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Noticias de tiendas

11-11-2018 | Fuente: elpais.com
Las tiendas quieren saber quién eres según entres por la puerta
¿Vendedores con una tableta que muestre tu historial y gustos según llegas al establecimiento? Ya está pasando. El mundo 'offline' también quiere digitalizarse.
10-11-2018 | Fuente: elpais.com
Las tiendas quieren saber quién eres según entres por la puerta
¿Vendedores con una tableta que muestre tu historial y gustos según llegas al establecimiento? Ya está pasando. El mundo 'offline' también quiere digitalizarse.
05-11-2018 | Fuente: elpais.com
Vodafone lanza una tarifa ?low cost? para frenar a O2 de Telefónica
Vodafone Bit ofrece fibra y móvil por 50 euros al mes y solo se puede gestionar digitalmente, sin tiendas ni ?call center?
01-11-2018 | Fuente: abc.es
Trump se enfrenta a Ryan por oponerse a limitar la ciudadanía
A menos de una semana para las elecciones, Donald Trump tiene la chistera desgastada y los conejos mareados. En una cita electoral decisiva para él, un verdadero referéndum a su presidencia que determinará la segunda mitad de su mandato y su reelección en 2020, el presidente de EE.UU. se ha embarcado a todo trapo en un ciclo de distracción-atracción. Distracción sobre los asuntos que han copado la atención en EE.UU. en la última semana y que cuestionan los efectos de retórica agresiva y de enfrentamiento -los paquetes bomba a sus enemigos políticos, la matanza en una sinagoga de Pittsburgh- y atracción sobre el mensaje identitario que le propulsó en las presidenciales de 2016. En menos de diez días, Trump ha lanzado una salva de propuestas donde lo que menos importa es su viabilidad y lo que busca es galvanizar al electorado republicano para que acuda a las urnas: una de las claves de las elecciones legislativas, donde la participación es habitualmente cae del 60% al 40% respecto a las presidenciales. El acceso a la ciudadanía por nacimiento La última propuesta es quizá la que más controversia ha causado: eliminar el derecho a la ciudadanía para los nacidos en territorio estadounidense de padres indocumentados. El ?ius soli?, o acceso a la nacionalidad de un país por nacer dentro de sus fronteras, en uno de los pilares constitucionales de EE.UU. Trump, contra la opinión mayoritaria de los expertos legales, lo presentó como algo que él puede cambiar de un plumazo. Nada más lejos de la realidad: desataría una batalla legal que acabaría en el Tribunal Supremo, que probablemente respetaría el texto constitucional. Hasta defensores de la idea lo han criticado, por hacerlo a pocos días de unas elecciones, con total intención electoralista, sin la preparación que una reforma de este tipo requiere. Paul Ryan, el republicano que preside la Cámara de Representantes, se ha mostrado en contra, lo que le ha valido un rapapolvos del presidente: «Mejor que se centre en conservar su mayoría en el Congreso que en darnos sus opiniones sobre derecho a ciudadanía por nacimiento, ¡de lo que no tiene ni idea!». Envío de tropas a la frontera El miedo al inmigrante fue parte central de la campaña presidencial de Trump en 2016. Ahora ha retomado el guión con la caravana de centroamericanos, que en su tono hiperbólico, ha calificado de «invasión» y denunciado sin pruebas que incluye «criminales», «miembros de bandas» y «gente de Oriente Medio sin identificar». Para ganarse el favor de su público, ha llamado al ejército, lo que cimenta su imagen de líder duro. Pero el envío de tropas -ayer anunció que estaba dispuesto a mandar 15.000 soldados- solo se puede entender desde un punto de vista electoralista: la caravana tardará todavía semanas y meses en llegar a la frontera. Las elecciones, eso sí, son el martes que viene. Todavía menos impuestos La semana pasada, Trump anunció de forma intempestiva que aprobaría un nuevo plan para bajar los impuestos a la clase media un diez por ciento. La propuesta se difuminó en horas: dijo que el Congreso la aprobaría antes de las elecciones, cuando los legisladores no vuelven a las sesiones hasta después de la cita con las urnas. Ni siquiera su Administración fue capaz de dar detalles del plan fiscal, que pareció una ocurrencia del presidente. El veto a centroamericanos Es una propuesta que ha perdido credibilidad con las propias palabras del presidente. Aseguró que cerraría la frontera a los centroamericanos y eliminaría su acceso a asilo político. Los problemas logísticos y legales de la idea son insalvables. Esta semana, Trump ya cambiaba el discurso y anticipaba la construcción de enormes centros de detención de «tiendas de campaña» para los inmigrantes.
30-10-2018 | Fuente: elpais.com
Las claves del plan estratégico de Dia: foco en España, cierre de tiendas y venta de Clarel
La compañía se centrará en sus nuevos formatos de proximidad, Dia&Go y La Plaza Su consejero delegado anticipa un 2019 de transición y crecimientos de ventas en 2020
30-10-2018 | Fuente: elpais.com
Los planes de Dia: foco en España, cierre de tiendas y venta de Clarel
La compañía se centrará en sus nuevos formatos de proximidad, Dia&Go y La Plaza Prevé aperturas en zonas clave y un mayor peso de la oferta de frescos
27-10-2018 | Fuente: abc.es
La columna falsaria
Un grupo de diezmil de personas decide que en el barrio que viven de Madrid o Berlín o París no tienen lo que quieren y lo que merecen, por lo que hacen una «caravana migrante» van a un barrio mejor y lo asaltan. Cogen por sorpresa a los guardas y a la policía, entran en sus tiendas y las saquean y ocupan violentamente sus casas. Después proclaman su derecho a quedarse a cargo de los asaltados. Si esto sucediera hoy al menos algunos medios de comunicación condenarían los hechos como un atentado al orden y la ley y una agresión a la propiedad y a la libertad de los asaltados. Exigirían la expulsión de los asaltantes, el restablecimiento de la ley y la reafirmación de las normas legales de mudanza. No es así en el caso de la «caravana migrante», llamada también «del hambre», falsariamente, porque está bien organizada y aprovisionada por grupos de la izquierda hondureña con nexos a la izquierda norteamericana y por tanto con el omnipresente dinero de George Soros. Los medios occidentales defienden sin más el derecho de una multitud de centroamericanos, sean diez mil o cien mil, a invadir EE.UU. Todos justifican y jalean el asalto violento a la frontera, el quebrantamiento de sus leyes, la entrada masiva ilegal, el desprecio a su soberanía y la imposición de su presencia permanente. La prensa occidental juega papeles inauditos hoy en día en muchos rincones. En España ayuda y alimenta un golpe de Estado contra la legalidad. En Alemania aplasta y lincha a todo aquel que exige seguridad frente a delincuentes inmigrantes. Con la columna que cruza México, aplaude y fomenta una invasión violenta de EE.UU. En todas partes exigen los medios tolerancia con el crimen e intolerancia con quienes reclaman la prevalencia de la ley sobre la ideología y los sentimientos manipulados por ellos mismos. La caravana manipuladora no pasará y acabará favoreciendo a Donald Trump. Porque la sociedad de EE.UU. ha demostrado ser ya más libre que otras frente a la insufrible tiranía mediática de la agitación izquierdista. Otras naciones avanzan por esa senda. Es una esperanza y un consuelo.
26-10-2018 | Fuente: elpais.com
El cannabis legal en Canadá afronta problemas de suministro
Pocos días después de la legalización de la marihuana recreativa, la hierba comienza a escasear en tiendas online y establecimientos
24-10-2018 | Fuente: elpais.com
La Eurocámara plantea prohibir la venta de platos y cubiertos de plástico desechables
El Parlamento Europeo quiere que bastoncillos para los oídos, pajitas y otros utensilios cotidianos de usar y tirar dejen de estar en las tiendas en 2021
03-10-2018 | Fuente: abc.es
El gran centro de detención de menores inmigrantes en EE.UU. «Tornillo es una máquina para la deportación»
Es más fácil entrar en la sede de la CIA que en Tornillo». Lo dice un trabajador social de El Paso sobre el centro de detención de menores que las autoridades estadounidenses han creado cuarenta minutos al Sur de la ciudad fronteriza tejana, cerca del pueblo de Tornillo. El centro de detención es el último escándalo relacionado con la política migratoria de la Administración Trump: en los últimos días, cientos de niños indocumentados han sido enviados en autobuses hasta allí. Las condiciones de su detención y su futuro son un misterio. A Tornillo se llega tras atravesar un paisaje que parece papel de lija: pedregal y arbusto. El centro de detención está pegado a un paso fronterizo y, al acercarse, aparecen regadíos que aprovechan el escaso caudal del Río Grande, que separa EE.UU. de México. La entrada al centro de detención es tan inhóspita como el desierto tejano. Es una maraña de vallas, verjas y seguridad. Los agentes que lo custodian cierran el paso y se limitan a dar una tarjeta de visita en la que se informa que, «para la seguridad y la privacidad de los niños a los que servimos», cualquier solicitud de información debe ser enviada al equipo de comunicación del Departamento de Salud y Servicios Sociales (HHS, en sus siglas en inglés). Pero no se permite entrar a Tornillo a periodistas o miembros de organizaciones civiles desde hace meses. La valla solo se abre para el trajín de agentes de seguridad o el ocasional camión con suministros. Y, por la noche, con autobuses llenos de niños, después de viajes que a veces duran días. «Llegan autobuses con cientos de niños todas las noches», asegura Fernando García, director de la Red de Frontera para los Derechos Humanos (BNRH, en sus siglas en inglés). Lo cuenta desde la sede de su organización en El Paso, sobre una loma desde la que la ciudad estadounidense y su hermana mayor, la mexicana Ciudad Juárez, parecen una sola mancha de autopistas, descampados, casas bajas y negocios de carretera. «Es una detención sin precedentes, nunca ha habido un esfuerzo tan amplio e intencionado de detener a niños inmigrantes», dice, ante el tamaño extraordinario que está tomando el campo de Tornillo, que, según él, solo es comparable a los campos de concentración instalados para japoneses en EE.UU. durante la Segunda Guerra Mundial. El centro está junto a las instalaciones de un paso fronterizo poco transitado y que en 2017 se dedicó a Marcelino Serna, un mexicano que en 1916, con 20 años, cruzó el Río Grande como tantos otros para buscar una nueva vida en EE.UU. Acabó siendo el soldado de Texas más condecorado en la Primera Guerra Mundial. La paradoja quiere que hoy miles de niños estén detenidos por buscar un sueño similar junto al puente que lleva el nombre de Serna. «Tolerancia cero» El campo de Tornillo se levantó el pasado junio como una respuesta a la crisis de separación de familias, producto de la aplicación de la política de «tolerancia cero» impuesta por Donald Trump. En aquel momento, acogía entre 300 y 400 menores arrancados de sus familias o que había cruzado la frontera solos. En junio se permitió que algunos medios y políticos visitaran las instalaciones. Vieron tiendas de campaña, con hileras de literas y niños jugando a fútbol en descampados de tierra, bajo el sol achicharrante del Oeste de Texas. Se suponía que Tornillo era una respuesta de emergencia ante la situación creada por «tolerancia cero» y que apenas estaría un mes en funcionamiento. Ante el escándalo público, Trump paró la separación de familias y se suponía que Tornillo cerraría el 13 de julio. No fue así, y el centro de detención solo creció. A mediados del mes pasado, el HHS, encargado de su gestión, reconoció que el centro de detención se expandía para tener una capacidad de 3.800 camas, diez veces más que cuando se creó, y que estaría abierto, al menos, hasta finales de año. La continuidad de las operaciones del centro, aseguró, «es un paso necesario y prudente» para que la Patrulla de Frontera pueda «prevenir la inmigración ilegal». Añadía que los menores «están en condiciones apropiadas hasta que se les pueda identificar un sponsor que pueda cuidar del menor hasta que se procese su caso». La falta de transparencia sobre la situación de los niños dentro de Tornillo ha hecho que las dudas se disparen. Sobre todo, desde que el fin de semana pasado comenzaron los envíos masivos de menores hasta aquí desde las cuatro esquinas del país. «Es uno de los sitios más oscuros del país», denuncia García, cuya organización, como muchas otras, no ha tenido acceso al centro. Los pocos abogados y trabajadores sociales que han entrado lo hacen con la condición que no hablen, o de lo contrario se les retira el acceso. Sin escolarizar Se sabe que los niños no están escolarizados, como ha reconocido a ABC un portavoz del HHS -«es una instalación temporal», dice-, durante su estancia en Tornillo, y que cada vez pasan más tiempo detenidos. La media de días hasta que son puestos delante de un juez para tratar su caso por inmigración ilegal es ya de 59 días, el doble que hace un año. En detenciones de emergencia, como la que se considera a Tornillo, «los estándares se aplican a la discreción de las autoridades. No hay rendición de cuentas sobre cómo se alimentan, educan, acceden a servicios legales o a trabajadores sociales», dice García. «Esto es al fin y al cabo una cárcel. Cada día que pasa, el impacto psicológico y emocional es problemático», advierte. «Nos han castigado y traído al desierto», es como han explicado su situación menores a organizaciones que trabajan con inmigrantes en El Paso,. La razón de la llegada masiva de menores a Tornillo es el endurecimiento de la política migratoria. Se detiene a más menores, pero, además, se ha dificultado que puedan recolocarse con sponsors -normalmente, familiares o amigos de su entorno- hasta que sean citados por el juez. Este verano, se cambiaron los protocolos de control de los sponsors, que en muchos casos son también inmigrantes. Se les empezaron a exigir que entregaran huellas dactilares. La policía de inmigración, ICE, también conocida como «la migra», ha detenido a 41 inmigrantes indocumentados que se ofrecieron como patrocinadores. Por esa presión, muchos dejaron de hacerlo, lo que contribuyó a colapsar el sistema e imposibilitar encontrar acomodo para los menores. García considera el traslado masivo de menores como algo que va más allá de una respuesta de emergencia a un sistema desbordado. «Llevamos 25 años trabajando en la frontera y conocemos el sistema. Cuando a los inmigrantes se les mueve a la frontera, es para ser deportados. Se está cocinando una deportación masiva», asegura. En declaraciones a este periódico, un portavoz del HHS insiste en que la intención del Gobierno es colocar a los menores con sponsors de una forma beneficiosa para «la seguridad pública» y para el «bienestar mental y físico» de los niños. «Nuestro objetivo es un equilibrio entre seguridad y rapidez», asegura sobre la salida de Tornillo, donde según sus datos hay ahora 1.600 niños. No es la primera vez que se abre un campo de este tipo en EE.UU. La Administración Obama creó uno similar en 2016 muy cerca de aquí, en Fort Bliss, pero menor en su capacidad -1.800 camas- y donde los menores pasaban periodos de tiempo mucho más cortos. El HHS detalla que las tiendas de campaña tienen unos 66 metros cuadrados y la cantidad de niños en ellos «varía», pero es «aproximadamente de veinte por tienda». Cada uno tiene su propia litera, se les alimenta de forma adecuada, tienen tiempo de recreo, ven deporte por televisión y tienen acceso a servicios legales y médicos. Además, se hacen «todos los esfuerzos» para que se puedan comunicar con sus padres o tutores. El cierre del acceso a organizaciones y periodistas hace imposible comprobar que sea así.
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