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Noticias de sucesos

01-01-1970 | Fuente: abc.es
La tensión entre Venezuela y Colombia, al rojo vivo tras el «atentado» a Maduro
Al presidente Juan Manuel Santos la noticia lo pilló en la celebración del bautizo de su nieta Celeste. A esa hora de la noche, excepto la prensa nacional e internacional, nadie estaba atento a los sucesos en el vecino país. Tal vez de allí escueta reacción de fuentes del Palacio de Nariño ante las afirmaciones del presidente venezolano Nicolás Maduro, señalando como responsable del supuesto atentado que había sufrido a Santos. «No tiene base. El presidente está dedicado al bautizo de su nieta y no a tumbar gobiernos extranjeros», dijo inicialmente una fuente del gobierno. Se referían a la alocución nacional por radio y televisión en la que el presidente venezolano afirmó: «Hemos despejado la situación en tiempo récord, y se trata de un atentado para matarme, han intentado asesinarme el día de hoy y no tengo duda que todo apunta a la derecha, a la ultraderecha venezolana en alianza con la ultraderecha colombiana y que el nombre de Juan Manuel Santos está detrás de este atentado, no tengo dudas». Y aclaró también que del supuesto ataque con drones lo salvó un «escudo de amor». En paralelo, mientras algunos periodistas y vecinos del lugar afirmaban que se trató del estallido de una bombona en un edificio y no de un ataque con drones cargados de explosivos, la periodista venezolana Patricia Poleo, desde el exilio en Miami, lanzaba una exclusiva por las redes sociales con un supuesto comunicado recibido por parte de militares activos opuestos al gobierno. En él hablan de la Operación Fénix para derrocar el régimen de Maduro, declaración que hasta ahora no ha sido confirmada por nadie y se suma al disparate mediático que sucede en este tipo de situaciones. En este escenario siempre delirante, ¿qué más se puede decir ante las reiteradas acusaciones del régimen vecino? A esta hora, ni el presidente electo Iván Duque ni líderes de izquierda como Gustavo Petro le han dedicado ni un trino a condenar el atentado o a rechazar las acusaciones contra Santos. Todos han aprendido aquello de que, a acusaciones necias, oídos sordos. Por su parte, y ya de manera oficial, la Cancillería colombiana emitió un comunicado de prensa casi a medianoche del sábado en el que rechazaba las acusaciones en contra del mandatario colombiano, calificándolas de absurdas y carentes de fundamento. Y reiteró lo que a nadie sorprende: «Ya es costumbre que el mandatario venezolano culpe permanentemente a Colombia de cualquier tipo de situación». Mientras tanto, como también es normal, las fuerzas armadas colombianas permanecían atentas a cualquier otra acción del presidente venezolano. La crisis que no cesa Las complejas relaciones con Venezuela han sido cruciales en los ocho años del gobierno de Santos y seguirán siendo el punto neurálgico durante el mandato de Duque, quien insiste en su promesa de denunciarlo formalmente ante la Corte Penal Internacional, aunque por ahora está concentrado en afinar los 100 primeros días de gobierno y no a darle pábulo a las acusaciones de Maduro contra Santos. Precisamente para tratar el tema bilateral y revisar las acciones para atender el incesante flujo migratorio de venezolanos, el viernes pasado el presidente colombiano invitó a su sucesor a revisar la agenda bilateral, a la que le dedicaron varias horas de trabajo. Ante su inminente llegada a la presidencia y terminados los discursos de campaña electoral, la posición y acciones efectivas que asuma el gobierno de Duque frente a su homólogo venezolano serán determinantes para la seguridad nacional colombiana, para la estabilidad regional y en el manejo de una eventual reacción de fuerza del régimen vecino para mantenerse en el poder a sangre y fuego ante la profunda crisis que padecen los venezolanos. La semana pasada, en diálogo con la revista Semana, la canciller María Ángela Holguín, quien ha acompañado a Santos a lo largo de sus ocho años de mandato, hizo un balance de la complicada relación entre los dos gobiernos. «Desafortunadamente, siempre Venezuela ha sido un tema difícil para todos los cancilleres, pero aquí empeoró una situación interna en Venezuela. Este flujo de migrantes que se incrementó en el último año es una angustia permanente para el país», dijo. La ministra habló de los intentos del gobierno colombiano por sentar a dialogar a la oposición venezolana con el gobierno de Maduro, declarando ya abiertamente el fracaso de esas gestiones. Y ante la pregunta del cambio en la posición de Colombia hacia el vecino, cuando al inicio de su mandato Santos lanzó la controvertida afirmación de que Chávez era su «nuevo mejor amigo», Holguín respondió: «Cuando empezó el gobierno sí tratamos de tener una relación medianamente buena, en donde trabajáramos en temas que fueran positivos para los dos países. Pero definitivamente en abril de 2016, cuando el Tribunal Supremo decide desconocer a la Asamblea Nacional se da un quiebre a la democracia venezolana, que ya era un hecho, tomamos distancia, retiramos al embajador y desde entonces prácticamente no tenemos relaciones». Efectivamente, pensando en una negociación con las Farc, cuyos líderes estaban amparados por el régimen vecino, así como lo están hoy los líderes de la guerrilla del ELN, el gobierno de Santos procuró acercamientos y los buenos oficios de Hugo Chávez, quien fue instrumental para que la mesa de negociación en La Habana empezara en 2012. A todos les interesaba estar allí sentados: al gobierno Santos, para cumplir con su promesa de paz, al gobierno de Chávez para tener un escenario internacional un poco más favorable e injerencia en los asuntos de Colombia, y a las guerrillas para mantener su santuario, un aliado externo y aprovechar la atención mundial. Los detractores de los acuerdos y duros opositores al gobierno Santos supieron aprovechar las circunstancias calificándolo de «castro-chavista», asentando en el imaginario colombiano que este gobierno conduciría al país al precipicio venezolano. El tiempo probó lo contrario: este 7 de agosto, tras unas elecciones sin contratiempos y con participación histórica, Santos entrega el mando precisamente a sus detractores. Caballitos de batalla Durante muchos años, las crisis en las relaciones entre Colombia y Venezuela fueron tramitadas con el respaldo de la dirigencia política del país, plantando frente unido pero muy diplomático ante situaciones derivadas del diferendo limítrofe y la seguridad en los más de 2.000 kilómetros de frontera compartida. Con la llegada de Hugo Chávez (1999-2013) y Álvaro Uribe (2002-2010) al poder ese modelo de respuesta cambió y cada vez más se mediatizó la relación, llevándola primero ante los micrófonos que a los salones de las cancillerías. Si bien la crispación siempre fue alta, nunca hubo ruptura definitiva de relaciones, pero ese esquema de tensión y agresión sobrevivió a Chávez y se convirtió en el modo de operar de su sucesor. Los tiempos han cambiado y la crisis venezolana solo empeora. Mientras Colombia avanza pacíficamente en el cambio de gobierno, la batalla por el poder en Venezuela abre un nuevo frente en Bogotá, donde el Tribunal Supremo «en el exilio» está reunido desde el pasado 2 de agosto para adelantar el juicio oral y público contra el presidente Nicolás Maduro por corrupción en el caso Odebrecht, según fue denunciado por la exfiscal general Luisa Ortega Díaz. Pero Maduro hoy anda en otras cosas, denunciando atentados con drones e inventando responsables, para dejar nuevamente el futuro de su país en el aire.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El «atentado» a Maduro enturbia el relevo en la presidencia de Colombia
Todo está listo. El traje especialmente diseñado para la ocasión, incluida la sutil presencia de la bandera de Colombia en la parte posterior; la banda presidencial bordada y obsequiada por dos copartidarias del Centro Democrático; el protocolo para recibir a los jefes de Estado y delegados internacionales que acompañarán a Iván Duque Márquez a tomar juramento ante el presidente del Senado como el mandatario 117 en la historia de Colombia. El compromiso lo asume ante el Congreso de la República en pleno, incluidos los senadores y representantes de la Farc, la otrora organización guerrillera que un 7 de agosto, pero de 2002, recibió al entonces nuevo mandatario Álvaro Uribe Vélez con dos explosiones a pocas cuadras de la Plaza de Bolívar, escenario donde se realiza la democrática ceremonia. Por fortuna para Colombia, el único ruido que rodea el cambio de gobierno en el país es el eco de los extraños sucesos en Venezuela y las acusaciones del presidente Nicolás Maduro de la supuesta participación y alianza de la ultra derecha venezolana y colombiana, además del saliente presidente Santos, en un atentado. El presidente entrante ha preferido guardar silencio y no desgastarse en rifirrafes, sin desconocer que las relaciones con el vecino país demandarán atención y cuidado. Así, además de buscar alianzas regionales para propiciar una transición pacífica en Venezuela, tendrá que pedir prudencia a sus copartidarios, incluido el expresidente Álvaro Uribe, su mentor político y senador, quien el sábado señaló ante empresarios estadounidenses que la solución para Venezuela requiere acción de los soldados de ese país y una corta transición camino a un nuevo gobierno democrático. Cambio de mando Sin contratiempos relevantes, sobre las cuatro de la tarde, antes de la media noche española, una vez el nuevo mandatario tome juramento a la primera vicepresidenta del país, Marta Lucía Ramírez, y tras hacer el reconocimiento de tropas, Iván Duque se encaminará hacia su nueva oficina y residencia oficial hasta el 2022, cuando habrá de entregar su mandato. Allí, a la entrada del palacio presidencial, Juan Manuel Santos y su familia esperarán la llegada del presidente, acompañado por su esposa y tres hijos, además de su equipo inmediato de gobierno. Le darán la bienvenida y formalizarán la llegada del Centro Democrático a la Casa de Nariño, que el fin de semana quedó totalmente limpia de malas energías, según declaraciones de un sacerdote local, bastante mediático y comunicativo, que dijo haberla exorcizado, nota de color que la víspera se disputaba con Maduro los titulares de los medios colombianos. Iván Duque también está listo. Trabajador y estudioso, enfocará su labor desde el primer día en los tres temas sustanciales que ha marcado para su gobierno: reactivación económica a través de una reforma fiscal, lucha contra la corrupción y combate al narcotráfico. Para preparar sus primeros 100 días de gobierno, lleva dos semanas liderando reuniones con su gabinete, compuesto paritariamente por mujeres, como lo prometió, con una edad promedio de 50 años y un marcado perfil técnico, cosa que apunta no solo a un relevo generacional en la apoltronada dirigencia nacional, sino a sacudirse de cuotas burocráticas para los partidos aliados. Si bien el denominado «uribismo 2.0», bajo la batuta del expresidente Uribe, no se refleja en el gabinete, sí tiene asiento entre los asesores que rodearán al nuevo presidente y se verá en la forma de gobernar el exmandatario, procurando cercanía con las regiones a través de la microgerencia. La línea más dura del partido de gobierno es mayoría en el Congreso y será allí donde más juegue a favor de las políticas del nuevo mandatario y de los intereses partidistas. Los retos La reactivación económica es el reto principal que tiene Duque al recibir un país en claro déficit fiscal, una deuda externa del 40,2% del PIB, con un ritmo de crecimiento muy lento, aunque con mayor número de empleos formales y 5,4 millones de colombianos fuera de la pobreza. Se suma un récord positivo de inversión extranjera (14.509 millones de dólares anuales) y la revolución en infraestructura, legado de Santos que Duque quiere continuar. Apretar el cinturón del Estado le será más fácil que la reforma fiscal, promesa de campaña que los analistas ven con reducido espacio. El aumento de impuestos a la clase media y la falta de certeza de que los beneficios tributarios a las grandes empresas se traduzcan en mayor empleo, generarán tensión social y permanente debate político a su gobierno. El narcotráfico y la seguridad territorial son el otro gran reto, que a su vez pasa por la efectiva implementación de los acuerdos de paz y la atención a las zonas donde antes estaba la guerrilla de las Farc, territorios atomizados entre bandas delincuenciales que se disputan feudos del narcotráfico. Para María Victoria Llorente, directora del centro de pensamiento Ideas para la Paz, la prioridad debe estar en «una tarea de estabilización de las regiones en materia de seguridad y contención de la creciente violencia contra los líderes sociales. Por otro lado, debe establecer una política de reincorporación, estrategia clave que en el último año y medio se quedó en el aire. Y por último, crear un plan de choque una vez presente su estrategia de erradicación de cultivos ilícitos. Lo clave es lograr la efectiva coordinación en la entrega de subsidios y el alistamiento de las familias para tener cultivos sustitutivos». En paralelo, la experta en seguridad nacional recomienda a Duque no precipitarse en definir el futuro de la negociación con el ELN, que aún se mantiene en La Habana. Así mismo, fortalecer el control del territorio en las fronteras del país, pues allí se cuece un problema para Colombia con sus vecinos. Por su parte, Adriana Mejía, internacionalista y directora del Instituto de Ciencia Política anota que «el reto más inmediato en política exterior será lograr una mayor comprensión de las complejidades que acarrea la implementación del Acuerdo con las Farc y los desafíos para la estabilización del país». Coincide en que la erradicación de cultivos será «tema prioritario con Estados Unidos para asegurar la cooperación de ese país no solo a través de recursos y apoyo técnico, sino también de intercambio de información judicial clave». Europa, como un mayor socio comercial y aliado en materia ambiental, también debe ser prioridad del gobierno, así como la aportarle a la Alianza del Pacífico para legar efectivamente los mercados asiáticos.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Un detenido por el tiroteo en Canadá en el que han muerto cuatro personas
Una persona ha sido detenida este viernes como presuto autor del tiroteo en la localidad canadiense de Fredericton en el que al menos cuatro personas han muerto, incluido dos agentes, según ha informado la Policía. El incidente ha tenido lugar en una rona residencial de esta localidad de la provincia de Nuevo Brunswick, en el este de Canadá. UDPATE: At this time we can confirm that we have one suspect in custody. Police continue to have the Brookside area contained for the foreseeable future as the investigation is ongoing. Please continue to avoid the area and follow us for the facts.? Fredericton Police (@CityFredPolice) August 10, 2018La Policía de Fredericton ha asegurado a través de Twitter que el incidente está en curso y que hay al menos cuatro muertos. Apenas han trascendido detalles más allá de que ha tenido lugar en la zona de la calle Brookside. «Publicaremos más información cuando podamos confirmarla», ha añadido. Además, ha instado a la población a evitar la zona y mantener las puertas cerradas. Un vecino de la localidad, entrevistado por la cadena CBC, escuchó un ruido como de «petardos» hacia las 7 de la mañana. «Visto el ritmo, habría podido ser un disparo. Hacía pop, pop, pop», ha declarado. Las leyes de armas en Canadá son más estrictas que en Estados Unidos, pero la proliferación de pistolas ha llevado a un aumento de los tiroteos en los últimos años. «Terribles noticias en Fredericton», dijo el primer ministro canadiense Justin Trudeau en Twitter. «Mi corazón está con todos los afectados por los disparos de esta mañana. Estamos siguiendo de cerca la situación». Re: Shooting. At this time, we can confirm multiple fatalities. The incident is ongoing. More information will be available when we can. Please continue to avoid the area of Brookside Drive between Main and Ring Road.? Fredericton Police (@CityFredPolice) August 10, 2018De momento, ha pedido no publicar información sobre la posición o las actividades de la Policía o de los equipos de emergencia y que, «debido al volumen de llamadas», no se contacte directamente con la comisaría. Imágenes mostradas por las televisiones locales muestran que la Policía ha cortado un tramo de unos dos kilómetros de Brookside Drive. Por su parte, la Asociación de Bomberos local también ha recomendado a los ciudadanos «permanecer en sus casas y negocios», informa Ep. «Cerrad las puertas y no uséis las redes sociales para informar de lugares donde hay policías», ha publicado en su perfil de Facebook. Una residente de la zona en la que se produjo el tiroteo, en el centro de Fredericton declaró a la radiotelevisión pública canadiense CBC que oyó los primeros disparos alrededor de las 08.00 hora local (11.00 GMT), según recoge Efe. Fredericton es una ciudad de algo más de 59.000 habitantes y está situada unos 150 kilómetros al norte de la frontera entre Canadá y Estados Unidos. Canadá, un país donde la legislación sobre las armas es más estricta que en su vecino del sur y las masacres no han sido tran frecuentes ni letales, ha vivido varios tiroteos mortales en los últimos meses. El último de ellos tuvo lugar en el barrio griego de Toronto el pasado 24 de julio, cuando murieron tres personas, incluido el autor de los disparos. En 2014 tuvo lugar otro tiroteo masivo en la provincia de Nuevo Brunswick, en ese caso caso en la localidad de Moncton, en el que murieron tres miembros de la Policía Montada de Canadá y dos resultaron heridos. En aquel momento, fue uno de los peores sucesos de este tipo en el país. No obstante, la proliferación de armas ha llevado a un incremento de los delitos violentos de esta naturaleza en los últimos años. Precisamente, según Reuters, este jueves la provincia de Ontario pidió más fondos para la Policía y mantener a los sospechos entre rejas mientras esperan juicio en delitos con armas de fuego.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Máxima tensión en EE.UU. ante el aniversario de las marchas supremacistas de Charlottesville
Estados Unidos revive este fin de semana la tensión entre grupos de extrema derecha y activistas antirracistas ante el primer aniversario de los sucesos de Charlottesville, la localidad del estado de Virginia donde el 12 de agosto del pasado año unas marchas supremacistas se saldaron con la muerte de una mujer y dos policías. Un amplio despliegue de agentes de distintos cuerpos policiales patrullaban este sábado las calles de la propia Charlottesville para prevenir posibles disturbios por las movilizaciones convocadas. El gobernador de Virginia, Ralph Northam, declaró incluso el estado de emergencia. Cientos de estudiantes iban a reclamar simbólicamente una plaza del campus universitario en honor al expresidente Thomas Jefferson, que hace un año tomaron neonazis bajo el lema «Unir a la derecha». Esta elevada tensión se trasladará este año a la capital. Washington D.C. se encuentra en alerta ante la previsión de marchas neonazis, ante la congregación de cientos de nacionalistas blancos este domingo en la plaza de Lafayette, frente a la Casa Blanca. El acto está organizado por Jason Kessler, un destacado líder de esta corriente. Mientras, el presidente estadounidense, Donald Trump, condenó ayer «todo tipo de racismo y de actos de violencia», en una llamada a la unidad que lanzó a través de un mensaje en Twitter. The riots in Charlottesville a year ago resulted in senseless death and division. We must come together as a nation. I condemn all types of racism and acts of violence. Peace to ALL Americans!? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) August 11, 2018Trump fue objeto de duras críticas el pasado año después de que, en los días posteriores a los sucesos de Charlottesville, equiparara a los supremacistas blancos con los participantes en las contraprotestas, culpando a «ambas partes» por lo sucedido.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Un accidente de autobús deja 24 muertos y 22 heridos en Ecuador
Un accidente en el que se vieron involucrados hoy un autobús y un todoterreno en una carretera a unos 30 kilómetros al este de Quito dejó 24 víctimas mortales y 22 heridos de nacionalidad colombiana, venezolana y ecuatoriana. El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, dispuso este martes la destitución del director de Policía de Tránsito involucrado, del director de la Comisión de Tránsito del Ecuador y «de toda la cadena de mando que no ejerció el debido control», después de que se revelaran negligencias a la hora de autorizar la entrada del autobús al país, y que no disponía de licencia para viajes internacionales. El suceso se produjo a las 2.55 hora local (7.55 GMT) en el kilómetro 8 de la vía Pifo-Papallacta, a la altura del barrio «El Carmen», en un sector conocido como la «curva de la muerte». «Sentimos como una sacudida, como si viniera un temblor grande, como si algo reventara, yo salí corriendo sin zapatos del susto, subí a la terraza y vi que la gente estaba gritando, llorando y pidiendo ayuda», explicó a Efe Olga Guambi, de 53 años, vecina de una de las viviendas afectadas por el impacto del autobús. Restos de los asientos ensangrentados, del chasis y la carcasa del autobús, sobre la que figuraba una imagen de la cara de un Cristo de color verde, estaban esparcidos a varias decenas de metros del vehículo, convertido en un amasijo de hierros tras arrastrarse e impactar en las viviendas y volcar, según coinciden los testimonios. Sobre las 24 víctimas mortales, la fiscal que colaboró en el levantamiento de los cadáveres, Silvana Garrido, indicó a Efe que «se conoce que serían personas extranjeras de Colombia y Venezuela». De acuerdo a las pesquisas preliminares, el bus tenía matrícula colombiana y, según documentos que se encontraron en su interior, los viajeros llegaban desde el municipio colombiano de Neiva y su destino final era Lago Agrio, en la provincia ecuatoriana de Sumubíos, fronteriza con Colombia, precisó Garrido. El jefe de Policía del distrito de Tumbaco, el comandante Roberto Padilla, dijo en el lugar de los hechos que los dos vehículos involucrados chocaron y se produjo un arrastre de aproximadamente un kilómetro. De momento se desconocen las causas, pero según las investigaciones preliminares todo apunta a que pudo deberse a un fallo en el sistema de frenos, explicó el director general de Operaciones Especiales de la Policía Nacional, Patricio Carrillo en una rueda de prensa posterior. Las primeras pesquisas indican que el autobús entró por la localidad de Lago Agrio y por la dirección que tenía al accidentarse podría haber estado en el viaje de retorno. «Tenemos conocimiento de que el vehículo tenía autorización para ingresar hasta Lago Agrio, se tiene que determinar la razón de porqué el vehículo estaba por acá», señaló Padilla. Otra incógnita se abre en torno a los viajeros venezolanos en el autobús turístico y es que testimonios de los heridos y las principales líneas de investigación apuntan a que eran inmigrantes que habrían abordado el vehículo en el camino. Entre los fallecidos en el accidente se cuentan tres menores que viajaban en el asiento trasero del todoterreno accidentado, de acuerdo con las autoridades locales, que presumen que son de nacionalidad ecuatoriana. «En el departamento médico legal se encuentran 24 cuerpos, tres (de) menores de edad, trece mujeres adultas, ocho hombres adultos, uno de los cuales murió en la casa de salud», reveló Carrillo. De los 22 heridos, se ha identificado a catorce de nacionalidad colombiana, seis ecuatorianos y tres venezolanos. Cuatro de ellos se encuentran en situación crítica, mientras que el resto están estabilizados en diferentes hospitales de Quito, informó el viceministro de gobernanza de Salud, Carlos Durán. El accidente de este martes se produce dos días después de otro similar en Ecuador en el que doce aficionados del club local Barcelona murieron y una treintena resultaron heridos, sucesos que se repiten con relativa frecuencia en las carreteras del país.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Protestas en Chemnitz: «¡Váyanse a su país, queremos seguridad en nuestras calles!»
«¡Váyase a su país!, ¡largo de aquí!», saludaban ayer los manifestantes c onvocados ante el estadio de fútbol CFC de Chemnitz, «ya sabemos lo que hace la prensa extrajera, mentir y mentir». «El pueblo despierta». «Por el futuro de nuestros hijos», decían las pancartas de «Pro Chemnitz», una asociación que dice tener «poco más de diez afiliados, pero el apoyo de todo el pueblo» y que se presenta a las elecciones municipales con un último resultado del 5% de los votos. A diferencia de las marchas de días anteriores, los manifestantes no mostraban aire militar y permanecían en un pacífico silencio, al menos hasta el cierre de esta edición. Ni rastro de los «hooligans» que el domingo y el lunes desfilaron por el centro de esta ciudad de unos 30.000 habitantes con los brazos en alto, exhibiendo el saludo hitleriano y amenazando, e incluso agrediendo, a las personas de aspecto extranjero que encontraban a su paso, con el resultado de seis heridos. La convocatoria de la concentración, justificada por «la necesidad de autodefenderse de la criminalidad extranjera», era apoyada por el partido nacionalista, antieuropeo y antiextranjeros Alternativa para Alemania (AfD), que hasta hace poco se distanciaba estratégicamente de estos grupos neonazis o xenófobos, pero que a raíz de los últimos sucesos en Chemnitz incluso ha convocado para mañana sábado una marcha conjunta con el movimiento «Patriotas contra la Islamización de Occidente» (Pegida). «Deslegitimar las protestas de la gente indignada no les llevará a nada», acusaba indirectamente a Merkel el presidente de AfD, Alexander Gauland, que desde Berlín defendía que «en Chemnitz no ha habido ataques, lo que ha habido es defensa, y no hay nada que criticar». Rodeados por un denso cordón formado por la Policía de Sajonia y los refuerzos enviados por la Policía federal, se les impedía anoche a los alrededor de 6.000 manifestantes de Chemnitz acceder al recinto donde se celebraba la sesión de «Burger dialog» (Diálogo Ciudadano), a la que el presidente de Sajonia, Michael Kretschmer, y la alcaldesa de Chemnitz, Barbara Ludwig, acudieron a responder a ciudadanos bastante indignados. «Puedo asegurar que los responsables de ese asesinato y de cualquier otro crimen serán perseguidos y castigados. Puedo asegurar que todas las personas que hayan exhibido signos nazis o hayan cometido delitos de apología nazi serán sancionados según la ley. Y también puedo asegurar que no voy a permitir que esta ciudad sea por completo demonizada. Aquí viven muchas personas de bien a las que no les gusta lo que está pasando en las calles y no pueden ser todos metidos en el mismo saco», decía Kretschmer a su entrada al recinto. No a la «corrección política» «¿Por qué no nos dejan a nosotros entrar? Tenemos varias preguntas?», ironizaba desde la manifestación Benjamin Jahn Zschocke, portavoz de Pro Chemnitz, ridiculizando el formato «Burger Dialog», en el que unos 25 ciudadanos seleccionados previamente conversan con los políticos. «Lo único que queremos es que se vea el problema de la inmigración y del asilo de forma crítica, pegada a la realidad, en lugar de quedarse en la corrección política», reivindicaba. A ese reducido grupo de elegidos, dada la demanda, se habían sumado después otras 500 personas que también deseaban tomar la palabra. «¿Qué debemos hacer los ciudadanos en casos como el de este asesinato?», «¿cómo garantizar la seguridad en nuestras ciudades?», fueron algunas prenguntas. «En una visita a una guardería he escuchado algo muy triste. Una mujer china que vive en Chemnitz desde hace seis años, que trabaja y paga sus impuestos, que ha tenido aquí a su hijo, me contó que ayer al volver a casa, en la calle, alguien le arrojó un cubo de agua desde la ventana y le gritó ?¡vete a tu casa!?. Mi primer pensamiento fue que debió acudir a la Policía, pero no, somos nosotros, toda la sociedad civil, quienes debemos transmitir que quienes hacen eso o saludan con el saludo hitleriano son los que no tienen lugar en nuestras calles», relató Kretschmer a los asistentes. Algunos preguntaban o reflexionaron en voz alta sobre la dificultad de afrontar la integración de extranjeros musulmanes que llegan a Alemania. «No quiero vivir en un país al que ningún extranjero quiera ir porque siente miedo», decía un joven con una camiseta de Die Toten Hosen, el grupo que encabezará el lunes un gran concierto rock contra la violencia en Chemnitz. Ayer mismo, en Berlín, el expolítico socialdemócrata Thilo Sarrazin presentaba su nuevo libro, que sin duda echará mucha leña a este fuego. Bajo el título «Toma de poder hostil. Cómo el islam obstaculiza el progreso y amenaza a la sociedad», advierte de que el auge demográfico de los musulmanes en Alemania, que tienen muchos más hijos de media, los llevará a ser mayoría en solo dos generaciones. Sarrazin describe el islam como una religión «atrasada», que genera que apenas haya integración y un conocimiento adecuado del alemán. Las siguientes generaciones de musulmanes tendrán de media una educación más pobre, poco éxito económico y habrá un aumento de la delincuencia, alerta. Además, no están muy abiertos a la democracia y a la igualdad, agrega. La «alteridad cultural de color religioso de la mayoría de los musulmanes», afirma Sarrazin, y sus crecientes tasas de natalidad ponen en peligro la sociedad abierta, la democracia y la prosperidad.
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