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Noticias de vladimir putin

23-08-2019 | Fuente: abc.es
Putin ordena a los militares a preparar una «respuesta simétrica» ante las pruebas de misiles de EE.UU.
Vladimir Putin ha ordenado a los militares de Rusia que preparen una «respuesta simétrica» después de que Estados Unidos realizara una prueba de misiles de crucero. El lunes, funcionarios estadounidenses confirmaron que habían probado un misil de crucero no nuclear con un objetivo a más de 500 km de distancia. Fue la primera prueba de este tipo desde que Estados Unidos se retiró de un importante tratado de control de armas de la era de la Guerra Fría. El Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio (INF), que prohibió los misiles lanzados al suelo con un alcance de entre 500-5500 km (310 y 3400 millas), fue firmado por Mikhail Gorbachev y Ronald Reagan en 1987. El pacto redujo la capacidad de ambos países para lanzar un ataque nuclear a corto plazo. Ambas partes se culpan mutuamente por su desaparición. Estados Unidos afirma que Moscú violó desde principios de 2010 con el desarrollo del misil de crucero 9M729, un reclamo que Rusia ha negado. Pero fue solo con la elección de Donald Trump que tomó medidas concretas para salir del tratado. Moscú, por otro lado, afirmó que Estados Unidos estaba violando el tratado con los lanzadores terrestres con sede en Europa que eran capaces de lanzar misiles de crucero Tomahawk. El Kremlin respondió casi de inmediato a la noticia de las pruebas de los Estados Unidos alegando que demostraron que el Pentágono nunca se comprometió con el tratado.
23-08-2019 | Fuente: abc.es
La publicación de los protocolos secretos del pacto  entre la URSS y la Alemania nazi hace 80 años solivianta a la sociedad rusa
La polémica sobre si Stalin hizo bien o no en pactar con Hitler el 23 de agosto de 1939 estalló hace ya cuatro años. El presidente Vladímir Putin justificó la decisión del dictador comunista ante la canciller alemana, Angela Merkel, el 10 de mayo de 2015, cuando ésta acudió a Moscú al día siguiente de celebrarse el desfile de la Victoria soviética sobre la Alemania nazi. Ahora, cuando se cumplen 80 años de aquel discutido acuerdo, que coincide con la salida a la luz de los protocolos secretos anexos al documento, la controversia se ha agravado. A juicio del historiador y director científico del Archivo Estatal de Rusia, Serguéi Mironenko, el pacto que concluyeron en Moscú el 23 de agosto de 1939 el ministro de Exteriores de la URSS, Viacheslav Mólotov y su homólogo de la Alemania hitleriana, Joachim von Ribbentrop, en presencia de Stalin «fue no sólo un error estratégico sino también un crimen perpetrado por Stalin y el resto de la dirección soviética». El pasado 20 agosto, el Archivo Federal ruso inauguró la exposición «Año 1939, comienzo de la II Guerra Mundial», que incluye más de 300 documentos, entre ellos el pacto Mólotov-Ribbentrop y sus protocolos secretos. Estipulaban, no sólo la no agresión entre ambos estados, sino también el reparto de zonas de influencia en el este de Europa. El dictador comunista obtenía así vía libre para incorporar a su esfera de intereses a Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania, Besarabia (actual Moldavia) y la parte este de Polonia. De ahí, según considera el economista y político liberal, Grigori Yavlinski, que la actual Polonia y las tres repúblicas bálticas «sean tan sensibles a lo sucedido en Ucrania», en alusión a la anexión de Crimea y al intento de partición del país mediante la ayuda rusa a los separatistas de Donetsk y Lugansk. El pacto Mólotov-Ribbentrop salió a la luz por primera vez para los historiadores en 1989, cuando al frente del país estaba el paladín de la «perestroika», Mijaíl Gorbachov. El documento fue expuesto al público en 1995, ya con Borís Yeltsin al frente de Rusia, con motivo del 50 aniversario de la Victoria sobre la Alemania de Hitler. Pero luego desapareció y fue puesto a buen recaudo por Putin. Hasta ahora, que ha visto conveniente no ocultar ese oscuro capítulo de la historia reciente del país. La Enciclopedia Soviética, al igual que la historiografía de la época comunista, sostiene que Stalin pacto con Hitler para «garantizar la seguridad» de la URSS y «ganar tiempo» al contar supuestamente con unas tropas todavía incapacitadas para enfrentarse al Ejército nazi. Se subrayaba además que la culpa de que la Unión Soviética se viera obligada a aquella alianza de conveniencia con el III Reich fue de las potencias occidentales por no crear una coalición antinazi y encima propiciar, mediante el Acuerdo de Múnich de 1938, que Hitler arrebatara a Checoslovaquia los Sudetes. Sin embargo, al final del mandato de Gorbachov y durante los casi nueve años que estuvo Yeltsin como presidente de Rusia, se hizo una lectura diametralmente opuesta del pacto Mólotov-Ribbentrop, acusando a Stalin de haber dado oxígeno al monstruo que ocupó casi toda la Europa, atacó la URSS y causó la guerra más mortífera en la historia de la Humanidad. Blanqueando a Stalin Así ha sido hasta que Putin recuperó la vieja interpretación comunista que blanquea a Stalin. «La Unión Soviética hizo una tarea gigantesca para crear las condiciones favorables para una resistencia colectiva al nazismo en Alemania (..) para formar un bloque antifascista en Europa, pero tales esfuerzos no se coronaron con éxito», dijo el presidente ruso junto a Merkel en una rueda de prensa ofrecida el 10 de mayo de 2015. Según sus palabras, que citaban además a su ministro de Cultura, Vladímir Medinski, «aquel pacto tenía sentido desde la perspectiva de garantizar la seguridad para la Unión Soviética». A juicio de Medinski, la firma del acuerdo por parte de Mólotov y Ribbentrop «fue un triunfo de la diplomacia de Iósif Stalin». Merkel, sin embargo, aseguró en su comparecencia ante los periodistas que «es difícil comprender el pacto Mólotov-Ribbentrop, si no se tiene en cuenta la cláusula secreta que preveía la repartición de Polonia (entre Alemania y la URSS) y la anexión de los países bálticos». «Desde este punto de vista, creo que no era correcto, que se sustentaba sobre una base ilegítima», aseguró entonces la canciller alemana. Otra de la consecuencias del pacto entre Hitler y Stalin fue la matanza de casi 22.000 oficiales de Ejército polaco en Katyn por parte de la sanguinaria policía del régimen, el NKVD (Comité Popular de Asuntos Interiores), verdugos a su vez de decenas de miles de personas en la propia Rusia y en otras repúblicas soviéticas. Por eso hoy día la sociedad rusa está dividida entre quienes justifican la conveniencia del pacto Mólotov-Ribbentrop y quienes lo condenan. Los detractores de los intentos de reescribir aquellos acontecimientos por parte de los historiadores fieles al Kremlin creen que, si en 1939 la URSS hubiese declarado la guerra a Alemania. Hitler no hubiera podido llevar a cabo la invasión de Polonia ni ocupar Francia y menos aún haber atacado a la URSS dos años después. Pero Stalin prefirió pactar con Hitler para satisfacer su afán expansionista.
23-08-2019 | Fuente: abc.es
Liberado el líder opositor ruso, Alexeï Navalni tras un mes en prisión
El abogado anticorrupción, Alexéi Navalni, principal adversario político del presidente Vladímir Putin, salió hoy de los calabozos del Ministerio del Interior ruso en el bulevar Simferópolski tras pasar en ellos los últimos 30 días y sufrir una «dermatitis» que le llevó al hospital y que se sospecha que podría haber sido provocada por alguna sustancia tóxica administrada por los carceleros o por algún compañero de celda. Navalni. de 43 años, se enfrenta ahora a una investigación por blanqueo de dinero que él considera amañada. Esta última condena de 30 días de arresto administrativo fue debida a que el dirigente opositor llamó a sus partidarios a participar en las movilizaciones que vienen celebrándose en Moscú en las últimas semana en protesta por la exclusión de los candidatos opositores a las elecciones a la Duna (asamblea) de Moscú del próximo 8 de septiembre. Algunas de estas manifestaciones, como la del 21 de julio, contaron con la participación de decenas de miles de personas. Todas ellas fueron disueltas con enorme dureza por parte de la Policía y se practicaron arrestos en masa. Miles y miles de personas pasaron por Comisaría y se han abierto varias causas penales por supuestas agresiones a las Fuerzas del Orden o, en el caso de las figuras más destacadas del movimiento, por convocar actos sin el permiso de las autoridades. Así ha sucedido con Iliá Yashin, uno de los candidatos rechazados, que continúa todavía entre rejas. Navalni ya cumplió una condena de 10 días de calabozo a comienzos de julio por acudir a las marchas organizadas en solidaridad con el periodista Iván Golunov, a quien se acusó de «tráfico de drogas» y luego se demostró que fue un montaje de la Policía para acabar con su trabajo de investigación de casos de corrupción en el Ayuntamiento de Moscú y en la cúpula policial. El año pasado el abogado anticorrupción fue también condenado a varias penas de prisión menor, en su mayoría por convocar manifestaciones no autorizadas. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) le dio la razón a Navalni el año pasado al dictaminar que los arrestos que sufre forman parte de una «persecución política» del Kremlin. Pero tal fallo no ha hecho cambiar de táctica a las autoridades rusas. Y es que, desde su aparición en escena, ha desenmascarado corruptelas cometidas por numerosos altos cargos rusos como el primer ministro, Dmitri Medvédev, el presidente de la Duma (Cámara Baja) Viacheslav Volodin, el fiscal general, Yuri Chaika o el jefe de la Guardia Nacional, el general Vladímir Zólotov. Todas esas revelaciones han sido fruto de las investigaciones realizadas por la llamada Fundación de Lucha contra la Corrupción (FBK en sus siglas en ruso), organización fundada por Navalni y contra la que el Comité de Instrucción de Rusia prepara diligencias por el presunto blanqueo de mil millones de rublos (unos 13,6 millones de euros) recibidos «ilegalmente» en divisa extranjera. La Policía ya ha efectuado un registro de las instalaciones del FBK.
23-08-2019 | Fuente: abc.es
Europa se niega a readmitir a Rusia en el G-7
En vísperas de la cumbre de este fin de semana en Biarritz, el presidente Emmanuel Macron insistió este jueves en que readmitir a Rusia en el G-7 sin resolver la crisis de Ucrania sería un error y destacaría una debilidad de las potencias occidentales. «Creo que decir que Rusia puede volver a la mesa sin ninguna condición demostraría una debilidad del G-7 ?justificó? Macron?, sería un error estratégico para nosotros y la consagración de esta era de impunidad». El mandatario francés se mostraba así de acuerdo con lo también manifestado por la canciller alemana, Angela Merkel, y señalaba que la crisis de Ucrania tendría que resolverse antes de que Rusia pueda regresar al grupo, independientemente de lo vital que resulte continuar discutiendo las crisis internacionales con Moscú. Merkel, preguntada al respecto durante la visita el pasado miércoles del primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, consideró también que no es el momento adecuado para que Rusia vuelva a formar parte del G-8. «Cuando se tomó esa decisión en 2014 fue motivada por ciertas circunstancias que todavía hoy siguen vigentes, y eso es lo que exige que siga vigente la no presencia de Rusia en ese foro», explicó. Johnson, por su parte, reconoció que ha habido algún movimiento en la posición del presidente ruso, Vladímir Putin, respecto a Ucrania, pero todavía no suficiente para que Rusia vuelva al grupo. El primer ministro británico citó además episodios como el envenenamiento del agente ruso Sergei Skripal en Inglaterra en 2018, que no ayudan precisamente a que las potencias occidentales cambien de parecer. «Las razones de la expulsión siguen siendo válidas ?añadía un alto funcionario de Bruselas consultado en la capital comunitaria por las agencias de información?, la UE sigue pensando que una invitación sin condiciones a Rusia sería contraproducente, una señal de debilidad». Un grupo de democracias El presidente del Consejo, Donald Tusk, considera que se trata de «una comunidad de democracias que respetan el Estado de derecho» y que existen otros formatos como el G-20 donde se puede discutir «con países que el bloque respeta, pero que no comparten los mismos valores», sugiriendo que ese es el foro al que sigue correspondiendo la interlocución con Rusia. Esta postura contrasta con la del presidente de EE.UU., Donald Trump, que este jueves tendió la mano a Putin afirmando que «es mucho más adecuado tener a Rusia dentro del G-7». La maquinaria de propaganda rusa, especialmente activa en medios de comunicación y redes, inundaba internet con unas declaraciones del vicepresidente de Asuntos Internacionales de la Duma de Estado, la cámara baja del parlamento ruso, Dimitri Nóvikov, respondiendo que «una reincorporación al G-7 podría darse solamente en términos de igualdad con el resto de países». Estas declaraciones leían como una invitación las palabras de Donald Trump y sugerían que el origen de la invitación, formulada a través del presidente estadounidense, provenía originalemente de Europa, punto desmentido por las autoridades europeas.
22-08-2019 | Fuente: abc.es
Trump elogia a Putin y se llama «Rey de Israel»
Antes de dirigirse a un evento de veteranos en Kentucky, el presidente de Estados Unidos volvió a dar la nota en una conferencia de prensa en la Casa Blanca. «La economía está muy, muy bien», dijo el Presidente cuando hay temor a una recesión y la confianza pública sobre la economía ha caído por primera vez en la presidencia de Trump. Esta fue la primera perla que soltó Trump en la media hora de conferencias, a la que le siguieron insultos a la primera ministra danesa que la tildó de «deasgradable» después de la negativa de Dinamarca de vender Groenlandia; negó que él hubiera comenzado una guerra comercial con China, erigiéndose como «el elegido» para enfrentarse a los temas comerciasles y añadió que «alguien tenía que hacerlo» y hasta llegó a elogiar a Vladimir Putin. Además, Trump citó a un teórico de la conspiración que lo describió, literalmente, como el Rey de Israel y dijo que los judíos lo aman como al Mesías.
22-08-2019 | Fuente: abc.es
Trump elogia a Putin y se autodenomina «Rey de Israel»
Antes de dirigirse a un evento de veteranos en Kentucky, el presidente de Estados Unidos volvió a dar la nota en una conferencia de prensa en la Casa Blanca. «La economía está muy, muy bien», dijo el Presidente cuando hay temor a una recesión y la confianza pública sobre la economía ha caído por primera vez en la presidencia de Trump. Esta fue la primera perla que soltó Trump en la media hora de conferencias, a la que le siguieron insultos a la primera ministra danesa que la tildó de «deasgradable» después de la negativa de Dinamarca de vender Groenlandia; negó que él hubiera comenzado una guerra comercial con China, erigiéndose como «el elegido» para enfrentarse a los temas comerciasles y añadió que «alguien tenía que hacerlo» y hasta llegó a elogiar a Vladimir Putin. Además, Trump citó a un teórico de la conspiración que lo describió, literalmente, como el Rey de Israel y dijo que los judíos lo aman como al Mesías.
20-08-2019 | Fuente: abc.es
Putin, a Macron: «No queremos chalecos amarillos en Moscú»
Emmanuel Macron celebró la tarde-noche de este lunes una reunión y cena de trabajo con Vladímir Putin en el Fuerte de Brégançon, intentando desbrozar «malentendidos» sobre las fronteras de Europa y los escenarios de crisis internacional, donde el líder ruso es capaz de movilizar sus ejércitos y el presidente francés intenta oficiar de «intermediario», corriendo el riesgo de la gesticulación. Los portavoces de Macron han presentado la reunión como un ejercicio de «realismo político» («realpolitik»): «Se trata de seguir dialogando, siempre, con un vecino importante». Desde la óptica presidencial francesa, es un nuevo «intento» de «aproximar» a la Rusia de Putin a Europa occidental, el empantanado proyecto de la UE. Ambición de realismo político que choca con los principios básicos donde se funda la diplomacia del mandatario ruso y la diplomacia de Macron. La Rusia de Putin es una «democracia iliberal» en la terminología macroniana, algo que el presidente francés no se atreve a repetir en voz alta ante su invitado. Desde Moscú, el presidente ruso estima que el liberalismo donde se funda la UE «es algo obsoleto». Durante una cena de trabajo con vistas al Mediterráneo, la pareja Macron-Putin abordó las crisis pendientes e inflamables en las fronteras inmediatas y lejanas de la vieja Europa: Ucrania, tensiones «separatistas» en las fronteras rusas, movimientos prorrusos en las mismas fronteras, apoyados militarmente por Moscú. La UE y el G-7 (EE.UU., Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá y Japón) decidieron «castigar» a Putin tras la anexión militar pura y simple de Crimea en 2014. La UE impuso sanciones a Rusia, de un efecto aparentemente poco disuasivo. El G-7 expulsó a Rusia, que había llegado a integrarse entre los grandes occidentales. Cinco años después? Macron intenta oficiar de «intermediario» entre los aliados occidentales más renuentes al militarismo putiniano. Donald Trump, por el contrario, fue el primero en pedir la «reintegración» de Rusia en un G-7 que Macron reunirá del 24 al 26 de este mes en Biarritz, sin Putin. Por parte rusa, Putin repite de manera diáfana su disposición al recurso a la fuerza militar, siempre que considere «afectados» sus intereses «nacionales» en las fronteras europeas de Rusia. Por parte francesa, Macron deseó insistir en su «esperanza» en un «relanzamiento» de los acuerdos empantanados, traicionados o abandonados, laboriosamente negociados entre ucranianos, alemanes, franceses y rusos. Putin «informó» a Macron de sus conversaciones telefónicas con el presidente de Ucrania, Vladímir Zelenski, manifestando un «prudente optimismo». Optimismo por confirmar si se llegase a negociar, más adelante, algún acuerdo que satisfaga a todas las partes, comenzando por el Gobierno ucraniano y los separatistas apoyados militarmente por Moscú. Desde el estallido de la crisis ucraniana en 2014 los enfrentamientos se han cobrado más de 13.000 vidas. Sucesivos altos el fuego no han «apagado» definitivamente un incendio trágico en la frontera este de Europa. Putin acogió con «simpatía» y «comprensión» los intentos macronianos de «buscar soluciones» pacíficas a las tensiones fronterizas que Moscú considera «capitales» para su propia seguridad. Por el contrario, cuando Macron se atrevió a abordar temas «escabrosos» a los postres de una cena «con mucho sabor mediterráneo», como la persecución de homosexuales en Rusia, la represión política o el «intervencionismo» de los hombres de Putin en asuntos internacionales (a través de «agencias de prensa» y medios de intoxicación de masas), el presidente ruso puso la cucharilla de plata sobre su plato de frutas variadas, dejando claro que no aceptaba «lecciones». Recordó las protestas violentas de los «chalecos amarillos», con «decenas de personas fueron heridas y policías también». «No queremos algo parecido en la capital rusa», recalcó. Si el diálogo entre Macron y Putin no podía ir muy lejos en los terrenos europeos, las crisis mediterráneas solo permitieron tímidas convergencias, muy alejadas del poder de Moscú y París en los distintos escenarios en crisis. Discutieron «con franqueza» de la guerra en Siria y las tensiones entre Irán y EE.UU. sobre los acuerdos nucleares multilaterales. De Siria a Irán En Siria y el Mediterráneo oriental, Rusia juega un papel muy importante como aliado militar de Damasco. Palabras muy mayores y cruciales: los militares y la tecnología militar rusa juega un papel determinante en todos los campos de batalla. Se trata de una posición de gran potencia, presta al recurso más implacable de la fuerza armada. ¿Cómo puede influir Francia u otro país europeo en un escenario tan trágico, con el mero uso de la gesticulación verbal, sin apoyo militar? Ante la crisis nuclear entre Washington y Teherán, París cuenta con el apoyo de Berlín y Londres, con un éxito todavía desconocido. La gesticulación no siempre verbal de Teherán en el golfo Pérsico, en el estrecho de Ormuz, recuerda a todas las partes el «techo» de la retórica diplomática y la importancia muy mayor de los «gestos» marciales de la más diversa envergadura. Voluntarista y siempre optimista, Macron se consideró «satisfecho» de su diálogo con Putin, el primer encuentro de una serie, que continuará con Boris Johnson, el jueves, antes del G-7 del próximo fin de semana, en Biarritz.?
19-08-2019 | Fuente: abc.es
Putin espera de Macron un «talante nuevo» respecto a Rusia
El presidente ruso, Vladímir Putin, no pidió a su homólogo francés, Emmanuel Macron, que le recibiera hoy en el Fuerte de Brégançon. La idea partió del líder galo, que a buen seguro se esmerará en los agasajos a su invitado ruso. Pero el inquilino del Kremlin, arrinconado internacionalmente por su política hacia Ucrania, se deja querer. Según algunos observadores moscovitas, Putin espera que, Macron demuestre un «talante nuevo» hacia su país mientras deja claro ante sus conciudadanos que Rusia es solicitada porque, pese a todo, sin ella no se puede avanzar en la resolución de muchos de los principales problemas que el mundo tiene planteados. El primer mandatario ruso y su colega francés coinciden en la necesidad de preservar el acuerdo nuclear con Irán, pero prácticamente en todo lo demás discrepan. Sobre todo en lo que se refiere al conflicto entre Moscú y Kiev. Tras sus dos victorias aplastantes, en las elecciones presidenciales y en la legislativas, el nuevo presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, se apresura a sacar del punto muerto los acuerdos de paz de Minsk. Para ello, Zelenski ha pedido ayuda, entre otros, a Macron. Se trataría de convocar una nueva reunión del Cuarteto de Normandía (Francia, Alemania, Rusia y Ucrania) para conseguir como primera medida un intercambio de prisioneros y reactivar el diálogo, las negociaciones y el proceso de normalización en su conjunto. El presidente francés apoya las propuestas de Zelenski, quien además desearía que entre los países garantes de lo acordado en Minsk en febrero de 2015 estuvieran también Estados Unidos y el Reino Unido. Pero Putin insiste en que lo primero que tiene que hacer Kiev es sentarse a hablar con los rebeldes separatistas de Donetsk y Lugansk, considerados «terroristas» en Ucrania y a quienes cualquier concesión pondrían al presidente ucraniano en apuros. Moscú no ha descartado categóricamente la incorporación de EEUU y Reino Unido al Cuarteto de Normandía, que sería entonces sexteto, pero no lo ve con muy buenos ojos. La cuestión ucraniana está directamente relacionada con las sanciones impuestas por Occidente a Rusia y, aunque a Putin no le gusta andar rogando que le sean levantadas, el asunto es de importancia vital si de lo que se trata es de que la Unión Europea y Rusia restablezcan sus relaciones. Putin ya no quiere pedir nada, pero no cesa de repetir que las sanciones «perjudican, no sólo a Rusia, sino también a quien las aplica», ya que Moscú como respuesta mantiene un embargo a los productos agroalimentarios de la UE. Siria y el apoyo sistemático de Moscú al régimen de Bashar al Assad, con participación de la aviación rusa en bombardeos muy letales para la población civil en Idlib, es otro de los puntos de desencuentro entre Moscú y París. Así se lo puso de manifiesto Macron a Putin ya la primera vez que se reunieron en mayo de 2017 en Versalles. En mayo del año pasado en San Petersburgo se volvió a tocar el tema y no hubo avances como tampoco en julio del mismo año, cuando el presidente francés fue a Moscú para presenciar la final (entre Francia y Croacia) del Mundial de Fútbol. Aprovechando la visita deportiva, Putin recibió a Macron en el Kremlin. Meses después, en noviembre de 2018, se vieron de nuevo en París durante los actos conmemorativos del final de la Primera Guerra Mundial. En cualquier caso, el jefe del Kremlin ya ha tenido una primera satisfacción al escuchar de su homólogo francés que asistirá el 9 de mayo de 2020 en la Plaza Roja de Moscú al desfile militar con motivo del 75 aniversario de la Victoria sobre Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial. Se rompe así el boicot de los países occidentales a un evento que se ha convertido en una de las principales señas de identidad de la política de Putin.
19-08-2019 | Fuente: abc.es
Macron con Putin, charletas y dieta mediterránea cuando los sondeos están por los suelos
Emmanuel Macron recibirá la tarde/noche de este lunes a Vladimir Putin en el Fuerte de Brégançon (Var), residencia veraniega de los presidentes de Francia, cinco días antes de la cumbre del G7 (EE. UU. Alemania, Reino Unido, Canadá, Japón, Italia y Francia), intentando restaurar o confirmar, la «autonomía estratégica» de Francia y su propia estatura nacional e internacional, cuando el 70 o el 75 % de los franceses tienen mala o muy mala opinión de su presidente. Durante la pasada campaña de las elecciones europeas, Macron intentó en vano presentarse como líder internacional de las democracias liberales, ante la ascensión de los populismos y las democracias «iliberales», comenzando por las de Europa del Este, a su modo de ver. A finales de junio, todavía bien reciente la campaña europea, Vladimir Putin declaró a «Financial Times» que, desde su punto de vista, «el liberalismo es algo obsoleto». Hace un largo quinquenio que los siete grandes occidentales que controlan el G7 decidieron expulsar a la Rusia de Putin, tras la anexión de Crimea, en el marco de la afirmación militar bonapartista de la «gran Rusia». A pesar de tales antecedentes y del apoyo político y bancario de Putin a las extremas derechas de Francia y otros países europeos, Emmanuel Macron desea reafirmar su independencia y autonomía estratégica, en la más absoluta soledad, nacional e internacional. En la escena francesa, solo Marine Le Pen afirma a diario su solidaridad política con Putin. En la escena internacional, ni Washington ni los aliados europeos consideran oportuno levantar el veto / sanción de Putin en el cónclave del G7. Los portavoces oficiales y oficiosos de Macron justifican la iniciativa presidencial por un rosario de razones de este tipo: «Es más indispensable que nunca activar las relaciones franco soviéticas, cuando las tensiones entre Washington, Teherán, Damasco y Moscú son un polvorín inquietante». «Siempre es urgente intentar el diálogo en momentos de crisis». Se trata, desde esa óptica, oficial, de contener a Moscú/Putin intentando evitar que la Rusia putiniana prefiera privilegiar sus relaciones con China. Thomas Gomart, director del IFRI (Institut français des relations internationales), comenta al vespertino «Le Monde»: «Deseando afirmar ese papel de intermediario, intentando relanzar las relaciones bilaterales, a largo plazo, Macron corre el riesgo de hacer el juego de una potencia que ha erigido su pragmatismo internacional en ideología antioccidental». Prudentes, los portavoces de Macron se apresuran a matizar que, en verdad, «no es posible solucionar las crisis de Siria y Ucrania con una cena informal». ¿Qué puede esperarse de la reunión de trabajo de los presidentes de Francia y Rusia? Buenas palabras y gran cocina mediterránea, con gestos simbólicos que no apreciarán forzosamente los aliados tradicionales de Francia, comenzando por la Alemania conservadora de Angela Merkel y sus renuentes sucesores y sucesoras. Desde otra óptica, el encuentro Macron/Putin también tiene un objetivo puramente nacional: restaurar la deteriorada imagen del presidente de la República, que sigue estancada y muy mal parada en los sondeos. Según todos los sondeos del último trimestre, Macron no sale del hoyo del 70 al 75 % por ciento de opiniones negativas. Siendo Francia el país más presidencial entre todas las democracias liberales, es tradición que los presidentes intenten dar lustre a sus desventuras nacionales a través de la gesticulación internacional. Es el caso de Emmanuel Macron, en vísperas de una «rentrée» previsiblemente caliente y un G7, en Biarritz, de resultados harto imprevisibles.
15-08-2019 | Fuente: abc.es
Salvini dinamita el Gobierno ideal de la internacional nacional-populista
Una de cal y otra de arena para la internacional nacional-populista europea. Si la victoria de Boris Johnson en las primarias conservadoras británicas sumaba un primer ministro de peso más a su internacional identitaria, la bicefalia populista de Italia se ha quebrado por las ambiciones del ministro del Interior italiano Matteo Salvini. Envalentonado por su gran victoria en las europeas y los sondeos en torno al 38 por ciento, el líder leguista ha planteado una moción de censura para adelantar las elecciones. Hasta hace unos días Italia era el modelo del populismo perfecto para Steve Bannon, ex asesor estrella de Donald Trump, y el analista ruso Aleksandr Dugin, teórico estrella del neo eurasianismo y que reconocía el pasado otoño en la revista «Política Exterior» que el italiano era su Gobierno ideal: dos partidos, el Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga, que se identifican con el pueblo y contra las élites aunando identidad, rechazo a la inmigración, a favor de políticas económicas proteccionistas y especialmente cercanos a la Rusia de Vladimir Putin. Bannon había instaurado su escuela populista en un monasterio italiano para inspirarse y unificar en torno a su influencia a los partidos semejantes a la Liga. Pese a las expectativas y el triunfo inapelable del partido ultraderechistas, la influencia de los euroescépticos no sólo no aumentó exponencialmente en las elecciones europeas del pasado 26 de mayo, sino que las fuerzas europeístas se reforzaron con la irrupción de liberales y verdes para sostener la mayoría decadente de democristianos y socialdemócratas. Días después de aquella decepción, el Gobierno de Italia revocó los derechos de propiedad, que fueron entregados al Instituto Dignitatis Humanae, un grupo de expertos afiliado a Bannon, aduciendo que la organización no había pagado las tarifas de concesión ni realizado trabajos de mantenimiento en el claustro. Con el anuncio de la moción, Salvini buscaba dar un golpetazo electoral junto a los ultras de Fratelli d?Italia y el moribundo Forza Italia del penúltimo líder carismático del flanco derechista: Silvio Berlusconi. Sin embargo, «Il Cavaliere», reconvertido en un caricaturesco eurodiputado, ha rechazado disolver su partido para honor y gloria de una lista única para Salvini. Entretanto, aunque hace un año parecía imposible, el «viejo» social liberalismo del aún influyente Matteo Renzi y los antisistema «grillini» (por el fundador Beppe Grillo) quieren evitar el desastre electoral de ver por primera vez a un partido de extrema derecha como líder absoluto de un miembro fundador de la Unión Europea. Los senadores del Partido Democrático afines a Renzi y los del Movimiento 5 Estrellas, furiosos contra Matteo Salvini que rompió sin advertir su alianza el 8 de agosto, votaron el pasado martes unidos contra la propuesta del líder de la Liga de derrocar esta semana al gobierno de Giuseppe Conte. Acordaron pedirle al jefe del ejecutivo, cercano al M5S, que asistiera para un discurso el 20 de agosto en el Senado e intente resolver la crisis política. La arriesgada apuesta de Salvini, entre fiesta y fiesta con su torso desnudo en las playas italianas, ha coincidido con el enésimo episodio de su principal filón electoral: la inmigración. Más de 500 migrantes esperan desembarcar de dos barcos de rescate en el Mediterráneo, uno operado por Médicos Sin Fronteras el otro por los españoles de Open Arms. Italia les ha negado el permiso para atracar hasta que, en otro contratiempo para el ministro italiano de Interior, un tribunal de Lazio abrió la puerta ayer al Open Arms para que llegara a un puerto italiano. Incredible. Matteo Salvini has been clashing with the pope over the treatment of refugees. At the same time, Salvini is publicly celebrating his religiosity. It's a clash between institutional Catholicism and Catholicism as ethnic identity. And Salvini might just win. https://t.co/j7mZRZBcTA? Yascha Mounk (@Yascha_Mounk) August 13, 2019 A Salvini poco le ha afectado en estimación de voto las informaciones que le relacionan financieramente con el Kremlin -por la que la Fiscalia ha abierta una investigación-, o que en los primeros siete meses del año 2019 el número de llegadas de inmigración irregular por el Mediterráneo haya descendido un 30%. Con el rosario en el puño y besándolo apasionadamente ante la multitud, Salvini se ha enfrentado otra vez al Papa Francisco por el salvamento de los inmigrantes y por la batalla por la verdadera identidad católica en el país. «Es un choque entre el catolicismo institucional y el catolicismo como identidad étnica. Y Salvini podría ganar», ha tuiteado el profesor de la Universidad Johns Hopkins Yascha Mounk, autor del libro «El pueblo contra la democracia» (Paidós). Chalecos amarillos Una elección sólo puede ser convocada por el presidente de Italia, el jefe de estado, Sergio Mattarela. Si los populistas se asocian con los socialdemócratas, es posible que se forme un nuevo Gobierno de coalición sin la Liga, y la apuesta de Salvini habrá fracasado espectacularmente. Para Stefano Folli, editorialista del periódico Repubblica citado por la agencia France Press, «un gobierno restringido al PD y M5S, que nacería con la ambición de durar una legislatura hasta 2022, es la hipótesis más realista, siempre que encuentre una base para un programa coherente». El acercamiento táctico de Renzi y los antisistema parecía impensable hace tan solo unos meses, con insultos de un lado a otro del arco parlamentario y en las redes sociales. Uno de los momentos de mayor confrontación ideológica y política fue cuando el vicepresidente Luigi Di Maio, líder del M5E, apoyó públicamente a los chalecos amarillos en Francia, reuniéndose el pasado invierno con un grupo de manifestantes. «Di Maio está con chalecos amarillos contra las instituciones francesas y agrega que Macron sería responsable de la muerte de los migrantes. ¡Es estúpido! Su búsqueda de enemigos está ridiculizando a 70 años de la política exterior de Italia. ¡Viva la amistad italiano-francesa!», tuiteó el ex primer ministro italiano en febrero. Seis meses después de aquello, Renzi y el partido de Di Maio se baten para evitar las elecciones anticipadas anheladas por Salvini, la crisis amarilla en Francia se desvanece y paradójicamente una de sus franquicias, la portuguesa «Coletes Amarelos», ha anunciado esta semana su disolución.
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