estaba en la misma puerta, el periodista abandonó el edificio tras realizar el trámite. Críticas a Bin Salman El todopoderoso Bin Salman ha sido precisamente la figura más criticada por Khashoggi, a quien no le temblaba la voz a la hora de repetir que «el reino necesita reformas y el régimen dirigido por un solo hombre es malo», según escribió en uno de sus último artículos de opinión para The Washington Post. También eran frecuentes sus objeciones a la guerra que lanzó el príncipe contra los rebeldes hutíes en Yemen. Turan Kislakçi, presidente de la asociación de prensa turco-árabe, y amigo personal de Khashoggi, aseguró al diario Hürriyet, que «está confirmado» que fue asesinado y pudo haber ocurrido «de forma muy salvaje», aunque no aportó más datos. Otro amigo personal del disidente saudí, Yasin Aktay, asesor de la dirección del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), pidió al consulado «una declaración clara» porque «está confirmado que entró, pero no consta que haya salido. Eso es seguro. Si preguntamos, nos dicen que salió, pero no hay registro de ello en las cámaras». Otra fuente cercana al Gobierno turco señaló a la agencia AFP que «la policía considera en sus primeras conclusiones que el periodista fue asesinado en el consulado por un equipo que fue especialmente a Estambul y se marchó el mismo día». Se trataría de un equipo de 15 personas enviado desde Riad y que hizo un viaje de ida y vuelta a Estambul ese mismo día.
04-10-2018 | Fuente: elpais.com
La Eurocámara exige a los gobiernos de la UE que dejen de vender armas a Arabia Saudí
Los socialistas apoyan esa petición de la resolución, que condena la guerra en Yemen
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