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Noticias de texas

22-07-2020 | Fuente: abc.es
Diplomáticos chinos queman documentos ante el inminente cierre de su consulado en Houston
Cuando parecía que ya no quedaban más frentes por abrir en la «Nueva Guerra Fría» entre Estados Unidos y China, estalla uno nuevo: el de las representaciones diplomáticas. Pekín ha denunciado este miércoles que Washington le ha ordenado cerrar su consulado en Houston, que fue el primero que estableció en 1979 y atiende a importantes estados del sur, como Texas, Georgia, Florida, Mississippi o Louisana, y a Puerto Rico. «China pide a EE.UU. que revoque esta decisión equivocada. Si sigue adelante, tomaremos las contramedidas necesarias», advirtió el portavoz de Exteriores, Wang Wenbin, en su comparecencia diaria ante la Prensa. A su juicio, se trata de una «escalada sin precedentes» en las relaciones entre ambas superpotencias, que sufren su peor momento por el brutal impacto del coronavirus en EE.UU. y sus numerosas disputas en múltiples frentes. Escalada constante Desde la guerra comercial hasta las acusaciones contra Huawei, pasando por la ley de seguridad nacional impuesta a Hong Kong y la represión en Xinjiang, no hay un día que pase sin cruce de reproches y amenazas de sanciones. El martes, la Casa Blanca acusó a dos «piratas informáticos» chinos de intentar robar a empresas estadounidenses secretos sobre la vacuna contra el coronavirus. Ese mismo día, las autoridades norteamericanas comunicaban el cierre del consulado en Houston y les daban 72 horas para abandonarlo. Así lo criticaba en su cuenta de Twitter Hu Xijin, director del periódico altavoz del régimen, «Global Times»: «Esto es una locura». Antes de abandonar el edificio, los diplomáticos chinos se apresuraban a quemar documentos sensibles en su patio, según muestran los vídeos grabados por medios locales en Houston. La larga columna de humo que provocaron obligó a desplazar un camión de bomberos y varios coches de policía. Probable respuesta En un comunicado, el Departamento de Estado justificaba el cierre el consulado chino «para proteger la propiedad intelectual y la información privada americana». Mientras su titular, Mike Pompeo, está de visita en Londres para forjar una alianza contra Pekín, su departamento avisaba de que EE.UU. «no tolerará las violaciones de China de nuestra soberanía y la intimidación de nuestra gente, igual que no hemos consentido sus prácticas comerciales injustas, robo de empleos americanos y otros comportamientos indignantes». La decisión agrava aún más las tensiones entre ambos países y lo más probable es que Pekín responda cerrando también alguno de los cinco consulados estadounidenses, que operan en Shanghái, Cantón (Guangzhou) Shenyang, Chengdu y Wuhan, epicentro de la pandemia del coronavirus. En los últimos días, el autoritario régimen del Partido Comunista ha reaccionado con amenazas de sanciones a los senadores estadounidenses Marco Rubio y Ted Cruz por sus críticas sobre la represión en la región musulmana de Xinjiang, así como a la empresa Lockheed Martin por su venta de armas a Taiwán, la isla cuya soberanía reclama. Por su parte, y según revelaba «The New York Times», la Casa Blanca se está planteando vetar la entrada en el país de los más de 90 millones de miembros del Partido Comunista y sus familiares, lo que ha airado a Pekín pese a que sería difícil de aplicar. En diciembre, Washington expulsó a dos diplomáticos chinos sospechosos de espionaje, pero Pekín negó los cargos. Como se ha visto con la reciente expulsión de periodistas por ambas partes, la pandemia ha exacerbado la rivalidad entre EE.UU. y China desatando lo que ya es la «II Guerra Fría».
21-07-2020 | Fuente: abc.es
EE.UU. acusa a «hackers» chinos de robar datos de la vacuna del Covid-19 a varias compañías
EE.UU. acusó este martes a dos «hackers» chinos de robar, entre otras cosas, información de compañías privadas de todo el mundo dedicadas a la investigación de vacunas, tratamientos y test para combatir la pandemia de Covid-19. Según el escrito presentado por el Departamento de Justicia, los dos ciudadanos chinos fueron asistidos por un miembro del Ministerio de Seguridad Estatal de China, una agencia de espionaje dedicada a la contrainteligencia, la inteligencia en otros países y la seguridad política dentro del territorio chino. Los «hackers», según la acusación, actuaron en beneficio propio y del Gobierno de China, con una campaña de robo de información valorada en cientos de millones de dólares, que se ha alargado durante una década y que incluye compañías en EE.UU., Alemania, Australia, Bélgica, Corea del Sur, Holanda Japón, Lituania, Reino Unido, Suecia, y España. El escrito no menciona los nombres de las compañías afectadas, pero las localiza, dentro de EE.UU., en los estados de California, Massachusetts, Maryland, Texas, Virginia y Washington. También especifica que han sido atacados una contratista militar en España, una empresa de inteligencia artificial de Reino Unido y una compañía de energía solar de Australia. Los acusados también atacaron bases de datos gubernamentales, de religiosos, de disidentes en China y Hong Kong y de organizaciones de derechos humanos. En algunos casos, entregaron al Gobierno chino los nombres, cuentas de correo electrónico y contraseñas de las personas afectadas. Entre otras estaban un activista pro-democracia de Hong Kong y un ex organizador de las protestas de la plaza de Tiananmen. En paradero desconocido Los nombres de los acusados son Li Xiaoyu, de 34 años, y Dong Jiazhi, de 33 años. Su paradero es desconocido pero las autoridades estadounidenses creen que se encuentran en China. Se enfrentarán a once cargos por, entre otras actuaciones, «investigar las debilidades en las redes de empresas de biotecnología y otros sectores conocidas por trabajar en vacunas, tratamientos y tecnología de test para el Covid-19». En enero y febrero, cuando la pandemia azotaba con fuerza a China, Li trató de penetrar en las redes informáticas de firmas biotecnológicas de EE.UU. que estudiaban el virus, así como en las de una empresa que producía de kits para los test de Covid-19. El Departamento de Justicia de EE.UU. no tiene indicios de que los ?hackers? tuvieron éxito a la hora de sustraer esa información relacionada con la lucha contra la pandemia. «China tiene ahora un sitio, junto a Rusia, Irán o Corea del Norte, en el vergonzoso club de los países que dan refugio a criminales cibernéticos a cambio de que esos criminales estén ?de guardia? para trabajar para el beneficio de su Gobierno», aseguró el fiscal adjunto John Demers, el más alto cargo del Departamento de Justicia de EE.UU. sobre seguridad nacional. «En este caso, alimentan el hambre insaciable del Partido Comunista chino por la propiedad intelectual conseguida con el esfuerzo de compañías estadounidenses y otras que no son chinas, incluidas las que investigan el Covid-19». Ya en el mes de mayo las autoridades de EE.UU. advirtieron de los intentos de «hackers» chinos de robar información de investigadores de universidades, farmacéuticas y empresas de salud sobre el tratamiento de coronavirus, aunque no señalaron a ningún acusado en particular. Sustraer información La semana pasada, EE.UU., Canadá y Reino Unido acusaron a grupos relacionados con la inteligencia de Rusia de tratar de acceder a datos sobre la investigación de la vacuna contra el coronavirus. Las autoridades de EE.UU. también aseguraron que Irán había realizado movimientos para sustraer a información sobre esas investigaciones. La interposición de cargos contra los «hackers» es el último episodio de la escalada de tensiones entre Washington y Pekín. La guerra comercial, la disputa por el despliegue de redes 5G y las acusaciones de robo de propiedad intelectual contra China se han visto azuzadas en las últimas semanas por otras cuestiones de geopolítica. La aprobación de una ley de seguridad autoritaria por parte de Pekín en Hong Kong, un territorio autónomo bajo su soberanía, han supuesto el intercambio de sanciones a altos cargos de ambos países y una andanada legislativa en EE.UU. que ha acabado con la eliminación del trato preferencial de Washington al principal centro financiero de Asia. La Administración Trump se ha llegado a plantear el veto de entrada a todos los miembros del Partido Comunista de China en EE.UU. La acusación ha coincidido con la visita del secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, a Londres, donde tenía prevista una reunión con el primer ministro británico, Boris Johnson, para tratar las relaciones de ambos socios estratégicos con China. El secretario de Defensa, Mark Esper, informó el martes de que las fuerzas militares de EE.UU. estaban reforzando su presencia en Asia ante una posible confrontación, pocos días después de que la Administración Trump declarara como «ilegales» las reclamaciones de soberanía de China sobre buena parte de las aguas del Mar del Sur. EE.UU. también anunció el martes sanciones para otras once compañías chinas, por las que no podrán comprar tecnología o productos estadounidenses sin un permiso especial. Entre las sancionadas hay proveedores de empresas estadounidenses como Apple, Ralph Lauren o Google, y se les acusa de ser cómplices en las violaciones contra los derechos humanos del Gobierno de China hacia minorías musulmanas de la región de Xinjiang. Grupos de activistas e informaciones periodísticas han denunciado una campaña de detenciones masivas en la región, donde cientos de miles de personas pertenecientes a estas minorías han sido desplazadas a campos de internamiento.
20-07-2020 | Fuente: abc.es
Trump se niega a decir si aceptará el resultado de la elección: «Depende»
Donald Trump repitió ayer el libreto de su ascenso electoral de 2016 y evitó decir si aceptará el resultado de las urnas en la cita del próximo 3 de noviembre, en la que se juega su reelección como presidente de EE.UU. «Depende», dijo en una entrevista en Fox News, en un momento en el que la crisis sanitaria y económica provocada por la pandemia de Covid-19 ha provocado que su rival, el demócrata Joe Biden, despegue en las encuestas. «Creo que el voto por correo va a amañar las elecciones», repitió sobre una fórmula de voto que consideran ampliar muchos estados ante la expansión de contagios. Fue una entrevista combativa, con un periodista, Chris Wallace, que corrigió y contextualizó las afirmaciones, muchas veces falsas, del presidente. Por ejemplo, cuando le insistió en que las encuestas muestran que, por ahora, pierde frente al candidato demócrata. «No estoy perdiendo, esas encuestas son falsas. Lo fueron en 2016 y lo son más ahora», fue su respuesta. La última en aparecer es la de la cadena ABC y ?The Washington Post?, que da a Biden un 55% de los apoyos, frente al 40% de Trump, cinco puntos más que en mayo, cuando la pandemia parecía aflojar su incidencia, y trece puntos más que en marzo, cuando apenas empezaba a sentirse. Otros encuestas de los últimos días muestran una brecha similar, incluidas las de Fox News, a la que no se puede acusar de prejuicios contra el presidente. Trump, sin embargo, dijo que estaba «entre las peores» y que él ha visto sondeos que le dan ganador. Trump volvió a atacar la capacidad cognitiva de su rival electoral y dijo que Biden está «mentalmente acabado», que «no es competente para ser presidente» y que «ni siquiera sale de su sótano», en referencia al confinamiento que mantuvo a Biden durante semanas en su mansión de Delaware. Situación de la Covid-19 Wallace reacción con un sondeo de Fox los encuestados respondieron que Biden era el mejor preparado mentalmente de los dos candidatos y Trump respondió con un test cognitivo que había superado con éxito este mismo mes. El entrevistador apuntó que una de las preguntas del test tenía que ver con identificar la imagen de un elefante. «Sí, las primeras preguntas son fáciles, pero apuesto a que tú no podrías responder las cinco últimas», dijo Trump. Uno de los intercambios más duros tuvo que ver con las cifras de la pandemia, que acumula más de 3,7 millones de casos y acaba de superar el umbral de los 140.000 muertos. Trump y su Administración defienden que el repunte de las últimas semanas -con fuerte incidencia en estados como Florida, Texas y California- es porque en EE.UU. se hacen muchos test. Ante el crecimiento también del número de muertos -con una decena de estados en récord esta semana-, Trump aseguró que EE.UU. «tiene una de las menores tasas de mortalidad del mundo». «Eso no es cierto, señor», respondió Wallace, que le informó de que EE.UU. tiene la séptima mayor tasa de mortalidad por Covid-19. Trump exigió a su jefa de prensa, Kayleigh McEnany, que le entregara un gráfico que defendía su posición. El documento incluía a dos países con menor tasa de mortalidad -Brasil y Corea del Sur- pero no a otros países también con menores índices. Cuando Wallace le preguntó por el aumento actual de muertes, Trump cambió de discurso y culpó a China. Tampoco tuvo buenas palabras para los expertos médicos de la Casa Blanca: a Anthony Fauci, el experto de su Gobierno en enfermedades infecciosas, le calificó de «alarmista» y dijo que se había equivocado en varias ocasiones al principio de la crisis. Cuando la entrevista tocó temas raciales, Trump insistió en no atacar la bandera confederada, considerada un símbolo racista, pero que apoyan parte de sus bases electorales. «Cuando la gente muestra con orgullo la bandera confederada, no lo hacen por racismo», defendió. «Aman su bandera, representa al Sur».
19-07-2020 | Fuente: as.com
Récord de contagios en Estados Unidos: incapaces de frenar la pandemia
Las cifras en Estados Unidos comienzan a ser aterradoras y superan los 70.000 positivos en una sola jornada. California, Texas y Florida, los más afectados.
18-07-2020 | Fuente: as.com
85 bebés de menos de un año dan positivo en Texas
Todos estos casos han sido registrados en el condado de Nueces, donde la pandemia está golpeando con fuerza en julio, al igual que en el resto del estado.
18-07-2020 | Fuente: abc.es
La pandemia de coronavirus continúa desatada en Estados Unidos
La pandemia de Covid-19 gana terreno en EE.UU. y tumba récords a ritmo vertiginoso. Este jueves, se superó el umbral de 75.000 nuevos casos, una cifra demoledora. En un solo día, EE.UU. acumuló casi al 30% de los 260.000 casos registrados en España desde el comienzo de la crisis. El tamaño de su población (330 millones de estadounidenses frente a 47 millones de españoles) no explica la diferencia: el número de nuevos casos por millón de habitantes en un día fue de 232 en EE.UU., mientras que España, que vive un repunte, llegó a 29. La propagación de la pandemia en EE.UU. se ha disparado en las últimas semanas. El jueves fue la undécima vez que se batió el récord de casos, que había sido registrado por última vez hace una semana, el pasado viernes, con algo más de 68.000 nuevas infecciones. Desde la última semana del mes pasado, el país ha visto duplicada su cifra de nuevos contagios diarios. En marzo y abril, los casos se dispararon sobre todo por la gran incidencia de la pandemia en la zona metropolitana de Nueva York. Ahora crece con fuerza en diferentes partes del país, pero con especial incidencia en estados del Sur y del Oeste. El estado más afectado en estos momentos es Florida, al que ya llaman «la Wuhan de EE.UU.», en referencia a la ciudad china donde se originó la pandemia. El estado sureño sobrepasa ya de manera rutinaria los diez mil nuevos casos al día. Y es la prueba de que el aumento de casos vendría acompañado de un aumento de los fallecimientos, de cuya caída sostenida ha alardeado Donald Trump en las últimas semanas, pero que ahora empieza a repuntar. Ayer fue el cuarto día consecutivo en el que Florida registraba más de cien muertos (128 en el último dato). En la víspera, también se batió el récord en Texas, otro de los estados más afectados, y en Carolina del Sur. Otros siete estados -Alabama, Arizona, Hawai, idaho, Montana, Oregón y Utah- han batido su número diario de muertos en la última semana. Apuesta por la mascarilla El empeoramiento de la situación en EE.UU. está provocando que se generaliza el uso y la obligación de llevar mascarilla, un elemento de protección que se convirtió en parte de la batalla ideológica de EE.UU. (muchos republicanos están en contra). La resistencia de algunos sectores se ha debilitado en las últimas semanas: Donald Trump, que no la había utilizado en público en toda la crisis, se la puso por primera vez la semana pasada ante la presión de la opinión pública y de muchos líderes republicanos. Ahora, la mascarilla es obligatoria si no se puede mantener la distancia en la mitad de los estados del país y hay llamamientos para que se imponga en todo el país. Así lo pidió Larry Hogan, gobernador republicano de Maryland, en la misma línea que otros gobernadores demócratas, como el neoyorquino Andrew Cuomo, en el pasado. Mientras tanto, algunas grandes cadenas comerciales han dado el paso de exigir la mascarilla en sus establecimientos. Desde Walmart, el gigante de los supermercados, a las redes de farmacias CVS o las tiendas para el hogar Home Depot, se exige su uso para poder comprar.
17-07-2020 | Fuente: as.com
Camiones frigoríficos como morgues temporales
Arizona y Texas ya han comenzado a preparar este tipo de vehículos ante el aumento de cadáveres que estén llegando a las morgues en los últimos días por el coronavirus.
16-07-2020 | Fuente: abc.es
Cultura o liderazgo
Este mes de julio en Estados Unidos empieza a parecerse demasiado a marzo. Los negocios vuelven a cerrar, los planes para la nueva normalidad descarrilan y los hospitales quedan desbordados mientras el coronavirus se multiplica de forma descontrolada. El martes se superó la plusmarca de 65.000 nuevos casos y 900 fallecimientos, cimentando el temor a que lo peor está todavía por llegar. La anticipada segunda oleada no ha esperado al otoño. Con un crecimiento exponencial por casi todo el país, la Covid-19 lleva camino de cobrarse 140.000 vidas. Cifra que para las elecciones de noviembre podría elevarse a un cuarto de millón de muertos. Lejos de aplanarse, la curva de contagios empieza a agotar la disponibilidad de cuidados intensivos. Por no hablar de la misión imposible de resucitar la economía americana en estas condiciones. Para intentar explicar esta dolorosa derrota se buscan razones tanto en el liderazgo como en la cultura de Estados Unidos. Aunque la situación es más que preocupante, una parte de la sociedad parece haber decidido pasar página. Ese individualismo tan americano, con su punto de egoísmo frente a lo público, ha chocado con una crisis sanitaria que, a falta de vacuna, exige grandes sacrificios colectivos por el bien común. La politización de la pandemia tampoco ha ayudado. En un país obsesionado con la libertad, rayando a veces lo libertario, ha prosperado con facilidad el prejuicio contra los confinamientos y las mascarillas. Como si estas medidas fueran antiamericanas o liberticidas. La búsqueda de atajos ha convertido los sacrificados realizados en inútiles, con Texas a la cabeza de la chulería populista reduciendo el periodo de cuarentena a menos de un mes. La lista de explicaciones también debería incluir la disfuncionalidad del sistema federal cuando la Casa Blanca y los Estados se contradicen, el puzle de múltiples jurisdicciones y las carencias de un sistema sanitario tan mercantilizado. Sin olvidar, el liderazgo ejercido por el presidente Trump. Primero negacionista y luego negligente, siempre incompatible con lo que se espera de un país avanzado.
13-07-2020 | Fuente: que.es
Un hombre de 30 años ha perdido la vida infectado por el coronavirus tras haber asistido en San Antonio, Texas (EEUU), a una polémica ‘fiesta covid’ para contagiarse con la enfermedad. Según informan diferentes medios, el fallecido dudaba de la veracidad de los casos de contagio y de la verdadera naturaleza del covid 19 por […] La entrada Muere en Texas tras asistir a una ‘fiesta covid’ para contagiarse se publicó primero en Qué!.