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Noticias de trabajo

27-12-2019 | Fuente: abc.es
Las burbujas que moldean la capital de Europa
Bruselas encarna, con sus contrastes y rarezas, la ciudad del futuro. En la capital de Europa, donde a falta de contenedores las bolsas de basura se apilan cada noche a pie de calle y se multa a quien no recicle, conviven gentes de más de 180 países distintos y de todo tipo de clase social. Más de 275.000 residentes de las 19 comunas que conforman la Región de Bruselas Capital son ciudadanos de otro Estado miembro de la Unión Europea, es decir, el 23% de toda la población bruselense. En el barrio de Etterbeek (50.000 habitantes), contiguo a las instituciones de la UE, uno de cada dos vecinos es extranjero, o mejor dicho, expatriado. Expatriado es el que llega a Bruselas con alta cualificación para trabajar -en la mayoría de casos- con buenos salarios. «Vivimos juntos pero no compartimos mucho. Estamos en burbujas. La mayoría no se mentaliza de querer quedarse aquí sino que prefiere volver a sus países por lo que no invierten tiempo en integrarse», describe Jean-François Maljean, funcionario del distrito y principal coordinador de la iniciativa Crisco, proyecto financiado por la UE para mejorar la cohesión social en ciudades multiculturales y en el que han participado medio centenar de vecinos. Cada seis meses -cuenta Maljean- se reúnen para aprender de los ejemplos de las otro ocho ciudades europeas participantes. «En los países bálticos nos mostraban cómo integrar a la comunidad rusa. En Italia, a lidiar con el turismo masivo; y en Albania nos hablaban del retorno de segundas y terceras generaciones de emigrantes que no saben ni el idioma y se sienten como extranjeros», expone. Desde Crisco han organizado cursos de cocina, compartiendo las recetas de sus platos nacionales, y de arte, por medio de la expatriada italiana, Laura Cascone, muy presente en el panorama cultural del distrito. «La mayoría no se siente belga pese a los años, se siente de Bruselas. Pero aquí puedes sentirte muy solo si no buscas integrarte», subraya. A veces, se plantea volver a Italia después de 17 años fuera. Sus hijos, todavía pequeños, van a la escuela europeas (centros educativos donde se imparte las clases en el idioma materno del alumno), no a la belga. Su colega de Crisco cree que parte de la falta de integración empieza por la escolarización de sus hijos: «La escuela es el primer lugar de socialización para conectar con los locales y muchos prefieren enviar a sus hijos a las escuelas europeas». Tierra de acogida A lo largo del siglo XIX, Bélgica se ganó la fama de tierra de acogida gracias especialmente a la constitución de 1831, considerada una de las más liberales de la época en Europa. A mediados de siglo el filósofo hegeliano Karl Marx, después de huir de Prusia y Francia debido a sus ideas excesivamente revolucionarias, comenzó a escribir el 'Manifiesto Comunista' en el centro de la ciudad, quizá motivado por la eterna falta de luz en sus borrascosas calles. Con menos teoría política en los bolsillos, hace medio siglo portugueses, griegos, italianos y españoles emigraron a la meca de las patatas fritas y los gofres (con permiso de Lieja) en busca de un futuro mejor para sus hijos. Sergio Raimundo, portugués aunque nacido en Luxemburgo, lleva varios años en Bruselas como coordinador de la asociación SCI Belgium, que a través de la plataforma Cuerpo Europeo de Solidaridad, gestionada por la UE, recibe y envía voluntarios -de entre 18 y 30 años- para fomentar la integración por toda Europa. «Los portugueses son la mayor comunidad en Luxemburgo, pero como en Bruselas, había distintas clases entre nosotros. Los que nos integramos más, yo seguí la educación luxemburguesa, y los que trabajaban en las instituciones, que nos miraban por encima del hombro», comenta. A su juicio, Bruselas atrae a mucha gente de fuera por las oportunidades que ofrece como capital de Europa, «especialmente para la clase expatriada». Como el 'expresident' catalán y fugado de la justicia Carles Puigdemont, que vive en su mansión de Waterloo pero que aspira a ser uno más en el barrio europeo de Bruselas, diariamente miles de personas van y vienen al centro de la capital para trabajar pero sin tributar allí. Bajo la superficie rica y funcionarial se esconde otra Bruselas: casi uno de cada tres habitantes vive en el umbral de la pobreza, por el 10% de Flandes y el 18%, de Valonia, según el Observatorio Social de Bruselas. A imagen y semejanza de España, Bélgica sufre un permanente bloqueo político debido a la falta de entendimiento entre la socialista y francófona Valonia y el nacionalista flamenco Flandes. «Parece que por este clima político la gente se detesta entre sí. Y para nada. Esta es una ciudad muy abierta», considera Fatiha Lamkadem, coordinadora de la asociación Objectif, dedicada especialmente a ayudar de manera gratuita a los extranjeros y a los apátridas a conseguir la ciudadanía belga para garantizar igualdad de derechos y oportunidades. Los padres de Fatiha vinieron de Marruecos a finales de los sesenta, como tantos otros, gracias a una convención que había con Bélgica para trabajar en la construcción, la fábrica y la mina. Mientras Fatiha atiende a este diario, una profesora está impartiendo francés básico a cuatro inmigrantes. En esta sede también se enseña a leer y a escribir. El analfabetismo afecta a uno de cada diez habitantes de la Región de Bruselas, aproximadamente 300.000 personas, según datos de la asociación por el derecho de alfabetización Lire et Écrire. Danzas asturianas Pese a la multitud de iniciativas para integrar a inmigrantes en la capital, el resto del país se opone a la llegada de refugiados (53%, por un 30% favorable), según una encuesta de la fundación «Esto no es una crisis» del pasado mayo. En cambio, Bruselas es ciudad de acogida, o al menos eso pareció el pasado 18 de diciembre, cuando la casa del pueblo del céntrico distrito de Saint Gilles celebró el día internacional del migrante con una gran fiesta con comida tradicional árabe, conciertos y danzas tradicionales de Asturias y los Balcanes. El promotor de este evento de recogida de fondos es Aws, un joven iraquí de 33 años, refugiado en Bruselas desde 2009 y que recientemente consiguió la nacionalidad belga. En Bagdad tocaba en una banda de heavy metal. «Nuestra música criticaba la religión y la política, algo imposible de concebir allí», comenta en un muy buen español gracias a su trabajo como camarero en la casa asturiana de Bruselas. Como presidente de la ONG Los refugiados no están solos (RANA), Aws al Bayati hace de maestro de ceremonias junto a un belga y a una joven española. Presentan a otro refugiado, Abdulazez Dukhan, oriundo de Homs, símbolo de la destrucción de la guerra en Siria, que expone una serie de fotografías y dibujos de su paso por los campos de refugiados en Grecia durante más de año y medio. «Decidí hacer estas fotografías para que la gente cambiara de idea sobre qué es un refugiado y dejara a un lado los prejuicios. Era muy duro integrarse en Turquía, aquí en Bruselas te ayudan más a que puedas mejorar el idioma», asevera este estudiante de informática en Bruselas. A sus 21 años, Abdulaziz ha vivido cinco años de guerra y tres en campamentos para refugiados, ahora solo desea visitar cada rincón de Europa, tantos como le permite su visado. «Por el Brexit ha subido el número de británicos que quieren la nacionalidad belga» Molenbeek, el tradicional barrio de los marroquíes en Bruselas, ha sido tildado de cuna y refugio de yihadistas en los últimos años. Para contrarrestar el discurso xenófobo de la extrema derecha que buscó capitalizar el terror de los atentados de 2016, Objectif anima a los inmigrantes a formar parte de la vida política de Bruselas. «En 2006 conseguimos el derecho a voto de europeos y no europeos para las elecciones a nivel comunal», recuerda la portavoz de la organización, que en 2018 recibió 7.000 peticiones de ayuda. «Una de cada dos provenía de África del Norte, aunque hemos observado en los últimos años una fuerte subida de europeos, especialmente los británicos, a causa del Brexit», apunta. Objectif formó parte de un proyecto europeo de 2016 con otras tres asociaciones para tratar de integrar a los inmigrantes en la vida política europea. «Quisimos agrupar a europeos y no europeos, pero en la base fue imposible unir a todos. No es fácil integrarse con los expatriados Yo les digo: 'Pero ustedes son también extranjeros, como si fuera peyorativo'. Desafortunadamente está la mentalidad de «después de mí, cierro la puerta». Y no solo europeos, entre los marroquíes de mi generación también está esa mentalidad», describe.
26-12-2019 | Fuente: elpais.com
La mecha incandescente de Estopa
Los hermanos Muñoz, que tocan hoy jueves en Madrid, celebran 20 años de carrera con un nuevo trabajo, 'Fuego'
26-12-2019 | Fuente: as.com
Arteta tiene trabajo por delante
El técnico español no pasó del empate ante el Bournemouth en su debut. El Arsenal, pese a volcarse en ataque, solo tiró una vez a puerta y continúa sin conseguir una victoria.
26-12-2019 | Fuente: elpais.com
Pena de prisión para un informático que programaba errores para justificar su trabajo
Un tribunal de EE UU condena a un técnico que durante años engañó a Siemens generando fallos para luego corregirlos
26-12-2019 | Fuente: abc.es
De las bombas de Siria a las de Gaza
Más de 500.000 muertos, al menos 6,6 millones de desplazados internos y 5,6 millones de refugiados. Esta es la fotografía en números de la guerra que sufre Siria desde 2011, un conflicto que ha provocado «la crisis humanitaria más devastadora del siglo XXI», según Naciones Unidas. Un conflicto que no ha terminado. Las fuerzas leales a Bashar Al Assad, con el firme apoyo de Rusia e Irán, han logrado retomar el control de la mayor parte de un país que tiene amplias zonas arrasadas y al que muchos refugiados no quieren volver por temor a la temida mujabarat, los servicios de seguridad, que vuelven a estar plenamente operativos, o a tener que cumplir el servicio militar obligatorio. Desde el estallido de la guerra un sirio sabe cuándo se alista, pero no cuándo va a poder colgar el uniforme porque el Ejército necesita muchos hombres para mantener todos los frentes abiertos. Los sirios emigraron a todo el mundo, en Turquía hay 3,6 millones, en Jordania son 654.000, en Líbano casi un millón, a Europa llegaron más de un millón en la oleada que se produjo en el verano de 2015? y esa búsqueda de un lugar seguro empujó a algunos a pasar de una guerra a otra y acabar, incluso, en sitios como Gaza. «Éramos 24, pero ya solo quedamos ocho sirios sirios, hay también otros sirios palestinos que llegaron a partir de 2011 y que tienen parientes aquí. En Gaza la vida es más segura que en nuestro país, pero el bloqueo hace que todo sea complicado, te sientes ahogado», confiesa Anas Abou Ajineh desde una de las dos habitaciones que alquila en Beit Lahia, al norte de la Franja. Este joven de 25 años, natural de Damasco, asegura que forman un grupo diferente al de los refugiados palestinos expulsados en 1948 de Israel, que buscaron refugio en Siria y que 70 años después se convierten en refugiados por segunda vez, pero esta vez en la Franja. El Comité para los Palestinos de Siria en Gaza eleva a 360 familias, unas 1.200 personas, las que forman parte de estos refugiados por partida doble. Refugiados que llegaron a una Franja en la que un 70 por ciento de sus dos millones de habitantes lo forman también palestinos que, como ellos, fueron expulsados de sus tierras por Israel en 1948. Los palestinos quieren regresar a sus raíces, donde hoy se levanta el Estado judío, y recuerdan que la resolución 194 de la ONU defiende su derecho al retorno. Los sirios, en cambio, no quieren volver a Siria mientras siga Bashar Al Assad en el poder y apuntan a Europa, Estados Unidos o Canadá. Anas guarda su pasaporte, ya caducado, que contiene los sellos de Líbano y Egipto, los dos países que pisó antes de llegar a la Franja. Un documento sin vigencia, pero guardado con mimo y que no presenta una sola doblez. «La guerra no llegó a mi barrio, yo vivo a las faldas del monte Qasium, pero me negaba a ir al servicio militar y escapé con la excusa de que quería estudiar en Egipto. Eran los últimos días de Mohamed Mursi como presidente, no me gustaba nada la situación en El Cairo, me comentaron la opción de venir aquí y lo hice. Llegué en 2013 y desde entonces no he podido salir. Llevo dos años en la lista de espera de Acnur (agencia de la ONU para los refugiados), la única forma que tenemos para poder abandonar la Franja», cuenta este joven de sonrisa risueña, que habla con tono calmado desde una habitación tan pequeña y humilde, como limpia y ordenada. Mursi fue un paréntesis en la historia reciente de Egipto, el primer presidente elegido de forma democrática en el país pertenecía a los Hermanos Musulmanes y tenía muy buena relación con Hamás, grupo islamista que también ganó las elecciones, gobierna en Gaza desde 2007 y que es el brazo palestino de la cofradía. El golpe militar de Abdel Fatah Al Sisi, puso fin a la buena relación entre El Cairo y Gaza y volvió el férreo bloqueo en la línea que marca Israel. Lo más duro para Anas es no poder encontrarse con su familia, que permanece en Damasco. «Nos vemos gracias al Skype, sabemos que es imposible juntarnos porque estoy encerrado por Israel y Egipto, pero es mejor que estar muerto, ¿no? Era muy arriesgado ir al Ejército en esos momentos. Algún día podrá salir y desde mi país de acogida será más fácil organizar un encuentro», comenta Anas, quien sabe que «no podré volver a pisar Damasco con este régimen porque al haber estado tantos años en Gaza me considerarán terrorista, no sería prudente». Resignación y realismo. Cocinero cotizado La soledad de Anas en su piso de soltero del norte de la Franja contrasta con la vida social de Warif Qassem. Llegó en 2012 a Gaza después de abandonar Alepo, cruzar a Turquía y de allí volar a Egipto. «Mi plan inicial era alcanzar Polonia e incluso presenté todos los papeles necesarios para solicitar un visado, pero me salió la oportunidad de un buen trabajo en un restaurante de la Franja. Primero vine unos días de visita y me gustó porque tiene un aire a la costa siria, a Tartús, así que acepté el trabajo y regresé», recuerda con una amplia sonrisa en la cocina del Cedar, el restaurante en el que trabaja. «Los palestinos son mucho más próximos a nosotros que los egipcios», añade al tiempo que repasa la lista de los primeros encargos que tiene para la noche. Además de pizzas y pasta, ha establecido un espacio especial en la cocina en el que elabora recetas tradicionales que preparaba en el Café de Alepo y que son muy solicitadas por el público. Warif entró a Gaza por un túnel, el problema es que tras la caída de Mursi Al Sisi ordenó dinamitar todos los túneles de contrabando por los que mercancía de todo tipo, armas incluidas, y personas cruzaban de forma ilegal a Gaza. Con cada explosión se cerraba una puerta de salida para Warif. Pese a todo, este cocinero se siente «afortunado porque tengo un buen contrato y me he casado aquí tengo una hija». Su problema es el mismo que el de su compatriota Anas, «la sensación de vivir cercado es asfixiante y por eso busco una salida y espero la llamada de Acnur». A la espera de esa llamada, sigue con su frenético día a día en el que su trabajo se ha convertido en una escuela para los aspirantes a chef que le rodean y que, por culpa del bloqueo, no pueden ni soñar con salir de Gaza para perfeccionar sus recetas. El cerco asfixia, pero a Warif la Franja le parece un lugar más seguro que una Siria en la que ya no le queda familia. «Estamos repartidos en Dinamarca, Alemania y Turquía? todos fuera. Nadie se plantea volver porque lo que vivimos allí fue brutal y el régimen sigue en el poder», asegura. La vida le ha puesto bajo las bombas en su Alepo natal y en el lugar que eligió para refugiarse, «pero no se puede comparar el tipo de bombardeo, allí nos lanzaban barriles explosivos que pueden caer en cualquier parte. Aquí los ataques tienen mucha más precisión. Son dos formas diferentes de entender la guerra, pero ya escapé de una en mi país y ahora tengo que hacerlo de otra».
26-12-2019 | Fuente: elpais.com
La electricidad llega al ferrocarril en Extremadura
Adif comienza los trabajos de electrificación en un tramo de la línea de alta velocidad, el primero con luz en la comunidad
26-12-2019 | Fuente: abc.es
Bloomberg, forzado a dejar de usar presidiarios en su campaña a la presidencia de EE.UU.
Michael Bloomberg recibió esta semana un regalo adelantado -y envenenado- de Navidad. En la mañana de la Nochebuena, «The Intercept», un medio de orientación izquierdista, saludaba al multimillonario neoyorquino y candidato a la presidencia de EE.UU. con este titular: «Mike Bloomberg explotó a trabajadores de prisiones para hacer llamadas para su campaña presidencial 2020». La información explicaba cómo la campaña de Bloomberg, que ha desembarcado en las primarias demócratas de forma abrupta y a golpe de billetera, empleó al menos a reclusas de una cárcel de Oklahoma, el Centro Correccional Dr. Eddie Warrior, una prisión de baja seguridad para mujeres. La campaña Mike Bloomberg 2020 contrató a ProCom, una compañía que opera centros de llamadas -los denominados «call centers»- en New Jersey y Oklahoma. En este último Estado, tiene dos de estos centros en prisiones y «The Intercept» pudo confirmar que al menos uno de ellos se utilizó para la campaña del candidato. Las presidiarias realizaban llamadas para captar votos e informaban que eran pagadas por Bloomberg. En este tipo de operaciones nunca se dice desde dónde opera el centro de llamadas, y las reclusas no dijeron que lo hacían desde una cárcel. La reacción de Bloomberg y su campaña: no sabíamos nada. «No teníamos conocimiento de esto y no lo hubiéramos permitido de haberlo sabido», dijo una portavoz sobre la información. La campaña anunció que dejó de trabajar con ProCom y trató de explicar que era muy difícil conocer que se empleaba a presidiarios. «No estamos de acuerdo con este tipo de prácticas y nos aseguraremos de que en adelante nuestros contratistas supervisen mejor a sus subcontratas», dijo Bloomberg, que tiene una amplia experiencia en campañas electorales después de haber sido alcalde de Nueva York durante más de una década. Un colaborador veterano de Bloomberg, Stu Loeser, justificó en Twitter que la campaña no era consciente de que «un contratista de un contratista de un contratista utilizaba trabajadores de prisiones». Bloomberg no es el primer candidato electoral que utiliza a reclusos. En 1994, el republicano Jack Metcalfe utilizó los trabajos penitenciarios para hacer llamadas de captación de votos y resultó elegido para la Cámara de Representantes en representación del estado de Washington. Sueldos irrisorios No está claro qué condiciones de trabajo tenían las reclusas que realizaron llamadas para la campaña. La Decimotercera Enmienda de la Constitución de EE.UU. permite el trabajo forzado en prisiones, aunque en muchas cárceles hay programas de trabajo voluntario, como parece ser el caso de este centro de Oklahoma. Matt Elliott, portavoz del Departamento de Prisiones de Oklahoma, aseguró a la cadena CBS que los reclusos pueden ganar cerca 1,45 dólares por hora en centros de llamadas, un trabajo que, en su opinión, «les prepara para cuando salgan en libertad». La página web de su departamento asegura que el máximo que puede ganar un recluso por su trabajo en prisión son 20 dólares al mes. Uno de los fundadores de ProCom, John Scallan, aseguró a «The Intercept» que los sueldos que reciben los presidiarios para trabajar con su empresa son mucho mayores: «Algunos de ellos ganan esa cantidad cada día», aseguró sobre el límite mensual del Departamento de Prisiones de Oklahoma. También clarificó que ellos pagan al centro penitenciario el sueldo mínimo de 7,25 dólares por hora. Las cantidades son irrisorias, sobre todo si se comparan con la fortuna monumental del beneficiado por su trabajo. Bloomberg es la novena persona más rica de EE.UU., con un patrimonio que «Forbes» sitúa en 54.000 millones de dólares. El ?sprint? del multimillonario para hacerse hueco en las primarias demócratas El desembarco de Michael Bloomberg en las primarias demócratas ha sido a última hora y frenético. Las especulaciones de un asalto a la Casa Blanca persiguen al multimillonario neoyorquino desde que dejó la alcaldía de Nueva York hace seis años y parecía que ya nunca se harían realidad. A sus 77 años, la pasada primavera aseguró que descartaba presentarse a las primarias. A finales del mes pasado cambió de opinión ante lo que él percibió como una ventana de oportunidad: la aparente debilidad del candidato favorito, el exvicepresidente Joe Biden, y el miedo a que el nominado demócrata fuera uno de los candidatos izquierdistas, los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren. Sus rivales llevan meses en la carretera, han forjado alianzas con líderes locales, han hablado con votantes en centenares de localidades y han cortejado a donantes. Bloomberg está compensando la desventaja con su músculo financiero: desde mediados de noviembre, se ha gastado 76 millones de dólares en anuncios televisivos, frente a los 13,2 millones que han dedicado, en total, Biden, Warren, Sanders y el cuarto candidato en las encuestas, Pete Buttigieg. Su campaña ha contratado a 200 empleados en 21 estados y, si los esfuerzos se demuestran rentables -de momento, ha conseguido sumar el 5% de los apoyos en solo tres semanas de campaña-, tiene los bolsillos largos para inyectar mucho más dinero.
25-12-2019 | Fuente: as.com
Forlán: "¿Si Lautaro será el heredero de Suárez? Veremos?"
El exatlético comentó los rumores sobre la llegada del argentino al Barcelona y elogió el trabajo de Conte. "Me hubiera gustado quedarme más tiempo en Italia", añadió.
25-12-2019 | Fuente: abc.es
El nuevo camino que lleva a Belén
No hay un minuto que perder. El reloj avanza, se acercan los días más importantes del año en Belén y las obras no se han terminado ni en la calle de la Estrella, la ruta que según la tradición siguieron José y María hasta llegar al portal donde nació Jesús, ni en la Basílica de la Natividad, declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. El trabajo de los últimos años ha hecho que el organismo internacional los saque de la lista de «patrimonio en peligro» en el que ingresaron en 2012 tras la solicitud de «protección especial» por parte de la Autoridad Nacional Palestina (ANP). Las obras avanzan con rapidez y la afluencia de turistas ha obligado a los responsables a ampliar el horario de apertura de la Natividad hasta las ocho de la tarde para dosificar las visitas y regular las colas. El ministerio de Turismo palestino es optimista y piensa que puede cerrar el año superando los 1,5 millones de visitas de 2018. La mayoría de grupos de turistas llegan en autobuses. Aparcan junto a la plaza del Pesebre, presidida ahora por un enorme árbol de Navidad, los peregrinos bajan, entran directos a la iglesia, hacen la cola pertinente para ver la gruta del nacimiento y se van. «En la inmensa mayoría de casos se trata de una visita de apenas 4 horas en total en la que el turista solo nos deja basura, porque el turoperador israelí no les permite ni parar en las tiendas para comprar recuerdos, de forma que hacen todo el gasto al otro lado del muro», lamenta Fadi Kattan, responsable de Hosh Al Syrian, una antigua casa restaurada en plena ciudad vieja convertida en restaurante y minihotel de 12 habitaciones. Kattan califica Belén de «prisión», debido al impacto del muro de separación y la expansión sin freno de los asentamientos israelíes, ilegales desde el punto de vista de la legislación internacional. Guerra al turismo exprés Las autoridades de Belén, elegida como capital de la Cultura Árabe el próximo año, trabajan para que este tipo de turismo exprés cambie. En la calle de la Estrella los operarios colocan nuevos adoquines, pintan las persianas metálicas de las tiendas y se esmeran por mejorar las fachadas de piedra blanca de estas casas levantadas en el siglo XIX. Es la tercera vez en las últimas dos décadas que se restaura un lugar que antes de antes de 2001 contaba con un centenar de tiendas. El estallido de la Segunda Intifada y el descenso del turismo hicieron que la mayoría cerrara sus puertas. Los primeros que apoyaron las obras fueron los españoles a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo (Aecid), después llegó el turno para la cooperación estadounidense y ahora es Rusia quien sufraga el coste de la que se espera sea la definitiva restauración de este lugar emblemático para la ciudad y el cristianismo. Algunos grupos se aventuran por esta ruta en obras y en algunos tramos deben ponerse en fila de a uno para poder avanzar. Se trata de un recorrido de unos minutos que desciende de forma suave hasta la plaza del Pesebre. La primera parte transcurre en absoluta calma y silencio, pero el tramo final atraviesa una zona comercial en la que el peregrino está rodeado a derecha e izquierda por comercios de todo tipo, desde los que recibe las llamadas de los vendedores. En la plaza espera el punto fuerte de la visita: la Natividad. Los andamios ya han desaparecido del exterior del templo. Después de seis años de intensos trabajos, el final previsto para las obras era este mes de diciembre, «pero no ha podido ser, calculo que apenas nos queda un 15%, pero necesitamos 2,5 millones de euros más para concluir y hasta que tengamos el dinero no podemos establecer una nueva fecha. Esperemos que no tarde mucho y que las gestiones de nuestras autoridades den frutos rápido», informa Imad Nassar, miembro del equipo encargado de la restauración de este templo del siglo IV después de Cristo, levantado por orden del emperador romano Constantino I. La Natividad ha sobrevivido a quince terremotos, invasiones, incendios, disputas entre sus tres inquilinos (Iglesia Católica, la Iglesia Ortodoxa Griega y la Iglesia Apostólica Armenia), y al encierro durante 39 días de 200 palestinos en 2002. Ahora sale a luz una procesión de ángeles bizantinos que durante siglos fueron los encargados de señalar a los recién llegados el pesebre, donde tradicionalmente se cree que nació Jesús, y que recuperan su esplendor en pleno siglo XXI con sus tonos dorados, verdes, rosas? Gracias al trabajo minucioso de seis años los mosaicos relucen como nuevos y vuelven a marcar la dirección a la gruta. «Cuando logremos el dinero y cerremos las obras, lo único que quedará pendiente de restaurar será esta gruta. Se trata del lugar más sagrado y en este caso serán las tres iglesias las que se encarguen de llevar adelante los trabajos, aunque siempre nos tendrán a su lado en caso de que necesiten ayuda o asesoramiento», apunta Nassar, para quien, como cristiano, es un honor inmenso poder formar parte del proyecto.
25-12-2019 | Fuente: abc.es
«Londongrado», destino trágico para una decena de oligarcas rusos que mueren extrañamente
Dimitri Obretetsky, un empresario millonario ruso de 49 años, murió tras ser atropellado el pasado noviembre en Surrey, Londres, mientras paseaba a su perro. Suena como un fatal accidente, pero podría no serlo. En el atropello se vieron involucrados tres coches y un amigo denunció que la muerte no fue accidental. Obretetsky era, según medios británicos, un multimillonario que hizo su fortuna en Volgogrado después de la caída de la Unión Soviética. Después se mudó a Surrey con su esposa y tres hijas y fundó varias empresas. Mantenía relaciones con otros rusos residentes en la capital británica, bautizada como «Londongrado», ya que se calcula que en ella viven alrededor de 150.000 ciudadanos de ese país. Muchos son oligarcas que viven en grandes mansiones en las zonas más ricas y que llevan una vida ostentosa, aunque su dinero sea en algunos casos de dudosa procedencia. Una frase del 2014 del ahora primer ministro Boris Johnson lo resume a la perfección: «Londres es para un multimillonario como las selvas de Sumatra para un orangután». De hecho, el mercado inmobiliario ha estado durante años tan copado por los soviéticos que «The Washington Post» acuñó el término «Moscú en el Támesis» para La City y el morbo que despiertan es tal, que la cadena Fox UK creó en el 2013 un reality titulado «Meet the Russians», en el que mostraba las excentricidades de los rusos residentes en Reino Unido. «Londres es para un multimillonario como las selvas de Sumatra para un orangután» Pero no solo su vida de lujo y derroche llama la atención. La muerte de Obretetsky no es la primera, y probablemente tampoco la última en la nación. Desde el sonado envenenamiento de Alexander Litvinenko en el 2006, ha habido otros casos, como el de Badri Partarkatsishvilly, nacido en Georgia, que murió de un ataque al corazón en el 2008; el de Alexander Perephilichy, que falleció mientras corría en el 2012 y supuestamente envenenado. Boris Berezovsky apareció ahorcado en su casa en el 2013 y Nikolai Glushkov fue estrangulado en su vivienda el año pasado. Tensión entre Gobiernos La periodista de investigación Heidi Blake denuncia en su libro «From Russia with Blood: Putin Ruthless Killing Campaign And Secret War On The West» («Desde Rusia con sangre: campaña de asesinatos despiadados de Putin y guerra secreta en Occidente») que «el deseo de venganza de Putin, o las fuerzas vinculadas a él, ha llevado a la muerte a más de una docena de personas en el Reino Unido» y explica cómo oligarcas rusos, disidentes y gángsters que huyeron a Gran Bretaña después de que Vladimir Putin llegara al poder creyendo que era un lugar seguro han fallecido en circunstancias extrañas. El Kremlin ha negado los vínculos con las «muertes sospechosas» pero las autoridades británicas han hecho acusaciones que incluso han tensado las relaciones entre ambos países. Tras el envenenamiento de un espía doble ruso y su hija el año pasado en Salisbury con el agente nervioso Novichok, la entonces primera ministra Theresa May declaró ante el Parlamento que los dos sospechosos del ataque eran «oficiales del servicio de inteligencia militar ruso, también conocido como GRU. Fue un acto aprobado a un alto nivel en el Estado ruso» y un portavoz agregó a la BBC que el Gobierno tenía claro «que estos hombres, agentes de los servicios de Inteligencia, usaron un arma química extremadamente tóxica e ilegal en las calles de nuestro país». Veintitrés diplomáticos fueron expulsados y durante once meses la relación entre Londres y Moscú fue prácticamente nula. Henry Jackson Society Según un informe hecho público el año pasado, al menos la mitad de los rusos residentes en Reino Unido son espías. El estudio, realizado por un grupo de expertos del prestigioso «think tank» Henry Jackson Society y respaldado por un exjefe del MI6, estima que hasta la mitad de los diplomáticos de la Embajada rusa participan activamente en el trabajo de inteligencia de su Gobierno. Según el director de la investigación, Andrew Foxall, este informe, que afirma que los servicios de inteligencia y seguridad de Rusia son 52 veces más grandes que sus equivalentes británicos, «arroja luz sobre las actividades de las agencias de inteligencia de Rusia en Gran Bretaña. La amenaza que plantean se remonta a una época más oscura» e instó al Gobierno a aumentar sus esfuerzos para hacer frente a la «amenaza rusa». La posición del nuevo primer ministro aún está por verse.