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Noticias de sucesos

29-12-2019 | Fuente: abc.es
Las matanzas masivas baten récords en EE.UU. en 2019
En 2017, EE.UU. vivió la mayor matanza con arma de fuego de su historia, cuando un hombre armado hasta los dientes se parapetó en una habitación de un hotel de Las Vegas y disparó de forma indiscriminada contra los asistentes a un festival de música country. Murieron 59 personas. El año pasado fue el de las grandes movilizaciones sociales para impulsar -una vez mas, sin grandes logros- un mayor control en el acceso a las armas de fuego. Las lideraron estudiantes que sobrevivieron a la matanza del instituto de Parkland (Florida). La lacra de las muertes masivas en EE.UU. es, sin embargo, tozuda y este año ha batido récords. Hoy se cierra 2019 con un total de 41 matanzas masivas, según el cálculo que cada año realizan la agencia de noticias AP, el periódico ?USA Today? y la Universidad Northeastern. El estudio contabiliza como matanzas masivas aquellas en las que al menos fallecen cuatro personas, sin contar al perpetrador del ataque. El número de episodios violentos de este tipo es el mayor desde que se empezó a realizar el estudio, en 2006, pero los investigadores no han encontrado ningún año con más matanzas masivas desde que hay datos fiables, desde la década de 1970. El siguen año con más casos fue 2006, con 38 matanzas. Solo hubo que esperar 19 días para que ocurriera uno de estos sucesos. Fue en el condado de Clackamas, en Oregón, en el Noroeste del país,. Un hombre de 42 años mató a su madre, su padrastro, su novia y su hija de nueve meses. Lo hizo con un hacha, una circunstancia que la separa de la mayoría de estas tragedias, que ocurren con armas de fuego. Solo ocho de las 41 matanzas las muertes no fueron a tiros. En seis casos fueron con armas blancas -cuchillos, hachas- y en dos casos los perpetradores prendieron fuego a una casa para matar a los que estaban dentro. Sí fue normal en aquel episodio que los fallecidos fueran gente que conocía el atacante. La mayoría de estas tragedias tienen que ver con reyertas familiares, peleas en el mundo de la droga, violencia de bandas o simple odio dirigido contra compañeros de trabajo. En 18 de las 41 matanzas, los muertes afectaron a familiares del perpetrador. En la memoria colectiva Esta matanza, como tantas otras, normalmente no fue más allá de las páginas de los periódicos regionales o de un seguimiento en el informativo local. Solo las que tienen un número elevado de fallecidos, más allá de la decena, llegan al conocimiento de todo el país. Los nombres de muchas de ellas queda en la memoria colectiva del país, como una tragedia inevitable que sigue sumando apellidos, con referencias al lugar en el que sucedieron: Columbine, Virginia Tech, Sandy Hook, Aurora, San Bernardino, Pulse, Las Vegas? Este año, el nombre que quedará es el de El Paso, la ciudad de Texas fronteriza con México, y su Walmart, el centro comercial donde Patrick Crusius, de 21 años, disparó de forma indiscriminada contra los clientes. Mató a 22 personas. Fue un ataque de odio, calentado por una ideología del nacionalismo blanco y antiinmigrante que ha cogido impulso desde el ascenso al poder de Donald Trump, y que estuvo dirigido contra los hispanos que viven en El Paso y los muchos mexicanos que cruzan la frontera para hacer compras en el centro comercial. La tragedia fue a comienzos de agosto, un mes que centró la atención en el debate sobre el acceso a las armas porque aglutinó otras dos matanzas en pocos días: una más en Texas, en Odessa, pocos días después -ocho muertos-, y otra en Dayton (Ohio), con nueve muertos. La sucesión de masacres coincidió con el arranque de los debates entre candidatos demócratas a la presidencia de EE.UU., los que buscan ser el nominado del partido y disputar la reelección de Trump. El más agresivo fue Beto O?Rourke -ahora ya fuera de la carrera presidencial-, que es de El Paso y convirtió la regulación de las armas en su gran propuesta como candidato. Control en el acceso a las armas Todos los demócratas apuestan por un mayor control en el acceso a armas, sobre prohibir las que son de estilo militar y establecer un sistema de evaluación de los compradores más estricto. Este mismo fin de semana, el favorito en las primarias demócratas, el ex vicepresidente Joe Biden, volvió a hacer un llamamiento en ese sentido: «A la gente de EE.UU. se nos están acabando las lágrimas, pero no se nos pueden acabar la fortaleza y la decisión para conseguir avances», escribió en un correo electrónico a sus seguidores. Incluso Trump pareció dispuesto a promover cambios tras el aluvión de matanzas de agosto. Aseguró que habría «discusiones serias» entre los líderes del congreso para instaurar controles «significativos» al acceso a las armas. Una llamada con Wayne LaPierre, máximo responsable de la Asociación Nacional del Rifle, el principal ?lobby? de lar armas y un actor clave en el apoyo político a Trump, le hizo atemperar su postura y dijo que los controles actuales ya son «muy, muy fuertes» y que las tragedias con armas de fuego son sobre todo «un problema mental».
23-12-2019 | Fuente: abc.es
Una sublevación de indígenas y militares en Venezuela deja un muerto
Un grupo de indígenas encendió las alarmas en un cuartel militar en Venezuela, este domingo, al tomar el control del Batallón 513 de Infantería Selva Mariano Montilla, ubicado en Luepa, en el estado Bolívar, al sur del país. Doce nativos pemones pertenecientes a la reserva militar, liderados por un oficial desertor del Ejército, sustrajeron 122 fusiles del parque de armas que fueron recuperados posteriormente por los cuerpos de seguridad. En el asalto se apropiaron además de fusiles AK103, seis cajas de municiones para los AK103, 60 granadas 40mm, una ametralladora, seis bazucas y una granada propulsada por cohete o RPG. Al principio se creía que era un conato de levantamiento, pero terminó siendo un incidente menor. Aún así, un soldado falleció y el asaltante del cuartel, un exguardia nacional de nombre Darwin Malaguera Ruiz, resultó herido y detenido durante un enfrentamiento con un punto de control militar comandado por el teniente coronel Renjifo Armas, cuando huían con los fusiles en dos vehículos. Según reseñó el portal La Patilla, Malaguera Ruiz habría sido uno de los oficiales que desertó el 23 de febrero hacia Cúcuta, Colombia, cuando el Gobierno interino de Juan Guaidó intentó hacer pasar la ayuda humanitaria desde ese país. Tras su huida de Venezuela, se habría «separado del grupo principal junto a otros exfuncionarios que decidieron dirigirse a Brasil para encabezar hoy la toma de Luepa junto a pemones armados». El líder pemón, Ricardo Delgado, publicó por su cuenta de Twitter que en la sublevación de oficiales batallón 513 Mariano Montilla «tomaron como rehén al comandante y se dirigen a Santa Elena, y están haciendo un llamamiento a la población civil y a la GNB para que se unan al Ejército libertador y se comience el cese de la usurpación» de Nicolás Maduro y del gobernador de Bolívar, Justo Noguera Pietri. Por su parte, la ONG Provea, que defiende los derechos humanos en el país, pidió protección al pueblo indígena. Aseguró que ellos son los más «perjudicados por el desastre ecológico en el Orinoco». Presencia de rusos El 12 de diciembre, un grupo de indígenas denunciaron la presencia de una comisión integrada por 15 rusos, acompañada de militares venezolanos que estarían instalando radares de última tecnología para presuntamente extraer minerales. De inmediato, la comunidad pemona exigió al régimen de Maduro explicación, una de tantas que han solicitado desde que en 2016 comenzaron las extracciones de minerales ilegalmente pues se trata de un Parque Nacional donde la actividad minera está prohibida. Más de 900 personas de la etnia pemón se han desplazado hacia Brasil huyendo de la violencia y la persecución política que inició el régimen venezolano. El Arco Minero del Orinoco contempla una zona de 111.000 kilómetros cuadrados, el 12% del territorio venezolano, y la explotación de recursos como la bauxita, oro, coltán, hierro, cobre, diamantes y coalín, ha puesto en riesgo a la población conformada por más de 54.000 indígenas. Desde sus inicios, el proyecto ha estado en gran parte controlado por Rusia y China, países que han invertido y participado activamente en la explotación de oro y diamantes en la Faja Petrolífera del Orinoco, donde se encuentran las reservas más importantes de crudo. El crimen y la corrupción se han apropiado de la zona fronteriza con el estado Roraima. En noviembre un grupo armado perpetró en Ikabarú, una zona minera de esa entidad, y masacró a cinco personas. Este tipo de sucesos han sido recurrentes en el estado Bolívar debido al control militar e incluso a la presencia de guerrilleros pertenecientes al grupo colombiano ELN. Varias denuncias de diputados de la Asamblea Nacional también han involucrado a Nicolás Maduro Guerra, hijo del presidente chavista, en el manejo de la red de corrupción de las minas de oro.
20-12-2019 | Fuente: abc.es
Menos periodistas asesinados en un mundo con menos periodismo
Como la vocación obra milagros, dos décadas de carrera y la conciencia de correr peligro no habían conseguido que Norma Sarabia se decidiera a tirar la toalla. La reportera, que denunciaba la corrupción policial en la localidad de Huimangillo, estado de Tabasco, México, murió el 12 de junio de 2019, cuando fue tiroteada mientras charlaba con un familiar cerca de su casa. No tuvo que pasar mucho tiempo para que otro de sus compañeros de profesión sufriera una suerte similar a la suya. El 31 de agosto, el periodista Edgar Joel Aguilar, que se dedicaba a escribir en la página de sucesos, recibió varios disparos tras entrar en una barbería de la ciudad de Santa Rosa de Copán, al oeste de Honduras. Un mes más tarde, el 10 de octubre, las armas se volvieron contra Nehémie Joseph, un reportero haitiano que se había destacado por criticar la corrupción del gobierno de su país, hundido en una sucesión de crisis deseperante. Ese día, en la localidad de Mirabalais, el joven fue forzado a meterse en el maletero de un coche, donde tres balas pusieron fin a su vida. Son tres casos de una lista mucho más larga, que se extiende a otros países y solo comparte el origen común del impulso asesino: silenciar a la prensa, apagar la información que los violentos no quieren que se haga pública. Las historias de Sarabia, Aguilar y Joseph se pueden leer en el informe de Reporteros Sin Fronteras (RSF) de 2019, presentado esta semana en Madrid, donde se dan a conocer datos esenciales que hay que retener: a lo largo de este año, 49 periodistas han sido asesinados, 57 secuestrados y 389 encarcelados en todo el mundo. La cifra de muertos, que es la más baja desde 2003, puede invitar a la esperanza, pero se teme que oculte un reverso de desánimo vinculado con la derrota de la profesión, como explica Alfonso Armada (Vigo, 1958), presidente de la sección española de RSF, en una charla telefónica: «Celebramos que haya menos muertos, pero muchos tememos que los haya porque el periodismo internacional, el que cubre los conflictos, esté de capa caída». Las causas de ese deterioro se relacionan con el discurso populista, de izquierdas o derechas, que presume de enarbolar la verdad frente a las mentiras de los medios tradicionales, y con la crisis económica que ha golpeado al oficio durante los últimos años: «La cifra de muertos -añade Armada- esconde una realidad preocupante. El odio a los periodistas aumenta en todo el mundo. Eso pone en peligro sus vidas, porque se afirma que son prescindibles, irrelevantes o, en algunos casos, enemigos del pueblo, como suele decir Donald Trump. Hay otro detalle significativo, y es que los grandes medios cada vez dedican menos espacio a cubrir conflictos, por lo que hay menos periodistas expuestos al peligro. También ocurre que hay periodistas locales, como en Yemen, que prefieren dedicarse a otras tareas para evitar riesgos. Por ejemplo, sabemos que uno, que trabajaba en un diario, se dedica ahora a vender hielo, y otro se ha hecho camarero». Solo hay una nota más o menos optimista: la influencia beneficiosa que ha podido tener el «Manual de seguridad para periodistas», publicado de forma conjunta por RFS y la Unesco, donde se dan consejos útiles para que los reporteros que cubren guerras lo hagan de la forma menos riesgosa posible. Distopía en Xinjiang Por desgracia, algunos tipos de represión son tan sofisticados que construyen una tela de araña de la que escapar parece imposible, como apunta Armada. «Para RSF, China es, ahora mismo, una zona prioritaria, por la que estamos muy preocupados. En Xinjiang, los uigures, la minoría musulmana, están siendo encarcelados en campos de concentración. Las autoridades chinas dicen que pretenden convertirles en mejores ciudadanos, pero en realidad se trata de una ofensiva contra su religión y de establecer un sistema de control policial que se parece mucho al de algunas distopías, como la que retrata la serie ''Black Mirror'': mediante tecnología punta, con reconocimiento facial e inteligencia artifical. Hay un proceso de destrucción de una minoría», denuncia. Como ya demostró en el Tíbet, el régimen chino no está dispuesto a tolerar que una religión se atreva a disputarle espacio al Partido. Desde hace años, las noticias que llegan de Xianjing hablan de demolición de mezquitas, como la medieval de Kargilik. Desde noviembre, de un gran mecanismo de persecución contra los uigures, después de que el diario estadounidense The New York Times publicara unos documentos que demostraban la presencia de campos de concentración en la región, prueba definitiva de la mano dura de Pekín. «Los periodistas que denuncian la situación son detenidos y encarcelados. Hay 120 en prisión, que sepamos, porque hay otros casos de los que no tenemos registro. Las condiciones de arresto son tremendas. China tiene un comportamiento implacable. En parte, eso explica la reacción de los jóvenes de Hong Kong, ante el temor de que los métodos del Partido también se apliquen allí», señala Armada. Tanto en Hong Kong como en Xinjiang, el régimen chino se enfrenta a las ansias secesionistas de parte de la población, harta de ser pisoteada por la bota roja. «Los periodistas que denuncian la situación de los uigures son detenidos y encarcelados. Hay 120 en prisión, que sepamos, porque hay otros casos de los que no tenemos registro», lamenta Alfonso Armada Seguimiento incansable Con diez muertos cada uno, México, que teóricamente está en paz, y Siria, donde la guerra dura ya ocho años, encabezan la lista de países donde más periodistas fueron asesinados durante 2019. De cara al año que viene, RSF se ha propuesto vigilar ambos territorios, aunque sin dejar otras preocupaciones a un lado. Además de China, «con un modelo que potencia el desarrollo económico y desprecia las libertades», y Estados Unidos, con «el nacionalismo populista de Trump», la organización prestará mucha atención a Arabia Saudí: «Hay más de treinta periodistas encarcelados. Más de un año después del asesinato de Jamal Khashoggi, y de las pruebas que vinculan al régimen con su crimen, se sigue negociando con Riad», denuncia Armada. Rusia y la India, donde el acceso a internet está siendo restringido, también acapararán el interés de la organización. En España, el foco apuntará a Cataluña, donde los periodistas son hostigados por hacer su trabajo, a veces con reproches que resultan tan ridículos como inquietantes: «La periodista Laila Jiménez fue increpada por una señora independentista que le dijo que se fuera ''a su país''. Cuando Jiménez le respondió que ella era catalana, la señora le respondió: ''Sí, pero tú no naciste bien''», explica el presidente de la sección española. Reporteros Sin Fronteras seguirá el año que viene con atención el estado de la libertad de prensa en China, Estados Unidos, Arabia Saudí, Rusia o India, entre otros países Desde luego, la lucha por la libertad de prensa dignifica a los países, y pone a prueba la solidez de su democracia. Así lo ha probado la investigación de la muerte de Daphne Caruana Galizia, la periodista maltesa asesinada con un coche bomba en 2017, que ha dejado al descubierto la madeja de corrupción que anidaba en la isla. Su hijo Matthew, que acudió el pasado martes a la presentación del informe de RSF en Madrid, tuvo unas palabras que animan a imitar su lucha, como recuerda Armada: «Matthew recordó que el movimiento cívico, en Malta, ha logrado que varios ministros dimitan, y que el primer ministro, Joseph Muscat, prometa que lo va a hacer a principios de enero. La investigación ha progresado y el caso no ha quedado impune». Un desenlace que también merecen los 49 periodistas muertos por ejercer su oficio este año. El bloguero chino Wu Gan, condenado por publicar un texto irónico sobre la corrupción en su país - Archivo ABC La hora del ciudadano Como zafarse de la mano con la que los regímenes autoritarios ahogan el derecho a la libertad de prensa no es tarea fácil, en China, pero también en territorios ocupados como el Sáhara Occidental o en países sacudidos por la violencia, como Afganistán, son ciudadanos que sueñan con la democracia y la paz los que sustituyen a los periodistas profesionales en su tarea. El informe de RSF respalda esa labor, proporcionando datos significativos que ponen de manifiesto su papel imprescindible: en China, por ejemplo, «más del 40% de los periodistas encarcelados no son profesionales», porque «la prensa tradicional cada vez [está] más vigilada y bloqueda»; en Afganistán, «el número de corresponsales extranjeros en Kabul ha bajado a la mitad desde 2014», dejando un vacío informativo que han cubierto personas de a pie. «En RSF, reconocemos el trabajo de esos ciudadanos. No es la situación ideal, pero cuando las circunstancias políticas son las que son, y el periodismo se tiene que realizar en territorios donde el régimen es dictatorial o totalitario, hay periodismo ciudadano para informar», explica Armada.
13-12-2019 | Fuente: as.com
"¿Es esto nuevo?": Manu Carreño se hace la misma pregunta que todos los aficionados del Barcelona
El director de El Larguero ofrece su punto de vista acerca de los últimos sucesos entre Neymar y el Barcelona.
05-12-2019 | Fuente: elpais.com
La juez argentina Servini tomará declaración a Martín Villa en marzo en Madrid
La magistrada suspende la cita al exministro español en Buenos Aires para interrogarle sobre los sucesos de Vitoria de 1976
03-12-2019 | Fuente: as.com
LaLiga denuncia los cánticos "Griezmann, muérete" y el corte de mangas de Aleix Vidal
La patronal ha trasladado ambos sucesos, en el Wanda y en Mendizorroza, al Comité de Competición y al Comité de Antiviolencia para que sean sancionados.
27-11-2019 | Fuente: abc.es
Colombia o la falta de una izquierda moderada latinoamericana de peso
Las protestas que vemos estos días en Sudamérica tienen diversas explicaciones. Las hay de tipo económico y social, y también de carácter más político. Mucho se ha dicho acerca de las primeras, apuntando sobre todo a la vulnerabilidad de la crecida clase media latinoamericana, pero se ha hecho menos referencia a otra de las justificaciones del conflicto: la falta de liderazgo regional de una izquierda moderada que pueda canalizar institucionalmente el descontento que existe en parte de la población. Ya hace unos meses se señalaba aquí mismo que el paso de la izquierda bolivariana por el poder en diversos países de la región ha hecho que los veinte años que llevamos de siglo puedan considerarse como «las dos décadas perdidas de la izquierda americana». En lugar de aprovechar ese tiempo de gobierno y de largo ciclo de bonanza económica para transformarse en fuertes partidos socialdemócratas, altamente institucionales, los grupos bolivarianos han persistido en su populismo y radicalismo. Esto último no solo ha conducido a complicadas situaciones en países como Venezuela, Nicaragua y Bolivia, sino que además ha extendido al resto de la región una suerte de referente que dificulta el consenso y la asunción de compromisos. Así, amplios sectores sociales descontentos con su situación en lugares como Chile o Colombia se encuentran huérfanos del liderazgo de una izquierda moderada que sepa vehicular ese malestar hacia canales institucionales. Retar al Gobierno gritando «el pueblo, unido, jamás será vencido» en Santiago o en Bogotá es romper lo sustancial en una democracia: fue el pueblo quien no hace mucho, mediante elecciones limpias, puso en el poder a Sebastián Piñera e Iván Duque. Referentes radicales y falta de madurez Si el referente es Lula da Silva llamando a sus seguidores a la calle en Brasil, Evo Morales hablando de golpe de Estado en Bolivia (sin admitir su intento ilícito de reelección) o Rafael Correa alentando la confrontación en Ecuador (sin reconocer que el rescate del FMI se debe a la crisis económica que él dejó), lógico es que las cosas se vayan a un extremo. Los sucesos en Chile prueban el poco liderazgo de la socialdemocracia chilena y su endeble situación interna; los de Colombia muestran que el centro izquierda sigue sin articularse, al menos de momento, dejando un espacio a Gustavo Petro y sus añoranzas bolivarianas. Se ha afirmado que las protestas en Colombia son la natural respuesta de amplios sectores de la población que antes no salían a la calle debido a la anomalía causada por el conflicto armado. Las movilizaciones sociales estarían encontrando así un cauce democrático, después de décadas en las que el ruido de los fusiles no dejó escuchar el descontento de los colombianos. Pero la persistencia los últimos días de ciertos desórdenes públicos y de las manifestaciones callejeras a pesar del diálogo ofrecido por el Gobierno indica, en todo caso, que la anomalía política que supuso el conflicto armado sigue sin facilitar que el grueso de la izquierda alcance su madurez. El dilema de los ajustes: crisis o revueltas Una muestra de esa falta de madurez es no asumir que muchos de los países latinoamericanos necesitan serios ajustes económicos (el epítome de esa insensatez es la demonización del FMI). Se da la paradoja de que algunos líderes bolivarianos generaron crisis (es el caso de Ecuador y Argentina; veremos cómo evoluciona económicamente Bolivia) que luego sus sucesores han tenido que hacer frente y que al tomar estos las medidas drásticas requeridas para remontar la situación se ven confrontados en la calle, alentados por los ya expresidentes. También en Chile y aún más en Colombia existe necesidad de ciertas reformas y algunas medidas de austeridad. La cuestión es que entonces los gobiernos quedan ante el dilema de elegir entre crisis o revueltas. Es lo que en Brasil está viendo venir Bolsonaro, que ya ha anunciado una desaceleración en su programa de ajustes. La consecuencia de todo esto puede ser que al no llegar pronto la ansiada recuperación, los votantes se vuelvan contra quienes se quedaron en el intento y entonces regresen los viejos líderes radicales.
22-11-2019 | Fuente: abc.es
Simpatizantes de Ortega intentan entrar con machetes en otra iglesia de Masaya
Los católicos nicaragüenses que acudieron este jueves a una misa en la iglesia San Juan Bautista en la ciudad de Masaya (sureste) vivieron momentos de tensión después de que simpatizantes del Gobierno del presidente Daniel Ortega, con tubos y machetes, intentaran entrar a la fuerza, denunció el párroco. La Arquidiócesis de Managua, Masaya y Carazo ordenó celebrar en sus parroquias una jornada de oración y reparación por el respeto al templo San Miguel Arcángel, también en esa misma ciudad y que se encuentra sitiada por la Policía y sin suministro de agua, ni energía, tras acoger a 11 madres que el jueves pasado iniciaron una huelga de hambre por la liberación de más 150 «presos políticos», incluido sus hijos. «Fuerzas de choques, simpatizantes del Gobierno, estaban a 50 metros de la iglesia (San Juan Bautista). Sólo esperaron el momento en que iniciáramos la misa para venir con sus vulgaridades», dijo a periodistas el párroco de ese templo, Harry Salvador Padilla. Estimó que eran entre 60 y 70 sandinistas «vinieron con machetes, tubos y armas a la vista» e intentaron entrar por la fuerza en la iglesia sin que los policías antidisturbios que resguardan la parroquia hicieran nada por impedirlo, señaló. «Me golpearon a los monaguillos, me les dieron con los tubos», afirmó el sacerdote. El Gobierno de Nicaragua, a través de la vicepresidenta Rosario Murillo, ha pedido «respeto a la dignidad, de todos, en primer lugar de quienes dicen tener autoridad pastoral». La iglesia San Juan Bautista tuvo que cerrar sus puertas para impedir la entrada de los sandinistas y así celebraron la jornada de oración en la que pidieron por las vidas de las huelguistas que están asiladas en la parroquia San Miguel Arcángel, ubicada a 32 kilómetros al sureste de Managua.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr"><a href="https://twitter.com/hashtag/Ahora?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#Ahora</a> || Inicia la procesión del Santísimo en el interior del templo San Juan Bautista, en Masaya. Los feligreses atrapados oran por quienes los acechan afuera de la iglesia. <a href="https://twitter.com/confidencial_ni?ref_src=twsrc%5Etfw">@confidencial_ni</a> <a href="https://t.co/8vEJwj0HQE">pic.twitter.com/8vEJwj0HQE</a></p>&mdash; Ivette Munguía (@Ivymunguia) <a href="https://twitter.com/Ivymunguia/status/1197641658797625346?ref_src=twsrc%5Etfw">November 21, 2019</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> La misa también fue en reparación contra las ofensas y profanación al Santísimo Sacramento y en reparación por la profanación en la persona de obispos, sacerdotes y religiosas que han sufrido vejaciones en medio de la crisis sociopolítica que vive Nicaragua desde abril de 2018. Finalmente, los feligreses, sacerdotes y periodistas que estaban en el interior del templo pudieron salir gracias a la ayuda de la población de Masaya, según un tuit colgado por el Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, Silvio José Baez, actualmente destinado en el Vaticano.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr"><a href="https://twitter.com/hashtag/Nicaragua?src=hash&amp;ref_src=twsrc%5Etfw">#Nicaragua</a>. Protegidos por la población, el P. Harving, feligreses y periodistas logran salir de la parroquia San Juan Bautista en Masaya. <a href="https://t.co/OuEHLW0t3Z">https://t.co/OuEHLW0t3Z</a></p>&mdash; Silvio José Báez (@silviojbaez) <a href="https://twitter.com/silviojbaez/status/1197653749877088258?ref_src=twsrc%5Etfw">November 21, 2019</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Sitiados en San Miguel En paralelo a estos sucesos, al menos cinco personas se encuentran en «estado delicado», tras siete días de encierro en la parroquia San Miguel Arcángel, en Masaya también, según un mensaje en redes sociales. Tres de esas cinco personas forman parte del grupo de once madres en huelga de hambre, mientras que las otras dos son el sacerdote Edwin Román, enfermo de diabetes y la defensora de derechos humanos Yonarqui Martínez, quienes están en ayuno forzado, ya que se quedaron encerrados en el templo católico cuando la Policía estableció un cerco a la parroquia. Debido a que el Gobierno ordenó el corte de los suministros de energía y agua, la comunicación con el interior de la iglesia cada vez es menos frecuente, al parecer porque se ha ido consumiendo la única fuente de carga de los teléfonos móviles, la batería del automóvil del sacerdote. El mensaje, enviado como un S.O.S., fue dado a conocer en redes sociales por un allegado de una de las mujeres encerradas, que pidió no divulgar su identidad por temor a ser capturado por la Policía. «Una de las madres se desmayó a consecuencia de la falta de agua o suero para hidratarse. Están pidiendo ayuda a la Cruz Roja Internacional para que se haga presente en la iglesia», detalló. El jueves pasado, trece jóvenes fueron arrestados en Masaya por intentar llevar agua a las personas sitiadas y otros tres sufrieron la misma suerte en Managua por supuestamente intentar brindar ayuda humanitaria. Los jóvenes fueron detenidos por la Policía Orteguista y están acusados de tráfico ilegal de armas. Entre los detenidos se encuentra la líder estudiantil, Amaya Coppens, que ya estuvo presa 8 meses por participar en las manifestaciones que comenzaron en abril de 2018. El ataque a los tempos se está repitiendo en los últimos días, lo que ha provocado una petición pública por parte de la Archidiócesis de Manaua al presidente Ortega y su esposa, pidiéndoles que protejan las iglesias y retiren a la policia que las asedian. Tambien ha hecho un llamamiento a la paz en Nicaragua, y ha denunciado el asedio a las iglesias el Consejo Episopal Latinoamericano. El martes las llamadas «turbas sandinistas» tomaron la Catedral Metropolitana de Managua, causaron daños parciales y golpearon a religiosos, al darse cuenta de que otras nueve personas se habían sumado a la huelga de hambre de Masaya.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Comunicado del Consejo Episcopal Latinoamericano CELAM <a href="https://twitter.com/CelamWeb?ref_src=twsrc%5Etfw">@CelamWeb</a> en solidaridad con el pueblo y la Iglesia de Nicaragua. <a href="https://t.co/dp1Q46Rl7b">pic.twitter.com/dp1Q46Rl7b</a></p>&mdash; Silvio José Báez (@silviojbaez) <a href="https://twitter.com/silviojbaez/status/1197688998560485378?ref_src=twsrc%5Etfw">November 22, 2019</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Las «turbas sandinistas», asociadas con el Gobierno del presidente Daniel Ortega, no abandonaron el templo hasta confirmar que los huelguistas habían sido expulsados del lugar, según indicó el clero. Este jueves decenas de parroquias fueron rodeadas por las «turbas», al conocerse que el cardenal Leopoldo Brenes llamó a una jornada de rezos para pedir una solución a la crisis.
21-11-2019 | Fuente: abc.es
Estos son los tres bolivarianos, «amigos» de Morales, que están incendiando Bolivia
Jeanine Añéz no logra restablecer el orden en la convulsionada Bolivia. Contener a las hordas masistas cuyo propósito es la desestabilización del país para que así Evo Morales se presente ante el mundo como el apaciguador de la patria parece un reto imposible. «El expresidente ha planificado un escenario conveniente para su retorno, estremece al país con su ejército de mercenarios y narcotraficantes que tiene tomado el centro del país. Los abasteció de armas y municiones 15 días antes de que se fuera del país», dice a ABC fuentes del comité cívico. Cochabamba, la principal trinchera del expresidente Morales, cuenta con el aeropuerto internacional Jorge Wilstermann que tiene la pista más larga de Bolivia 3.500 metros. «No lo utiliza nadie solo está en funcionamiento el hangar militar», denuncian ante lo que puediera ser un centro de operaciones del nacotráfico. Ante tanto revuelo político, la presidenta interina Jeanine Añez, única mandataria de gobierno en Latinoamérica, ha tomado una política de puño de hierro para atajar las protestas y la violencia. El polémico Decreto 4078, una especie de licencia para matar, o explicada como imnunidad para el Ejército y la Policía frente a los manifestantes ha llevado a Morales elevar el tono en sus declaraciones desde México: «Están matando a mis hermanos de El Alto que resisten pacíficamente el golpismo y luchan en defensa de la vida y la democracia». Amnistía Internacional condenó el decreto y pidió su derogación inmediata porque teme que ante la escalada de tensión en la nación no se garanticen que las fuerzas de seguridad actúen conforme con las normas y estándares internacionales. Sin embargo, Morales es el verdadero agitador de las protestas. Ayer el Gobierno de transición difundió un vídeo donde supuestamente el exmandatario animaba a «que no entre comida en las ciudades». El líder indígena dejó a sus hombres de confianza en Bolivia y son los que se han encargado de sitiar Cochabamba y bloquear los accesos a las carreteras principales del país. Los hombres de Morales Evo Morales dejó sus hilos bien ajustados antes de renunciar al cargo. Nada es genuino en los líderes bolivarianos fieles al socialismo del siglo XXI. Su afán de preservar el mando aunque no lleve su nombre trasciende las fronteras del poder. Andrónico Rodríguez: un joven sindicalero de 29 años, socialista radical y promotor de la violencia. Vicepresidente de la Federación de Cocaleros del Trópico de Cochabamba, sigue los pasos de Morales quien las lideró hace 30 años, pero como dicen «es un Evo mejorado» porque tiene estudios en ciencias políticas en la Universidad San Simón de Cochabamba. Aparece casi siempre al lado de Morales en los eventos públicos, de hecho fue el encargado de presentarlo en el acto de lanzamiento de su última campaña por la reelección. «El sucesor» del presidente, pero como aclaró Luis Fernando Camacho para ABC no para este período porque «la edad no se lo permite», es el único que sale como portavoz en los sucesos violentos de El Chapare. Ramón Quintana: «ministro del crimen» lo llama la oposición boliviana por ser el responsable de la masacre de Porvenir al declarar públicamente que iba a por los campesinos involucrados. Es un militar de carrera, ministro de la presidencia durante 13 años de gobierno moralista. Antes de dedicarse a la política, Quintana pasó por la vida militar hasta llegar al grado de mayor del Ejército, de hecho recibió su formación en la Escuelas de las Américas de Estados Unidos. Al mismo tiempo se formaba en sociología, filosofía y ciencias políticas. Dirigió una agencia estatal de fronteras oriental con Brasil entre 2010 y 2011 por lo que conoce muy bien la exportación de cocaína a Brasil por los territorios de Beni y Pando. Fue embajador de Bolivia en Cuba Actualmente no se sabe de su paradero, entra y sale del país a su conveniencia, según denuncian fuentes del comité cívico. Raúl García Linera: el hermano del exvicepresidente Alvaro García Linera, es un conocido guerrillero y terrorista que estuvo preso porque junto a su hermano fueron los responsables del secuestro de un empresario en Bolivia. También ha sido acusado de dinamitar antenas de telecomunicación, aunque no pudo ser probado por la acusación. Durante los 13 años del gobierno de su hermano, no se lo vio ejercer cargos públicos, sin embargo fue acusado de manejar entidades como la REPAC y de orquestar actuaciones paragubernamentales.
18-11-2019 | Fuente: elpais.com
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