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01-10-2017 | Fuente: abc.es
La agonía de la socialismo europeo abre la puerta a las fuerzas antisistema
Las elecciones alemanas acaban de lanzar una peligrosa señal de alarma para los partidos socialistas europeos. El SPD, la nave nodriza de la socialdemocracia continental, se hunde en la oposición después de haber recogido el peor resultado de su historia. Y ello sucede después de que en Francia el PS, guardián de la ortodoxia, haya desaparecido del mapa en las presidenciales de esta primavera. La tendencia no es nueva, pero en los últimos meses se constata una aceleración del deterioro de la posición de los principales partidos socialdemócratas. Hasta 2009 en el Parlamento Europeo el socialismo se mantenía como fuerza claramente hegemónica en la izquierda. Desde las elecciones europeas de 2014, aunque obtuvo una ganancia de seis diputados (pasó de 184 a 190, aún por debajo de los 200 que llegó a tener en 2004) se enfrenta a una seria competencia de los grupos populistas más a la izquierda que han florecido en muchos países, sobre todo al sur del continente, y que amenazan con relegar a los partidos tradicionales del centro izquierda a posiciones politicamente irrelevantes. El SPD alemán llegó a ser la médula de la Internacional socialista y ha contemplado su cuarta y más dura derrota, pese a haber presentado un candidato de la talla del expresidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz. Prácticamente se ven abocados a la idea de una refundación para sobreponerse a la situación. Sobre todo porque en otros países el viento tampoco es favorable. Las próximas elecciones legislativas, que probablemente serán convocadas en primavera, serán en Italia, donde se espera que la actual mayoría del partido Demócrata de Matteo Renzi -el más «centrista» de la familia de la socialdemocracia europea- puede ser derrotado por los populistas euroescépticos del Movimiento Cinco Estrellas. La esperanza Corbyn La gran esperanza sería una crisis de la mayoría conservadora en Gran Bretaña para poner a prueba otra vez las posibilidades del líder laborista Jeremy Corbyn . Sin contar con que de todos modos la salida del Reino Unido de la UE dejará aún más debilitados a los socialdemócratas en el Parlamento Europeo, si se produjese el triunfo de una candidatura tan radical solo podría tener como consecuencia una agudización del debate en los partidos tradicionales. Es razonable que muchos ciudadanos se pregunten si hay un futuro posible para la izquierda tradicional europea, que hace ya mucho tiempo que se quedó huérfana de utopía.Hay muchas causas que explican esa decadencia. La primera es que la globalización ha pasado por encima de ese mundo de contrapesos y certezas en la economía y el mundo laboral que los socialdemócratas contribuyeron a construir en el pasado. Como dice el profesor de Ciencia Política en la UAM, Ángel Rivero, «su momento ha pasado y su mensaje apenas se distingue de otros partidos». En lugar de intentar adaptarse a lo inevitable, casi todos los partidos socialdemócratas han mantenido el mismo discurso que hace tres décadas, a pesar de que en un mundo globalizado y abierto ya no es sostenible. Y debido a ello, los electores hayan abandonado esas viejas siglas por las más radicales del populismo demagógico, en unos países en la extrema izquierda y en otros en la extrema derecha. También es sintomático que, después de una crisis financiera tan terrible como la que se inició en 2008, los votantes hayan optado por abandonar a los partidos de la izquierda tradicional, en contra de lo que había sucedido desde el fin de la última guerra mundial. Los «beneficios políticos» de la crisis han recaído sobre partidos extremistas demagógicos y antisistema, de extrema derecha o extrema izquierda. En el caso de Grecia, algunos socialistas europeos están intentando atraer a Syriza a su familia política, pero otros temen que ello sirva para radicalizar a sus bases y no al revés. Se puede pensar que los europeos nos dirigimos hacia un panorama en el que no habrá más que dos opciones: los que quieren salvar responsablemente el modelo democrático y liberal y aquellos que quieren destruirlo, aunque no sepan con qué lo podrán reemplazar. En busca de su espacio Para el polemista Guy Sorman, esa es precisamente la clave de la destrucción de la sociademocracia: «¿Qué queda de los socialistas después de que hayan renunciado a reemplazar el capitalismo por una economía planificada y estatalizada? Pues hacer que reine la justicia y la igualdad a través de la educación y de la redistribución de la riqueza. Pero eso ya lo hace también la derecha. Y si no quiere destruir el capitalismo, ya solo le queda atacar a la moral burguesa y la ética judeo-cristiana. Ser de izquierda es estar en contra de todo eso», afirmaba en 2014, mucho antes de la debacle del socialismo francés, que durante el mandato de François Hollande apenas consiguió cosas como implantar el matrimonio homosexual. ¿Eso es suficiente para atraer a las corrientes sociales que no se encuentran cómodas en un mundo que está cambiando y que va hacia espacios que nadie ha sido capaz de definit rodavía? Es evidente que la utopía socialista ha dejado de ser atractiva en un mundo occidental que, paradojicamente, está conociendo uno de los periodos más largos de paz y, en términos históricos, de progreso. Tal vez ha sido esa ambición socialdemócrata de destruir las bases de la ética social tradicional lo que ha acabado por abrir las barreras a los grupos antisistema. .
01-10-2017 | Fuente: abc.es
La agonía del socialismo europeo abre la puerta a las fuerzas antisistema
Las elecciones alemanas acaban de lanzar una peligrosa señal de alarma para los partidos socialistas europeos. El SPD, la nave nodriza de la socialdemocracia continental, se hunde en la oposición después de haber recogido el peor resultado de su historia. Y ello sucede después de que en Francia el PS, guardián de la ortodoxia, haya desaparecido del mapa en las presidenciales de esta primavera. La tendencia no es nueva, pero en los últimos meses se constata una aceleración del deterioro de la posición de los principales partidos socialdemócratas. Hasta 2009 en el Parlamento Europeo el socialismo se mantenía como fuerza claramente hegemónica en la izquierda. Desde las elecciones europeas de 2014, aunque obtuvo una ganancia de seis diputados (pasó de 184 a 190, aún por debajo de los 200 que llegó a tener en 2004) se enfrenta a una seria competencia de los grupos populistas más a la izquierda que han florecido en muchos países, sobre todo al sur del continente, y que amenazan con relegar a los partidos tradicionales del centro izquierda a posiciones politicamente irrelevantes. El SPD alemán llegó a ser la médula de la Internacional socialista y ha contemplado su cuarta y más dura derrota, pese a haber presentado un candidato de la talla del expresidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz. Prácticamente se ven abocados a la idea de una refundación para sobreponerse a la situación. Sobre todo porque en otros países el viento tampoco es favorable. Las próximas elecciones legislativas, que probablemente serán convocadas en primavera, serán en Italia, donde se espera que la actual mayoría del partido Demócrata de Matteo Renzi -el más «centrista» de la familia de la socialdemocracia europea- puede ser derrotado por los populistas euroescépticos del Movimiento Cinco Estrellas. La esperanza Corbyn La gran esperanza sería una crisis de la mayoría conservadora en Gran Bretaña para poner a prueba otra vez las posibilidades del líder laborista Jeremy Corbyn . Sin contar con que de todos modos la salida del Reino Unido de la UE dejará aún más debilitados a los socialdemócratas en el Parlamento Europeo, si se produjese el triunfo de una candidatura tan radical solo podría tener como consecuencia una agudización del debate en los partidos tradicionales. Es razonable que muchos ciudadanos se pregunten si hay un futuro posible para la izquierda tradicional europea, que hace ya mucho tiempo que se quedó huérfana de utopía.Hay muchas causas que explican esa decadencia. La primera es que la globalización ha pasado por encima de ese mundo de contrapesos y certezas en la economía y el mundo laboral que los socialdemócratas contribuyeron a construir en el pasado. Como dice el profesor de Ciencia Política en la UAM, Ángel Rivero, «su momento ha pasado y su mensaje apenas se distingue de otros partidos». En lugar de intentar adaptarse a lo inevitable, casi todos los partidos socialdemócratas han mantenido el mismo discurso que hace tres décadas, a pesar de que en un mundo globalizado y abierto ya no es sostenible. Y debido a ello, los electores hayan abandonado esas viejas siglas por las más radicales del populismo demagógico, en unos países en la extrema izquierda y en otros en la extrema derecha. También es sintomático que, después de una crisis financiera tan terrible como la que se inició en 2008, los votantes hayan optado por abandonar a los partidos de la izquierda tradicional, en contra de lo que había sucedido desde el fin de la última guerra mundial. Los «beneficios políticos» de la crisis han recaído sobre partidos extremistas demagógicos y antisistema, de extrema derecha o extrema izquierda. En el caso de Grecia, algunos socialistas europeos están intentando atraer a Syriza a su familia política, pero otros temen que ello sirva para radicalizar a sus bases y no al revés. Se puede pensar que los europeos nos dirigimos hacia un panorama en el que no habrá más que dos opciones: los que quieren salvar responsablemente el modelo democrático y liberal y aquellos que quieren destruirlo, aunque no sepan con qué lo podrán reemplazar. En busca de su espacio Para el polemista Guy Sorman, esa es precisamente la clave de la destrucción de la sociademocracia: «¿Qué queda de los socialistas después de que hayan renunciado a reemplazar el capitalismo por una economía planificada y estatalizada? Pues hacer que reine la justicia y la igualdad a través de la educación y de la redistribución de la riqueza. Pero eso ya lo hace también la derecha. Y si no quiere destruir el capitalismo, ya solo le queda atacar a la moral burguesa y la ética judeo-cristiana. Ser de izquierda es estar en contra de todo eso», afirmaba en 2014, mucho antes de la debacle del socialismo francés, que durante el mandato de François Hollande apenas consiguió cosas como implantar el matrimonio homosexual. ¿Eso es suficiente para atraer a las corrientes sociales que no se encuentran cómodas en un mundo que está cambiando y que va hacia espacios que nadie ha sido capaz de definit rodavía? Es evidente que la utopía socialista ha dejado de ser atractiva en un mundo occidental que, paradojicamente, está conociendo uno de los periodos más largos de paz y, en términos históricos, de progreso. Tal vez ha sido esa ambición socialdemócrata de destruir las bases de la ética social tradicional lo que ha acabado por abrir las barreras a los grupos antisistema. .
27-09-2017 | Fuente: abc.es
El resultado electoral en Alemania hunde en la crisis a los socialcristianos bávaros
La pérdida de votos de la Unión Socialcristiana (CSU), más de 10 puntos hasta el 38,8%, ha levantado una ola de críticas a su líder y presidente de Baviera, Horst Seehofer. «Debe dimitir, porque no puede gestionar este estado de daños», dice el diputado Alexander Hoffmann, a la cabeza de un creciente grupo de socialcristianos tras los que se agazapa el hasta ahora ministro bávaro de finanzas, Markus Söder, dispuesto a sucederle. La proximidad de las elecciones regionales obliga a la CSU a dirimir su liderazgo con urgencia y para ello celebrará un congreso los días 17 y 18 de noviembre. El caso es que Seehofer pretende huir hacia adelante con una propuesta para romper la tradicional alianza que ha mantenido unidos a los conservadores alemanes desde la II Guerra Mundial. «¿La queremos, la necesitamos, nos va a todos mejor?», cuestionó ayer la asociación con la CDU. La directiva del partido votó a favor de seguir con Merkel, pero Seehofer pretende esgrimir esa amenaza para obligarla a incluir en el programa de la coalición de gobierno su tan deseado tope de admisión de 200.000 refugiados al año, lo que dificultará sobre manera la coalición Jamaica, con liberales y verdes. Merkel, a su vez, ha confirmado este miércoles la candidatura de Wolfgang Schäuble a la presidencia del Bundestag, lo que, como publicó ABC, deja libre el Ministerio de Finanzas como baza para negociar. La escisión de AfD siembra cizaña Mientras, y tras la escisión de los ultras de Alternativa para Alemania (AfD), su expresidenta Frauke Petry anunció ayer que formará un nuevo partido, sobre el que dará pistas en el dominio de internet «dieblauen.de» (los azules). Sin embargo, ya ha contribuido a sembrar cizaña entre los socialcristianos al asegurar, en referencia a su nuevo partido, que «todo el territorio alemán necesita poder votar a un partido como la CSU». También tiembla la tierra bajo los pies de la directiva de los socialdemócratas del SPD, que ayer votaron a Andrea Nahles, hasta ahora ministra de Trabajo y autora de exitosos proyectos como la legislación del salario mínimo, nueva presidenta del grupo parlamentario. Con el 90,1% de los votos, queda como líder indiscutible del partido y deja en el limbo político al candidato electoral, Martin Schulz, cuyo futuro es incierto.
26-09-2017 | Fuente: abc.es
El marasmo impide a Berlín ocuparse de la UE
El terremoto político que han supuesto los resultados de las elecciones federales del domingo se ha trasladado ya con plena virulencia a todos los partidos. Y cada vez es más evidente que el 24 de septiembre supone el fin de una era larga en Europa en la que la estabilidad política en Alemania se sobreentendía. Ya no será así ni en el mejor de los casos. Que sería la rápida formación bajo la canciller Angela Merkel que esa coalición de la Unión Democristiana (CDU/CSU), los liberales del FDP y los verdes. Es impensable que sea rápido el acuerdo y es probable que sea muy frágil. Los gobiernos europeos comprobarán que Berlín no volverá a funcionar como antes. Y los planes por ejemplo del presidente Emmanuel Macron para esa refundación europea que ayer proponía con una intensificación de la unidad económica y financiera parecen ya condenados. Habrá muchas otras dificultades con los liberales, con los verdes, pero sobre todo al principio con su socio socialcristiano bávaro. En la CSU se tambalea su jefe Horst Seehofer que ha perdido nada menos que 11% el domingo frente a una AfD que sacó en Baviera su mejor resultado del oeste con el 12%. Y el jefe de grupo de la propia Merkel, Kauder sufrió un serio rapapolvo en la elección del grupo. Lo que pone en evidencia que no es un tripartito sino un cuatripartito lo que tiene que organizar primero, amarrar y mantener. La CDU y CSU tienen que ponerse de acuerdo antes para las negociaciones con los liberales y los verdes, dos gallitos ideologizados que se desprecian y detestan. Merkel es la única que dice excluir una repetición de las elecciones después de un eventual fracaso de las negociaciones en muchos meses. Humillante trauma Ayer se vieron en los partidos serias grietas ante un futuro incierto como nunca. Paradójicamente el primer partido en padecer una ruptura interna ha sido el de mayor éxito, el derechista Alternativa por Alemania (AfD). Si el lunes su dirigente Frauke Petry anunciaba que no entraría en el grupo parlamentario por sus discrepancias con la actual dirección, ayer anunció que abandonaba el partido y animaba a otros miembros del mismo en los parlamentos regionales y entre los nada menos que 93 otros diputados en el Bundestag, a unirse a ella para otra nueva formación. En el SPD también ha estallado la guerra tras la parálisis momentánea del humillante trauma que ha sido la peor derrota de la historia del partido desde 1933. Está claro que Martin Schulz, máximo responsable de la catástrofe quiere que la paguen otros. Y se ha puesto a la cabeza de la operación de renovación total del partido salvo él mismo. Lo cierto es que hay precedentes. El candidato Frank Walter Steinmeier, también humillado por Merkel, utilizó el trauma de la derrota en el 2009 para aferrarse al cargo y liquidar a los demás. Y le salió bien. Ahora Schulz coloca a Andrea Nahles como jefa del grupo en fea maniobra contra Sigmar Gabriel, jefe del partido que cedió la candidatura a Schulz. Pero este fracasa en mover otras fichas para aumentar poder. Van a pasar muchas cosas en el SPD aun. Hay corrientes fuertes que quieren que Schulz sea el primer símbolo de lo derrotado y desechable en caer para la renovación. Y otros que podían haberle protegido no le perdonan que anunciara sin previo aviso ni condiciones la ruptura de la coalición y el paso a la oposición. Que políticamente puede ser necesario para la regeneración política pero tiene sus muchas víctimas en los miembros del partido que abandonan la administración.
25-09-2017 | Fuente: abc.es
Merkel afronta la misión casi imposible de conciliar a viejos enemigos políticos
Un día después de unas elecciones en Alemania que han sido un terremoto político de imprevisibles consecuencias todos los líderes políticos intentan hacerse una composición de lugar en la nueva situación. Entre los escombros del consenso político que ha regido durante décadas. En su mayoría tienen además que valorar los daños. Hay un hecho de enorme trascendencia para todo el continente que algunos aun no alcanzan a ver y es que Alemania ha perdido este 24 de septiembre de 2017 su estabilidad política. La que ha caracterizado al estado federal alemán desde 1949. Hasta la supuesta vencedora, Angela Merkel, que de nuevo ha hecho historia al ganar las elecciones por cuarta vez consecutiva, sabe que todo ha cambiado en el Bundestag, en Berlín, en Alemania y también lo habrá hecho para Europa como pronto se demostrará. El próximo gobierno, cuando lo haya después de unas negociaciones que pueden ser muy largas y complejas, estará previsiblemente presidido por ella, pero será un gobierno frágil, cuajado de contradicciones insolubles, que intentará hace política con ministros de ideologías hostiles entre sí. Hoy, no pocas voces decían que Merkel se ha equivocado, como le pasó a Helmut Kohl en 1994, y no ha sabido ver el último momento en que podía irse por decisión propia. Duro golpe Con su enorme revés al perder casi nueve puntos en un momento de cima de la coyuntura económica con el mínimo desempleo del 5,7% Merkel ha recibido un golpe del que parece claro que no podrá ya recuperarse. Muy significativo fue que ya en la noche electoral se preguntara abiertamente en televisión a su ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, en presencia de su jefa, la canciller, si estaría dispuesta ella a asumir el relevo. Merkel se ha recuperado de situaciones muy graves. Pero el desgaste personal por la polarización en torno a los refugiados ha roto el aura de la mujer imbatible. No ha sido la economía. Las elecciones han sido un plebiscito sobre una política de inmigración y seguridad absolutamente personal que ella ha defendido con una firmeza que ahora se entiende como obcecación. El desgaste personal por la polarización en torno a los refugiados ha roto el aura de la mujer imbatibleMerkel se queda sin elección y sin opciones. Por mucho que aun intente tender puentes al SPD. Hoy ha dicho que abriría conversaciones con los liberales (FDP) y los verdes, los únicos partidos que están dispuestos a formar coalición para hacerla de nuevo canciller. Pero ha insistido en que también quería hablar con el SPD. La respuesta fue contundente por parte de quien parece que seguirá de momento de líder del SPD pese a su humillante derrota. Aparato del SPD Martin Schulz dice que no tiene nada de que hablar con Merkel. Que use el tiempo en hablar con otros. Schulz había anunciado el fin de la coalición y su paso a la oposición minutos después de saber que solo había alcanzado el 20,5%. «La colaboración con la CDU/CSU se da por concluida con efectos inmediatos». Probablemente Merkel apele al aparato socialdemócrata interesado en mantener sus cargos en la coalición. Un aparato para el que el anuncio de Schulz fue sorpresa desagradable. Muchos creen que Merkel sabe que gobernar con la «coalición Jamaica» con los retos inmediatos no es un proyecto realista. Muchos creen que Merkel sabe que gobernar con la «coalición Jamaica» con los retos inmediatos no es un proyecto realistaLa canciller parecía creer que podía mantener indefinidamente la estrategia de fagocitar los lemas, temas y políticas de la izquierda, el ecologismo y el pacifismo con su política de inmigración y aceptación de la sociedad multicultural. Se equivocaba, los alemanes han dejado de seguirla por esa senda. La inmigración ha polarizado la sociedad hasta límites no conocidos. Y el rápido deterioro de la seguridad que nadie ha querido reconocer y se ha intentado ocultar ha sido una afrenta añadida. Analistas alemanes sugieren que si el AfD hubiera tenido una dirección unida y un líder con carisma, hoy posiblemente no se hablara del 13% de la AfD, sino del 25%. Más de un millón de votantes de la CDU/CSU y medio millón de votantes socialistas se han ido al AfD, al que los demás partidos descalifican como ultraderechista pero que insiste en su lealtad constitucional y en que «estamos donde estaba la CDU», en la derecha democrática que Merkel abandonó. Las desavenencias en el AfD no han cesado por su triunfo. El gobierno de la célebre «coalición Jamaica», negra por la CDU, amarilla por los liberales y de terceros los verdes, será una incógnita tanto en su política interior como en la exterior. Pero será una losa para una política europea común con Emmanuel Macron cuando más necesario se antoja a algunos la revitalización del eje franco- alemán. Las reformas de la UE, atascadas a la espera del nuevo mandato de Merkel, podrían quedar bloqueadas sin fecha. No parece haber posibilidad alguna ni para la mutualización de la deuda ni otras cuestiones de unificación y corresponsabilidad financiera. Y desde luego no va a haber nadie que mande sobre la economía alemana que no sea alemán. El capitulo de Mario Draghi que se da por felizmente concluido no tendrá continuidad. Habrán de convivir en el tripartito un partido liberal de rigor y libertad económica con unos Verdes intervencionistas hasta el hastío. Esos mismos verdes decididos a «mantener una política de asilo humana» que viene a ser poco menos que las puertas abiertas, frente a una CSU bávara que quiere el mismo cierre de fronteras y fin de la inmigración subvencionada que exige la Alternativa para Alemania (AfD) el partido que lo ha esquilmado en votos y que podría hundir le en Baviera en las elecciones el próximo año
25-09-2017 | Fuente: elpais.com
Los dos grandes partidos alemanes sufren caídas históricas
El SPD obtiene el peor resultado de su historia y hay que remontarse a la fundación de la RFA para encontrar uno más desfavorable para el partido de Merkel
25-09-2017 | Fuente: abc.es
Las claves de las elecciones en Alemania 2017 en gráficos
-Las elecciones federales en Alemania 2017 dejan un parlamento más fraccionado después del fuerte descenso de la alianza conservadora liderada por Angela Merkel, CDU/CSU (cae del 41,5 al 33% de los votos), y el descalabro de los socialistas liderados por Martin Schulz. -Los ultraderechistas del AfD han recogido el voto del descontento y entran en el parlamento como tercera fuerza más votada, especialmente en la antigua Alemania del Este. Su discurso anti Unión Europea, en contra de la inmigración y de la política de refugiados, y en favor del refuerzo de los controles y la seguridad ha robado votos a los conservadores. Merkel ya ha afirmado que uno de los objetivos del nuevo Gobierno es tomar nota sobre estos asuntos. -El SPD ha bajado del 25,7 al 20,5% de los votos, el peor resultado de la historia de los socialistas alemanes. La formación se suma así a la corriente de declive de la socialdemocracia en toda Europa. Martin Schulz ya ha afirmado que no se reeditará la «Gran Coalición» con el CDU/CSU. En caso de hacerlo, los ultraderechistas liderarían la oposición como tercera fuerza más votada. Esto no ocurrirá, puesto que el SPD pasará a liderar la oposición, y, al mismo tiempo, abrirá un proceso de regeneración en el partido. -Las izquierdas no suman. No es suficiente la leve subida de Die Linke (La Izquierda, en alemán), herederos de los comunistas de Alemania del Este, que pasa de 8,6 al 9,2% de los votos. Los Verdes también suben ligeramente, del 8,4 al 8,9%. Pero la caída del SPD hace imposible alcanzar los 355 escaños que darían la mayoría en el Bundestag, el Parlamento alemán. -La opción más probable es la llamada coalición Jamaica entre conservadores, liberales y verdes (cuyos colores son negro, amarillo y verde, como la bandera jamaicana). Los liberales (FDP), que no estuvieron en el Parlamento la legislatura pasada por no alcanzar el 5% de los votos, han conseguido esta vez el 10,7%, gracias a la caída de los conservadores. Sus 80 escaños son ahora la llave para el Gobierno de Merkel, junto con los 67 escaños de Los Verdes.
25-09-2017 | Fuente: abc.es
La amarga victoria de Angela Merkel en las elecciones de este domingo en Alemania y el anuncio de los socialdemócratas del SPD de que se van a la oposición, deja sólo una opción viable de coalición: un inédito tripartito a escala federal entre conservadores, liberales y verdes tan exótico como su denominación, «Jamaica». Shelly-Ann Fraser-Pryce en los Juegos Olímpicos de Londres- Reuters Ése es el nombre que recibe esta alianza, ya que tradicionalmente se asigna al bloque conservador (CDU/CSU) de la canciller alemana el color negro; al Partido Liberal (FDP) el amarillo, y a los ecologistas el verde, formando la bandera de este país caribeño. Esta coalición de gobierno sumaría, según las últimas proyecciones, un 52% de los votos y supondría la única opción viable, si se descarta definitivamente una reedición de la gran coalición del Partido Socialdemócrata (SPD) y los conservadores, que obtuvo un 53% de los sufragios, informa Efe. Los liberales advierten de que una coalición Jamaica es problemática por las diferencias programáticasMerkel, quien de antemano rechazó toda cooperación tanto con La Izquierda como con la ultraderecha, reconoció en una ronda con los candidatos de todos los partidos en la cadena pública ARD que hay «matemáticamente dos opciones». Consideró que la opción del SPD no está totalmente descartada, pese a que se niegue a ella de forma categórica el candidato socialdemócrata, Martin Schulz. «Alemania necesita un gobierno estable», se limitó a decir la canciller, que descartó asimismo un gobierno en minoría y aconsejó a las demás formaciones dejar pasar unas horas antes para tomar decisiones. Resultado de las elecciones federales de Alemania 2017- ABC La candidata de Los Verdes, Katrin Göring-Eckardt, abogó por ver «con tranquilidad» con quién «se puede llegar a trabajar», aunque subrayó que a su partido le separan muchas cosas del FPD, como las cuestiones medioambientales y las sociales. El líder del FPD, Christian Lindner, subrayó por su parte que su partido está dispuesto a «asumir responsabilidades», pero que no tiene por qué sumarse obligatoriamente al gobierno, y señaló que una coalición Jamaica es problemática por las diferencias programáticas. «No nos dejaremos presionar para entrar a formar parte de un gobierno sólo porque el SPD, por razones tácticas, se pase a la oposición», declaró. Incidió asimismo en que una coalición debe basarse en «contenidos» y señaló que mantiene «afinidades, pero también diferencias» con los conservadores como con los ecologistas. Solo en los lander La mayoría de analistas y politólogos han coincidido durante la campaña en señalar que una coalición Jamaica -que hasta ahora solo ha sido explorada a escala regional- sería difícil de trabar. Algunos expertos, sin embargo, han destacado que tendría un importante potencial renovador.
25-09-2017 | Fuente: abc.es
El descalabro de la gran coalición en Alemania
Franz Josef Strauss, el gran político bávaro que después de ser titular de cuatro carteras del gobierno federal presidió el Estado Libre de Baviera durante una década y hasta el día de su muerte, decía que para que la coalición de su Unión Social Cristiana y la Unión Cristiano Demócrata pudiera gobernar en solitario, a su derecha no podía tener nada. Este domingo, casi treinta años después de su muerte, debió removerse en la tumba. Angela Merkel ha hecho lo que nunca debió hacer: alimentar las razones para el auge de un partido de ultraderecha, Alternativa por Alemania, que existe porque Merkel y sus socios socialdemócratas se empeñaron en no escuchar a la ciudadanía enfadada con la forma en que se recibió un millón de refugiados sin ningún filtro. Una decisión que generó una crisis en toda Europa y que le ha enfrentado con sus vecinos polacos y húngaros cuyas políticas, rápidamente descalificadas, han resultado no ser tan ilógicas. Esa gran coalición de la CDU-CSU y el SPD ha sufrido un verdadero descalabro: el SPD obtuvo este domingo el peor resultado de su historia, con un retroceso de más de cinco puntos y la CDU-CSU el segundo peor, con un retroceso de casi nueve puntos. Y como siempre que se da una gran coalición el resultado es engordar los extremismos. En este nuevo Parlamento habrá seis partidos y ninguno de los otros cuatro es más centrista que la CDU de la hora presente. El Partido Liberal renacido es más euroescéptico que la CDU de MerkelNi siquiera los liberales que han vuelto con fuerza y que eran tradicionalmente el partido centrista. Pero este Partido Liberal renacido es más euroescéptico que la CDU. La Izquierda es un partido más bien populista de extrema izquierda y Los Verdes son algo más pragmáticos de lo que fueron en el pasado. Los tiempos de Petra Kelly fueron superados hace bastante y después de que Merkel renunciara a la energía nuclear el entendimiento entre sus partidos es más fácil de lo que nunca se pudo imaginar. Todos miran con rechazo a la ultraderecha de Alternativa. Pero sería mucho más útil analizar qué se hizo mal para que apareciese esa formación con tanta fuerza. Es evidente que el Gobierno no escuchó la preocupación de los ciudadanos cuando las oleadas de refugiados creaban serios problemas de convivencia; cuando, por ejemplo, en pequeñas localidades tenían viviendo docenas de refugiados afganos mientras varios jóvenes de esa misma localidad estaban destinados como fuerzas de paz en.. Afganistán; o cuando los medios de comunicación no contaban la verdad de algunos graves incidentes como los de la célebre Noche Vieja a las puertas de la Catedral de Colonia. Una excepción hasta ahora Alemania era hasta ahora una excepción en el auge de los populismos europeos. Eso se ha acabado. Como Francia y el Reino Unido se suma al club de los populismos de extrema derecha, mientras que los países más al sur de Europa -España, Italia, Grecia..- tenemos populismos de extrema izquierda. Pero unos y otros tienen un objetivo parejo: destruir la democracia parlamentaria como la hemos entendido desde la Segunda Guerra Mundial hasta nuestros días. Merkel tiene ahora una única posibilidad -al menos a primera vista: formar un tripartito con liberales y verdes. El problema es que Los Verdes son un partido muy europeísta, como la CDU, mientras que estos liberales lo son mucho menos y han visto un filón para crecer en el eurescepticismo de Alternativa para Alemania. Merkel tiene el reto de conseguir formar un gobierno con dos elementos tan contrapuestos. Y esa es la única salida posible. Porque otra gran coalición, descartada por Martín Schulz desde el primer minuto, sólo serviría para dar más terreno libre como cabeza de la oposición a Alternativa. Ese error ya se ha cometido y no puede volver a suceder.
25-09-2017 | Fuente: elpais.com
El SPD regresa a la oposición tras el peor resultado de su historia
El líder socialdemócrata interpreta el 20,5% de los votos como un mandato para abandonar la gran coalición y evitar que la ultraderecha lidere la oposición