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Noticias de terrorismo

01-07-2020 | Fuente: abc.es
Las protestas de Hong Kong no se achantan ante la nueva Ley de Seguridad Nacional impuesta por China
Ni la prohibición policial por el coronavirus ni la Ley de Seguridad Nacional impuesta por China, que amenaza con la cadena perpetua, logran frenar las protestas de Hong Kong reclamando democracia. Desafiando la nueva regulación, que entró en vigor el martes al filo de la medianoche, decenas de miles de personas se han echado a las calles este miércoles, justo cuando se cumplen 23 años de la devolución a Pekín de esta antigua colonia británica. Aunque la Policía había vetado la tradicional marcha del aniversario por el riesgo de contagio y los disturbios del año pasado, cuando fue asaltado el Parlamento local, la multitud ha ocupado el distrito comercial de Causeway Bay, que era su punto de partida. Bajo una fuerte presencia policial, con 4.000 antidisturbios y su cañón de agua desplegado, no han tardado en estallar los incidentes, los insultos y las carreras. Centenares de detenidos Hasta las cinco y media de la tarde (once y media, hora peninsular española), habían sido detenidas 180 personas por alterar el orden público, incluyendo a siete como sospechosas de violar la nueva Ley de Seguridad Nacional. Según había publicitado la propia Policía en su cuenta de Twitter, el primer detenido por esta legislación era un hombre que portaba una pancarta donde rezaba «Independencia de Hong Kong». Pero, dando buena cuenta del ingenio hongkonés, antes de dicha leyenda ponía en pequeñito «No a». Ahora está por ver si es acusado o no de secesión bajo la nueva ley, que prevé penas de entre tres años y cadena perpetua para ese delito y los de subversión, terrorismo y colusión con fuerzas extranjeras. Por otra parte, y según recogían las redes sociales, una mujer fue arrestada por llevar un cartel también a favor de la independencia y con las banderas de Estados Unidos y el Reino Unido. Será difícil que Hong Kong, una ciudad con una larga tradición liberal por su influencia occidental, renuncie de la noche a la mañana a su libertad de expresión y reunión. Aunque el Gobierno local advirtió en un comunicado de que las proclamas a favor de la independencia pueden constituir un delito de secesión, los manifestantes no dejaron de cantarlas, pero sin ondear sus banderas. Como en protestas anteriores, jóvenes enmascarados y ataviados de negro montaron barricadas, rompieron baldosas del suelo y destrozaron el escaparate de Maxim´s, una pastelería supuestamente afín al régimen de Pekín. Para dispersar a la multitud, la Policía los bañó con su cañón de agua y con espray de pimienta. A tenor del periódico «South China Morning Post», los agentes también lanzaron gases lacrimógenos. Uno de ellos, informó la Policía, resultó herido con un corte por objeto afilado cuando intentaba practicar una detención. Entre las decenas de arrestados destacan varios diputados de la oposición, como Andrew Wan, presidente del Partido Democrático; Ray Chan y Tam Tak-chi, quien llevaba un antiguo disfraz de policía chino. A la vista de estas imágenes, está claro que los manifestantes de Hong Kong no se han asustado ante las amenazas de Pekín. Intimidar y disuadir Previamente, en el izado de la bandera para conmemorar la efeméride de la devolución, la jefa ejecutiva del Gobierno local, Carrie Lam, se congratuló de que «la promulgación de la Ley de Seguridad Nacional es un punto de inflexión para superar la actual parálisis y restaurar la estabilidad y el orden del caos». En Pekín, el subdirector de la Oficina del Consejo de Estado para Asuntos de Hong Kong y Macao, Zhang Xiaoming, se defendió de las críticas extranjeras y aseguró que no será el fin de la fórmula «Un país, dos sistemas». En teoría, este principio garantizaba la autonomía de esta excolonia hasta 2047, pero ha quedado en entredicho por la imposición de la ley sin pasar por el Parlamento local y sin que se supiera su contenido hasta su promulgación. «Esta nueva ley tan dura está claramente destinada a intimidar y disuadir cualquier acción o declaración que pueda ofender al Partido Comunista de China. Su primer objetivo son los jóvenes manifestantes que apoyan la independencia o recurren a la violencia. El segundo: las ONG, medios y organizaciones foráneas que puedan infringir los intereses del régimen. Y el tercero son los activistas que tratan de conseguir el apoyo de gobiernos democráticos extranjeros», analiza para ABC Jean-Pierre Cabestan, politólogo de la Universidad Baptista de Hong Kong. Aunque destaca que el joven y combativo Joshua Wong y otros activistas «han sido rápidos en disolver sus partidos políticos», cree que «los demócratas de Hong Kong seguirán luchando por la democracia y contra la invasión de sus libertades y su Estado de Derecho».
01-07-2020 | Fuente: abc.es
La dura Ley de Seguridad Nacional no aplaca las protestas de Hong Kong
Ni la prohibición de reuniones por el coronavirus ni la Ley de Seguridad Nacional impuesta por China, que amenaza con la cadena perpetua, aplacan las protestas de Hong Kong reclamando democracia. Desafiando la nueva regulación, decenas de miles de personas se echaron a las calles ayer, justo cuando se cumplían 23 años de la devolución a Pekín de esta antigua colonia británica. Aunque la Policía había vetado la tradicional marcha del aniversario por el riesgo de contagio y los disturbios del año pasado, cuando fue asaltado el Parlamento local, la multitud ocupó el distrito comercial de Causeway Bay. Bajo una fuerte presencia policial, con 4.000 antidisturbios y su cañón de agua desplegado, no tardaron en estallar los incidentes, los insultos y las carreras. En una nueva jornada de enfrentamientos que dejó siete agentes heridos, uno apuñalado en un brazo, los manifestantes jugaron al ratón y al gato por el centro de la isla y la Policía detuvo a 370 personas. Entre ellos figuran seis hombres y cuatro mujeres, una de ellas una chica de 15 años, como sospechosos de violar la Ley de Seguridad Nacional. Según publicitó la propia Policía en su cuenta de Twitter, el primer detenido por quebrantar esta legislación era un hombre que portaba una pancarta donde rezaba «Independencia de Hong Kong». Pero luego se descubrió que, dando buena cuenta del ingenio hongkonés, antes de dicha leyenda ponía en pequeñito «No a». Ahora está por ver si es acusado o no de secesión bajo la nueva ley, que prevé penas de entre tres años de cárcel y cadena perpetua para ese delito y los de subversión, terrorismo y colusión con fuerzas extranjeras. Por otra parte, y según recogían las redes sociales, una mujer fue arrestada por llevar un cartel también a favor de la independencia y con las banderas de Estados Unidos y el Reino Unido. Será difícil que Hong Kong, una ciudad con una larga tradición liberal por su influencia occidental, renuncie de la noche a la mañana a su libertad de expresión y reunión. Aunque el Gobierno local advirtió en un comunicado de que las proclamas a favor de la independencia pueden constituir un delito de secesión, los manifestantes no dejaron de cantarlas, pero sin ondear sus banderas. Quien sí estrenó cartel fue la Policía: uno donde avisaba a los manifestantes de que estaban participando en un acto y entonando unos eslóganes que estaban tipificados como «intentos de subversión y secesión». Como en protestas anteriores, jóvenes enmascarados y ataviados de negro montaron barricadas en llamas, rompieron baldosas del suelo y destrozaron escaparates de tiendas afines al régimen de Pekín. Para dispersar a la multitud, la Policía los bañó con su cañón de agua y con espray de pimienta y también lanzó gases lacrimógenos. Entre las decenas de arrestados destacan varios diputados de la oposición, como Andrew Wan, presidente del Partido Democrático; Ray Chan y Tam Tak-chi, quien iba disfrazado con un uniforme antiguo de policía chino. «Estamos en las calles contra la Ley de Seguridad Nacional. Nunca nos rendiremos. Ahora no es el momento de renunciar», clamaba en Twitter el joven y combativo activista Joshua Wong, quien el día de antes había disuelto su partido Demosisto. A la vista de cómo se desarrolló el día, está claro que los manifestantes de Hong Kong no se han asustado ante las amenazas de Pekín. Previamente, en el izado de la bandera para conmemorar la efeméride de la devolución, la jefa ejecutiva del Gobierno local, Carrie Lam, se congratuló de que «la promulgación de la Ley de Seguridad Nacional es un punto de inflexión para superar la actual parálisis y restaurar la estabilidad y el orden». En Pekín, el subdirector de la Oficina del Consejo de Estado para Asuntos de Hong Kong y Macao, Zhang Xiaoming, se defendió de las críticas extranjeras y aseguró que no será el fin de la fórmula «Un país, dos sistemas». En teoría, este principio garantizaba la autonomía de esta excolonia hasta 2047, pero ha quedado en entredicho por la imposición de la ley sin pasar por el Parlamento local y sin que se supiera su contenido hasta su promulgación. «Esta nueva ley tan dura está claramente destinada a intimidar y disuadir cualquier acción o declaración que pueda ofender al Partido Comunista de China. Su primer objetivo son los jóvenes manifestantes que apoyan la independencia o recurren a la violencia. El segundo: las ONG, medios y organizaciones foráneas que puedan infringir los intereses del régimen. Y el tercero son los activistas que tratan de conseguir el apoyo de gobiernos democráticos extranjeros», analiza para ABC el profesor Jean-Pierre Cabestan, politólogo de la Universidad Baptista de Hong Kong. Aunque destaca que Joshua Wong y otros activistas «han sido rápidos en disolver sus partidos políticos», cree que «los demócratas de Hong Kong seguirán luchando por la democracia y contra la invasión de sus libertades y su Estado de Derecho».
01-07-2020 | Fuente: abc.es
Alemania disuelve una unidad de élite de su ejército en la que germinaba terrorismo de extrema derecha
Antes de marcharse a Bruselas a presidir la Comisión Europea, la exministra alemana de Defensa, Ursula von der Leyen, reconoció que la presencia de ultraderechistas en el Ejército alemán es mayor de lo que se sospechaba y advirtió que se dejaba un trabajo de limpieza a medio hacer: 280 investigaciones abiertas y el desmantelamiento de una red de extrema derecha infiltrada en la Bundeswehr que planeaba incluso atentar contra varios políticos. La actual ministra, Annegret Kramp-Karrenbauer, ha decidido poner fin al asunto y ha tomado una decisión tan drástica como ejemplarizante: disolver la unidad de élite, la KSK. «No puede continuar bajo su forma actual», dijo ayer, «tiene que ser modificada en su estructura y en su composición e integrarse mejor en la Bundeswehr». El informe del Ministerio de Defensa presentado ante el parlamento alemán, con el que justifica la medida, recoge como último incidente la detención en mayo de uno de los miembros de la KSK, que había ocultado explosivos, armas y municiones sustraidos al Ejército en el jardín de su casa y se hallaba en posesión de parafernalia nazi. Este cuerpo de las fuerzas especiales es acusado en el informe de haberse separado demasiado del Ejército, lo que ha favorecido la emergencia de «dirigentes tóxicos» y la difusión de «ideas extremistas». Con carácter de inmediatez, la segunda compañía de la KSK, donde parecía concentrarse la raíz del problema, será disuelta sin ser reemplazada. La unidad de élite sólo conservará a partir de ahora tres compañías y no participará en ejercicios ni misiones internacionales hasta que no sea consumada su renovación. El Ejército alemán emplea a cerca de 180.000 personas y es evidente que se trata de casos aislados, pero «sólo un caso ya es demasiado», como ha declarado el portavoz adjunto del Ministerio de Defensa, Boris Nannt. Además los mandos habían permitido que a sus espaldas se fraguasen planes tan abyectos como el destapado por la Fiscalía General alemana en 2017, cuando presentó pruebas del rebuscado intento de creación de un grupo terrorista en el seno del Ejército. La confabulación se remontaba a 2015, cuando la masiva llegada de refugiados desbordaba a las autoridades alemanas y el soldado Franco A. se presentó en un centro de acogida de Baviera y se registró falsamente como un solicitante de asilo sirio. Con unas pocas palabras en árabe y otras pocas en francés fingió estar en peligro y se hizo con una identidad falsa, incluso consiguió ayuda social de 400 euros al mes y el alquiler de un apartamento a cargo del Estado con el objetivo de cometer atentados y que las pruebas llevasen a un refugiado como culpable, permitiendo así azuzar los sentimientos xenófobos. En la lista de sus objetivos mortales, una lista manuscrita con la inconfundible caligrafía de otro soldado, Maximilian T., figuraban el ex presidente alemán Joachim Gauck y el ministro de Justicia, hoy de Exteriores Heiko Maas. «Ni la violencia por su cuenta ni el extremismo de derecha tienen nada que hacer en la Bundeswehr», ha dicho ahora la ministra Kramp-Karrenbauer, «quien nombra los agravios ayuda a remediarlos. Quien calla es cómplice y parte del problema». En octubre volverá a revisarse la situación interna de las compañías restantes de la unidad. Si los miembros de la KSK «no han escuchado esta primera salva de avisos, entonces abordaremos una reorganización» más amplia, ha sido su advertencia. Creada en 1996, bajo el modelo del Special Air Service (SAS) británico, la unidad de operaciones secretas está formada por unos 1.400 soldados, entre miembros de operaciones y apoyo logístico. Entre sus misiones figuran repatriar a los alemanes de zonas de guerra o en crisis, trabajos de inteligencia o entrenar a fuerzas aliadas. Un depósito de armas y municiones descubierto en mayo en el jardín de uno de los miembros de este cuerpo de élite, la reciente desaparición de 48.000 cartuchos y 62 kilos de explosivos de los almacenes de la KSK y la carta de preocupación de un oficial a la ministra de Defensa hacen pensar que lo descubierto hasta ahora no eran casos aislados y ha servido de detonante de la disolución. «La gran mayoría de los soldados del ejército alemán son firmemente fieles a la Constitución alemana y el KSK sigue disponible en su tarea de salvar vidas», ha defendido la ministra al conjunto de la institución, «pero debo eliminar sin contemplaciones a los extremistas violentos de derecha y seguiremos tomando las medidas necesarias hasta haberlo logrado por completo».
01-07-2020 | Fuente: as.com
Incautan 14 toneladas de anfetaminas del Estado Islámico en Italia
Se incautan 84 millones de pastillas que en el mercado podía tener un valor de 1.000 millones de euros para financiar el terrorismo.
01-07-2020 | Fuente: abc.es
Pekín impone cadena perpetua para aplastar la revuelta de Hong Kong
La venganza es un plato que se sirve frío y en China, con su paciencia milenaria y su arte de la guerra, saben mucho de eso. Justo un año después del asalto al Parlamento de Hong Kong en las protestas reclamando democracia, momento a partir del cual se desató una violencia nunca antes vista en la ciudad, el autoritario régimen de Pekín impuso ayer una draconiana Ley de Seguridad Nacional para aplastar esta larga revuelta. Con su hermetismo y falta de transparencia habitual, lo hizo sin que se supiera su contenido y sin pasar por el Parlamento autónomo de la excolonia británica, cuando los 162 diputados del comité permanente de la Asamblea Nacional Popular la aprobaron por unanimidad en Pekín por la mañana. Hasta catorce horas después, cuando fue promulgada casi a medianoche por el Boletín Oficial de Hong Kong e incluida en el Anexo III de su Ley Básica, no se conocieron las penas con que castigará los delitos que contempla: secesión, subversión, terrorismo e injerencia extranjera. Los dos primeros prevén condenas de entre tres y diez años y, para sus organizadores, cadena perpetua. Además, el ataque o el vandalismo contra instalaciones del Gobierno será considerado subversión del poder estatal. El terrorismo será castigado con penas de entre cinco y diez años hasta la cadena perpetua, incluyendo la destrucción del transporte público e instalaciones eléctricas que puedan estallar o sistemas de agua, telecomunicaciones e internet. Con la cadena perpetua como pena máxima, la colusión con fuerzas extranjeras comprenderá no solo aquellas acciones apoyadas por organizaciones foráneas que dañen al Gobierno local y al central, sino también incluso las que pidan ayuda o sanciones internacionales. Con este endurecimiento legal, Pekín pretende acabar con la agitación social que sacude a Hong Kong. Desde junio del año pasado, cuando estalló el malestar contra la ya retirada ley de extradición a China, se han sucedido las manifestaciones multudinarias contra el Gobierno y pidiendo la independencia, los enfrentamientos violentos y actos vandálicos y las llamadas a Estados Unidos y otros países para imponer sanciones al régimen de Pekín. Todo lo que ahora está duramente castigado por la Ley de Seguridad Nacional y que antes, como mucho, estaba penado con diez años de cárcel si el detenido era acusado de «disturbios». Al menos no se aplicará la nueva regulación con efecto retroactivo, como temían los más de 8.000 detenidos a lo largo de la revuelta. Aunque la ley será aplicada por unidades especiales de las fuerzas policiales y judiciales locales, Pekín nombrará a un consejero del Gobierno autónomo y establecerá una agencia de seguridad cuyos agentes tendrán total inmunidad. Su actuación no se regirá por la Ley Básica de Hong Kong, que hace de «mini-Constitución» de la ciudad, y nadie ni nada podrá interferir en sus misiones. Para juzgar estos casos de seguridad nacional, el Gobierno elegirá a los magistrados, que no podrán haber criticado la ley y cuyo ejercicio en el tribunal será solo de un año. Aunque los juicios deberían ser públicos y algunos con jurado, los especialmente sensibles se celebrarán a puerta cerrada y otros «complicados o que involucren a gobiernos extranjeros» se llevarán a China continental, donde los disidentes suelen ser condenados por delitos como «subversión contra el poder del Estado» o «buscar problemas». Unas condiciones legales muy alejadas de las que imperan en cualquier democracia y que hacen temer a muchos hongkoneses el fin del modelo «Un país, dos sistemas», que garantizaba su autonomía hasta 2047, y la pérdida de sus libertades políticas, mayores que en el resto del país. Manifestantes en favor de la democracia protestan contra la ley de seguridad nacional - EFE Para calmar sus miedos, la jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, inistió en que esta nueva ley respetará los derechos humanos y el Estado de Derecho y «solo afectará a un grupo muy reducido de personas», ayudando a «acabar con la revuelta para recuperar el desarrollo económico y el bienestar de los ciudadanos». Pero numerosos activistas y líderes políticos, como el joven y carismático Joshua Wong, disolvieron sus partidos y organizaciones antes de la entrada en vigor de la ley. Incluso los comercios «amarillos» que se habían posicionado a favor de las protestas quitaron sus pancartas para no ser incriminados. En las redes sociales, los partidarios de la revuelta se apresuraron a borrar sus mensajes, lo que demuestra el miedo que ha despertado esta ley en una ciudad que, hasta ahora, era de las más libres y abiertas de Asia. A pesar del nuevo clima de represión que amenaza a Hong Kong, la oposición demócrata ha llamado a salir hoy a la calle en la manifestación por el 23º aniversario de la devolución a China, prohibida por la Policía por el coronavirus y la violenta toma del Parlamento el año pasado. Habrá que ver si desafían dicho veto, como el mes pasado en la vigilia de Tiananmen, o los asusta la nueva ley. Unánime condena internacional contra el régimen chino Además del fuerte rechazo social en Hong Kong, la Ley de Seguridad Nacional china se ha encontrado la unánime condena internacional. Las democracias occidentales denuncian que Pekín incumple el acuerdo de devolución de Hong Kong a China por parte del Reino Unido, contemplado en la Declaración Sino-Británica de 1984 y formalizado con el traspaso el 1 de julio de 1997. Amparado por la ONU, dicho tratado internacional estipulaba el respeto a sus libertades y su autonomía bajo la fórmula de «Un país, dos sistemas», que ahora queda en entredicho. Mientras Japón ha liderado en el G7 una propuesta contra la ley y la Unión Europeaa advierte a Pekín de sus «serias consecuencias», Estados Unidos le ha retirado a Hong Kong su estatus económico preferente. Se trata de un castigo al régimen porque por esta ciudad entra el 70 por ciento de la inversión extranjera en China, pero también dañará a esta capital financiera de Asia. Haciendo oídos sordos, Xi Jinping sigue aumentando su control sobre Hong Kong, que podría perder su carácter único y, lo que es más importante, sus libertades.
30-06-2020 | Fuente: abc.es
EE.UU. rechaza la restricción de los visados de China y le insta a «cumplir las promesas» del tratado de 1984
Estados Unidos ha rechazado este lunes la imposición de restricciones a visados de sus ciudadanos por parte de China y ha instado a Pekín a «cumplir las promesas» de la Declaración Conjunta Sino-Británica, firmada en 1984. Según un comunicado del Departamento de Estado de Estados Unidos, «las amenazas del Partido Comunista Chino de tomar represalias restringiendo los visados de los ciudadanos estadounidenses exponen una vez más cómo Pekín se niega a asumir la responsabilidad de sus propias decisiones». Así, «si China quiere recuperar la confianza de los hongkoneses y de la comunidad internacional, debe cumplir las promesas que hizo al pueblo de Hong Kong y a Reino Unido en la Declaración Conjunta Sino-Británica de 1984, registrada en la ONU», ha agregado el texto. El Gobierno de China ha anunciado este lunes que impondrá restricciones de visados sobre ciudadanos de Estados Unidos como represalia por las críticas vertidas en las últimas semanas contra Pekín por sus políticas relativas a Hong Kong, en particular la ley de seguridad nacional en ciernes. El portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Zhao Lijian, ha explicado en rueda de prensa que la medida, que se impondrá contra aquellas personas que tengan una «conducta abominable» sobre asuntos relacionados con Hong Kong, se debe a la «decisión equivocada» de Washington de imponer también restricciones sobre los visados de ciertas autoridades del gigante asiático. Por su parte, el Departamento de Estado norteamericano impuso el viernes sanciones contra altos cargos del Partido Comunista -sin especificar cuáles- acusados de restringir las libertades de los ciudadanos hongkoneses. A finales de mayo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ya amenazó con imponer sanciones contra altos cargos chinos por la cuestión de Hong Kong. Además, el Senado estadounidense aprobó el jueves por unanimidad el proyecto de ley sobre sanciones contra funcionarios, empresas y bancos de China que respalden la nueva ley de seguridad que Pekín está ultimando para Hong Kong. Cadena perpetua El Gobierno chino ha catalogado en reiteradas ocasiones de injerencia las críticas de la Administración Trump sobre la política seguida en Hong Kong, especialmente después de que se supiese que la cúpula comunista ultimaba una ley de seguridad nacional para imponerla en la antigua colonia británica. La polémica ley de seguridad que prepara China incluye el establecimiento de una «comisión para la defensa de la seguridad nacional» que se encargará de perseguir todas las actividades irregulares comprendidas en esta nueva y polémica normativa, entre ellas las consideradas como «secesión», «subversión» o «terrorismo». Esta ley, hay que recordar, supercede por completo a la normativa de Hong Kong estipulada por el propio Congreso del territorio, cuyo órgano ejecutivo ha sido incapaz de aclarar los detalles de la normativa y ha remitido constantemente a las autoridades de Pekín para cualquier duda al respecto, alegando falta de información. El borrador aún es secreto, aunque fuentes cercanas al asunto aseguran que plantea penas de cadena perpetua.
30-06-2020 | Fuente: abc.es
China desoye todas las críticas y da luz verde a la ley de seguridad nacional en Hong Kong
Con su hermetismo y falta de transparencia habitual, el régimen chino ha aprobado este martes la polémica Ley de Seguridad Nacional que impondrá a Hong Kong sin pasar por su Parlamento local, que penará la subversión, la secesión, el terrorismo y las injerencias extranjeras. Según informa el periódico «South China Morning Post», la ley ha sido aprobada unánimemente por los 162 diputados del comité permanente de la Asamblea Nacional Popular, el Parlamento orgánico del régimen que el mes pasado votó a favor de tramitar esta iniciativa. En la antigua colonia británica, que lleva levantada desde hace un año reclamando democracia, muchos temen que esta ley les arrebate sus libertades políticas, mayores que en el resto de China. Avivando sus temores, todavía no se conocen los detalles de esta controvertida regulación, que será promulgada este miércoles, 23º aniversario de la devolución de Hong Kong a China, al ser incluida directamente en el Anexo III de la Ley Básica, «mini-Constitución» de la ciudad. Además de conmemorar la efeméride, la fecha es una venganza por el asalto del año pasado al Parlamento local por parte de los manifestantes que reclaman democracia, que causaron numerosos destrozos en el edificio. Este año, la Policía ha prohibido la marcha que tradicionalmente se celebra cada 1 de julio argumentando dichos disturbios y el riesgo de contagio por el coronavirus. Pero, igual que hicieron durante la también prohibida vigilia de Tiananmen, es posible que los hongkoneses vuelvan a echarse a las calles, y más cuando conozcan el contenido de la ley. De momento solo un puñado de diputados hongkoneses en la Asamblea Nacional han visto su borrador, pero no los del Parlamento autónomo y, mucho menos, los del bando demócrata. Esta opacidad, que es normal en el régimen chino, ha despertado todos los miedos en Hong Kong, una de las ciudades más abiertas del mundo y donde su Gobierno envía cada día a la Prensa más de una docena de comunicaciones informando de todas sus actividades. A tenor del SCMP, que cita fuentes oficiales, la ley de seguridad nacional incluirá la cadena perpetua, y no solo penas máximas de diez años de cárcel como se había hablado antes. Aunque todavía no se sabe qué delitos contemplará dicha pena, la oposición y los activistas políticos de Hong Kong temen que Pekín use la ley para silenciar sus demandas democráticas, exactamente igual que hace en el continente. De forma rutinaria, los disidentes chinos son condenados por «incitar a la subversión contra el poder del Estado», lo que hace temer a los hongkoneses por la pérdida de sus derechos políticos, como la libertad de expresión y reunión. Además, en los últimos días se ha especulado con la posibilidad de que la ley tenga efecto retroactivo. Si fuera así, estarían en la diana los miles de detenidos por las protestas reclamando democracia que sacuden a la ciudad desde hace un año, que empezaron de forma pacífica contra la ya suspendida ley de extradición a China y han derivado en una revuelta con una violencia nunca antes vista en Hong Kong. Con su intervención directa, Pekín intenta aplastar la agitación política, que ha hundido la economía y es su mayor amenaza desde las protestas de Tiananmen, ya que ha despertado el sentimiento independentista entre los jóvenes hongkoneses. El Gobierno local asegura que la excolonia seguirá manteniendo sus libertades y garantías legales y que la nueva normativa solo afectará a un «grupo muy reducido» de personas. Pero la implantación de una oficina de la seguridad del Estado aterra a muchos en Hong Kong, que lo consideran una violación del principio «Un país, dos sistemas» que rige en la ciudad, en teoría, hasta 2047. Manifestando esta misma preocupación, las principales democracias occidentales también han denunciado que la Ley de Seguridad Nacional incumple el acuerdo de devolución de Hong Kong a China por parte del Reino Unido, contemplado en la Declaración Sino-Británica de 1984 y formalizado con el traspaso el 1 de julio de 1997. Amparado por la ONU, dicho tratado internacional estipulaba el respeto a las mayores libertades de la colonia y su autonomía bajo la fórmula de «Un país, dos sistemas», que ahora ha quedado en entredicho. Mientras Japón ha liderado en el G7 una propuesta contra la ley y la Unión Europea ha advertido a Pekín de sus «serias consecuencias», Estados Unidos le retirará a Hong Kong su estatus económico preferente. Se trata de un castigo al régimen porque por esta ciudad entra el 70 por ciento de la inversión extranjera en China, pero también dañará a esta capital financiera de Asia. Haciendo oídos sordos a todas estas críticas, el régimen de Xi Jinping sigue aumentando su control sobre Hong Kong, que podría perder su carácter único y, lo más importante, sus libertades.
29-06-2020 | Fuente: abc.es
Al menos siete muertos en un ataque de milicianos a la Bolsa de Karachi en Pakistán
Al menos siete personas, entre ellas cuatro insurgentes, murieron y otras tres resultaron heridas cuando un grupo de hombres armados atacó este lunes con granadas y disparos la Bolsa de Karachi, en el sur de Pakistán. «Un grupo de terroristas trató de entrar en el edificio de la Bolsa. En el intercambio de disparos los cuatro atacantes murieron y puedo confirmar que al menos un policía falleció», dijo a Efe un portavoz policial de la urbe, Rizwan Patel, que confirmó más tarde la muerte también de dos guardias de seguridad. Los asaltantes llegaron al edificio, una zona de alta seguridad que acoge bancos y oficinas, y lanzaron granadas contra su puerta principal y después comenzaron a disparar. Según Patel, las fuerzas de seguridad y los agresores se enfrascaron en un tiroteo en la entrada de la bolsa, sin que estos lograran acceder al edificio. «Las fuerzas de seguridad han tomado el control del inmueble», subrayó Patel. La Bolsa de Karachi, a través de su cuenta oficial en Twitter, también confirmó que «ahora los disparos han terminado y han llegado refuerzos». Murad Ali, jefe de Gobierno de la provincia de Sindh, de la que Karachi es la capital, calificó el suceso de «ataque contra la seguridad y la economía nacional». El Ejército de Liberación Baluchi, que busca la independencia de la provincia de Baluchistán, en el suroeste del país, reivindicó su autoría en un comunicado en Twitter. «Una brigada del Ejército de Liberación Baluchi ha cometido hoy un ataque en la bolsa de Karachi. Nuestros luchadores están dentro del edificio y han tomado el control de la zona», afirmó. Ese mismo grupo reivindicó el asalto contra el consulado de China en Karachi en 2018, que acabó con siete muertos. El terrorismo se ha reducido en el país asiático en los últimos años de forma considerable, pero a pesar de ello se siguen produciendo atentados.
28-06-2020 | Fuente: abc.es
Un herido en el segundo apuñalamiento en 48 horas en el centro de Glasgow
Un hombre ha resultado herido en el segundo apuñalamiento en la ciudad escocesa de Glasgow en 48 horas, que la Policía considera un ataque «dirigido» que no supone riesgo para el resto de los ciudadanos, indicó este domingo un portavoz policial. Tras recibir una llamada de alerta a las 11.10 GMT de hoy, los agentes han acordonado las calles colindantes al hotel Premier Inn del centro urbano, enfrente del cual se produjo el suceso, que ahora investigan las autoridades y que no se cree que esté relacionado con el delito del viernes. «Los agentes están en el lugar de los hechos. Creemos que ha sido un ataque dirigido y pensamos que no existe ninguna amenaza para el público en general», ha dicho hoy el inspector Gareth Griffiths. Este apuñalamiento se produce después de que el viernes el sudanés de 28 años Badreddin Abadlla Adam fuera abatido a tiros por la Policía tras herir a seis personas a cuchilladas en el hotel Park Inn de Glasgow, que aloja temporalmente durante la pandemia a inmigrantes solicitantes de asilo. La Policía ha informado este domingo de que la identificación de este atacante, presuntamente uno de los residentes del hotel, se basa en «información que facilitó este año al ministerio del Interior», y señaló que continúan las investigaciones sobre sus motivaciones, en un suceso que no se considera un acto de terrorismo. Problemas de salud mental Seis personas fueron heridas cuando el agresor perpetró su ataque a mediodía del pasado viernes en el hotel Park Inn de West George Street, lo que motivó el cierre de las calles del centro de la ciudad escocesa. Los heridos son tres de los solicitantes de asilo, dos recepcionistas y el policía David Whyte, todos entre 17 y 53 años, que permanecen hospitalizados en condición estable, ha confirmado la Policía. Según han declararon algunos testigos a los medios, el autor era presuntamente uno de los residentes del hotel y otros inquilinos habían expresado anteriormente temores por su estado de salud mental. La Policía de Escocia ha pedido a los ciudadanos que se pongan en contacto si creen que pueden tener información sobre los hechos y mantiene que no se considera que exista ningún riesgo adicional relacionado con este suceso.
27-06-2020 | Fuente: elmundo.es
Las víctimas del terrorismo exigen al Gobierno que no blanquee a Bildu con el "atajo" de la "aritmética"
Notables ausencias de asociaciones de víctimas al acto en el Congreso para protestar por la política de pactos de Pedro Sánchez con la coalición abertzale