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Noticias de vladimir putin

10-12-2019 | Fuente: abc.es
Hablando de asimetrías en la escena internacional, Volodymyr Zelensky ?el comediante televisivo que apenas ha cumplido seis meses como presidente de Ucrania? se reunió ayer por primera vez con Vladimir Putin ?el veterano del KGB que lleva ejerciendo durante dos décadas como ser superior de todas las Rusias? en una cumbre que bajo los auspicios de Francia y Alemania aspira a poner fin a cinco años de una guerra que, además de cobrarse 14.000 víctimas mortales, ha envalentonado al Kremlin alterando el orden geopolítico de Europa. A la vista de los considerables daños de reputación sufridos por Zelensky en la trama ucraniana que alimenta el impeachment contra Trump, cuesta imaginarse que pueda mantener el tipo no solo contra Putin, sino también ante el creciente coro griego que insiste en pasar página a esas «cositas» de Rusia. Desde la anexión por la fuerza de Crimea (la primera expansión territorial manu militari en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial) a fomentar desde Moscú un conflicto separatista en el este de Ucrania, desplegando para ello sus propias fuerzas armadas. Sin irse muy lejos de Europa, en el historial difícil de olvidar de Rusia habría que incluir también las tropas que Putin mantiene estacionadas en el este de Moldova; la ocupación de partes de Georgia; el derribo del vuelo MH17 por un misil ruso BUK; un fallido golpe en Montenegro; la manipulación del referéndum para renombrar Macedonia, y la sistemática campaña de injerencias para polarizar y envenenar cualquier conflicto o crisis del Viejo Continente, desde Brexit a Cataluña. A pesar de todo, al que ahora le tocaría asumir difíciles compromisos para alcanzar una paz duradera sería a Zelensky. Macron insiste en volver a vincular Rusia con Europa. Y a la canciller Merkel, con su evidente fecha de caducidad, le cuesta cada vez más resistir la presión por mejorar relaciones con Moscú. El resultado final de esta combinación política puede ser lo más parecido a una «razonable capitulación» para Kiev.
10-12-2019 | Fuente: abc.es
El impeachment a Trump debilita la posición ucraniana
Mientras que Vladimir Putin y Volodimir Zelenski se reunían este lunes en París en una ronda de conversaciones de paz auspiciadas por Emmanuel Macron y Angela Merkel, en Washington también se discutía sobre Ucrania y Rusia, pero con un enfoque distinto por completo: en una nueva jornada clave de comparecencias en el Congreso sobre el impeachment o proceso de recusación del presidente de EE.UU., Donald Trump. Las presiones de Trump a Zelenski para que investigue a rivales políticos -el exvicepresidente Joe Biden, favorito para disputar la reelección el próximo otoño, y su hijo, Hunter- y supuestas interferencias -de las que no hay pruebas- en las elecciones de 2016 originadas en Ucrania son la base del impeachment. Los demócratas acusan a Trump de condicionar el envío de ayuda militar a Ucrania -congelada este verano-, que está en guerra con grupos apoyados por Rusia y una reunión entre los líderes de los dos países en la Casa Blanca -un espaldarazo internacional para Zelenski, que acaba de entrar en el Gobierno- a esas investigaciones, que solo tienen un objetivo político: contribuir a la reelección de Trump. Las presiones de Trump a Zelenski son solo una señal del desinterés del presidente de EE.UU. en convertirse en un apoyo firme a Ucrania frente a Rusia. La investigación del impeachment ha dejado evidencias de ello: «A Trump le importa más las investigaciones a los Biden» que la propia Ucrania, reconoció el embajador de EE.UU. en la Unión Europea, Gordon Sondland, en una conversación con un alto cargo. Brecha insalvable Zelenski confiaba en encontrar en Trump un aliado fuerte que liderara con el músculo diplomático de EE.UU. las conversaciones de paz con Putin. Pero no ha sido así, sino al contrario: Trump vio en Ucrania sobre todo un instrumento para conseguir ventaja política en casa -en la campaña orquestada por su abogado personal, Rudy Giuliani-; muchos altos cargos de su Administración comprometidos con ayudar a Ucrania frente a Rusia han dimitido o han pasado a posiciones secundarias; y en su cumbre con Zelenski en la Casa Blanca de septiembre, Trump se limitó a decirle: «Espero que tú y el presidente Putin os reunáis y podáis resolver el problema». Con el avance del impeachment y con una parte de los republicanos fieles a la idea de que Ucrania fue más importante que Rusia en la interferencia de las elecciones de 2016, una mayor participación de EE.UU. en los esfuerzos diplomáticos de Kiev contra Moscú parece improbable. Este lunes, demócratas y republicanos volvieron a demostrar la brecha insalvable que les separa en el impeachment. Fue en las comparecencias en el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, dedicadas a revisar las conclusiones de la investigación del Comité de Inteligencia. El asesor legal de los demócratas aseguró que los esfuerzos de Trump para conseguir favores de Ucrania «son un peligro claro y presente a nuestras elecciones libres y justas y a nuestra seguridad nacional». El asesor de la otra bancada, la republicana, resumió la existencia de esas presiones como «chorradas». La sesión de ayer es el paso previo a la presentación de artículos para el impeachment en los que los demócratas de la Cámara de Representantes basarán sus acusaciones a Trump sobre las que después juzgará y decidirá el Senado.
10-12-2019 | Fuente: abc.es
Putin y Zelenski logran un modesto acuerdo para llevar la paz a Donbass
Los líderes de Alemania, Francia, Rusia y Ucrania, Angela Merkel, Emmanuel Macron, Vladímir Putin y Volodímir Zelenski, lo que se conoce como el Cuarteto de Normandía, estuvieron ayer casi siete horas reunidos en París en unas duras negociaciones para intentar avanzar en la aplicación de los Acuerdos de Paz de Minsk de 2015 hacia un mecanismo que permita poner fin de una vez por todas a la guerra en Donbass, pero con resultados my modestos. Este conflicto se ha cobrado ya 13.000 muertos desde su comienzo en abril de 2014, un mes después de la anexión de Crimea, y es el único activo en Europa actualmente. Según anunciaron durante la rueda de prensa final los cuatro participantes en la cumbre, se firmó una declaración que contempla un intercambio de todos los prisioneros aún encarcelados antes del 31 de diciembre, continuar la separación de fuerzas en la línea de frente y un cumplimiento del alto el fuego más estricto y estrechamente vigilado por la OSCE. Antes del encuentro a cuatro, Macron se reunió por separado con Putin y Zelenski y lo mismo hizo Merkel con los dos mandatarios eslavos. En mitad de la cumbre se hizo un paréntesis de hora y media para que los presidentes ruso y ucraniano tuvieran su primer cara a cara, una cita largamente esperada sobre todo en Ucrania y que ayer se presentaba como un gran avance. Después los cuatro dirigentes comenzaron una cena de trabajo que finalizó cerca de la medianoche. El presidente ucraniano admitió que «no hemos podido resolver todas las cuestiones», pero subrayó que el trabajo para conseguirlo continuará. Putin, por su parte, dijo estar satisfecho del encuentro y subrayó una vez más la necesidad de un «diálogo directo entre Kiev y los dirigentes de Donetsk y Lugansk». El jefe del Kremlin aclaró que la separación de fuerzas en la línea de contacto se efectuará «por etapas». Todos estos aparentes progresos de la cumbre de ayer llevaban años estancados, pero se esperaba además una aproximación a la resolución de otros aspectos también recogidos en los acuerdos de Minsk relegados completamente. Por ejemplo, determinar una fecha para las elecciones a celebrar en Donbass o los plazos para que Ucrania recupere el control de la frontera con Rusia. En estos asuntos se consiguió consensuar muy poco, pero Putin afirmó que su homólogo ucraniano entiende la necesidad de acometer reformas políticas y de la Constitución ucraniana para conceder a los dos enclaves sublevados un estatuto autonómico y subrayó la necesidad de observar la «Fórmula Steinmeier». No hubo acuerdo en la forma en la que se llevará a cabo el tránsito de gas ruso a través de Ucrania y Zelenski corroboró que tampoco lo hubo en cuestiones que calificó de «cruciales», como la citada recuperación del control de la frontera y el momento propicio para celebrar los comicios. Como decían ayer miembros de las delegación ucraniana «se ha acordado seguir intentando alcanzar acuerdos». Macron dijo que la próxima reunión del Cuarteto de Normandía tendrá lugar dentro de cuatro meses. Zelenski se marcó como principal objetivo de su mandato mejorar las relaciones con Moscú, conseguir la puesta en libertad de los ucranianos presos, recuperar el control sobre las provincias rebeldes de Donetsk y Lugansk y, por supuesto, poner fin a los enfrentamientos armados. Desde que el actual presidente ucraniano llegó al poder en mayo, ha hablado cuatro veces por teléfono con su homólogo ruso y se han dado pasos hacia una cierta normalización: un intercambio de prisioneros incompleto en septiembre, la devolución a Ucrania en noviembre de los tres buques apresados por fuerzas rusas el 25 de noviembre de 2018 en el estrecho de Kerch y, finalmente, un repliegue de fuerzas por ambas partes en tres localidades de la línea de frente con el consiguiente desmantelamiento de fortificaciones y desactivación de minas. Estas mejoras han sido posibles después de que abandonara el poder el presidente saliente, Petró Poroshenko, a quien el Kremlin nunca ocultó su animadversión y antipatía, y en un contexto cuando en la Unión Europea se nota ya un cierto hartazgo del mantenimiento en el tiempo de las tensiones con Rusia y del daño económico que las sanciones mutuas están provocando a ambas partes. Macron ya anunció en la cumbre del G7 de Biarritz, en agosto, que hay que normalizar las relaciones con Rusia. Pero las discrepancias entre Moscú y Kiev sobre las vías de solución del conflicto ya se venían expresando por uno y otro lado en las últimas semanas. El pasado 1 de octubre en Minsk, Ucrania, Rusia, la OSCE y representantes de los separatistas de Donetsk y Lugansk firmaron un acuerdo con la intención de desatascar la situación. El aspecto central de aquel documento, que fue ya propuesto en 2016 por el entonces ministro de Exteriores y ahora presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, estipula la celebración de elecciones en las dos regiones rebeldes bajo la supervisión de la OSCE y con arreglo a la legislación ucraniana, de ahí que la iniciativa lleve el nombre de «Fórmula Steinmeier». Si todo salía según lo previsto, después se continuarían implementando el resto de los puntos del acuerdo de paz: devolución a Ucrania de los dos territorios previamente desmilitarizados, recuperación por parte de Kiev del control de la frontera con Rusia y concesión de un sistema autonómico a Donetsk y Lugansk. Pero el orden de los factores, a juicio de gran parte de la élite y la ciudadanía ucraniana, sí altera el producto. No es lo mismo que los comicios se celebren antes de la reintegración de Donbass a Ucrania que después. Por eso, a comienzos de octubre, después de anunciado el último acuerdo alcanzado en la capital bielorrusa, se produjeron manifestaciones de protesta en Kiev y otras ciudades del país, calificando de «capitulación» la aceptación del esquema ideado por el dirigente germano, elogiado, sin embargo, en Moscú. Zelenski explicó que lo firmado el 1 de octubre en Minsk era una versión mejorada de la «Fórmula Steinmeier», ya que, según su interpretación, lo primero que deben hacer las milicias separatistas es deponer las armas y las fuerzas rusas retirarse, algo que en Moscú no se ha corroborado en ningún momento. Como tampoco las afirmaciones del presidente ucraniano en el sentido de que las elecciones tendrán lugar con el total control de la frontera con Rusia por parte de Kiev. Además, y esto ha molestado mucho en ciertos círculos políticos ucranianos, durante la campaña electoral las dos regiones secesionistas recibirían un anticipo de lo que más tarde sería un régimen autonómico, es decir, una autonomía temporal hasta la votación en las urnas. Luego Ucrania debería proceder a modificar su Constitución para dar cabida a esa nueva organización territorial. De Crimea, península que Rusia se anexionó en marzo de 2014, ni hablar. El Kremlin da por hecho que es una asunto cerrado y que pertenecerá a Rusia ya para siempre. Por eso, Zelenski ha estado sometido a enormes presiones en la víspera de su viaje a la capital francesa. El domingo tuvo lugar otra manifestación, convocada por las principales fuerzas de oposición, para advertirle sobre las «líneas rojas» inadmisibles en sus conversaciones con Putin. Para hacerle saber que habrá movilizaciones si cede soberanía a Rusia, si «claudica» o «capitula». Poroshenko y la exprimera ministra, Julia Timoshenko, temen que Rusia incumpla una vez más sus compromisos, rechace retirar a sus militares de Donbass y aproveche para ganar tiempo y lograr el levantamiento de sanciones al tiempo que se legitiman en las urnas los dirigentes separatistas. Pero también hay miedo en Donetsk y Lugansk a que, una vez bajo la tutela de Kiev, se inicie una caza contra la cúpula separatista o contra los más de 125.000 ciudadanos que solicitaron y recibieron la nacionalidad rusa.
09-12-2019 | Fuente: abc.es
Putin y Zelenski se reúnen hoy por fin en París para hablar del conflicto en Donbass
Después de casi cinco años desde que se celebró la última reunión a alto nivel del Cuarteto de Normandía (Alemania, Francia, Rusia y Ucrania), los líderes de estos cuatro países, Angela Merkel, Emmanuel Macron, Vladímir Putin y Volodímir Zelenski, vuelven a encontrarse para hablar del conflicto en Donbass. Entonces fue en Minsk, el 11 y 12 de febrero de 2015, cuando se firmaron los acuerdos de Paz, ahora en París. En estos cuatro años y 10 meses transcurridos desde la Cumbre de Minsk no se ha avanzado prácticamente nada hacia la paz o muy poco. Los únicos progresos palpables se han producido en las últimas semanas: un intercambio de prisioneros incompleto en septiembre y luego en noviembre la devolución a Ucrania de los tres buques apresados por fuerzas rusas el 25 de noviembre de 2018 en el estrecho de Kercch y un tímido repliegue de fuerzas por ambas partes en la línea de frente. De ahí que todas las esperanzas estén ahora puestas en la cumbre de hoy en la capital francesa. Hay dos factores que han posibilitado que el Cuarteto de Normandía, cuyo nombre se debe a que fue en ésa región francesa en donde mantuvieron el primer encuentro, el 6 de junio de 2014, con motivo del 70 aniversario del desembarco aliado, se reúna otra vez ahora. La primera el cambio en la cúpula ucraniana, con la llegada al poder en mayo de Zelenski en sustitución de Petró Poroshenko, y la segunda el deseo declarado de Macron de que se resuelva el conflicto en el este de Ucrania y la Unión Europea normalice las relaciones con Moscú. Se va a producir además el primer cara a cara entre Putin y Zelenski, lo que para muchos es ya un avance independientemente de los resultados que arroje la cumbre. Pero las posiciones de partida de Rusia y Ucrania no van a poner la cosas fáciles. Regiones rebeldes El secretario del Consejo Nacional de Seguridad y Defensa de Ucrania (SNBO), Alexéi Danílov, ha dicho que Zelenski pretende conseguir hoy en París un compromiso de Putin de que Ucrania recuperará pronto las regiones rebeldes de Donetsk y Lugansk, el control de la frontera con Rusia y la puesta en libertad de todos los ucranianos presos hoy día en las mazmorras de los separatistas, en Crimea y en las cárceles rusas. También el desarme total de la milicias separatistas. Cumplidos tales requisitos, Kiev posibilitará la celebración de unas elecciones en los dos enclaves secesionistas, a los que, según los acuerdos de Minsk, habrá que conceder un régimen autonómico. Moscú, por su parte, según palabras pronunciadas por el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, durante un reciente viaje a Kirguistán, mantiene una postura que no augura un gran entendimiento en París. Para empezar, Lavrov reiteró el axioma desplegado sin cesar por el Kremlin desde que, en abril de 2014, comenzó la guerra en el este de Ucrania, a saber, «Rusia no es parte en el conflicto, no está implicada», argumento que rechazan tanto Ucrania como Francia, Alemania, el resto de los países de la UE y EE.UU. «Deben hablar directamente con los dirigentes de Donetsk y Lugansk para acabar con el conflicto», exigencia también inadmisible para Kiev mientras no haya primero unas elecciones en los dos enclaves verdaderamente democráticas y bajo supervisión internacional Rusia ha defendido siempre que la guerra en Donbass, que según la ONU ha causado ya 13.000 muertos, es interna, civil, no una «agresión» de Rusia a Ucrania como consideran en Kiev. Ello pese a las múltiples evidencias de que las milicias separatistas reciben de Moscú dinero, armas y «voluntarios» salidos de las filas del Ejército ruso. Este posicionamiento lleva, según también explicó el jefe de la diplomacia rusa, a que las autoridades ucranianas «deben hablar directamente con los dirigentes de Donetsk y Lugansk para acabar con el conflicto», exigencia también inadmisible para Kiev mientras no haya primero unas elecciones en los dos enclaves verdaderamente democráticas y bajo supervisión internacional. Lavrov, sin embargo, antepone los comicios a una devolución del territorio y del control de la frontera y tampoco prevé que para ello las milicias separatistas tengan que deponer las armas. Putin, por otro lado, ha venido descartando una revisión de los acuerdos de Minsk como a veces ha sugerido Zelenski. En cualquier caso, el presidente ucraniano está sometido a una fuerte presión de la élite de su país y de parte de la ciudadanía. Ayer en Kiev tuvo lugar una manifestación en la Plaza del Maidán de varios miles de personas para advertir a Zelenski que «no claudique» en París ante Putin. El acto fue convocado por el ex presidente Poroshenko y la ex primera ministra, Julia Timoshenko, pero acudieron también militantes del partido ultranacionalista Svoboda. El solo hecho de hacer referencia a la posibilidad de admitir la fórmula propuesta en su día por Frank-Walter Steinmeier, antiguo jefe de la diplomacia germana y actual presidente del país, provocó concentraciones de protestas en Kiev hace unas semanas. Steinmeier propone celebrar elecciones en las dos regiones rebeldes bajo la observación de la OSCE y con arreglo a la legislación ucraniana. Si los comicios discurren sin incidentes y dentro del respeto a las normas democráticas, Kiev deberá concederles un régimen autonómico. Después, deberá culminarse la desmilitarización de Donbass y devolver a Ucrania el control de la frontera entre Rusia y los dos enclaves soberanistas. Poroshenko exige que primero se devuelvan los territorios, se depongan las armas, control de la frontera y finalmente elecciones. La autonomía ya se verá si se concede. Cualquier otra cosa, a su juicio, sería una «capitulación».
09-12-2019 | Fuente: abc.es
La trama rusa planea también sobre la campaña de Jeremy Corbyn
El espectro de la interferencia de Rusia en las elecciones británicas ha reaparecido tras la suspensión por el sitio de internet Reddit de 61 cuentas vinculadas a la publicación de un documento confidencial de la negociación de un tratado comercial entre Estados Unidos y Reino Unido, aireado por el líder laborista, Jeremy Corbyn, para denunciar que Washington quiere acceso de sus empresas a la sanidad pública británica. Reddit ha cerrado las cuentas después de que Graphika, una página especializada en la cartografia de internet, hallase notable parecido entre la divulgación del documento por el usuario «Gregoriator» y «Secondary Infektion», una campaña identificada en mayo por Facebook de personas rusas que distribuían noticias calificadas de falsas sobre actividades de Estados Unidos en Venezuela. Corbyn mostró en el principio de la campaña un documento de las negociaciones comerciales que el Gobierno había entregado, con gran parte de su contenido tachado, a la Red de Justicia Global (GJN, por sus siglas en inglés), que lo había solicitado durante dos años siguiendo el protocolo de la Ley de Acceso a la Información (FOI). Pero «Gregoriator» ya había publicado antes, el 21 de octubre, el documento íntegro. Otros usuarios de Reddit con cuentas creadas recientemente lo promovieron para aumentar su visibilidad y «Gregoriator» utilizó su cuenta de Twitter para llamar la atención de políticos y periodistas. Corbyn lo presentó en una conferencia de prensa el 27 de noviembre por su interés público, y de nuevo en el debate del viernes con Boris Johnson, que calificó su denuncia como «un triángulo de las Bermudas». Ben Nimmo, director de investigaciones en Graphika afirma que, aunque las similitudes de las dos campañas son numerosas, no permiten afirmar que provienen de la misma fuente. Personas camufladas mediante la imitación de «Secondary Infection» podrían ser autoras de la filtración. Johnson reiteró el sábado que la denuncia de Corbyn no refleja la realidad y que se debe investigar quién filtró el documento. Tesorero No es la primera vez que Vladimir Putin asoma en estas elecciones. Con el título de «Rusia», el Comité de Inteligencia y Seguridad envió el 17 de octubre al primer ministro su informe sobre la amenaza que el Gobierno de Putin representa para Reino Unido. Incluiría, según algunos medios, un análisis de la actividad de Moscú en el referéndum del Brexit y de la influencia de capital ruso en la política británica. Johnson rechazó publicarlo antes de la disolución del Parlamento y del inicio de la campaña electoral. Argumentos del Gobierno para aplazar la publicación hasta después de las elecciones ?la necesidad de que recibiese el visto bueno de los servicios de inteligencia? parecen falsos, pero según Buzzfeed el informe no contiene revelaciones sobre actividades rusas en torno al referéndum de 2016. La revista «Private Eye» ha publicado, sin embargo, en los últimos meses investigaciones sobre los negocios del propietario de la galería de arte Halcyon y tesorero del Partido Conservador, Ehud Sheleg, que ha donado unos 3,5 millones de euros al partido desde 2017. Ha detallado relaciones del tesorero con oligarcas rusos y con el embajador de Putin en Londres, Alexander Yakovenjo, cuyas ofertas de negocios en Rusia al financiador de la campaña del Brexit Arron Banks son ya conocidas.
03-12-2019 | Fuente: abc.es
Putin desoye a los defensores de DD.HH. y promulga la ley de «agentes extranjeros» aplicada ahora a los particulares
Pese a los llamamientos de defensores de derechos humanos y personalidades del mundo de la cultura , el presidente Vladímir Putin promulgó este lunes la modificación adicional de la ley de «agentes extranjeros» para extenderla también al ámbito de los particulares que tengan vínculos con medios informativos foráneos ya declarados como tales. Estas enmiendas a la ley de «agentes extranjeros» fueron adoptadas por la Duma (Cámara Baja del Parlamento ruso) y después por el Consejo de la Federación (Cámara Alta) a finales del mes pasado. Los cambios en la legislación permitirán ahora declarar como «agentes extranjeros» a personas que distribuyen materiales de medios ya afectados por la norma o los crean para tales publicaciones. Además, la recepción de fondos y propiedades del extranjero o de entidades jurídicas rusas con financiación extranjera ahora puede convertirse en motivo para que un particular caiga de lleno en el ámbito de esta nueva ley. Por eso, deberá inscribirse obligatoriamente en el registro de «agentes extranjeros» del Ministerio de Justicia ruso, lo que supone tener que declarar periódicamente las sumas que se reciben desde fuera y cómo se gastan, con sus lógicas implicaciones fiscales. También a informar detalladamente de la actividad que desarrolla. De no hacerlo, podrán ser sancionados con multas de hasta 100.000 rublos (unos 1.400 euros). La multa para el caso de medios informativos puede alcanzar los 5 millones de rublos (unos 71.000 euros). Además, los contenidos en internet críticos hacia las autoridades serán bloqueados. Se da la circunstancia de que Putin recibió a finales de noviembre un escrito firmado por 60 personas, entre ellos activistas en la defensa de los derechos humanos y destacados artistas, músicos, cineastas, escritores, actores y otros profesionales, instándole a no promulgar la extensión de la ley de «agentes extranjeros» a los particulares. Ya rige de antes para personas jurídicas. «El primer artículo del Código Civil expresa que la injerencia en la vida privada es inadmisible (..) el presidente no debe firmar esta ley», se señala en la misiva, en donde también se tacha de inconstitucional la medida. Apelan también a evitar aplicar la etiqueta de «agente extranjero», asociada históricamente a enemigo o traidor a la Patria, porque «desacredita a la persona ante sus conciudadanos, rebaja su dignidad pese a que no ha hecho nada malo o ilegal». Y sostienen que la nueva enmienda legal «implementa medidas de coerción contra el derecho de los ciudadanos a recibir y difundir libremente informaciones de cualquier fuente».
03-12-2019 | Fuente: abc.es
Rusia y China: dos sistemas autoritarios condenados a entenderse ante las presiones de Occidente
Pese a desavenencias ya superadas, Rusia y China comparten frontera, un pasado común comunista y una hostilidad compartida hacia los valores occidentales. Aunque con sistemas de desarrollo económico muy diferentes, ambos países son complementarios: Rusia es una fuente ingente de materias primas mientras China las necesita para su pujante industria. La coyuntura internacional les ha empujado a buscar un mayor acercamiento para protegerse de la «amenaza» que creen que para ellos supone Estados Unidos. A juicio del politólogo ruso, Vladislav Inozémtsev, los dos grandes países comparten una misma idea de cómo ha de ser la política. Es decir «autoritaria». Según sus palabras, «la decisión de la élite china de unirse a la secta cuyos miembros son Maduro, Lukashenko y Putin es reveladora». «La economía más grande del mundo siguiendo al dueño del arsenal nuclear más grande del planeta (..) prefirieron el autoritarismo explícito a cualquier experimento protodemocráticos», señala Inozémtsev en un artículo publicado el año pasado. Durante la visita que el presidente chino efectuó a Moscú en junio, él y su homólogo ruso, Vladímir Putin, constataron su coincidencia total en cuanto a cómo deben resolverse asuntos como el problema nuclear iraní, Corea del Norte, la guerra en Siria, la crisis en Venezuela y la «gran conflagración comercial» con Estados Unidos. Se detuvieron especialmente en Venezuela dentro de la declaración conjunta que firmaron para denunciar los intentos «ilegítimos» de desalojar a Nicolás Maduro del poder. La sintonía entre Moscú y Pekín se da, no solamente en las relaciones económicas, comerciales y en la visión convergente de la situación internacional, también en el ámbito de la defensa. El pasado mes de octubre, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, corroboró que con China existe «una relación especial» a nivel castrense. Unos días antes, Putin anunció que su país está ayudando al régimen chino a desplegar un sistema de alerta temprana antimisiles para detectar posibles lanzamientos de cohetes intercontinentales y poder proceder a su destrucción. Tal dispositivo lo tienen hoy día solamente Rusia y EE.UU. El presidente ruso aseguró que «seguiremos colaborando con nuestros socios chinos, no sólo en el terreno militar, sino también en el aeroespacial». Ambos países llevan años colaborando en el sector de la defensa, realizando incluso maniobras conjuntas cada año. Los últimos ejercicios tácticos con participación de tropas chinas, los denominados «Tsentr-2019» de desarrollaron en septiembre en la región rusa de Oremburgo, junto a la frontera con Kazajstán. De mayor envergadura fueron las maniobras conjuntas, las mayores realizadas jamás antes en Rusia, que militares rusos y chinos organizaron en 2018 en Siberia oriental y el Extremo Oriente ruso, las «Vostok-2018». Acudió Xi a presenciarlas. Pero hay muchos expertos rusos alertando de que China ve a Rusia más como un socio del que sacar partido que como un aliado. Pekín sabe que Moscú nunca le reprochará la conculcación de derechos humanos elementales ni tampoco sus deseos de incorporar Taiwán a su territorio. Pero el presidente de la Academia de Problemas Geopolíticos, Konstantín Sivkov, teme que las tecnología militar que Moscú comparte con Pekín se le puede volver en contra algún día, por ejemplo, si los chinos decidiesen recuperar la parte de Manchuria que pertenece a Rusia. El pasado mes de marzo se cumplió medio siglo desde que estallará el conflicto fronterizo entre ambos países, que duró seis meses y arruinó las relaciones entre los dos sistemas comunistas. Moscú tuvo que ceder a su vecino asiático algunas islas en el río Ussurí, la Damanski entre ellas, lo que abrió el camino a la normalización de relaciones.
02-12-2019 | Fuente: abc.es
Putin y Xi Jinping inauguran el primer gaseoducto entre Rusia y China
Los presidentes ruso y chino, Vladímir Putin y Xi Jinping inauguraron hoy, a través de videoconferencia, el primer gaseoducto con el que Rusia suministrará gas a China. Putin ha señalado desde la ciudad balneario de Sochi que «estamos ante un evento histórico, no solo para el mercado mundial de la energía, pero sobre todo para usted y para mi, para Rusia y China». La inmensa tubería que llevará en nombre «Fuerza de Siberia» suministrará al país vecino 38.000 millones de metros cúbicos anuales, casi el 10% del consumo de gas en China, para un periodo de 30 años. El contrato, que se firmó en mayo de 2014 por el gigante energético ruso Gazprom y la china CNPC, asciende a unos 360.000 millones de euros. Los trabajos de construcción han durado cinco años. La materia prima procede de las regiones siberianas de Irkutsk y Yakutsk y lo que se ha inaugurado hoy es un tramo de gasoducto de 2.200 kilómetros desde el yacimiento Chayandinski en Yakutia hasta Blagovéshensk, en la frontera con China. En la siguiente etapa habrá que construir todavía un tramo de 800 kilómetros para conectar los campos de Koviktinski con Chayandinski, con lo que la longitud total de la tubería será de 3.000 kilómetros. Gazprom ha cifrado el coste de la construcción del gaseoducto en cerca de 50.000 millones de euros. China, por su parte, tendrá que extender la línea gasística hasta llegar a Shanghái. El esquema inicial de suministro, según el responsable de departamento de exportación de Gazprom, Andréi Zótov, será de 5.000 millones de metros cúbicos de gas en 2020, 10.000 millones en 2021, unos 15.000 en 2022 y los 38.000 millones de metros cúbicos previstos en el convenio se deberán alcanzar en 2025. El jefe del Kremlin subrayó en su alocución que el actual contrato «es el mayor firmado entre nuestro países en la historia del sector gasístico nacional». Putin señaló también que con el nuevo gaseoducto «la cooperación entre Rusia y China en el terreno energético alcanza un nuevo nivel cualitativo». Rusia logra así diversificar su oferta energética y estrechar lazos con China en un momento cuando en Estados Unidos se levantan voces contra el gaseoducto Nord Stream-2 en Europa y algunos países de la UE abogan por reducir la dependencia de los carburantes rusos. China compra también a Rusia el gas licuado que sale de la planta del Ártico de Sabetta (Yamal). Ante las turbulencias que padecen las relaciones entre Pekín y Washington, China busca fortalecer su alianza con Rusia, algo que en Moscú también viene bien ante el aislamiento que Occidente ha impuesto tras la anexión de Crimea y la guerra en el este de Ucrania. Los presidentes de China y Rusia llevan una ritmo de reuniones bilaterales de cinco por año. La última cumbre de ambos líderes que se celebró en la capital rusa fue el pasado mes de junio.
26-11-2019 | Fuente: abc.es
«Cuidado con Rusia», advierte a Europa el cineasta ucraniano Sentsov al recoger el premio Sajarov
El cineasta ucraniano Oleg Sentsov, detenido en Crimea tras la anexión de la península a Rusia en 2014, ha instado a la Unión Europea a no «fiarse» del presidente ruso, Vladimir Putin, durante el discurso de aceptación del premio Sajarov a la libertad de conciencia que le concedió el año pasado la Eurocámara y que no pudo recoger entonces por estar preso. «Es un gran honor y también una gran responsabilidad. Acepto este premio (..) como un premio para todos los presos políticos de Ucrania que han estado en cárceles rusas», ha afirmado Sentsov, que ha agradecido también la tarea de los militares que siguen combatiendo contra los «separatistas». Sentsov ha dicho no «fiarse» de Putin y ha llamado a los líderes europeos a seguir la misma línea: «Os pido que tampoco os fiéis de él». En este sentido, ha asegurado que Rusia, en general, y Putin, en particular, quieren «engañar» a la UE, en la medida en que considera que no quieren la paz en el este de Ucrania sino que el país vecino «se arrodille». El cineasta fue condenado en 2015 a 20 años de cárcel por la destrucción de instalaciones oficiales en Crimea, en el marco de un juicio cuestionado tanto por el propio Sentsov como por organizaciones defensoras de los Derechos Humanos, que veían un trasfondo político. En 2018, la Eurocámara reconoció su activismo con el premio Sajarov, pero Sentsov no pudo acudir a recoger el galardón por estar preso. Fue liberado finalmente en septiembre de 2019, en el marco de un canje de presos pactado entre autoridades ucranianas y rusas. Sentsov, un símbolo El cineasta ucraniano se ha convertido en un símbolo para los aproximadamente 70 ciudadanos ucranianos arrestados ilegalmente y condenados a largas penas de prisión por las fuerzas de ocupación rusas en la península de Crimea. Durante su encarcelamiento por protestar por la anexión de su Crimea natal por parte de Rusia en la plaza de la Independencia en Kiev, Sentsov estuvo 139 días en huelga de hambre, desde mediados de mayo hasta el 6 de octubre de 2018, cuando se vio obligado a poner fin a su protesta porque los médicos aseguraron que de lo contrario le alimentarían por la fuerza. El Parlamento Europeo entrega el Premio Sájarov a la Libertad de Conciencia todos los años desde 1988 para premiar a organizaciones o individuos que defiendan los derechos humanos y las libertades fundamentales. El premio se entrega habitualmente en el pleno de diciembre en Estrasburgo, aunque el nombre del ganador se anuncia con meses de antelación. En esta ocasión, el ganador para la edición 2019 ha sido el economista de etnia uigur Ilham Tohti, condenada a cadena perpetua por las autoridades chinas en 2014.
24-11-2019 | Fuente: abc.es
Cómo la maquinaria de injerencia rusa pasó de desestabilizar Europa a Iberoamérica
La gran maquinaria de injerencia rusa, una compleja red de medios financiados con dinero público y tecnológicas privadas de empresarios cercanos al Kremlin, decidió hace tres años ampliar su radio de acción después de lograr dos rotundas victorias. Ahondando las divisiones del electorado estadounidense y británico, la propaganda digital rusa había facilitado la victoria del sí en el referéndum del Brexit y que Donald Trump ganara las elecciones. Tras esos dos logros, la propaganda rusa se reforzó en español, poniéndose a prueba en el referéndum de independencia en Cataluña y, ya este mismo año, alentando las protestas en países de Sudamérica como Ecuador, Chile o Colombia. Dos importantes investigaciones judiciales en España han revelado esta semana que un espía de una unidad de élite rusa visitó España en 2016, cuando los medios del Kremlin publicaron las primeras noticias falsas sobre el independentismo catalán, y que un círculo de asesores del expresidente catalán Carles Puigdemont ofreció cooperación diplomática a Rusia a cambio de que este país diera por valida la declaración de independencia en Cataluña en 2017. Esta segunda revelación se desprende de una investigación del juez de Barcelona Joaquín Aguirre, que instruye una causa sobre malversación de fondos públicos en Cataluña. Desde 2016 la red global de desinformación del Kremlin fue penetrando una crisis tras otra, interfiriendo en elecciones y referendos sucesivos. Su primera noticia falsa sobre la crisis catalana llegó en septiembre de aquel año, cuando el portal estatal Sputnik publicó la crónica «Una Cataluña independiente reconocerá que Crimea es rusa». Durante la investigación del juez Aguirre, un registro policial reveló pruebas de que un socio de Puigdemont, el empresario Víctor Terradellas, ofreció a un colaborador del Kremlin, Serguéi Markov, el reconocimiento de la anexión rusa de Crimea a cambio del apoyo del Kremlin a la declaración unilateral de independencia catalana. Uno de los objetivos prioritarios de Vladímir Putin, que este año cumple dos décadas en el poder, ha sido debilitar la Unión Europea ahondado sus divisiones internas, con campañas a favor del auge de partidos populistas en Francia, Italia y Alemania; la salida del Reino Unido del acuerdo de la misma UE, y el fomento del separatismo en España y otros países. En 2017 el propio Putin dio un discurso un mes después del referéndum del 1-O en Cataluña en el foro Valdái en el que comparó el caso de Cataluña con el de Crimea, la península de Ucrania que declaró su independencia en 2014 y luego fue anexionada por Rusia. Asilo a Puigdemont El Kremlin busca el reconocimiento internacional de la anexión de Crimea, algo que según la investigación judicial ofreció Puigdemont en el caso de que Cataluña llegara a ser independiente, tal y como ha revelado «El Periódico». Sólo 11 de los 193 países representados en Naciones Unidas ha reconocido que Crimea es rusa, casi todos satélites rusos como Venezuela o Siria. La semana pasada el líder de los ultranacionalistas de Rusia, Vladímir Zhirinovski, ofreció asilo a Puigdemont en Rusia con el objetivo de evitar ser repatriado a España por medio de una euroorden. Varias investigaciones elaboradas en años recientes por el Parlamento Británico, la Fiscalía de EE.UU., la Asamblea Parlamentaria de la OTAN y la UE demuestran que Rusia ha convertido las injerencias digitales en política de estado, financiando medios estatales como RT o Sputnik (ambos operan en español) y apoyándose en empresas de distribución tecnológica de propaganda por medio de cuentas falsas como la Agencia de Investigación de Internet. La fiscalía estadounidense ha presentado cargos contra 12 agentes de inteligencia y espionaje, 13 civiles y tres empresas de Rusia. Esas campañas forman parte de una guerra híbrida definida en 2013 por un general ruso, Valeri Gerásimov, de este modo: «Las normas de la guerra han cambiado. El papel de los medios no militares para lograr fines políticos y estratégicos ha crecido y, en muchos casos, ha demostrado ser mucho más efectivo que el uso de la fuerza con armas». Así se explica que la desinformación conviva con operaciones como el envenenamiento del espía Serguéi Skripal en Reino Unido en marzo de 2018, tapado por una cortina de humo digital con la que los medios rusos trataron de sembrar dudas sobre la autoría del Kremlin con 20 teorías diferentes. Esta semana se ha sabido también que la Audiencia Nacional investiga varios viajes a Cataluña en 2016 y 2017 de un espía implicado en el intento de asesinato de Skripal en Reino Unido. Se trata de Denis Serguéiev, que emplea el alias Serguéi Feodotov, un agente de la unidad de élite 29155 que estuvo también en Ucrania, República Checa, Italia, entre otros. Apoyo a Maduro y Morales Los mismos medios y redes que difundieron esas informaciones dudosas y manipuladas en la crisis catalana, con titulares como «Efecto dominó: Si Cataluña se independiza, hasta 45 nuevos países podrían surgir en Europa», han desplazado su centro de gravedad a Iberoamérica este año, con dos objetivos: en apoyo del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela y de Evo Morales en Bolivia y fomentando la protesta en otros países con gobiernos elegidos democráticamente como Ecuador, Chile y Colombia. En Iberoamérica, dos tipos de intereses confluyen: los del chavismo y los de su principal socio internacional, Rusia, asistidos ambos por los medios estatales en español de sus principales socios, incluido el portal HispanTV de la República Islámica de Irán. Alertados, tanto los gobiernos de Ecuador como el interino de Bolivia han tratado de cortar la señal televisiva del portal estatal ruso RT, aunque este tiene más influencia por medio de internet y las redes sociales que por emisiones tradicionales. Las injerencias del Kremlin EE.UU. El fiscal especial Robert Mueller ha acusado directamente a Rusia de tener en marcha dos campañas de injerencia en las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016 con el objetivo de que Donald Trump fuera elegido. En esa campaña híbrida participó la inteligencia rusa al robar correos electrónicos de la campaña de Hillary Clinton y el portal Wikileaks, que los recibió y los filtró a apenas unas semanas de que se celebraran los comicios. Una empresa privada rusa, la Agencia de Investigación de Internet, se dedicó a publicar bulos y mentiras en redes para ahondar divisiones. Aunque el fiscal Mueller no halló pruebas de que Trump pidiera esa ayuda, sí ha presentado cargos contra 12 agentes de inteligencia y espionaje, 13 civiles y tres empresas, todos en Rusia. Iberoamérica Los medios de desinformación rusos se han sumado a un esfuerzo capitaneado por las redes digitales del chavismo en una gran campaña para alentar las protestas en países con gobiernos democráticos como Colombia, Chile y Ecuador. Esa maquinaria tenía también en marcha una campaña para apoyar en su reelección al expresidente boliviano Evo Morales, que hace unos años llegó a crear su propia «guerrilla digital». Perdido el poder, Morales ha perdido capacidad de maniobra en esas redes, aunque sigue teniendo el apoyo de los medios estatales rusos y venezolanos que denuncian un golpe de Estado en el país. Desde que en 2011 Hugo Chávez abriera una cuenta en Twitter, Venezuela ha priorizado como política de estado el control de las redes sociales, llegando incluso a usar el carné de la patria para pagar subsidios a los usuarios más activos que ayuden a popularizar lemas en esas plataformas digitales. Cataluña En 2017 los medios estatales rusos se emplearon a fondo en ahondar las divisiones ante el referéndum de independencia en Cataluña, ilegalizado antes por la justicia española. Se les sumó el portal Wikileaks, cuyo fundador, Julian Assange, comenzó a escribir mensajes en catalán en Twitter y acusó a España de actuar como la Alemania nazi y de precipitar una nueva guerra civil. Según ha denunciado la Fiscalía norteamericana, Assange y Wikileaks han cooperado con la inteligencia rusa en sus campañas globales de injerencia. Esta semana se han hecho públicas dos investigaciones judiciales separadas sobre la injerencia rusa en Cataluña. La Audiencia Nacional, con la Policía Nacional, investiga la presencia de espías rusos expertos en desestabilización en Cataluña antes del referéndum. El juez de Barcelona Joaquín Aguirre, asistido por la Guardia Civil, ha obtenido pruebas de contactos entre el entorno de Carles Puigdemont y emisarios del Kremlin, a los que ofreció favores diplomáticos como reconocer que la península de Crimea es propiedad legítima de Rusia si a su vez apoyaban una declaración unilateral de independencia. Ya en 2017 el Gobierno de Mariano Rajoy denunció en Bruselas las injerencias de Rusia en el referéndum de independencia y modificó la estrategia de seguridad nacional frente a ese tipo de ataques. Brexit Una comisión sobre desinformación de la Cámara de los Comunes británica halló en 2018 pruebas sobradas de actividad rusa para manipular el referéndum sobre la salida de Reino Unido de la Unión Europea. Con noticias en sus medios estatales en inglés y mensajes en redes sociales, Rusia buscó promover la ruptura entre Londres y Bruselas, con un apoyo expreso al partido de Nigel Farage. Del mismo modo, el Kremlin ha apoyado ?en ocasiones incluso económicamente? a otros partidos populistas que promueven la ruptura de la UE, como el Frente Nacional francés o La Liga en Italia. En sus pesquisas, el comité dice haber obtenido evidencias «del papel de Rusia específicamente en apoyo de organizaciones que crean y difunden desinformación, contenido falso o parti- dista, con la finalidad de erosionar la confianza de la ciudadanía y desestabilizar los estados democráticos.
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