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Noticias de sociedad

03-08-2019 | Fuente: abc.es
El Psiquiátrico de Caracas aterra
En una pequeña sala cercana a una de las entradas del Hospital Psiquiátrico de Lídice, localizado en el oeste de Caracas, un grupo de enfermos esperan en fila para que les entreguen un vaso con avena y la medicina de la noche. Eso es lo que cenan a diario los internos. Carolina Ross, una de las enfermeras más veteranas del lugar y encargada del turno nocturno, dice con resignación que a pesar de todos los años que lleva trabajando en el lugar jamás había visto algo similar: «Teníamos carencias en muchas cosas, pero todo funcionaba». En su desesperación, llega a decir que «hasta los pocos medicamentos que nos quedan están caducados», pero están atados de manos porque no tienen nada más que suministrar a los enfermos. «No es justo ver esto», repite. «El Manicomio de Caracas» como popularmente se le conoce, es una institución de 117 años de historia que hasta hace poco servía como centro para la especialización de los médicos. Ahora se encuentra en total abandono. En el país existen una docena de psiquiátricos en los que se repite el mismo cuadro critico. Los pacientes con patologías crónicas los mantienen encerrados por la falta de sedantes. No hay distinción entre hombres y mujeres. Los enfermeros solo los pueden controlar mientras estén en sus celdas. «Aquí tenemos en la zona de mujeres, a una paciente que mató a su compañera de habitación en medio de una crisis por no tener medicación», dice una enfermera que prefirió no revelar su identidad. Los médicos tratan de no recibir a más pacientes para el área de hospitalización, ya que solo quedan treinta camas a pesar de tener capacidad para 200. Los últimos internos en llegar fueron remitidos del psiquiátrico rural de Macaira, ubicado en el estado Guárico, a tres horas de la capital, porque fue clausurado por falta de recursos. La necesidad ya no es únicamente de medicamentos o de personal, los servicios básicos también escasean cada vez con más frecuencia. ABC pudo entrar al Psiquiátrico con ayuda del personal durante la noche y constató el deplorable estado de este centro asistencial que no tiene cómo hacer frente a la crisis eléctrica, ni a los recurrentes cortes de agua que les obliga a tener bidones de agua almacenados para limpiar. Sin embargo, no cuentan con ningún tipo de producto de limpieza esterilizante. El interior se encuentra casi que totalmente a oscuras. Allí se convive entre roedores, cucarachas y desechos que han desatado severas infecciones. Falta de insumos médicos José Gregorio Martínez, 53 años, fue trasladado del psiquiátrico inhabilitado en Guárico a Caracas, pero murió como consecuencia de un callo en su pie que no fue atendido a tiempo y le ocasionó una gangrena que ya le había inducido a la amputación de tres dedos. El personal del hospital alertó a los medios locales de la situación crítica del hombre, pero ni la dirección del hospital, ni el Ministerio de Salud se personaron. En su lugar, enviaron a civiles armados afectos al Gobierno para amedrentar a los trabajadores. Días después Martínez falleció. Marco Zavarce, 47 años, es otro paciente infectado que necesita ayuda inmediata. Tiene una gran herida en su espalda por donde brotan gusanos. «No tenemos nada con qué atenderlo y debe ser trasladado inmediatamente, si no correrá la misma suerte que su compañero», asegura Peter Contreras, auxiliar de terapia ocupacional. Contreras lleva más de tres décadas trabajando y cobra un sueldo básico de 60.000 bolívares, que al cambio representa unos cinco dólares al mes. A pesar de su mísero salario asegura que le gusta su trabajo: «Nosotros somos la voz de aquellos que no tienen cómo defenderse. Los pocos trabajadores que quedamos aquí tenemos muchos años en esto y lo hacemos por vocación». Los estantes donde guardan los medicamentos están casi vacios, solo quedan algunas cajas pero con la fecha de caducidad superada. La Red Nacional de Médicos (Médicos por la Salud), autores de la Encuesta Nacional de Hospitales, denunció que la falta de insumos y medicamentos se ha cobrado la vida de al menos 1.557 pacientes en centros asistenciales. La cifra publicada por la red de médicos corresponde al periodo comprendido desde el 19 de noviembre de 2018 y el 9 de febrero de este año. Abandonados por la familia La mayoría de los enfermos mentales del Psiquiátrico de Caracas fueron abandonados por sus familias y ahora dependen del Estado para vivir. «Esta especialidad de la salud es la gran olvidada por los gobiernos porque los pacientes con enfermedades mentales no votan», dice Robert Lespinasse, expresidente de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría. Añade que «a la salud mental solo se le otorga el 1% del presupuesto anual de salud y en tiempos de hiperinflación no alcanza para nada». Nicolás Maduro en 2015 prometió mejorar las condiciones de los sanatorios del país: «Todos los hospitales los vamos a recuperar y los vamos a equipar a máximo nivel». Pero todo quedó en discurso y en achacarle la responsabilidad a la «guerra económica». La mayoría de los centros de salud públicos están colapsados o cerrados. Los psiquiátricos solo atienden a una pequeña población de enfermos. Los últimos datos publicados por el Ministerio de Salud en 2013 señalaron que había 23.630 pacientes psiquiátricos en los hospitales públicos, pero para 2015, la cifra descendió a 5.558. Hoy nada se sabe de las estadísticas debido a que el Gobierno se autocensura y niega la situación.
02-08-2019 | Fuente: as.com
Joao Félix-Diego Costa: la alianza ilusiona y ya genera goles
Apenas han coincidido 125 minutos sobre el campo, pero el portugués ya le ha dado tres pases de gol al hispanobrasileño y como más le gustan: a la carrera. La sociedad promete.
31-07-2019 | Fuente: as.com
Willian José: "Tengo contrato con la Real por mucho tiempo"
"Si sale algo bueno, tendríamos que hablar, pero no pienso en eso", asegura el atacante brasileño de la Real Sociedad.
31-07-2019 | Fuente: abc.es
Al menos 34 muertos por la explosión de una bomba al paso de un autobús en Afganistán
Al menos 34 personas han muerto y otras 17 han resultado heridas por la explosión de una mina que se activó al paso del autobús en el que viajaban en una carretera en el oeste de Afganistán. La explosión se produjo hacia las 6:00 hora local (1:30 GMT) en la provincia de Farah, cuando el autobús «repleto de pasajeros» detonó la mina en una carretera que une el oeste y sur del país, afirmó a Efe el portavoz de la Policía provincial, Muhibullah Muhib. El portavoz del Palacio Presidencial, Sediq Sediqqi, ha calificado el suceso de una «masacre perpetrada por las minas de los talibanes». «Todas las víctimas de este suceso son civiles, incluidas mujeres y niños», subrayó Sediqqi. El número de víctimas civiles en casi dos décadas de conflicto afgano sigue siendo extremadamente alto, con 1.366 muertos y 2.446 heridos sólo en la primera mitad de 2019, según denunció este martes en su último informe la Misión de la ONU en Afganistán (UNAMA). Según la UNAMA, el objetivo de «víctimas cero», acordado este mes en Doha durante las conversaciones entre representantes estadounidenses, de la sociedad afgana y de los talibanes, está aún lejos de alcanzarse. De los fallecidos en 2019, el mayor número, 717, se debió a acciones de las fuerzas afganas e internacionales y 531 a grupos insurgentes como los talibanes y el Estado Islámico, una situación inédita desde que comenzaron a recopilarse estos datos en 2009. Entre los motivos del descenso en el número de víctimas por parte de acciones insurgentes está una reducción del uso de artefactos explosivos, que aún representan el 28% del total, con 206 muertos y 859 heridos, de acuerdo con el informe. Tras casi dos décadas de conflicto, Afganistán se encuentra en una etapa de cierto optimismo debido al avance de las negociaciones entre representantes estadounidenses y los talibanes, que insisten en la necesidad de que EEUU retire sus tropas cuanto antes del país para que el diálogo de paz entre en una nueva fase.
31-07-2019 | Fuente: abc.es
El segundo debate ahonda la división entre los demócratas
La primera sesión del segundo debate entre candidatos demócratas a la presidencia de EE.UU., celebrado la noche del martes en Detroit (Michigan), subrayó las líneas que dividen a las dos facciones del partido: la de corte socialista, que busca una revolución política que movilice al electorado para dar una sacudida izquierdista al país; y la más centrista, con el objetivo de convencer a los votantes independientes, republicanos moderados y demócratas de estados industriales para recuperar el terreno que ganó Donald Trump en 2016. Los diez candidatos que acudieron al debate mostraron esa brecha. De un lado, los senadores izquierdistas Bernie Sanders y Elizabeth Warren, ambos en la lista de los principales favoritos para la nominación demócrata; del otro lado, un puñado de candidatos sin apenas opciones, pero que buscaron quemar sus últimos cartuchos con ataques desde el centro. Uno de los principales puntos de roce fue la cobertura sanitaria pública. Sanders y Warren llevan en sus programas la instauración del llamado ?Medicare para todos?, es decir, la extensión del programa de atención médica a ciudadanos de bajos recursos a toda la sociedad, al estilo del sistema de sanidad pública universal que rige en Canadá o en la mayoría de países europeos, como España. Desde el principio, candidatos moderados como John Delaney, atacaron la idea de acabar con los seguros privados, algo que supondría un golpe mortal para ganar las elecciones. Sanders y Warren respondieron con dureza. La senadora de Massachussetts acusó a sus compañeros de partido de usar «el argumentario de los republicanos», mientras que Sanders tuvo uno de los mayores escarceos de la noche cuando otro candidato, Tim Ryan, dijo que no podía saber si el nuevo sistema daría mejor cobertura sanitaria a los empleados de sindicatos:«Sí lo sé, ¡yo escribí la maldita ley!». Ep La tensión izquierdista-centrista se extendió a otras partes del debate: el control de la inmigración ilegal, la educación universitaria gratuita o los tratados comerciales internacionales. Los moderados acusaban a Sanders y Warren de hacer promesas imposibles que perjudicarán al partido a la hora de evitar la reelección de Trump. Delaney les acusó de prometer «cuentos de hadas»; Steve Bullock, gobernador de Montana, dijo que defienden una «economía de deseos» y John Hickenlooper, ex gobernador de Colorado, dijo que todas esas apuestas serán como «enviar por Correos a Donald Trump la reelección». El único que trató de colocarse en un plano de unidad fue el candidato más joven, Pete Buttigieg. «Defendamos simplemente el mejor programa político», sugirió en uno de los cruces de acusaciones. Plantar cara a Trump Al final, buena parte de lo que decidirá a los electores de las primarias es la capacidad del candidato nominado de derrotar a Trump en noviembre del año que viene. Beto O?Rourke, una de las sensaciones demócratas de las elecciones legislativas del pasado otoño pero que parece desinflarse como candidato presidencial, defendió que él se impondría a Trump en su estado, Texas, con mucho peso electoral. Amy Klobuchar, senadora por Minnesota, aseguró que su éxito político en el Medio Oeste abriría la posibilidad de victorias en estados como Wisconsin, Michigan o Iowa, donde Trump cimento su victoria. Bullock dijo que él es la mejor opción porque fue capaz de ganar en un estado donde Trump se impuso por mucha diferencia. Pero algo similar puede decir Sanders, que recordó que las encuestas le dan a él ventaja frente a Trump en estados clave como Michigan, donde se celebró el debate. La segunda ronda del debate se celebra la noche del miércoles en el mismo escenario. El gran atractivo será la reedición de la pelea entre el gran favorito, el ex vicepresidente Joe Biden, y la estrella ascendente, la senadora Kamala Harris. Esta última puso a Biden contra las cuerdas por decisiones políticas del pasado sobre relaciones raciales en el primer debate, y no sería extraño que el lugarteniente de Barack Obama busque ahora venganza.
30-07-2019 | Fuente: elpais.com
Una única lista para recordar a todos los muertos
La sociedad civil en la antigua Yugoslavia impulsa contra marea una comisión que aborde sin sesgos nacionales los conflictos que vivió la región entre 1991 y 2001
30-07-2019 | Fuente: elpais.com
Mohamed VI promete cambios para impulsar un Marruecos más igualitario
El monarca reconoce en el discurso de su XX aniversario en el trono que los avances no han llegado a todos los sectores de la sociedad
29-07-2019 | Fuente: as.com
Héctor Moreno ya está en Qatar para pasar el reconocimiento
Ha viajado para cerrar su traspaso con permiso de la Real Sociedad, que no recibirá nada de su marcha
28-07-2019 | Fuente: abc.es
Una nueva manifestación corta una zona comercial en el corazón de Hong Kong
Una nueva manifestación ha cortado este domingo el centro de Hong Kong, que vive desde hace ocho semanas su mayor crisis política por la controvertida ley de extradición a China, suspendida pero no retirada como pide la mayoría de la sociedad. Un día después de la batalla campal con que acabó la marcha de decenas de miles de personas por el distrito de Yuen Long, la multitud ha respondido a otra llamada de protesta. Además de cortar la zona comercial de Causeway Bay, los manifestantes de Hong Kong se dirigen al Distrito Oeste, donde está la Oficina del Gobierno central chino, custodiada por la Policía y atacada la semana pasada. Convocados en Central, el corazón de la isla, varios miles de manifestantes han cortado la avenida que lleva hasta la zona comercial de Causeway Bay, uno de los escenarios de la «Revuelta de los Paraguas» que en 2014 pidió sin éxito sufragio universal. Tapándose precisamente con paraguas para no ser grabados y reconocidos, grupos de jóvenes con cascos y máscaras han desarmado las vallas del mobiliario urbano para montar barricadas en plena avenida, por donde circula también un tranvía. De momento, no se sabe cuáles son sus intenciones ni si la Policía intervendrá. Los agentes se encuentran en la picota por el uso de la fuerza para dispersar las protestas y por su lenta respuesta con los matones y simpatizantes de China que atacaron salvajemente a los manifestantes el domingo pasado en Yuen Long. De hecho, uno de los objetivos de esta marcha era denunciar la connivencia de la Policía con las triadas que apoyan al autoritario régimen de Pekín. «Di no a la violencia», rezaba en los carteles que portaban los manifestantes, que muestran a unos matones agrediendo a una pareja mientras dos agentes se marchan. «Ahora estoy más indignada con la Policía que con la ley de extradición», contaba durante el recorrido una mujer de 40 años apellidada Chau. Tras la suspensión del controvertido proyecto de ley, los ánimos han vuelto a caldearse en Hong Kong contra la Policía. Acosados por la multitud, algunos agentes que estaban en Central tuvieron que regresar andando hasta la cercana comisaría central de Wan Chai aguantando los insultos de los manifestantes. Gritando «¡Policía, avergüénzate!» y pidiendo la dimisión de la jefa ejecutiva del Gobierno local, Carrie Lam, la multitud pasó de largo ante dicho edificio policial, cercado en dos ocasiones anteriores. Pero hoy el objetivo era otro. Sin saber el destino final, y retrocediendo en un par de ocasiones porque no parece haber un líder visible, los manifestantes han llegado hasta la zona de Causeway Bay, plagada de tiendas y grandes galerías comerciales. Entre la sorpresa de los numerosos turistas de China que lo visitan, los jóvenes han montado barricadas. Arrastrando las vallas, que suenan ruidosamente por la calzada, han cortado las calles en torno a los centros comerciales Sogo y Hysen. «Mientras no haya violencia, no hay problema», decía un visitante del continente que, por si acaso, se marchaba apresuradamente con su esposa e hijo pequeño. En el otoño de 2014, este mismo lugar fue uno los puntos neurálgicos ocupados durante semanas para reclamar pleno sufragio universal. A la espera de comprobar las intenciones de los manifestantes y la reacción de la Policía, Hong Kong vive un nuevo día movido dentro de la escalada de protestas contra el régimen chino.
28-07-2019 | Fuente: abc.es
Los «nativos» de Yuen Long se unen al Gobierno de Hong Kong para conservar sus privilegios
A una hora en tren al noroeste de la isla de Hong Kong, cerca de la frontera con China en los Nuevos Territorios, el distrito de Yuen Long cuenta con una abundante población leal al Gobierno local y al régimen de Pekín. En su mayoría, son «nativos» cuyos antepasados ya vivían en este lugar cuando los británicos expandieron su control más allá de la isla a finales del siglo XIX. Gracias a su origen, la Administración colonial les concedió ciertos privilegios. El más importante, que los hombres mayores de 18 años tuvieran derecho a 70 metros cuadrados de suelo para construir una casa. Un auténtico lujo en un lugar tan superpoblado como Hong Kong, que tiene el precio de la vivienda más caro del mundo. Aprovechándose de esta ventaja, y del carácter cerrado de estas comunidades ancestrales regidas por familias o triadas (mafias), los «nativos» se han aliado con el poder local para conservar sus privilegios. A cambio de que la Policía haga la vista gorda a los chanchullos con sus negocios y sus viviendas, que muchos construyen de varias plantas superando los 70 metros cuadrados o incluso venden a quien no es «nativo», apoyan a los políticos afines a Pekín. Armados con cañas de bambú, y vestidos de blanco, entre 200 y 300 de ellos atacaron el domingo pasado a los manifestantes para darles una lección y que no traigan una revolución democrática a un lugar tan ancestral y con sus propias leyes como es Yuen Long. El salvaje asalto y la pasividad de la Policía, que apareció 35 minutos después y no detuvo a nadie esa noche, han encendido aún más a la mayoría de la sociedad hongkonesa. Por las redes sociales circulan vídeos y fotos de los agentes conversando con los atacantes de blanco tras el asalto, lo que ha provocado todo tipo de críticas por su dejación de funciones, cuando no connivencia. Desde entonces, y en medio de una fuerte indignación social, la Policía ha arrestado a una decena de sospechosos, algunos relacionados con las triadas. Al paso de los manifestantes este sábado por sus barrios, donde los «nativos» se habían parapetado con cascos y máscaras, la tensión creció por los insultos que ambos se cruzaron, así como por el lanzamiento de adoquines y el ataque a un vehículo policial. Otro coche, al parecer de un miembro de una triada, fue destrozado por los manifestantes y en su maletero se encontraron palos, barras de metal y hasta una catana. Para dispersar a la multitud, los antidisturbios dispararon gases lacrimógenos y empezó entonces una batalla campal que se prolongó durante seis horas, hasta pasadas las once de la noche. Generando reacciones de pánico, durante todo el día hubo rumores de que los «nativos» iban a volver a aparecer para atacar a los manifestantes. Pero finalmente no lo hicieron y, por esta vez, dejaron que la Policía los ahuyentara de Yuen Long, que está más cerca de China que de Hong Kong, tanto geográfica como ideológicamente.
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