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Noticias de trabajo

10-12-2019 | Fuente: elpais.com
Julia y Emilio Gutiérrez Caba recibirán el Premio Feroz de Honor 2020
El galardón de Asociación de Informadores Cinematográficos de España reconoce el trabajo de ambos hermanos en la interpretación
10-12-2019 | Fuente: elpais.com
El empleo como herramienta para integrar a personas con discapacidad
Solo un 26% de las personas con diversidad funcional en España tienen trabajo. Según representantes del colectivo, limar este déficit pasa por una mayor sensibilidad social y la mejora de las condiciones de trabajo y los niveles formativos
10-12-2019 | Fuente: as.com
Trabajar en Ferrari vs trabajar en Mercedes o McLaren
Andrea Stella y Aldo Costa rememoran su experiencia en Maranello: "En realidad, cuando estás en Ferrari nunca desconectas. No es un trabajo, es algo más".
10-12-2019 | Fuente: abc.es
Elizabeth Warren, la candidata izquierdista, ganó dos millones de dólares asesorando a empresas
La senadora Elizabeth Warren ha ascendido con fuerza en los últimos meses en las primarias demócratas para la presidencia de Estados Unidos : se ha llegado a colocar segunda en las encuestas -tras el favorito, el ex vicepresidente Joe Biden- y en pugna directa con el socialista Bernie Sanders por el voto de la izquierda. Con su ascenso, han arreciado los ataques de sus rivales en los últimos debates. A menos de dos meses de que comiencen las votaciones con las primarias de Iowa, nadie duda de que empezarán a apuntar a uno de sus puntos débiles: el dinero que ganó como consultora de empresas y firmas financieras antes de convertirse en senadora por Massachussetts en 2012. En los últimos meses, la prensa ha pedido de forma repetida a su campaña información sobre a qué empresas asesoró y cuánto cobró, sin éxito. Ahora, y ante la presión de contrincantes como el centrista Pete Buttigieg, que le exige que publique sus declaraciones de renta de aquella época, Warren ha tratado de poner la venda antes que la herida, y ha publicado información sobre esos trabajos. Su campaña lo hizo en horario intempestivo, el domingo por la noche. Warren reconoce haber ingresado cerca de dos millones de dólares por esas labores de asesoría, cuando era una profesora universitaria (en Harvard y otras universidades) experta en bancarrotas. Los datos dejan claro por qué le ha costado tanto a Warren publicarlos. Ella se ha vendido como una adalid de la lucha contra el poder de las grandes empresas y de las grandes fortunas, pero en el pasado trabajó, entre otros, para Enron -la energética que engañó sobre sus cuentas- y para Dow Chemical, afectada por un escándalo sobre implantes de pecho de silicona. En algunos casos, como sus trabajos para el banco First Commercial, no especifica la cantidad que cobró.
10-12-2019 | Fuente: abc.es
Putin y Zelenski logran un modesto acuerdo para llevar la paz a Donbass
Los líderes de Alemania, Francia, Rusia y Ucrania, Angela Merkel, Emmanuel Macron, Vladímir Putin y Volodímir Zelenski, lo que se conoce como el Cuarteto de Normandía, estuvieron ayer casi siete horas reunidos en París en unas duras negociaciones para intentar avanzar en la aplicación de los Acuerdos de Paz de Minsk de 2015 hacia un mecanismo que permita poner fin de una vez por todas a la guerra en Donbass, pero con resultados my modestos. Este conflicto se ha cobrado ya 13.000 muertos desde su comienzo en abril de 2014, un mes después de la anexión de Crimea, y es el único activo en Europa actualmente. Según anunciaron durante la rueda de prensa final los cuatro participantes en la cumbre, se firmó una declaración que contempla un intercambio de todos los prisioneros aún encarcelados antes del 31 de diciembre, continuar la separación de fuerzas en la línea de frente y un cumplimiento del alto el fuego más estricto y estrechamente vigilado por la OSCE. Antes del encuentro a cuatro, Macron se reunió por separado con Putin y Zelenski y lo mismo hizo Merkel con los dos mandatarios eslavos. En mitad de la cumbre se hizo un paréntesis de hora y media para que los presidentes ruso y ucraniano tuvieran su primer cara a cara, una cita largamente esperada sobre todo en Ucrania y que ayer se presentaba como un gran avance. Después los cuatro dirigentes comenzaron una cena de trabajo que finalizó cerca de la medianoche. El presidente ucraniano admitió que «no hemos podido resolver todas las cuestiones», pero subrayó que el trabajo para conseguirlo continuará. Putin, por su parte, dijo estar satisfecho del encuentro y subrayó una vez más la necesidad de un «diálogo directo entre Kiev y los dirigentes de Donetsk y Lugansk». El jefe del Kremlin aclaró que la separación de fuerzas en la línea de contacto se efectuará «por etapas». Todos estos aparentes progresos de la cumbre de ayer llevaban años estancados, pero se esperaba además una aproximación a la resolución de otros aspectos también recogidos en los acuerdos de Minsk relegados completamente. Por ejemplo, determinar una fecha para las elecciones a celebrar en Donbass o los plazos para que Ucrania recupere el control de la frontera con Rusia. En estos asuntos se consiguió consensuar muy poco, pero Putin afirmó que su homólogo ucraniano entiende la necesidad de acometer reformas políticas y de la Constitución ucraniana para conceder a los dos enclaves sublevados un estatuto autonómico y subrayó la necesidad de observar la «Fórmula Steinmeier». No hubo acuerdo en la forma en la que se llevará a cabo el tránsito de gas ruso a través de Ucrania y Zelenski corroboró que tampoco lo hubo en cuestiones que calificó de «cruciales», como la citada recuperación del control de la frontera y el momento propicio para celebrar los comicios. Como decían ayer miembros de las delegación ucraniana «se ha acordado seguir intentando alcanzar acuerdos». Macron dijo que la próxima reunión del Cuarteto de Normandía tendrá lugar dentro de cuatro meses. Zelenski se marcó como principal objetivo de su mandato mejorar las relaciones con Moscú, conseguir la puesta en libertad de los ucranianos presos, recuperar el control sobre las provincias rebeldes de Donetsk y Lugansk y, por supuesto, poner fin a los enfrentamientos armados. Desde que el actual presidente ucraniano llegó al poder en mayo, ha hablado cuatro veces por teléfono con su homólogo ruso y se han dado pasos hacia una cierta normalización: un intercambio de prisioneros incompleto en septiembre, la devolución a Ucrania en noviembre de los tres buques apresados por fuerzas rusas el 25 de noviembre de 2018 en el estrecho de Kerch y, finalmente, un repliegue de fuerzas por ambas partes en tres localidades de la línea de frente con el consiguiente desmantelamiento de fortificaciones y desactivación de minas. Estas mejoras han sido posibles después de que abandonara el poder el presidente saliente, Petró Poroshenko, a quien el Kremlin nunca ocultó su animadversión y antipatía, y en un contexto cuando en la Unión Europea se nota ya un cierto hartazgo del mantenimiento en el tiempo de las tensiones con Rusia y del daño económico que las sanciones mutuas están provocando a ambas partes. Macron ya anunció en la cumbre del G7 de Biarritz, en agosto, que hay que normalizar las relaciones con Rusia. Pero las discrepancias entre Moscú y Kiev sobre las vías de solución del conflicto ya se venían expresando por uno y otro lado en las últimas semanas. El pasado 1 de octubre en Minsk, Ucrania, Rusia, la OSCE y representantes de los separatistas de Donetsk y Lugansk firmaron un acuerdo con la intención de desatascar la situación. El aspecto central de aquel documento, que fue ya propuesto en 2016 por el entonces ministro de Exteriores y ahora presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, estipula la celebración de elecciones en las dos regiones rebeldes bajo la supervisión de la OSCE y con arreglo a la legislación ucraniana, de ahí que la iniciativa lleve el nombre de «Fórmula Steinmeier». Si todo salía según lo previsto, después se continuarían implementando el resto de los puntos del acuerdo de paz: devolución a Ucrania de los dos territorios previamente desmilitarizados, recuperación por parte de Kiev del control de la frontera con Rusia y concesión de un sistema autonómico a Donetsk y Lugansk. Pero el orden de los factores, a juicio de gran parte de la élite y la ciudadanía ucraniana, sí altera el producto. No es lo mismo que los comicios se celebren antes de la reintegración de Donbass a Ucrania que después. Por eso, a comienzos de octubre, después de anunciado el último acuerdo alcanzado en la capital bielorrusa, se produjeron manifestaciones de protesta en Kiev y otras ciudades del país, calificando de «capitulación» la aceptación del esquema ideado por el dirigente germano, elogiado, sin embargo, en Moscú. Zelenski explicó que lo firmado el 1 de octubre en Minsk era una versión mejorada de la «Fórmula Steinmeier», ya que, según su interpretación, lo primero que deben hacer las milicias separatistas es deponer las armas y las fuerzas rusas retirarse, algo que en Moscú no se ha corroborado en ningún momento. Como tampoco las afirmaciones del presidente ucraniano en el sentido de que las elecciones tendrán lugar con el total control de la frontera con Rusia por parte de Kiev. Además, y esto ha molestado mucho en ciertos círculos políticos ucranianos, durante la campaña electoral las dos regiones secesionistas recibirían un anticipo de lo que más tarde sería un régimen autonómico, es decir, una autonomía temporal hasta la votación en las urnas. Luego Ucrania debería proceder a modificar su Constitución para dar cabida a esa nueva organización territorial. De Crimea, península que Rusia se anexionó en marzo de 2014, ni hablar. El Kremlin da por hecho que es una asunto cerrado y que pertenecerá a Rusia ya para siempre. Por eso, Zelenski ha estado sometido a enormes presiones en la víspera de su viaje a la capital francesa. El domingo tuvo lugar otra manifestación, convocada por las principales fuerzas de oposición, para advertirle sobre las «líneas rojas» inadmisibles en sus conversaciones con Putin. Para hacerle saber que habrá movilizaciones si cede soberanía a Rusia, si «claudica» o «capitula». Poroshenko y la exprimera ministra, Julia Timoshenko, temen que Rusia incumpla una vez más sus compromisos, rechace retirar a sus militares de Donbass y aproveche para ganar tiempo y lograr el levantamiento de sanciones al tiempo que se legitiman en las urnas los dirigentes separatistas. Pero también hay miedo en Donetsk y Lugansk a que, una vez bajo la tutela de Kiev, se inicie una caza contra la cúpula separatista o contra los más de 125.000 ciudadanos que solicitaron y recibieron la nacionalidad rusa.
09-12-2019 | Fuente: elpais.com
Ryanair mantendrá la base en Girona a cambio de recortar las condiciones laborales del personal
El sindicato USO anuncia que llevará el nuevo contrato a la Inspección de Trabajo para saber si cumple la legalidad
09-12-2019 | Fuente: elpais.com
Por qué arrasa ?¿Que coño está pasando??, el documental de Netflix sobre el feminismo en España
El trabajo, firmado por Rosa Márquez y Marta Jaenes, hace un repaso del contexto social a través de la voz de 40 mujeres
09-12-2019 | Fuente: elpais.com
¿Por qué no deberíamos hablar de ?uberizar??
'Uberizarlo' todo nos dificulta observar la diversidad de realidades que se pueden dar entorno a los impactos de la plataformas digitales en el mercado de trabajo.
09-12-2019 | Fuente: elpais.com
¿Por qué no deberíamos hablar de uberizar?
'Uberizarlo' todo nos dificulta observar la diversidad de realidades que se pueden dar entorno a los impactos de la plataformas digitales en el mercado de trabajo.
08-12-2019 | Fuente: abc.es
La trama que llevó a Trump al impeachment se urdió en Madrid
Jueves 25 de julio, 9.03 de la mañana. Donald Trump llama al nuevo presidente de Ucrania, Volodimir Zelensky, que lleva en el cargo dos meses. Este busca una invitación a la Casa Blanca, una demostración de fuerza ante Rusia, que desde 2014 ocupa militarmente el este de Ucrania. El presidente estadounidense no llama desde el Despacho Oval, sino desde la residencia, en el segundo piso de la Casa Blanca. Una veintena de funcionarios le escuchan, parte de ellos en la sala de crisis, tomando notas. «Felicidades por tu gran triunfo», comienza Trump. Zelensky le da las gracias y ofrece ayuda. Pasados 15 minutos, Trump dice: «Quisiera que nos hicieras un favor, sin embargo. Porque nuestro país ha pasado por muchas cosas, y Ucrania sabe mucho». Después Trump le pide al ucraniano que atienda a su abogado personal, Rudy Giuliani, «muy respetado». A Trump le interesa saber qué pasó «con el hijo de [Joe] Biden, porque Biden bloqueó una investigación y mucha gente quiere saber qué pasó». La conversación, según una transcripción de la Casa Blanca, dura 30 minutos. El hecho de que Trump pidiera a Ucrania «un favor», cuyos detalles daría su abogado personal, y no un diplomático, es el centro de la investigación del impeachment. Este lunes, un grupo de abogados de la comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes comparecen ante la comisión de Justicia para detallar los delitos que supuestamente ha cometido Trump. Si el impeachment prospera en la Cámara, como parece que ocurrirá, el año que viene el Senado juzgará al presidente y decidirá si lo destituye. En el centro de estas pesquisas está un viaje de Giuliani a Madrid. El 26 de julio, a instancias de Trump, el embajador de Estados Unidos ante la Unión Europea, Gordon Sondland, le escribe a Giuliani para decirle que su punto de encuentro con el gobierno ucraniano será Andrei Yermak, un abogado que asesora al presidente Zelensky. «Hará lo que tú digas» Giuliani, que trabaja para Trump sin cobrar, tiene un viaje previsto a España para verse con otro cliente, y será su huésped entre el 1 y el 5 de agosto. Sondland le responde que Yermak le verá allí para «ayudar». Ese mismo día, Sondland está de visita en Kiev, capital ucraniana. En un restaurante, ante un grupo de diplomáticos, Sondland llama a Trump. Según recordó bajo juramento un testigo de la llamada, el diplomático David Holmes, el embajador Sondland le dice a Trump que Zelensky «está enamorado de tu culo». Trump, según el testigo, que pudo escuchar la llamada porque el volumen del teléfono estaba al máximo, responde: «¿Va a investigar?». Sondland: «Hará lo que tú digas». Giuliani aterriza en Madrid el 1 de agosto. El embajador Sondland escribe al ucraniano Yermak para confirmar la cita. «Todo encaminado», dice en mensaje de texto. El 2 de agosto, Yermak aterriza en Madrid. Esa es la primera reunión, cara a cara, entre el representante del presidente de EE.UU. y un enviado de Ucrania. Según las pesquisas de los demócratas, ese encuentro es parte central del juicio político a Trump, porque en él ocurre el quid pro quo, la petición de que Ucrania investigue al demócrata Biden a cambio de una visita de Zelensky a Washington. Según un informe de la comisión de Inteligencia de la Cámara, «el encuentro en Madrid pone en marcha una serie de conversaciones entre el Sr. Giuliani, el embajador [de EE.UU. para el conflicto en Ucrania Kurt] Volker, el embajador Sondland y la necesidad de que el presidente Zelensky diga en público que investigará a Burisma [una empresa en la que trabajó el hijo de Biden] y las teorías de la conspiración de las elecciones de 2016 para que se apruebe una visita a la Casa Blanca para verse con el presidente Trump». Según las investigaciones, en ese encuentro en Madrid Giuliani detalla qué quiere Trump. El presidente sospecha que el anterior gobierno de Ucrania apoyó a Hillary Clinton en las elecciones de 2016, y que alentó una serie de denuncias de que era Rusia quien estaba tras su propia victoria. Además cree que el anterior gobierno de Ucrania tapó un caso de corrupción de la empresa energética en la que trabajó el hijo de Joe Biden, y que este último, vicepresidente de EE.UU. entre 2009 y 2017, maniobró para tapar esas irregularidades. Trump quiere que el nuevo presidente de Ucrania diga abiertamente que investiga esas alegaciones, dándoles credibilidad. Tras detallar estas exigencias, Giuliani escribió al embajador Sondland: «Todo encaminado». Zelensky, sin embargo, nunca anunció esas investigaciones. Su emisario, Yermak, pidió que Zelensky fuera recibido en la Casa Blanca el 16 de septiembre, pero la invitación nunca llegó. Lo que según los demócratas es más grave: Trump retuvo ayudas militares de 400 millones de dólares [370 millones de euros] para doblegar a Ucrania e inmiscuirla en la investigación a Biden, quien lidera las encuestas demócratas para disputarle la presidencia a Trump. El presidente estadounidense niega las acusaciones. Hasta ahora rechaza cooperar con la investigación, pero no le quedará más remedio que defenderse en el juicio político en el Senado. Sólo allí podrá demostrar si este proceso es, como denuncia, «una caza de brujas».