Infortelecom

Noticias de sucesos

01-01-1970 | Fuente: abc.es
Máxima tensión en EE.UU. ante el aniversario de las marchas supremacistas de Charlottesville
Estados Unidos revive este fin de semana la tensión entre grupos de extrema derecha y activistas antirracistas ante el primer aniversario de los sucesos de Charlottesville, la localidad del estado de Virginia donde el 12 de agosto del pasado año unas marchas supremacistas se saldaron con la muerte de una mujer y dos policías. Un amplio despliegue de agentes de distintos cuerpos policiales patrullaban este sábado las calles de la propia Charlottesville para prevenir posibles disturbios por las movilizaciones convocadas. El gobernador de Virginia, Ralph Northam, declaró incluso el estado de emergencia. Cientos de estudiantes iban a reclamar simbólicamente una plaza del campus universitario en honor al expresidente Thomas Jefferson, que hace un año tomaron neonazis bajo el lema «Unir a la derecha». Esta elevada tensión se trasladará este año a la capital. Washington D.C. se encuentra en alerta ante la previsión de marchas neonazis, ante la congregación de cientos de nacionalistas blancos este domingo en la plaza de Lafayette, frente a la Casa Blanca. El acto está organizado por Jason Kessler, un destacado líder de esta corriente. Mientras, el presidente estadounidense, Donald Trump, condenó ayer «todo tipo de racismo y de actos de violencia», en una llamada a la unidad que lanzó a través de un mensaje en Twitter. The riots in Charlottesville a year ago resulted in senseless death and division. We must come together as a nation. I condemn all types of racism and acts of violence. Peace to ALL Americans!? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) August 11, 2018Trump fue objeto de duras críticas el pasado año después de que, en los días posteriores a los sucesos de Charlottesville, equiparara a los supremacistas blancos con los participantes en las contraprotestas, culpando a «ambas partes» por lo sucedido.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Un accidente de autobús deja 24 muertos y 22 heridos en Ecuador
Un accidente en el que se vieron involucrados hoy un autobús y un todoterreno en una carretera a unos 30 kilómetros al este de Quito dejó 24 víctimas mortales y 22 heridos de nacionalidad colombiana, venezolana y ecuatoriana. El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, dispuso este martes la destitución del director de Policía de Tránsito involucrado, del director de la Comisión de Tránsito del Ecuador y «de toda la cadena de mando que no ejerció el debido control», después de que se revelaran negligencias a la hora de autorizar la entrada del autobús al país, y que no disponía de licencia para viajes internacionales. El suceso se produjo a las 2.55 hora local (7.55 GMT) en el kilómetro 8 de la vía Pifo-Papallacta, a la altura del barrio «El Carmen», en un sector conocido como la «curva de la muerte». «Sentimos como una sacudida, como si viniera un temblor grande, como si algo reventara, yo salí corriendo sin zapatos del susto, subí a la terraza y vi que la gente estaba gritando, llorando y pidiendo ayuda», explicó a Efe Olga Guambi, de 53 años, vecina de una de las viviendas afectadas por el impacto del autobús. Restos de los asientos ensangrentados, del chasis y la carcasa del autobús, sobre la que figuraba una imagen de la cara de un Cristo de color verde, estaban esparcidos a varias decenas de metros del vehículo, convertido en un amasijo de hierros tras arrastrarse e impactar en las viviendas y volcar, según coinciden los testimonios. Sobre las 24 víctimas mortales, la fiscal que colaboró en el levantamiento de los cadáveres, Silvana Garrido, indicó a Efe que «se conoce que serían personas extranjeras de Colombia y Venezuela». De acuerdo a las pesquisas preliminares, el bus tenía matrícula colombiana y, según documentos que se encontraron en su interior, los viajeros llegaban desde el municipio colombiano de Neiva y su destino final era Lago Agrio, en la provincia ecuatoriana de Sumubíos, fronteriza con Colombia, precisó Garrido. El jefe de Policía del distrito de Tumbaco, el comandante Roberto Padilla, dijo en el lugar de los hechos que los dos vehículos involucrados chocaron y se produjo un arrastre de aproximadamente un kilómetro. De momento se desconocen las causas, pero según las investigaciones preliminares todo apunta a que pudo deberse a un fallo en el sistema de frenos, explicó el director general de Operaciones Especiales de la Policía Nacional, Patricio Carrillo en una rueda de prensa posterior. Las primeras pesquisas indican que el autobús entró por la localidad de Lago Agrio y por la dirección que tenía al accidentarse podría haber estado en el viaje de retorno. «Tenemos conocimiento de que el vehículo tenía autorización para ingresar hasta Lago Agrio, se tiene que determinar la razón de porqué el vehículo estaba por acá», señaló Padilla. Otra incógnita se abre en torno a los viajeros venezolanos en el autobús turístico y es que testimonios de los heridos y las principales líneas de investigación apuntan a que eran inmigrantes que habrían abordado el vehículo en el camino. Entre los fallecidos en el accidente se cuentan tres menores que viajaban en el asiento trasero del todoterreno accidentado, de acuerdo con las autoridades locales, que presumen que son de nacionalidad ecuatoriana. «En el departamento médico legal se encuentran 24 cuerpos, tres (de) menores de edad, trece mujeres adultas, ocho hombres adultos, uno de los cuales murió en la casa de salud», reveló Carrillo. De los 22 heridos, se ha identificado a catorce de nacionalidad colombiana, seis ecuatorianos y tres venezolanos. Cuatro de ellos se encuentran en situación crítica, mientras que el resto están estabilizados en diferentes hospitales de Quito, informó el viceministro de gobernanza de Salud, Carlos Durán. El accidente de este martes se produce dos días después de otro similar en Ecuador en el que doce aficionados del club local Barcelona murieron y una treintena resultaron heridos, sucesos que se repiten con relativa frecuencia en las carreteras del país.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Protestas en Chemnitz: «¡Váyanse a su país, queremos seguridad en nuestras calles!»
«¡Váyase a su país!, ¡largo de aquí!», saludaban ayer los manifestantes c onvocados ante el estadio de fútbol CFC de Chemnitz, «ya sabemos lo que hace la prensa extrajera, mentir y mentir». «El pueblo despierta». «Por el futuro de nuestros hijos», decían las pancartas de «Pro Chemnitz», una asociación que dice tener «poco más de diez afiliados, pero el apoyo de todo el pueblo» y que se presenta a las elecciones municipales con un último resultado del 5% de los votos. A diferencia de las marchas de días anteriores, los manifestantes no mostraban aire militar y permanecían en un pacífico silencio, al menos hasta el cierre de esta edición. Ni rastro de los «hooligans» que el domingo y el lunes desfilaron por el centro de esta ciudad de unos 30.000 habitantes con los brazos en alto, exhibiendo el saludo hitleriano y amenazando, e incluso agrediendo, a las personas de aspecto extranjero que encontraban a su paso, con el resultado de seis heridos. La convocatoria de la concentración, justificada por «la necesidad de autodefenderse de la criminalidad extranjera», era apoyada por el partido nacionalista, antieuropeo y antiextranjeros Alternativa para Alemania (AfD), que hasta hace poco se distanciaba estratégicamente de estos grupos neonazis o xenófobos, pero que a raíz de los últimos sucesos en Chemnitz incluso ha convocado para mañana sábado una marcha conjunta con el movimiento «Patriotas contra la Islamización de Occidente» (Pegida). «Deslegitimar las protestas de la gente indignada no les llevará a nada», acusaba indirectamente a Merkel el presidente de AfD, Alexander Gauland, que desde Berlín defendía que «en Chemnitz no ha habido ataques, lo que ha habido es defensa, y no hay nada que criticar». Rodeados por un denso cordón formado por la Policía de Sajonia y los refuerzos enviados por la Policía federal, se les impedía anoche a los alrededor de 6.000 manifestantes de Chemnitz acceder al recinto donde se celebraba la sesión de «Burger dialog» (Diálogo Ciudadano), a la que el presidente de Sajonia, Michael Kretschmer, y la alcaldesa de Chemnitz, Barbara Ludwig, acudieron a responder a ciudadanos bastante indignados. «Puedo asegurar que los responsables de ese asesinato y de cualquier otro crimen serán perseguidos y castigados. Puedo asegurar que todas las personas que hayan exhibido signos nazis o hayan cometido delitos de apología nazi serán sancionados según la ley. Y también puedo asegurar que no voy a permitir que esta ciudad sea por completo demonizada. Aquí viven muchas personas de bien a las que no les gusta lo que está pasando en las calles y no pueden ser todos metidos en el mismo saco», decía Kretschmer a su entrada al recinto. No a la «corrección política» «¿Por qué no nos dejan a nosotros entrar? Tenemos varias preguntas?», ironizaba desde la manifestación Benjamin Jahn Zschocke, portavoz de Pro Chemnitz, ridiculizando el formato «Burger Dialog», en el que unos 25 ciudadanos seleccionados previamente conversan con los políticos. «Lo único que queremos es que se vea el problema de la inmigración y del asilo de forma crítica, pegada a la realidad, en lugar de quedarse en la corrección política», reivindicaba. A ese reducido grupo de elegidos, dada la demanda, se habían sumado después otras 500 personas que también deseaban tomar la palabra. «¿Qué debemos hacer los ciudadanos en casos como el de este asesinato?», «¿cómo garantizar la seguridad en nuestras ciudades?», fueron algunas prenguntas. «En una visita a una guardería he escuchado algo muy triste. Una mujer china que vive en Chemnitz desde hace seis años, que trabaja y paga sus impuestos, que ha tenido aquí a su hijo, me contó que ayer al volver a casa, en la calle, alguien le arrojó un cubo de agua desde la ventana y le gritó ?¡vete a tu casa!?. Mi primer pensamiento fue que debió acudir a la Policía, pero no, somos nosotros, toda la sociedad civil, quienes debemos transmitir que quienes hacen eso o saludan con el saludo hitleriano son los que no tienen lugar en nuestras calles», relató Kretschmer a los asistentes. Algunos preguntaban o reflexionaron en voz alta sobre la dificultad de afrontar la integración de extranjeros musulmanes que llegan a Alemania. «No quiero vivir en un país al que ningún extranjero quiera ir porque siente miedo», decía un joven con una camiseta de Die Toten Hosen, el grupo que encabezará el lunes un gran concierto rock contra la violencia en Chemnitz. Ayer mismo, en Berlín, el expolítico socialdemócrata Thilo Sarrazin presentaba su nuevo libro, que sin duda echará mucha leña a este fuego. Bajo el título «Toma de poder hostil. Cómo el islam obstaculiza el progreso y amenaza a la sociedad», advierte de que el auge demográfico de los musulmanes en Alemania, que tienen muchos más hijos de media, los llevará a ser mayoría en solo dos generaciones. Sarrazin describe el islam como una religión «atrasada», que genera que apenas haya integración y un conocimiento adecuado del alemán. Las siguientes generaciones de musulmanes tendrán de media una educación más pobre, poco éxito económico y habrá un aumento de la delincuencia, alerta. Además, no están muy abiertos a la democracia y a la igualdad, agrega. La «alteridad cultural de color religioso de la mayoría de los musulmanes», afirma Sarrazin, y sus crecientes tasas de natalidad ponen en peligro la sociedad abierta, la democracia y la prosperidad.
...
55