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Noticias de terrorismo

28-05-2020 | Fuente: abc.es
La Asamblea Popular de China impulsa en su clausura la polémica Ley de Seguridad de Hong Kong
Con la aprobación de un Código Civil y de la moción instando a promulgar una Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong , este jueves concluye la Asamblea Popular, reunión anual del Parlamento orgánico del régimen chino. Retomada tras su suspensión en marzo por la epidemia del coronavirus, pero acortada de dos a una semana, finaliza con la rueda de prensa del primer ministro, Li Keqiang, que será por videoconferencia para evitar riesgos de contagio. Aunque esta es la única comparecencia del año en que el primer ministro responde a los periodistas, todas las preguntas han sido pactadas para eliminar las más problemáticas. La Asamblea instará a su Comité Permanente a promulgar una Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong que, introducida en el Anexo III de su mini-Constitución sin pasar por el Parlamento local, penará la subversión, la secesión, el terrorismo y las intromisiones extranjeras. La norma propuesta prevé establecer en Hong Kong oficinas de la seguridad pública china, algo que horroriza a los habitantes de la ciudad por su fama de intimidar y hacer «desaparecer» a los disidentes en el continente, donde la Policía puede retener legalmente a los sospechosos hasta seis meses para interrogarlos sin pasar por un tribunal. Advertencia del ministro de Defensa Aunque la legislación de la excolonia compete a su propio Parlamento por el principio «un país, dos sistemas», que otorga a la ciudad autonomía y más libertades que al resto de China, Pekín sí tiene potestad para promulgar directamente ciertas normas. De acuerdo con el artículo 18 de la Ley Básica, las regulaciones nacionales se pueden incluir en su Anexo III cuando se refieran a la defensa, asuntos exteriores y «otras cuestiones fuera de los límites» de su Gobierno regional. Este miércoles, y en plena escalada de tensión verbal con Washington, el ministro de Defensa chino, el general Wei Fenghe, advirtió de que «EE.UU. ha intensificado nuestra supresión y contención desde la epidemia y la confrontación estratégica ha entrado en un periodo de alto riesgo», según recoge el periódico «South China Morning Post».
28-05-2020 | Fuente: abc.es
China enseña los dientes a EE.UU. por la ley de seguridad de Hong Kong
Escalada retórica de China antes de desvelar este jueves la controvertida Ley de Seguridad Nacional que le quiere imponer a Hong Kong sin pasar por su Parlamento autónomo, lo que ha reactivado la revuelta reclamando democracia en la excolonia británica. Ante las represalias de Estados Unidos por esta nueva ley, que considera una violación del principio de «un país, dos sistemas» que rige en Hong Kong, Pekín enseña los dientes. Demostrando que ambas superpotencias viven el peor momento de sus siempre difíciles relaciones, agravadas por la catástrofe del coronavirus, el ministro de Defensa chino, el general Wei Fenghe, advirtió este miércoles de que «EE.UU. ha intensificado nuestra supresión y contención desde la epidemia y la confrontación estratégica ha entrado en un periodo de alto riesgo», informa el periódico «South China Morning Post». Avisando al Ejército Popular de Liberación de que «debemos fortalecer nuestro espíritu de lucha, atrevernos a pelear y ser buenos en el combate», así lo dijo en la Asamblea Nacional Popular, la reunión anual del Parlamento orgánico del régimen, que concluye este jueves. Su llamamiento se une al de otros altos cargos militares e incluso al del presidente Xi Jinping, quien el miércoles ordenó al Ejército estar preparado para el combate. «Es necesario explorar modos de entrenamiento y prepararse para la guerra porque los esfuerzos para controlar la epidemia se han normalizado», señaló Xi en un encuentro con oficiales durante la Asamblea, según recoge la agencia estatal Xinhua. En su caso se refería a las «amenazas para la seguridad por parte de las fuerzas independentistas de Taiwán», la isla separada de China cuya soberanía reclama Pekín, pero sus palabras revelan el endurecimiento de su discurso por las crecientes tensiones con la Casa Blanca. Aunque el régimen ha renunciado a fijar su habitual objetivo de crecimiento económico por culpa del coronavirus y ha metido tijera a sus presupuestos, los gastos militares han subido este año un 6,6 por ciento. Con una dotación oficial de 1,17 billones de yuanes (163.000 millones de euros), es la partida más baja desde hace dos décadas, pero sigue siendo considerable en medio de los actuales recortes por la epidemia. Pekín lo justifica por la arrolladora reelección en Taiwán de la presidenta Tsai Ing-wen, cuyo discurso soberanista y sus compras de armamento a EE.UU. son aprovechadas por el régimen del Partido Comunista para elevar su retórica militar. A Taiwán, las disputas territoriales en el Mar del Sur de China y la guerra comercial con EE.UU. se suma ahora la Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong, que penará la subversión, la secesión, el terrorismo y las injerencias extranjeras. Con la revuelta en la antigua colonia británica avivada por dicho proyecto de ley, este miércoles se vivió una nueva jornada de incidentes. El motivo fue otra ley, la de respeto al himno chino, que empezó a debatirse en el Parlamento de Hong Kong para acabar con los cada vez más frecuentes agravios que sufre, sobre todo en los partidos de fútbol. Dicha normativa prevé penas de hasta tres años de cárcel y multas de 50.000 dólares de Hong Kong (5.800 euros) para quien insulte o silbe la «Marcha de los Voluntarios». Incidentes y detenidos Con 3.000 antidisturbios y la sede del Consejo Legislativo (Legco) fortificada con pesadas barreras de dos metros llenas de agua, el fuerte despliegue policial abortó el cerco al que había llamado la oposición demócrata para sabotear la tramitación de la ley, que se desarrollará durante cuatro sesiones. Pero la presencia de los agentes no impidió que hasta el anochecer estallaran incidentes en varios puntos de la ciudad, desde el distrito Central hasta la zona comercial de Causeway Bay y el barrio popular de Mong Kok. En total, y según la radiotelevisión pública RTHK, hubo más de 360 detenidos, entre los que figuran hasta escolares uniformados, ya que este miércoles era el primer día de clase en los institutos después de cuatro meses suspendidas por el coronavirus. Tal y como mostraron sus imágenes, durante todo el día se repitieron los incidentes y los antidisturbios dispersaron las concentraciones con pelotas de espray de pimienta y practicando numerosos arrestos. Con edades comprendidas entre los 14 y los 40 años, algunos de los detenidos portaban cócteles molotov, palos o barras que podían usar como armas, cascos, gafas y máscaras. Además de protestas callejeras, los manifestantes intentaron ralentizar el tráfico conduciendo muy despacio en uno de los túneles que conecta la isla de Hong Kong con la península de Kowloon y bloquearon las puertas del metro para interrumpir su servicio. Tras la vuelta de las protestas, prosigue otra semana de lucha que continuará el domingo con la manifestación en recuerdo de la matanza de Tiananmen, que no ha sido autorizada por la Policía pero volverá a sacar a la multitud a la calle. Mientras tanto, y a pesar de los intentos de la oposición por retrasar el debate con varias mociones que fueron rechazadas, el Parlamento empezó a discutir la ley para prohibir que los hongkoneses silben el himno nacional de China. Gracias a la mayoría del Gobierno, se espera su aprobación para el 4 de junio, que será otra jornada movida porque se cumplen 31 años de Tiananmen.
27-05-2020 | Fuente: abc.es
Tensión en Hong Kong por la ley de respeto al himno chino
En plena reactivación de la revuelta en Hong Kong por la Ley de Seguridad Nacional que China planea imponer sin pasar por el Parlamento local, que desató violentas protestas el domingo, este miércoles se vive una nueva jornada de tensión en la ciudad. El motivo es otra ley, la de respeto al himno chino, que el Parlamento debate hoy para acabar con los cada vez más frecuentes agravios que sufre, sobre todo en los partidos de fútbol. Dicha normativa prevé penas de hasta tres años de cárcel y multas de 50.000 dólares de Hong Kong (5.800 euros) para quien lo insulte o silbe la «Marcha de los Voluntarios». Siguiendo con sus movilizaciones para reclamar democracia al autoritario régimen de Pekín, la oposición había llamado a sabotear dicha sesión del Consejo Legislativo (Legco), como ya hiciera en junio del año pasado contra la ley de extradición a China, que fue finalmente retirada. Pero el blindaje policial del Parlamento, con 3.000 agentes antidisturbios y barreras de agua de dos metros en las calles de alrededor, ha disuadido a los manifestantes de intentar un cerco al edificio. Centenares de detenidos En cambio, sí ha habido incidentes en varios puntos de la ciudad, desde el distrito Central hasta la zona comercial de Causeway Bay y el barrio popular de Mong Kok, que se han saldado con al menos 240 detenidos hasta las cuatro de la tarde (diez de la mañana, hora peninsular española), según informa la radiotelevisión pública RTHK. Tal y como muestran sus imágenes, los antidisturbios han dispersado las concentraciones de protesta con pelotas de espray de pimienta y practicando numerosos arrestos. Con edades comprendidas entre los 14 y los 40 años, algunos de los detenidos portaban cócteles molotov, palos o barras que podían usar como armas, cascos, gafas y máscaras. Además de concentraciones callejeras, los manifestantes han intentado ralentizar el tráfico conduciendo muy despacio en uno de los túneles que conecta la isla de Hong Kong con la península de Kowloon y han bloqueado las puertas del metro para interrumpir su servicio. Durante los últimos días, por las redes sociales han circulado numerosos llamamientos a la huelga y a paralizar tanto los transportes públicos como las clases, que hoy empiezan para 150.000 alumnos de instituto después de cuatro meses de suspensión por la epidemia del coronavirus. Como los jóvenes y adolescentes han estado en primera línea de las protestas desde el estallido de la revuelta, las autoridades se han preparado para una nueva jornada de agitación social. Al igual que viene ocurriendo desde hace ya un año, el objetivo de los manifestantes es poner contra las cuerdas al Gobierno local y al régimen chino en sus demandas de sufragio universal para elegir al jefe ejecutivo. Mano dura Pero Pekín ha respondido con más mano dura. Aprovechando la conmoción internacional por la pandemia del coronavirus, la Asamblea Nacional Popular (Parlamento orgánico del régimen) aprobará mañana jueves una moción instando a su Comité Permanente a redactar una Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong. Sin ser debatida por su Parlamento autónomo, dicha ley será promulgada entre junio y agosto y penará la subversión, la secesión, el terrorismo y las injerencias extranjeras. Una normativa que, según teme la oposición demócrata, podría acabar con las libertades políticas que tiene Hong Kong, mayores que en el resto de China, y con la autonomía que le brinda el principio de ?un país, dos sistemas, vigente en teoría hasta 2047. Dicha ley no solo ha avivado las protestas, que se habían interrumpido con el coronavirus, sino que ha sido muy criticada por otros países, ya que la consideran una violación del acuerdo de devolución a China de esta antigua colonia británica. Mientras Estados Unidos se plantea retirarle a Hong Kong su estatus económico especial como castigo al régimen, el Reino Unido planea darle el permiso de residencia a los miles de ciudadanos que poseen el pasaporte de británicos de ultramar, concedido tras el traspaso de la soberanía en 1997. Temiendo una fuga de capitales en este centro financiero global, la Bolsa se ha resentido con sus mayores pérdidas en cinco años y el Colegio de Abogados ha emitido un comunicado desmontando jurídicamente la potestad de Pekín para imponer su legislación saltándose al Parlamento local. Pero el régimen chino está decidido a atajar la revuelta antes de las elecciones legislativas previstas para septiembre, en las que la oposición demócrata podría hacerse con el control de la cámara y bloquear así al Gobierno local. Tras la vuelta de las protestas, prosigue así otra semana de lucha que continuará el domingo con la manifestación en recuerdo de la matanza de Tiananmen, que ya ha sido prohibida por la Policía pero volverá a sacar a la multitud a la calle. Mientras tanto, y a pesar de los intentos de la oposición por retrasar el debate con varias mociones que han sido rechazadas, el Parlamento discute la ley para prohibir que los hongkoneses silben el himno nacional de China.
27-05-2020 | Fuente: abc.es
Alta tensión en Hong Kong por la ley de respeto al himno chino
En plena reactivación de la revuelta en Hong Kong por la Ley de Seguridad Nacional que China planea imponer sin pasar por el Parlamento local, que desató violentas protestas el domingo, hoy se vive una nueva jornada de tensión en la ciudad. El motivo es otra ley, la de respeto al himno chino, que su Parlamento autónomo sí tiene previsto debatir y prevé penas de hasta tres años de cárcel y multas de 50.000 dólares de Hong Kong (5.800 euros) para quien lo insulte o silbe. Siguiendo con sus movilizaciones para reclamar democracia al autoritario régimen de Pekín, la oposición ha llamado a sabotear dicha sesión del Consejo Legislativo (Legco), como ya hiciera en junio del año pasado contra la ley de extradición a China, que fue finalmente retirada. Para impedir que se repitan esos mismos disturbios, que desataron esta segunda Revuelta de los Paraguas, la Policía ha blindado el edificio con barreras de agua de dos metros en las calles de alrededor y un despliegue de 3.000 agentes antidisturbios. Según informa el periódico South China Morning Post, la Policía escoltará a los diputados hasta el interior del Parlamento en caso de que las vías de acceso sean cortadas por los manifestantes. Durante los últimos días, por las redes sociales han circulado numerosos llamamientos a la huelga y a paralizar tanto los transportes públicos como las clases, que hoy empiezan para 150.000 alumnos de instituto después de cuatro meses de suspensión por la epidemia del coronavirus. Como los jóvenes y adolescentes han estado en primera línea de las protestas desde el estallido de la revuelta, las autoridades se han preparado para una nueva jornada de agitación social. Al igual que viene ocurriendo desde hace ya un año, el objetivo de los manifestantes es poner contra las cuerdas al Gobierno local y al régimen chino en sus demandas de sufragio universal para elegir al jefe ejecutivo. Pero Pekín ha respondido con más mano dura. Aprovechando la conmoción internacional por la pandemia del coronavirus, la Asamblea Nacional Popular (Parlamento orgánico del régimen) aprobará mañana jueves una moción instando a redactar una Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong. Sin ser debatida por su Parlamento autónomo, dicha ley será promulgada entre junio y agosto y penará la subversión, la secesión, el terrorismo y las injerencias extranjeras. Una normativa que, según teme la oposición demócrata, podría acabar con las libertades políticas que tiene Hong Kong, mayores que en el resto de China, y con la autonomía que le brinda el principio de «un país, dos sistemas», vigente en teoría hasta 2047. Pérdidas en la Bolsa Dicha ley no solo ha avivado las protestas, que se habían interrumpido con el coronavirus, sino que ha sido muy criticada por otros países, ya que la consideran una violación del acuerdo de devolución a China de esta antigua colonia británica. Mientras Estados Unidos se plantea retirarle a Hong Kong su estatus económico especial como castigo el régimen, el Reino Unido planea darle el permiso de residencia a los miles de ciudadanos que poseen el pasaporte de británicos de ultramar, concedido tras el traspaso de la soberanía en 1997. Temiendo una fuga de capitales en este centro financiero global, la Bolsa se ha resentido con sus mayores pérdidas en cinco años y el Colegio de Abogados ha emitido un comunicado desmontando jurídicamente la potestad de Pekín para imponer su legislación saltándose al Parlamento local.
26-05-2020 | Fuente: abc.es
Los abogados de Hong Kong cuestionan que China pueda imponer la ley de seguridad
La decisión del régimen chino de imponer una Ley de Seguridad Nacional a Hong Kong sin pasar por su Parlamento autónomo no solo ha desatado una batalla política y social, como se vio en las protestas del domingo, sino también legal. En pleno debate sobre si esta decisión viola el principio de «un país, dos sistemas» que rige en la excolonia británica, su Colegio de Abogados cuestiona la potestad de Pekín para incluir dicha normativa en el Anexo III de la Ley Básica, mini-Constitución de la ciudad, como pretende. «El borrador revela una serie de aspectos preocupantes y problemáticos», asegura en un comunicado el Colegio de Abogados, que analiza sus fundamentos jurídicos. Amparándose en el artículo 18 de dicha mini-Constitución, la Asamblea Nacional Popular (Parlamento orgánico del régimen chino) aprobará el jueves una moción instando a su Comité Permanente a redactar una ley contra la secesión, subversión, terrorismo e injerencias extranjeras en Hong Kong. Según ese artículo, Pekín puede incluir directamente su legislación nacional en cuestiones de defensa, asuntos exteriores o que estén fuera de los límites del Gobierno regional. Pero el Colegio de Abogados recuerda que el artículo 23 de la Ley Básica establece que Hong Kong deberá legislar sus propias normas sobre la traición, secesión, subversión y en relación con las interferencias extranjeras. «La Ley de Seguridad Nacional, como está propuesta en su borrador, parece contener asuntos cubiertos por el artículo 23 de la Ley Básica y está dentro de la autonomía de la Región Administrativa Especial de Hong Kong promulgar sus leyes correspondientes», reza el comunicado. Recordando que dicha misión corresponde al Consejo Legislativo (Legco) en virtud de los artículos 66 y 73 (1) de la Ley Básica, el Colegio de Abogados concluye que «parece que el Comité Permanente de la Asamblea Nacional Popular no tiene poder para añadir la Ley Nacional de Seguridad de Hong Kong en el Anexo III a través del mecanismo del artículo 18». Además, el comunicado expresa sus dudas sobre la decisión del Gobierno central de establecer en Hong Kong «órganos de la seguridad nacional». Tal y como recoge, «no está claro cómo esta disposición cumplirá el artículo 22 (1) de la Ley Básica, que establece que ningún departamento del Gobierno central puede interferir en asuntos que Hong Kong administra por su cuenta de acuerdo a la ley». Independencia judicial De igual modo, el Colegio de Abogados critica que, según el borrador de la polémica ley, «los órganos administrativos, legislativos y judiciales de Hong Kong deben prevenir, detener y castigar los actos que pongan en peligro la seguridad nacional». A su juicio, «la referencia a ?los órganos judiciales? da a entender que la judicatura de Hong Kong será ordenada a actuar de un modo particular». Frente al papel de los tribunales en China, que están al servicio del régimen del Partido Comunista, el comunicado recuerda que «la independencia judicial es la piedra angular del éxito de Hong Kong y no debería ser minada». Por último, el Colegio de Abogados alerta de que la propuesta de Pekín «ha causado profunda inquietud en la comunidad local e internacional» y advierte de que «no hay seguridad de que cumpla con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos» de la ONU. En este sentido, recuerda que, cuando el Parlamento local quiso promulgar por primera vez una Ley de Seguridad Nacional en 2003, 2hubo una auténtica y generalizada preocupación de que infringiera los derechos políticos y civiles de los hongkoneses, incluidas la libertad de expresión y de Prensa». En aquel entonces, rememora el comunicado, «la propuesta fue retirada tras una extensa consulta y una vehemente oposición». Pero, ahora, Pekín pretende que dicha ley entre en vigor por promulgación del Gobierno de Hong Kong en lugar de por legislación de su Parlamento, por lo que «no hay seguridad de que haya una consulta pública». Para el Colegio de Abogados, «esto no tiene procedentes» porque «al público se le debe permitir la oportunidad de considerar y debatir apropiadamente las propuestas de leyes que afecten a sus derechos y obligaciones personales».
26-05-2020 | Fuente: abc.es
Maduro ordena eliminar el partido de Juan Guaidó y Leopoldo López
El régimen de Nicolás Maduro ha ordenado a través del fiscal general Tareck William Saab declarar como «organización terrorista» al partido Voluntad Popular (VP), fundado por el presidente interino Juan Guaidó y Leopoldo López, para eliminarlo e inhabilitarlo políticamente. El fiscal Saab anunció que introdujo ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia un recurso para determinar si VP es «una organización terrorista y si es susceptible de sanciones por este motivo». En su presentación mediática, Saab acusó a los dirigentes de VP de hacer un negocio y «agredir al pueblo» con las protestas. También responsabilizó a la formación, fundada hace once años, de «presionar a la empresa norteamericana AT&T para pedir a EE.UU. que impidiera que los buques iraníes llegaran al país para traer gasolina y aditivos». En su exposición de motivos, el fiscal señaló que «cuando hablamos de falta de alimentos ya sabemos quiénes son los responsables, los factores de la extrema derecha que han alentado el bloqueo contra nuestro país (?) a las empresas que nos entregaban aditivos para combustible en negocios lícitos las persiguieron y amenazaron». Maduro pidió al brazo jurídico del régimen chavista «declarar al partido Voluntad Popular como una organización criminal con fines terroristas« y que, como consecuencia, sea disuelta en base a lo establecido en la Ley de Partidos Políticos, Reuniones Públicas y Manifestaciones a fin de «garantizar la paz de la República». La presidencia interina de Juan Guaidó, quien se retiró de VP para mantener la autonomía política en su cargo, rechazó la intención de Maduro de inhabilitar al partido. Por su lado Leopoldo López, coordinador nacional de VP y Comisionado Presidencial del Centro de Gobierno de Guaidó, también rechazó la arremetida del régimen. «Hoy quienes están acusados e investigados internacionalmente por narcotraficantes, esos que tienen lazos de amistad con los grupos terroristas FARC, el ELN, Hizbola y con carteles de droga, quienes acercan a nuestro país a regímenes promotores del terrorismo, arremeten de nuevo contra VP«, afirmó López. »Mientras el pueblo venezolano protesta en las calles por la falta de agua, de luz, de gasolina, de gas, por la escasez y porque el dinero no les alcanza; Maduro y su dictadura del hambre, corrupta e ineficiente persigue a nuestro partido«, añadió. En su cuenta de twitter, el líder de VP, que se encuentra refugiado en la Embajada de España desde hace más de un año, dijo que «Voluntad Popular es un sentimiento libertario, es por eso que ese afán asesino de la dictadura no nos ha detenido, al contrario, ha reforzado nuestra convicción de lucha democrática, algo que la dictadura no puede entender ni perdonar. Por eso hoy, quienes están acusados y solicitados internacionalmente por terroristas y narcotraficantes; esos quienes mantienen secuestrados a millones de venezolanos, dan un paso más en la escalada de persecución en contra de nuestro partido». Leopoldo López subrayó que no han podido ni podrán nunca «acabar con el sueño de libertad y con la lucha de todo un pueblo, y por ello, no han podido ni podrán tampoco nunca acabar con nuestro partido. Voluntad Popular no puede ilegalizarse ni disolverse, porque es un sentimiento de libertad, y eso no lo puede acabar ni una ni mil sentencias de un tribunal inconstitucional, arrodillado a la dictadura«.
25-05-2020 | Fuente: elmundo.es
Marlaska destituye al jefe de la Guardia Civil en Madrid en medio de la polémica por la seguridad de Pablo Iglesias
El coronel Diego Pérez de los Cobos, con un largo historial profesional en la lucha contra el terrorismo, fue el cargo encargado de dirigir el dispositivo en Cataluña contra el 1-O 
25-05-2020 | Fuente: abc.es
La Ley de Seguridad que quiere imponer China reactiva la revuelta de Hong Kong
No ha tardado Hong Kong en movilizarse contra la Ley de Seguridad Nacional que le quiere imponer China sin pasar por su Parlamento regional, anunciada el viernes en la apertura de la Asamblea Nacional Popular en Pekín. Tal y como se esperaba, ayer estallaron las primeras protestas, ya que muchos consideran que dicha regulación, que penará la subversión, la secesión, el terrorismo y las injerencias extranjeras, viola la autonomía de la que disfruta la excolonia británica bajo el principio de «un país, dos sistemas» y coarta sus libertades, mayores que en el resto de China. Ni la amenaza del coronavirus, ya controlado en la ciudad, ni la prohibición de manifestarse impidieron que miles de personas se congregasen en el distrito comercial de Causeway Bay, escenario habitual de las protestas del año pasado reclamando democracia. Al igual que entonces, la tensión fue en aumento entre los manifestantes, que se cubrían el rostro con máscaras y entonaban cánticos contra el régimen chino portando banderas y carteles, y los antidisturbios, que habían montado un fuerte dispositivo para evitar concentraciones y desplegado hasta su cañón de agua. Cargas y gas lacrimógeno Para dispersar a la multitud, los agentes dispararon gases lacrimógenos y cargaron contra las barricadas montadas en las calles que conducen al vecino distrito de Wan Chai, según mostró la radiotelevisión pública RTHK. Para despejar los obstáculos del camino, se ayudaron del cañón de agua, cuyo chorro acabó propulsando a varias personas y también a algunos periodistas. Los manifestantes, en su mayoría jóvenes ataviados de negro, se enfrentaron a la Policía lanzando ladrillos y otros objetos. Al grito de «¡Levántate por la libertad, la revolución de nuestros tiempos!» y «¡La independencia es la única salida para Hong Kong!», quemaron neumáticos y basura en las calles y destrozaron los escaparates de algunas tiendas. Al anochecer, el Gobierno local informó en un comunicado de que la Policía había arrestado a al menos 180 personas, entre quienes había 40 que habían montado barricadas y también políticos y consejeros de distrito de la oposición demócrata. Se suman así a los más de 8.300 detenidos desde el estallido en junio de las manifestaciones contra la ya retirada ley de extradición a China, que empezaron de forma pacífica y derivaron en una violenta revuelta por la democracia que sacudía cada semana a Hong Kong hasta la llegada del coronavirus. Según el periódico South China Morning Post, los hospitales atendieron a una decena de heridos por las peleas callejeras. Por las redes sociales circulan imágenes de pandillas de jóvenes de negro, el uniforme de los manifestantes, pegando salvajemente a quienes trataban de retirar las barricadas, entre ellos un abogado de 40 años. Aunque no por una reyerta, sino por un ataque de pánico, en estado crítico se encuentra una limpiadora de 51 años que sufría del corazón y se desmayó cuando un grupo de personas entró a la carrera en el baño donde estaba trabajando. Un verano caliente Con el control de la epidemia del coronavirus y el anuncio de la Ley de Seguridad Nacional, que será promulgada entre junio y agosto, vuelve la agitación social y se espera otro «verano caliente». Además de criticar que dicha normativa sea impuesta directamente desde Pekín en el Anexo III de la Ley Básica, mini-Constitución de Hong Kong, la oposición demócrata teme perder las mayores libertades políticas de las que goza la excolonia británica. Y es que la ley prevé la creación de oficinas de la seguridad pública china para perseguir delitos como la subversión, el separatismo y el terrorismo, acusaciones que el autoritario régimen de Pekín usa habitualmente para condenar a los disidentes en el continente sin las garantías legales que priman en Occidente. Aunque las autoridades chinas y la jefa ejecutiva del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, insisten en que se respetarán los derechos políticos y económicos, la ciudad más libre de Asia teme un aumento de la represión. En el objetivo están la oposición demócrata y los activistas críticos con el régimen del Partido Comunista, que ahora tienen libertad de expresión y reunión para organizar movilizaciones multitudinarias como la vigilia anual recordando la matanza de Tiananmen. Tras su devolución por parte del Reino Unido en 1997, China se había comprometido a respetar dichas libertades bajo el principio de «un país, dos sistemas», vigente en teoría durante 50 años. Alertando de que la nueva Ley de Seguridad Nacional supondrá el fin de dicho modelo, 186 diputados y diplomáticos de 23 países han firmado una declaración denunciando la «flagrante violación» de la Declaración Conjunta Sino-Británica que selló en 1984 el retorno de Hong Kong. «Si la comunidad internacional no puede confiar en que Pekín cumpla su palabra sobre Hong Kong, la gente tendrá recelos para aceptarla en otros asuntos», advirtió el comunicado, redactado por el último gobernador de la colonia, Christopher Patten, y el secretario de Exteriores británico, Malcom Rifkind. Entre los firmantes destacan 44 diputados británicos, ocho miembros de la Cámara de los Lores y senadores estadounidenses muy críticos con China, como Marco Rubio y Ted Cruz. Los planes de Pekín han sido denunciados también por la Unión Europea, Australia, Canadá y Estados Unidos, que amenaza con revisar el estatus económico especial que otorga a Hong Kong como castigo al régimen. En un encuentro con los diputados de esta ciudad y de la vecina Macao, el viceprimer ministro Han Zheng les aseguró que «la intención del Gobierno es firme y la ley será implementada hasta el final». Tal y como informa la televisión estatal CCTV, también les dijo que solo se dirigiría contra un número pequeño de personas: los activistas que buscan la independencia, los radicales violentos y los manifestantes que pretenden hundir la economía local con su canto de guerra «Si ardemos, vosotros os quemáis con nosotros», sacado de «Los juegos del hambre». Por su parte, el Gobierno local respondió anoche en un comunicado a las críticas internacionales defendiendo la necesidad de la ley por la violencia de las protestas, prometiendo además libertad e independencia judicial. Pero, al ser China un régimen autoritario, pocos se lo creen. Pekín apela a la «coexistencia pacífica» con EE.UU. para evitar una nueva «Guerra Fría» Junto a la guerra comercial, las disputas territoriales en el Mar del Sur de China y las acusaciones sobre el coronavirus, la revuelta de Hong Kong se suma a la larga lista de enfrentamientos que el régimen de Pekín mantiene con Estados Unidos. Compareciendo en la Asamblea Nacional Popular, la reunión anual del Parlamento orgánico chino, el ministro de Exteriores, Wang Yi, intentó ayer rebajar la tensión, exacerbada por la catástrofe global que ha desatado la pandemia. «Tenemos que estar alerta ante los esfuerzos de algunas fuerzas políticas en América que quieren secuestrar las relaciones con China y están empujando a ambos países hacia una denominada nueva Guerra Fría», señaló en el Gran Palacio del Pueblo de Pekín ante un reducido grupo de periodistas. Con el fin de evitar contagios, a todos ellos se les había hecho la prueba del coronavirus horas antes y habían sido aislados hasta la rueda de prensa. Para Wang, «desgraciadamente, no solo el coronavirus está barriendo el mundo, un virus político también se está extendiendo por EE.UU. Este virus político aprovecha cada oportunidad para manchar a China». Ante la creciente hostilidad internacional hacia el régimen de Pekín por la pandemia y el riesgo de desacoplamiento de Occidente con la segunda mayor economía del planeta, advirtió de que «esto es un peligroso intento de revertir el curso de la Historia?. Asegurando que «China no tiene intención de cambiar a EE.UU., y mucho menos de reemplazarlo?, propuso «por el bien de los dos pueblos, y también por el futuro de la humanidad, encontrar un modo de coexistir pacíficamente a pesar de las diferencias en los sistemas y culturas de ambas sociedades». Curiosamente, Wang Yi trataba de disipar los temores a un mundo bipolar, pero acabó recurriendo a la misma «coexistencia pacífica» que ya enarbolara la extinta Unión Soviética durante la «Guerra Fría». Con un tono más mesurado, que contrasta con el que emplean los «lobos guerreros? que están proliferando entre los diplomáticos chinos, tendió la mano a sus vecinos, Rusia, Japón y Corea del Sur. Además, apeló a la colaboración con la Unión Europea, pero eludió la crisis con Australia por la investigación del coronavirus. Y, dentro de la «diplomacia de las mascarillas» con que Pekín intenta mejorar su imagen, también prometió más ayuda para África.
25-05-2020 | Fuente: abc.es
¿Perderá Hong Kong sus libertades? Estas son las claves de la ley de seguridad que quiere imponer China
La nueva ley de Seguridad Nacional que Pekín pretende imponer ha reactivado las protestas en Hong Kong, donde este fin de semana han salido de nuevo a las calles miles de personas, que temen un retroceso en las libertades de las que disfrutan, mayores que las de los ciudadanos del continente. Estas son las preguntas y las respuestas para entender las intenciones del régimen chino y la reacción de los hongkoneses. ¿Qué pretende imponer China? La Asamblea Nacional Popular, Parlamento orgánico del autoritario régimen chino, aprobará el jueves una moción instando a su Comité Permanente a redactar una Ley de Seguridad Nacional para Hong Kong que penará la subversión, el secesionismo, el terrorismo y las injerencias extranjeras. Aunque la excolonia británica tiene su propio Parlamento, la nueva ley no será debatida al promulgarse directamente en uno de los anexos de la mini-Constitución que rige la ciudad. ¿Puede Pekín saltarse al Parlamento de Hong Kong? Aunque la legislación de Hong Kong compete a su Parlamento por el principio «un país, dos sistemas», que otorga a la ciudad autonomía y más libertades que al resto de China, Pekín tiene potestad para promulgar directamente ciertas normas. Según el artículo 18 de la Ley Básica, las regulaciones nacionales se pueden incluir en su Anexo III cuando se refieran a la defensa, asuntos exteriores y «otras cuestiones fuera de los límites» de su Gobierno regional. ¿Por qué no promulga la ley el Parlamento local? En virtud del artículo 23 de la mini-Constitución de Hong Kong, el Gobierno local tenía que haber promulgado esta ley, pero medió millón de personas se echaron a las calles cuando intentó hacerlo en 2003. Ahora, con el enrarecimiento del clima político y la previsible victoria de la oposición demócrata en las elecciones al Parlamento de septiembre, Pekín ha perdido la paciencia y toma cartas en el asunto. Pero el Consejo Legislativo (Legco) tendrá que desarrollar también su propia ley de seguridad y de educación patriótica. ¿Qué prevé la ley? Para perseguir la subversión, la secesión, el terrorismo y las interferencias extranjeras que atenten contra la seguridad nacional, la ley prevé el establecimiento en Hong Kong de oficinas de la seguridad pública china. Una posibilidad que espanta en la ciudad por su fama de intimidar y hacer «desaparecer» a los disidentes en el continente, donde la Policía puede retener legalmente a los sospechosos hasta seis meses para interrogarlos sin pasar por un tribunal. ¿Recortará la ley las libertades de Hong Kong? Aunque las autoridades de Pekín y el Gobierno local insisten en que la nueva ley no recortará las libertades políticas, sociales ni económicas y respetará los derechos de los hongkoneses, pocos se lo creen por venir de un régimen autoritario. La oposición demócrata teme que, como en China continental, la Policía use las acusaciones de subversión, secesión y terrorismo para silenciar sus críticas y prohibir sus manifestaciones. Muchos ya piensan en el exilio en el Reino Unido con sus pasaportes de británicos de ultramar, pero Londres tendría que concederles permiso de residencia.
24-05-2020 | Fuente: abc.es
Al menos 120 detenidos en las primeras protestas en Hong Kong contra la «ley antisubversión» de China
No ha tardado Hong Kong en movilizarse contra la Ley de Seguridad Nacional que le quiere imponer China sin pasar por su Parlamento regional, anunciada el viernes en la apertura de la Asamblea Nacional Popular en Pekín. Tal y como se esperaba, este domingo han estallado las primeras protestas, ya que muchos consideran que dicha regulación, que penará la subversión, la secesión y el terrorismo, viola la autonomía de la que disfruta la excolonia británica bajo el principio de «un país, dos sistemas» y amenaza sus libertades, mayores que en el resto de China. Ni la amenaza del coronavirus, ya controlado en la ciudad, ni la prohibición policial de manifestarse para guardar la distancia social han impedido que la multitud se congregue en el distrito comercial de Causeway Bay, escenario habitual de las protestas del año pasado reclamando democracia. Como entonces, la tensión ha ido en aumento entre los manifestantes, que iban ataviados con máscaras y entonaban cánticos contra el régimen chino portando banderas y carteles, y los antidisturbios, que habían montado un fuerte dispositivo para evitar concentraciones y desplegado hasta su cañón de agua. Para dispersar a la multitud, los agentes han disparado gases lacrimógenos y han llevado a cabo cargas entre las barricadas montadas en las calles que conducen al vecino distrito de Wan Chai, según ha mostrado la radiotelevisión pública RTHK. A tenor de un comunicado de la Policía difundido en Facebook, a las 16.30 (10.30, hora peninsular española) habían sido arrestadas ya 120 personas, entre las que figuraban 40 que habían montado barricadas en la calle Gloucester. Se suman así a los más de 8.300 detenidos desde el estallido en junio de las manifestaciones contra la ya retirada ley de extradición a China, que empezaron de forma pacífica y derivaron en una violenta revuelta por la democracia que sacudía cada semana a Hong Kong hasta la llegada del coronavirus. Con el control de la epidemia y el anuncio de la Ley de Seguridad Nacional, que podría ser promulgada a finales de junio, vuelve la agitación política y se espera un «verano caliente». Además de criticar que dicha normativa sea impuesta directamente desde Pekín en el Anexo III de la Ley Básica, mini-Constitución de Hong Kong, la oposición demócrata teme perder las mayores libertades políticas de las que goza la excolonia británica. Y es que la ley prevé la creación de oficinas de la seguridad pública china para perseguir delitos como la subversión, el separatismo y el terrorismo, acusaciones que el autoritario régimen de Pekín usa habitualmente para condenar a los disidentes en el continente sin las garantías legales que priman en Occidente. Aunque las autoridades chinas y la jefa ejecutiva del Gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, insisten en que se respetarán los derechos políticos y económicos, la ciudad más libre de Asia teme un aumento de la represión. En el objetivo están la oposición demócrata y los activistas críticos con el régimen del Partido Comunista, que ahora tienen libertad de expresión y reunión para organizar movilizaciones políticas como la vigilia anual recordando la matanza de Tiananmen. «Un país, dos sistemas» Tras su devolución por parte del Reino Unido en 1997, China se había comprometido a respetar dichas libertades bajo el principio de «un país, dos sistemas», vigente en teoría durante 50 años. Alertando de que la nueva Ley de Seguridad Nacional supondrá el fin de dicho modelo, 186 diputados y diplomáticos de 23 países han firmado una declaración denunciando la «flagrante violación» de la Declaración Conjunta Sino-Británica que selló en 1984 el retorno de Hong Kong. «Si la comunidad internacional no puede confiar en que Pekín cumpla su palabra sobre Hong Kong, la gente tendrá recelos para aceptarla en otros asuntos», advirtió el comunicado, redactado por el último gobernador de la colonia, Christopher Patten, y el secretario de Exteriores británico, Malcom Rifkind. Entre los firmantes destacan 44 diputados británicos, ocho miembros de la Cámara de los Lores y senadores estadounidenses muy críticos con China, como Marco Rubio y Ted Cruz. Los planes de Pekín han sido denunciados también por la Unión Europea, Australia, Canadá y Estados Unidos, que amenaza con revisar el estatus económico especial que otorga a Hong Kong como castigo al régimen. Compareciendo este domingo ante los medios en la Asamblea Nacional Popular, el ministro de Exteriores chino, Wan Yi, ha intentado rebajar la tensión, exacerbada también por las acusaciones de la Casa Blanca sobre la catástrofe global del coronavirus. «Tenemos que estar alerta ante los esfuerzos de algunas fuerzas políticas en América que quieren secuestrar las relaciones con China y están empujando a ambos países hacia una denominada nueva Guerra Fría», señaló. Ante la creciente hostilidad internacional hacia China y el riesgo de desacoplamiento con la segunda mayor economía del planeta, Wang Yi advirtió de «esto es un peligroso intento de revertir el curso de la Historia». Asegurando que «China no tiene intención de cambiar a EE.UU., y mucho menos de reemplazarlo», propuso «por el bien de los dos pueblos, y también por el futuro de la humanidad, encontrar un modo de coexistir pacíficamente a pesar de las diferencias en los sistemas y culturas de ambas sociedades». Curiosamente, Wang Yi trataba de disipar el regreso a un mundo bipolar, pero acabó recurriendo a la misma «coexistencia pacífica» que ya enarbolara la extinta Unión Soviética durante la «Guerra Fría».
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