Infortelecom

Noticias de spd

01-01-1970 | Fuente: abc.es
Schulz quiere una Europa federal en 2025
El Partido Socialdemócrata alemán votó este jueves a favor de abrir negociaciones con Angela Merkel y la reelección de Martin Schulz como presidente con el 81% de los votos a favor. «El pasado mes de marzo fui elegido presidente con el 100% de los votos», recordaba Schulz con un ramo de flores en la mano, «fue un momento muy bonito, pero hoy os agradezco esta votación todavía más». Schulz reconoció que «se ha producido una pérdida de confianza» y prometió hacer «todo lo posible por recuperarla», tras una agotadora jornada en la que más de cien camaradas tomaron la palabra. Schulz, que pasó toda la campaña electoral prometiendo que jamás se sentaría a hablar con Merkel, afrontó este congreso que se celebra en Berlín hasta el sábado desde la humildad. «No es fácil presentarme hoy aquí ante vosotros, se que estáis decepcionados y enfadados», dijo en el discurso de apertura e incluso pidió expresamente disculpas por el fracaso electoral y por su giro respecto a la gran coalición. También teorizó a lo largo de varios párrafos acerca de lo que significa hoy en día la socialdemocracia y sobre el reto de sobrevivir como partido cuando buena parte del electorado lo percibe como «parte del establishment». Pero de ahí en adelante cambió el tono y proclamó el catálogo de exigencias para Europa que su partido planteará a Merkel, presentándolo como el motivo por el que es necesaria la presencia del SPD en el próximo gobierno. La más destacada de estas exigencias fue sin duda la de una Europa federal antes de 2025. Poco después de terminar su discurso y antes incluso de que se votase la negociación o la reelección de Schulz, Merkel se declaró desde la Cancillería contraria a esa exigencia y dijo que, en lugar de establecer metas de ese tipo, lo prioritario debe ser dar pasos para que la UE sea operativa y capaz de actuar en distintas áreas, como la política exterior, la de defensa o la de desarrollo. También instó la canciller a «superar las debilidades de origen» de la UE y convertir la unión monetaria en «impermeable a las crisis». «Debemos reconocerlo ante nuestro electorado», pidió Schulz, «mucho de lo que debemos hacer no lo podemos hacer en el Bundestag. El mundo globalizado requiere de una Europa fuerte con capacidad de decisión sobre protección del clima, regulación de plataformas como Google o Faceboook, la lucha contra el terrorismo o la respuesta solidaria a la realidad de los refugiados». Sobre este punto insistió en que no aceptará un tope al número de admisiones en Alemania. La era dorada del no a la Guerra de Irak «Una Europa en la que hay dumping salarial no es mi Europa. Una Europa de los grandes consorcios, los bancos y las multinacionales, pero no de los ciudadanos, no es mi Europa. Una Europa sin igualdad salarial no es mi Europa», siguió describiendo, y concretó además que Europa necesita «ganar en operatividad, más inversiones, crecimiento, un presupuesto europeo, un ministro de Finanzas europeo y un flujo justo de impuestos». Schulz prometió repetir el «tiempo dorado» del no a la Guerra de Irak y que «no habrá automatismos» en la negociación con Merkel. El acuerdo, antes de firmarse, será sometido a votación de los 440.000 militantes.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El SPD aprueba negociar con Merkel para formar gobierno
El Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) aprobó hoy por una clara mayoría abrir un diálogo con el bloque conservador para estudiar si apoya, y de qué forma, un nuevo gobierno de Angela Merkel, sin descartar una nueva gran coalición, como pedía la dirección de la formación. La decisión se tomó en el primer día del congreso federal del SPD, que se celebra en Berlín hasta el sábado, tras un intenso debate entre quienes apoyaban las conversaciones y quienes las rechazan por no querer reeditar la gran coalición de la pasada legislatura. El congreso del SPD apoyó esta posición después de que las negociaciones entre conservadores, liberales y verdes fracasaran, y que la colaboración de conservadores y socialdemócratas se convirtiese en la última opción antes de la repetición de las elecciones. El presidente del SPD, Martin Schulz, aseguró que analizarán todas las opciones sobre la mesa y apuntó que podría encontrarse una «nueva forma» de sustentar al gobierno, dejando entrever que no necesariamente debe formarse una coalición formal, como es tradicional en Alemania. «Quizá son nuevas elecciones, quizá una cooperación, quizá una tolerancia, quizá una coalición. Dadnos la oportunidad de explorar todas las opciones», pidió Schulz en una breve intervención para defender la propuesta de la dirección. «Quizá son nuevas elecciones, quizá una cooperación, quizá una tolerancia, quizá una coalición. Dadnos la oportunidad de explorar todas las opciones»Martín Schulz, presidente del SPD La votación fue a mano alzada y el miembro de la dirección del SPD Niels Annen, encargado del proceso, aseguró tras consultar a los delegados que la resolución de la dirección se había aprobado por «una clara mayoría». La moción de las Juventudes Socialdemócratas (Jusos), en la que se admitía iniciar contactos con los conservadores, pero se exigía descartar la gran coalición, fue a su vez rechazada por una amplia mayoría. El líder de los socialdemócratas alemanes, Martin Schulz - Efe El nuevo gobierno tardará no obstante en llegar, ya que los socialdemócratas acordaron celebrar un nuevo congreso extraordinario sobre las negociaciones y cualquier decisión final se someterá al voto de los militantes. El congreso tomó esta decisión poco antes de que el presidente del SPD, Martin Schulz, se presente a la reelección, prevista para esta misma tarde. Schulz fue elegido presidente este marzo, después de que la dirección lo propusiese como líder en enero y con la vista puesta en las elecciones; obtuvo 605 votos a favor y 3 nulos de un total de 608 emitidos. La resolución aprobada, además de dar luz verde a la dirección para iniciar un diálogo «constructivo y abierto», fija el catálogo de propuestas programáticas del SPD de cara a esas conversaciones con los cristianodemócratas de Merkel. Sus puntos principales son una política proeuropea, la mejora del mercado de trabajo y la sanidad, la equiparación de derechos de hombres y mujeres, la modernización de la educación, el fortalecimiento de las pensiones, el aumento de las inversiones públicas y la organización de la política de migrantes y refugiados. Con respecto a Europa, la moción apuesta por «dar pasos sustanciales en el camino hacia una Europa social» y propone un salario mínimo común, y la lucha conjunta contra el desempleo juvenil y la pobreza infantil, así como la evasión fiscal. También suscribe la propuesta francesa de poner en marcha un presupuesto para la eurozona y de convertir el fondo permanente de rescate en una especie de Fondo Monetario Internacional (FMI) para la UE.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La gran coalición alemana comienza a negociarse el miércoles
Apenas el congreso del Paritdo Sociadelmócrata votó luz verde a las conversaciones para la gran coalición, la agenda se ha puesto en marcha. La primera reunión tendrá lugar el miércoles y estará centrada en buscar coincidencias programáticas. El este primer encuentro, en el que previsiblemente participarán Merkel, su aliado bávaro, Horst Seehofer, el líder del SPD Schulz y los líderes parlamentarios de las tres formaciones, se acordará además el calendario de próximas reuniones con especial cuidado en la programación de los apartados sectoriales más controvertidos. Además de la Europa federal en 205, que Schulz ha anunciado que desea fijar como objetivo, habrá graves discusiones sobre el impuesto a la propiedad, el impuesto de sucesiones, la privatización progresiva de las pensiones y, por supuesto, los refugiados, tanto la cuota máxima de admisión como su derecho a la reagrupación familiar. ?Van a ser negociaciones duras pero hay algo que está claro: Alemania necesita un Gobierno estable", ha adelantado el secretario general de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Alexander Dobrindt. Merkel, por su parte, ya ha cerrado también una intervención en el congreso que sus socios de Baviera, la CSU, celebrarán la semana próxima. La canciller se empleará a fondo en convencer a los suyos de la necesidad de un acuerdo, dada la situación. Y todavía queda que la militancia socialdemócrata, si es que hay acuerdo, lo respalde en una votación que, como muy pronto, podría tener lugar el 15 de enero, lo que nos sitúa, siendo muy optimistas, en una Alemania con gobierno plenamente operativo en el mes de marzo. Pero incluso aunque las cosas se den así de bien, es imposible no percatarse de la situación en la que se encuentran todos los líderes políticos que participarán en esas negociaciones y, si salen bien, en ese gobierno. Las últimas elecciones alemanas han barrido con una generación política que se aferra a su última etapa mientras en todos los partidos las trompetas anuncian relevos. Martin Schulz, que ha logrado salvar su precaria situación en la presidencia gracias a un órdago europeo a la grande, es mantenido por los suyos como una opción a corto plazo. ?El partido ha entendido que Schulz está amortizado?, concluye una fuente socialdemócrata sobre el partido que todavía se sigue celebrando en Berlín,. ?pero por razones estratégicas es demasiado pronto para lanzar al próximo candidato. Es mejor que Schulz lleva a cabo esta necesaria coalición y pague la consiguiente factura, mientras el partido se prepara para la siguiente batalla?. Los nombres que suenan para la sucesión son todos femeninos. Mientras esperan disciplinadamente su turno, chicas socialdemócratas como Andrea Nahles, Manuela Schwesig o Malu Dreyer afilan los cuchillos, mientras que Olaf Scholz, el alcalde de Hamburgo y eterno enemigo de Schulz, ni siquiera ha salido muy bien parado en las votaciones para la nueva directiva. Parecida situación se vive en la CSU bávara, donde Horst Seehofer ha sido obligado a ceder la presidencia de Baviera a partir de enero y sobre el que se ejerce desde la directiva del partido una gran presión para que acepte un cargo de jubilación en el gobierno de gran coalición de Berlín y abandone, a cambio, renunciar a toda influencia en Múnich. Incluso en los pasillos de la sede de la CDU de Merkel, la Casa Konrad Adenauer, se escucha, por primera vez en muchos años, la palabra sucesión. La directiva del partido ha pedido a Merkel que, apenas logre formar gobierno, programe la cesión de la presidencia del partido, para que pueda darse de forma sana un relevo generacional que llegue ya rodado a las próximas elecciones, a las que nadie espera que ella se presente. Una encuesta Forsa entre 1008 militantes de la CDU ha preguntado para RTL por la sucesión de Merkel y, según ese sondeo, el 81% de los encuestados se siente satisfecho con el trabajo de Merkel pero aun así desearía ya una sucesión. Y de nuevo nos encontramos con muchos nombres preferidos son femeninos. Un 45% de los militantes elegiría a Annegret Kramp-Karrenbauer, la presidenta de la CDU de El Sarre, un 43% a la presidenta de Renania Palatinado, Julia Klöckner, y en el tercer puesto figura el secretario de estado de Finanzas, Jens Spahn, con el 36%. Nos encontramos por tanto con que la próxima gran coalición alemana va a ser negociada por políticos que están jugando ya en tiempo de prórroga, lo que sin lugar a dudas tendrá sus consecuencias en el tipo de acuerdo al que se llegue. Y habría que añadir que la peculiar situación no afecta solamente a los integrantes de la Groko, como se habla familiarmente en Berlín de la gran coalición, sino también a los líderes de los partidos políticos que quedarían en la oposición. Los liberales están cayendo en picado en las encuestas tras la ruptura de negociaciones decidida por Christian Lindner, una decisión que nadie en el partido consigue explicarse del todo y que cuestiona en adelante el liderazgo de Lindner. Y en la anti europea y anti extranjera Alternativa para Alemania (AfD), partida por la mitad desde que su presidenta Frauke Petry abandonó por sorpresa el partido el día después de las elecciones, han resultado elegidos copresidentes en el último congreso del partido Alexander Gauland, de 76 años de edad, y Jörg Meuthen, este más joven y el único al que puede aplicarse en propiedad una proyección a futuro en la política alemana.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Merkel cree que habrá gobierno en Alemania dentro de tres meses
El nivel de ansiedad en Europa crece cada día que Alemania pasa sin formar gobierno y Angela Merkel trató este sábado de enviar un mensaje de tranquilidad a través de su vídeo semanal, en el que calculó que el nuevo gobierno estará funcionando en tres meses. «Hablaremos con gran rapidez de los mandatos y no creo que sea necesario prorrogarlo», aseguró confiada la canciller alemana en las conversaciones para la reedición de la gran coalición. Sus potenciales socios, los socialdemócratas del SPD, clausuraban este sábado el congreso de tres días en el que han dado luz verde a las negociaciones también en un ambiente de negociación rápida. Tanto es así que una de las últimas decisiones del congreso ha sido dejar como están los escenarios e instalaciones utilizados en este congreso, en el City Cube de Berlín, porque sería más caro desmontar y volver a montar a mediados de enero, cuando esperan volver a convocar para votar con más precisión los términos del acuerdo. En su último discurso, el presidente del SPD, Martin Schulz, se esforzó por esbozar sus principales exigencias, aunque en los pasillos el asunto más comentado era quién irá a ocupar qué ministerio. Schulz afirmó que no dejará que nadie les dé «lecciones» y recordó que han sido «los otros partidos» quienes han llevado a un «callejón sin salida» al país, sin gobierno dos meses y medio después de las elecciones. Recordó con mofa que como palabra del año, este 2017 haya sido designada «Jamaika-aus», que podría traducirse como «adiós a Jamaica», en referencia a la abrupta ruptura de negociaciones con conservadores y verdes por parte de los liberales. Y además insistió en el órdago a la grande con el que ha logrado superar su precaria situación en la presidencia del partido, la defensa en Bruselas de unos Estados Unidos de Europa en 2025, que Merkel por su parte ya ha tratado de frenar y que el electorado alemán no es capaz de asimilar a esa velocidad. Una encuesta realizada por Emnid para «Bild Am Sonntag» inmediatamente de que Schulz soltase esa bomba señala que solo uno de cada tres alemanes está de acuerdo. El 48% en contra y el 22% no sabe qué pensar. Schulz prometió este sábado, por lo demás, acudir a las reuniones con el bloque conservador con el programa socialdemócrata en la mano. Habrá graves discusiones sobre el impuesto a la propiedad, el impuesto de sucesiones, la privatización progresiva de las pensiones y, por supuesto, los refugiados, tanto la cuota máxima de admisión como su derecho a la reagrupación familiar. Si hay posibilidad de reducir las tasas de pobreza entre los mayores, de mejorar la atención a la dependencia o de avanzar hacia una mejor Europa, el SPD debe «aprovechar la oportunidad», dijo, tras presentar a su partido como el «europeísta radical». Puntos de consenso Pero a pesar de haber obtenido el visto bueno del partido para iniciar la negociación, importantes líderes socialdemócratas siguieron ayer mostrando su disconformidad hasta el último minuto. La primera ministra del estado de Renania Palatinado, Malu Drayer, apostó por facilitar un gobierno de Merkel en minoría y suscribir un acuerdo en el que queden reflejados los puntos de consenso en asuntos como política exterior o la Unión Europea, sin descartar que eso sea lo que termine pasando. Los discursos discrepantes en el congreso muestran que el SPD es un partido «combativo, moderno y vivo», respondió Schulz.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Schulz ofrecerá a Angela Merkel una «coalición de cooperación» en Alemania
En la primera reunión cara a cara con Angela Merkel, para comenzar este miércoles a negociar la posibilidad de una Gran Coalición, el presidente de los socialdemócratas pretende ofertar un nuevo concepto con el que intenta cuadrar el círculo político que se estrecha sobre su autoridad en el partido como una soga al cuello. Ante la fuerte resistencia en sus filas a reeditar la Gran Coalición, «Groko», como se la conoce popularmente en Berlín, Martin Schulz ofrecerá una alianza menos vinculante y que le permita diferenciarse del socio mayor. Habla de una «coalición de cooperación», que inmediatamente ha sido apodada como «Koko» por los berlineses y que viene a ser una coalición «light», un modelo inédito hasta ahora en la vida política alemana según el cual se acordarían unos pocos puntos centrales en el acuerdo de coalición y el resto de los proyectos deberá ser negociado en el Parlamento, cada uno a su tiempo. Schulz pretende así subrayar su perfil de partido de la justicia social, dejar abierta la puerta a distintas mayorías y sobre todo ganarse a los militantes del SPD, que deberán votar el acuerdo en última instancia para que se forme gobierno. «La legislatura pasada quedamos muy, muy pegados al gobierno, y en el partido muchos se quejan de que el SPD ha perdido su identidad, que no estábamos ni visibles en el gobierno ni visibles en la oposición», explicaba este martes Matthias Miersch, portavoz del ala más izquierdista del SPD en defensa de esta idea. «Que se aclaren» Pero los argumentos planteados no convencen en la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, desde donde ayer surgieron ya las primeras y airadas reacciones. «Que se aclaren. No somos el grupo de psicoterapia del SPD», se mofaba el primer ministro de Hesse, Volker Bouffier. «O se quiere gobernar o no se quiere gobernar», dijo por su parte la vicepresidenta de la CDU, Julia Klöckner, rechazando de plano propuestas mediopensionistas. «La alternancia de mayorías puede parecer muy emocionante en la teoría, pero en la práctica se llegaría rápidamente al límite de la cooperación», alegó, recordando que el principal objetivo de estas negociaciones es el de lograr un «gobierno estable». Este será, por tanto, el nuevo y primer escollo a salvar en una reunión en la que estarán presentes Schulz, la canciller y su socio bávaro Horst Seehofer, acompañados cada uno de ellos por un asistente. Estos tres partidos, junto al resto de grupos parlamentarios, no encontraron dificultad alguna ayer para aprobar en el Bundestag una subida de casi mil euros a las dietas de los parlamentarios, demostrando que, cuando hay auténtica voluntad de acuerdo, no hace falta ni debate en la cámara. Las negociaciones para la Gran Coalición, ya sea «Groko» o «Koko», se presentan sin embargo un poco más complicadas. Schulz exige una Alemania alineada con las propuestas de Emmanuel Macron y unos Estados Unidos de Europa en 2025, unas prisas que elevan el nivel de estrés en el partido de Merkel y sobre todo en la CSU bávara. En cuanto a la reforma de las pensiones, Schulz quiere legislar la «jubilación solidaria», que elevaría las pensiones a los jubilados trabajadores que han cotizado durante más tiempo. También pretende instaurar un seguro médico único que termine con la actual división entre público y privado. Menos austeridad Merkel, por su parte y quizá imbuida por la proximidad navideña, llega a la mesa de negociación dispuesta a ofrecer un importante paquete de gasto público, sobre todo inversiones en infraestructuras y digitalización, que promoverá el crecimiento económico y el empleo. La filtración de estas intenciones ha puesto en pie de guerra a varios institutos económicos alemanes, como el IFO de Múnich, que temen que Merkel, en aras de formar su último gobierno, abandone la senda de la austeridad. «Creo que no exagero si digo que en el mundo entero están esperando que lleguemos a un acuerdo», ha dicho la canciller alemana justificando la urgencia que respalda estas medidas. El SPD quiere que buena parte de ese gasto vaya directamente a la educación y a las mejoras de los colegios públicos.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Alemania cumple tres meses sin gobierno a la espera de nuevas negociaciones
Alemania cumple este domingo tres meses sin gobierno, un tiempo récord, a la espera de las conversaciones que comenzarán a principios de año conservadores y socialdemócratas, complejas y de final incierto. La sociedad alemana asiste con cierta perplejidad a la inédita situación creada en Berlín t ras el fracaso de las primeras conversaciones para formar una coalición ?entre conservadores, liberales y verdes? y el renuente acercamiento actual del bloque de la canciller Angela Merkel y los socialdemócratas. «Vivimos en unos tiempos que nos enfrentan constantemente con lo inesperado. Eso nos provoca inseguridad. Pero hay razones para sentirse seguros», ha afirmado este domingo el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, en su discurso navideño, en el que ha pedido «confianza en el Estado». Ha agregado que «el Estado funciona» de acuerdo a lo previsto en la constitución, lo cual debe ser motivo de tranquilidad, pero reconoció que algunas personas sufren la actual incertidumbre. «No todo lo inesperado nos debe llevar a la frustración», ha asegurado el presidente alemán, un cargo eminentemente protocolario que en este momento de «impasse» juega un papel relevante como mediador entre partidos. «Esto es válido especialmente para la formación de gobierno, que de una forma inusual se está haciendo esperar», ha concedido. De esta forma hacía referencia al hecho de que ésta es ya la ocasión en que más ha costado formar gobierno en Alemania desde 1949 y, si todo va bien, pasarán aún un par de meses hasta que haya un Ejecutivo con plenas facultades al frente de la primera economía europea y en una capital ineludible en la toma de decisiones en la UE. Según el calendario que han consensuado conservadores y socialdemócratas, el 3 de enero tendrá lugar el tercer encuentro informal entre Merkel, líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU), y el presidente del Partido Socialdemócrata (SPD), Martin Schulz. A continuación, entre el 7 y el 11 de enero, se celebrará la primera fase de negociaciones, los denominados «sondeos», en la que, además de los contenidos, se va a estudiar la fórmula para dotar de un gobierno estable a Alemania. La cuestión que se debe dilucidar aquí es si se firma una gran coalición como la de la legislatura pasada, tal y como quiere Merkel, una opción previsible y estable, o si se busca una modalidad nueva ?y más incierta? que permita más flexibilidad al SPD, que cree que ser socio minoritario de los conservadores le perjudica en las urnas. De hecho, el congreso federal que celebraron los socialdemócratas en diciembre dio permiso a la dirección, tras muchos titubeos, para abrir con el bloque de la canciller un diálogo «con final abierto». Tras esa primera ronda, los partidos deben sancionar lo aprobado ?lo que incluye un congreso extraordinario del SPD en Bonn el 21 de enero? para poder dar paso a la segunda fase de las negociaciones. Este segundo período debería ya servir para cristalizar los detalles del acuerdo y, según la experiencia previa en Alemania, durará varias semanas, por lo que los expertos apuntan a que no será fácil que haya un nuevo gobierno en Berlín antes de marzo. Las presiones para que el SPD ceda y acceda a entrar en una nueva gran coalición son enormes: Schulz ha recibido llamadas tanto del presidente francés, Emmanuel Macron, como del primer ministro griego, Alexis Tsipras, así como toques de atención desde la poderosa industria alemana. No obstante, las reticencias de la dirección y las bases socialdemócratas a reeditar la gran coalición pueden llevar a que este delicado proceso descarrile, ya sea durante las negociaciones o en el referéndum que celebrará el SPD para solicitar el respaldo de la militancia. En este río revuelto, el único partido que se siente cómodo es el ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), que se carga de nuevos argumentos para atacar a los partidos tradicionales y saborea por adelantado el rédito que obtendría de una nueva gran coalición: ser el primer partido de la oposición. AfD, con un discurso islamófobo y claramente anti inmigración, obtuvo en las elecciones un 12,6 % de los votos y se convirtió en la tercera mayor fuerza en el Bundestag (cámara baja) por detrás tan sólo de conservadores y socialdemócratas.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Uno de cada dos alemanes desea que Merkel renuncie anticipadamente
La parálisis política del Ejecutivo alemán pasa cuenta a la canciller Angela Merkel: Alemania cumple hoy 95 días sin Gobierno y uno de cada dos alemanes ya son partidarios que Merkel deje su cargo antes que termine la legislatura en 2021. El 45% de los alemanes encuestados es partidario que la canciller democristiana renuncie anticipadamente frente a un 36% que cree debe completar los cuatro años. Lo indica la última encuesta del instituto demoscópico YouGov publicada el miércoles. Luego de las legislativas del 24 de septiembre en que el partido de Merkel (CDU) ganó por mayoría, la canciller intentó una primera coalición con liberales (FDP) y verdes que finalmente fue abortada por el abandono de las conversaciones por parte del FDP. Plan B es reeditar la coalición con los socialdemócratas del SPD reacios a repetir una formula que los perjudicó en las urnas: este encuestado (el votante SPD) cree en un 64% que la canciller sea relevada antes de 2021. Entre los votantes de Los Verdes los partidarios de un relevo prematuro alcanzan el 40 %, en el Partido Liberal (FDP) un 55 %, en La Izquierda un 67 %. Merkel es reacia a un gobierno en minoría o a repetir elecciones, ya que en este último caso los ultraderechistas de AfD aumentarían adherentes. El votante del AfD es partidario en un 82% que la canciller renuncie antes de 2021, algo a lo que Merkel ya ha respondido: que se presentó a las elecciones para la legislatura completa y su intención es terminarla. En la última encuesta del instituto demoscópico FORSA un 47% votaría por Merkel si la canciller fuera elegida por voto directo. El ministro de Exteriores Sigmar Gabriel (SPD) ha comentado al diario Bild que se han entregado a Merkel una serie de condiciones para que su partido forme parte de una gran coalición, condiciones que serán discutidas en la reunión informal del próximo 3 de enero entre Merkel y el presidente de los socialdemócratas Martin Schulz. Una hipotética primera reunión formal de negociaciones entre conservadores y SPD para formar gobierno está ya agendada para el primer domingo de 2018.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los socios bávaros de Merkel la desairan al invitar a Orban
En una clara provocación a Merkel, los socialcristianos bávaros de la CSU han invitado a su tradicional encuentro de principios de año, que comenzó ayer en el monasterio de Seeon, al presidente húngaro, Viktor Orban, principal opositor en Europa a la política de refugiados de la canciller alemana. A punto de comenzar en Berlín las negociaciones para una gran coalición de Merkel con los socialdemócratas (SPD), en las que toma parte como tercera pata la CSU, y en modo autodefensa debido a la proximidad de las elecciones regionales, el presidente del partido dejó claro que no se limitarán a exigir un claro endurecimiento de la política de inmigración en el seno del nuevo gobierno, sino que están dispuestos a plantar cara a las propuestas de Macron para Europa. «Siempre hemos sido partidarios de una Europa de naciones fuertes», dijo, rechazando así la exigencia de unos «Estados Unidos de Europa» en 2025, planteada por el socialdemócrata Martin Schulz, y poniéndose de parte de Orban ante las acusaciones de deriva totalitaria de Bruselas. «Aconsejo a las autoridades europeas que respeten a los gobiernos de los países miembros elegidos democráticamente, como es el caso de Hungría, y aumenten el diálogo con sus gobernantes, que es como se entiende la gente», zanjó. «Queremos esa coalición, haremos todo lo posible por lograrla porque el resto de las opciones no nos gustan», dijo Seehofer ante la evidente dificultad que supondrá un pacto en el que el SPD considera irrenunciable exactamente lo contrario: que Alemania siga al pie de la letra la propuesta de Macron para Europa. El AfD sigue subiendo «No solamente nosotros hemos recibido un claro mandato en las elecciones de septiembre», argumentó, «también el SPD ha perdido un millón de votos que ha ido a parar a Alternativa para Alemania (AfD)», en referencia al partido antieuropeo y antiextranjeros que según las encuestas hoy obtendría un punto más que en las elecciones, el 14% de los votos, mientras que los grandes partidos siguen perdiendo apoyos. El líder del partido en el Bundestag, Alexander Dobrindt, mostró por su parte un discurso si cabe más provocador. «Queremos esa coalición, pero con un partido socialdemócrata que sepa deletrear las palabras seguridad y crecimiento, no con uno que sólo pueda sacar temas sociales del baúl de los recuerdos socialista». Fijó líneas rojas de negociación en pensiones, alquileres y recorte de derechos de los inmigrantes.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Merkel y Schulz abren con «optimismo» una semana de reuniones clave para reeditar la gran coalición
La canciller alemana, Angela Merkel, y el líder socialdemócrata, Martin Schulz, iniciaron este domingo con «optimismo» y actitud «constructiva» una semana de reuniones clave para la reedición de una gran coalición y para acabar con la parálisis política, tres meses y medio después de las elecciones. Tras el fracaso de las negociaciones con liberales y verdes, Merkel rechaza un ejecutivo en minoría y su única alternativa para evitar la repetición de los comicios es una nueva alianza con el Partido Socialdemócrata (SPD), con el que ha gobernado nueve de los doce años que lleva en el poder. La presión crece sobre ella y también sobre Schulz, expresidente del Parlamento Europeo (PE), quien descartó la gran coalición a la vista de los pésimos resultados electorales y después se vio forzado a dialogar. «Creo que podemos lograrlo», afirmó Merkel este domingo antes de comenzar la primera jornada de reuniones formales de «sondeo». El objetivo de la Unión Cristianodemócrata (CDU), insistió, es constituir un gobierno "estable" que cohesione Alemania ante los «inmensos» retos, tanto internos como externos, que esperan al país. Merkel se mostró «optimista», aunque reconoció la difícil tarea que les espera. Desde la derecha le presionan sus socios bávaros de la Unión Socialcristiana (CSU), que reivindican el endurecimiento de la política de asilo e inmigración, y por la izquierda Schulz, que debe someter al voto de los militantes socialdemócratas cualquier acuerdo que alcance con el bloque conservador. El expresidente del PE, que aterrizó el pasado año en la política nacional como la esperanza del SPD para vencer a Merkel y que arrastró al partido a los peores resultados de su historia, aseguró este domingo que dialogará con actitud «constructiva y abierta». «No trazamos ninguna línea roja, pero queremos a ser posible muchas políticas rojas», señaló en referencia al color de los socialdemócratas. Con diversos sectores del SPD opuestos a una nueva gran coalición, Schulz hizo hincapié en que «un nuevo tiempo necesita una nueva política» y destacó áreas centrales de trabajo, como la educación, la inversión en vivienda e infraestructuras o la atención a la dependencia. «Debemos ponernos de acuerdo», manifestó por su parte el líder conservador bávaro, Horst Seehofer, que garantizó que acude a las reuniones con «el mejor de los espíritus». Seehofer avisó de que no «difuminará» el perfil de su partido, pero rechazó comentar ante la prensa posibles discrepancias: «Debemos hablar menos y trabajar más». Pacto de silencio entre Merkel, Schulz y Seehofer Merkel, Schulz y Seehofer han acordado evitar las declaraciones públicas para no entorpecer las conversaciones, mientras destacados analistas políticos advierten desde editoriales y columnas de opinión de que esta semana los tres se juegan su futuro político. La canciller, que ganó las elecciones pero con el segundo peor resultado para la CDU desde 1949 y vio entrar un partido ultraderechista en el Parlamento, pierde popularidad, y Schulz necesita avances claros para justificar una nueva gran coalición que rechazó con contundencia durante semanas. Seehofer, que dejará este trimestre el cargo de primer ministro bávaro, podría ocupar un ministerio en el futuro gobierno de Berlín, pero se ve obligado a defender sin fisuras los conservadores postulados de su partido, que no quiere perder la mayoría absoluta en las elecciones regionales que se celebrarán en otoño en Baviera. Divididos en grupos de trabajo para analizar las distintas áreas de gestión, desde la política fiscal a inmigración, uno de los puntos más conflictivos, los 39 miembros de los equipos negociadores se reunirán hasta el jueves y el viernes los partidos analizarán si hay base suficiente para reeditar la gran coalición. Antes de pasar a la siguiente fase de negociaciones, ya sobre un programa de gobierno concreto, el SPD celebrará un congreso extraordinario el próximo 21 de enero. Después llegará el voto de los afiliados, con lo que el proceso podría prolongarse hasta Semana Santa.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Merkel y Schulz comienzan a negociar la gran coalición sin «líneas rojas»
«Hoy ha salido todo muy bien», fue todo lo que lo que los negociadores dijeron después de diez horas de conversaciones. «Estamos trabajando con intensidad, la atmósfera es muy positiva y el informe sobre Finanzas ha satisfecho a todos», dijo una fuente del Partido Socialdemócrata (SPD), en cuya sede había tenido lugar la primera jornada de sondeo de cara a la reedición de la gran coalición en el gobierno de Berlín. La reunión comenzaba puntualmente a las 10 de la mañana, en la sala Hans Johen Vogel de la Casa Willy Brandt, un espacio de 400 metros cuadrados que acogió a los 39 «sondeadores» y a un empleado de la sede del SPD que servía de enlace con el exterior. A partir de las 13:30 y tras una breve pausa para comer algo, los negociadores se separaron en dos grupos de trabajo por temas, que después informaron a sus respectivas directivas. La siguiente ronda en común, a las cinco y media de la tarde, ya dejaba traslucir optimismo y acuerdo, para concluir a las ocho con la impresión de que, una vez salvados los flecos, hay «enormes posibilidades». «Un nuevo tiempo requiere una nueva política y eso es lo que seguramente salga de esta negociación», dijo una fuente interna de uno de los partidos al tanto de las conversaciones. Uno de los primeros puntos de procedimiento en los que hubo acuerdo general fue la condición de no conceder entrevistas al final del encuentro y la necesidad de coordinar la comunicación del proceso, para evitar un caso similar a la casa de locos en que se convirtió el anterior intento de Merkel de formar gobierno con liberales y verdes. Eso incluye también silencio en las redes sociales. «Lo que necesitamos es disciplina, valor y una porción de creatividad», dijo a su entrada en el edificio el presidente de los socialcristianos de Baviera, Horst Seehofer, que también advirtió que «hay que hablar menos en público y más entre nosotros», antes de que el personal de la Casa Willy Brandt anunciase que no habría entrevistas por parte de ninguno de los negociadores tras esta primera jornada. La canciller Merkel se mostró «optimista» y repitió que su prioridad es lograr un gobierno «estable» que cohesione Alemania ante los inmensos retos y tareas que esperan al país. «Creo que podemos lograrlo», dijo al ser recibida por el presidente de los socialdemócratas (SPD), Martin Schulz, anfitrión de este primer encuentro oficial. «Seremos constructivos», prometió Schulz por su parte, «no trazamos ninguna línea roja, pero queremos muchas políticas rojas», señaló en referencia al color con el que se identifica su partido. Mencionó también su deseo de renovar la solidaridad y la cohesión en el país, al tiempo que destacaba áreas claves de trabajo, como la educación, la inversión en vivienda infraestructuras o la atención a la dependencia. Además de estas escuetas declaraciones, el apagón informativo sobre la jornada de negociación solo nos deja como pista a seguir el esquema de equipos que quedan encargados de las diferentes áreas de negociación. Las conversaciones sobre Europa, cuyos primeros sondeos tendrán lugar a lo largo del día de hoy, serán dirigidas, por ejemplo por los tres primeros espada: Merkel, Schulz y Seehofer. Merkel en persona tendrá que mediar entre los socialcristianos bávaros de la CSU, alineados de antemano con el húngaro Viktor Orban y que exigen volver a una «Europa de las naciones fuertes», así como un «adelgazamiento de Europa», y los socialdemócratas, rendidos a la propuesta de más integración europea formulada por el presidente francés Emmanuel Macron. Este capítulo será sin duda uno de los más encontrados y el que más nos afecte al resto de los europeos. El capítulo de inmigración, a pesar de haber protagonizado largamente la polémica entre los partidos y durante la campaña electoral, queda en segundo plano y encargado al presidente de Hesse, Volker Bouffier, por parte de la CDU de Merkel; el ministro de Interior de Baviera Joachim Herrmann, por parte de la CSU; y el vicepresidente de los socialdemócratas Ralf Stegner. El hecho de que sea Herrmann el hombre de la CSU al frente de este asunto permite sospechar que se acordará un endurecimiento de las condiciones de acceso, mayores controles médicos de edad para evitar y quizá una restricción de las admisiones, pero que el visible alineamiento de este partido con las tesis del húngaro Viktor Orban no irán mucho más allá de la campaña electoral regional de Baviera. Los encargados del capítulo financiero, que quedó ayer cerrado en sus bases, fueron por parte de la CSU de Merkel de nuevo Volker Bouffier junto con Reiner Haselhof. Fuentes internas del partido, sin autorización para hablar sobre el asunto, sugerían anoche, sin embargo, que queda establecido un preacuerdo similar al que Merkel llegó a tener hablado con liberales y verdes, que en aquel caso dejaba un espacio de maniobra de unos 45.000 millones de euros para inversiones hasta 2021.