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Noticias de trama rusa

12-11-2018 | Fuente: abc.es
Muni Jensen: «Donald Trump tiene las siete vidas de un gato»
La asociación bilbaína Mujer Siglo XXI rindió homenaje el pasado jueves al reputado periodista Manuel Erice, corresponsal de ABC en Washington, que falleció a causa de un cáncer. Un acto que contó con la participación especial de la analista política Muni Jensen (Cali, Colombia), quien colaboró con el navarro en la redacción del libro «Trump. El triunfo del showman». Una jornada muy emotiva por la todavía cercana fecha de la muerte de Manuel Erice. Sin duda fue un día completamente agridulce, lleno de recuerdos, porque además hacía exactamente dos años que empezamos a escribir nuestro libro. Vivimos una gran historia juntos que empezó después de la trasnochada victoria de Trump y que terminó de forma maratoniana la jornada de su toma de posesión. ¿Cómo recuerda esa etapa de colaboración con Erice? Nunca me daba tregua (ríe). Una vez tuve que viajar por trabajo a Cartagena (Colombia) con mi jefe, una jornada larguísima que duró hasta la noche, y cuando llamé a Manuel para decirle que no podía más me dijo: «Ok, allá va el capítulo siete, revísalo tranquila que el ocho no lo tienes que revisar». Teníamos unos horarios de locura, terminábamos a las tres o las cuatro de la mañana. Además lo teníamos que escribir en mi casa porque yo tengo dos hijos adolescentes y necesitaba estar con ellos. Así que él llegaba todas las mañanas a la misma hora en traje y con maletín, muy elegante. «Trump, el triunfo del showman» se convirtió en todo un éxito de ventas. La sombra del magnate continúa siendo alargada. Es impresionante, porque cuando lo escribimos nunca pensamos que sería un libro de futuro. Era un libro periodístico que se tenía que escribir y consumir rápido. Pero sigue teniendo vigencia gracias también a la enorme consistencia de Donald Trump después de dos años como presidente. Esta misma semana, los demócratas tomaron la Cámara de Representantes. ¿Fue una sorpresa? No creo que haya habido grandes sorpresas en estas últimas elecciones. Estaba escrito que la Cámara iba a pasar al partido demócrata no solamente por Trump, sino porque es una especie de fórmula que ocurre y siempre. Se produce un cambio. Fue por esta razón por la que creo que Trump se enfocó sobre todo en el Senado, con lo cual ha cantado victoria. Hay representantes homosexuales, musulmanes y muchas más mujeres. Hay quienes catalogan estas elecciones de históricas. Tienen elementos históricos que son consecuencia de los cambios demográficos que se han producido en la sociedad estadounidense. Afortunadamente estos cambios se han visto representados en el Congreso. Hay más mujeres, aunque 79 en una cámara de 435 personas me siguen pareciendo pocas. Llama también la atención que solo dos sean republicanas. También hay 40 mujeres de color, musulmanas, una lesbiana, gente joven. Hay que seguir con atención a Alexandra Ocasio-Cortez, que ha sido una revelación por haber derrocado a un congresista muy querido en Nueva York como Joe Crowley. ¿Qué consecuencias políticas pueden tener el resultado de estas elecciones? Creo que lo más importante que hay que resaltar es el hecho de que se abre una puerta para iniciar no una, sino varias investigaciones contra Donald Trump. Sobre la trama rusa, sus finanzas, los motivos por los que cesó a James Comey, el director del FBI. Hay rumores de que se van a poner en marcha estas iniciativas de juicio político en el 2019. ¿Cree que ha podido comenzar el declive del Gobierno de Trump? Donald Trump tiene las siete vidas de un gato, siempre que está a punto de caer derrotado resucita. Tiene una gran capacidad para generar miedo cuando es necesario buscar alianzas. Como no tiene límites, tiene una enorme flexibilidad para distorsionar una noticia o crear una tormenta cuando una cuestión le incomoda. La campaña electoral en EE.UU. comenzó el pasado miércoles. ¿Cuáles cree que serán las claves? Hay algunas incógnitas. El partido demócrata necesita formar en dos años un discurso que le permita recoger el descontento de la gente. También será un factor importante la economía, que después de diez años de bonanza parece que va a frenarse. En lo que respecta al exterior influirá la guerra comercial con China y la relación de Trump con los organismos internacionales. Por último también va a ser clave la política migratoria, que será determinante tanto en la agenda demócrata como en la republicana.
09-11-2018 | Fuente: abc.es
Uno de los records batidos por Donald Trump es el número de miembros de su gabinete que ha cesado en menos de dos años. Otro, la cantidad de puestos vacantes en niveles altos de la administración federal, ya que el servicio público se ha convertido en un trabajo de alto riesgo. Tras la celebración de las elecciones a mitad de camino, le ha llegado el turno al fiscal general, Jeff Sessions, un despido esperado. Fue el primer político en ejercicio que apoyó la candidatura presidencial de Donald Trump, cuando era un senador por Alabama de dudosas credenciales, hasta el punto de que algunos comentarios racistas le habían impedido ser nombrado en su día juez federal. El presidente le recompensó con la cartera de Justicia, pero enseguida Sessions perdió su favor. Pocos meses después de asumir el cargo, el nuevo fiscal general se recusó en la investigación sobre la posible interferencia rusa en la campaña de Trump, porque había mantenido contactos con diplomáticos de ese país. El presidente enfureció ante esta aplicación correcta de la ley y consideró que era un gesto de deslealtad extrema. En Washington se especula sobre quienes serán los siguientes en caer. Los generales James Mattis, secretario de Defensa, y John Kelly, jefe de gabinete, pueden ser los siguientes, una previsión preocupante porque no quedan muchos adultos con independencia y criterio en la habitación. Este furor de Trump por despedir le lleva cada vez más a rodearse de personas de lealtad ciega y absoluta, no necesariamente capacitadas para ejercer responsabilidades de gobierno. La nueva mayoría demócrata en la Cámara de Representantes se volcará en controlar e investigar una Casa Blanca que considera corrupta, con lo que la sensación de fortaleza asediada aumentará de aquí a las elecciones presidenciales de 2020. Por otra parte, en cualquier momento el fiscal especial Robert Mueller puede presentar sus conclusiones sobre la trama rusa e involucrar al presidente. El sustituto provisional de Sessions, Matthew Whitaker, es un hombre con una misión, controlar los daños que puede ocasionar Mueller, su problema es cómo hacerlo sin ser acusado de obstruir la justicia.
08-11-2018 | Fuente: elpais.com
La marcha forzada de Sessions pone en serias dudas la investigación de la trama rusa
Matthew Whitaker, de 49 años, era hasta ahora el jefe de gabinete de Sessions y acusó a Mueller de ir ?demasiado lejos? en las pesquisas a Trump
08-11-2018 | Fuente: elpais.com
Trump fuerza la renuncia del fiscal general tras una batalla por la trama rusa
Jeff Sessions presenta su dimisión a petición del presidente un día después de las elecciones legislativas
08-11-2018 | Fuente: elpais.com
Jeff Sessions: el extremista al que Trump amó y odió
El ultraconservador fiscal general despedido por el presidente fue su gran aliado hasta que tuvo que inhibirse de la investigación de la trama rusa
08-11-2018 | Fuente: elpais.com
El nuevo fiscal interino de Estados Unidos: un crítico feroz de la investigación de la trama rusa
Matthew Whitaker, de 48 años, era hasta ahora el jefe de gabinete de Sessions y acusó a Mueller de ir ?demasiado lejos? en las pesquisas a Trump
07-11-2018 | Fuente: elpais.com
Trump liquida al fiscal general tras una batalla por la trama rusa
Jeff Sessions presenta su dimisión a petición del presidente un día después de la selecciones legislativas
03-11-2018 | Fuente: abc.es
¿Por qué son tan importantes estas elecciones legislativas en EE.UU.?
El próximo 6 de noviembre 230 millones de estadounidenses acudirán a las urnas para elegir a sus representantes en el Congreso, conformado por dos cámaras: la Alta (Senado), en las que deberán elegir a 35 senadores;y la Baja (Cámara de Representantes), donde se elegirán a 435 mienbros. A esto se suma la elección de 150 cargos ejecutivos estatales, entre ellos 36 gobernadores, decenas de alcaldes y consejos locales. Las «midterm» (elecciones de medio mandato) históricamente han servido para revalidar o castigar las políticas del gobierno. Desde el siglo XIX, en 35 de los 38 comicios legislativos, esto es en el 95% de las ocasiones, el partido en el gobierno perdió poder. Estas elecciones no tienen por qué ser una excepción a lo que es ya casi una norma. «Estos son los "midterm" más importantes que recuerdo en muchos años», aseguraba esta semana el director del think tank Real Instituto Elcano, Charles Powell, durante el debate «Por qué importan y qué se puede esperar de las Midterm Elections», que contó con la participación de los investigadores del think tank, Carlota García Encina y Paul Isbell; y los periodistas, excorresponsales en EE.UU., Carlos Franganillo (TVE) y Pedro Rodríguez (ABC). El presidente Donald Trump llega a estos comicios con una campaña muy agresiva inundada de acontecimientos internos y externos: la caravana de inmigrantes centroamericanos, la ruptura del pacto nuclear con Rusia, la polémica elección del juez Kavanaugh para el Tribunal Supremo, la oleada de paquetes bombas enviados contra políticos y personalidades demócratas por un fanático seguidor republicano, y el ataque contra una sinagoga en Pittsburgh, con los que ha hecho política a golpe de tuit. Escenarios posibles Con una popularidad situada entre el 40% y el 43% (la de Obama era del 45% cuando perdió las dos cámaras del Congreso), Trump podría ver revalidada su gestión, lo que facilitaria su camino a las elecciones de 2020, o podría ver frenada su controvertida agenda. Estos son los tres escenarios posibles: 1- Continuista: los republicanos retienen el control de ambas cámaras. De suceder esto, sería algo revolucionario porque no es normal. Supondría un éxito sin precedentes. 2-Revolución azul -u ola azul-: en este caso los demócratas recuperarían ambas cámaras, el Senado y la Cámara de los Representantes. «Algo improbable», según Powell. 3-Probable: los demócratas recuperan el control de la cámara baja pero no el Senado, que sigue en manos de los republicanos. «Esto, que dejaría un congreso dividido, es la práctica habitual en EE.UU.», subrayó Powell. Aspectos más relevantes de la campaña En un momento en que es difícil distinguir qué es verdad y qué no lo es en el juego político, las «midterm» se enfrentan a varios problemas, como la falta interés del electorado a la hora de acudir a las urnas -principalmente entre los más jóvenes-, unos votantes que se enfrentan a la decisión de quitarle o no a la Casa Blanca el control actual sobre las dos cámaras. A esto se suma la falta de liderazgo que sufre el Partido Demócrata, tras la marcha de Barack Obama y la derrota de Hillary Clinton (aunque superó en más tres millones a Trump en el voto popular). Para Pedro Rodríguez, lo más preocupante de estas elecciones «es que la política de EE.U. se ha convertido en un ajuste de cuentas. Algo que están dispuestos a aceptar los votantes». Mientras que para Carlota García Encina se da la circunstancia de que Trump, a pesar de llegar a estos comicios con un índice alto de impopularidad, cuenta con el respaldo de una buena situación económica, con el menor índice de desempleo de las últimas décadas, un 3,7%, según las cifras de octubre. Confirmación del trumpismo Otro de los aspectos importantes de estas elecciones es que servirán para medir también «la salud del Partido Republicano», que sufre una brecha interna entre los republicanos tradicionales y los trumpistas, esa veta abierta y consolidada por el presidente estadounidense. Riesgos para los republicanos Sin embargo, la inestabilidad en el seno del Partido Republiano no se traslada al electorado republicano, «muy movilizado», donde Trump sigue manteniendo su popularidad, que no ha variado mucho en los dos últimos años, y que se sitúa entre el 87 y el 90%, según apuntó el periodista Carlos Franganillo. Una popularidad que si se traduce en las urnas, manteniendo las dos cámaras, evitaría una serie de riesgos a los que se enfrenta el gobierno republicano en estas «midterm» si pierde reprsentación en el Congreso. Entre estos riesgos se encuentran que frenen las políticas de Trump, cuestionar los dos jueces conservadores elegidos durante su mandato para el Tribunal Supremo; la reforma fiscal, uno de sus logros más importantes para muchos; así como revertir el giro que ha dado al país. Récord de candidaturas Un dato que sobresale en estas elecciones legislativas, frente a comicios anteriores, es el récord de candidaturas presentadas por mujeres (23 para el Senado, y 237 para la Cámara de Representantes). De esas 260 candidaturas, el 75% se presentan por el Partido Demócrata. Según los analistas esta eclosión es consecuencia de fenómenos como el #MeToo y la polémica elección del juez Kavanaugh, nombrado para el Supremo a pesar de las acusaciones de abusos sexuales vertidas por varias mujeres. Voto femenino Pero no se trata solo candidaturas. También se ha incrementado la movilización del voto femenino. Paul Isbell se refiere a este «fenómeno de género» como un factor a tener en cuenta en estos comicios. En opinión de Isbell, este fenómeno «impulsaría a los demócratas». El voto femenino decantaría los resultados hacia los demócratas con el 58% de los votos, frente al 33% de los republicanos. What would the House map look like if only women voted? https://t.co/adx8J5mGmC pic.twitter.com/KMZedMUTpt? FiveThirtyEight (@FiveThirtyEight) 31 de octubre de 2018En relación con esto, la web FiveThirtyEight, de la cadena ABC News, extrapolaba la previsión de resultados dependiento del tipo de votante. En el caso de que votaran solo las mujeres, ganaría el Partido Demócrata por un amplio margen; 275 distritos, frente a 160 que obtendrían los republicanos;si solo votaran los hombres sería al revés, ganando los republicanos en 249 distritos, frente a 186 de los demócratas;si lo hiciera solo la población blanca con un nivel de educación universitario ganarían los demócratas (233) a los republicanos (202); y estos arrasarían entre la población blanca con nivel de educación más bajo (268), mientras los demócratas obtendrían 167 distritos. Pero la diferencia mayor se produce en el caso de que votaran solo los ciudadanos no blancos. Aquí los demócratas ganarían en 388 distritos, frente a 47 los republicanos. Voto hispano En un país donde hay 29 millones de hispanos con derecho a voto, captar su papeleta se ha convertido en «la búsqueda del Santo Grial», en palabras de Pedro Rodríguez. A diferencia de lo que sucede con el electorado afroamericano, que vota en bloque, el hispano se dispersa y no acude a las urnas. Tras convertir Trump el problema de la inmigración en eje central de su campaña, será interesante ver de qué manera le afecta con el voto joven que se incorpora a estas elecciones, alrededor de cuatro millones de personas. «Es un electorado muy buscado, pero muy confuso», asegura Rodríguez, que considera que captar a este colectivo se ha convertido «en un fracaso bipartidista» en EE.UU. Restricción del voto Es uno de los grandes problemas a los que se enfrenta parte de la población estadounidense, y que puede favorecer a uno de los dos partidos, en particular al republicano. «Gracias a la aprobación a lo largo de la última década de varias leyes parece cada vez más complicado registrarse para votar e incluso ejercer el propio acto. Hay que tener en cuenta, además, que existen 10.000 jurisdicciones electorales en EEUU y que son los estados los que controlan todo el tema electoral y no el gobierno federal, lo que dificulta aún más la posibilidad de establecer una estrategia o unos estándares comunes», explica García Encina. «Este otoño, los votantes en al menos ocho estados de EEUU se enfrentan a leyes electorales más estrictas que en 2016. Y en 23 estados deben hacer frente a mayores barreras que en 2010. El principal impedimento suelen ser las duras normas sobre los documentos de identificación válidos para votar (en Texas se puede votar con la licencia de armas pero no con el carnet de estudiante), además de los recortes en la duración de las votaciones anticipadas ?este año en Iowa solo tienen 29 días para votar mientras que anteriormente tenían 40? o las crecientes dificultades del voto a distancia», explica en su blog de Elcano. Fraude Otra de las sombras que se cierne sobre estas «midterm» es el miedo al fraude, una consecuencia de «las debilidades del sistema electoral y el uso de máquinas obsoletas», apunta García Encina. «Fue declarado ?infraestructura crítica? por el Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security) en enero de 2017». Un temor alimentando por la injerencia rusa duranta la campaña presidencial de 2016. «Entre el 20 y el 30% no sabe si ir a votar por si su voto no es seguro». A esto se suma el miedo a la manipulación tanto del voto, como del votante y la desinformación. Consecuencias: ¿«Impeachment»? Sobre las posibles consecuencias en caso de que ganen los demócratas la Cámara de Representantes, la palabra «impeachment» (juicio político) sobrevoló el debate. El «impeachment» se puede lograr con mayoría simple en la Cámara de los Representantes, pero se requiere 2/3 del Senado, lo que lo convierte en algo «altamente improbable», para Charles Powell, que cree que si los demócratas ganan la Cámara de representantes, la primera decisión de Trump podría ser la «expulsión de Jeff Sessions», fiscal general al que hace responsable de su comprometida situación actual tras apartarse de la investigación sobre la trama rusa. «Esto no dejaría a los demócratas otra opción que empezar el "impeachment", polarizando todavía más la política estadounidense y dominando la vida política hasta la precampaña electoral de 2020. Algo que le interesaría a Trump». En opinión de Pedro Rodríguez, la Constitución de EE.UU. establece tres casos para que se dé el jucio político contra el presidente: corrupción, traición y abuso de poder, pero «no sirve para revertir el resultado de unas elecciones». Si bien los demócratas consideran que Trump debería «rencir cuentas« por algunas de sus decisiones, pero según el columnista de ABC, seria contraproducente para los demócratas «porque revolvería a Trump y a sus seguidores», aunque tampoco ve imposible que suceda. Al contrario que García Encina, que lo ve «muy improbable, porque tampoco les interesaría a los demócratas. Y si saliera, porque logran mayoría en el Senado, significaría que «Mike Pence se convierta en presidente, y Pence es un republicano ultraconservador, y no sé cómo verían esto los estadounidenses». Sin embargo, la investigadora si ve posible un «impeachment» conta Kavanaugh, «porque los jueces también pueden sufrir un proceso de "impeachment"». Lo que abriría otro tipo de crisis. «Lo que sí creo que pueden hacer los democrátas es iniciar todo tipo de investigaciones» Franganillo por su parte ve también poco probable que se produzca un «impeachment» sobre el presidente. «Habrá que ver qué sucede con la investigación del fiscal especial Mueller». «Si hay elementos de ciero peso podrían ponerlo en marcha para dominar el debate político aunque no prospere. Pero sería un error y contraproducente de cara al 2020, ya que los republicanos verián en peligro el legado de Trump». Pero, concede, «la política estadounidense está enloquecida, ya lo hemos visto con el caso del juez Kavanaugh, y todo es posible».
14-10-2018 | Fuente: abc.es
Los demócratas buscan quien les salve de Donald Trump
Tiene 42 años. Es de Texas y de ascendencia irlandesa, pero habla perfectamente español. Y es, en este momento, la gran esperanza de las bases demócratas para medirse con Donald Trump en 2020. La prueba de la confianza que el partido tiene en él es que en el tercer cuatrimestre Roberto «Beto» O?Rourke rompió todos los récords de recaudación en una candidatura para hacerse con un escaño en el Senado: 38 millones de dólares (32 millones de euros), procedentes, sobre todo, de pequeños donantes que de media han contribuido a su campaña con 47 dólares por persona. Que alguien relativamente desconocido, bregado solo en política texana y experto en inmigración sea el posible salvador de un partido que ha ocupado la Casa Blanca durante 52 de los pasados 100 años demuestra hasta qué punto la debacle de Hillary Clinton en 2016 traumatizó a los demócratas, faltos de ideas y caras nuevas. A pesar de los escándalos que asedian a Donald Trump ?la trama rusa, las dimisiones en su gabinete, las restricciones sobre la inmigración? el actual presidente tiene un sólido apoyo del 86% entre los republicanos, algo que hace muy posible su reelección. Todo tipo de tribunas y perfiles comparan estos días a O?Rourke con Bobby Kennedy o Ronald Reagan, pero lo cierto es que su camino a la Casa Blanca, que pasa por ganar en las elecciones al Senado del mes que viene, no está asegurado. «Podría superar los escollos e imponerse sobre su contrincante, Ted Cruz, en un Estado republicano como Texas», asegura James Henson, director del Centro Político de la universidad de Texas. «Sin duda sería un candidato preferido en la campaña de 2020. Su victoria, sin embargo, no está asegurada». La presidencia de Trump ha cambiado de forma radical el panorama político de EE.UU., y la prueba es la confirmación del juez Brett Kavanaugh para el Tribunal Supremo. Durante su vista oral ante el Senado no se habló de su trayectoria y dilatado historial de decisiones como juez, sino de una supuesta agresión sexual ocurrida en sus años de instituto, de la que el FBI no ha hallado pruebas. Parecía, sin embargo, que los demócratas quisieran que incluso la composición de la más alta instancia judicial del país fuera una enmienda a la totalidad de Trump y lo que representa. El tenso interrogatorio a Kavanaugh por parte de una senadora demócrata ha catapultado a esta también a las quinielas para medirse con Trump en 2020. Se llama Kamala Harris y es la antítesis del actual presidente: una mujer de ascendencia negra e india, con una larga trayectoria como fiscal. «Se le acusa de agresión sexual», le dijo Harris al juez antes de votar en su contra. «Es un momento realmente triste para este país». Harris ha participado esta semana en un mitin en Ohio, un Estado decisivo para ganar elecciones. Otros favoritos, como el senador Cory Booker, se han dejado ver en Iowa, el segundo que celebra primarias. Joe Biden sigue planteándose si finalmente se lanza a la carrera de la que le descabalgó Clinton en 2016. Y el exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg se ha registrado, de nuevo, como demócrata, tras haber donado a candidatos del partido 20 millones de dólares para las legislativas del 6 de noviembre. La precampaña de 2020, que se juega en esas mismas elecciones de dentro de un mes, será un referendo sobre Trump, y este así lo defiende. En la pasada semana el presidente ha recorrido 15.000 kilómetros para participar en mítines desde Florida hasta Minnesota, luciendo sus logros económicos y el pleno empleo. «La única razón por la que alguien votaría a los demócratas es porque se ha cansado de que ganemos en todos los ámbitos», dijo el jueves en Orlando. Hornada de jóvenes Quienes aspiran a medirse con él no ahondan, sin embargo, en ideas o propuestas políticas, sino en cómo ellos mismos pueden ser un anti-Trump. «Si atendemos a cómo han sido las primarias demócratas en 2018, se extraen varias lecciones. La primera: el ala izquierdista está ganando. Segunda, la gente de color está ganando. Y tercero, los jóvenes están ganando», dice Chris Cillizza, uno de los principales analistas políticos de la cadena televisiva CNN. Según esas predicciones, alguien como Biden, un hombre blanco de 75 años y en política desde 1973 tiene poco que hacer contra una nueva hornada de jóvenes que espera que una amalgama de minorías y colectivos feministas les aúpen para poder medirse con Trump. Poco pesa en este momento que haya sido vicepresidente con Barack Obama, del mismo modo que poca importancia tiene la trayectoria como alcalde neoyorquino de Bloomberg, de 76 años. El inesperado y sorprendente ascenso de Trump también ha atraído a Washington a figuras, como él, más grandes que la vida misma. Es el caso del mediático abogado Michael Avenatti, quien representa a la actriz porno Stormy Daniels en el caso del pago de 130.000 dólares por parte del presidente para ocultar una aventura. «Desde luego, los demócratas no van a querer alguien tan peligroso y radical como Donald Trump, pero sí preferirán a alguien carismático que pueda defenderse en un escenario y que tenga éxito con el manejo de los medios. Ya hemos visto lo que Trump ha hecho con la política tradicional», dice a este diario Avenatti, quien a expresado su voluntad de presentarse a las primarias demócratas, algo en lo que le ha apoyado el mismísimo Steve Bannon, que muchos consideran artífice de la victoria de Trump. Sin embargo, según han admitido varios colaboradores del presidente, la única posible candidata que en este momento le provoca temor es alguien que, como él, cimentó su fama en la televisión: Oprah Winfrey, que hasta 2011 presentó el magazine televisivo más exitoso del país. En un aplaudido discurso en la ceremonia de los Globos de Oro en enero, dijo: «Durante mucho tiempo, a las mujeres no se nos ha escuchado o creído cuando les hemos dicho la verdad a los hombres con poder. Su tiempo se les acaba». Para muchos, demócratas y republicanos, esa fue la prueba de que Winfrey puede dar el paso y presentarse a las primarias. Según David Bosie, asesor de campaña de reelección de Trump, «Oprah es la única que me haría prestar atención de verdad en este momento al campo demócrata».
11-10-2018 | Fuente: abc.es
Trump se plantea reemplazar a Sessions con uno de sus asesores
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habló recientemente con el jefe de gabinete del Departamento de Justicia, Matt Whitaker, sobre la posibilidad de que reemplazara a Jeff Sessions como fiscal general, informó hoy el diario The Washington Post. El periódico, que cita fuentes familiarizadas con la conversación entre Trump y Whitaker, precisa que el intercambio fue «algo nebuloso»y que no está claro si la idea del mandatario era que el jefe de gabinete de Sessions tomara las riendas del Departamento de Justicia de forma interina o permanente. Whitaker, exfiscal federal estadounidense en el distrito de Iowa, tiene buenos contactos en la Casa Blanca y una buena relación con Trump, y hace dos semanas se rumoreó que el mandatario planeaba nombrarle como sustituto del «número dos» del Departamento de Justicia, Rod Rosenstein. Trump lleva más de un año ventilando su frustración por la decisión de Sessions de apartarse de todo lo relacionado con la investigación sobre la trama rusa debido a sus propios contactos con Moscú, una medida que reduce la influencia del secretario de Justicia sobre la pesquisa del fiscal especial Robert Mueller. Aunque se ha rumoreado en varias ocasiones que podría despedirle a él o a Rosenstein, nunca ha llegado a hacerlo, y según fuentes de la Casa Blanca el presidente no planea tomar ninguna medida al respecto al menos hasta después de las elecciones legislativas del próximo 6 de noviembre en Estados Unidos. No obstante, según el Post, el Departamento de Justicia espera que tanto Sessions como Rosenstein sean reemplazados poco después de los comicios de noviembre. Si Trump sustituyera a Sessions con un nuevo fiscal general, este podría tomar las riendas de la investigación de Mueller y mermarla o incluso despedir al fiscal especial. En septiembre de 2017, Whitaker escribió una columna de opinión para la cadena CNN en la que advirtió de que el fiscal especial que investiga la trama rusa estaba «peligrosamente cerca de cruzar» una «línea roja», en referencia a su indagación sobre los posibles lazos financieros de Trump con Rusia.
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