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04-06-2020 | Fuente: abc.es
Conservadores alemanes proponen una «OTAN de la salud»
La crisis sanitaria nos ha servido para reflexionar acerca de cómo nos organizamos y salimos adelante en condiciones sanitarias límites, sobre las capacidades de nuestra sociedad, su resistencia y sus limitaciones. Y entre los conservadores alemanes ha surgido la inquietud de canalizar toda esa reflexión, de manera que la pandemia nos sirva de plataforma para repensar un Estado acorde con las necesidades del siglo XXI. Un grupo de 30 diputados de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel y 34 expertos en diversas áreas públicas afines al partido, han elaborado una lista de 103 propuestas para una reforma del sistema sanitario, incluso de la política y del Estado. Le han dado forma de libro, titulado «Nuevo Estado» y fue presentado ayer en Berlín. «El Estado se ha vuelto disruptivo consigo mismo», trata de explicar uno de los coautores, Florian Oßner, «antes del coronavirus ya nos preocupábamos por el federalismo, por la efectividad de la administración y por la cooperación internacional. A medida que el mundo cambia a un ritmo muy rápido, el Estado y las estructuras políticas están llegando a sus límites. Los proyectos tardan demasiado o fallan por completo. Estamos atrapados en la trampa de la complejidad y es imprescindible tomar la iniciativa de las reformas necesarias, para que no nos atropellen». «A menudo somos demasiado jerárquicos, demasiado burocráticos y demasiado lentos. Para tener éxito a largo plazo, nuestro Estado debe cambiar más en los próximos 10 años que en los últimos 70 juntos», estima Oßner, que como miembro de la circunscripción de Landshut-Kelheim, ha aportado su experiencia en las áreas de movilidad, planificación de proyectos y gestión de presupuestos. «Debemos hacerlo mejor. La política y la administración deben cambiar», añaden los diputados Nadine Schön y Thomas Heilmann, que subrayan la idea de que miles de millones de dólares no son suficientes para que la economía salga bien de esta crisis. «Será necesario que cambien el Estado, las regulaciones administrativas y las estructuras. El coronavirus no será la última de las amenazas y hemos de poner a punto el Estado para los nuevos retos», dice Schön, que propone las siguientes preguntas: ¿Nuestro sistema de financiación hospitalaria ha demostrado su eficacia en esta situación de emergencia? ¿Cómo nos aseguraremos de tener suficiente material de protección y desinfectantes la próxima vez? ¿Cómo pueden las autoridades de Sanidad, los hospitales y el Instituto Robert Koch trabajar juntos aún mejor? «Básicamente, nuestra respuesta es muy clara: no hay forma de evitar la globalización y la cooperación internacional. Necesitamos soluciones globales, como una mayor cooperación en el marco de la OMS, los Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas o una conferencia internacional de donantes, y quizás también una especie de "OTAN de salud". Esto podría desarrollarse a partir del Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades, ya existente. Sus tareas incluyen la recopilación conjunta de datos, el control y la coordinación de las capacidades de laboratorio, la adquisición conjunta y la distribución de equipos de protección. Dicha estructura no reemplazaría a la OMS, que como institución global permanente tiene muchas tareas que realizar más allá de las pandemias, pero crearía capacidades adicionales para situaciones excepcionales», propone Heilmann. «También en Europa, no debemos dejar a nadie solo, ni persona ni Estado. Tenemos que planificar la recolección e investigación conjunta de datos, coordinar las pruebas y la búsqueda de vacunas y métodos de tratamiento, hacerlo juntos, garantizar la producción, adquisición y distribución conjunta de equipos de protección. No nos ayuda que Mecklenburg-Pomerania Occidental acapare las mascarillas que necesitan las enfermeras italianas. Y tenemos que mantener la autonomía básica en caso de crisis, al menos para Europa. Si toda la producción textil se subcontrata a Asia, nuestras empresas no pueden satisfacer la necesidad de mascarillas a corto plazo. Y si el 80% de nuestros medicamentos se producen en China, habrá escasez en una situación de emergencia, por lo que debemos garantizar un suministro que ningún Estado miembro pueda garantizar por sí solo». «Receta del éxito» Partiendo del hecho de que los países de la región de Asia Oriental han dominado la pandemia mejor que los países de Europa, el libro llama a preguntarnos qué estrategias han llevado al éxito y cuál de estos es compatible con los valores del mundo occidental. «Las pasadas epidemias se han producido con mucha más frecuencia en el este de Asia que en Europa, los MERS y SARS, la gripe aviar y porcina se originaron en Asia. Por lo tanto, tanto los ciudadanos como el estado están allí mucho mejor preparados para una pandemia de lo que Europa ha estado hasta ahora. Podemos aprender de tales experiencias». «Para la "receta del éxito" de Corea del Sur, una combinación de pruebas y seguimiento, el uso de tecnología y datos juega un papel central», apuntan también, «nuestra respuesta europea es la solución DP3T (Protocolo descentralizado de seguimiento de proximidad para preservar la privacidad) desarrollado por una red internacional de investigación. Sobre esta base, el uso de la tecnología Bluetooth permite rastrear los contactos. Si alguien demuestra estar infectado, los contactos de Bluetooth en su teléfono celular de los 14 días anteriores pueden recibir un mensaje de advertencia y pasar a la cuarentena. Es mucho mejor que cualquier toque de queda si las personas usan voluntariamente estas herramientas para romper la cadena de infección». Y ponen todo el énfasis posible en señalar que «la amenaza de pandemia requiere mayor atención y capacidad de respuesta en todos los niveles de las instituciones públicas y sobre la base del estado constitucional democrático». El libro «Neustaat» ha generado generó una gran respuesta, anes incluso de llegar a las librerías. Christian Miele, presidente de Bundesverband Deutsche Startups e.V., cree que «el libro podría ser el comienzo de un tercer período de puesta en marcha de la República Federal». El editor en jefe de Die Welt, Christoph Keese, ha festejado que «estaba esperando este libro».
29-05-2020 | Fuente: elpais.com
Dos décadas de invenciones: de la guerra al consumo de masas
Entre 1915 y 1938, se produjeron cientos de fotografías en Francia con el fin de estimular los avances científicos e industriales. Un libro reúne estas imágenes desconocidas, que componen una historia donde confluye el diseño, la ciencia, la tecnología y la industria
28-05-2020 | Fuente: abc.es
Li Keqiang rechaza «la mentalidad de la Guerra Fría porque el desacoplamiento no hará bien al mundo»
En los tiempos del coronavirus, las ruedas de prensa gubernamentales en China son por videoconferencia y con un reducido grupo de periodistas, que han pasado horas antes la prueba para que no haya contagios incluso aunque estén delante de un pantalla. Lo de las preguntas filtradas para evitar cuestiones espinosas no es nuevo; eso ya viene de antes. Así ha comparecido este jueves el primer ministro, Li Keqiang, al término de la Asamblea Nacional Popular, la reunión anual del Parlamento orgánico de China. Suspendida en marzo por la epidemia desatada en Wuhan y acortada de dos a una semana, en su clausura ha dado luz verde a la controvertida Ley de Seguridad Nacional que el régimen quiere imponer a Hong Kong sin pasar por su Parlamento autónomo. Una decisión que ha reactivado la revuelta por la democracia en la antigua colonia británica y recibido numerosas críticas internacionales, sobre todo de Estados Unidos. Con la sombra de esta ley y de la pandemia sobrevolando el encuentro, el único del año que mantiene con los medios, Li Keqiang ha analizado el deterioro de los lazos con la Casa Blanca, que culpa al régimen del coronavirus y le presiona con Hong Kong. «Es cierto que nuestras relaciones han encontrado problemas, pero hay también muchos intercambios en lo económico, el comercio, la ciencia, la tecnología, la cultura y otros campos», se mostró conciliador ante una pregunta de la cadena americana de televisión NBC. A su juicio, «es justo decir que hay muchos intereses comunes entre China y EE.UU. y ambos países ganan con la cooperación y pierden con la confrontación». Por ese motivo, aseguró que, «dada la importancia de esta relación, cualquier problema que ocurra es causa de preocupación para la comunidad internacional». Ante el riesgo de regresar a un mundo bipolar por culpa de la pandemia, como ya pregonan muchos en Occidente, insistió en que «rechazamos desde hace tiempo la mentalidad de la Guerra Fría, porque el desacoplamiento entre las dos mayores potencias económicas no le hará bien a ninguna parte y es también dañino para el mundo». Recordando que el consorcio industrial estadounidense acaba de abrir un centro de innovación precisamente en Wuhan, Li se congratuló de que «las economías de nuestros dos países están estrechamente conectadas» y destacó que «ese ejemplo muestra que sus comunidades de negocios se necesitan mutuamente porque la cooperación es beneficiosa». Guerra comercial y conflicto político Junto a la «guerra comercial» que les enfrenta, el conflicto político de Hong Kong ha abierto un nuevo frente entre EE.UU. y China como si fuera el Berlín de la antigua «Guerra Fría». Ante la nueva Ley de Seguridad Nacional que Pekín impondrá en la excolonia británica, Washington ya ha advertido de que revisará el trato económico preferente que le concede a esta ciudad, uno de los centros financieros del planeta, por considerar que viola la autonomía que le otorga el principio de «un país, dos sistema». Recalcando que dicho modelo es «una política estatal de China que el Gobierno ha implantado fielmente», Li Keqiang argumentó que la polémica ley lo respetará y «está diseñada para conseguir la estabilidad y prosperidad a largo plazo de Hong Kong». Pero la normativa, que será redactada por el Consejo Permanente de la Asamblea y promulgada en la mini-Constitución de la ciudad entre finales de junio y agosto, ha disparado el miedo a que Hong Kong pierda sus libertades políticas, mayores que en el resto del país. Con el fin de perseguir la subversión, la secesión, el terrorismo y las injerencias extranjeras, a las que Pekín acusa de estar tras las protestas reclamando democracia que empezaron hace un año, la ley prevé el establecimiento de oficinas de la seguridad china. Su fama de «hacer desaparecer» a los disidentes ha alarmado a los activistas políticos que critican al régimen del Partido Comunista. Para hacer frente al coronavirus, Li Keqiang apeló a la colaboración internacional. A pesar de su negativa inicial, China respaldó en la reciente asamblea anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la investigación sobre sus orígenes una vez que la pandemia esté controlada. Asegurando que «cualquier contagio, una vez detectado, debe ser tratado de inmediato» y que «no se permitirá ningún encubrimiento», pidió «trabajar juntos para controlar el virus» y que «las vacunas y medicamentos sean bienes públicos que deberían ser compartidos por toda la humanidad».
28-05-2020 | Fuente: abc.es
Menos de 300 muertes y de 17.000 contagios, las claves de la lucha de Israel contra el coronavirus
Desde que el coronavirus traspasó las fronteras de Wuhan y comenzó a expandirse por el mundo, la Humanidad ha sido testigo de cómo se desata uno de esos periodos a los que se hace mención especial en los libros de Historia, de la fragilidad del ser humano y el falso control que tiene sobre su vida, así como de que hay casi tantas formas de enfrentarse a una crisis, en este caso sanitaria, como países existen. Qué método es más apropiado, solo el tiempo lo dirá; no obstante, lo cierto es que hay países que hasta el momento han registrado cifras muy bajas de casos confirmados y muertes en comparación con el resto. Es el caso de Israel, donde se han contabilizado 281 fallecidos, 16.771 contagios y 14.486 curados; unos datos que dejan entrever que han sabido controlar la pandemia y que han permitido la reapertura casi total de la economía. Lea Levi, inmigrante francesa y médica de familia en el hospital Meuhedet, explica que la contención de la Covid-19 se ha sustentado sobre cuatro pilares. El primero es «la precocidad con que se aplicaron las medidas: después del inicio de marzo, el Gobierno israelí empezó a someter a una cuarentena de dos semanas a todos los nacionales que volvían del extranjero; al mismo tiempo, la Maguen David Adom (Estrella Roja de David, el servicio de emergencia y asistencia médica) lanzó una campaña a nivel nacional de test que al principio se hacían a domicilio y después también en unidades móviles a las que los pacientes llegaban en sus vehiculos privados tras solicitar cita por una ?app?. Los resultados de los test llegaban directamente al médico que trataba al paciente, así como a su centro de salud». En segundo lugar la doctora habla de la situación geopolítica de Israel, algo que en principio constituye un hándicap se ha convertido en una ventaja en este caso, muy concreto. «Hay muy pocos desplazamientos, dadas las complejas relaciones diplomáticas con los países vecinos», expone, y añade: «Con respecto a las relaciones con la Autoridad Palestina, parece que israelíes y palestinos hayan llegado a un entendimiento, ?en favor del sentido común?, para evitar la propagación del virus». No solo se frenó la circulación de ciudadanos de una zona a otra, sino que también -como ya explicaba la agencia de noticias Efe dos meses atrás- «los enfrentamientos entre Israel y las milicias de Gaza han disminuido relativamente, del mismo modo que han descendido los sucesos en los territorios palestinos de Cisjordania y Jerusalén Este, aunque se mantienen las fricciones diarias». El hecho de que hubiese una relativa tranquilidad en la zona no evitó sin embargo que, el pasado 28 de marzo, el Ejército israelí bombardease, como respuesta a un disparo de cohete, puestos del movimiento islamista, Hamás, que controla la bloqueada franja de Gaza. Tampoco ha evitado que hace una semana, el líder palestino, Mahmud Abbas, volviese a anunciar que «la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y el Estado de Palestina quedan absueltos de todos los acuerdos y entendimientos con los gobiernos americano e israelí y todas las obligaciones contempladas en estos, incluyendo las de seguridad». Tal y como expuso el correponsal de ABC en Oriente Medio; Mikel Ayestaran, «Abbas mostró de esta forma su malestar con el plan de anexión de Cisjordania que los israelíes pretenden poner en marcha el 1 de julio y que supondrá el final de la solución de los dos Estados en la que trabaja la comunidad internacional, sin éxito, desde hace décadas». Tecnología y sistema sanitario Pero, volviendo al plano sanitario, Levi habla de una tercera razón por la que el virus no se ha cebado con Israel: «el uso de los datos personales de los individuos». «Una app [Hamagen] permite localizar por qué lugares hemos pasado y nos advierte de si hemos estado en contacto con un enfermo de coronavirus, en cuyo caso quedamos confinados», cuenta, y agrega: «A mediados de marzo se aprobó un decreto para utilizar los datos de los servicios secretos con el fin de localizar los casos y poder advertir a los contactos». Una vez que se detecta un caso positivo, «los pacientes reciben un kit de mascarillas, guantes, termómetro y oxímetro (mide la cantidad de oxígeno en sangre), además de llamadas diarias de un médico y del enfermero dedicado a seguir su caso», desgrana, puntualizando que esta sería la cuarta clave en la lucha de Israel contra el coronavirus. A todo ello hay que sumar la organización de la red sanitaria del país. «La situación se tomó muy en serio después del inicio de la crisis en China, cuando seguimos la espectacular construcción del hospital en Wuhan. A finales de enero recibimos las primeras cajas con material y mascarillas para atender a los pacientes que pudieran estar infectados. Desde principios de marzo comprendimos que la situación se agravaba muy rápido, por lo que limitamos la asistencia de pacientes a las consultas y desarrollamos las teleconsultas; se pospusieron las cirugías y consultas médicas no esenciales y se canceló la atención dental no urgente. Ha habido un largo periodo en el que paradójicamente los hospitales han quedado en calma antes que que llegase el pico de la epidemia», dice Levi, quien también explica las medidas que se tomaron, no solo a nivel organizacional, sino desde el punto de vista estructural: «Cada hospital israelí está construido de tal manera que en 24 horas puede desplegar un hospital de campaña bien equipado, se pueden utilizar en caso de guerra biológica u otro tipo de crisis sanitaria para aumentar su capacidad. También en los aparcamientos de los centros de salud hay marcas en el suelo de líneas telefónicas y de acceso a internet que permiten abrir rápidamente nuevos servicios». Esta forma de anticiparse a lo que pueda venir es quizás una muestra de lo que Rafael Dezcallar, diplomático español que vivió en el estado hebreo entre 1989 y 1992, llama en su obra «Entre el desierto y el mar» el síndrome de la seguridad: «Hasta que llegue la paz, las gentes de esta ciudad [Tel Aviv] grande y próspera seguirán sintiéndose vulnerables y frágiles. Miran el mapa y, a pesar de su fortaleza militar y de sus bombas atómicas ven a Israel como un país muy pequeño en medio de un mar árabe, en el que viven cientos de millones de persona, en su mayoría hostiles». Piedras en el camino No obstante, los buenos resultados que los israelíes han registrado hasta el momento en su lucha contra el coronavirus no implican que haya sido un camino de rosas. Levi califica la situación provocada por la pandemia de «una mala película histórica sobre la epidemia de la gripe de 1918 o la de la peste» y asegura que jamás se había topado con una patología con tanta variedad en el cuadro clínico: «Va desde personas mayores con paperas o diarrea hasta otros pacientes con dificultad respiratoria.. Además, nunca habíamos conocido una patología tan contagiosa». Aunque afirma que lo que más le sorprendió es «la larga duración de la incubación, de varias semanas, lo que hace imposible saber si las medidas tomadas eran las acertadas hasta entre dos semanas y un mes después». Al igual que el resto de la comunidad médica internacional, ella y sus compañeros se han visto obligados a aprender acerca de la Covid-19 a marchas forzadas; también se han enfrentado a momentos de tensión. «Para mí la semana más difícil fue la primera de abril por la cantidad de casos que saturaban los servicios de urgencias, las dificultades para que el personal se quedase en casas de retiro y, sobre todo, el tener que convencer a muchas familias de que tenían que separarse: por un lado, los miembros que habían dado positivo y que eran enviados a hoteles medicalizados y, por otro, los miembros que habían dado negativo; había que evitar la propagación del virus en el seno de la unidad familiar en el periodo de celebración de las fiestas de Pessah, la Pascua judía [conmemoración de la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud de Egipto]». Además, en medio de un contexto incierto en el que la política ha creado inesperadas alianzas -el conservador Benjamin Netnyahu y el centrista Benny Gantz han formado un Gobierno de coalición tras 16 meses de bloqueo político y tres elecciones infructuosas-, el estado se ha tenido que emplear a fondo para vigilar más de cerca a ciertos sectores de la población, que se han mostrado más díscolos a la hora de seguir el confinamiento. La ciudad en que vive Levi con su familia -tiene cinco hijos- es ejemplo de ello: Bnei Brak es una localidad judía ortodoxa de las afueras de Tel-Aviv; de sus 195.000 habitantes, 2500 se infectaron, convirtiéndola en la ciudad más afectada por la enfermedad en el país. El desconocimiento de las medida tomadas por el Gobierno, la invitación de algunas voces fuertes de la comunidad a seguir rezando en sinagogas y escuelas talmúdicas y la celebración de funerales masivos hicieron que las fuerzas del orden tuvieran imponer el confinamiento, lo que desató la indignación de los jaredíes (temerosos de Dios). Levi cuenta que en su ciudad hubo «un dispositivo de urgencia excepcional: una intervención del Ejército a tiempo para establecer un confinamiento militar con una limitación de desplazamiento de cien metros y bloqueos en la entrada de la ciudad. También se desplegó un centro detección accesible para todos, centro de manejo de pacientes ambulatorios y, como en las otras ciudades, el Ejército entregaba materiales médicos y paquetes de alimentos a los pacientes confinados». Lucha desde los laboratorios El ambiente de los barrios y las ciudades ultraortodoxos contrasta con el de Tel Aviv, ciudad improvisada, atestada de terrazas en las que se puede observar el carácter y estilo de vida mediterráneo de sus habitantes, «capital de gay» de Oriente Medio. También contrasta con Haifa, al norte de Tel Aviv, imán para los desarrolladores de startups y centro de innovación tecnológica mundial. En su polo científico se ubica el laboratorio de Bonus BioGroup, que desarrolla un medicamento (MesenCure) para tratar a pacientes de coronavirus y neumonía. Su proyecto tiene unas claras protagonistas: las células mesenquimáticas del tejido conjuntivo (MSCs), con las que la compañía ya tiene experiencia trabajando. Según explica en su nota de prensa, estas células se extraen del tejido adiposo de donantes sanos para someterlas a «una innovadora combinación de condiciones químicas, biológicas y físicas» y aumentar así su eficacia terapéutica. Se introducen en el cuerpo del paciente por vía intravenosa y ellas, activadas, se encargan de «alcanzar los pulmones y reducir su inflamación, regenerar los tejidos pulmonares deteriorados y mejorar la respiración y otros síntomas». Liad Vaknin, portavoz de la empresa, explica que «alrededor de 35 personas» trabajan en el proyecto y que lo hacen más rápido de lo normal, debido a la urgencia de la crisis: «Normalmente, el desarrollo de este tipo de medicinas dura entre tres y cuatro años. En las circunstancias actuales y con la aceleración del proceso, basado en tecnologías ya desarrolladas por la compañía, además de nuestra vasta experiencia en este campo y nuestra capacidad de fabricación, la empresa planea tratar a pacientes en seis meses», momento en que se espera que el fármaco ya esté disponible en hospitales y farmacias. Vislumbrando el día en el el producto salga al mercado, Liad afirma que, «sin duda», él y el resto del equipo sentirán «una gran satisfacción y un sentimiento de plenitud»: «Después de todo, la biotecnología no es una alta tecnología. La mayoría de nosotros podríamos haber ganado más dinero probablemente si hubiéramos elegido una profesión relacionada con las altas tecnologías. Sin embargo, escogimos la biotecnología para ayudar a quienes lo necesitan y mejorar las condiciones humanas. ¿Y que mejor oportunidad que esta?». Un mundo cambiante De lo que nadie duda ya es de que la crisis del coronavirus cambiará, si no lo ha hecho ya, algunas de nuestras costumbres y formas de ver la vida. «Como el mundo del trabajo, el de la medicina también se ha pasado al universo de los vídeos. En mi centro de salud, el Mehuredet, hemos tenido un aumento de las teleconsultas por teléfono y, especialmente, por vídeo. Creo que esto va a modificar completamente el comportamiento del paciente hacia su médico», expresa Levi. También hay voces que van más allá y hablan de cambios en el Nuevo Orden Mundial y del ascenso de los nacionalismos. Gadi Taub, historiador y columnista en el diario Haaretz, es un firme defensor de ello. Considera que las instituciones internacionales han fallado, lo que hará que la gente recurra instintivamente al estado nación, «que los internacionalistas han estado interpretando como villano desde el final de la Segunda Guerra Mundial». Según su parecer, hay dos razones: «la solidaridad que solo las sociedades nacionales pueden evocar entre sus ciudadanos (?), algo que no logran marcos más grandes como "Humanidad" o "Europa" , y la democracia», ya que, explica, «hasta ahora, los estados nacionales han demostrado ser el vehículo más efectivo para que las personas ejerzan control sobre su destino común». El historiador opina que es más fácil alcanzar la libertad en una «familia de naciones libres e independientes» que en una «Humanidad uniforme bajo una única élite». Para ilustrar su posición, que choca de plano con la de los internacionalistas, utiliza como metáfora los videos de seguridad que ponen en los aviones de pasajeros antes de despegar, que dicen «cuando viaje con una persona que necesita ayuda, primero póngase su propia máscara de oxígeno..», porque «está claro que, de lo contrario, reduciría su capacidad de ayudar a los otros. Si queremos someter esta enfermedad y salir de la crisis en forma razonable, es mejor que esperemos que Donald Trump, por poner un ejemplo, se ocupe primero de la economía de Estados Unidos. A menos, por supuesto, que Europa se contente con ver que el próximo plan Marshall provenga de China». También piensa que los datos registrados por Israel en su lucha contra el coronavirus no son casualidad, ya que «en comparación con Europa, ha batallado contra la crisis sanitaria» y ha salido más airosa. «Israel tiene una cultura ruidosa de desacuerdo, un desprecio por el orden y un número desproporcionado de individualistas inconformistas. Aunque los israelíes no son reacios ?per se? a establecer reglas, todos se inclinan a verse a sí mismos como la excepción. Aun así, la sociedad israelí ha conservado un fuerte sentido instintivo de solidaridad. Y esto puede explicar, al menos en parte, nuestro relativo éxito en el manejo de la crisis: cuando una sociedad está vinculada por la solidaridad, puede exigir a las personas que tengan precaución no solo para protegerse, sino también para proteger a los demás», expone. Y compara: «La UE no ha podido producir tales lazos de lealtad mutua. Y esta es la razón por la cual sus diversos estados miembros no tardaron mucho en volver a cerrar sus fronteras nacionales».
27-05-2020 | Fuente: abc.es
El ministro de Defensa chino advierte: «La confrontación con EE.UU. es de alto riesgo»
El ministro de Defensa chino, Wei Fenghe, afirmó durante un panel de discusión paralelo a la Asamblea Popular Nacional (ANP, Legislativo) que «la confrontación estratégica entre China y Estados Unidos ha entrado en un periodo de alto riesgo». «Estados Unidos ha intensificado su política de contención frente a China desde que comenzó el brote de coronavirus. La confrontación estratégica entre ambas partes ha entrado en un periodo de alto riesgo», dijo Wei -también general del Ejército Popular de Liberación (EPL)- en una reunión celebrada en los márgenes de la ANP, recoge hoy la prensa local. Por ello, agregó Wei, China debe fortalecer su espíritu de lucha, atreverse a luchar y ser bueno luchando, e instó a «usar esta batalla para promover la estabilidad». Entretanto, el jefe de la división de armamento de las Fuerzas Aéreas del EPL, Zhu Cheng, aseguró en el mismo panel que «la rivalidad entre China y Occidente se está intensificando en la esfera cibernética, la espacial, la de aguas profundas y la biológica», y que China debe alcanzar el nivel de los países occidentales. «Sugiero acelerar la puesta en marcha de tecnologías innovadoras y revolucionarias de fabricación propia», señaló Zhu, según informó el diario South China Morning Post. Otro miembro del Ejército chino, Miao Hua, también mencionó a EE.UU. en sus comentarios: «En este último año, frente a la confrontación obstinada de EE.UU. y el repentino golpe de la pandemia de coronavirus, el presidente (de China), Xi Jinping, nos ha llevado a superar las dificultades y a convertir el peligro en una oportunidad». Las relaciones entre Washington y Pekín atraviesan su momento más bajo en décadas, y los funcionarios del país asiático han advertido repetidamente del riesgo de que las dos partes se vean involucradas en un «conflicto accidental» en zonas de tensión habitual como el Mar de China Meridional. Nueva advertencia a Taiwán Las tensiones también alcanzan a Taiwán, sobre la que Pekín reclama su soberanía: el martes, un portavoz de la cartera china de Defensa reiteró que «cualquier intento por parte de la isla de buscar la independencia o de resistirse a la reunificación por medio de la fuerza están llamados al fracaso». El portavoz, Wu Qian, aseguró que Estados Unidos «no deja de interferir en los asuntos internos de China, lo cual perjudica el desarrollo de las relaciones entre ambos países y ejércitos, y menoscaba la paz y la estabilidad en el Estrecho de Taiwán». El Gobierno chino anunció el pasado viernes que su presupuesto para Defensa de 2020 crecerá hasta los 1,27 billones de yuanes (178.331 millones de dólares, 163.226 millones de euros), un 6,6 % más que en 2019. Será el quinto año consecutivo en el que el presupuesto de Defensa crece a un ritmo de un solo dígito, mientras que en los cinco años anteriores subió a dos. El portavoz de Defensa aseguró que el presupuesto es «razonable», y que está «en consonancia con el nivel de desarrollo» del país. «China se ha enfrentado a nuevos riesgos y desafíos en el campo de la seguridad nacional y, desde una perspectiva internacional, el hegemonismo y el unilateralismo prevalecen en algunos países. Los riesgos geopolíticos han aumentado, y la seguridad global se ha visto afectada. Se puede decir que el mundo no es pacífico», afirmó Wu. Por su parte, el portavoz de la ANP, Zhang Yesui, afirmó el pasado jueves que el gasto en Defensa chino es «transparente» y que «no hay gastos escondidos», y destacó que se mantiene alrededor del 1,3% del PIB del país, «por debajo de la media mundial del 2,6%». Añadió que «la política de Defensa de China es defensiva en su naturaleza» y que el gasto militar es «proporcional y contenido».
27-05-2020 | Fuente: elpais.com
Turismo: se buscan soluciones innovadoras
Corporación Tecnológica de Andalucía lanza el Reto CTA Turismo #PostCOVID19, dotado con un premio de 15.000?. Su objetivo es apoyar iniciativas basadas en ciencia y tecnología que contribuyan a la recuperación del sector turístico andaluz
27-05-2020 | Fuente: elpais.com
España, una economía sin suelo
Es hora de construir unos cimientos sólidos, basados en instituciones robustas, tecnología, diversificación productiva y reindustrialización
25-05-2020 | Fuente: abc.es
Reino Unido estudia un plan para dar refugio a hongkoneses que quieran huir del comunismo chino
El Gobierno del primer ministro Boris Johnson está estudiando un plan para dar refugio en Reino Unido a miles de hongkoneses que quieran huir del comunismo chino, en un momento en que las protestas se han reactivado en la colonia británica a raíz de los temores provocados por la nueva ley de seguridad china, que busca prohibir la traición, secesión, sedición y subversión y Hong Kong considera una nueva afrenta a la libertad de expresión. Johnson mantuvo una reunión a principios de este año en la que expresó que el Ejecutivo está listo para dar refugio a los ciudadanos de Hong Kong, según información del Sunday Express. La apuesta de Johnson no parece casual, ya que la excolonia se caracteriza por su alto nivel en ciencia y tecnología, algo que el «premier» ha calificado como fundamental tras la salida del país de la Unión Europea. Laurie Fransman, abogada especialista en inmigración y asesora del Gobierno, colaboró a desempolvar el asunto hace unas semanas, al enviar una carta a la ministra del Interior, Priti Patel, en la que explicaba que no había motivos legales para negar el derecho de residencia en Gran Bretaña a los británicos de Hong Kong, aquellos nacidos antes de 1997, cuando el país devolvió la colonia a China, y además le expresó a los miembros del partido Conservador la posibilidad de que a los titulares de pasaportes británicos de ultramar se les pueda ofrecer legalmente el derecho de residencia en el Reino Unido. Además, ahora que los manifestantes han regresado a las calles de Hong Kong, el parlamentario «tory» Bob Seeley pidió al Gobierno de Johnson que revise su política sobre los derechos de los portadores del pasaporte especial británico y declaró que «sería una mancha en la reputación de nuestro país si otras naciones abrieran sus brazos, metafóricamente hablando, a la gente de Hong Kong con pasaporte BNO en esta hora de necesidad, antes de que el Reino Unido lo hiciera». Otros diputados de la formación apoyan su iniciativa, la que podría contar con la aprobación del primer ministro. Miles de ciudadanos de Hong Kong que tienen pasaporte británico podrían intentar mudarse al Reino Unido, según han señalado algunos medios británicos, por temor a las consecuencias de la nueva ley de seguridad. Antes de que Reino Unido devolviera la colonia a China en 1997, concedió un pasaporte a 3,5 millones de hongkoneses. No obstante, este pasaporte especial conocido con el nombre de BNO, siglas en inglés de British National Overseas, supone un estatus especial que permitía a sus portadores seguir conservando la ciudadanía del Reino Unido y su carné de identidad local, pero no otorga un permiso de residencia, ya que es un documento para «británicos en el extranjero» que solo permite una estancia de un máximo de seis meses en Gran Bretaña. El documento debe renovarse cada diez años pagando una tasa de poco más de cien euros, y actualmente miles de personas lo tienen en vigor y muchos incluso lo están renovando tras tenerlo caducado durante años. Sin embargo, desde hace tiempo hay una campaña para que se produzca un cambio en la legislación que les garantice la plena ciudadanía a estas personas, y que por tanto les permita emigrar con garantías. El debate no es nuevo, pero el temor a la nueva ley de seguridad y esta nueva puerta potencialmente abierta por parte del Gobierno británico, lo ha reavivado.
25-05-2020 | Fuente: abc.es
Así es Dominic Cummings, el «Rasputín» de Johnson que puede dimitir por saltarse el confinamiento
Dicen en los pasillos de Whitehall que Dominic Cummings es a Boris Johnson lo que Rasputín al Zar Nicolás. Aunque en la analogía hay una importante diferencia: mientras que la zarina Alexandra estaba tan absolutamente obnubilada por el monje con fama de sanador que incluso llegó a declararle en una carta que solo tenía un deseo, «caer dormida, dormir para siempre en tus hombros, abrazada por ti» (no nos equivoquemos, que su declaración no era romántica, sino la de una persona agobiada a su más fiel confidente), la pareja del primer ministro británico, Carrie Symonds, lo último que desea es un abrazo de Cummings. La periodista y el político, de 48 años, no hacen buenas migas. Aunque ella no es la única que no tiene buena relación con el consejero favorito de su pareja: si el pasado febrero la prensa británica se hizo eco de una acalorada discusión entre ambos en relación con la reestructuración del gabinete que el «premier» puso en marcha, desde entonces la polémica en torno a Cummings no ha dejado de crecer. Acusado por la prensa y por algunos ministros y asesores de tener una actitud muy agresiva que perjudica al jefe del Gobierno y, por tanto, al país, provocó entonces la salida del Ejecutivo de un peso pesado en media reorganización tras el triunfo del líder conservador en las elecciones del 12 de diciembre y tras la puesta en marcha del Brexit el 31 de enero. El exministro del Tesoro Sajid Javid renunció de forma inesperada después de haber recibido la orden de despedir a su propio equipo, a lo que se negó. Según un portavoz, «el primer ministro le indicó que tenía que despedir a todos sus asesores especiales y reemplazarlos con asesores especiales designados por ?el número 10? (la oficina del jefe del Gobierno). El canciller dijo que ningún ministro respetuoso con su equipo aceptaría esos términos». Inmediatamente fue reemplazado por el hasta ahora secretario en jefe del Tesoro, Rishi Sunak, que ha cobrado un gran protagonismo durante la crisis provocada por el coronavirus. John McDonnell, canciller en la sombra del Partido Laborista, aseguró que «Dominic Cummings claramente ha ganado la batalla para tomar el control absoluto del Tesoro e instalar a su títere» como ministro de Finanzas. La renuncia de Javid se produjo en medio de una escalada de tensión con Dominic Cummings, el principal asesor y mano derecha de Johnson, que no deja de aumentar. Hace una semanas volvió a estar en el centro de la polémica después de que un medio británico revelara que asistió a algunas reuniones del Grupo Asesor Científico para Emergencias (Sage), encargado de aconsejar al Gobierno en relación a la emergencia del Covid-19, lo que despertó la desconfianza y múltiples críticas desde diversos frentes, incluida la oposición, y provocó que el Ejecutivo publicara la lista de miembros del Sage, en un ejercicio de trasparencia a medias, ya que su nombre no figura en ella. Los medios y la población se preguntaron, una vez más, por qué parece que Cummings está siempre detrás de todo lo que se cuece en el Gobierno y su presencia puso en duda la independencia del grupo científico. Se saltó el confinamiento En medio de una pandemia que acapara la mayoría de las noticias, su nombre ha vuelto a los titulares, tras conocerse que se saltó el confinamiento al que está sometida la población británica desde el pasado 23 de marzo al desplazarse entre su vivienda de Londres y el hogar de sus padres en el condado de Durham, a unos 400 kilómetros de distancia, según reveló una investigación de los periódicos The Mirror y The Guardian, cuando la pareja tenía síntomas de Covid-19. Cummings justificó la decisión en que su hijo necesitaba ser «atendido adecuadamente». Este fin de semana, otros medios informaron de que se habría saltado el confinamiento en más ocasiones. La policía de Durham condenó los hechos tras hablar con la familia del político, al menos una decena de diputados de su propio partido han pedido su dimisión y el líder del opositor partido Laborista, Keir Starmer, exige una investigación y condena la pasividad del primer ministro Boris Johnson, que ha cerrado las puertas a cualquier crítica, defiendo a capa y espada a su mano derecha. El hombre del Brexit El llamado «arquitecto del Brexit», ya que fue no solo uno de los principales promotores del divorcio entre Reino Unido y la Unión Europea, sino su principal estratega, nació en Durham, al noreste de Inglaterra, en 1971. Está casado con la periodista Mary Wakefield, editora de la revista «The Spectator», donde también trabajó Johnson, y se convirtieron en padres de un niño en el 2016. Fanático de Rusia y de su cultura, habla perfectamente el idioma y es un ávido lector de novelistas como Dostoievski. Según el famoso periodista de «The Guardian» Patrick Wintour, está obsesionado con Anna Karenina, Bismarck y las matemáticas. Quizá de ahí viene su paciencia para hacer cálculos, tanto matemáticos como políticos. El último que le ha salido bien fue la ruptura del llamado «Muro rojo», las regiones tradicionalmente votantes del Partido Laborista que en las pasadas elecciones eligieron a los tories. Y les sirvieron el triunfo en bandeja. También es un amante de la ciencia y la tecnología, y se cree que, también por influencia suya, Boris Johnson le ha dado una gran importancia a estas áreas en sus discursos. La idea de convertir al Reino Unido en una potencia científica en la era post-Brexit fue una de las grandes promesas del «premier», que incluso ha dicho que, pese a sus planes de regular la inmigración con un estricto sistema de puntos, los científicos de alto nivel tendrán «vía libre» para vivir y trabajar en el país. Graduado en Historia Moderna por la Universidad de Oxford, Cummings tuvo su gran incursión en el Gobierno británico en 2007 bajo la protección del entonces secretario de educación Michael Gove. Y desde entonces se ha labrado un camino con pocos amigos, cada vez más enemigos y grandes victorias. Pese a ser tan inteligente como creativo, algo que nadie niega, sus formas ponen de los nervios a más de uno, ya que puede ser tan carismático como explosivo. En todo caso, la mejor forma de conocerlo ?o no? es leer su blog, en el que no se corta un pelo con sus opiniones. O leer lo que piensan otros de él. Como el ex primer ministro David Cameron, que en 2014 lo llamó «psicópata profesional». Boris Johnson, sin embargo, es su más fiel protector.
25-05-2020 | Fuente: abc.es
José Toro Hardy, exdirector de Pdvsa: «Los buques iraníes podrían traer piezas para reparar las refinerías»
Venezuela lleva varios años dependiendo de la importación de gasolina pues no tiene capacidad para abastecer su mercado interno. En el pasado quedó aquella empresa Petróleos de Venezuela (Pdvsa) que producía 3.5 millones de barriles diarios a la que hoy produce un poco más de 600.000, de acuerdo con fuentes secundarias de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en su informe mensual. José Toro Hardy (Caracas, 1942), economista y director de Pdvsa durante el período 1996-1999, explica a ABC cuál es el estado de las refinerías venezolanas, por qué no hay gasolina en el país petrolero y por qué Nicolás Maduro depende ahora de esos cinco cargueros iraníes que navegan por aguas internacionales -dos de ellos ya se encuentran en aguas venezolanas- para palear la escasez de combustible que tiene a todo el parque automotor del país paralizado. ¿Cuál es el estado de las refinerías de Venezuela? Todas las refinerías de Venezuela están paralizadas. Desde el año 2002-2003 cuando el expresidente Hugo Chávez despidió a más de 20.000 trabajadores de Pdvsa, la empresa nunca pudo recuperarse. Progresivamente, a lo largo de estos 20 años, las refinerías se han ido deteriorando sin que se les hiciera el mantenimiento. Hoy en día están todas paralizadas, por lo tanto dependemos de la importación de gasolina. En buena medida, quienes venían comprando gasolina a su vez la importaban para el consumo interno era la rusa Rosneft, pero se fueron del país y nadie la ha reemplazado. Y además, con motivo de las sanciones nadie ha querido traer gasolina a Venezuela. No hay gasolina en el país y las colas en las estaciones de servicios son de días. Esta situación ya existía en el resto del país hace bastante tiempo, pero ahora llegó a Caracas. ¿Hasta que año Venezuela pudo producir óptimamente gasolina? Las refinerías estuvieron funcionando bien hasta el 2012, ese año se produjo un incendio en la planta de Amuay (ubicada en el Complejo Refinador de Paraguaná, en el estado Falcón) y la refinería no volvió a trabajar adecuadamente. Cardón (también en el Complejo Refinador de Paraguaná) lleva 2 años paralizadas, la de Puerto la Cruz, en el estado Anzoátegui, lleva 3 años y así fueron parándose una a una. ¿Pero, por qué se acentuó la escasez de gasolina en el mes de mayo? El punto de inflexión es el retiro de Rosneft de Venezuela. La mayor parte de la gasolina la traía Rosneft. Pero básicamente es la caída de los precios del petróleo lo que hace que Rosneft se vaya. Rusia es un país absolutamente dependientes del petróleo, es su principal sector de la economía. Cuando los precios del petróleo se vienen abajo, Rosneft pierde interés en Venezuela y por lo visto toma la decisión de concentrarse en la producción doméstica de petróleo porque su economía está muy afectada con la caída de los precios y con la caída del consumo derivada de la pandemia. Bajo estas circunstancia se hacen las negociaciones para que Irán traiga cinco tanqueros al país. ¿Y por qué otras empresas no han enviado gasolina a Venezuela? Problamente por las sanciones. Se fue Rosneft, la empresa mexicana se desinteresa por el petróleo venezolano al caer los precios y las refinerías venezolanas están paralizadas por falta de mantenimiento, eso te explica por qué no hay gasolina en el país. Y es el momento en el que el Gobierno de Maduro llega a un acuerdo para importar gasolina desde Irán a cambio de nueve toneladas de oro. ¿Mientras Rosneft tuvo actividad en Venezuela intentó recuperar alguna de las refinerías del país? Rosneft tenía participación en algunas empresas mixtas, pero no vinculadas con la refinación sino con la producción. A su vez , venía comprando el 60% de todo el petróleo que exportaba Venezuela. Se dice que ellos estuvieron revisando las refinerías para ver si llegaban a un acuerdo en el cual podrían reactivarlas, pero por lo visto encontraron que la inversión que había que hacer era muy alta y decidieron no llevarla acabo. Se dice que Irán no solo trae gasolina, sino piezas, repuestos y catalizadores para reactivar la refinería del Cardón. Esa refinería es de una tecnología elevadísima originalmente contruída por los ingleses, pero a mediados de los 50 se hizo una inversión de 5.000 millones de dólares en ella para adecuarla a nuevas tecnologías de origen americano. La refinería fue modificada como un traje a la medida a las características del crudo venezolano y es una tecnología muy compleja. ¿Cree que Irán pueda arreglar las refinerías? Aunque los iraníes pudiesen poner las refinerías en funcionamiento, estas no pudieran producir gasolina ya que el petróleo venezolano es muy pesado con mucho azufre y residuos metálicos que requiere de altísimas tecnologías para transformarla en gasolina. Y para elevar el octanaje a 91 o 95, que son los que consumen los vehículos en Venezuela, hay que agregar una cantidad de productos que antes producían nuestras refinerías y que ahora hay que importarlos. Por eso los alquilatos que traen dos de los tanqueros. ¿Cuántos días abastecen esos cinco buques iraníes? Lo que ellos traen son cinco tanqueros que en total cargan 1.400.000 barriles de gasolina, eso equivale al consumo de 16 días de la Venezuela actual deprimida. Pero el gran problema es la situación geopolítica en la que queda envuelta Venezuela. Nuestro país nunca ha tenido contacto con el Medio Oriente, excepción hecha con la OPEP, y la posición que históricamente habíamos mantenido era ser neutral ante los conflictos de la región, pero por primera vez estamos tomando partido por Irán, que está sancionada por EE.UU., al igual que Venezuela. El primer buque entró ayer a aguas venezolanas sin ser interceptado por EE.UU. ¿Por qué cree que no intervino? Yo creo que la posición de EE.UU. es dejar pasar algunos buques porque por razones humanitarias el país necesita la gasolina, pero yo no estoy seguro de si eso va a ocurrir con los restantes. Sin embargo, lo que enrarece la situación con las recientes declaraciones que hizo Iván Simonovis desde Washington al asegurar que Irán quiere establecer en la península de Paraguaná, en el Estado Falcón, un centro de espionaje para controlar las comunicaciones en el Caribe. Yo no creo que Estados Unidos vaya a permitir eso.
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