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Noticias de union europea

17-04-2022 | Fuente: abc.es
La rusofobia, otra arista afiliada de la guerra
La semana pasada, una mujer paseaba por el puerto malagueño de Fuengirola, empujando un carrito de bebé y hablando con su hijo de tres años en su lengua materna. Otra mujer, ucraniana, de mediana edad, con gafas de sol y gorra calada, escuchó las palabras en ruso y corrió a increparla. Los insultos («¡perra rusa!», entre otros) terminaron con una patada. El vídeo se propagó por las redes sociales. También el de dos hombres borrachos que, en una avenida de Málaga, gritaron a varias personas rusas. Apenas son dos ejemplos; grabados, a diferencia de otros casos. Dos reacciones que revelan una más de las afiladas aristas de la guerra en Ucrania y que sufren, como siempre, los ciudadanos de a pie. La invasión del Kremlin ha despertado un sentimiento grabado a fuego durante la Guerra Fría, el ?zeitgeist? que marcó a la sociedad estadounidense, en especial, y a Occidente, en general, a lo largo de la segunda mitad del sigo XX. El ataque de Vladimir Putin ha rescatado la rusofobia, más allá de la esfera geopolítica y diplomática, y la ha inoculado en el clima civil. Algunos ciudadanos rusos afincados durante años en España han sufrido insultos, incluso agresiones, otros soportan el veto a su lengua materna y muchos el ambiente hostil por pertenecer al país que ha desatado una guerra a las puertas de la Unión Europea. «Estamos viendo casos de despidos basados en la nacionalidad rusa, presión de ciertas universidades españolas para que los rusos regresen a su país.. Nos llegan muchas informaciones de cualquier tipo de altercados», desgrana por teléfono Oleg Goubarev, un abogado de San Petersburgo que vive desde hace 22 años en España. Este ruso de 46 años, que ingresó en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid en 2004, puede «contar por decenas» las solicitudes de este tipo de situaciones que han llegado a sus manos en el último mes y medio. «Pero no todos tienen reproche penal», añade. El muro de Facebook del propio Goubarev guarda una lista de amenazas e improperios que prefiere no borrar «para que la gente sea consciente». «Personalmente, yo he recibido un tratamiento muy malo, incluidas las amenazas en redes sociales», asegura, «cualquier persona que intenta hablar de rusofobia se encuentra a mucha gente que empieza a odiar». Aversión en base a la nacionalidad que pertenece a las «líneas rojas que están en la Constitución y que no se pueden cruzar bajo ningún pretexto», a los delitos de odio. El juicio del caso de Fuengirola, «uno de los más indicativos», se celebró el pasado martes y la sentencia se emitirá en los próximos días. «Esperaremos y veremos la reacción de la Justicia española». Veronika Efremova, vecina desde hace 7 años de un pueblecito castellanomanchego, nunca ha recibido frías miradas ni vivido situaciones incómodas. Sin embargo, sus cuentas bancarias están sometidas al mismo escrutinio que las de un oligarca ruso. Efremova (40 años) y su marido eran periodistas en Moscú hasta que la creciente censura y la anexión de Crimea los forzaron a partir a España, donde gestionaron visados de autónomos, regentaron un hotelito, ahora un negocio de reciclaje creativo, y tuvieron a dos de sus tres hijos. De cuando en cuando, el padre de ella, profesor de Física y Matemáticas en México, les enviaba dinero. La ayuda cesó con la invasión. «Hace tres semanas me bloquearon la cuenta y me pidieron que presentara papeles», relata Efremova, «hace siete años que tengo una cuenta en un banco español, donde he recibido una hipoteca, ¿y me piden papeles?». Entregó la declaración de la renta, la documentación como autónoma, los distintos pagos, las cuentas de su padre.. y el banco respondió: «Todo bien, pero cada ingreso vamos a verificarlo. Y tu padre no puede enviarte dinero, por la situación en la que estamos». Para Efremova, es «absurdo»: «¿Un padre ruso no puede pasar dinero a sus hijos y nietos rusos? ¿?A priori? por ser rusa soy una criminal? No podemos ser culpables de lo que haga Putin». Una comunidad dividida Al norte de la capital, la guerra ha sacudido a la mayor comunidad ortodoxa de Madrid, al amparo de las cúpulas doradas que coronan la catedral rusa de Santa María Magdalena. Aunque el deán del templo, Andréy Kórdochkin, insiste en un hecho: «La iglesia rusa no es la iglesia del Estado de Rusia, está separada del Estado, y acoge a muchos fieles más allá de la federación». Tres cuartos de sus adeptos son ucranianos, como dos de sus cuatro sacerdotes, mientras que el resto pertenecen a Rusia, Moldavia, Bulgaria, Serbia.. Y, sin embargo, la rusofobia ha traspasado sus muros de nieve y oro. «Hemos tenido pérdidas de ambas partes: ucranianos que nos han abandonado por ser la iglesia rusa y rusos que no están de acuerdo con mi posición antiguerra», reconoce Kórdochkin. El sacerdote, nacido en San Petersburgo y casado con una mujer de ascendencia ucraniana, sabe de casos que le confían amigos y conocidos. Una familia de diplomáticos rusos le confesó que los niños estaban teniendo «problemas en el colegio» con sus compañeros de clase. Hay rusos que comparten piso con ucranianos y viven bajo «presión», en un «ambiente muy agresivo». El rechazo a Rusia se extiende a los negocios. El pasado 1 de marzo, la Central de Visados Rusos, una oficina madrileña que tramita permisos para viajar al país, amaneció con pintadas en los cristales: «Asesinos, fuera». En el corazón de la ciudad el restaurante ruso más antiguo de Madrid, Las Noches de Moscú, ha perdido clientela. «Ha bajado más o menos un 50%», calculaba el dueño, Nordin Akian, en declaraciones a Telemadrid. En el local trabajan españoles, marroquíes y ucranianos, que han aguantado llamadas, críticas y ataques en su página web. Y ni siquiera son rusos.
17-04-2022 | Fuente: abc.es
La rusofobia, otra arista afilada de la guerra
La semana pasada, una mujer paseaba por el puerto malagueño de Fuengirola, empujando un carrito de bebé y hablando con su hijo de tres años en su lengua materna. Otra mujer, ucraniana, de mediana edad, con gafas de sol y gorra calada, escuchó las palabras en ruso y corrió a increparla. Los insultos («¡perra rusa!», entre otros) terminaron con una patada. El vídeo se propagó por las redes sociales. También el de dos hombres borrachos que, en una avenida de Málaga, gritaron a varias personas rusas. Apenas son dos ejemplos; grabados, a diferencia de otros casos. Dos reacciones que revelan una más de las afiladas aristas de la guerra en Ucrania y que sufren, como siempre, los ciudadanos de a pie. La invasión del Kremlin ha despertado un sentimiento grabado a fuego durante la Guerra Fría, el ?zeitgeist? que marcó a la sociedad estadounidense, en especial, y a Occidente, en general, a lo largo de la segunda mitad del sigo XX. El ataque de Vladimir Putin ha rescatado la rusofobia, más allá de la esfera geopolítica y diplomática, y la ha inoculado en el clima civil. Algunos ciudadanos rusos afincados durante años en España han sufrido insultos, incluso agresiones, otros soportan el veto a su lengua materna y muchos el ambiente hostil por pertenecer al país que ha desatado una guerra a las puertas de la Unión Europea. «Estamos viendo casos de despidos basados en la nacionalidad rusa, presión de ciertas universidades españolas para que los rusos regresen a su país.. Nos llegan muchas informaciones de cualquier tipo de altercados», desgrana por teléfono Oleg Goubarev, un abogado de San Petersburgo que vive desde hace 22 años en España. Este ruso de 46 años, que ingresó en el Ilustre Colegio de Abogados de Madrid en 2004, puede «contar por decenas» las solicitudes de este tipo de situaciones que han llegado a sus manos en el último mes y medio. «Pero no todos tienen reproche penal», añade. El muro de Facebook del propio Goubarev guarda una lista de amenazas e improperios que prefiere no borrar «para que la gente sea consciente». «Personalmente, yo he recibido un tratamiento muy malo, incluidas las amenazas en redes sociales», asegura, «cualquier persona que intenta hablar de rusofobia se encuentra a mucha gente que empieza a odiar». Aversión en base a la nacionalidad que pertenece a las «líneas rojas que están en la Constitución y que no se pueden cruzar bajo ningún pretexto», a los delitos de odio. El juicio del caso de Fuengirola, «uno de los más indicativos», se celebró el pasado martes y la sentencia se emitirá en los próximos días. «Esperaremos y veremos la reacción de la Justicia española». Veronika Efremova, vecina desde hace 7 años de un pueblecito castellanomanchego, nunca ha recibido frías miradas ni vivido situaciones incómodas. Sin embargo, sus cuentas bancarias están sometidas al mismo escrutinio que las de un oligarca ruso. Efremova (40 años) y su marido eran periodistas en Moscú hasta que la creciente censura y la anexión de Crimea los forzaron a partir a España, donde gestionaron visados de autónomos, regentaron un hotelito, ahora un negocio de reciclaje creativo, y tuvieron a dos de sus tres hijos. De cuando en cuando, el padre de ella, profesor de Física y Matemáticas en México, les enviaba dinero. La ayuda cesó con la invasión. «Hace tres semanas me bloquearon la cuenta y me pidieron que presentara papeles», relata Efremova, «hace siete años que tengo una cuenta en un banco español, donde he recibido una hipoteca, ¿y me piden papeles?». Entregó la declaración de la renta, la documentación como autónoma, los distintos pagos, las cuentas de su padre.. y el banco respondió: «Todo bien, pero cada ingreso vamos a verificarlo. Y tu padre no puede enviarte dinero, por la situación en la que estamos». Para Efremova, es «absurdo»: «¿Un padre ruso no puede pasar dinero a sus hijos y nietos rusos? ¿?A priori? por ser rusa soy una criminal? No podemos ser culpables de lo que haga Putin». Una comunidad dividida Al norte de la capital, la guerra ha sacudido a la mayor comunidad ortodoxa de Madrid, al amparo de las cúpulas doradas que coronan la catedral rusa de Santa María Magdalena. Aunque el deán del templo, Andréy Kórdochkin, insiste en un hecho: «La iglesia rusa no es la iglesia del Estado de Rusia, está separada del Estado, y acoge a muchos fieles más allá de la federación». Tres cuartos de sus adeptos son ucranianos, como dos de sus cuatro sacerdotes, mientras que el resto pertenecen a Rusia, Moldavia, Bulgaria, Serbia.. Y, sin embargo, la rusofobia ha traspasado sus muros de nieve y oro. «Hemos tenido pérdidas de ambas partes: ucranianos que nos han abandonado por ser la iglesia rusa y rusos que no están de acuerdo con mi posición antiguerra», reconoce Kórdochkin. El sacerdote, nacido en San Petersburgo y casado con una mujer de ascendencia ucraniana, sabe de casos que le confían amigos y conocidos. Una familia de diplomáticos rusos le confesó que los niños estaban teniendo «problemas en el colegio» con sus compañeros de clase. Hay rusos que comparten piso con ucranianos y viven bajo «presión», en un «ambiente muy agresivo». El rechazo a Rusia se extiende a los negocios. El pasado 1 de marzo, la Central de Visados Rusos, una oficina madrileña que tramita permisos para viajar al país, amaneció con pintadas en los cristales: «Asesinos, fuera». En el corazón de la ciudad el restaurante ruso más antiguo de Madrid, Las Noches de Moscú, ha perdido clientela. «Ha bajado más o menos un 50%», calculaba el dueño, Nordin Akian, en declaraciones a Telemadrid. En el local trabajan españoles, marroquíes y ucranianos, que han aguantado llamadas, críticas y ataques en su página web. Y ni siquiera son rusos.
17-04-2022 | Fuente: abc.es
Manuel Valls: «No tiene sentido decir que Le Pen y Vox son extrema derecha»
Manuel Valls, exprimer ministro francés y exconcejal de Barcelona, repasa la actualidad de sus dos países, Francia y España, y la situación en el frente ucraniano. Marine Le Pen. Ha habido un triple voto útil. El primero, el del centro, ha favorecido a Macron; el segundo a Le Pen, en detrimento de Zemmour, que antes de la guerra de Ucrania tenía expectativas pero que se hundió con su propaganda de querer ser el Putin francés; y el voto útil a Mélenchon, del votante de izquierdas en principio más moderado, pero que se ha ido al extremo, desesperado por el avance del Frente Nacional y el desastre de Anne Hidalgo y los ecologistas. Los tres irreconciliables. Es un paisaje político muy desequilibrado. El sistema político francés es hoy preocupante. El Frente Nacional y Vox. Hay un movimiento que viene de lejos. Desde la caída del Muro y luego la globalización. Gente que vive mal, que está lejos de todo, que no tiene los códigos. Sus hijos viven peor que ellos. La inmigración. El sentimiento identitario y la debilidad de los Estados nacionales. Vox, Le Pen, el Brexit, Trump o Bolsonaro. ¿Son extrema derecha? No tiene mucho sentido llamarlos así. Más bien son nacional populismo. Se mezcla un voto muy distinto. En el caso de Le Pen es un voto antieuropeo, anti-París, antiglobalización, y a la vez muy obrero, desde el referendo sobre el Tratado de Maastricht de 1992. Un voto que antes era comunista. Un voto proletario, de salario mínimo, de funcionarios básicos. Y además los temas de islamismo e inmigración. La señora Le Pen va más allá del discurso más básico de su padre. Ha hecho del tema social, del poder adquisitivo, su gran baza. Ya no propone salir de la Unión Europea ni del euro. Curiosamente, el extremismo de Zemmour la ha moderado mucho. ¿Para Francia sería una vergüenza que Marine Le Pen fuera presidenta o primera ministra? Es un peligro. Cada país tiene su historia. La raíces del Frente Nacional están en el antisemitismo, en la colaboración con Hitler y en las bombas para matar a De Gaulle en los años 60. Pero la hija ha ido rompiendo con el padre, desde principios de los 80 el Frente Nacional está en el debate político francés y hoy no tiene sentido gritarles el «no pasarán». Manuel Valls Exprimer ministro de Francia Fue Primer ministro de Francia (2014-2016). Ministro de Interior de Francia (2012-2014). Alcalde de Évry (2001-2012). Candidato al Ayuntamiento de Barcelona (2018). Mayor logro Aguantar al país frente al terrorismo. Hoy Apoya a Emmanuel Macron. Entonces igual pasa. Es lo que hay que tratar de evitar, porque pese a su maquillaje el Frente Nacional recibe dinero de Orban y de Putin, quiere romper con Alemania, y su pasado continúa pesando. Pero en las últimas encuestas tiene un 45%, un voto muy parecido al del Brexit en la Inglaterra profunda, o al del midwest de Trump; de modo que Macron tiene que hablar de seguridad, de economía, de trabajo, y no sólo del cordón sanitario contra la extrema derecha. La respuesta no puede ser sólo moral. Polarización. Es el auténtico peligro. No sólo en los partidos, también en la gente. El ciudadano está hoy muy aislado. Es muy difícil que uno que vota Vox hable con uno de Podemos. El espacio central está quedando muy reducido. En Francia aún tenemos a Macron, pero si un día Le Pen y Mélenchon son los que pasan a la segunda vuelta, ¿dónde queda el espacio central? ¿Qué pasará con la democracia? Ucrania. Ha cambiado la visión europea. Por primera vez en muchos años, la guerra es posible en Europa. La OTAN la creamos para defendernos de los comunistas. Hoy, por la paz y la democracia, tenemos que evitar que Rusia caiga en manos de los chinos, y que formen una gran coalición prácticamente imbatible. También es verdad que en esta coalición, los rusos lo perderían todo porque China los acabaría absorbiendo. ¿Hay que repensar la relación con Putin? Con Putin será difícil después de esta invasión y los crímenes de guerra contra la Humanidad. La UE y la OTAN no pueden ignorar a los países europeos que sufrieron mucho bajo el yugo soviético y que quieren protección política y militar. Hay que fortalecer la defensa común, la alianza atlántica, la idea de que somos una civilización y una cultura, y que tenemos enfrente a regímenes iliberales. Hay que repensar el sistema energético y tener una idea más madura y sobre las armas nucleares. Europa vivía en la ilusión de que la democracia y la paz serían para siempre, pero la Historia puede volver a ser trágica y tenemos que protegernos.
14-04-2022 | Fuente: abc.es
La cláusula europea de ayuda mutua ampara a Suecia y Finlandia pero no incluye a EE.UU.
La Unión Europea de la que son miembros tanto Finlandia como Suecia también dispone de una cláusula de apoyo mútuo en caso de agresión a uno de sus miembros, aunque su definición es bastante más alambicada que el artículo 5 del Tratado de la OTAN, que establece simplemente que cualquier ataque contra un país miembro es equivalente a un ataque contra todos los aliados. El artículo 42.7 del Tratado de la UE establece que «si un Estado miembro es objeto de una agresión armada en su territorio, los demás Estados miembros le deberán ayuda y asistencia con todos los medios a su alcance, de conformidad con el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas. Ello se entiende sin perjuicio del carácter específico de la política de seguridad y defensa de determinados Estados miembros. Los compromisos y la cooperación en este ámbito seguirán ajustándose a los compromisos adquiridos en el marco de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, que seguirá siendo, para los Estados miembros que forman parte de la misma, el fundamento de su defensa colectiva y el organismo de ejecución de ésta». Aparte de las implicaciones entrecruzadas que podría tener la aplicación de este artículo para los miembros de la UE, el factor que cambia por completo cualquier situación es que en la OTAN está también Estados Unidos y todo su poder militar.
13-04-2022 | Fuente: abc.es
Le Pen propone el desmantelamiento de la UE y de la Alianza Atlántica
Marine Le Pen propone «transformar la Unión Europea en una Alianza europea de naciones», sacar a Francia de la OTAN, y un «acercamiento» de la OTAN y Rusia, «una vez terminada la guerra de Ucrania». Presentando su proyecto de reformas institucionales, el martes, la candidata de extrema derecha proponía cambios que supondrían el desmantelamiento de la matriz institucional de la V República francesa. Presentando su proyecto diplomático, durante otra rueda de prensa, el miércoles, Le Pen propuso unas reformas institucionales europeas que supondrían el desmantelamiento de las matrices institucionales de la Unión Europea (UE), la Alianza Atlántica y su organización militar, la OTAN. Ambos proyectos son versiones «patrióticas» de las extremas derechas europeas apoyadas en Moscú por Vladimir Putin. Durante la presentación de esas ambiciones diplomáticas personales, una joven se presentó en la sala donde hablaba Le Pen, con una fotografía, entre muchísimas otras, posibles, en la que se veía a Putin dando un espaldarazo a Le Pen, en el Kremlin. La joven fue expulsada, arrastrada por los suelos. Le Pen afirma desear para Francia un puesto de «gran potencia independiente» para defender una posición «equidistante» entre Rusia, Europa y los EE.UU. En términos prácticos, esa «equidistancia» supondría una ruptura histórica, consumada a través del desmantelamiento de todas las instituciones de la construcción política de Europa. La «transformación» de la UE en una «Alianza europea de naciones» consagrada a la «salvación de Europa» supondría una parálisis indefinida del proyecto de construcción política de Europa. La mera evocación de un proyecto de esas características abriría un abismo de incomprensiones. En términos prácticos, se trata de un proyecto con el que coquetean las extremas derechas, desde hace años. Las recientes respuesta institucional de la UE a los comportamientos iliberales de Hungría y Polonia sugiere que la eventual proposición lepenista podrían ser recibida con un rechazo de fondo. La salida de Francia de la OTAN y la eventualidad de una «aproximación estratégica» de la OTAN y Rusia es una hipótesis que es percibida como un nuevo gesto de Le Pen hacia Vladimir Putin.
13-04-2022 | Fuente: abc.es
Macron se desmarca de Biden y no comparte la acusación de genocidio ruso en Ucrania
Emmanuel Macron no comparte con Joe Biden el calificativo de «genocidio» para definir el comportamiento militar de Vladímir Putin en Ucrania. El presidente francés reafirma se solidaridad absoluta con Ucrania, insistiendo en la multiplicación de crímenes de guerra, cometidos por las tropas rusas. Por el contrario vuelve a distanciarse del lenguaje utilizado por el presidente de los EE. UU. para comentar la marcha de la ensangrentada tragedia ucraniana. Desde Iowa, dejando en suspenso «el calificativo que decidirán los abogados», Biden declaró que, a su modo de ver, el comportamiento ruso en Ucrania «es o se asemeja mucho a un genocidio». A caballo entre la jefatura del Estado y la campaña de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, Macron ha matizado su posición personal, en unas declaraciones a France 2 (TV pública), afirmando, la mañana del miércoles: «Por mi parte, diré que Rusia lanzó de manera unilateral una guerra brutal. Han quedado establecidos los crímenes de guerra, cometidos por el ejército ruso. Ahora, es necesario encontrar a los responsables. Prefiero no utilizar la palabra genocidio. Esa palabra tiene un sentido. El pueblo ruso y el pueblo ucraniano son pueblos hermanos. Tengo dudas y reservas sobre una escalada verbal, inútil e improductiva». Desde Kiev, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, había saludado con entusiasmo la declaración de Biden denunciado el genocidio ruso: «Esas son las palabras de un verdadero líder». Por segunda vez, en tres semanas, el presidente francés defiende una posición verbal menos agresiva que las posiciones personales del presidente de los EE.UU. que calificó a Putin de «carnicero» a finales de marzo. El departamento de Estado y Macron se apresuraron a matizar el calificativo. Macron explicó entonces la posición francesa de este modo: «Nosotros deseamos parar la guerra que Rusia ha lanzado contra Ucrania, sin hacer la guerra. Si deseamos conseguir ese objetivo debemos evitar la escalada, con palabras o con acciones». Desde hace días, portavoces oficiosos de la presidencia y el gobierno ucranianos critican en términos apenas velados la posición de varios miembros de la Unión Europea (UE), calificada de «fofa», «débil», «insuficiente», cuando Kiev sigue reclamando ayudar militar más importante a todos los aliados trasatlánticos.
12-04-2022 | Fuente: abc.es
Qué pasaría si Europa cierra el grifo al gas de Rusia
Si Rusia mantiene un conflicto bélico con Ucrania, Europa mantiene un guerra económica con Rusia, ya que a través de las sanciones pretende asfixiar económicamente al país de Vladimir Putin. Sin embargo, Europa tiene en su contra que, en cuanto a materia energética, dependen en gran medida de Rusia. Así, el petróleo, el gas o el carbón que se consume en el continente tienen su origen en dicho país. Por ello, desde la Unión Europea se está tratando de ir desligándose de Rusia y dejar de depender de él, ya que si Vladimir Putin decidiera cortar el suministro al resto del continente las consecuencias se dejarían notar. Con el grifo energético cerrado de Rusia, el gas y el petróleo verían en el resto de Europa cómo sus precios se incrementarían todavía más, tal y como ha informado la BBC, al igual que la calefacción también sufriría un alza en sus precios, que se resentirían, sobre todo, en países como Italia y Alemania. En el caso de España, la situación sería algo diferente, puesto que depende menos de las importaciones de Rusia. No obstante, ante un hipotético cierre, los precios también se incrementarían en el país. Por otro lado, en el caso de que Rusia se decidiera a cortar el grifo al gas, desencadenaría una crisis energética mundial, ya que los rusos son el mayor exportador de gas natural del mundo y el segundo mayor exportador de petróleo crudo tras Arabia Saudí, según expone la Agencia Internacional de Energía, por lo que buscar un sustituto al gas ruso no será una tarea sencilla y que provocará que la compra de gas por parte de Europa a otros países como Qatar o Estados Unidos suponga un mayor desembolso de dinero, al igual que ocurriría en los precios de los carburantes. Limitar la dependencia con Rusia De esta manera, algunas acciones que están programando en la Unión Europea para ir dejando de depender de Rusia son reducir dos tercios las importaciones de gas ruso en este año, incrementar las reservas de Europa al 90%, favorecer acuerdos con otros países y comenzar a debatir el asunto de limitar o no los precios de la energía. Sin embargo, los expertos apuntan que no será un camino sencillo, ya que no será tarea fácil sustituir los 1.550 teravatios-hora de gas ruso que fueron entregados a la Unión Eruopea en el año 2021.
12-04-2022 | Fuente: abc.es
Serbia, el aliado de Putin en el corazón de Europa
En el Museo de Historia Contemporánea de Moscú se ha abierto esta semana una exposición destinada a exponer los «crímenes» de la OTAN durante los 73 años de su existencia, y en ese escaparate de maldades figura en un lugar predominante el bombardeo de Belgrado de la primavera de 1999. El Kremlin hace todo lo que está en su mano para reforzar el cordón umbilical que une a Rusia con Serbia desde hace siglos y, a cambio, Belgrado sigue siendo la principal fuente de problemas para la Unión Europea en su área de influencia. La victoria clara del nacional populista Aleksandar Vucic en las elecciones del domingo de la pasada semana no se entendería tampoco sin el ambiente efervescente y altamente.. Ver Más
11-04-2022 | Fuente: abc.es
Los prorrusos aseguran haber tomado el puerto de Mariúpol mientras Ucrania se prepara para la «batalla final»
Las fuerzas ucranianas aseguraron el lunes que temen la caída de Mariúpol, una ciudad portuaria estratégica en el sureste del país asediada desde hace más de 40 días por el ejército ruso, al tiempo que seguían reforzando posiciones en el este ante una inminente ofensiva de Moscú. El jefe de los separatistas prorrusos de la región de Donetsk, en el este de Ucrania, aseguró por su parte este lunes que sus fuerzas conquistaron completamente el puerto de la ciudad. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, dijo el lunes que cree que hay «decenas de miles» de muertos en el asediado puerto de Mariúpol, en el sur del país, en una declaración ante el Parlamento de Corea del Sur en la que pidió ayuda militar. En una comparecencia por video, Zelenski afirmó que Rusia «destruyó completamente» la ciudad. «Los rusos destruyeron totalmente Mariúpol y la quemaron hasta reducirla a cenizas. Al menos decenas de miles de ciudadanos de Mariúpol deben haber muerto», dijo el mandatario ucraniano a los legisladores surcoreanos. «En cuanto al puerto de Mariúpol, ya está bajo nuestro control», declaró Denis Pushilin, citado por la agencia de noticias rusa RIA Novosti. En el frente diplomático, el canciller austriaco Karl Nehammer, el primer dirigente europeo en visitar Moscú desde el inicio de la invasión de Ucrania el 24 de febrero, comenzó este lunes una reunión con el presidente ruso Vladímir Putin para intentar obtener corredores humanitarios, según un portavoz del gobierno de Austria. La visita de Nehammer debe servir «para poner fin al infierno humanitario en Ucrania», dijo el ministro austriaco de Relaciones Exteriores, Alexander Schallenberg, antes de una reunión con sus homólogos de la Unión Europea en Luxemburgo. Los rusos llevan semanas asediando Mariúpol, cuya captura les permitiría consolidar sus conquistas territoriales en la franja costera a lo largo del mar de Azov, conectando así las regiones del Donbás con la península de Crimea, anexionada por Moscú en 2014. «Hoy va a ser probablemente la batalla final [en Mariúpol] ya que nuestras municiones se agotan», escribió el lunes en Facebook la 36º brigada de la Marina, que forma parte de las fuerzas armadas de Ucrania. «Esto implica la muerte para algunos de nosotros y el cautiverio para otros (..) No sabemos qué pasará, pero les pedimos que se acuerden [de nosotros] con una palabra amable», pidió la brigada «a los ucranianos». «Durante más de un mes hemos estado luchando sin munición, sin comida, sin agua», haciendo «lo posible y lo imposible», dijo la unidad, explicando que aproximadamente «la mitad» de sus integrantes están heridos. Por su parte Oleksii Arestovich, un asesor del presidente ucraniano Volodímir Zelenski, admitió el domingo en Youtube que «ahora es imposible militarmente» liberar Mariúpol. Zelenski dijo el lunes, en un mensaje por videoconferencia a la Asamblea Nacional de Corea del Sur, que Rusia había «destruido completamente» la ciudad y que temía que «decenas de miles de personas» hubieran perecido allí. «Era una ciudad de medio millón de habitantes. Los ocupantes la sitiaron y ni siquiera permitieron que se llevara agua y alimentos. Los rusos destruyeron totalmente Mariúpol y la quemaron hasta reducirla a cenizas», afirmó. Asalto en el este Las fuerzas ucranianas siguieron este fin de semana reforzando sus posiciones en el este, en torno a Donbás, una región que desde 2014 está controlada en parte por separatistas prorrusos. «Según nuestras informaciones, el enemigo ha casi finalizado su preparación para un asalto en el este. El ataque empezará muy pronto» dijo este lunes el portavoz del ministerio ucraniano de Defensa, Oleksandr Motuzyanyk. Tras revisar sus planes y retirar sus tropas de la región de Kiev y el norte de Ucrania, Moscú apunta ahora a la conquista total de Donbás. Los analistas creen que Putin, enfrentado a la feroz resistencia ucraniana, quiere asegurar una victoria en esta región antes del desfile militar del 9 de mayo en la Plaza Roja, que marca la victoria soviética sobre los nazis. «La batalla por el Donbás durará varios días, y durante estos días nuestras ciudades podrían quedar completamente destruidas», pronosticó por su parte en Facebook Serguéi Gaidai, gobernador de la región de Lugansk, en el Donbás, llamando nuevamente a los civiles a abandonar la zona. Según él, «el escenario de Mariúpol se puede repetir en la región de Lugansk». El viernes, un ataque con misiles rusos frente a la estación de Kramatorsk, en el este, mató a 57 personas, incluidos al menos cinco niños. Mientras la población intenta huir de esta región, continúan los ataques aéreos y bombardeos en otras partes, como los del domingo en Járkov (este), la segunda ciudad de Ucrania, y en sus suburbios, que dejaron al menos 11 muertos, entre ellos un niño de 7 años, y 14 heridos, según las autoridades regionales. El canciller austriano Nehammer dijo el domingo que tenía la intención de hablar en el Kremlin de los «crímenes de guerra» en Bucha, una ciudad al noroeste de Kiev, convertida en símbolo de las atrocidades cometidas en Ucrania. Cerca de 300 personas fueron enterradas allí en fosas comunes, según las autoridades ucranianas, que acusan a los rusos de masacres, lo que Moscú niega, denunciando una «manipulación». En varias localidades cerca de Kiev, que estuvieron ocupadas durante semanas por el ejército ruso, continúa la búsqueda de cadáveres. «Hasta la fecha, tenemos 1.222 personas muertas solo en la región de Kiev», dijo la fiscal general de Ucrania, Irina Venediktova, al canal británico Sky News el domingo, aunque no especificó si los cuerpos eran solo de civiles. También informó que hay 5.600 investigaciones abiertas por presuntos crímenes de guerra desde el inicio de la invasión rusa, incluidas las muertes en Bucha. Volodímir Zelenski llamó a los occidentales a «seguir el ejemplo del Reino Unido», cuyo primer ministro, Boris Johnson, realizó una visita sorpresa a Ucrania el sábado, y les pidió que impongan «un embargo total a los hidrocarburos rusos». Reunidos en Luxemburgo, los cancilleres de la Unión Europea (UE) estudiaron este lunes un sexto paquete de sanciones contra Moscú, que sin embargo no afectará las compras de petróleo y gas. El éxodo de empresas occidentales de Rusia continúa. Este lunes, el banco francés Societe Generale se sumó a la lista de compañías que anunciaron el cese de sus actividades en el país desde la invasión de Ucrania. Pocas horas después, el fabricante sueco de equipamiento para telecomunicaciones Ericsson anunció que suspendía sus actividades en Rusia, donde abastece a dos de los principales operadores de telefonía móvil. Rusia y Ucrania representan menos del 2% de su facturación.
11-04-2022 | Fuente: abc.es
El embajador ruso en Estados Unidos revela por qué empezó la guerra y cómo podría terminar
«La operación especial en Ucrania es el resultado de la falta de voluntad del régimen de Kiev para detener el genocidio de los rusos mediante el cumplimiento de sus obligaciones en virtud de los compromisos internacionales», expresó Anatoly Antonov, embajador de Rusia en Estados Unidos a 'Newsweek'. «El deseo de los estados miembros de la OTAN de usar el territorio de un estado vecino para establecer un punto de apoyo en la lucha contra Rusia también es obvio», agregó. El alto diplomático ruso dijo que los acontecimientos del 24 de febrero tenían sus raíces ocho años antes, cuando el levantamiento conocido por sus seguidores como Euromaidán derrocó al gobierno ucraniano con estrechos vínculos con Moscú y puso en el poder a una administración prooccidental que buscaba vínculos más estrechos con la OTAN y la Unión Europea. Antonov añadió que estos hechos fueron un «golpe de Estado sangriento instigado por Occidente» en el que «las ideas ultranacionalistas llegaron al poder en Kiev». «Los países miembros de la OTAN han comenzado una exploración militar de Ucrania», dijo Antonov. «Estaban inundado con armamento occidental mientras el presidente Zelenski anunciaba los planes de Kiev para adquirir armas nucleares que amenazarían no solo a los países vecinos, sino también al mundo entero». «En este contexto, Rusia no tuvo otra opción que reconocer la independencia de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk», dijo Antonov. «Entonces, de conformidad con el Capítulo VII, Artículo 51 de la Carta de la ONU, con la autorización del Consejo de la Federación de Rusia y en ejecución de los Tratados de Amistad y Asistencia Mutua con la República Popular de Donetsk y la República Popular de Lugansk, Presidente de la Federación Rusa Vladimir Putin tomó la decisión de iniciar una operación militar especial». «El objetivo es desmilitarizar y desnazificar a Ucrania para reducir las amenazas militares planteadas por los estados occidentales que intentan utilizar al hermano pueblo ucraniano en la lucha contra los rusos», añadió. La misión de la operación, dijo Antonov, «es poner fin al genocidio perpetrado por el régimen de Kiev y garantizar un estatus neutral y libre de armas nucleares para Ucrania». El embajador también rechazó las acusaciones ucranianas de que los rusos eran responsables de atacar a civiles, como en Bucha, donde se informó que cientos de civiles fueron asesinados, algunos en ejecuciones, días después de que Rusia se retirara de la ciudad. Antonov señaló a 'Newsweek' que las fuerzas ucranianas que ingresaron a Bucha llevaron a cabo espeluznantes escenas de masacres poco antes de que aparecieran las noticias de los asesinatos en masa en los medios internacionales. Fin del conflicto En un intento por poner fin al conflicto, los representantes de Kiev y Moscú han participado en rondas de negociaciones, la primera de las cuales tuvo lugar en Bielorrusia apenas unos días después de iniciada la guerra y la última en Turquía. Antonov explicó lo que Rusia busca de estas conversaciones. «Nuestra posición desde el principio con respecto a la solución del conflicto ha sido claramente definida», dijo Antonov, «incluida la demanda de una consideración incondicional de los intereses de seguridad de Rusia, la desmilitarización y desnazificación del estado ucraniano, asegurando su condición neutral y no nuclear así como el reconocimiento de la soberanía rusa sobre Crimea y la independencia de las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk». Antonov dijo que Moscú buscaba poner fin al conflicto en una fecha temprana. «Rusia está haciendo todo lo posible para negociar un camino hacia la pronta finalización de la confrontación, la restauración de la paz en Donbass y el regreso de todos los pueblos de Ucrania a la vida pacífica».
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