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Noticias de trabajo

29-12-2019 | Fuente: as.com
El Atlético vuelve de vacaciones sin Koke ni João Félix, en Dubai
El vallecano trabajó sobre el césped en solitario para intentar estar recuperado el próximo domingo contra el Levante. El portugués recogió el Globe Soccer en Dubai.
29-12-2019 | Fuente: as.com
El Barça vuelve al trabajo sin Sergi Roberto ni Wagué
El de Reus se ausentó con permiso del club por el fallecimiento de su madre mientras que el senegalés fue baja por culpa de una conjuntivitis.
29-12-2019 | Fuente: as.com
El Granada regresa al trabajo con un ojo puesto en el mercado
Las prioridades pasan por un lateral, un delantero y un centrocampista avanzado con último pase. Además, no se descarta que pueda llegar un central.
28-12-2019 | Fuente: as.com
Olivera será la única baja en el arranque del año frente al Madrid
El uruguayo fue expulsado en la última jornada de 2019 en Villarreal. Bordalás recupera a los lesionados. El martes vuelven al trabajo.
28-12-2019 | Fuente: as.com
Deck: ?A jugadores como Mirotic se les frena como equipo?
El alero argentino no ve diferencias entre medirse al Barça en la ACB o en la Euroliga y cree que la gran mejora del Madrid se debe ?al trabajo semanal?.
28-12-2019 | Fuente: as.com
Los deberes de Curro Torres: defensa, fortaleza en casa y protagonismo
El trabajo de Torres al frente de la plantilla albivermella se centrará en tres parcelas en las que el equipo debe mejorar sustancialmente.
28-12-2019 | Fuente: abc.es
Turquía amplía su política expansionista militar en Oriente Próximo
Están siendo unas Navidades de sangre en Trípoli, la capital de Libia, un país en guerra civil desde hace ocho años y en caos total tras la revolución que produjo la caída del dictador Muammar Gadafi en el 2011. Desde entonces, allí no conocen la paz. Ahora, el conflicto se alarga, porque se dispone a intervenir el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, con el envío de soldados en apoyo del gobierno de Trípoli, encabezado por Fayez al Sarraj y avalado por las Naciones Unidas y la comunidad internacional. El débil Ejecutivo de Trípoli se ve asediado por las tropas del general rebelde Jalifa Hafter, que ha aumentado su presión militar desde el mes de abril. De este clima de inestabilidad, quiere sacar provecho el presidente Erdogan, relanzando la carta del expansionismo económico-militar turco del Mediterráneo. Fracasado el golpe militar que sufrió en el 2016 y fortalecido por la victoria de referéndum constitucional al año sucesivo y sus campañas militares en el norte de Siria, Erdogan se lanza ahora al enésimo desafío para obtener una posición de privilegio en el Mediterráneo, con el objetivo añadido de buscar la legitimación de Turquía al acceso de las reservas de hidrocarburos. El gobierno de Trípoli pidió formalmente la intervención turca, para que le diera apoyo militar «por tierra, mar y aire» contra el Ejército del general Jalifa Hafter. El envío de soldados tiene ya una fecha. La ha revelado el presidente Erdogan durante un encuentro con miembros de su partido: «Tenemos una invitación para el envío de tropas y la aceptaremos tan pronto como el parlamento reinicie sus trabajos. Si Dios lo quiere, la propuesta pasará en el parlamento el 8 o 9 de enero». La noticia fue acogida con alarma en Egipto, que apoya al general rebelde Hafter, y en Europa, porque se teme un inevitable aumento de la escalada militar. También tiene sus reservas el presidente Putin, aunque Erdogan le ha replicado: «Basta con las ayudas a Haftar, es un general rebelde responsable de la guerra». La situación preocupa especialmente a Italia, país que tiene grandes intereses petrolíferos en Libia. Teme además que un incremento de la inestabilidad haga aumentar la salida de pateras de inmigrantes hacia las costas italianas. De ahí que el ministro de Asuntos Exteriores, Luigi Di Maio, viajara oficialmente a Trípoli el pasado 17 de diciembre, para entrevistarse con el premier Fayed al Sarraj. Di Maio manifestó que el único camino para encontrar una solución debe ser la diplomacia: «Hay que excluir la vía militar», dijo el ministro italiano, pero la realidad parece mucho más complicada. La solución diplomática consiste en la organización de la conferencia de Berlín, en la que trabaja Alemania con el apoyo de Naciones Unidas. Alemania, Francia e Italia mantienen contactos para que esa conferencia se celebre a finales del próximo mes de enero, con el objetivo de lograr un cese el fuego y de que se reanuden las negociaciones de paz. Se trabaja contra reloj en esa conferencia, porque el general Haftar ha anunciado que desea lanzar un ataque final para conquistar Trípoli. Si eso se produjera, «se corre el riesgo de que haya un baño de sangre en la capital libia porque se lucharía en la calle cuerpo a cuerpo», ha manifestado Ghassan Salamé, enviado especial de la ONU en el conflicto. El problema para Europa y Naciones Unidas es que han sido testigos lejanos de la guerra civil libia y han perdido su influencia en el país, viéndose suplantados por otros actores regionales e internacionales, como Turquía y Rusia. De ahí el reciente viaje del ministro de Exteriores italiano a Trípoli para buscar, en nombre de Europa, recuperar la influencia perdida. Los analistas consideran que podría ser demasiado tarde, porque el juego se ha hecho muy complicado y difícil. Incluso la tradicional disputa de Francia e Italia por granjearse la simpatía del gobierno de Trípoli parece hoy superada por la realidad de los hechos sobre el terreno. El general rebelde Haftar no tiene ninguna intención de sentarse en la mesa de negociaciones. El avance de sus tropas hacia Trípoli pone en riesgo y condiciona la conferencia de Berlín, porque hoy se está imponiendo a la diplomacia el lenguaje de las armas. En definitiva, el conflicto libio ha adquirido ya una dimensión internacional. La guerra civil se está transformando en conflicto regional. Desde finales de octubre, los rusos han entrado de forma masiva apoyando al general Haftar tanto con mercenarios como con el envío de armas, lo que está creando cada vez más dificultades al gobierno de Trípoli. Al Sarraj confía ahora, más que en Europa y en la diplomacia, en las tropas que le ha prometido Erdogan.
27-12-2019 | Fuente: as.com
El Depor despide a Luis César, pero Vázquez sigue a la espera
El club blanquiazul anunció la destitución del técnico, pero de momento no ha anunciado el fichaje del de Castrofeito. El equipo regresa al trabajo este sábado.
27-12-2019 | Fuente: abc.es
El hijo de la periodista asesinada en Malta: «El primer ministro se comporta como un emperador»
Cuando Daphne Caruana Galizia anunció a su hijo Matthew que iba a salir de casa, llevaba en la cabeza coger el coche, acercarse al banco y arreglar un desaguisado en sus cuentas. Después de muchos años de trabajo intenso, la periodista más famosa de Malta no pensaba en retirarse. A sus 53 años, se dedicaba a su oficio con premura, con el mismo cuidado y afecto que ofrecemos a los seres queridos, y estaba decidida a seguir en esa tarea con el entusiasmo de siempre, a pesar de las presiones por haber destapado varios casos de corrupción. Sus artículos en «Running Commentary», el blog que había abierto en 2008 y donde escribía con frecuencia, en ocasiones con una ironía que desmostraba que no se arredraba a la primera de cambio, eran muy seguidos por los ciudadanos de la isla. Como si fueran arietes, sus investigaciones derribaban las puertas de las cloacas, permitiendo que los malteses se asomaran a ellas y se sorprendieran con el desfile de políticos y empresarios que cerraban sus tratos en un espacio tan lúgubre. Por ese desempeño, Daphne había recibido amenazas. El muro que rodeaba su hogar, y que tuvo que atravesar ese 16 de octubre de 2017, después de despedirse de Matthew y antes de alcanzar su vehículo, recordaba que el peligro estaba al acecho. A lo lejos, un delincuente llamado Alfred Digiorgio vigilaba sus pasos. Su madre decía que algunas de las críticas que recibía eran especialmente crudas por ser mujer?, pregunta ABC a Matthew Caruana (1986), el hijo mayor de Daphne, durante una conversación telefónica. Sí, eso es cierto. Malta es un país muy misógino y había hombres que se sentían heridos por las investigaciones de mi madre, por el simple hecho de que era mujer. Que una mujer desvelara su corrupción, hacía que la herida fuera más grande?, contesta. Intentaron quemar su casa y mataron a dos de sus perros con veneno. Parece que las amenazas no eran una novedad en sus vidas. Creo que la primera vez que quemaron la puerta principal de nuestra casa fue en 1996. En esa época, mi madre estaba escribiendo sobre la relación entre el jefe del Ejército y un traficante de cocaína. Todavía creemos que fue la gente de ese narcotraficante la que quemó la puerta. Pero la Policía, me parece, nunca arrestó a nadie. En 2006, volvieron a quemar la puerta, pero en esa ocasión fueron neonazis. «Malta es un país muy misógino, y había hombres que se sentían heridos por las investigaciones de mi madre. Que una mujer desvelara su corrupción, hacía que la herida fuera más grande», explica Matthew, el hijo mayor de la periodista asesinada Desde la distancia, Alfred se percató de que la periodista se dirigía a su coche, así que descolgó el teléfono y llamó a su hermano, George, que esperaba una señal. Durante la madrugada, ambos habían depositado una bomba en el coche de Daphne con la ayuda de su amigo Vincent Muscat, un tipo sin parentesco con el primer ministro maltés, a pesar de compartir el mismo apellido. A ninguno de los tres secuaces les movía el odio. Solo eran sicarios que cumplían órdenes a cambio de un botín. En verano, un taxista llamado Melvin Theuma se había puesto en contacto con ellos, explicándoles que había gente importante que quería acabar con la vida de Daphne. Si lo conseguían, recibirían 150.000 euros. Aceptaron. Primero, los hermanos Digiorgio y Muscat pensaron que lo mejor sería dispararle con un rifle mientras trabajaba con su ordenador. Aunque llegaron a comprar el arma, terminaron echándose atrás, temiendo que ese método le pusiera las cosas demasiado fáciles a la Policía. Su siguiente idea fue emplear una bomba. Era una misión difícil, porque Daphne solía aparcar su coche dentro del muro que rodeaba su hogar. Hasta el 15 de octubre, cuando la mujer estacionó el vehículo fuera, dejándolo a su alcance, los asesinos no pudieron salirse con la suya. Esa noche, mientras George y Vincent se encargaban de vigilar los alrededores, Alfred colocó los explosivos. A través de su blog, su madre había hecho públicas varias tramas de corrupción en Malta. Sí. En 2013, hubo elecciones generales, y una parte clave de la campaña electoral de Joseph Muscat fue convertir la única planta eléctrica de Malta en una de gas. Muscat ganó la elección y empezó con el plan. El gas se iba a comprar a la compañía estatal de Azerbaiyán. Mi madre creía que había corrupción en ese acuerdo. Cuando yo estuve trabajando en el International Consortium of Investigative Journalists, recibimos la filtración de los Papeles de Panamá. Nos dimos cuenta de que el jefe del Gabinete del primer ministro, Keith Schembri, y su ministro de Energía, Konrad Mizzi, habían abierto compañías con ventajas fiscales en Panamá. Mi madre logró conectar ese blanqueo de dinero con la corrupción en el acuerdo para la nueva planta eléctrica. Fue la investigación más importante de toda su carrera. Tres sicarios, los hermanos Alfred y George Digiorgio y Vincent Muscat, fueron los brazos ejecutores del asesinato. Por el crimen, recibieron 150.000 euros, tal y como les había prometido el intermediario, un taxista llamado Melvin Theuma Después de recibir la señal de su hermano, George cogió un teléfono móvil y mandó un mensaje de texto, activando la bomba que convirtió el coche de la periodista en una cáscara de metal envuelta en llamas. Matthew, que escuchó la explosión desde su casa, se temió lo peor, y salió corriendo para intentar auxiliar a su madre, dando cada zancada con la angustia del que sabe que le espera un desenlace infeliz. Durante estos dos años, varios medios han publicado su testimonio sobre lo que ocurrió ese día. Después de escucharlo, resulta difícil no enmudecer. Recordar esa experiencia no parece un trago fácil, pero el hijo de la periodista lo pasa para dar a conocer la crueldad de los asesinos e impedir que los culpables queden impunes. «Había una bola enorme de fuego -explicaba al periódico británico The Guardian, hace meses, en un vídeo-. Parecía, no sé, como el fuego del infierno. Era horrible. Sonaba la bocina a todo volumen. Había partes del cuerpo por el suelo. El sentimiento de frustración era abrumador. Ser incapaz de hacer algo». ¿Considera que la Policía está trabajando activamente en la investigación, o por el contrario tiene miedo? Hay una diferencia. Parte de la Policía sí quiere hacer su trabajo, como el investigador principal, que es el jefe de los investigadores de homicidios. Él quiere investigar, pero no tiene mucho poder. El problema son los jefes de la policía que trabajan al nivel del primer ministro y los ministros. Nosotros tenemos fe en los investigadores a nivel más bajo. Da la impresión de que no hay una división real de poderes en Malta. Todo está muy controlado por el primer ministro, Joseph Muscat. Es como un emperador. ¿Cómo ha logrado acaparar tanto poder? Hay muchas debilidades en nuestras leyes, especialmente en la Constitución. Lo que pasa es que Muscat es el primer líder de mi generación que ha abusado de ellas. Dificultades para investigar A finales de 2019, se produjeron avances en la investigación del asesinato de Daphne. El 21 de noviembre, la Policía detuvo a Yorgen Fenech, un empresario que tenía negocios en el mundo de la energía y era propietario de varios casinos. El arresto se produjo en su lujoso yate, donde había embarcado con la intención de huir de Malta. Días más tarde, el 1 de diciembre, los investigadores concluyeron que Fenech había ordenado y financiado la muerte de la periodista, pagando a los sicarios que habían puesto la bomba en su coche. Acosado por las críticas, la presión en las calles y el asombro internacional, el primer ministro, el laborista Joseph Muscat, anunció que dimitiría a principios de enero. Mientras tanto, dos de sus ministros, Konrad Mizzi y Christian Cardona, habían abandonado sus carteras por su relación con el escándalo. El vínculo más vergonzante de la trama se descubriría poco después. Era el que unía a Keith Schembri, el jefe de Gabinete de Muscat, con Fenech. El empresario acusó a Schembri de haberle propocionado información sobre el estado de las pesquisas, utilizando su influencia para manterle al tanto de los pasos que daban los agentes. ¿Cómo recibió su familia el anuncio de la futura dimisión de Muscat? ¿Les parece suficiente? Para nosotros, fue un alivio, pero no va a ser un alivio completo hasta que se vaya de verdad, porque todavía no ha renunciado y sigue siendo el primer ministro. Todo el mundo sospecha que se queda en el cargo para controlar las cosas y proteger a sus amigos implicados en el asesinato. ¿Creen que Muscat está obstaculizando la investigación? Hay falta de liderazgo por parte de la policía y de los políticos que no son corruptos y pueden hacer algo, pero que deciden no hacerlo para proteger a sus amigos, respetando la cultura de la «omertà», de ocultar las cosas por los intereses del partido. También hay gente y políticos corruptos que están bloqueando las investigaciones, ocultando cosas o haciendo todo lo posible para que no avance. Se está demostrando que el periodismo de investigación tiene el poder de cambiar las cosas, al menos. Sí, pero si los activistas y la sociedad civil no juegan su parte, no puede avanzar. Que los periodistas revelen cosas y verdades es, simplemente, algo normal en una democracia, donde la gente también tiene una responsabilidad. El pasado 1 de diciembre, los malteses salieron a la calle en Malta, gritando «¡Daphne tenía razón!» o «¡Gracias, Daphne!». Su hijo destaca la importancia del movimiento cívico en el avance de las investigacioens Hace un par de semanas, cuando Matthew acudió a la presentación del informe anual de Reporteros Sin Fronteras en Madrid, recordó que el movimiento cívico que ha surgido en la isla, dedicado a denunciar el asesinato de su madre y expresando un firme rechazo por la corrupción del Gobierno, ha resultado clave en el esclarecimiento del caso, con unas investigaciones que marchan, en apariencia y a pesar de todos los obtáculos, por buen camino. La labor incansable de la familia de Daphne ha tenido mucho que ver en esa evolución favorable de los acontecimientos. También el apoyo popular, con las manifestaciones de ciudadanos que han tomado las calles de La Valeta al grito de «¡Daphne tenía razón!» o «¡Gracias, Daphne!». Previsiblemente, la mordaza de corrupción que estrangula a la isla se deshará gracias a las pesquisas. Para concluir, me gustaría que describiera a su madre, que me contara cómo era, cómo encaraba su profesión. Creo que la mejor manera de describirla es recordando que era una persona muy lógica, pero al mismo tiempo con mucha pasión. Siempre lo dio todo por su trabajo. Por ejemplo, cuando decidió lanzar el blog, no se conformó con actualizarlo una vez por semana, sino que luchaba por sus investigaciones y por mantenerlo bien. Todo lo que hizo, fue con mucho trabajo.
27-12-2019 | Fuente: abc.es
Macron se impone en su pulso contra los sindicatos
Durante el vigésimo segundo día de huelgas y manifestaciones de protesta contra la histórica reforma del sistema nacional de pensiones, los sindicatos de funcionarios del transporte público (trenes, metro y autobuses) solo consiguieron movilizar a pocos millares de manifestantes, en París, cuando la crisis nacional se prolonga indefinidamente, dejando al descubierto los arcaísmos burocráticos de Francia. Según el ministerio del Interior, la huelga de funcionarios de la SNCF (Société nationale des chemins de fer français, equivalente a la RENFE española) y la RATP (Régie autonome des transports parisiens, Ente público de los transportes parisinos), solo reunió ayer tarde, en París, a 2.000 o 3.000 manifestantes. Incluso si los sindicatos anunciaban cifras muy superiores (en torno a los 10.000 manifestantes), se trata de cifras irrisorias, en un país de 67 millones de habitantes, en una capital, París, cuya área urbana tiene más de 12 millones de habitantes. Se trata de la patética paradoja del modelo burocrático nacional. Según las cifras oficiales reconocidas por el Gobierno y los sindicatos, el jueves estuvieron en huelga el 42% de los conductores de trenes y el 24% de los controladores. Más que suficientes para provocar transportarnos importantes. Los ferroviarios franceses se jubilan entre los 56 y 57 años, cobrando una media de 3.200 euros, muy superior a la media nacional (1.200 euros). Protestan porque desean prolongar indefinidamente sus regímenes especiales de pensiones, que Emmanuel Macron ha decidido suprimir, sustituidos por un régimen único, universal. En Francia hay 42 regímenes de pensiones particulares, especiales. Los sindicatos de funcionarios defienden sus privilegios (mejores pensiones, con menos años de trabajo). Las negociaciones iniciadas por Édouard Philippe, primer ministro, han conseguido dividir parcialmente a los sindicatos. Pero la minoría activista está consiguiendo prolongar la crisis. Algunos sindicatos renunciaron a la huelga y manifestaciones durante la Navidad. Pero la existencia de un núcleo duro ha conseguido causar trastornos importantes en todos los transportes públicos, en París, esencialmente, y en algunas capitales de provincias. Una parte de los sindicatos y el Gobierno reanudará las negociaciones a primeros de enero. Pero, finalmente, toda Francia se ve afectada de muy distinta manera por la crisis más larga desde la legendaria crisis de 1995, cuando los mismos sindicatos del transporte público consiguieron bloquear Francia, obligando a Jacques Chirac, el presidente de la época, a retirar su plan de reforma del sistema nacional de pensiones. Veinticuatro años más tarde, Emmanuel Macron se dice «sereno, confiado y determinado». Todas las fuentes gubernamentales insisten en el punto central: pueden negociarse muchos matices concretos de la reforma; pero no es negociable la matriz del proyecto: suprimir los 42 regímenes de pensiones y jubilaciones, sustituidos por un régimen único, universal. Una parte de los sindicatos está negociando con el Gobierno. Pero varios sindicatos desean la retirada «completa» del proyecto. Tras tres semanas de crisis, Macron sigue firme, los sindicatos están parcialmente divididos, se anuncian nuevas negociaciones. Los sindicatos de funcionarios del transporte público prolongan su chantaje, sin conseguir «ampliar» ni «extender» el conflicto. Las primeras víctimas de la crisis son los usuarios del transporte público, que han comenzado a reaccionar, creando asociaciones de apoyo mutuo. La asociación «Más trenes», por ejemplo, se ha convertido en una plataforma reivindicativa e informativa: ofrece información práctica sobre los retrasos y supresión de trenes, metro y autobuses, con dos reivindicaciones básicas: «Queremos que nuestros trenes de cercanías funcionen mejor». «Queremos que nos devuelvan el precio de los billetes, cuando los trenes o autobuses no llegan, llegan tarden o con mucho retraso». Arnaud Bertrand, uno de los fundadores de la asociación «Más trenes», explica de este modo su visión del conflicto: «Somos usuarios de clases media o modesta que necesitan los transportes públicos para ir a trabajar. No entramos en el enfrentamiento. Pero queremos que alguien nos escuche. Nos sentimos víctimas y rehenes de un conflicto del que somos los primeros perdedores». La división sindical quizá está restando fuerza a las huelgas y manifestaciones, diarias, llamadas a prolongarse indefinidamente, los próximos días, las próximas semanas. Pero la histórica supresión de 42 regímenes de pensiones especiales y particulares plantea «infinitos» motivos de queja. Y los funcionarios del transporte público utilizan su posición de «fuerza» para intentar «pesar» y preservar algunos de sus privilegios. Las empresas públicas, SNCF (ferrocarriles) y RATP (metro y autobuses) anuncian una ligera mejoría para este fin de semana. Se espera que funcionen de 4 a 6 de cada 10 trenes, en toda Francia. En París, pudieran funcionar la mitad de las líneas de metro. «Mejora» evidentemente relativa y aleatoria, cuando se sigue temiendo un fin de año entre «caótico» e imprevisible. Tras tres semanas de crisis, Emmanuel Macron no ha cedido en nada esencial y se dice «tranquilo y determinado». Los partidos de izquierda tradicionales han «desaparecido», invisibles e inaudibles. La extrema derecha dice «apoyar» a los funcionarios del transporte público, divididos en varias familias que oscilan entre la posible negociación y el «rechazo total» de la reforma.