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16-01-2022 | Fuente: abc.es
Obispo de Almatí:«El presidente kazajo llamó a los rusos porque no tenía otra salida»
Aragonés de cuna y kazajo de alma, monseñor José Luis Mumbiela, obispo de Almatí y presidente de la Conferencia Episcopal, habla con ABC desde la gran urbe de Kazajistán para narrar las penalidades vividas por la población desde el estallido de las protestas el pasado 2 de enero. Ordenado sacerdote en 1995 y destinado a Kazajistán en 1998, monseñor Mumbiela tiene a su cargo desde 2011 una comunidad de unos 100.000 católicos ?una importante minoría en un país de 20 millones con un 60 por ciento de musulmanes y un 30 por ciento de cristianos, en su mayoría ortodoxos rusos?. Su empeño es contribuir a forjar un sistema de convivencia entre razas y religiones, inédito en la región. ?¿Cómo se formó la comunidad católica kazaja monseñor? ?Existe en sus dimensiones actuales desde hace relativamente poco, La mayoría procede de los alemanes, polacos, rusos y ucranianos católicos deportados por Stalin tras la Segunda Guerra Mundial. ?¿Han sufrido algún tipo de persecución antes o durante las protestas violentas de estos días? ?Han padecido las mismas penalidades que el resto de los ciudadanos kazajos, víctimas según todos los datos que tenemos de una lucha por el poder entre las élites para dar al traste con el gobierno de transición del presidente Tokáyev. ?¿Ha vuelto ya la calma a las calles de Almatí, la principal ciudad del país y donde se concentró la violencia? ?Sí, gracias a Dios la vida ha vuelto a la normalidad, excepto algunas irregularidades en el transporte. La presencia policial en la ciudad es mínima y todos confían en que ?tal como ha prometido el presidente? las fuerzas rusas se replieguen del todo en los próximos días una vez resuelto el estallido de violencia. ?Habla de una lucha interna por el poder, pero en Occidente las agencias de noticias y la prensa en general ha tendido a dar otra versión. Se habló de una subida disparatada del precio del gas, de una represión «brutal» por parte de la policía de Tokáyev, y del intento de Putin de aprovechar las circunstancias para ampliar su ámbito de soberanía hacia esa antigua república soviética.. ?Mi labor es exclusivamente de almas. pero le puedo dar mi testimonio de lo que pude ver y contrastar con otros. En lo sucedido hubo tres momentos, En el primero se produjeron las protestas pacíficas en el oeste de Kazajistán por la subida del precio del gas, a las que Tokáyev respondió a mi juicio con talante negociador. Cuando esas protestas se apagaban, estallaron otras en Almatí: una horda de miles de personas con palos y piedras salió a saquear el centro. Y a renglón seguido aparecieron hombres armados, que tomaron el ayuntamiento y otros lugares públicos. Estos eran profesionales de la violencia, bien preparados, que yo no dudaría en calificar de ?terroristas?. ?¿Kazajos? ?Por lo que sabemos, eran personas preparadas con antelación para este golpe. Utilizaron aparentemente a células yihadistas kazajas y movilizaron a miles de personas reclutadas en localidades cercanas a Almatí, para entrar y saquear la ciudad. Entre los miles de detenidos de estos días hay un poco de todo: violentos que pretendían solo robar, agresores de policías muchos bajo los efectos de estupefacientes. ?¿Cree que el primer presidente y autócrata Nazarbáyev está detrás del presunto complot? ?Nazarbáyev está de salida. El presidente Tokáyev ha detenido a ex altos cargos de la inteligencia, y ha acusado a algunos oligarcas de estar detrás del golpe para preservar sus intereses. Creo sinceramente que la decisión de llamar a las tropas rusas fue necesaria: la tomó el presidente cuando se dio cuenta de que las fuerzas de seguridad y la inteligencia ya no estaban bajo su control, y que era la única manera de preservar la estabilidad del país. ?Si a su juicio Tokáyev ha actuado correctamente, ¿por qué dio órdenes a la policía de disparar sin preguntar? ?Una vez más se dio la noticia sin el contexto. El presidente se refería al primer momento de las horas del toque de queda, cuando los terroristas habían tomado el ayuntamiento y usaban armas. Después, los que han sido detenidos durante el toque de queda han sido arrestados durante 24 horas. Mire, esta mañana fui a visitar al hospital a un amigo herido: el responsable de asuntos religiosos del ayuntamiento, que es musulmán y nos ha ayudado mucho. Fue perseguido por los asaltantes y recibió un disparo en la espalda. Es una gran persona, como tantas que han sido víctimas estos días de u n complot preparado por gente que no quiere ver este país convertido en un modelo de convivencia. ?Kazajistán es la mayor ex república soviética, y desde su creación ha sido puesta como modelo de crecimiento y estabilidad, pese a estar regida al principio por un autócrata, Nazarbáyev, y ahora por un exdiplomático que ha llamado en su ayuda a las tropas rusas.. ?No es un país perfecto, pero creo que se está creando en Kazajistán un modelo único en Asia central de convivencia entre diversas religiones y diversas razas. A los católicos nos gustaría obtener más ayuda, pero gozamos de un alto nivel de libertad en materia religiosa. Para juzgar otras libertades hay que situar al país en el contexto de la situación de la que viene, cuando pertenecía a la URSS, y considerar que es un proceso que lleva tiempo. ?¿A qué se debe el compromiso que parecen haber adoptado las diversas religiones en favor de este gobierno? ?Todas las comunidades religiosas de Kazajistán estamos convencidas de que es necesario construir juntas este país, al que amamos porque su población lo merece. Estoy convencido de que quienes han alentado la violencia salvaje de estos días no son de aquí porque ese no ha sido nunca el modo de comportarse de los kazajos.
15-01-2022 | Fuente: abc.es
EE.UU. cree que Rusia planea operaciones de ?bandera falsa? en Ucrania, como actos de sabotaje o ataques violentos, para crear pretextos que justifiquen una posible invasión del país vecino. Así lo han defendido diferentes altos cargos del Gobierno de Joe Biden, en un momento de máxima tensión en la frontera de Ucrania y Rusia, con una presencia creciente de soldados y equipamiento militar ruso y con los tambores de guerra sonando cada vez con más fuerza. «Rusia ha predispuesto un grupo de operativos para llevar a cabo lo que denominamos como operación de ?bandera falsa?, diseñada para que parezca un ataque contra ellos o contra personas de habla rusa en Ucrania y que será una excusa para entrar en el país», dijo ayer en referencia a una invasión el portavoz principal del Pentágono, John Kirby. Antes, un alto cargo de la Administración Biden detalló que esas operaciones podrían incluir, «actividades de sabotaje y operaciones de información, con acusaciones a Ucrania de preparar un ataque inminente contra fuerzas rusas en el este del país». Esto podría tener la forma de un ataque violento a una edificio consular ruso en el país, que Moscú atribuiría a extremistas ucranianos. Estas operaciones de ?bandera falsa? se desarrollarían semanas antes de la posible invasión rusa, que podría comenzar desde mediados de enero a finales de febrero. Según Kirby, ya hay «indicaciones de que actores de influencia rusos han comenzado a fabricar la provocación ucraniana en medios estatales y en redes sociales para justificar su incursión militar». Invasión de Crimea «Ya vimos este guion en 2014», dijo el día anterior el asesor de seguridad nacional, Jake Sullivan, en referencia a la invasión de Crimea por parte de Rusia. «Están preparando el mismo guion otra vez». Rusia, al igual que ha hecho sobre las acusaciones de que el reforzamiento de su presencia militar en la frontera con Ucrania responde a planes para una invasión, lo niega todo. El presidente del país, Vladimir Putin, en boca de su portavoz, Dimitri Peskov, dijo que son informaciones «infundadas» y «sin confirmación». Los avisos llegan después de una nueva ronda de negociaciones infructuosas entre diplomáticos rusos y estadounidenses y cada vez con más dudas sobre la capacidad de evitar un conflicto armado. Según ?The New York Times?, la Administración Biden ha lanzado una nueva advertencia al Kremlin: considera apoyar a la insurgencia ucraniana que aparecería tras una potencial invasión rusa de regiones del este del país. En las últimas semanas, el secretario de Defensa, Lloyd Austin, y el jefe del Estado Mayor, el general Mark Milley, han advertido a sus homólogos rusos que una incursión en Ucrania provocaría una insurgencia similar a la que tanto la URSS -en la década de 1980- y EE.UU. -en los últimos veinte años- sufrieron en Afganistán, con resultados calamitosos para ambos países. El apoyo a los insurgentes podría ser con armamento militar, entrenamiento en países de la región, apoyo en inteligencia, equipamiento médico y amplios recursos financieros. Estos planes no están detallados ni decididos, pero solo su consideración subraya la gravedad de la situación en el este de Europa.
12-01-2022 | Fuente: abc.es
Rusia acepta negociar con la OTAN pero sin renunciar a sus exigencias
Los aliados de la OTAN y Rusia han constatado que mantienen «profundas diferencias», pero consideran un buen síntoma que hayan sido capaces de reunirse en una mesa de negociaciones para tratar de resolverlas y plantean nuevas reuniones para encauzar un proceso de diálogo que rebaje la presión en el campo militar. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, compareció después de la reunión del Consejo OTAN-Rusia que se prolongó más de lo previsto -duró más de cuatro horas- y reconoció que pese a que «hay un riesgo real de un conflicto en Europa», finalmente la reunión de ayer tenía como objetivo «precisamente tratar de evitarlo». En este sentido consideró que había sido un encuentro «útil» para tratar de suavizar las tensiones en un momento especialmente delicado por la amenazante concentración de tropas rusas en la frontera con Ucrania. Tanto Rusia como los aliados reiteraron sus posiciones de partida, incluyendo la exigencia de Moscú de garantías de que Ucrania no será miembro de la OTAN y las de la de la Alianza, que sostienen que no pueden renunciar «al principio de puertas abiertas» para que otros países puedan decidir soberanamente incorporarse a ella. Todos los aliados «están de acuerdo en que corresponde a los 30 miembros de la OTAN y a nadie más decidir quién puede o no entrar en la alianza», aunque no está claro que todos serían ahora mismo partidarios de aceptar a Kiev como miembro. Según Stoltenberg, la discusión fue «franca y abierta, incluyendo sobre la situación en Ucrania y nuestra preocupación por la concentración de fuerzas cerca de la frontera». Precedente de la URSS Por su parte, según la prensa rusa el representante de Moscú, el viceministro Alexander Grushko, consideró que la conversación fue «difícil, larga, muy profesional, profunda, concreta» y que Moscú espera como resultado que se acelere «la capacidad de la OTAN para comprender el peligro de entrar en un callejón sin salida en el diálogo sobre las garantías de seguridad y se atreva a dar un paso hacia las propuestas rusas». Desde diciembre, Moscú exige garantías concretas de que Ucrania no será admitida como miembro de pleno derecho de la Alianza y la respuesta oficial que recibe es que «en la organización podemos discutir muchas cosas, pero no sobre los principios, como el derecho de cada país a elegir su camino o de los miembros de la OTAN a ser defendidos». Más allá de este dogma, Stoltenberg dió a entender que sin renunciar a esos principios, podrían seguir arrastrando los piés antes de atreverse a tomar una decisión concreta sobre Ucrania, entre otras cosas porque no todos los países estarían dispuestos ahora mismo a bendecir esta ampliación que Moscú consideraría una provocación. Es decir, siempre que los aliados puedan mantener los principios públicamente, pueden aparcar la decisión sine die. El problema para Moscú es que ya creyeron haber oído una garantía similar cuando se desmembró la URSS y pensaban que Occidente se había comprometido a no extender las fronteras de la alianza militar hacia el este y a no acercar sus infraestructuras militares a sus fronteras y si hubo tal promesa no se ha respetado. Todos sus antiguos satélites son ahora miembros de la Alianza. La OTAN ha propuesto seguir con el diálogo para reducir tensiones, aunque por parte rusa no han querido fijar un compromiso para los próximos encuentros, sin duda a la espera del resultado de las conversaciones con EE.UU. «Estamos dispuestos a proponer nuevas reuniones sin excluir el asunto del despliegue de misiles y las limitaciones de misiles en Europa», pero la parte rusa dijo que no podía planificar los futuros encuentros, anque la predisposición general es que nadie excluye futuras negociaciones. «Les hemos propuesto un calendario de reuniones, pero la delegación rusa ha dicho que no estaban en condiciones de dar una respuesta antes de consultar» con las autoridades de Moscú. La propuesta de la Alianza no incluye como condición previa la retirada del dispositivo militar en la frontera ucraniana y es muy posible que las autoridades rusas planificarán su respuesta a la luz del ambiente en las negociaciones bilaterales con EE.UU. y multilaterales dentro de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE). El Consejo OTAN-Rusia no se había reunido desde 2019 y en estos últimos años las relaciones entre Moscú y la OTAN no han dejado de deteriorarse, incluyendo expulsiones colectivas de representantes diplomáticos considerados por la OTAN como espías. Tanto la OTAN como Rusia han mostrado su disposición a reabrir sus respectivas oficinas de representación en Moscú y Bruselas.
07-01-2022 | Fuente: abc.es
Dónde está Kazajistán, la exrepública soviética a la que Rusia ha enviado sus tropas
En esta primera semana del año 2022, Kazajistán vive una de las mayores olas de protestas de su historia postsoviética, la cual ha desembocado en violentos disturbios con víctimas mortales entre los manifestantes, a los que el Gobierno de Kasim-Zhomart Tokáyev califica de 'terroristas'. El país ha decretado el estado de emergencia y Rusia ha enviado tropas a la zona para reprimir las protestas, según informaba el secretariado de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (ODKB en sus siglas en ruso), bloque de carácter militar formado por Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Rusia y Tayikistán. ¿El motivo de las protestas? El alza del precio del combustible y la pobre situación socioeconómica de una gran parte de la población en contraste con las antiguas élites. La situación geográfica de Kazajistán Kazajistán es conocido como uno de los cinco 'istanes'. Junto a Uzbekistán, Turkmenistán, Kirguistán y Tayikistán fue una república soviética hasta 1991, año en el que la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) terminó desintegrándose. De este modo se puede decir que es a principios de los años 90 cuando comienza la historia de este país de Asia Central, cuyos límites fueron definidos en base a las fronteras de los años 20, por lo que no tivieron en cuenta etnias, geografía ni lenguas, con los conflictos que esto acarrea a posteriori. Kazajistán, con una extensión de 2.724.900 km², el noveno país del mundo en extensión territorial, limita en el norte y oeste con Rusia (de hecho su parte más occidental está situada físicamente en Europa, al oeste del río Ural), en el este con la República Popular China y en el sur con Kirguistán, Uzbekistán y Turkmenistán. Kazajistán y sus recursos naturales Entre otras cosas, la República de Kazajistán destaca por ser uno de los mayores productores de uranio del mundo, uno de los recursos con mayor valor estratégico en todo el globo, debido a la gran dependencia que genera en otros países este combustible nuclear.En esta primera semana del año 2022, Kazajistán vive una de las mayores olas de protestas de su historia postsoviética, la cual ha desembocado en violentos disturbios con víctimas mortales entre los manifestantes, a los que el Gobierno de Kasim-Zhomart Tokáyev califica de 'terroristas'. Kazajistán nutre actualmente con uranio a sus vecinos más próximos, China, Rusia e India. Por otro lado, el suelo kazajo, cuenta con una gran riqueza en crudo, gas y minerales, encontrándose entre los 12 países con mayores reservas de petróleo. También se encuentra dentro de los cinco productores principales de aluminio, zinc y cobre, y cuentan con grandes reservas de plata, oro y plomo.
06-01-2022 | Fuente: abc.es
La OTAN analizará mañana cómo actuar en la crisis ucraniana tras el viaje de Borrell
Los ministros de Exteriores de la OTAN se reunirán este viernes por videoconferencia coincidiendo con el regreso a Bruselas del Alto Representante de la Unión Europea, Josep Borrell,que este miércoles visitó la zona del frente en la frontera oriental de Ucrania, en las regiones rebeldes de Dónbass. La OTAN y la UE está preparando una declaración conjunta en la que los europeos intentarán reclamar un papel en las negociaciones entre Estados Unidos y Rusia de la semana que viene y de las que han quedado al margen. En Bruselas, los funcionarios comunitarios están tan frustrados como los ministros de Exteriores de algunos de los países miembros. La nueva ministra alemana, Annalena Baerbock, va a aprovechar su primer viaje a Washington, emprendido este miércoles mismo, para tratar de recordar la importancia de la asociación transatlántica en estas circunstacias. «Cuanto más difíciles son los tiempos, más importantes son las asociaciones fuertes y como europeos no tenemos un socio más fuerte que Estados Unidos», dijo la alemana, antes de reunirse hoy con el secretario de Estado, Antony Blinken, y con la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, un programa relativamente modesto para la ocasión, de modo que no parezca que los norteamericanos van a cambiar el formato estrictamente bilateral que ha impuesto el autócrata ruso Vladimir Putin para las conversaciones de Ginebra. Coincidiendo con esta reunión el día 10 en la ciudad suiza entre altos funcionarios norteamericanos y rusos, en Bruselas se ha convocado también una sesión de la Comisión OTAN-Ucrania. Para el miércoles 12 la Presidencia francesa ha organizado la reunión informal de los ministros de Exteriores europeos en Brest, que se mantiene en formato presencial, mientras en la sede de la Alianza se espera que se celebre la esperada reunión del Consejo OTAN-Rusia, un organismo que llevaba lustros sin convocarse a causa de las tensiones con Moscú. El Kremlin ha comunicado que su embajador participará en la reunión. Minimizar divergencias En todo este laberinto de reuniones, la Unión Europea intentará minimizar sus propias divergencias internas para aparecer como un actor responsable y vital en este escenario, para lo que necesita acelerar los trabajos sobre esa declaración con la OTAN, como expresión de su propia voluntad de jugar un papel en la seguridad de esta parte del mundo. Mientras los países del Este, encabezados por Polonia y los bálticos, advierten sobre la necesidad de mantener una posición muy firme ante Rusia, de la que creen saber que no tiene el menor interés de buscar un compromiso con los europeos. Otros como Francia y Alemania están trazando contactos bilaterales y el nuevo asesor de política exterior del canciller Olaf Scholz, Jens Plötner, y su homólogo francés, Emmanuel Bonne, han viajado esta semana a Moscú para conversar con altos funcionarios rusos y esperan hacerlo después en Kiev con representantes ucranianos. Veintiuno de los 27 países miembros de la UE también son miembros de la Alianza Atlántica, y casi todos los que se encuentran en la parte oriental y que fueron parte del sistema de satélites de la antigua URSS contemplan a la OTAN y la relación con Estados Unidos como su principal sistema de protección, mientras que Francia u otros países occidentales, como España o Italia, están pensando en que la UE debe empezar a crear su propia estructura de defensa. La declaración OTAN-UE está siendo redactada por el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel. Se estima que el retraso en su elaboración, querido en parte por Francia para intentar que coincidiese con su semestre de Presidencia europea, refleja bien las razones por las que la UE está fuera de las conversaciones de Ginebra.
28-12-2021 | Fuente: abc.es
Rusia sigue insistiendo en el peligro de una nueva crisis de los misiles con EE.UU. como la de Cuba en 1962
El viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov, lanzó el pasado 9 de diciembre, mientras el presidente norteamericano, Joe Biden, llamaba por teléfono a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, que la actual situación de tensión existente entre Rusia y Estados Unidos a cuenta de Ucrania es equiparable, por el riesgo de que desencadene una guerra a gran escala, a la crisis de los misiles de Cuba de 1962. Riabkov reiteró ayer de nuevo tales temores pese a que aparentemente todo parece encaminado a un diálogo en enero entre Washington y Moscú que evite tal peligro. A juicio del viceministro ruso, comparar la crisis de los misiles con la actual confrontación motivada por las tensiones en torno a Ucrania «no es una exageración, no es una declaración muy fuerte». En Kiev, sin embargo, sí les parece «desmedido» que Moscú haga tales comparaciones. La presidencia ucraniana había calificado de «retórica hostil hacia Ucrania equiparar la situación actual con el momento más peligroso de la Guerra Fría», en referencia al enfrentamiento que vivieron Moscú y Washington en octubre de 1962 cuando se pudo constatar que la Unión Soviética había desplegado en Cuba misiles nucleares apuntando a Estados Unidos. El presidente ruso, Vladímir Putin, insistió en su rueda de prensa anual del pasado jueves que la inclusión de Ucrania en la OTAN sería traspasar «una línea roja inaceptable para Rusia», ya que, explicó, supondría el emplazamiento en el país vecino de «misiles de alcance medio» como los que la URSS instaló en Cuba hace casi 60 años y que cerca estuvieron de provocar el mayor conflicto tras el final de la II Guerra Mundial. «Garantías de seguridad» Ante esta situación, Moscú presentó el pasado 17 de diciembre sus exigencias sobre las «garantías de seguridad» que espera obtener en sus conversaciones con EE.UU. y la OTAN para evitar un agravamiento de la situación. Putin ha amenazado incluso con llevar a cabo acciones de carácter «militar y técnico», si tales propuestas sobre seguridad son ignoradas, aunque él mismo reconoció durante su comparecencia ante la prensa haber observado una actitud «positiva» por parte de Washington y Bruselas a sus exigencias sobre seguridad. «Se han designado ya representantes por ambas partes», aseguró, de cara a los encuentros previstos en enero con EE.UU. y la Alianza Atlántica. Ayer, no obstante, Riabkov pidió que tales demandas «se tomen muy en serio» y no se perciban como algo extralimitado. Urgió además a iniciar las conversaciones sin pérdida de tiempo. Aunque Putin ya señaló enero como el mes cuando comenzará el diálogo al respecto y ayer también lo confirmó el ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, al anunciar que su país «mantendrá a principios de 2022, tras el final de la fiestas de Año Nuevo en Rusia, la principal ronda de conversaciones con Estados Unidos sobre garantías de seguridad». Luego, añadió, vendrán las negociaciones con la OTAN con participación de militares de alto rango.
28-12-2021 | Fuente: abc.es
China responde al apoyo de EE.UU. a Taiwán con un gran acuerdo de cooperación con Cuba
Cuba y China firmaron un plan de cooperación bilateral para promover el desarrollo de la Nueva Ruta de la Seda en materia de infraestructuras, tecnología, cultura, educación, turismo, energía, comunicaciones y bioetecnología. Según informó la agencia EFE, el acuerdo podría ayudar a mejorar la vida de los cubanos y a la recuperación económica de la isla caribeña justo cuando atraviesa su peor crisis económica en casi treinta años. Aunque Cuba se unió a la Nueva Ruta de la Seda en 2018, es ahora cuando firman proyectos en concreto; el acuerdo fue rubricado por He Lifeng, director de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (CNDR) ?principal órgano de planificación económica de China?, y por Ricardo Cabrisas, viceprimer ministro cubano. El investigador especializado en estudios latinoamericanos de la Academia China de Ciencias Sociales, Zhou Zhiwei, declaró al diario estatal ?Global Times? que el acuerdo constituye un nuevo impulso a las relaciones de ambos países comunistas. Zhou afirmó igualmente que ello permitirá promover la cooperación entre China y Latinoamérica en el sector turístico y energético, este último uno de los problemas más acuciantes del país caribeño, que desde hace dos años se ha agravado debido a las sanciones estadounidenses y a la reducción de los envíos de crudo subsidiado desde Venezuela. ¿Qué podría haber detrás de este acuerdo? El economista cubano residente en España, Elías Amor, explicó a ABC que la Ruta de la Seda es un proyecto personal del presidente chino, Xi Jinping, con el cual pretende «convertir a China en la primera potencia económica mundial bajo el esquema de lo que podríamos denominar del socialismo del siglo XXI chino y, detrás de esa estrategia de dominio económico mundial, lo que hay es una toma de posición por parte de China en distintos países en función de sus intereses económicos y comerciales». Obtención de minerales Por ejemplo, continúa el analista, «lo mismo invierten en puertos de mar ?como el Pireo, en Grecia, o el de Tánger, en Marruecos, que va a tener unos efectos muy importantes en la competitividad portuaria europea? que se adueñan de recursos naturales en África con el objetivo de obtener minerales para que la industria china no tenga que paralizar la producción por la falta de materia prima». Mediante esta nueva ruta de la seda, China ya ha establecido acuerdos en Argentina y en algunas zonas del pacífico. Para el economista, con la firma del acuerdo con Cuba, China pretende buscar un emplazamiento para colocar sus productos en puertos como el de Mariel, al noroeste de La Habana, justo a 90 millas de su principal enemigo económico: Estados Unidos. De esta manera, por su parte, Cuba estaría enviando una advertencia también a Washington y presionándolos por las sanciones económicas y el embargo. «Otra cosa es que lo revistan de una serie de acuerdos en materia energética y demás», pero China, debido a su crisis económica, no puede «estar dándoles a los países recursos naturales que, lógicamente, tampoco tiene, sino que China es una potencia extractiva, que se aprovecha en cada país de aquellos recursos que puedan ser beneficiosos para el despliegue de esa estrategia geopolítica. Lo que hay es una estrategia de gigante, de ameba, que se extiende para sacar el máximo provecho de ese potencial», señala Amor. Por tanto, no se trata de que China se vaya a convertir en el nuevo apoyo financiero gratuito de Cuba, como en su momento lo fueron la URSS y Venezuela, porque «China lo que da lo cobra bien, y lo cobra en función de una estrategia económica de convertirse en primera potencia económica mundial para lo cual usará a Cuba en la medida en que le sea útil». A nivel político, la inserción de Cuba en la Nueva Ruta de la Seda constituye, además, una operación de protección del régimen cubano por parte de China. Otros analistas consultados por ABC estiman que, además de la competencia económica, China estaría igualmente presionando a EE.UU. por su apoyo a Taiwán . Pekín, detrás del bloqueo de las telecomunicaciones en la protesta del 11-J China es actualmente uno de los principales aliados políticos de Cuba y su segundo socio comercial. Desde hace varios años ambas naciones vienen implementando proyectos; en Cuba se han materializado varios relacionados con el uso de energías renovables eólicas y fotovoltaicas y en telecomunicaciones. A principios del mes de agosto último varios políticos y medios de prensa independientes denunciaron que China tuvo un importante papel en el bloqueo a internet y comunicaciones que se realizó en Cuba durante las masivas protestas antigubernamentales del 11 de julio (11-J); las compañías chinas están entre los principales proveedores de tecnología a Etecsa, única empresa de telecomunicaciones de Cuba.
26-12-2021 | Fuente: abc.es
Putin da signos de desescalada en Ucrania para favorecer el diálogo de seguridad con EEUU y la OTAN
Después de vapuleo al que el presidente ruso, Vladimir Putin, sometió el jueves, durante su gran rueda de prensa anual, a las autoridades de Kiev, a las que acusó una vez más de todos los males habidos y por haber, ahora ha hecho un gesto de desescalada con la retirada de 10.000 soldados de la zona fronteriza con Ucrania. En su reciente comparecencia ante los medios, Putin anunció que a comienzos de 2022 habrá conversaciones en Ginebra con Washington y la OTAN para discutir las demandas en materia de seguridad presentadas por Moscú como condición para acabar con las actuales tensiones en torno a Ucrania. El Ministerio de Defensa ruso publicó este sábado en su página web un comunicado dando cuenta de la retirada de unos 10.000 militares que habían estado desplegados en unas maniobras junto a la frontera con Ucrania, en Crimea y en la región de Rostov del Don, y el regreso a sus acuartelamientos. En la nota se explica que este contingente de 10.000 efectivos, una cifra insignificante teniendo en cuenta que se estima que el Ejército ruso tiene cerca de 200.000 militares en la proximidad inmediata de Ucrania, llevó a cabo «prácticas de entrenamiento de combate» durante un mes. Y añade que «con el fin de garantizar el mantenimiento de la situación de alerta durante las fiestas en los emplazamientos militares del distrito militar sur, se asignarán unidades de guardia, refuerzos y fuerzas para hacer frente a posibles situaciones de urgencia». El jueves, el presidente ruso dijo haber observado una actitud «positiva» por parte de Washington y Bruselas a sus exigencias sobre seguridad. «Se han designado ya representantes por ambas partes», aseguró, de cara a los encuentros previstos en enero con EE.UU. y la Alianza Atlántica. Vladimir Putin, el pasado jueves durante su rueda de prensa de fin de año - Reuters En las propuestas sobre las «garantías de seguridad», contenidas en dos documentos separados y presentadas el pasado 17 de diciembre, Moscú exige, entre otras cosas, que Ucrania no entre a formar parte de la OTAN ni ningún otro estado de su entorno, limitar la presencia del bloque militar occidental en los países del Este y prohibir el emplazamiento de misiles de alcance medio y armas nucleares en el Viejo Continente. Y, el pasado martes, Putin blandió la amenaza de llevar a cabo acciones de carácter «militar y técnico» si tales propuestas sobre seguridad son ignoradas. Al día siguiente, un portavoz del Departamento de Estado norteamericano señalaba que «Rusia continúa la escalada y no ha cesado de reforzar su presencia militar» en la frontera. Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, reiteró que «cualquier nueva agresión contra Ucrania acarreará graves consecuencias (?) exhortamos con firmeza a Rusia para que inicie una desescalada retirando sus tropas de la frontera con Ucrania». «Nuestro objetivo es la desescalada a través de la diplomacia. En Estados Unidos hay disposición para asumir la vía diplomática en enero por medio de varios canales», agregó Psaki. Según sus palabras, «hay ya una línea de comunicación y de contacto diplomático abierta y esperamos que se mantenga». Los dirigentes ucranianos, sin embargo, no ven que la tensión se relaje con una simple retirada de 10.000 soldados. En Kiev calculan en unos 122.000 los militares rusos desplegados a unos 200 kilómetros de la frontera, a los que añaden otros 143.000 situados a una distancia de 400 kilómetros. Tregua con los separatistas Pero Putin cree que los que atizan la tensión son las autoridades de Kiev. «Se nos dice: la guerra, la guerra, la guerra. Uno tiene la impresión de que se puede estar preparando una tercera operación militar de Ucrania» para recuperar Donbass, manifestó el jefe del Kremlin el jueves. Después, el viernes, salió a la palestra la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, para seguir lanzando acusaciones. «En vez de poner fin a la guerra civil, Kiev parece estar preparándose para resolver por la fuerza el llamado problema del Donbass», aseguró. En relación con la tregua pactada el miércoles entre Ucrania y los rebeldes separatistas de las dos repúblicas rebeldes de Donbass, Donetsk y Lugansk, Zajárova expresó el deseo de que Kiev «cumpla lo acordado». Moscú acusa a Kiev de no cumplir los acuerdos de Minsk y de haber enviado a Donbass la mitad de todas sus tropas. A principio de mes, Putin denunció la discriminación que, según él, sufre la población de los territorios rebeldes. «Es el primer paso hacia el genocidio», alertó. El máximo dirigente ruso considera que quien anima a Kiev a recuperar Donbass por la fuerza es Washington, pero nunca ha explicado quién instigó a Rusia a meter en cintura a los separatistas chechenos en las dos guerras habidas en la década de los 90 y tras el nombramiento de Putin como primer ministro en agosto de 1999. El expresidente soviético Mijaíl Gorbachov dijo el viernes en declaraciones a la agencia RIA-Nóvosti que es precisamente Estados Unidos el culpable del actual enfrentamiento con Rusia. «Se les subió a la cabeza, la arrogancia, la autosatisfacción. Se proclamaron vencedores de la Guerra Fría, cuando habíamos salvado juntos al mundo de la confrontación», estima Gorbachov. A su juicio, Occidente quiso «construir un nuevo imperio y así surgió la idea de ampliar la OTAN», punto de vista que coincide en mucho con la posición que mantiene Putin al respecto, quien el jueves mantuvo que Occidente «engañó descaradamente» a Rusia cuando, tras la desintegración de la URSS, «la OTAN prometió no expandirse» hacia el este.
26-12-2021 | Fuente: abc.es
Putin da signos de desescalada en Ucrania para favorecer el diálogo de seguridad con EE.UU. y la OTAN
Después de vapuleo al que el presidente ruso, Vladimir Putin, sometió el jueves, durante su gran rueda de prensa anual, a las autoridades de Kiev, a las que acusó una vez más de todos los males habidos y por haber, ahora ha hecho un gesto de desescalada con la retirada de 10.000 soldados de la zona fronteriza con Ucrania. En su reciente comparecencia ante los medios, Putin anunció que a comienzos de 2022 habrá conversaciones en Ginebra con Washington y la OTAN para discutir las demandas en materia de seguridad presentadas por Moscú como condición para acabar con las actuales tensiones en torno a Ucrania. El Ministerio de Defensa ruso publicó este sábado en su página web un comunicado dando cuenta de la retirada de unos 10.000 militares que habían estado desplegados en unas maniobras junto a la frontera con Ucrania, en Crimea y en la región de Rostov del Don, y el regreso a sus acuartelamientos. En la nota se explica que este contingente de 10.000 efectivos, una cifra insignificante teniendo en cuenta que se estima que el Ejército ruso tiene cerca de 200.000 militares en la proximidad inmediata de Ucrania, llevó a cabo «prácticas de entrenamiento de combate» durante un mes. Y añade que «con el fin de garantizar el mantenimiento de la situación de alerta durante las fiestas en los emplazamientos militares del distrito militar sur, se asignarán unidades de guardia, refuerzos y fuerzas para hacer frente a posibles situaciones de urgencia». El jueves, el presidente ruso dijo haber observado una actitud «positiva» por parte de Washington y Bruselas a sus exigencias sobre seguridad. «Se han designado ya representantes por ambas partes», aseguró, de cara a los encuentros previstos en enero con EE.UU. y la Alianza Atlántica. Vladimir Putin, el pasado jueves durante su rueda de prensa de fin de año - Reuters En las propuestas sobre las «garantías de seguridad», contenidas en dos documentos separados y presentadas el pasado 17 de diciembre, Moscú exige, entre otras cosas, que Ucrania no entre a formar parte de la OTAN ni ningún otro estado de su entorno, limitar la presencia del bloque militar occidental en los países del Este y prohibir el emplazamiento de misiles de alcance medio y armas nucleares en el Viejo Continente. Y, el pasado martes, Putin blandió la amenaza de llevar a cabo acciones de carácter «militar y técnico» si tales propuestas sobre seguridad son ignoradas. Al día siguiente, un portavoz del Departamento de Estado norteamericano señalaba que «Rusia continúa la escalada y no ha cesado de reforzar su presencia militar» en la frontera. Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, reiteró que «cualquier nueva agresión contra Ucrania acarreará graves consecuencias (?) exhortamos con firmeza a Rusia para que inicie una desescalada retirando sus tropas de la frontera con Ucrania». «Nuestro objetivo es la desescalada a través de la diplomacia. En Estados Unidos hay disposición para asumir la vía diplomática en enero por medio de varios canales», agregó Psaki. Según sus palabras, «hay ya una línea de comunicación y de contacto diplomático abierta y esperamos que se mantenga». Los dirigentes ucranianos, sin embargo, no ven que la tensión se relaje con una simple retirada de 10.000 soldados. En Kiev calculan en unos 122.000 los militares rusos desplegados a unos 200 kilómetros de la frontera, a los que añaden otros 143.000 situados a una distancia de 400 kilómetros. Tregua con los separatistas Pero Putin cree que los que atizan la tensión son las autoridades de Kiev. «Se nos dice: la guerra, la guerra, la guerra. Uno tiene la impresión de que se puede estar preparando una tercera operación militar de Ucrania» para recuperar Donbass, manifestó el jefe del Kremlin el jueves. Después, el viernes, salió a la palestra la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, para seguir lanzando acusaciones. «En vez de poner fin a la guerra civil, Kiev parece estar preparándose para resolver por la fuerza el llamado problema del Donbass», aseguró. En relación con la tregua pactada el miércoles entre Ucrania y los rebeldes separatistas de las dos repúblicas rebeldes de Donbass, Donetsk y Lugansk, Zajárova expresó el deseo de que Kiev «cumpla lo acordado». Moscú acusa a Kiev de no cumplir los acuerdos de Minsk y de haber enviado a Donbass la mitad de todas sus tropas. A principio de mes, Putin denunció la discriminación que, según él, sufre la población de los territorios rebeldes. «Es el primer paso hacia el genocidio», alertó. El máximo dirigente ruso considera que quien anima a Kiev a recuperar Donbass por la fuerza es Washington, pero nunca ha explicado quién instigó a Rusia a meter en cintura a los separatistas chechenos en las dos guerras habidas en la década de los 90 y tras el nombramiento de Putin como primer ministro en agosto de 1999. El expresidente soviético Mijaíl Gorbachov dijo el viernes en declaraciones a la agencia RIA-Nóvosti que es precisamente Estados Unidos el culpable del actual enfrentamiento con Rusia. «Se les subió a la cabeza, la arrogancia, la autosatisfacción. Se proclamaron vencedores de la Guerra Fría, cuando habíamos salvado juntos al mundo de la confrontación», estima Gorbachov. A su juicio, Occidente quiso «construir un nuevo imperio y así surgió la idea de ampliar la OTAN», punto de vista que coincide en mucho con la posición que mantiene Putin al respecto, quien el jueves mantuvo que Occidente «engañó descaradamente» a Rusia cuando, tras la desintegración de la URSS, «la OTAN prometió no expandirse» hacia el este.
23-12-2021 | Fuente: abc.es
Putin centra su discurso de fin de año en el conflicto con Ucrania
Desde Kiev se anunciaba el miércoles la consecución de un nuevo acuerdo sobre la enésima tregua en la llamada ?línea de contacto? entre las tropas ucranianas y las fuerzas separatistas de los territorios rebeldes de Donetsk y Lugansk. Pero cualquiera lo diría porque el presidente ruso, Vladimir Putin, aprovechó ayer su tradicional rueda de prensa anual para vapulear otra vez a las autoridades de Kiev. La comparecencia, la número 17 desde su llegada al poder, duró cuatro horas y respondió a 55 preguntas. «Los acuerdos de Minsk exigen efectuar cambios en la Constitución ucraniana y ¿dónde están esos cambios? Además está escrito que tales modificaciones deben consensuarse con los representantes de la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk (?) y, no sólo no proponen ninguna enmienda constitucional ni están dispuestos a acordar nada, encima no quieren ni sentarse a hablar con ellos y les llaman terroristas», declaró ayer Putin respondiendo a las preguntas de los periodistas en relación con las tensiones existentes entre Kiev y Moscú. «Los acuerdos de Minsk exigen efectuar cambios en la Constitución ucraniana y ¿dónde están esos cambios?» Según sus palabras, las autoridades ucranianas «en lugar de escuchar los deseos de paz de la gente y aprovechar que constituyen el sentir general en la sociedad ucraniana, Volodimir Zelenski ?el presidente ucraniano- llegó al poder y, como sus predecesores, cayó bajo la influencia de elementos radicales, lo que llaman en Ucrania nátsiki», en alusión a los ultranacionalistas, pero incluyendo en el término el matiz semántico de neonazi. A juicio del máximo dirigente ruso, en Ucrania estarían preparando una acción militar para recuperar Donbass. «Se nos dice: la guerra, la guerra, la guerra. Uno tiene la impresión de que se puede estar preparando una tercera operación militar de Ucrania ?contra Donbass- y se nos advierte de antemano: no interfieran, no protejan a esas personas», afirmó. Según él, «ante tal evolución de los hechos, Rusia debe reaccionar y hacer algo». El líder ruso responde preguntas de los periodistas durante su comparecencia - Efe Putin volvió a recalcar que lo que tuvo lugar en Ucrania en febrero de 2014 fue un ?golpe de Estado?, cuando tras casi tres meses de revuelta en la plaza del ?Maidán? de Kiev, la Rada Suprema, el Parlamento ucraniano, decidió destituir al entonces presidente del país, Víctor Yanukóvich. Recordó además que, durante la época soviética, Ucrania, que según él, «nunca había sido un estado», se incorporó «territorios que históricamente habían sido de Rusia y lo hizo sin preguntar a nadie, sin consultar con sus habitantes». Responsabilizó de ello a Lenin. Aseguró además que «antes de 2014, ni nos podíamos imaginar lo que iba a pasar en Crimea. Sin embargo, «tras el golpe de Estado en Kiev, ¿cómo podíamos negarnos a tomar bajo nuestra protección a Sebastopol y Crimea y a las personas que viven allí? Era imposible. Nos pusieron en una situación en la que no pudimos tomar otra decisión», refiriéndose a la anexión de la península en marzo de 2014. Crimea, asunto resuelto El Kremlin siempre ha argumentado que los habitantes de Crimea, de manera democrática y en plena conformidad con el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas, votaron a favor de la reunificación con Rusia. En este sentido, Putin reiteró ayer que el asunto de la incorporación de Crimea a Rusia «está cerrado definitivamente», dejando así claro que la reivindicación de Kiev de recuperar ese territorio es utópica. En sus réplicas, el presidente ruso mostró malestar por la actual situación en el este de Ucrania. Manifestó que, en el contexto de las hostilidades entre el Ejército ucraniano y los rebeldes separatistas, Kiev y sus aliados occidentales actúan de forma «agresiva» en relación con Rusia y son una «amenaza». «Tenemos que reflexionar sobre nuestra seguridad, no sólo para hoy, mañana o la semana que viene, sino de cara al futuro (?) no se puede vivir mirando por encima del hombro a ver ¿qué va a pasar, cuándo nos van a atacar?», insistió. E hizo referencia a cómo Occidente «engañó descaradamente» a Rusia cuando, tras la desintegración de la URSS, «la OTAN prometió no expandirse» hacia el este. «Nos exigen garantías de seguridad. Son ustedes los que tienen que darnos esas garantías ahora mismo» A este respecto, Putin incidió de nuevo en la necesidad de que su país obtenga de Estados Unidos y la Alianza Atlántica «garantías de seguridad». «Y nos exigen a nosotros garantías de seguridad. Son ustedes los que tienen que darnos esas garantías de seguridad de forma inmediata, ahora mismo», señaló respondiendo a la pregunta de la televisión británica Sky News. Este jueves, Putin dijo haber observado una actitud «positiva» por parte de Washington y Bruselas a sus demandas y estimó que a comienzos de 2022 habrá ya negociaciones al respecto en Ginebra. El jefe del Kremlin habló también de la economía de su país, de la evolución de la pandemia, del envenenamiento que sufrió su principal adversario político, Alexéi Navalni, asunto del que pidió cerrar página porque, según él, «no hay una sola prueba» de tal delito en contra de responsables rusos. Llamó «estafador» a Navalni, que cumple actualmente una condena de dos años y medio de cárcel, y dijo que la represión lanzada contra sus opositores lo que persigue realmente es impedir la influencia extranjera en Rusia. «Les recuerdo lo que nuestros adversarios han estado diciendo durante siglos: Rusia no puede ser derrotada, solo puede ser destruida desde dentro».
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