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Noticias de turquia

01-01-1970 | Fuente: abc.es
«Todas las partes del conflicto sirio reclutan niños de doce, once e incluso diez años», denuncia Unicef
«Los niños no pueden esperar a que las guerras terminen cuando hay crisis que amenazan su supervivencia inmediata y su futuro a largo plazo en proporciones catastróficas», afirma el director de programas de emergencia de Unicef, Manuel Fontaine. «Los niños son los más vulnerables cuando los conflictos o los desastres causan el colapso de servicios esenciales como la atención sanitaria, el agua y el saneamiento. Si la comunidad internacional no toma medidas urgentes para proteger y proporcionar asistencia vital a estos niños, se enfrentan a un futuro cada vez más oscuro», sentencia en el Informe de Acción Humanitaria para la Infancia 2018, que asegura que uno de cada cuatro niños viven en países afectados por conflictos. Con estas palabras, Fontaine se refiere a las principales víctimas de aquellos países que viven inmersos en una guerra, como Siria, que en marzo entrará en su octavo año de contienda civil; Yemen, Irak, Sudán del Sur, República Democrática del Congo, Nigeria.. Estos niños, refugiados, desplazados de sus hogares, son los principales destinatarios del plan de acción humanitaria de la agencia de la ONU para este 2018. Presentado ayer en Madrid, la organización hace un llamamiento urgente por valor de 3.600 millones de dólares (unos 2.900 millones de euros). Una cantidad que irá destinada para «proporcionar asistencia vital a 48 millones de niños que viven en 51 paíes en situación de emergencia». El 84% de ese dinero será para trabajar en países afectados por crisis humanitarias derivadas «de la violencia y el conflicto». «Es el llamamiento más grande de la historia», aseguró ayer, durante la presentación, Javier Martos, director ejecutivo de Unicef Comité Español, que subrayó que en «2017 se acentuó la repercusión de los conflictos». De ahí que el plan de acción humanitaria destine una parte importante de sus recursos económicos a Siria y Yemen. Casi ochocientos millones de euros serán para ayudar a los 6,9 millones de niños desplazados por el conflicto sirio a los países vecinos, como Líbano, Turquía, Jordania, Egipto e Iran; mientras que algo menos de 300 millones de euros irán destinados para los desplazados internos. En cuanto a Yemen, que lleva dos años inmerso en otra guerra civil, se ha previsto una cantidad de unos 270 millones de euros para sofocar las necesidades más urgentes -entre ellas una epidemia de cólera que habría afectado a un millón de personas, la mitad de ellos niños-. Crisis de los rohingyas Martos hizo hincapié también en el «repunte de la violencia» en Myanmar, lo que ha provocado el desplazamiento de miles de niños rohingyas a Bangladesh, donde viven hacinados en campos de concentración como el de Kutupalong, en Cox's Bazar (Bangladesh). Con una extensión de 3.000 acres y una capacidad originariamente para 200.000 o 250.000 personas, en la actualidad sobreviven en él 688.000 personas, de las que el 60% son niños. Durante una conexión en directo con Kutupalong, la jefa de operaciones de Unicef en Bangladesh, Sara Bordas, explicó cuáles eran los principales retos a los que tienen que enfrentarse en un espacio tan hacinado, como «crear puntos de agua, pozos; construir letrinas para hombres y mujeres..». Unicef es la agencia humanitaria que lidera la respuesta de agua, saneamiento e higiene durante las emergencias, proporcionando más de la mitad de los servicios de emergencia de este ámbito en las crisis humanitarias de todo el mndo. «117 millones de personas carecen de acceso a agua potable, y en muchos países afectados por conflictos mueren más niños debido a enfermedades causadas por agua sucia y un saneamiento pobre que por la violencia directa», explica Fontaine en el informe. «Sin acceso a agua y saneamiento los niños enferman, y a menudo no pueden recibir tratamiento porque los hospitales y los centros de salud no están en funcionamiento o están saturados. La amenaza es mayor porque millones de niños se enfrentan a niveles de desnutrición que ponen en riesgo su vida, lo cual les hace más susceptibles a las enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera. Esto crea un círculo vicioso de desnutrición y enfermedad». Niños rohingya se asoman por la ventana de un centro de enseñanza temporal apoyado por UNICEF en Bangladesh. - FACEBOOK UNICEF Otras de las prioridades de Unicef, dentro del campo de Kutupalong, es la creación de «centros de salud y nutricionales, y espacios educacionales» que, en diferentes turnos, intentan atender al mayor número de menores posible. El objetivo de estos espacios es «retablecer la normalidad de los niños», indicó Bordas. También han puesto en marcha un centro de protección de la infancia para «identificar los casos más vulnerables», como los niños que llegan al campo de refugiados solos, tras haber visto como eran asesinados sus padres, o aquellos que tienen a su cargo varios hermanos, así como las adolescentes que han sufrido violencia de género. Sara Bordas ha sido testigo de la evolución de los menores desde el ingreso en el campo, muchos de los cuales llegaron en septiembre pasado tras la gran crisis del mes de agosto. Recordó, con gran satisfacción, que los primeros dibujos que realizaban los niños con referencia a escenas de violencia y asesinato de sus familiares, habían dejado paso, cuatro meses después, a paisajes con flores. Niños soldado en Siria La presentación de ayer contó también con la intervención de Fran Equiza, representante de Unicef en Siria, que comenzó su intervención refiriéndose a uno de los últimos grandes desplazamientos dentro del país debido a los bombardeos: «200.000 personas están huyendo de Idlib hacia ciudades como Alepo, Hama o Tartus». Desde que comenzó la guerra, en marzo de 2011, se ha producido un total de «2,5 millones de desplazamientos de niños fuera de Siria y tres milllones dentro del país», indicó Equiza, que denunció uno de los peligros a los que se enfrentan estos menores: «Todas las partes del conflicto reclutan niños de doce, once e incluso diez años». Estos pueden ser utilizados «en acciones auxiliares o en primea línea, en el frente», donde pueden estallar minas. La mutilación, la falta de agua, el frío.. son algunos de problemas que afectan a estos niños y que Unicef intenta paliar con la entrega de equipos especiales, pero que no llegan a todo el mundo. «En Siria hay 150.000 niños sin ropa de abrigo, y 800.000 en los países vecinos», lamenta Equiza. La vacunación es otra de las prioridades en un país donde el año pasado fueron detectados 74 casos de polio, «enfermedad que se consideraba casi erradicada». También puso la voz de alerta en la región de Guta Oriental, a las afueras de Damasco, que está sitiada desde hace cuatro años. Allí el índice de desnutrición entre los niños ha alcanzado el 11,9%. «Y desde hace semanas no nos dejan entrar para llevar ayuda humanitaria», se lamenta. Pero el mayor reto al que se enfrenta Siria es la reconstrucción de sus sistema educativo. «Con la guerra se marcharon 150.000 profesores, y una de cada tres escuelas fueron destruidas». Hasta el momento, Unicef ha reconstruido 600 centros y en 2017 dio formación a 10.000 profesores. «Es preciso que los niños vayan a la escuela para convivir con otros niños. Siria tiene mucho futuro, pero lo que más necesitan los niños es aprender, porque lo que han visto a sus mayores no es lo normal», indica Equiza, haciendo referencia a la violencia que existen en las aulas, tanto entre los niños, «porque es lo que han visto», como en los profesores. «El modelo de sociedad en Siria depende de lo que hagamos ahora», setencia. Educación y agua potable Es precisamente la educación la partida a la que Unicef destinará gran parte de los 2.900 millones de euros, con un 25%. Esto permitirá que 8,9 millones de niños tengan acceso a programas oficiales y extraescolares de educación básica. Le sigue, con el 21%, la inversión en agua, saneamiento e higiene, lo que permitirá a 35,7 millones de personas acceso a agua potable; el 18% será para nutrición, de tal manera que 4,2 millones de niños serán tratados contra la malnutrición; el 12% se destinará a salud (10 millones de niños serán vacunados contra el sarampión), y el 11% a protección de la infancia (3,9 millones tendrán acceso a ayuda psicosocial). La gente hace cola para recoger agua suministrada por caminos de Unicef en Sana (Yemen) - UNICEF/UN057350/Algaba Siete emergencias En estos momentos, se calcula que aproximadamente 85 millones de niños y niñas necesitan ayuda humanitaria. Para Unicef los escenarios más urgentes a los que llevar ayuda son siete: Siria y los países vecinos siguen siendo escenario de la vulneración de los derechos más básicos de 11 millones de niños después de casi 7 años de conflicto. En Yemen, después de casi dos años de guerra, la infancia afronta una crisis de cólera sin precedentes. De 1 millón de casos sospechosos que hay en el país, la mitad son niños. En Nigeria y la cuenca del lago Chad la violencia ha desplazado a 4,3 millones de niñas y niños. En Irak la escalada del conflicto ha provocado que casi 9 millones de personas necesiten ayuda humanitaria. En Sudán del Sur, miles de niños son reclutados por grupos armados y 2 millones no pueden ir a la escuela porque no son seguras. En República Democrática del Congo el número de personas desplazadas en el país es el doble que en enero 2017, llegando a 4,1 millones. Bangladesh ya acoge a más 655.000 personas de la comunidad rohingya que huyen de la violencia en Myanmar. Los más vulnerables, los niños que han llegado solos y están expuestos a cualquier tipo de maltrato o abuso.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
«Casino-economía» en Chipre del Norte para sortear el embargo internacional
Bajo el peso del embargo y el aislamiento internacional, el Chipre Norte, pobre de recursos naturales, antiguas construcciones coloniales y playas poco concurridas, ha tratado de desarrollar una fuente de riqueza alternativa: los casinos. Prohibidos en la Turquía de mayoría musulmana y muy limitados en sus vecinos chipriotas del sur, de mayoría ortodoxa, los turcochipriotas, musulmanes de clase media -descendientes del proceso de secularización de Ataturk- tratan de mantener sus estándares de vida gracias al dinero de las apuestas de los turistas, entre ellos muchos turcos, e inversores que visitan la isla. Según el coordinador del «Sindicato de Administradores de Empresas de Casino» (CIB, por sus siglas en inglés) Ayhan Saricicek, citado por el diario «Famagusta Gazette», el sector de los casinos contribuye anualmente con 600 millones de dólares a la economía turcochipriota. «La población en el Norte no saca ningún beneficio de los casinos. Los que viajan a Chipre Norte para jugar no salen de las salas en todo el fin de semana. Los propietarios de los casinos son inversores turcos, y muchos grecochipriotas cruzan la línea verde solo para apostar», subraya la investigadora Ilke Dagli. Las autoridades del norte se plantean suavizar la prohibición para los turcochipriotas por temor a que vayan a apostar en los casinos previstos en el sur -en 2021 abrirá en Limasol (sureste de Chipre) uno de los mayores complejos de Europa-, después de que en 2013, en pleno rescate bancario, el Gobierno chipriota decidiera levantar muchas de las restricciones para las salas de juego. Turquía, la «madre patria» como afirman muchos turcochipriotas, es su único vínculo con el mundo exterior. Todos los vuelos internacionales deben pasar por Ankara o Estambul, y Turquía - origen de las mercancías en las tiendas, desde la cerveza Efes, el yogur líquido Ayran hasta las líneas de teléfono Vodafone Turk- controla los recursos bancarios: la moneda es la lira turca. Según las autoridades turcochipriotas, las dos fuentes de riqueza nacional son la educación, hasta 16 universidades en un país no reconocido internacionalmente, y el turismo. Si bien muchos bancos del sur de la isla se encuentran en listas negras internacionales por blanqueo de dinero de la mafia rusa, la «Casino-economía» del norte lleva años levantando sospechas. En mayo la Comisión Turca de Investigación sobre Crímenes Financieros inició una investigación sobre el lavado de 4.200 millones de euros en 13 casinos (de los 30 en total), informa «Cyprus Mail». Desde hace años, según la prensa turcochipriota, el Gobierno busca minimizar el impacto de las apuestas en la economía de Chipre del Norte impulsando el pasado otomano para atraer turismo pese a las dificultades del aislamiento.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
EE.UU. impone sanciones contra dos ministros de Turquía
El Gobierno de Estados Unidos anunció hoy la imposición de sanciones económicas contra los ministros turcos de Justicia, Abdülhamit Gül, y de Interior, Suleyman Soylu, por su papel en el arresto en Turquía del pastor protestante estadounidense Andrew Brunson. «La detención injusta del pastor Brunson y su continuado procesamiento es simplemente inaceptable», dijo la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, al informar de las sanciones en una rueda de prensa, en la que reiteró la exigencia de su liberación. Las relaciones entre Turquía y Estados Unidos pasan por momentos de tensión por la situación de Brunson, detenido en octubre de 2016 y acusado de terrorismo, un cargo que el religioso niega, y actualmente bajo arresto domiciliario en espera de juicio. Asimismo, Washington acusó a Gül y Soylu de «abusos graves de los derechos humanos». Como consecuencia de las sanciones quedan congelados los activos que los dos ministros del Gobierno del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, puedan tener bajo jurisdicción estadounidense y se prohíbe realizar transacciones financieras con ellos a entidades del país, indicó el Departamento del Tesoro. Sanders detalló que el presidente de EE.UU., Donald Trump, ha planteado el tema de Brunson «en varias ocasiones» a Erdogan y que «no está contento con la decisión de no liberarle». La Fiscalía turca pide hasta 20 años de cárcel para el pastor estadounidense al considerar que tiene lazos con el proscrito Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), la guerrilla secesionistas kurda de Turquía, y que está vinculado también con la red del predicador islamista Fethullah Gülen, exiliado en EEUU, al que Ankara achaca el fallido golpe de Estado de 2016. Las tensiones entre los dos aliados de la OTAN han aumentado también por la negativa de la Justicia de EE.UU. a extraditar a Gülen por falta de pruebas concluyentes sobre su participación en el fallido golpe en Turquía. Erdogan negó esta semana que Turquía considere a Brunson una moneda de cambio, pese a que él mismo insinuó el año pasado la posibilidad de «intercambiar a un pastor por otro», en referencia al clérigo islamista Gülen.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Turquía clama contra las sanciones de EE. UU. y amenaza con «una respuesta equivalente»
El Gobierno turco ha anunciado este jueves que reaccionará de forma inmediata con «medidas equivalentes» a las sanciones aprobadas por Estados Unidos en represalia por la situación de Andrew Brunson, un pastor protestante estadounidense que lleva dos años en prisión preventiva en Turquía. «Protestamos enérgicamente contra la decisión del Ministerio de Hacienda estadounidense de imponer sanciones contra nuestro país» ha denunciado el Ministerio de Exteriores de Turquía en una nota, en la que anuncia que responderá con medidas equivalentes. El Departamento del Tesoro ha argumentado que los dos ministros turcos sancionados «jugaron un papel clave en las organizaciones responsables de la detención de Andrew Brunson», así como en las violaciones de los Derechos Humanos cometidas en el marco de la asonada militar. Las medidas punitivas acordadas por la Administración Trump implican que todos los activos que los ministros turcos tengan bajo jurisdicción estadounidense quedan bloqueados, que no podrán hacer negocios con empresas norteamericanas y que tienen prohibido viajar al país. Los acontecimientos se han precipitado por el fallo emitido el martes por un tribunal turco en el que rechaza el recurso de apelación presentado por Brunson para ser liberado mientras continúa el juicio celebrado en su contra. La sede jurisdiccional considera que hay «firmes sospechas criminales» contra el pastor. Brunson, un pastor cristiano de Carolina del Norte que ha vivido durante más de dos décadas en Turquía, ha sido acusado de cargos de terrorismo y espionaje por sus supuestos vínculos con el clérigo islamista, Fethulá Gulen, al que el Gobierno turco señala como «cerebro» del golpe de Estado. El líder religioso fue detenido hace casi dos años y se enfrenta a hasta 35 años de cárcel si es declarado culpable. El pastor, que permanece bajo arresto domiciliario, niega los cargos que se le imputan y denuncia que son «vergonzosos y repugnantes».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El número de inmigrantes que ha entrado en España de forma irregular por vía marítima ha superado ya al de los que lo hicieron en las mismas circunstancias a lo largo de todo 2017. Entonces fueron 22.103 según el Ministerio del Interior, que a 31 de julio ha cifrado las llegadas ligeramente por encima: 22.301. La Organización Internacional de las Migraciones (OIM) dependiente de la ONU indica, por su parte, que en la misma fecha han sido 22.858, al tiempo que destaca que «solamente» en la última semana del pasado mes se registraron 1.866 llegadas ilegales al litoral español. El cómputo de la OIM también revela que en julio accedió más inmigración a España por el Mediterráneo (7.782 personas) que por Italia y Grecia juntas, países que en el mismo periodo contabilizaron respectivamente 1.815 y 2.456 ingresos de hombres y mujeres que no aportaron necesaria documentación. Las estadísticas del órgano de Naciones Unidas muestran, por tanto, que la única ruta migratoria que crece es la española, a pesar de lo cual la UE contempla este fenómeno con renovada satisfacción en tanto el dato global de entradas irregulares ha caído un 48%, de los 112.375 al término de julio de 2017 a los 57.571 identificados este año. A Bruselas se dirigió ayer el Gobierno de Marruecos, ?normalmente impermeable a comentarios y acusaciones relativas a su papel en la inmigración que alcanza el Mediterráneo Occidental? y lo hizo para decir que no se siente suficientemente respaldado UE «en los esfuerzos y sacrificios» que le supone controlar a los inmigrantes para impedirles llegar desde su territorio al comunitario. «Nosotros como país estamos haciendo solos grandes sacrificios con nuestras posibilidades. Las cifras que circulan sobre el apoyo (financiero de la UE) no llegan al nivel del volumen de nuestro esfuerzo y de los sacrificios que realizamos», dijo el portavoz del Ejecutivo marroquí, Mustafa Jalfi, en su rueda de prensa semanal. Jafi indicó que «una cooperación (migratoria) que incluya a los países del Mediterráneo Occidental será provechosa para todos», en referencia al malestar de Rabat por que el apoyo de la UE se ha centralizado sobre todo en los Estados del Mediterráneo Oriental, principalmente Turquía. Esta es la primera vez desde que estalló la última crisis migratoria en que el Gobierno de Rabat se pronuncia oficialmente sobre su papel ante este problema y el insuficiente respaldo recibido por parte de la UE, aunque Jalfi no quiso entrar en cifras concretas como las que se han ido filtrando los pasados días referentes a las necesidades manifestadas por Marruecos. Ilustró con datos la presión migratoria que sufre Marruecos: en 2017 (no ofreció cifras del año actual) sus agentes de seguridad abortaron 65.000 intentos de emigración clandestina (mediante pateras o saltos a las vallas de Ceuta y Melilla), en comparación con los 32.000 de 2016.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Corea del Norte sigue con su programa nuclear y de misiles, según la ONU
A pesar del compromiso de desnuclearización alcanzado en junio en Singapur en su histórica cumbre con Trump, Kim Jong-un estaría siguiendo adelante con su programa de armas atómicas. Así lo asegura un informe de expertos encargado por la ONU, que han investigado las actividades del régimen comunista de Pyongyang durante los últimos seis meses. «Corea del Norte no ha detenido su programa nuclear ni de misiles y ha continuado desafiando las resoluciones del Consejo de Seguridad a través de un masivo incremento de las transferencias ilegales de petróleo de barco a barco, así como a través de envíos de carbón en alta mar durante 2018», denuncia el informe, según informa este sábado France Presse. Implicando a 130 compañías y 40 barcos, a los que se les desactivaría el sistema de posicionamiento GPS para no ser detectados, este sería «el método principal para evadir las sanciones» de Naciones Unidas, que se han mostrado «inefectivas» para detener el suministro de petróleo, carbón y combustible, a tenor del informe. De esta manera, se calcula que Corea del Norte habría conseguido medio millón de barriles de petróleo y sus derivados durante los cinco primeros meses del año. Además, Pyongyang habría «intentado vender armas pequeñas y ligeras y otro equipamiento militar a través de intermediarios extranjeros» a países en conflicto como Yemen, Sudán y Libia. Con ellos habría entrado en contacto gracias a un traficante de armas sirio, Hussein Al-Ali, quien habría ofrecido «un rango de armas convencionales, y en algunos casos misiles balísticos, a grupos armados en Yemen y Libia». Para ello, incluso se habría firmado en Damasco un «protocolo de cooperación» entre los rebeldes Huthi de Yemen y Corea del Norte. Dicho contrato no solo violaría el embargo de armas que pesa sobre el régimen de Kim Jong-un, sino que volvería a poner de manifiesto los lazos entre Corea del Norte y Siria. Últimas revelaciones Pero Pyongyang no solo habría buscado financiación a través de las armas, ya que también habría recurrido a otros productos vetados por las sanciones de la ONU, como sus exportaciones de hierro y acero. Solo entre octubre del año pasado y marzo, habría vendido a China, la India y otros países unos 14 millones de dólares (12 millones de euros) de estos artículos saltándose las prohibiciones acordadas por el Consejo de Seguridad. De igual modo, Pyongyang habría violado el veto a sus prendas textiles exportando más de 100 millones de dólares de dólares (86 millones de euros) a países como China, la India, México, Tailandia, Turquía, Uruguay y Sri Lanka, recoge el informe. Todo ello habría sido posible gracias a una oscura red de empresas tapadera montada por los diplomáticos norcoreanos. En total, los investigadores han descubierto unas 200, muchas de las cuales son compañías constituidas con socios rusos en sectores como la construcción. «Las sanciones financieras siguen siendo algunas de las más pobremente implementadas y más evadidas», asegura el informe. Filtrado a algunos medios de comunicación tras ser remitido al Consejo de Seguridad de la ONU, dicho informe coincide con la reciente presión de China y Rusia para relajar las sanciones contra el régimen de Kim Jong-un por su encuentro en junio con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Su difusión también coincide con la cumbre de este fin de semana en Singapur de un foro de seguridad regional de los países del Sudeste Asiático (ASEAN) con EE.UU. y la Unión Europea. A dicha reunión acude el secretario de Estado Mike Pompeo, quien ha podido conversar brevemente con su homólogo norcoreano, Ri Yong-ho. A la espera de ver si se produce un encuentro formal entre ambos para seguir adelante con el compromiso de desnuclearización de Pyongyang, la delegación estadounidense le entregó un sobre con una carta de Trump respondiendo personalmente a la última misiva de Kim Jong-un. De ello se encargó el embajador de EE.UU. en Filipinas y negociador de la cumbre de Singapur, Sung Kim, quien se ha erigido en uno de los principales interlocutores de la Casa Blanca con el régimen norcoreano. Estas últimas revelaciones sobre el programa militar de Kim Jong-un se suman al reciente informe la Inteligencia estadounidense, también filtrado a la Prensa, que había detectado actividad en un centro de fabricación de misiles norcoreano a través de satélites espía. Ambos descubrimientos ponen en duda la sinceridad de Kim Jong-un en su acuerdo con Trump para desnuclearizarse y normalizar sus relaciones. De todas maneras, no sorprenden demasiado porque, durante las tres últimas décadas, Corea del Norte ha jugado siempre a ganar tiempo prometiéndole ciertas concesiones a la comunidad internacional mientras seguía adelante con su programa atómico y de misiles.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Erdogan advierte a Trump que si no da marcha atrás en las sanciones, buscará «nuevos aliados»
El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, ha advertido a Estados Unidos de que, si no revierte las sanciones impuestas a la nación euroasiática, que han provocado estragos económicos por el desplome de la lira turca, su Gobierno se verá obligado a buscar «nuevos aliados». En un artículo de opinión publicado este sábado en el «New York Times», Erdogan ha indicado que los constantes «desacuerdos» entre Ankara y Washington, a los que ha definido como viejos «aliados estratégicos», ha hecho que las relaciones bilaterales adopten una «peligrosa tendencia». Así, ha mencionado la «insatisfactoria» reacción de la Casa Blanca al fallido golpe de Estado perpetrado contra su Gobierno en 2016, un suceso que ha comparado con el ataque japonés a la base naval estadounidense de Pearl Harbour durante la Segunda Guerra Mundial y con los atentados del 11-S. Erdogan ha reprochado a la potencia norteamericana que, mientras «Turquía ha acudido en ayuda de Estados Unidos cuando ha sido necesario», Washington aún no ha dado luz verde a la extradición del influyente clérigo Fetulá Gulen, exiliado en Pensilvania desde los años 90 y a quien Ankara señala como 'cerebro' de la asonada militar. «Otra fuente de frustración», ha continuado, es el apoyo de Estados Unidos a las Unidades de Protección Popular (YPG), la principal milicia kurda de Siria, que ha sido fundamental para derrotar a Estado Islámico. Erdogan ha insistido en que las YPG son «la rama siria» del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), considerado una organización terrorista por ambos países y la UE. «Mi Gobierno ha compartido reiteradamente con funcionarios estadounidense nuestra preocupación por su decisión de entrenar y equipar a los aliados del PKK en Siria. Desafortunadamente, nuestras palabras han encontrado oídos sordos y las armas estadounidenses se siguen usando para atacar civiles y miembros de nuestras fuerzas de seguridad en Siria, Irak y Turquía», ha denunciado. También se ha referido el choque más reciente, que tiene que ver con la negativa de los tribunales turcos a liberar al pastor estadounidense Andrew Brunson, procesado por sus presuntos vínculos con Gulen. En respuesta, Estados Unidos ha dictados sanciones contra Turquía que abarcan a los ministros de Interior y Justicia, a lo que el Gobierno de Erdogan ha respondido de forma recíproca. «Estados Unidos ha dictado flagrantes sanciones contra una nación amiga», en lo que Erdogan ha interpretado como «un intento de forzar al Gobierno a intervenir en un proceso judicial, algo que va en contra de la Constitución y los valores democráticos» de Turquía. «Es inaceptable, irracional y, en último término, va en detrimento de nuestra duradera amistad», ha afirmado. Erdogan ha avisado de que «hasta que Estados Unidos empiece a respetar la soberanía de Turquía y demuestre que entiende los peligros a los que se enfrenta el país, la relación bilateral estará en peligro», por lo que le ha urgido a renunciar a «la errónea noción de que la relación puede ser asimétrica», antes de que sea demasiado tarde. «Un fracaso a la hora de revertir esta tendencia hacia el unilateralismo y la falta de respeto requerirá que empecemos a buscar nuevos amigos y aliados», ha alertado. «Turquía tiene alternativas», ha defendido, y «daremos todos los pasos que sean necesarios para proteger nuestros intereses nacionales».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Erdogan amenaza con «buscar otros aliados» si Trump no baja su presión
La política exterior de EE.UU. se parece cada vez más a un espectáculo de lucha libre americana, el trasunto de pelea y teatro que conquistó a EE.UU. -y al resto del mundo- en los años 80 y 90. En estos «shows», una colección de personajes musculosos y con disfraces de fantasía, intercambiaban insultos, mofas, volteretas y golpes simulados. En su año y medio en la Casa Blanca, el presidente ha celebrado varias peleas del mismo patrón: dos llamados «hombres fuertes», de corte autoritario, se miden en una sucesión de encuentros y desencuentros. El mundo ha asistido a «Donald Trump vs Kim Jong-un», «Donald Trump vs Xi Jinping» o «Donald Trump vs Vladimir Putin» (antes de convertirse en presidente, Trump tuvo una intensa relación con la lucha libre: acogió veladas en sus hoteles y llegó a subirse al ring en la llamada «Batalla de los Millonarios»). Esta semana, ha arrancado el último capítulo: «Donald Trump vs Recep Tayyip Erdogan». El presidente de Turquía y su homólogo estadounidense se han lanzado ataques y amenazas en los últimos días, después de meses de crecientes tensiones políticas, económicas y geoestratégicas. La confrontación con Turquía es de especial relevancia: es un aliado militar clave para EE.UU., en la confluencia de Oriente Medio y Europa, y en la órbita de interés de Rusia. Turquía es un socio indispensable para EE.UU. en la OTAN, de la que es miembro desde 1950. EE.UU. tiene una importante base aérea en su territorio -fronterizo, entre otros, con Siria, Irak e Irán- y es un pilar del sistema antimisiles ante un potencial ataque del régimen islámico iraní. «El tiempo se acaba» Los desencuentros han motivado que Erdogan haya coqueteado con dejar de lado la alianza tradicional con EE.UU. «Las acciones unilaterales de EE.UU., nuestro aliado durante décadas, contra Turquía solo perjudicarán a los intereses y la seguridad estadounidenses», aseguró Erdogan en una tribuna de opinión publicada el viernes en «The New York Times». «Antes de que sea demasiado tarde, Washington debe abandonar la noción de que nuestra relación puede ser asimétrica y comprender que Turquía tiene alternativas. Si no es capaz de revertir esta tendencia de unilateralismo y falta de respeto, nos obligará a buscar nuevos amigos y aliados», cerró su texto, en un guiño evidente hacia Rusia. Ese mismo día, Erdogan mantuvo una conversación telefónica con Vladimir Putin, según anunció su Gobierno, centrada en temas económicos. Fue poco después de que se supiera que EE.UU. había decido doblar los aranceles a las importaciones de acero y aluminio de Turquía, en plena crisis de la divisa turca. «¡La lira se desploma frente a nuestro fuerte dólar!», celebró Trump en el anuncio de la medida en Twitter. «¡Nuestras relaciones con Turquía no son buenas ahora mismo!», añadió. Desencuentros El principal foco de las tensiones tiene que ver con el golpe de estado fallido en Turquía de julio de 2016. El Gobierno de Erdogan ha mantenido que el responsable es el clérigo Fethullah Güllen, que vive recluido en EE.UU., en el estado de Pensilvania. Ankara ha buscado extraditar a Güllen, pero EE.UU. no ha cedido a estas pretensiones. Por su parte, Turquía mantiene preso desde hace 20 meses a un pastor evangélico estadounidense, Andrew Brunson. Para Ankara, Brunson es un espía que colaboró en el golpe de estado y al que acusa de delitos de terrorismo. Para EE.UU., es un religioso inocente que nada tiene que ver con esos hechos. Tanto Trump como su vicepresidente, Mike Pence, han hecho llamamientos en los últimos meses para que se le libere. En la cumbre de la OTAN de julio, a la que asistieron Trump y Erdogan, hubo negociaciones entre ambos países para la puesta en libertad de Brunson. Según «The New York Times», EE.UU. ofreció liberar a Mehmet Hakan Atilla, un banquero turco vinculado a Erdogan y acusado de infringir las sanciones contra Irán por lavado de dinero desde el banco público Halkbank. La Administración Trump también ofreció presionar a Israel para la liberación de otro detenido turco, algo que sucedió. Pero las negociaciones se enturbiaron: Washington quería una salida inmediata de Brunson, algo que no ocurrió (Turquía justifica que no puede saltarse los procesos judiciales democráticos del país). Erdogan exigió más compromisos, como la reducción de las sanciones a Halkbank por sus relaciones con Irán. A la Administración Trump se le acabó la paciencia y el 1 de agosto impuso sanciones a los ministros de justicia e interior de Turquía. Después, azuzó la mala situación económica turca, con la lira en caída este año, y aprobó los nuevos aranceles, lo que provocó el desplome de la divisa turca. Erdogan ha tratado estos movimientos como una guerra económica contra Turquía y ha pedido a la población que se una a lo que ha llamado «la guerra de independencia» y que cambien sus dólares y euros por liras para reflotar la divisa. «Es una lástima que elijas a un pastor por encima de tu socio estratégico en la OTAN», dedicó el viernes Erdogan a EE.UU. en un mitin desde la localidad de Unye, en la costa del Mar Negro. «EE.UU. corre el riesgo de perder por completo a Turquía», advirtió su portavoz, Ibrahim Kalin. La consecuencia sería un nuevo escenario en Oriente Medio y en la OTAN dominado por la incertidumbre.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La crisis entre Trump y Erdogan agrava las tensiones en el seno de la OTAN
Turquía se ha presentado siempre como miembro fundador de la OTAN y el socio con el segundo ejército más numeroso, solo por detrás de Estados Unidos. Su posición geoestratégica fue esencial durante la Guerra Fría, teniendo en cuenta que era el único socio occidental con frontera con la Unión Soviética. Sus amenazas de ruptura no han sorprendido a nadie en el recién inaugurado cuartel general de la OTAN, teniendo en cuenta que aún no se ha cerrado el problema planteado por la voluntad de Recep Tayip Erdogan de comprar misiles antiaéreos a Rusia, en lugar de contar con tecnología homologada por la Alianza, para disgusto de toda la cúpula militar de la organización. Como resultado, Washington amenazó con excluir a Turquía de los círculos de información clasificada en materia de tecnología de armamento. También produjo gran conmoción en Bruselas la purga que ordenó Erdogán contra la inmensa mayoría del equipo militar destinado en la organización, tanto en el Cuartel General de Bruselas como en el Mando Supremo de Mons. Cientos de estos militares han acabado pidiendo asilo político en distintos países europeos, para eludir la prisión bajo la acusación de haber apoyado el intento de golpe de 2016. Ello justifica la discreción con la que se llevan a cabo las gestiones para evitar que el empeoramiento de la crisis diplomática entre Estados Unidos y Turquía afecte a la Alianza en su conjunto. La decisión más importante en estos momentos está siendo mantener en aquel país una bateria de misiles Patriot como símbolo del compromiso con su defensa y muestra de normalidad. España y Holanda se turnan en esta misión que se lleva a cabo en las proximidades de la frontera con Siria e Irak. Si Erdogan está decidido a mantener la presión a cualquier coste, lo que es más que probable teniendo en cuenta sus tendencias autoritarias, es más que probable que la crisis acabe estallando en el seno de la OTAN, donde no existen precedentes para una situación como esta. Algunos analistas entienden que desde la llegada de Erdogan al poder, este ha estado actuando deliberadamente para acabar con el tradicional equilibrio del país entre Oriente y Occidente, entre Europa y Asia, lo que le ha llevado a la necesidad de decantarse hacia un campo. Y todo parece indicar que en estos momentos está más cerca de Irán, de Rusia o incluso de China que de Europa y Estados Unidos. Y, en todo caso, más cerca de ser un país islámico militante que el Estado laico que fue. Por lo que respecta a sus aspiraciones de entrar en la Unión Europea, estas se han desvanecido completamente. La Comisión ya dejó dicho que en esta legislatura no había nuevas ampliaciones y aunque ello no excluía que se mantuviesen las negociaciones, en el caso de Turquía no se ha avanzado ni un milímetro. En el campo político, la idea de que Turquía no puede ser miembro de la UE se ha abierto paso con claridad y la principal formación del Parlamento Europeo, el Partido Popular, ya ha formulado abiertamente este concepto en su programa. La ausencia de reformas democráticas en el país y el avance hacia un sistema totalitario han hecho descarrilar el proceso.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Erdogan vincula el desplome de la lira a un «complot internacional»
El presidente turco, Tayyip Erdogan, ha afirmado este domingo que la actual situación de la lira turca -que ha perdido un 40 por ciento de su valor frente al dólar en lo que va de año, y acelera su desplome- es parte de «un complot desde el extranjero» contra el país, ya que «no puede explicarse por razones lógicas». En un discurso con acentos casi patéticos, pronunciado ante una multitud de seguidores en la ciudad de Trabzon, en la ribera del Mar Negro, Erdogan volvió a urgir por tercer día consecutivo a los turcos a «comprar liras» vendiendo sus dólares y euros, para salvar la moneda nacional. La caída de la lira, acelerada el pasado viernes con una devaluación del 16 por ciento, es según los expertos resultado de las preocupaciones del mundo financiero internacional por la influencia del presidente Erdogan en la economía del país, sus repetidas llamadas a mantener tasas de interés bajas, para no disparar la inflación, y el rápido deterioro de la relaciones de Ankara con la Administración norteamericana. El líder turco no comparte ese análisis, y culpa de la situación a los «enemigos de Turquía» y a la rivalidad comercial con Estados Unidos. Tayyip Erdogan ha repetido este domingo -como ya hiciera un día antes en un artículo aparecido en «The New York Times»- que está dispuesto a «buscar nuevos aliados» , en una referencia indirecta a Rusia y China. Si Washington «está dispuesta a sacrificar sus relaciones con Ankara, Turquía reaccionará y buscará nuevos mercados, nuevos socios y nuevos aliados, a costa de quien ha lanzado una guerra económica contra el mundo entero y nuestro país», ha dicho Erdogan. Demasiadas disputas «No nos queda más salida que decir adiós a quien decide sacrificar nuestra alianza estratégica de medio siglo con un país de 81 millones de habitantes por salvaguardar sus relaciones con grupos terroristas». La grave acusación de Erdogan a Trump se refiere al apoyo de Estados Unidos a las llamadas Unidades de Protección del Puelo Kurdo (YPG), que combaten en Siria al régimen de Al Assad y que según Turquía son un apéndice del PKK, el grupo kurdo-turco considerado «terrorista» por Ankara. A esta disputa se suma la suerte del pastor evangélico norteamericano Andrew Brunson, actualmente juzgado en Turquía por los cargos de «terrorismo y espionaje», y en estos momentos en arresto domiciliario después de haber pasado año y medio en la cárcel. Estados Unidos exige su liberación inmediata, mientras que Turquía exige por su parte la extradición de Fetulá Gulen, un predicador musulmán turco establecido en EE.UU. desde hace veinte años, y al que Ankara acusa de ser el instigador del golpe militar frustrado de 2016. Erdogan ha dicho el domingo que Estados Unidos le puso la fecha límite del pasado miércoles para poner en libertad al religioso Andrew Brunson, acusado de simpatizar con Fetulá Gulen. Tras incumplir esta fecha límite, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de aranceles al acero y al aluminio turcos, así como sanciones contra dos ministros, en lo que Erdogan describió como una «guerra económica» contra Turquía. «Está ocurriendo una operación contra Turquía .. Su objetivo es obligar a Turquía a rendirse en todos los campos, desde finanzas a política, para hacer que Turquía y la nación turca se arrodillen», ha lamentado Erdogan en el congreso de su partido del Gobierno, Justicia y Desarrollo en la provincia de Trabzon, según recogió el diario «Hurriyet». En la cumbre de la OTAN de julio pasado, a la que asistieron Donald Trump y Erdogan, hubo negociaciones entre ambos países para la puesta en libertad de Brunson. Según «The New York Times», EE.UU. ofreció liberar a Mehmet Hakan Atilla, un banquero turco vinculado a Erdogan y acusado de infringir las sanciones contra Irán por lavado de dinero desde el banco público Halkbank. Trump también ofreció presionar a Israel para la liberación de otro detenido turco, algo que sucedió. Pero las negociaciones se enturbiaron.