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Noticias de spd

26-06-2017 | Fuente: abc.es
Las claves del programa electoral de la socialdemocracia alemana
A tres meses de las elecciones en Alemania y notablemente rezagado en las ecnuestas, Martin Schulz y el SPD buscan terminar con la hegemonía de Angela Merkel. Repasamos las propuestas fundamentales de su programa electoral. Liberación de 15.000 millones de impuestos a las rentas más bajas con la consiguiente subida a las más altas. La tasa impositiva del 42% contaría a partir de unos ingresos anuales de 60.000 euros, y no de 54.000 euros como hasta ahora, y para financiar esa medida, subiría hasta el 45% la tasa a los ingresos superiores a los 76.200 euros anuales, además de eliminar para rentas medias y bajas el «Soli», impuesto de solidaridad para trasvasar riqueza a la Alemania del este. Matrimonio gay como condición Schulz ha prometido que no firmará coalición alguna si no es bajo el compromiso de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. En Alemania, desde 2001 están permitidas las uniones civiles de personas del mismo sexo, pero los homosexuales casados no gozan de plena igualdad jurídica con el matrimonio entre un hombre y una mujer, y se les niegan determinados derechos, por ejemplo, en áreas como la adopción. Guarderías gratuitas El SPD defiende que los «Kindergarten» sean completamente gratuitos, en lugar de las actuales tarifas que responden al nivel de ingresos de los padres. No al aumento del gasto en Defensa En contra de los que la gran coalición del gobierno de Berlín ha defendido hasta ahora, se niega a cumplir con la exigencia de Donald Trump de que Alemania aumente su contribución económica a la OTAN. Oposición a Donald Trump A pesar de que Merkel es considerada por la prensa internacional como la líder occidental anti Trump, Schulz la culpa de ser «poco clara» al respecto y se propone como auténtico líder anti Trump. Digitalización, materia pendiente La digitalización, que cumple un punto destacado en las políticas y en el programa electoral con el que Merkel acude de nuevo a las elecciones, no ha sido completamente desarrollado en el programa del SPD, a pesar de que en el actual gobierno ha sido el socialdemócrata Sigmar Gabriel el encargado de implementar las políticas. Fuentes del partido aseguran sin embargo que Schulz presentará en julio un nuevo documento actualizado en el que este asunto entrará de lleno en el programa. Paridad en los sueldos El programa propone medidas para asegurar la igualdad en los sueldos entre el hombre y la mujer cuando desarrollan el mismo trabajo.
25-06-2017 | Fuente: abc.es
Schulz se lanza al ataque contra Merkel
A tres meses de las elecciones generales y 15 puntos por detrás de Merkel en las encuestas, Martin Schulz lanzó este domingo al Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) a un ataque frontal contra la canciller alemana y sus políticas, como si su propio partido no llevase cuatro años gobernado con ella codo con codo. Schulz acusó a Merkel de jugar con la participación electoral para favorecer a la CDU y de una «arrogancia del poder» que calificó como «ataque a la democracia». Con Merkel en el centro de la diana, Schulz disparó cuantas flechas le permitía el estrecho margen de oposición que deja el hecho de formar parte de la gran coalición de gobierno y acusó la líder cristianodemócrata de «negarse sistemáticamente a debatir el futuro del país» y de «evitar el auténtico debate democrático» y de «utilizar la táctica de hablar claramente ni tomar posición porque le va bien electoralmente». «Pero en 2017 no será así», aventuró ante los 600 delegados y los 5.000 invitados añadidos al evento, insistiendo en que «el partido no puede albergar dudas» y dando por hecho que el programa electoral que el SPD presentaba en este congreso de Dortmund tiene fuerza suficiente para revertir el desastre que anuncian los sondeos. El programa defiende que los jardines de infancia sean gratuitos y apuesta por la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. «¿Queremos una Alemania armada hasta los dientes en el corazón de Europa? Conocemos nuestra historia y sabemos que más armas no significa más seguridad», dijo Schulz en alusión a la exigencia de Donald Trump de que Alemania aumente su contribución a la OTAN y acusando de nuevo a Merkel de ser «poco clara» en su postura respecto al actual presidente de Estados Unidos. También se presentó, en contraposición con Merkel, como auténtico defensor de la libertad y la tolerancia, sin lograr despegar su discurso ni un centímetro del que defiende la canciller en materia de libre comercio o política de refugiados. El programa en cuestión es un bloque de 72 páginas que no llegará en ese estado hasta las elecciones. Schulz tiene previsto emitir un documento propio, «un programa condensado, más a la medida de su estilo personal y más fácilmente entendible», según fuentes del partido y que espera hacer público el 16 de julio en Berlín. Aunque el programa «reducido» de Schulz, en el que trabajan ya «expertos y personas de su confianza», estará redactado sobre las bases del presentado este domingo, «llevará su sello propio» y pondrá relieve a asuntos como la digitalización, además de recoger propuestas ya anunciadas como la liberación de 15.000 millones de impuestos a las rentas más bajas con la consiguiente subida a las más altas. Defendiendo este programa, faltaron sobre el escenario figuras como Sigmar Gabriel, que hubo de ceder la presidencia del partido y la candidatura a Schulz meses atrás, cuando este alegó internamente que el haber formado parte del gobierno Merkel supondría un lastre. La estrella del congreso, incluso eclipsando a Schulz, fue sin duda el ex canciller alemán Gerhard Schröder, que tres legislaturas después de perder contra Merkel sigue conservando su capacidad de inyectar impulso electoral y que se centró en convencer a las bases de que no hay que dar por perdidas las elecciones todavía. Schröder se retrotrajo al verano de 2002, cuando el SPD estaba en una situación demoscópica similar a la actual y una crecida del Elba dio la vuelta a las encuestas, después de que él apareciese en televisión en el escenario de las inundaciones, calzando botas de agua y con la mejilla manchada de barro, mientras consolaba a una madre y su bebé ante la casa anegada por el agua. También se refirió a las elecciones de 2005, en las que logró remontar 20 puntos en pocas semanas para terminar alcanzando a Merkel por los pelos, lo que en la memoria colectiva del SPD han pasado a ser epopeyas electorales cuyo relato es repetido de generación en generación y a menudo en torno a buena cerveza. Los nueve minutos de aplausos sirvieron al partido de terapia de autoayuda tras encadenar tres derrotas regionales consecutivas y desplomarse en las encuestas «Aún no está nada decidido. Todavía tenemos tiempo», arengó Schulz a los suyos. «¡Venceremos!», gritó en un torpe español Gerhard Schröder, que recurrió al voluntarismo para fijar la esperanza: «Solo quien de verdad y con todas sus fuerzas desea la Cancillería puede conseguirla», dijo, un déjà vu que devolvió por un instante al SPD a los años 80, cuando el propio Schröder volvía de tomar unas copas con unos amigos y trepó a la reja de la Cancillería, por entonces en Bonn, gritando a todo pulmón: «¡Yo quiero entrar ahí!». Claves del programa Impuestos- Liberación de 15.000 millones de impuestos a las rentas más bajas con la consiguiente subida a las más altas. La tasa impositiva del 42% contaría a partir de unos ingresos anuales de 60.000 euros, y no de 54.000 euros como hasta ahora, y para financiar esa medida, subiría hasta el 45% la tasa a los ingresos superiores a los 76.200 euros anuales, además de eliminar para rentas medias y bajas el ?Soli?, impuesto de solidaridad para trasvasar riqueza a la Alemania del este. Matrimonio homosexual- Schulz ha prometido que no firmará coalición alguna si no es bajo el compromiso de legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. En Alemania, desde 2001 están permitidas las uniones civiles de personas del mismo sexo pero los homosexuales casados no gozan de plena igualdad jurídica y se les niegan determinados derechos, por ejemplo, en áreas como la adopción. Guarderías- El SPD defiende que los Kindergarten sean completamente gratuitos, en lugar de las actuales tarifas que responden al nivel de ingresos de los padres. Gasto en Defensa- En contra de los que la gran coalición del gobierno de Berlín ha defendido hasta ahora, se niega a cumplir con la exigencia de Donald Trump de que Alemania aumente su contribución económica a la OTAN. Donald Trump- A pesar de que Merkel es considerada por la prensa internacional como la líder occidental anti Trump, Schulz la culpa de ser «poco clara» al respecto y se propone como auténtico líder anti Trump. Digitalización- La digitalización, que cumple un punto destacado en las políticas y en el programa electoral con el que Merkel acude de nuevo a las elecciones, no ha sido completamente desarrollado en el programa del SPD, a pesar de que en el actual gobierno ha sido el socialdemócrata Sigmar Gabriel el encargado de implementar las políticas. Fuentes del partido aseguran sin embargo que Schulz presentará en julio un nuevo documento actualizado en el que este asunto entrará de lleno en el programa económico. Apoyo Hace solo tres meses, el SPD cantaba victoria por adelantado y proclamaba el «efecto Shculz» que había inflado a su favor las encuestas en lo que terminaría siendo un soplo fugaz. Hoy nada queda de ese entusiasmo y el descenso ha llevado al partido a la desesperación, según los cristianodemócratas de la CDU. «La desesperación no debe ser tan grande nunca como para que entre demócratas nos acusemos de ataque a la democracia», tuiteó el secretario general, Peter Tauber, apenas terminó Schulz su discurso en Dortmund. «Los ataques personales contra la canciller no dan resultado y muestran la gran desorientación que afecta ahora al SPD», diagnosticó por su parte el secretario general del ala bávara de la formación conservadora de Merkel, Andreas Scheuer, recordando que hay encuestas que señalan hasta 16 puntos porcentuales de ventaja para Merkel. «Quiere ser Emmanuel Macron y Jeremy Corbyn al mismo tiempo», decía el analista Jasper von Altenbockum, aludiendo a una ?solidez? a la que el SPD recurre en sus careles electorales pero que no parece ser suficiente.
24-06-2017 | Fuente: abc.es
Los socialdemócratas alemanes prometen bajadas de impuestos como último recurso para recuperarse en las encuestas
Hace tres meses que el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) se entregaba al optimismo y la euforia, se encaramaba por encima de Merkel en las encuestas y cantaba victoria antes de tiempo proclamando vencedor al «efecto Schulz», consecuencia de la llegada de Martin Schulz desde Bruselas. Pero parece que fue hace tres años. Nada queda del efecto Schulz en las encuestas, Merkel vuelve a sacar hasta 14 puntos de ventaja y el SPD se aferra a la última esperanza que supone el congreso que este fin de semana celebra en Dortmund a todo trapo y en el que intentará lograr un golpe de efecto basado en su programa electoral. «Va a ser un congreso espectacular», ha prometido Schulz al Ruhr Nachrichten, aunque es muy posible que termine pasando como en la Bundesliga, que el Borussia Dortmund juega el mejor fútbol de ataque, tiene el mayor estadio y los mejores hinchas, pero suele ganar el Bayern. A modo de aperitivo, los socialdemócratas han dejado caer que su programa económico incluye una subida de impuestos a las grandes fortunas y la eliminación para rentas bajas y medias a partir de 2020 del Soli, el impuesto creado tras la caída del Muro de Berlín a modo de trasvase de riqueza para equiparar las economías de las dos Alemanias. La tasa impositiva del 42% para solteros contará a partir de unos ingresos anuales de 60.000 euros, y no de 54.000 euros como hasta ahora, y para financiar esa medida, subirá hasta el 45% la tasa a los ingresos superiores a los 76.200 euros anuales, siempre hablando de contribuyentes solteros. También contempla subidas de impuestos sobre patrimonio, todo ello bajo una nueva máxima acuñada por Schulz y que viene a resumirse en ?las personas que trabajan para conseguir su dinero no deben ser tratadas peor que las que dejan que su dinero trabaje para ellas?. Tras comprobar que ese primer esbozo de programa económico no ha tenido efecto alguno en las encuestas, las últimas señalan que la CDU de Merkel está en el 38% y que el SPD ha vuelto a descender hasta el 24%, Schulz ha decidido hacer un gran giño a gays y lesbianas y ha anunciado que legalizará el matrimonio homosexual. «El SPD no va a firmar ningún pacto de coalición de gobierno en el que no se contemple el Matrimonio para todos. Esta es una cuestión de justicia», ha garantizado el ministro de Justicia, Heiko Maas, adelantando que cualquier futura gran coalición estará supeditada a ese compromiso. «La plena igualdad de derechos en Alemania de personas homosexuales es solo cuestión de tiempo y nuestro actual socio de Gobierno lamentablemente necesita todavía un poco más», ha reprochado a Merkel. El SPD tiende puentes además con la oposición, La Izquierda y Los Verdes, de cara a posibles nuevas coaliciones con las que desbancar a Merkel, aunque Los Verdes, por su parte, han dejado ya bien claro que competirán con el SPD por firmar una coalición con la canciller incombustible. De ello dejaron constancia en el congreso celebrado la semana pasada en Berlín, en el que los cerca de 800 delegados dieron además el visto bueno a una plataforma en la que abogan por el fin del carbón antes de 2030 y la erradicación de automóviles diésel y de gasolina a partir de 2030. Aparte de promesas fiscales y del rebañado de nichos electorales, el SPD tira también en este congreso de viejas glorias con las que reforzar el socavado pilar del «Efecto Schulz». En el programa del congreso de Dortmund no figura intervención alguna del vicecanciller alemán y ministro de Exteriores, Sigmar Gabriel, que cedió su presidencia del partido y candidatura a Schulz ante el clamor de los tantos camaradas que creían con él la victoria asegurada. Pero sí figura en el orden del día la aparición de Gerhard Schröder, que todavía despierta pasiones electorales en los alrededores de Hannover a pesar que hace ya más de una década que no se dedica a la política, sino a asesorar a los multimillonarios empresarios rusos del sector de la energía y amigos de Vladimir Putin. Todos los recursos son pocos y los simbólicos no faltan. En ese mismo escenario de Dortmund celebró su congreso el SPD en 1972, antes de lograr la mejor victoria electoral de su historia con el cartel «Vota a Willy». El nuevo secretario general, Hubertus Heil, habla de un «congreso obrero» y las juventudes celebran el alivio de 15.000 millones de impuestos a las rentas más bajas que promete el programa electoral, pero nada de todo esto parece suficiente para hacer revertir las encuestas, a pesar de que en los carteles electorales que esta misma semana ha presentado la CDU de Merkel no hay alusiones novedosas y los mensajes se limitan a la defensa de la familia, la seguridad y la construcción de Europa.
20-06-2017 | Fuente: abc.es
Merkel, abierta a un ministro de finanzas europeo y un presupuesto común
«Por supuesto que podemos hablar de un ministro de Finanzas Europeo, si se dan unas condiciones marco», ha dicho la canciller alemana en su discurso con motivo del Día de la Industria Alemana, «lo importante a tener en cuenta es que quede en una misma mano el riesgo, la toma de decisiones y la responsabilidad». La única línea roja que parece quedar en el discurso de Angela Merkel es la agrupación de riesgos en la zona euro. «Claro que se puede pensar en un presupuesto común, siempre que quede claro que estamos construyendo fuertes estructuras y cosas que tengan sentido», ha añadido, arrancando una aplauso de los representantes de la economía alemana que escuchaban sus palabras a modo de preanuncio de lo que será su campaña electoral y sus intenciones para la próxima legislatura. Dado que no existen grandes diferencias en las economías de los países miembros, Merkel ha asegurado que «puedo imaginarme muy bien un gobierno europeo», siempre que se tome como ejemplo los modelos que más han ayudado a crear empleo y productividad. Estas afirmaciones proceden de las conversaciones previas que Merkel ha mantenido ya con Macron desde que el nuevo presidente francés llegó al Elíseo y la canciller alemana ha reconocido que está dispuesta a aceptar las principales propuestas de París, de las que, a la espera de conocer los detalles, solo parecen excluidos los eurobonos. La propuesta final de los gobiernos de Alemania y Francia, que «puede terminar incluyendo un presupuesto común para la zona euro, un ministro de Finanzas europeo y un Fondo Monetario Europeo, si damos con el diseño adecuado», ha añadido por su parte el presidente de la Federación Alemania de la Industria, Dieter Kempf, argumentando que esos cambios ayudarán a Europa a superar las próximas crisis económicas con menores daños. Merkel también ha adelantado en este discurso que la preparación de la cumbre que el G20 celebrará en Hamburgo en julio bajo presidencia alemana va ya muy adelantada y que «por las conversaciones que he tenido en las pasadas semanas puedo decir que habrá un amplio consenso a favor del libre comercio y de la lucha contra el cambio climático». Merkel ha repetido su calificación de «lamentable» de la decisión de EE.UU. de abandonar el Acuerdo de París de protección del clima y adelanta que en Hamburgo habrá una posición de apoyo generalizada. Es más que probable que Merkel llegue a aplicar las políticas que avanza en este discurso porque su partido, la CDU, aventaja a los socialdemócratas de Martin Schulz de cara a las elecciones en septiembre. Según un último sondeo publicado por la cadena alemana ARD y realizado por Infratest-Dimap, la canciller alemana alcanza ya su mejor posición desde la crisis de los refugiados, con un 64% de los alemanes de acuerdo con la tarea de su jefa de Gobierno. Merkel es la política favorita de los alemanes y obtiene un 38% en las encuestas, mientras que solamente un 24% dice que votará al jefe del Partido Socialdemócrata (SPD), Martin Schulz. La canciller alemana, sostenida por unos resultados económicos muy sólidos, se siente capaz de avanzar en la construcción europea hasta niveles vedados hasta ahora para los gobiernos alemanes. El instituto económico alemán Ifo ha elevado hoy sus pronósticos de crecimiento de la economía alemana para este año (1,5%) y el siguiente (1,7%) gracias a la buena situación de la demanda interna y de la construcción. Es desde esa posición de fortaleza económica, que se traduce en niveles récord de empleo, desde la que Merkel se muestra dispuesta a seguir las propuestas francesas. Alemania, de hecho, ha comenzado ya a aplicar en casa la práctica de la centralización de la política fiscal. El Bundestag alemán ha aprobado este mismo mes una reforma de la Constitución alemana que contempla que los presupuestos de los 16 Bundesländer pasen a ser controlados por Berlín bajo criterios de estabilidad. Los gobiernos regionales siguen capacitados para establecer de manera independiente su programa, pero el gobierno central de Berlín se reserva la potestad de intervenir si las cosas van mal, tratando de poner fin a la progresión de una deuda regional que casi se ha cuadruplicado en los últimos 25 años hasta más 613 millones, y representa casi un tercio de la deuda pública. En esta misma línea, Merkel estaría dispuesta a aceptar una centralización del control presupuestario en Bruselas. Ha esperado hasta la victoria definitiva de Macron y ahora está dispuesta a emprender un significativo paso de avance hacia el propósito de más Europa con el que está convencido de que Alemania dará la respuesta correcta a los nuevos retos que plantea la economía global.
30-05-2017 | Fuente: abc.es
Alemania se reorienta hacia Oriente
El hueco vacío que Donald Trump está dejando en las relaciones con Europa vienen a ocuparlo China e India. Después de decir en voz alta el domingo que «los tiempos en los que nos podíamos fiar completamente (de EE.UU.) han terminado» y repetirlo el lunes por si a alguien no le había quedado suficientemente claro, Angela Merkel ha recibido hoy en Berlín al primer ministro indio, Narendra Modi, y se dispone a recibir el lunes al líder chino, Li Keqian, en una abierta apuesta por estrechar las relaciones bilaterales con India y China y reorientar su política exterior. «La relación transatlántica sigue siendo de extraordinaria importancia», ha reconocido Merkel en la rueda de prensa junto a Modi, al tiempo que señalaba que los pasos políticos y comerciales con India y China son de un «significado sobresaliente» para Alemania y subrayaba que «Europa debe ser un actor político independiente que se involucre en asuntos internacionales con sus propios criterios». Tal y como lo ve Merkel, el papel de Europa en el mundo se ha desligado del liderazgo de EE.UU. y toma su propio camino basándose en las actuaciones desplegadas ya en Ucrania y Libia. Alemania busca ya nuevas rutas comerciales hacia Asia y aunque su gobierno asegura que «en absoluto es un objetivo perjudicar la relación transatlántica que para nosotros tiene y tendrá una gran importancia histórica», Merkel ha avanzado los proyectos de desarrollo que Alemania se prepara para llevar a cabo en África conjuntamente con sus socios asiáticos. La brújula de la geopolítica global está girando. Algunos analistas señalan que no había una grieta de este calado en el G7 y en el interior de la OTAN desde la foto de las Azores. Frankfurter Allgemeine habla del «momento Schröder» de Angela Merkel, en referencia al plante del ex canciller socialdemócrata Gerhard Schröder a Bush en la Guerra de Irak. Y el semanario Der Spiegel se pregunta en su portada si asistimos realmente a un reajuste de equilibrios geopolíticos globales o si el movimiento se suscribirá a la campaña electoral alemana y nada más. Donald Trump, por su parte, ha reaccionado manteniéndose en las suyas. Mientras Merkel comparecía con Modi para abrir de par en par las ventanas alemanas que dan al lado este, el presidente estadounidense insistía en Tweeter en que el déficil comercial de EE:UU. con Alemania es «masivo», en que eso es «malo» y en que «va a cambiar». India y China son ya actualmente los países «número uno» para las empresas alemanas, asegura Hubert Lienhard, presidente del comité Asia-Pacífico del empresariado alemán (APA), que aboga por un acuerdo de libre comercio entre la UE e India, así como por un acuerdo de inversiones con China. «Esto ayudaría a mostrar al señor Trump que podemos hacerlo diferente o mejor. Trump fue elegido y debemos aceptarlo, pero hay muchos caminos alternativos que podemos emprender». Según ha cifrado Merkel tras entrevistase con Modi, el nivel de las inversiones alemanas e India es de unos mil millones de euros anuales y se centra en objetivos como las «Smart Cities», las energías renovables y la industria solar. En materia de cambio climático, Alemania está dispuesta a ayudar a India a cumplir con los objetivos del compromiso de París y a los indios, al contrario que Trump, no parece molestarles que las exportaciones alemanas a su país asciendan a 10.900 millones de euros mientras que las importaciones se queden en 7.500 millones. Esas exportaciones alemanas a India, por cierto, están creciendo a un ritmo del 19% trimestral. Varios ministros de Merkel, por su parte, llevan 48 horas templando gaitas con EE.UU. Esta mañana, la ministra de Economía germana, Brigitte Zypries, ha precisado que hay que diferenciar «entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y aquellos que en Estados Unidos también mandan como ministros, gobernadores y el Congreso». Zypries ha reconocido que podía entender la posición adoptada en los últimos días por Angela Merkel, pero ha expresado su «preocupación» por una relación con EE.UU. que se había asentado durante décadas. Pero el giro de la canciller alemana parece contar con un gran apoyo e incluso el Partido Socialdemócrata (SPD) se apunta a la política de dejar a un lado a Donald Trump y volcarse en el liderazgo europeo abierto a oriente. El primer ministro chino, Li Keqiang, inicia hoy una gira europea que incluirá escalas en Alemania, Bélgica y la participación en la cumbre anual China-UE, donde Pekín intentará beneficiarse del creciente distanciamiento con Londres y Washington. Li «enviará el mensaje común de que China y la UE quieren trabajar conjuntamente hacia una economía mundial abierta, apoyando la globalización en el comercio y la inversión», según el viceministro de Asuntos Exteriores Wang Chao. «Trabajando juntas, China y Europa se convertirán en una fuerza estabilizadora en la actual situación, e inyectarán energía positiva en aras de la recuperación de la economía global», ha dicho, señalando entre los posibles acuerdos a firmar uno para que las empresas alemanas de automoción apoyen los planes chinos de aumentar el número de vehículos eléctricos en sus carreteras, un programa clave en la «guerra contra la polución» iniciada por Pekín. El comercio con Alemania representa ya el 30% de los intercambios chinos.
16-05-2017 | Fuente: abc.es
Trump desveló a Rusia secretos sobre Daesh facilitados por espías israelíes
¿Reveló Donald Trump información clasificada a los rusos? Sí. Ese contenido secreto, ¿puede comprometer a países o espías aliados? No está claro exactamente qué información ha recibido Moscú. La Casa Blanca eludió precisarlo este martes. Pero el último dato conocido, que sitúa la fuente original en los servicios secretos israelíes, arroja incertidumbre a la relación entre ambos países, por si fuera poca la polémica en territorio estadounidense. A pocos días de la visita que tiene prevista Trump a aquel país (además de a Arabia Saudí, otro aliado de la zona), la preocupación se extendía este martes entre ambos países. Como aliado natural de Irán (el gran enemigo de Israel), y en particular en el avispero sirio, los servicios secretos temen que la información recibida por Moscú acabe en manos de Teherán. Además del posible quebradero de cabeza diplomático para la relación Washington-Tel Aviv. Entre tanto, el nuevo episodio político-periodístico que cuestiona una decisión del presidente de Estados Unidos obliga a hilar más fino que nunca, en un contexto de guerra abierta entre algunos medios de comunicación y quien es comandante en jefe desde hace cuatro meses. La noticia difundida por The Washington Post es correcta. El presidente asegura que solo transmitió «hechos» de la guerra, pero no «fuentes ni métodos»El propio Trump reconocía este martes en Twitter haber facilitado información clasificada al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y al embajador de este país en Washington, Sergey Kislyak, relacionada con la guerra contra ISIS (Daesh). Y lo justificaba por «razones humanitarias y para avanzar conjuntamente» en la lucha contra el enemigo. La cuestión está en conocer el contenido exacto, que el presidente limitaba a simples «hechos», no fuentes ni métodos, vinculados supuestamente con la operatividad aérea de ambos países en el frente bélico contra los yihadistas.As President I wanted to share with Russia (at an openly scheduled W.H. meeting) which I have the absolute right to do, facts pertaining..? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 16 de mayo de 2017..to terrorism and airline flight safety. Humanitarian reasons, plus I want Russia to greatly step up their fight against ISIS & terrorism.? Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 16 de mayo de 2017En un nuevo ejemplo de descoordinación, Trump ha vuelto a dejar en entredicho a su equipo en la Casa Blanca. El Asesor de Seguridad Nacional, el general H. R. McMaster, se alejaba este martes de su primera versión, que era negar rotundamente la información periodística: «Es falsa», proclamaba el día anterior. Aunque se guardaba en la manga el calculado matiz de que no se habían compartido «fuentes ni métodos», su rotundo rechazo, y el de su asesora adjunta de Seguridad Nacional, Dina Powell, así como del secretario de Estado, Rex Tillerson, no casaban con la versión de su presidente. Este martes, McMaster lanzaba una interpretación mucho más difusa para evitar contradicciones: «En ningún momento, el presidente ha comprometido la seguridad nacional ni la de las fuentes; transmitió la información apropiada». Pero no quiso desmentir otra vez la información ni negó, como la tarde anterior, que Trump hubiese facilitado a los rusos información clasificada. Además, añadió una última frase para exculpar al presidente que sólo añadió confusión: «Ni siquiera era consciente de cuál era la fuente de la información». «Tiene todo el derecho» Lo que no está en cuestión es el amparo legal y la plena capacidad que asiste al presidente de Estados Unidos, quien tiene «todo el derecho» a desclasificar y compartir información, como expresaba acertadamente el propio Trump en Twitter, mientras justificaba su decisión. Otra cosa es el acierto de la decisión y la interpretación política. Primero, por el posible encontronazo con los aliados. Según los expertos, integrantes de la CIA y de la NSA (Agencia de Seguridad Nacional, por sus siglas en inglés) advertían del riesgo de haber comprometido la seguridad de una fuente de inteligencia infiltrada en Daesh, y de que el país que facilitó la información a Estados Unidos no había dado permiso para que su contenido llegara a manos rusas. No han trascendido identidades ni nombres de países, tan sólo que la información procedía de «un aliado de Estados Unidos en Medio Oriente». Fuentes de la inteligencia europea mandaron este martes su primer mensaje de malestar. Un portavoz de la Administración alemana aseguraba que su país «podría dejar de compartir información secreta con Estados Unidos, si al final va a seguir llegando a Rusia». El diputado del Bundestag por la SPD Burkhard Lischka calificaba de «altamente preocupante» que el presidente haya compartido con Moscú información que debería quedar entre los aliados. Que el beneficiado de la decisión de Trump sea otra vez Rusia, en medio de una cada vez más polémica investigación oficial sobre sus posibles vínculos con el Kremlin cuando era candidato, ha vuelto a disparar las alarmas en todos los ámbitos de poder en Washington, incluidos los republicanos. El senador John McCain tachaba el episodio de «profundamente inquietante, por lo que supone de interferencia entre Estados Unidos y sus aliados». El también republicano John Thune, de Dakota del Sur, se mostraba «preocupado». Hasta el líder de la mayoría, Mitch McConnell, lanzaba un dardo al presidente, aunque restase alcance político al episodio: «Espero ver menos distracciones en la Casa Blanca». Todavía no se han apagado los ecos de la ruidosa destitución del director del FBI, James Comey, precisamente por liderar las pesquisas por los presuntos lazos del presidente con el Kremlin, como acabaría reconociendo el propio Trump tras unos días de confusión. Esta vez, la decisión del presidente de compartir información clasificada con Moscú, que se produjo en un contexto de muy cordial relación, como se apreciaba en las imágenes de los tres protagonistas dentro del Despacho Oval, echa leña al fuego de su continuo intento de mantener una colaboración estrecha con Putin. Una determinación que además de estar bajo sospecha desde la campaña electoral, inquieta a los republicanos, en un país que siempre ha tratado a Moscú como enemigo.
15-05-2017 | Fuente: abc.es
Merkel: «Quizá sea Alemania la que deba aprender de Francia»
A Merkel le ha sido difícil dar inicio a la rueda de prensa de valoración de los resultados obtenidos ayer por su partido, la CDU, en las elecciones regionales de Renania-Norte Westfalia (RNW). No había forma de poner fin a los aplausos. Cuando finalmente lo ha conseguido, ha tomado la palabra evitando el triunfalismo, elevando la mirada al largo plazo y desde la más absoluta humildad. En su opinión, la clave del magnífico éxito no ha sido otra que huir de los titulares y «centrarnos en la educación, las infraestructuras y la seguridad, que es lo que de verdad le importa a la gente». Merkel se siente respaldada en su política de refugiados gracias a los tres últimos triunfos en elecciones regionales, pero ha dejado que sea el nuevo presidente de RNW el que se anote el tanto. «Había dos caminos: cerrar las fronteras y traspasar el problema a los vecinos o reforzar las fronteras exteriores de la UE y llegar a acuerdos como el cerrado con Turquía. Sencillamente, tomamos la decisión correcta», ha explicado Armin Laschet. Igualmente modesta, o quizá más centrada en no cometer errores hasta el 24 de septiembre que en lanzar por adelantado propuestas arriesgadas, Merkel ha dado un paso atrás en política europea para dejar el estrellato a Emmanuel Macron. «Quizá sea Alemania la que tenga que aprender de Francia», ha respondido al periodista que le preguntaba qué reformas aconsejará esta tarde al nuevo presidente de Francia. «Macron ha sido elegido por los franceses, les ha transmitido su optimismo y les ha presentado buenas iniciativas, por lo que mi primer objetivo es escucharle, escuchar sus prioridades y ver en qué podemos trabajar juntos», ha dicho la canciller alemana, «soy la última persona indicada para decirle lo que tiene que hacer, que me diga en qué podemos trabajar juntos, tiene toda mi confianza y me centraré en lo que sí podemos hacer juntos, no en lo que no», ha dicho sobre la cita de esta tarde, sugiriendo que está abierta a acuerdos sobre digitalización y cualificación de trabajadores jóvenes que ayuden a Francia a poner coto al problema del desempleo. Ese mismo tema es el en el que piensa centrar sus esfuerzos en esta última fase del año electoral. En un país con pleno empleo técnico puede sonar paradójico, pero Merkel sigue pensando a largo plazo y considera que tomará delantera en las generales de septiembre el partido que logre presentar a los ciudadanos «propuestas de empleo para la era de la digitalización, soluciones para los retos que afronta la educación, las ayudas adecuadas para la necesaria innovación y las garantías de justicia en el nuevo mapa laboral que irá cobrando forma». También ha aludido a esa nueva justicia en el ámbito laboral el candidato socialdemócrata a las generales alemanas, Martin Schulz, que ha hablado de un «camino pedregoso» hasta la votación del 24 de septiembre y ha identificado al Partido Socialdemócrata (SPD) como la formación que puede dar esa orientación social al futuro alemán y europeo. Pero su compungido lenguaje corporal contradecía esa confianza y no ha sido capaz de responder a la pregunta sobre quién sustituirá en la vicepresidencia del SPD a Hannelore Kraft, que inmediatamente después de la estrepitosa derrota en NRW presentó anoche su dimisión. Apenas fue formulada esta pregunta, los miembros de la directiva del SPD que había subido al escenario para respaldar a Schulz en las declaraciones de valoración del resultado electoral comenzaron, no sin cierta comicidad, a cuchichear entre ellos y a lanzarse miradas de preocupación, lo que denota que el SPD debe afrontar ahora un nuevo e inesperado obstáculo. Aunque para cómica, la comparecencia de los políticos de Alternativa para Alemania (AfdD), Frauke Petry y Marcus Pretzell. Ambos son pareja en la vida íntima y Petry no dudó en hacer públicamente carantoñas de consolación a su chico anoche, cuando resultaba ya evidente que, aunque el partido anti europeo y xenófobo conseguía por la mínima entrar en el parlamento regional, el resultado era mucho inferior a lo esperado. Pretzell considera que ese mal resultado se debe al «nuevo rumbo» que ha tomado AfD, que en su último congreso defenestró a Petry y la sacó de la directiva. Petry, por su parte, cree que la clave de la derrota es que la CDU de Merkel les está robando ideas. «Todavía estoy esperando una carta de agradecimiento de Laschet», dijo con ironía sobre el vencedor, a quien está pensando si demanda por plagio por hacerse con propuestas que le se le ocurrieron a ella antes. No consta que la CDU vaya a tomar prestadas ideas de AfD en la elaboración de su programa electoral, que comenzará a elaborarse oficialmente a principios de julio. Con la pataleta de la extrema derecha y el descoloque de los socialdemócratas, se diría que Merkel no tiene que hacer nada más que no hacer nada, no cometer ningún error desde hoy hasta el 24 de septiembre, para hacerse con una siguiente legislatura.
14-05-2017 | Fuente: abc.es
La CDU de Merkel gana las elecciones en Renania del Norte-Westfalia, según un sondeo
La Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller alemana, Angela Merkel, se impuso de nuevo en unas elecciones regionales, las terceras en serie, al lograr un 34,5 % en el «Land» de Renania del Norte-Westfalia, según un sondeo de la televisión pública ZDF al cierre de los colegios. El Partido Socialdemócrata (SPD), hasta ahora fuerza dominante en ese estado federado, obtuvo 30,5%, mientras que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) entrará por primera vez en esa cámara regional, al conseguir un 7,5 % de respaldo. El Partido Liberal (FDP), bisagra tradicional en el esquema parlamentario alemán, conquistó un 12% de los sufragios y releva así como tercera fuerza a Los Verdes, actuales socios de Gobierno del SPD en el «Land», que sufrieron una fuerte caída y quedan en el 6 por ciento. Los comicios de ese «Land», el más poblado de Alemania, eran el tercer y último test en las urnas antes de las generales del 24 de septiembre, en las que Merkel buscará su reelección, con el líder socialdemócrata Martin Schulz como principal rival. Los datos, de confirmarse, supondrían un fuerte revés para el aspirante socialdemócrata a la Cancillería, quien fue designado a principios de año como hipotético rival a la medida de Merkel, pero que desde entonces ha tenido que ver cómo su partido iba de derrota en derrota, esta vez en uno de sus bastiones tradicionales. Las dos anteriores regionales de este año, en los estados federados del Sarre (oeste del país), en marzo, y en Schleswig-Holstein (norte), el anterior domingo, se saldaron con rotundas victorias para la CDU de Merkel. Con ello empezó a desvanecerse el llamado «efecto Schulz», el empuje atribuido por los sondeos al SPD desde que el expresidente del Parlamento Europeo fue designado candidato del partido, el pasado enero. Entre febrero y marzo, el SPD había remontado posiciones de forma espectacular en cuanto a intención de voto, hasta llegar a situarse al mismo nivel o incluso superar a las filas conservadoras de la canciller. Pero ese ímpetu decayó tras las primeras derrotas regionales y actualmente la CDU ha recuperado su posición de dominio en los sondeos frente al SPD, su socio en la gran coalición de Berlín. Un sondeo difundido hoy por el dominical del popular diario «Bild» situó a la CDU en un 37% de la intención de voto de cara a las generales, diez puntos por encima del SPD.
13-05-2017 | Fuente: abc.es
Los sondeos auguran una victoria de Merkel en el bastión del SPD
El domingo puede darse un paso de gigante hacia el colapso de la socialdemocracia europea si, como sugieren ya las encuestas, el SPD pierde ante la CDU en Renania del Norte-Westfalia, el principal poder territorial que tiene. El SPD que afrontaba la primavera electoral con optimismo, ha naufragado estrepitosamente en el Sarre en marzo y en Schleswig Holstein el domingo pasado y cedido ambas plazas a la CDU. Si pierde el SPD en este estado se plantearía la inminencia del fracaso de Martin Schulz como candidato a la cancillería. Y eso a cuatro meses de las elecciones federales del 24 de septiembre. El drama estaría servido. Tras las catástrofes de los socialistas en Holanda y Francia, partidos fundamentales del sistema, cuyos resultados en las pasadas elecciones cayeron hasta cifras de un dígito, anunciado como está el naufragio de Corbyn con los laboristas en las elecciones de junio en el Reino Unido y en crisis profunda el PSOE, podría llegar el turno del padre de todos los partidos obreros socialdemócratas europeos, el SPD. Hannelore Kraft es la presidenta del Estado de Renania Westfalia, el más rico, poblado y poderoso de Alemania. Y nadie dudaba hace unos meses de que lo seguiría siendo porque el candidato de la CDU, Armin Laschet, parecía poco rival para ella. A las elecciones en este estado federado las llaman coloquialmente las «pequeñas federales», (kleine Bundeswahl) porque son con diferencia las más significativas. La presidenta Kraft es una líder socialdemócrata enérgica que gobierna con solidez, en contraste con la debilidad del SPD en la política federal. Gobernó bien en crisis y también ahora que la economía alemana vuelve a sus plenos poderes, con un récord de exportación tras otro, en los que Renania Westfalia juega un papel capital. Hace dos meses nadie dudaba de que Kraft renovaría el mandato. Y de que esa sería la señal para el retorno de la socialdemocracia al poder en Berlín. Martin Schulz con ayuda de Kraft iba a acabar con la era Merkel y abrir una nueva de izquierdas. Angela Merkel llegaba a una primavera electoral de 2017 en principio muy complicada después de un año en que se había tambaleado por los efectos de la crisis de los refugiados. Y el SPD contaba ya con su carta ganadora que era Schulz. El expresidente del Parlamento Europeo había decidido dar el paso de volver a la política nacional y de golpe se convirtió en la gran esperanza. Los sondeos le otorgaban cifras de aprobación que no se veían desde Gerhard Schröder. Nuevas esperanzas Y, de repente, se comenzó a correr la voz de que volvía el SPD por fin y que el viejo partido de Willy Brandt y Helmut Schmidt sería el encargado de desmentir la agonía de la socialdemocracia en el continente. Así, en enero los socialdemócratas alemanes vivían experiencias desconocidas en esta generación. A las sedes del viejo partido SPD con sus más de 150 años de liderazgo de la socialdemocracia europea entraba gente joven a inscribirse como miembros. Todo era inaudito a principios de año en el SPD. Llegaban jóvenes y volvían los viejos a las reuniones, muchos tras ausencias de lustros. En la cuenca del Ruhr, donde los cambios industriales y la inmigración y sus problemas tanta desesperanza ha creado, el SPD volvía a verse capaz de ganar. Se respiraba un optimismo que no se recordaba ya, de antes de las tres legislaturas de Angela Merkel. Aunque el SPD lleva dos legislaturas gobernando en Berlín en una gran coalición con Merkel, los socialdemócratas alemanes asumen esta labor cada vez más como un deber patriótico no deseado, molesto y dañino para el partido. Todos los beneficios de una gran coalición van al partido de la canciller, muchos de los costes de la tarea de gobierno recaen en el SPD. Así las cosas, en enero había entusiasmo en el SPD y por primera vez en muchos años en las encuestas una mayoría de los encuestados llegó a preferir una cancillería de SPD a la de Merkel. Hoy una encuesta del Instituto Allensbach da unos resultados demoledores para Schulz que se ha hundido en expectativa de voto y preferencia a escala estatal. Hoy la preferencia suma 63 puntos para Merkel y 42 para Schulz. Y en un voto directo Merkel recibiría el 49% y Schulz el 36%. El SPD vuelve a estar en un sondeo federal en el 37% y el SPD en 27%. Mañana a las 18.00 horas se sabrá si el SPD ha logrado estabilizarse a última hora o si, como en las dos elecciones anteriores, lanza el mensaje de que Martin Schulz no es un líder ganador sino ya un lastre insoportable.
08-05-2017 | Fuente: abc.es
Merkel quiebra el sueño de Schulz
La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel, CDU, logró ayer una importante victoria en el estado septentrional de Schleswig- Holstein y asestó un duro golpe a las esperanzas de la socialdemocracia del SPD. En Kiel pierde el poder y cuatro puntos y en Berlín gran parte de sus esperanzas de que fuera consistente el impulso electoral que pareció darse en las encuestas tras la elección como candidato a la cancillería de Martin Schulz, expresidente del Parlamento Europeo. El SPD gobernaba Schleswig Holstein, estado fronterizo con Dinamarca en coalición con los verdes y el partido de la minoría danesa que está exento del mínimo de 5% para la representación parlamentaria. Ese gobierno no va a ser ya posible aunque los Verdes hayan mantenido su resultado de una forma inesperada en estos momentos en que su partido sufre su más severo ataque de debilidad en muchos años en toda Alemania. El «land» de Schleswig Holstein es muy particular en muchos aspectos por sus influencias históricas nórdicas, su tradicional fraccionamiento y una sociedad extremadamente liberal. Esto lo ha vuelto a demostrar con un espectacular resultado de los liberales del FDP que alcanzan un 11,4%. En el parlamento de Kiel ya estaban en esta pasada legislatura durante la que han estado ausentes de la mayoría de los parlamentos de los estados federados. El partido derechista de Alternativa para Alemania (AfD) también ha logrado aquí entrar por primera vez en el parlamento con un 5,7%. Los que vuelven a fracasar son los izquierdistas de Die Linke. Se abre ahora el plazo para buscar una coalición viable en el parlamento de Kiel con una mayoría de 35 de los 69 escaños existentes. Según los resultados provisionales la CDU no logra gobernar solo con los Verdes o los Liberales del FDP siempre con ayuda del SSW de la minoría danesa. Y la CDU no va a recurrir a los votos del antieuropeista y derechista AfD. Por lo que ayer se adivinaban en Kiel las tentaciones de algunos de proponer un pacto del principal perdedor SPD con su socio hasta ahora de Los Verdes a los que tendrían que sumar a los liberales. Es difícil creer que los liberales en estas circunstancias se presenten a gobernar con los dos partidos más débiles ante los retos de Renania Westfalia y sobre todo, ante las elecciones federales en septiembre, en la que se prometen volver a entrar al Bundestag del que fueron expulsados en las pasadas elecciones. El resultado de Schleswig Holstein llega una semana antes de las elecciones del estado de Renania-Westfalia que es de enorme importancia por su riqueza y población. Esta decepción llega después de que el SPD sufriera un serio revés en el estado del Sarre que gobernó durante tanto tiempo. En marzo, la CDU logró una rotunda victoria subiendo otros cinco puntos hasta el 40% mientras el SPD caía un punto y quedaba por debajo del 30%. El resultado de ayer viene a confirmar que el supuesto fenómeno electoral que se prometían el SPD de Martin Schulz amenaza con ser un fiasco histórico. La socialdemocracia alemana, con una larga depresión desde que Angela Merkel se convirtió en una máquina de ganar elecciones, había creído ver el principio del fin de su travesía. Martin Schulz ha llegado con la intención de buscar una solución que acabe con la condena que supone para el SPD acabar en una gran coalición como socio menor, que es el que más sufre en este tipo de alianzas. Schulz busca una coalición alternativa, ya en un Frente de Izquierdas con Verdes y Die Linke, o con los Verdes y los Liberales del FDP en caso de que sumaran en un nuevo Bundestag después de los comicios de septiembre. Pero para ello su propio resultado tiene que mejorar de una forma ahora puesta dramáticamente en duda. Hubo algunos momentos en que el SPD llegó a igualar e incluso superar levemente al CDU en expectativa de voto. No habían llegado aún las noticias de Bruselas sobre una gestión de cuentas y favores poco rigurosa por parte de Schulz y ya habían comenzado a declinar esas cifras tan optimistas para el SPD. Hoy la CDU de Merkel vuelve a tener una ventaja de varios puntos. Renania Westfalia será el próximo domingo una elección de alto voltaje especialmente para el SPD. Con 18 millones millones de habitantes, el 22% del PIB alemán, la sede de 40 de las 100 mayores empresas alemanas y gran cuna sindical, Renania Westfalia es pieza decisiva para unas elecciones federales. Aunque también jueguen un papel las consideraciones regionales y por supuesto los perfiles de los políticos que en las diversas elecciones se presentan, un nuevo desastre del SPD como los cosechados en marzo en el Sarre y ayer en Schleswig-Holstein, podrían desencadenar el pánico en el partido socialdemócrata.