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Noticias de violencia

07-10-2018 | Fuente: elpais.com
Rivera acusa a Torra de ?alentar la violencia? y de no representar a los catalanes
El presidente de Ciudadanos avisa a Sánchez de que "no se puede gobernar España con los que quieren liquidarla"
07-10-2018 | Fuente: abc.es
Brasil busca este domingo un camino que puede reflotarlo o socavar aún más la profunda crisis económica y política en que se ha sumergido en los últimos cuatro años, tras el estallido de un gigantesco escándalo de corrupción, que derribó a la última presidenta electa, Dilma Rousseff, y llevó a la prisión al mayor líder político del país, el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva. Con un país dividido entre los que detestan a Lula y su Partido de los Trabajadores (PT), los que le tienen verdadera pasión y los están en el medio de esa tormenta, más de 147 millones de brasileños votarán en 5.570 municipios de 27 estados, en uno de los comicios más dramáticos desde 1990, cuando realizó su primera elección directa después de tres décadas de dictadura. Los brasileños elegirán no sólo al presidente, sino también gobernadores, senadores y diputados, representantes de 27 estados. Serán 556.000 urnas electrónicas en Brasil y en 171 localidades en el resto del mundo, en la que representa una de las mayores elecciones globales y de las más modernas, donde la última novedad es que más de 87 millones votarán biometricamente, identificados por la impresión digital, y usando una aplicación en el móvil sin necesidad de documento de papel. En un escenario muy imprevisible, los dos favoritos a ir a una segunda vuelta el 28 de octubre son el ultraderechista Jair Bolsonaro, con un 35% en los sondeos, y el filósofo petista, Fernando Haddad, con un 22%. El empuje con el que ha crecido en el último mes, después de un atentado que casi le quitó la vida, puede impulsar a Bolsonaro a llevarse la elección en una primera vuelta, como buscan sus militantes, tratando de anular el fuerte rechazo del 45%, fomentado principalmente por mujeres y la campaña #EleNão (Él no). Para vencer en primera ronda son necesarios más del 50% de los votos. Polarización El exmilitar y Haddad son los representantes de una polarización concentrada en la imagen de Lula y su partido, que gobernó el país durante 13 años, dejando el recuerdo de una euforia con una economía pujante e importantes conquistas sociales que situaron a Brasil en un inusual puesto de vanguardia internacional. El colofón de esos tiempos, protagonizados por Rousseff, dejó también la marca de un país emergente que dejó de lado sus prioridades para despilfarrar fondos en los estadios del Mundial de Fútbol 2014 y en la organización de la Olimpiada Río 2016, una ilusión que se desbarató con los escándalos de la estatal Petrobras y un cartel de constructoras, salidos a la luz hace cuatro años. «Independientemente del resultado, el vencedor de esta elección ya es Bolsonaro, porque fue quien pautó el debate. El eje de la discusión se dislocó hacia la derecha, inflamando aún más el debate estructural», explica Fabio Luis Barbosa dos Santos, doctor en Historia Económica de la Universidad de São Paulo (USP). En tercer lugar en las encuestas está el laborista Ciro Gomes, soñando con un viraje que a estas alturas, con un 11%, sería espectacular. Gomes es exministro de Lula y uno de los economistas que detuvo la hiperinflación en la década de 90, depende de una unión de los electores de centro, por un «voto útil», que abandonarían en el camino a otros dos prestigiosos políticos, el socialdemócrata, Geraldo Alckmin, con el 10%, y la ambientalista Marina Silva, que se ha desplomado en un mes, del 16% al 4%. Puede sorprender por ser el único capaz de vencer a Bolsonaro en los sondeos de segunda vuelta. Operación Lavacoches La corrupción revelada por la Operación Lavacoches, encabezada por una red de jueces, fiscales y la Policía Federal, salpicó a políticos de los partidos más importantes: el PT, un viejo abanderado de la ética, el socialdemócrata PSDB y el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), del actual presidente, Michel Temer, el más impopular de la historia, con un 4%. Las investigaciones llevaron a la cárcel en abril de este año a Lula, que pese a las condenas y acusaciones por corrupción y blanqueo de fondos, era el favorito para vencer en los comicios con un 39% de los votos, que registraba hasta el mes pasado, cuando la Corte Electoral (TSE) le prohibió definitivamente su candidatura. En medio de esas frustraciones surgió el candidato alternativo Bolsonaro, un excapitán del Ejército, por el diminuto Partido Social Liberal (PSL), que con un discurso machista, homofóbico y racista, ha conquistado una importante base de electores que no quieren al PT de vuelta. «Bolsonaro es la respuesta de una sociedad asustada. Quien está sin trabajo tiene miedo del hambre, y quien trabaja, tiene miedo del desempleo. Todos tienen miedo de la violencia y también, miedo de la policía», escribe Luis Barbosa. Una guerra sucia El líder nacionalista, autoritario y que llegó a ser entusiasta del chavismo, de la estatalización y se ha convertido en un liberal de última hora, ha crecido exponencialmente en la ruina brasileña, que en los últimos cuatro años ha visto resurgir el desempleo, la recesión económica y ha perdido el orgullo de ser brasileño, ante la repercusión internacional de los escándalos de corrupción, que dejaron huellas por el mundo. La violencia es otro de los grandes problemas del país. Con más de 62 mil asesinatos en el último índice de seguridad pública, el discurso de Bolsonaro, favorable a la liberación de las licencias de armas y la reducción de la edad mínima penal, ha encontrado eco entre electores que buscan salidas simples para problemas más complejos, como deficiencias educacionales, en la sanidad, en el transporte y en la falta de viviendas dignas, con más de 100 millones de brasileños sin acceso a saneamiento básico. Para Barbosa, Bolsonaro promete el orden por la truculencia, en un contexto de desprestigio de los movimientos sociales y de la política tradicional, así como ocurrió con Donald Trump en EE.UU., con Recep Tayyip Erdogan, en Turquía, o con el recrudecimiento del fascismo en Italia. Con una campaña que ha salido de la tradicional propaganda de televisión para crecer en redes sin control, especialmente en WhatsApp, la distribución de noticias falsas se ha alimentado ferozmente, llevando a incidentes violentos, especialmente entre los electores de Bolsonaro. El incidente más grave fue la puñalada contra Bolsonaro, el pasado 6 de septiembre, dada por un albañil aparentemente desequilibrado. Días antes, Bolsonaro pedía a sus correligionarios que «acribillasen a petistas». Lo cierto es que Brasil está en una encrucijada entre el petismo y el antipetismo. «Cualquier gobierno que venga será inestable, como fue (Fernando) Collor», compara Barbosa, recordando al independiente electo en 1990, que cayó tras solo dos años en el poder por una investigación del Congreso.
06-10-2018 | Fuente: elpais.com
El retrato del Brasil que vota a Bolsonaro
La frustración con los políticos de las últimas décadas y las soluciones extremas para resolver la violencia y la corrupción movilizan a los partidarios del candidato ultraconservador en las elecciones de este domingo
06-10-2018 | Fuente: elpais.com
?La violencia es el mayor reto del turismo en México?
El secretario de Turismo mexicano visita Madrid con motivo de la apertura de la Casa México
06-10-2018 | Fuente: elpais.com
El jefe del ejército mexicano cree que la legalización de la amapola ayudaría a poner fin a la violencia
El general Cienfuegos considera que hay que tomar en serio esta alternativa
05-10-2018 | Fuente: abc.es
Premios dignos
Han elegido este año dos premiados muy dignos para el Nobel de la Paz y eso siempre es un alivio. El ginecólogo congoleño Denis Mukwege, incansable luchador contra los efectos y la impunidad de violaciones colectivas en el Congo y la activista yazidí Nadia Murad, esclava sexual vendida por el Estado Islámico que mató a toda su familia y activista contra violaciones y esclavitud sexual, ya habían recibido el Premio Sajarov del Parlamento Europeo. El Comité Noruego ha concedido el galardón por su labor en la lucha contra la violencia sexual. Estamos ante un caso en el que claramente los premiados mejoran al premio. Porque hay que buscar hoy en día mucho para encontrar premios más desprestigiados que el Nobel de la Paz. Solo se me ocurren los Goya, los Ondas y algún que otro premio periodístico de la misma secta ideológica, cuyos miembros se premian entre sí. El obsceno abuso del sectarismo en la elección de los premiados induce a veces a la risa y al sarcasmo. Se tocaba casi fondo cuando se le dio el Nobel de la Paz a Barack Obama nada más ganar las elecciones, sin haber hecho nada. Hicieron bien en apresurarse. Porque el santo laico de la izquierda europea provocó después todo un rosario de conflictos bélicos y desastres de seguridad. Hubo alguno peor como el otorgado al presidente colombiano Juan Manuel Santos por su acuerdo tramposo de paz, organizado por la dictadura comunista de Cuba, que abría las puertas al poder a la banda narcoterrorista de las FARC. El pueblo se levantó con éxito contra el mismo. Ese Nobel se otorgó bajo grave sospecha de sobornos. Solo podía empeorarse dándoselo ya a Tirofijo o a Nicolás Maduro y su cómplice español Zapatero, por ejemplo. Hubiera sido muy digno el premio también para el fascinante proceso de paz en Corea. Pero todos saben que, junto a los dos presidentes, el que habría tenido que recibirlo con más merecimiento que nadie habría sido el gran artífice del proceso, que se llama Donald Trump. Eso habría sido demasiada dignidad y honradez intelectual como para digerirse en delicados estómagos progresistas como los del Comité Noruego.
05-10-2018 | Fuente: abc.es
El doctor Mukwege dedica su Nobel a las mujeres «dañadas por los conflictos»
El doctor Denis Mukwege, galardonado con el Nobel de la Paz junto a la activista yazidí Nadia Murad, se encontraba en un quirófano del Hospital Panzi en Bukavu (al este del país, junto a la frontera con Ruanda) cuando ha recibido la noticia del reconocimiento a su labor, una vida dedicada a luchar por los derechos y la salud de las mujeres de la República Democrática del Congo. Mukwege, de 63 años, ha dedicado el prestigioso premio a todas aquellas mujeres víctimas de la violencia y del conflicto en todo el mundo porque, según reza su comunicado, «la supervivencia de la Humanidad depende de vosotras». Conocido como el «Doctor Milagro», lleva más de dos décadas trabajando para ayudar a las mujeres a recuperarse de la violencia y el trauma del abuso sexual en el Congo, un país devastado por la guerra. Mukwege ha descrito la violación como «un arma de destrucción masiva». En su hospital, fundado en 1999, ha tratado a más de 40.000 víctimas de mutilación genital y de abusos sexuales, de todas las edades. «A las supervivientes de todo el mundo, me gustaría deciros que a través de este premio, el mundo os está escuchando y rechazando quedarse indiferente. El mundo rechaza quedarse sentado ante vuestro sufrimiento», afirmaba en un comunicado el viernes. Agradecido y honrado por el premio y por compartirlo con Murad, Mukwege ha destacado que «este premio solo tendrá significado real si ayuda a movilizar a la gente para cambiar la situación de las víctimas en zonas de conflicto armado». Este galardón, que se entregará el próximo 10 de diciembre, se une a la larga lista de reconocimientos internacionales que ha recibido, entre los que destacan el Premio Sajarov (2014) que concede el Parlamento Europeo. «El Dr. Mukwege es una de las personas más extraordinarias que he conocido en toda mi vida. Es una personalidad del nivel de Mandela, de Gandhi. Sin duda una de las personas más buenas del mundo», declara Elena Valenciano, vicepresidenta del Grupo Socialista en el Parlamento Europeo, al diario ABC. Valenciano explica el importante papel de Mukwege en la comunidad, destacando que su trabajo no se centra solo en la curación de las heridas físicas por los abusos si no también en el apoyo integral a sus pacientes. «Muchas de las mujeres violadas se quedan embarazadas y él les enseña a querer a estos hijos porque si no esos pequeños están totalmente desahuciados», recuerda la española, quien fue testigo de las habilidades del recién galardonado durante su visita al Hospital de Panzi. «Cuando Mukwege tuvo que huir a Londres, las mujeres de los poblados de la zona empezaron a vender sus frutas y sus verduras para poder pagarle el billete de vuelta al Congo y cuando volvió fue honrado durante todo el camino del aeropuerto a su casa», recuerda Valenciano. No es de extrañar que estas mismas mujeres y niñas le llamen cariñosamente «papá».
05-10-2018 | Fuente: abc.es
Nadia Murad: un premio para que el mundo recuerde el genocidio yazidí
Nadia Murad lloró al conocer la noticia. Un llanto de alegría, pero sobre todo un llanto de dolor, de recuerdo por su madre y seis de sus hermanos asesinados, por su pueblo masacrado a manos del autodenominado Estado Islámico. «Comparto este premio con todos los yazidíes, iraquíes, kurdos y todas las minorías y supervivientes de la violencia sexual alrededor del mundo», estas fueron sus primeras palabras tras ser elegida Premio Nobel de la Paz 2018 junto al ginecólogo congolés Denis Mukwege. La activista iraquí de los derechos humanos, de 25 años, confesó que «como superviviente, agradezco esta oportunidad para llamar la atención del mundo sobre la situación del pueblo Yazidí, víctima de crímenes inimaginables desde el genocidio cometido por Daesh». Un Nobel para que el mundo no olvide la primera gran barbaridad de los seguidores del califa. El reloj se paró para Murad y toda la comunidad yazidí que vivían en Sinyar, al norte de Irak, en la madrugada del 2 al 3 de agosto de 2014. Los yazidíes son una minoría kurdófona adepta a una religión esotérica milenaria a la que el EI considera apóstata y nada más proclamar el califato sus combatientes les atacaron por sorpresa. Los peshmerga kurdos, encargados de la seguridad en la zona, abandonaron sus posiciones. Al menos 5.000 hombres y niños fueron asesinados y más de 7.000 mujeres y niñas secuestradas para utilizarlas como esclavas sexuales, según los datos de la ONU, que tras investigar los hechos calificó lo ocurrido durante la ofensiva yihadista de «genocidio». La brutalidad del EI obligó a Estados Unidos a intervenir de manera directa con los primeros bombardeos contra el califato y a realizar operaciones de rescate de civiles que se escondían en las montañas vecinas. Violaciones y malos tratos El EI aun retiene a más de 3.000 miembros de la comunidad, casi todos en Siria, según Naciones Unidas, y los que poco a poco logran escapar cuentan relatos terribles como los de Murad. Ella pone nombre y apellidos a una de esas 7.000 mujeres y niñas secuestradas. Su madre y seis hermanos forman parte de los 5.000 asesinados. Durante tres meses vivió en Mosul, donde fue tratada como esclava sexual y sufrió malos tratos a manos de sus captores hasta que, después de un primer intento fallido, logró escapar gracias a la ayuda de unos vecinos y encontró refugio en el Kurdistán. Desde allí viajó a Alemania y hasta hoy no ha parado de denunciar el horror de su cautiverio. Gracias a este reconocimiento, en 2016 ya obtuvo el Premio Sajarov a la Libertad de Conciencia que concede el Parlamento Europeo, Murad gana una batalla más contra el EI, contra el que combate en todos los foros internacionales desde hace cuatro años. Esta lucha, tal y como repite en cada una de sus intervenciones, no cesará hasta lograr la creación de un tribunal especializado que juzgue a los responsables de los crímenes cometidos por los yihadistas en Siria e Irak.
05-10-2018 | Fuente: elpais.com
El gran subidón antes de la violencia y la muerte
Gaspar Noé presenta en Sitges 'Clímax', sobre una 'rave' montada por unos bailarines a los que la fiesta se les va de las manos por el LSD y el alcohol