Infortelecom

Noticias de sociedad

28-07-2019 | Fuente: abc.es
La revuelta de Hong Kong se enquista como el mayor desafío para el régimen chino
Las protestas de Hong Kong, que ya son una revuelta que dura ocho semanas, se han enquistado como el mayor desafío para el autoritario régimen de Pekín, incapaz de atajarlas pese a su advertencia de que puede desplegar el Ejército. Por segundo fin de semana consecutivo, ayer se libró una nueva batalla campal entre la Policía y los manifestantes de Hong Kong contra la ya suspendida ley de extradición a China, que sigue revolucionando a la ciudad porque todavía no ha sido retirada, como piden. Según informa el periódico «South China Morning Post», en los enfrentamientos resultaron heridas 23 personas, dos de consideración, y la Policía practicó once detenciones. Al igual que el domingo pasado en el centro de la isla, los agentes antidisturbios dispararon gases lacrimógenos y espray de pimienta para dispersar a los miles de manifestantes que habían montado barricadas al término de una marcha prohibida en el distrito de Yuen Long, próximo a la frontera con China y desde donde se ven los rascacielos de la vecina ciudad de Shenzhen. El domingo pasado, en su estación de tren fueron atacados brutalmente los manifestantes que volvían de las protestas en el centro de la isla. Armados con cañas de bambú, entre 200 y 300 hombres vestidos de blanco, supuestos matones de las triadas y partidarios del autoritario régimen de Pekín, dejaron 45 heridos. El salvaje asalto y la pasividad de la Policía, que apareció 35 minutos después y no detuvo a nadie esa noche, han encendido aún más a la mayoría de la sociedad hongkonesa. En medio de fuertes críticas, desde entonces han sido arrestados media docena de sospechosos, algunos mafiosos de las triadas. Desafiando la prohibición de la Policía, que no la había permitido por motivos de seguridad, decenas de miles de manifestantes marcharon ayer por las calles de Yuen Long, donde vive una abundante población autóctona que, llamados los «nativos», se muestran leales a China y estarían tras el ataque de hace una semana. «Esto es inaceptable. En lugar de protegernos, la Policía no solo se ha unido a los matones, sino que no quiere que nos manifestemos», denunciaba una mujer de unos 40 años, apellidada Chin. Protegiéndose del sol con paraguas, los manifestantes inundaron las calles bajo un calor asfixiante. Ante la ausencia de la Policía, los empleados de la compañía de autobuses se vieron obligados a desviar el tráfico. Al paso de la manifestación por las zonas de los «nativos», donde estos se parapetaban con cascos y barras, la tensión fue en aumento por los insultos y amenazas que se cruzaban. Al mismo tiempo, cientos de personas rodeaban la comisaría del barrio, lo que hacía temer un nuevo cerco del edificio policial como los de semanas anteriores. Cortando por lo sano, y sin esperar al anochecer como el pasado domingo, los antidisturbios se desplegaron por las calles. Aprovechando que la marcha prohibida ya había terminado y la mayoría de sus asistentes se habían marchado, los agentes empezaron a disparar gases lacrimógenos para dispersar a los miles de jóvenes que quedaban en Yuen Long. «Venimos a luchar» Durante más de seis horas, la Policía se batió con ellos haciéndolos retroceder con sus cargas mientras los manifestantes trataban de frenarlos montando barricadas. Además, les lanzaban piedras, botellas y un líquido negro al parecer irritante en vasos de plástico. Pertrechados con su ya habitual uniforme de batalla, compuesto por camiseta negra, casco, máscara, gafas, escudo y paraguas, los manifestantes jugaban al ratón y al gato con la Policía porque, desde el primer momento, tenían claro que no se iban a quedar de noche en Yuen Long, donde podían volver a ser atacados por los mafiosos y simpatizantes de China. Entre ellos había unos pocos, solo tres o cuatro, que captaron la atención de los fotógrafos ondeando sus banderas de EE.UU. y de la época colonial británica. «Venimos a luchar no solo por la ley de extradición o contra la brutalidad policial, sino por el futuro de las libertades en Hong Kong, que están amenazadas por el régimen del Partido Comunista chino», razonaba Kathy, una estudiante de 17 años, que pertenece a la nueva generación de jóvenes muy activos políticamente que ha surgido en esta ciudad hasta ahora pragmática y más centrada en el dinero. «No estamos en contra de China ni pedimos la independencia, sino que se cumpla el modelo de ?un país, dos sistemas? para que Hong Kong siga teniendo su autonomía», añadía Michael, otro adolescente. Aunque los medios oficiales han censurado la noticia de las protestas, en los últimos días están publicando algunas informaciones donde acusan a los manifestantes de antipatriotas y separatistas para unir a la sociedad china en torno al régimen. En medio de los manifestantes y la Policía, diputados como el demócrata Andrew Wong intentaban mediar para acabar con los enfrentamientos. «Los agentes han diseñado su estrategia muy mal, pero es difícil negociar con los jóvenes porque hay algunos radicales», explicaba a ABC megáfono en mano tras intentar buscar una solución con el comandante de los antidisturbios. Entre idas y venidas, la Policía arrinconó a los manifestantes en la estación de tren al anochecer. Allí, y cuando parecía que todo había acabado ya y los jóvenes se disponían a marcharse, la Policía volvió a disparar gases lacrimógenos y luego entró de repente al asalto, desatando el pánico y nuevos choques violentos. Algunos manifestantes resultaron heridos por los porrazos de los agentes, dejando un pequeño reguero de sangre en el suelo, y otros fueron detenidos, alargando la tensión. Los manifestantes les respondieron lanzándoles el humo de los extintores hasta que finalmente se retiraron en el tren en dirección al centro de Hong Kong. Antes, muchos de ellos se cambiaban en los baños sus camisetas negras por otras ropas para no ser reconocidos. Y, para que no constara que habían estado allí, recomendaban no usar su tarjeta Octopus de pre-pago para el transporte público, ya que las máquinas expendedoras estaban fuera de servicio y no podían comprar un billete sencillo y anónimo. Pero la Policía los estaba esperando en otras estaciones para identificarlos. Tras batirse un día más con los antidisturbios, los jóvenes se marchaban de Yuen Long, pero prometen volver hoy domingo porque hay convocada otra manifestación en el centro de Hong Kong. «Las protestas empezaron hace casi dos meses exigiendo la retirada de la ley de extradición y luego derivaron hacia la petición de una comisión de investigación de la fuerza policial, pero ahora reclaman un cambio del sistema político porque el ataque de los matones pro-China ha demostrado que el Gobierno no puede gobernar», analiza para ABC Wong Yam-hong, columnista político del periódico «Ming Pao» y antiguo presentador de la radio pública RTHK. A su juicio, «lo que la gente reclama ahora, para 2020 o para ya, es democracia y pleno sufragio universal porque ha perdido su confianza en el Gobierno».
27-07-2019 | Fuente: abc.es
Nuevos enfrentamientos entre los manifestantes de Hong Kong y la Policía
La Policía de Hong Kong ha dispersado con gases lacrimógenos el cerco con el que cientos de manifestantes habían rodeado la comisaría de Yuen Long, el distrito de las afueras donde decenas de miles de personas han marchado en una manifestación prohibida por las autoridades. Aunque los manifestantes se resisten, los antidisturbios los están haciendo retroceder con gases lacrimógenos. Desafiando la prohibición de la Policía, que no la había permitido por motivos de seguridad, decenas de miles de manifestantes han vuelto a marchar este sábado por las calles de Hong Kong. Lo han hecho en el distrito de Yuen Long, próximo a la frontera con China y desde donde se ven los rascacielos de la vecina ciudad de Shenzhen. El domingo pasado, en su estación de tren fueron atacados brutalmente los manifestantes que volvían de las protestas en el centro de la isla. Armados con cañas de bambú, entre 200 y 300 hombres vestidos de blanco, supuestos matones de las triadas y partidarios del autoritario régimen de Pekín, dejaron 45 heridos. El salvaje asalto y la pasividad de la Policía, que apareció 35 minutos después y no detuvo a nadie esa noche, han encendido aún más a la mayoría de la sociedad hongkonesa. «Esto es inaceptable. En lugar de protegernos, la Policía no solo se ha unido a los matones, sino que no quiere que nos manifestemos», denunciaba una mujer de unos 40 años, apellidada Chin, que sostenía un cartel del segundo comisario de Yuen Long. Por las redes sociales circulan vídeos y fotos de los agentes conversando con los atacantes de blanco tras el asalto, lo que ha provocado todo tipo de críticas por su dejación de funciones, cuando no connivencia. En medio de fuertes críticas, una docena de sospechosos han sido detenidos desde entonces, pero eso no ha calmado la agitación social. «¡La Policía conoce la ley, la Policía rompe la ley!», han gritado los manifestantes en el punto de inicio de la marcha, junto a la comisaría de Yuen Long. Sin que apareciera ningún agente, salvo los que se asomaban fugazmente por las garitas de la comisaría, la multitud ha cortado la calle y el carril del tranvía para avanzar en dirección a la estación de tren asaltada la semana pasada. Ante la ausencia policial, los empleados de la compañía de autobuses se han encargado de desviar el tráfico. Protegiéndose del sol con paraguas, han inundado la calle bajo un calor asfixiante. Para esquivar la prohibición, algunos incluso llevan irónicas esquelas del ex primer ministro chino Li Peng, fallecido esta semana y más conocido como el «Carnicero de Tiananmen» por ordenar en 1989 el aplastamiento de las protestas pro-democráticas de Pekín. Al ser el duelo un acto religioso, sus participantes están exentos de pedir permiso a la Policía, como han venido haciendo desde el principio de la revuelta los grupos cristianos que cantaban «Aleluya» por las calles para dar cobijo a las manifestantes. Además, una famosa cantante de «pop cantonés» que apoya al movimiento, Denise Ho, ha prometido que vendrá por la noche a Yuen Long a firmar autógrafos. Mientras tanto, cientos de jóvenes con camisetas negras, máscaras y cascos han rodeado su comisaría de Policía, donde han colocado un altavoz para increpar a los agentes y pegado pequeños papelitos amarillos de protesta. El objetivo es hacer de la reja de la comisaría un «Muro de Lennon», como se conoce a los murales con «post-it» reivindicativos que están proliferando por toda la ciudad en contra de la ley de extradición a China, suspendida pero no cancelada. «Las protestas empezaron hace casi dos meses exigiendo la retirada de ese proyecto de ley y luego derivaron hacia la petición de una comisión de investigación de la fuerza policial, pero ahora piden un cambio del sistema porque el ataque ha demostrado que el Gobierno no puede gobernar», analiza para ABC Wong Yam-hong, columnista político del periódico «Ming Pao» y antiguo presentador de la radio pública RTHK. A su juicio, «lo que la gente reclama ahora, para 2020 o para ya, es democracia y pleno sufragio universal porque ha perdido su confianza en el Gobierno». En medio de esta reivindicación política, la tensión sigue subiendo en Yuen Long, un distrito con abundante población a favor del régimen chino donde se teme un nuevo ataque de los mafiosos de las triadas o un enfrenamiento con los manifestantes
27-07-2019 | Fuente: abc.es
Tensión en Hong Kong ante nuevas protestas de alto riesgo
Las protestas de Hong Kong contra la ley de extradición a China, suspendida pero no retirada, toman altura. Cuando se cumple el octavo fin de semana de movilizaciones, la tensión es máxima ante el temor a un estallido de violencia como el del domingo pasado. En Yuen Long, el distrito donde cientos de matones de las triadas y partidarios del régimen de Pekín dejaron 45 heridos al atacar brutalmente a los manifestantes con cañas de bambú, hay convocada una marcha para hoy. Aunque la Policía la ha prohibido alegando motivos de seguridad, los organizadores siguen adelante y se espera que sea masiva y de alto riesgo, pues es una zona con abundante población a favor de China. Llamando a la participación, varios miles de manifestantes ocuparon ayer el vestíbulo de llegadas del aeropuerto de Hong Kong, uno de los más transitados del mundo, para darle una bienvenida muy especial a los pasajeros que acababan de aterrizar. «Time for freedom, free Hong Kong!» («¡Tiempo de libertad, Hong Kong libre!»), gritaban haciendo un pasillo en sus dos salidas, donde repartían folletos explicativos de las protestas en mandarín, con los caracteres simplificados del continente y tradicionales del cantonés, inglés y coreano. Los manifestantes, en su mayoría jóvenes ataviados con las camisetas negras características de la protesta, mostraban pancartas criticando a la Policía y alertando a los turistas de que Hong Kong, hasta ahora una de las ciudades más tranquilas del mundo, se había vuelto un lugar peligroso. «La Policía de Hong Kong ejerce la violencia sobre gente inocente», rezaba un cartel denunciando su pasividad - cuando no connivencia - con el salvaje ataque del domingo en Yuen Long, a una hora del centro de la isla en la zona continental de los Nuevos Territorios, próxima a la frontera con China. «El bando pro-gubernamental ha amenazado a la Policía haciéndola responsable de los incidentes que pudieran ocurrir y esto es inaceptable. El Gobierno no puede quitarnos el derecho a expresar nuestra opinión», explicaba Matt, un piloto de avión de 26 años que se había unido a la protesta cuando lo llamaron sus compañeros de aerolínea desde el aeropuerto. Movilizados a través de las redes sociales, como viene siendo habitual desde que empezaron las protestas hace un mes y medio, los jóvenes empezaron a acudir al aeropuerto al mediodía (seis de la mañana, hora peninsular española) y se quedaron hasta el filo de la medianoche (seis de la tarde en España). «Mano negra» «Esta es una forma de que los viajeros que llegan a Hong Kong conozcan lo que está pasando, sobre todo los que proceden de China continental, pero muchos se ríen de nosotros y nos miran con desprecio», contaba Eugenia, ceramista de 26 años. Aunque las noticias sobre las protestas han sido censuradas en los medios y las redes sociales de China, la propaganda del régimen está difundiendo ya algunas informaciones culpando a EE.UU. de ser la «mano negra» detrás de la revuelta y acusando a los manifestantes de antipatriotas por su vandalismo del domingo contra la Oficina del Gobierno central. Apelando a este sentimiento nacional, la propaganda pretende galvanizar a la sociedad china en torno al Partido Comunista. Se abre así aún más la división entre la comunidad local hongkonesa, que habla cantonés y goza de más libertades que el resto del país, y los chinos del continente, muchos de los cuales interpretan las protestas contra la ley de extradición como un ataque a la soberanía nacional. Con cara de sorpresa, porque en China las protestas son abortadas de inmediato por la Policía, los turistas procedentes del continente atravesaban el vestíbulo arrastrando sus maletas y grabando con sus móviles. Entre cánticos y toques de tambor, la protesta fue festiva, pero hubo algún que otro momento de tensión con algún pasajero airado con los manifestantes. De todas maneras, fue poca cosa en comparación con lo que se espera hoy, cuando las protestas lleguen al conflictivo distrito de Yuen Long. «Hay quien dice que vamos a quemar sus casas, pero demostraremos que los manifestantes de Hong Kong somos pacíficos», prometía Pipi, de 26 años, que es funcionaria del Gobierno local pero está en contra de su gestión. Sin miedo a que haya otro Tiananmen si Pekín envía al Ejército, como ha sugerido, clama que «si vienen a matarnos, moriremos todos juntos». «Puede haber otro Tiananmen si viene el Ejército, pero no vamos a parar» «Estamos esperando a que venga el Ejército. No vamos a parar», retaba el piloto Matt cuando se le preguntaba por el aviso lanzado el miércoles por Pekín, que recordó que puede desplegar a su guarnición en la ciudad si lo pide el Gobierno local. «Aunque las autoridades lo niegan, puede haber otro Tiananmen en Hong Kong 30 años después», advertía recordando la matanza que aplastó las protestas pro-democráticas en la céntrica plaza pequinesa en junio de 1989. Para que una masacre así no vuelva a ocurrir, Jeff, otro piloto de 29 años que ha estado en todas las protestas, llamaba a seguir con las movilizaciones. «Aunque tenemos miedo a ser arrestados o atacados por las triadas, debemos ir a Yuen Long y continuar con las manifestaciones este mes», aseguraba. Hong Kong ya no vive una protesta, sino una revuelta.
26-07-2019 | Fuente: abc.es
Las protestas de Hong Kong ocupan el aeropuerto para propagarse por todo el mundo y llegar a China
Las protestas de Hong Kong contra la ley de extradición a China, suspendida pero no retirada, toman altura. En otro movimiento sorpresa, varios cientos de manifestantes han ocupado este viernes el vestíbulo de llegadas del aeropuerto -una de las terminales que más viajeros recibe del mundo- para darle una bienvenida muy particular a los pasajeros que acaban de aterrizar. «Time for freedom, free Hong Kong!» («¡Tiempo de libertad, Hong Kong libre!»), gritan haciendo un pasillo en las dos salidas de la llegada, donde reparten folletos explicativos de las protestas en mandarín, con los caracteres simplificados del continente y tradicionales del cantonés, inglés y coreano. Los manifestantes, en su mayoría jóvenes ataviados con las camisetas negras características de la protesta, muestran pancartas criticando a la Policía y alertando a los turistas de que Hong Kong, hasta ahora una de las ciudades más tranquilas del mundo, se ha vuelto un lugar peligroso. «La Policía de Hong Kong ejerce la violencia sobre gente inocente», reza un cartel criticando su pasividad ?cuando no connivencia? con el salvaje ataque del domingo a manifestantes contra la ley de extradición por parte de matones de las triadas y simpatizantes del régimen chino. «¡Time for #HongKong, time for freedom!», gritan los manifestantes en el aeropuerto. Las protestas contra la suspendida ley de extradición salen del círculo de las manifestaciones y ocupan un espacio público para propagarse por todo el mundo y llegar a #China continental. pic.twitter.com/Q751L4XJk5? Pablo M. Díez (@PabloDiez_ABC) July 26, 2019 Para protestar contra dicha violencia, este sábado hay convocada una manifestación en el distrito donde tuvo lugar el asalto, Yuen Long, a una hora del centro en la zona de los Nuevos Territorios. Aunque la Policía ha prohibido dicha marcha por motivos de seguridad, los organizadores pretenden seguir adelante y la protesta del aeropuerto llama a participar en la misma. «El bando pro-gubernamental ha amenazado a la Policía haciéndola responsable de los incidentes que pudieran ocurrir y esto es inaceptable. El Gobierno no puede quitarnos el derecho a expresar nuestra opinión», explica Matt, un piloto de avión de 26 años que se ha unido a la protesta cuando lo han llamado sus compañeros de aerolínea desde el aeropuerto. Otro Tiananmen Movilizados a través de las redes sociales, como viene siendo habitual desde que empezaron las protestas hace un mes y medio, los jóvenes han empezado a acudir al aeropuerto a las doce del mediodía (seis de la mañana, hora peninsular española) y pretenden quedarse hasta la medianoche (seis de la tarde en España). Aterrizamos en #HongKong procedente de #Pekín y esta es la bienvenida. Varios cientos de personas han tomado el vestíbulo del aeropuerto para recordar la manifestación de mañana en #YuenLong contra el ataque a los manifestantes contra la ley de extradición a #China. pic.twitter.com/6ThF0zsZch? Pablo M. Díez (@PabloDiez_ABC) July 26, 2019 «Esta es una forma de que los viajeros que llegan a Hong Kong conozcan lo que está pasando, sobre todo los que proceden de China continental, pero muchos se ríen de nosotros y nos miran con desprecio», cuenta Eugenia, ceramista de 26 años. Aunque las noticias sobre las protestas han sido censuradas en los medios y las redes sociales de China, la propaganda del régimen ha difundido algunas informaciones culpando a EE.UU. de ser la «mano negra» detrás de la revuelta y acusando a los manifestantes de antipatriotas por su vandalismo del domingo contra la Oficina del Gobierno central. Apelando a este sentimiento nacional, la propaganda pretende galvanizar a la sociedad china en torno al Partido Comunista. Se abre así aún más la división entre la comunidad local hongkonesa, que habla cantonés y goza de más libertades que el resto del país, y los chinos del continente, muchos de los cuales interpretan las protestas contra la ley de extradición como un ataque directo a la soberanía nacional. A los turistas chinos se les queda la cara hecha un poema cuando, nada más salir de recoger su equipaje, se encuentran con algo imposible de imaginar en el continente, donde cualquier atisbo de protesta es abortado de inmediato por la Policía. «Estamos esperando a que venga el Ejército. No vamos a parar», reta Matt cuando se le pregunta por el aviso lanzado este miércoles por el Ministerio de Defensa, que ha recordado que puede desplegar a su guarnición en la ciudad si lo pide el Gobierno local. «Aunque las autoridades lo niegan, puede haber otro Tiananmen en Hong Kong 30 años después», advierte recordando la matanza que aplastó las protestas pro-democráticas en la céntrica plaza pequinesa en junio de 1989. Para que una masacre así no vuelva a ocurrir, Jeff, otro piloto de 29 años que ha estado en todas las protestas, llama a seguir con las movilizaciones. Demostrando que la agitación social en Hong Kong ya no es una protesta, sino una revuelta, asegura que «aunque tenemos miedo a ser arrestados o atacados por las triadas pro-China, tenemos que ir todos mañana a Yuen Long y continuar las manifestaciones convocadas para este mes».
26-07-2019 | Fuente: finanzas.com
Piolin Bidco, sociedad constituida por EQT, Corporación Financiera Alba y GBL para lanzar una opa sobre Parques Reunidos, ha comprado en el mercado el 4,23 % de la gestora de parques de ocio por 46,9 ..
26-07-2019 | Fuente: elpais.com
Perrone: ?Nuestra final y la de las mujeres refleja el cambio en la sociedad?
El capitán pondera el éxito de ambas selecciones, sus sensaciones ante una lucha por el oro que vivió hace 10 años y su admiración por Estiarte
25-07-2019 | Fuente: elpais.com
Perrone: ?Nuestra final y la de las mujeres refleja el cambio en la sociedad?
El capitán de la selección pondera el éxito de ambas selecciones, sus sensaciones ante una lucha por el oro que vivió hace 10 años y su admiración por Estiarte
25-07-2019 | Fuente: abc.es
Ante tantos Catilinas para tan poco Cicerón, nos toca reflexionar con la mejor ayuda disponible sobre las raíces de un ciclo político tan problemático como tóxico, sobre todo para las democracias occidentales. Por ejemplo, Hannah Arendt, al analizar hace ya más de medio siglo las raíces del totalitarismo, advertía sobre la amenaza arrolladora del cinismo. Y destacaba lo fácil que resulta que la gente racional se desoriente y se deje persuadir, en el tumulto, de que todo es posible y nada es cierto. Nadia Urbinati, prestigiosa politóloga italiana y profesora en Columbia University, también acaba de publicar un libro centrado en cómo el populismo está logrando transformar la esencia de la democracia. El título de su estudio no puede resultar más irónico: «Me the People» (Yo, el pueblo), con una profunda reflexión sobre cómo el populismo apalancado en lo digital está consiguiendo elevar hasta la categoría de líderes con grandes responsabilidades políticas a personajes como Boris Johnson o Donald Trump. La responsabilidad de internet y las redes sociales resulta bastante evidente en esta transformación a peor de nuestras democracias. Con bastante más esperanza que experiencia, se creyó en un principio que el universo online sería una herramienta asequible y revolucionaria no solo para compartir información sino también para la interacción entre ciudadanos de a pie. Sin embargo, todos esos ideales de empoderamiento democrático no se han materializado. Como dice la profesora Urbinati, «se ha sobrealimentado la transformación horizontal de la audiencia y se ha convertido al público en el único actor político existente fuera de las instituciones nacidas de la sociedad civil». Hasta el punto de que cuando el nacional-populismo llega hasta el 1600 de Pennsylvania Avenue o el número 10 de Downing Street se genera una nueva forma de gobierno mixto «en el que una parte de la población alcanza un poder preeminente sobre la otra». Hasta el punto de cuestionarse la democracia constitucional a través de una representación muy, muy sui generis del pueblo y la soberanía popular.
25-07-2019 | Fuente: abc.es
Corea del Norte lanza dos misiles de corto alcance sobre el mar de Japón para presionar a EE.UU. y el Sur
Corea del Norte lanzó hoy dos misiles de corto alcance y demostró nuevamente su descontento con unas inminentes maniobras militares de EE.UU. y Corea del Sur, así como su impaciencia para que Washington acepte sus términos para retomar el diálogo sobre desarme. La acción incrementa en un peldaño más la presión sobre Washington para retornar a la mesa de negociación, apenas dos días después de que el régimen enviara otra señal de advertencia al desvelar un nuevo modelo de submarino capaz de lanzar misiles balísticos. Los lanzamientos de hoy se realizaron a las a las 5.34 y 5.57 hora local (22.34 y 22.57 del miércoles, en la Península) desde la península de Hodo, en las cercanías de la ciudad de Wonsan (costa oriental), en dirección al mar de Japón (llamado mar del Este en las dos Coreas), detalló a Efe un portavoz del Ministerio de Defensa. Uno de los proyectiles recorrió unos 430 kilómetros y el otro voló en torno a unos 790 kilómetros, por lo que podría tratarse de un nuevo tipo de misil, según Defensa, que a su vez instó a Pionyang a evitar actos «que no contribuyen a rebajar las tensiones militares en la península». Ambos misiles, lanzados desde plataformas móviles (TEL), llegaron a alcanzar alrededor de unos 50 kilómetros de altura. A falta de imágenes de los proyectiles (la propaganda norcoreana ha guardado silencio de momento), hay indicaciones de que uno de los misiles testados hoy podría ser del mismo tipo que los disparados por Corea del Norte el pasado mayo. La península de Hodo, escenario de más de una veintena de pruebas de misiles norcoreanas hasta la fecha, fue también elegida para el ensayo del 4 de mayo y tanto el alcance como la altura máxima alcanzada, así como el uso de plataforma móvil coinciden con el armamento probado ese día y también el 9 de mayo. Se trataría, pues, de un misil muy similar a un Iskander tierra-tierra de corto alcance, de fabricación rusa. Aunque disparar misiles de corto alcance no viola la moratoria autoimpuesta por Pionyang desde final de 2017 sobre el lanzamiento de proyectiles de mayor rango y el propio presidente de EE.UU., Donald Trump, quitara peso a los ensayos de mayo, las resoluciones de la ONU prohíben a Corea del Norte testar cualquier misil balístico. Este proyectil similar al Iskander es además un activo importante, puesto que usa combustible sólido (carga más rápido y permite lanzamientos más difíciles de detectar) y además vuela muy bajo, dejando un margen muy estrecho para que lo intercepten escudos de misiles desplegados en la región como el Aegis o el THAAD. Esto deja muy expuestos los territorios surcoreano y japonés, que acogen importantes instalaciones militares estadounidenses. Negociaciones estancadas La acción norcoreana llega después de que el régimen haya protestado en los últimos días por la celebración de las maniobras militares conjuntas «19-2 Dong Maeng», entre EE.UU. y Corea del Sur, en agosto. Aunque Seúl y Washington han rebajado enormemente la escala de sus juegos de guerra desde que comenzó el acercamiento en 2018, Pionyang ha considerado que estos ejercicios violan compromisos adoptados con ambas partes y suponen un ensayo para invadir su territorio. El régimen ha llegado a decir incluso que rechazará el paquete de ayuda alimentaria que pretende enviarle el Sur para paliar la escasez de comida que padece si no se cancelan estos ejercicios. El lanzamiento norcoreano llega a su vez dos días después de que Pionyang presentara en sociedad el llamado Sinpo-C, su primer sumergible equipado con SLBM (misiles balísticos lanzados desde submarino) y con capacidad operativa. Estos gestos parecen subrayar la impaciencia norcoreana por retomar las conversaciones con Washington sobre desnuclearización, estancadas desde la fracasada reunión de Hanói de febrero. La Casa Blanca ha dicho que la oferta de retornar a la mesa ya se ha planteado, pero que Pionyang no ha respondido, lo que indica que el régimen seguiría sin estar conforme con los términos negociadores que plantea Washington. En la capital vietnamita, Corea del Norte abogó por una desnuclearización gradual acompañada del progresivo levantamiento de sanciones, una oferta que EE.UU. ?que aseguró que no relajaría sanción alguna mientras el régimen todos sus programas de armas? consideró inaceptable. Se esperaba que la cumbre improvisada que celebraron Trump y el líder norcoreano, Kim Jong-un, el pasado 30 de junio sirviera para reiniciar las conversaciones de trabajo a mediados de julio, pero de momento ningún encuentro ha sido programado.
24-07-2019 | Fuente: elpais.com
Telefónica y Vodafone cierran un acuerdo para compartir antenas de 5G en Reino Unido
La sociedad conjunta Cornerstone asumirá la gestión de los activos en 23 grandes ciudades