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13-01-2020 | Fuente: abc.es
Edel González: «A muchos altos funcionarios del Gobierno cubano les duele la represión contra la disidencia»
Cuba, a pesar de los últimos cambios ?aprobación de una reforma de la Constitución y el relevo en el Gobierno en 2018 de Raúl Castro por Miguel Díaz-Canel?, sigue mostrándose ante el mundo como uno de los países con mayor represión y que menos respeta los derechos humanos de sus ciudadanos, especialmente si disiente con la doctrina del régimen. Esto se refleja en el número de detenciones y encarcelamientos arbitrarios, sin órdenes judiciales, sin derecho a asistencia legal, con acusaciones por delitos respaldados por pruebas falsas.. La ONG Prisoners Defenders ha presentado hoy en Madrid un informe inédito con los datos actuales sobre el número de carcelado en el país ?90.000 personas?, el tipo de condenas ?con énfasis especial en las predelictivas? y el porcentaje de condenas de culpabilidad de los miles de procesos abiertos ?entre el 93 y 95%?. Estos datos confirman que Cuba es el país con mayor población reclusa del mundo. La presentación la ha completado la participación del jurista cubano Edel González Jiménez, expresidente del Poder Judicial Provincial en Cuba y Reserva Especial para la dirección del Tribunal Supremo de Cuba, que, consciente de los problemas que presenta el sistema penal cubano, aboga por un diálogo nacional entre los distintos estamentos del país que permita «migrar hacia cambios más acordes con las necesidades de derechos humanos en la isla». González Jiménez no duda en afirmar que el obstáculo principal para que esto se produzcan es el «miedo» que durante décadas se ha instaurado en todos los niveles de la sociedad cubana a la hora de reclamar al régimen cualquier pequeño avance en derechos y libertades fundamentales. «El embargo y el bloqueo afectan a la economía en la isla, pero tenemos un autobloqueo interno que es corresponsable de la miseria que sufre el pueblo cubano», reflexiona durante una entrevista con ABC. «El embargo y el bloqueo afectan a la economía en la isla, pero tenemos un autobloqueo interno que es corresponsable de la miseria que sufre el pueblo cubano», asegura Edel González a ABC El jurista cubano, que actualmente está ampliando su formación en Perú y realizando una investigación «sobre la eficacia del sistema judicial en Cuba», ha hablado esta mañana en Madrid sobre los derechos humanos en la isla así como del diálogo como motor de cambio. Durante la conversación con este periódico ha mostrado su preocupación ante la deriva a la que puede llevar el aumento de la presión externa ?por parte de EE.UU? y de la confrontación interna entre el gobierno y las voces disidentes en la isla, lo que puede desembocar en una mayor represión. Comparte con ABC algunas de las medidas que cree contribuirían a mejorar la situación social en su país, así como a aumentar el respeto por los derechos humanos. Muy consciente de que su pronunciamiento público sobre este tema puede tener serias repercusiones para él, a nivel personal y profesional, e incluso suponerle la prohibición de volver a entrar en Cuba, espera que este paso al frente que da sea seguido por otros muchos. También quiere dejar claro que no es un disidente «ni un opositor». «Nunca he tenido ningún tipo de vínculo con esas organizaciones, ni siquiera las conozco». González Jiménez se califica a sí mismo «como una persona que apuesta por el sistema porque está en un proceso muy positivo, aunque es lento», admite. «Tengo la convicción de que la nueva Constitución da pie para que se produzca una serie de normas jurídicas que tiendan a elevar la libertad de los cubanos. Si bien no se refleja en ella de manera expresa que ciertos derechos fundamentales del ser humano puedan ser alcanzados en Cuba, esto es, que tengan un respaldo jurídico, la producción normativa inferior sí puede hacerlo», asevera. Mientras se logra esto, Cuba, con 90.000 presos, es la mayor cárcel del mundo. A usted, como jurista, ¿esto le parece justo? No es justo que ningún país tenga 90.000 presos, pero lo que hay que ver es qué es lo que hay detrás de esta cifra. En casi todos los países sudamericanos tienen menor número de presos, sin embargo, la inseguridad del ciudadano se respira hasta el punto de que tienen miedo de la policía porque hay una alta delicuencia y las estructuras policiales, que deben defender esa garantía de la seguridad del ciudadano, se mezclan mucho con la delincuencia. En esos países hay bajos índices de presos, pero altos índices de corrupción e impunidad. Desde ese punto de vista, esos 90.000 presos en Cuba demuestran que existe una alta seguridad jurídica en la isla. Otra cosa es que dentro de esa cifra se encuentre un número de personas injustamente encarceladas, a las que se les puede aplicar otra tipo de sanciones, o también, inclusive, que el sistema debería despenalizar algunas figuras jurídicas en vistas a otorgar más libertad.. Ahí sí le digo que el sistema jurídico cubano tiene que trabajar y también el sistema carcelario. Durante décadas, el Gobierno cubano ha utilizado como excusa su lucha contra la delicuencia para justificar la detención y encarcelamiento de opositores y disidentes. Tenemos como ejemplo las condenas predelictivas, por las que se detiene a personas que pueden ser peligrosas en un futuro. Esto es una clara vulneración de sus derechos.. Cuba defiende esa figura jurídica. La sociedad debe protegerse ya sea por delitos o por conductas que le sean lesivas y puedan constituir el día de mañana un delito. Los juristas en Cuba hemos tratado, a partir de proyectos de reforma legislativas, de proponer abiertamente que esa figura desaparezca de la ley de procedimiento penal porque realmente es una figura retrógrada. Estamos hablando de algo instituido por un sistema más totalitario. También hemos abogado de que en materia de procedimiento tenga más garantía de derechos el presunto asegurado. Y realmente no se nos ha permitido a los juristas que en el código penal en las propuestas de variantes esa figura desaparezca. Por experiencia personal pude conocer que, cuando entraba a fondo en materia probatoria para determinar la culpabilidad de esa conducta antisocial, en muchas ocasiones se falsificaba o adulteraba la información. Un ejemplo de falsificación de información es el caso del disidente José Daniel Ferrer, detenido el pasado 1 de octubre, y al que se le acusa de un presunto delito de secuestro y lesiones apoyado en pruebas falsas, según testigos y la ONG Prisoners Defenders. Pude acceder a todas las pruebas, y verdaderamente es un reto grande para el tribunal de Cuba si es capaz de mostrarse independiente a la hora de valorar las pruebas que presenta la acusación frente a las que él [Ferer] tiene a su favor. Si lo hace así, Ferrer tiene altas probabilidades de salir absuelto. De momento, Ferrer no cuenta siquiera con un abogado.. No tiene abogado porque no ha querido. Existen bufetes colectivos. Lo que sucede es que la disidencia y los opositores en Cuba creen que el cuerpo de abogados en la isla está subordinado a los intereses del partido Comunista y a los de la Seguridad del Estado, y que cualquier ejercicio de defensa de un abogado lo que va hacer es culpabilizarlo más. Los disidentes deben apartarse de ese pensamiento porque existen muchos abogados profesionales que no están subordinados. Aunque constituye un reto ejercer con toda libertad. ¿Hay justicia independiente en Cuba? Hay una justicia independiente para muchas cosas.., sobre todo en materia de delitos comunes. Ya cuando el caso adquiere una relevancia política, como es el caso de José Daniel Ferrer, no se interfiere tal vez de manera directa sobre la justicia, pero el propio miedo que tienen los miembros de ella ?abogados, fiscales, jueces? a que una decisión sea favorable hacia un disidente o hacia un opositor priva de toda la capacidad de racionalidad y de todo el ejercicio de competencia que puede tener la persona que debe tomar la decisión. ¿Está hablando de autocensura de la propia justicia por miedo a molestar al poder? Sí, lo que actualmente está impactando más en la población en Cuba es la autocensura que los cubanos nos imponemos. Preferimos la comodidad, el no tener ningún tipo de conflicto con los agentes de la Seguridad del Estado o con los agentes del partido, que propiciar la justicia que debe producirse por los cauces normales. Ese es un problema hoy en Cuba que hay que resolver. Hay que hacer un llamamiento a los juristas en Cuba y a todos las personas vinculadas con el derecho de que no se autocensuren, que no tengan temor porque, inclusive, la propia Constitución y las propias leyes orgánicas que reglan esas instituciones les exigen que como primer valor lo que se debe conseguir es la justicia. Pero el miedo está instituido. La Seguridad del Estado tiene mucho peso, de manera que cuando no se favorecen sus intereses en una decisión judicial o administrativa, entonces puede reaccionar de manera negativa contra las personas que han tomado esas decisiones utilizando mecanismos alternativos que pueden provocar que esas personas pierdan credibilidad ante la misma institución, o que les investiguen buscando faltas éticas. Esa información después se hace llegar a la estructura de dirección de esos organismos, y esa persona puede perder su trabajo o ser trasladado. Esas consecuencias colaterales son las que hacen que todavía la sociedad cubana se desprenda de sus compromisos por miedo a la probable represión posterior que puede surgir cuando hace un acto de justicia. Nosotros tenemos que ser capaces de borrar ese miedo del escenario cubano. De esta manera los jueces, los fiscales, los abogados y todas las personas que tienen que defender los derechos en Cuba cometerían menos errores. «Nosotros tenemos que ser capaces de borrar ese miedo del escenario cubano. De esta manera los jueces, los fiscales, los abogados y todas las personas que tienen que defender los derechos en Cuba cometerían menos errores» ¿Y cómo se puede erradicar ese miedo? Primero tendría que partir de una voluntad política, que tiene que reunirse con los jueces, con los fiscales y los abogados para decirles que su misión es conseguir la justicia, bajo cualquier circunstancia. Y, por otro lado, frenar las reacciones libertarias que tienen los oficiales de la Seguridad del Estado. Decirles que cada vez que la justicia toma una decisión ellos no pueden acudir contra las autoridades que estuvieron involucradas en ella. Eso es lo que provoca la violación de derechos. Y es por esto que constantemente la justicia cubana está siendo acusada en organizaciones internacionales de DD.HH. Nosotros, los juristas, debemos gestionar este tema y hablarlo en nuestros congresos sin miedo; transparentárselo a la dirección del país, para que esta sepa lo que esta sucediendo. Una mala decisión de la justicia también coloca a la dirección del Estado en una mala posición a nivel internacional. ¿Realmente le preocupa al régimen cubano su imagen a nivel internacional? Cada acusación que recibe es desmentida, y asegura que no hay presos políticos en Cuba, cuando diversas ONGs reconocen a 126 presos políticos. ¿Usted también cree que no hay presos políticos en su país? Según el gobierno no hay presos políticos. Ciertamente toda aquella persona que es encarcelada, reprimida, perseguida porque tenga un pensamiento político, aunque el delito que se le tipifique no sea propiamente político sino común, como desacato, resistencia, desobediencia, o delito de lesiones, que se pueda establecer como es el caso de José Daniel Ferrer, no podemos ser tontos, evidentemente obedece a unas posiciones políticas de enfrentamiento. No a una posición de delito común. En ese sentido, el número de personas que está siendo detenido o cumple penas de prisión debe ser sometido a un proceso de revisión judicial ante una comisión u órgano judicial al que se le dé toda la confianza para que revise los 126 casos. Una confianza que le permita decir que hay irracionalidad, que ese desacato obedece a que esa persona se manifestó, y en el caso de Ferrer se le dé la libertad. Y que la actuación de la policía estuvo de más, porque manifestarse es un derecho cívico de cualquier persona. Pero los agentes de seguridad y de la policía que hostigan a la oposición con constantes allanamientos y detenciones arbitrarias obedecen órdenes que vienen de mucho más arriba.. Yo diría que hay directrices nacionales en materia de enfrentamiento a la disidencia y a la oposición cubana. Pero también soy del criterio que hay muchas iniciativas locales que desembocan en el enfrentamiento. No solo la culpa está arriba a la hora de trazar directrices para evitar que fructifique alguna organización que abiertamente cuestione el régimen. Hay muchos oficiales de la Seguridad del Estado que a nivel local actúan para recibir un halago. En la rendición de cuentas de los Tribunales en la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el año 2017, tuvimos una reunión previa con el secretario del Consejo de Estado, Homero Acosta, que era secretario del presidente de la República en aquella época. Hoy es secretario de la Asamblea Nacional y secretario del Consejo de Estado, los máximos órganos de poderes instituidos por el Estado. Aquel día, Acosta nos dio a todos los jueces del país la orientación, de parte del compañero Raúl Castro, de que no debíamos temer ni ser influenciados por el Ministerio del Interior ni por cualquier agente externo en materia de justicia. Pero el problema es que la autocensura que tenemos los cubanos por ese miedo que gravita por encima de nuestras cabezas, y que se viene arrastrando desde hace años, nos ha impedido que seamos todo lo eficaces y exigentes para que en Cuba haya justicia en materia de ciertos derechos humanos. Yo quiero que se entienda esto, porque se ha hablado mucho sobre las orientaciones que vienen de arriba sobre el sistema judicial, que debemos plegarnos a ellas. Yo viví casos en los que tuve que juzgar a disidentes por delitos de desacato, resistencia e, incluso, de atentado. En aquellos momentos, yo no tenía la vocación de decir que ese arresto tenía como base una ilegalidad, en la que debía haber habido una sentencia absolutoria. Hoy, yo me arrepiento de no haber tenido esa visión y habérsela transmitido a los jueces. Pero no fue por haber recibido una orientación. «Hay directrices nacionales en materia de enfrentamiento a la disidencia y a la oposición cubana. Pero también soy del criterio que hay muchas iniciativas locales que desembocan en el enfrentamiento» Entonces, ¿usted reconoce haber sido injusto en algunos procedimientos? Yo tenía que coordinar la política y la justicia en una provincia, y me hago responsable, junto a algunos jueces, de algunos actos de injusticia contra algunas de esas personas que hoy están en esa lista. Lo tengo que asumir honestamente. Y si pudiera transmitírselo a mis compañeros, como lo estoy haciendo aquí ahora, lo haría con confianza y sin ningún tipo de temor. ¿Ve en el Gobierno cubano disposición para mejorar la situación en materia de DD.HH.? Estamos llamados a eso. Pero la Seguridad del Estado o los órganos de inteligencia de Cuba yo creo que van por un camino, y las estructuras que tienen que ver con el proceso de garantizar esos DD.HH. vamos por otro. Si todos nosotros, los que tenemos en nuestras manos gestionar mejores leyes, mejores procedimientos, mayor justicia para dar calidad de vida a los ciudadanos cubanos, si todos nosotros pudiéramos ponernos de acuerdo en que eso tiene que ser un objetivo a conseguir, yo creo que Cuba está en condiciones de avanzar en materia de DD.HH. Lo que domina Cuba hoy es la cultura del terror.. Hay miedo a tomar cualquier decisión que vaya en contra de los intereses del partido, de la Seguridad del Estado, que son los que respaldan esa voluntad política del partido Comunista. Eso frena todas las capacidad personales, profesionales y humanas para darle al ciudadano más libertades y más derechos. También es cierto que en Cuba hay mucho miedo a transparentar este tipo de temas. Algo que añoramos infinidad de abogados, fiscales y jueces, con los que he compartido labores durante 17 años. Este tipo de cosas se encuentran paralizadas hasta que alguien dé el paso. Mientras tanto seguiremos en el subdesarrollo en materia de DD.HH. Usted está dando un paso adelante exponiendo este problema de manera pública y ante medios internacionales, ¿cuál es su siguiente paso, o su hoja de ruta? Nunca ha sido mi objetivo abandonar el país, tengo muchos intereses en Cuba, es la patria donde nací, donde me hice profesional y un ser humano, donde cometí errores pero también aprendí mucho. Mi intención es volver al sector de la justicia, de ser posible al sector judicial para cumplir con los objetivos que me planteé como profesional. Yo no quiero vivir fuera de Cuba, ni desarrollar ningún tipo de actividad disidente u opositora porque soy de los convencidos de que hoy están creadas las condiciones para que en Cuba se den pasos mucho más acelerados de como se están dando en materia de DD.HH. Tiene que ser además un proceso interno, porque los cubanos nunca vamos a permitir que venga alguien de fuera a imponernos qué es lo que debemos hacer en materia de DD.HH. Nos podrán sugerir, ayudar, colaborar o asesorar.. Cuando hay un grupo disidente que no reconoce el modelo de Estado, que ha reconocido el pueblo durante 61 años, se produce un enfrentamiento que tiene una base ideológica y que provoca que se frene cualquier actitud de cambio dentro del país. «Los cubanos nunca vamos a permitir que venga alguien de fuera a imponernos qué es lo que debemos hacer en materia de DD.HH.» ¿Dentro de Cuba cuenta con gente que apoye estos cambios? Sí, muchísimos profesionales del derecho, políticos, personas dentro del gobierno.. El tema de los DD.HH. es un tema muy debatido entre nosotros los cubanos. Y somos del criterio de que tienen que existir ciertas libertades para que Cuba salga del estado de subdesarrollo en que se encuentra hoy. Incluso para tener más aliados internacionales, y que salga de la presión que el Gobierno de EE.UU. ha establecido sobre Cuba. Todas estas personas están de acuerdo en que se deben dar esos pasos, pero hace falta alguien de la estructura del Estado, del más alto nivel, que les diga vamos a darlo.. ¿Existe esa persona? Yo diría que sí. Al propio presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, por muchas críticas que reciba ?todavía está influenciado por el pasado y se subordina a los intereses del partido?, cuando yo le conocí no le gustaba el tema de la violación de DD.HH. Y era partidario de que en algunos temas había que liberar a los cubanos, como en materia económica, desde el punto de vista de un emprendimiento que permitiera desarrollar la economía familiar, o también la regional e incluso nacional, como un elemento complementario de la empresa estatal. Pero hay normativas internas de carácter restrictivo que impiden que esa voluntad política que viene de arriba se materialice. Y eso tiene como consecuencia que el desarrollo de las libertades económicas y del ciudadano no avancen. Otro problema es que no existe una jurisdicción donde el ciudadano pueda acudir para resolver ese perjuicio. Hoy Cuba, en materia de procedimientos que amparen y escuchen al ciudadano que ve afectados sus derechos fundamentales no existe. Este es otro tema que deben plantearse los juristas. Entonces, ¿quién resuelve esas contradicciones que existen entre los derechos incluidos en la Constitución pero que son violados por alguna norma de rango inferior? No hay un tribunal que garantice que se respeten esos derechos. Creo que el tema de los DD.HH. hay que debatirlo en profundidad, algo que no está previsto, por ejemplo, en el cronograma de nuevas normas legislativas que deben aprobarse en los próximos años. Se han planteado veinte problemáticas que tiene el cubano hoy, pero nada relativo a los DD.HH. También debería convocarse un proceso nacional consultivo para que todo el mundo participe y se llegue a un consenso sobre los derechos fundamentales que recoge la Constitución, y cuáles son las normas inferiores que van a garantizar esos derechos, así como cuáles son las garantías judiciales para que no se violen. Y si se violan, que se abra un proceso de restitución. Este es un tema que nunca se ha abierto en Cuba por el temor a la palabra derechos humanos. Es un tabú del que todo el mundo tiene miedo a hablar en Cuba, especialmente entre los técnicos del gobierno. Y aunque tenemos muchos derechos sociales en la isla ?salud, deporte, educación..?, hay otros muchos que están limitados, como el de la libertad de expresión o el de asociación pacífica, que hay que abrirlos. Dando esos pequeños pasos en una primera etapa, de aquí a dos o tres años podríamos plantearnos saltos más profundos. Raúl Castro, como primer secretario del partido Comunista de Cuba, sigue siendo el hombre fuerte del régimen, ¿qué papel jugaría en todo esto? Él, junto al partido es quien traza los lineamientos generales del país. Los diputados de la Asamblea Nacional tienen la facultad de cuestionar esa voluntad política, aunque el miedo también gravita sobre ellos. Pero vuelvo a insistir en que Raúl Castro ha anunciado e indicado que estos diputados y todos los funcionarios del gobierno no tengan temor. ¿Y no cree que podría ser una hipocresía dicha postura? No puedo asegurar ni lo uno ni lo contrario, porque nosotros no nos atrevemos a utilizar esa libertad que nos está otorgando. ¿ Y la sociedad civil cubana? En Cuba, la sociedad civil no admite ninguna participación de organizaciones opositoras o disidentes. Eso ya es una limitación. Por eso, en este proceso de debate inclusivo jugaría un papel importante la Federación de Mujeres cubanas (reúne a más de 4 millones de mujeres) a la hora de introducirlos. En Cuba, donde hay un gran empoderamiento de la mujer, hay un gran problema que es el éxodo de jóvenes que abandonan sus familias buscando prosperidad. Después muchos de ellos, que expresan alguna opinión contraria al régimen en el exterior, no pueden regresar al país. Este es un tema que debería planteárselo la Federación de Mujeres porque es algo que vulnera el derecho familiar. Algo parecido sucede con los médicos de las misiones que deciden salirse del programa -principalmente por problemas económicos-, pro lo que no pueden volver al país durante varios años. Esa ruptura con el Estado debería tratarse desde el derecho administrativo o laboral, y no suponer implicaciones políticas para esas personas. Al impedírseles regresar provocan que los derechos de sus familiares en la isla, que dependen económicamente de ellos, sean lacerados. El tema de la prohibición de la entrada de los médicos se está debatiendo mucho en Cuba y está causando un gran daño a las mujeres cubanas porque les está afectando en sus derechos familiares, que se confunden con los derechos y las libertades políticas. Esto está deslegitimando al Estado y aumentando su ineficacia, porque está desmoralizando a los ciudadanos cubanos. Quien puede exponer y debatir estos temas de manera pública es la Federación de Mujeres cubanas. Las mujeres son las que sufren los problemas económicos, las que ven cómo detienen y encarcelan a sus hijos por opinar.. Desde dentro, son ellas las que pueden poner en marcha este proceso de concienciación y debate para aunar toda la diversidad de intereses e impulsar la mejora de los derechos humanos en Cuba. Yo pondría mi confianza en ellas, sin dejar fuera, claro está, a la opinión disidente ni a la de los emigrantes, que son ya más de tres millones. ¿Le preocupa cómo puede ser recibido e interpretado su mensaje por el régimen? Tengo mucho miedo. Miedo de que lo malinterprete el sistema político, el de justicia, al que pertenezco, y en el que tengo a compañeros valiosos. Pero creo que lo estoy haciendo de corazón. En este momento no tengo ni un peso, ni garantía de nada. No soy disidente, ni opositor. Estoy haciendo esto porque estoy viendo que la confrontación entre ciudadanos y el Estado está creciendo en Cuba. La gente está perdiendo el temor, se está enfrentado y transparentando fallas del sistema. Y no veo que haya una reacción en Cuba a ser condescendiente para aceptar que existen estos fallos. Eso, cada día que pasa, entra en una zona de riesgo y de una confrontación mayor. Y no me gustaría ver un día en mi país un ejército o una policía especializada tirando gases lacrimógenos y reprimiendo a la población. Estamos a tiempo de llegar a un consenso de cómo Cuba debe funcionar para evitar esa situación. «Tengo miedo, pero hago esto porque no me gustaría ver un día en mi país un ejército o una policía especializada tirando gases lacrimógenos y reprimiendo a la población» ¿Lo ve posible? Tengo mucha fe y esperanza. Conozco inmensidad de cuadros políticos del partido y del gobierno porque he tenido la oportunidad de estar en toda Cuba en los 17 años de mi actividad judicial. Conozco a muchísimos profesionales que desean que haya en materia de derechos humanos un proceso de avance. Que dejemos atrás el miedo y el estancamiento. Cuando este mensaje llegue, espero que esa voluntad se transparente, si la censura no me coarta. Creo que vamos a prosperar. La gente se ha hecho una idea de que todos los funcionarios del partido son extremistas y quieren acabar con la disidencia, y no es así. Hay una parte de la militancia que no está de acuerdo con la manera en que se reprime a la disidencia. Otra cosa es que no lo digan. A una gran cantidad de altos funcionarios del gobierno le duele esta manera de represión. No se atreven a opinar por miedo, pero si se gestiona, por el mismo Estado, para que se dé un paso hacia adelante en estos temas, usted va a ver cómo Cuba se va a abrir y vamos a avanzar inconmesurablemente hacia un estadio superior de derechos humanos. ¿Cuenta con algún apoyo internacional para sacar adelante su propuesta de cambios? Sí, numerosos eurodiputados, políticos y empresarios europeos, la ONG Prisoners Defenders, también Civil Rights Defenders, que es una organización sueca. También estamos en conversaciones con la Fundación Euroamérica, de Ramón Jáuregui, muy interesados en el avance de los derechos humanos y económicos en Cuba.
13-01-2020 | Fuente: abc.es
El triunfo soberanista aleja a Taiwán aún más de China
Resaca electoral en Taiwán tras la aplastante victoria de la presidenta Tsai Ing-wen, cuyo discurso soberanista la enfrenta a China. No por esperado, pues todas las encuestas le daban ventaja, su triunfo por veinte puntos sobre el candidato del Kuomintang (KMT), Han Kuo-yu, ha escocido menos en Pekín, que reclama esta isla separada de China desde el final de la guerra civil en 1949. Frente a su objetivo histórico de una «reunificación pacífica», acariciado por su auge económico desde su apertura al capitalismo, Tsai atribuyó su reelección tras proclamarse ganadora al «rechazo de la mayoría de la sociedad taiwanesa al principio de ?un país, dos sistemas? propuesto por China», vigente en las excolonias de Hong Kong y Macao. Con esta declaración de intenciones, todo indica que en los próximos cuatro años sufrirá las mismas presiones políticas, económicas y militares que Pekín ha ejercido durante su primer mandato. Además de arrebatarle siete de los 22 países que tenían lazos diplomáticos con Taiwán, el autoritario régimen chino ha prohibido a sus turistas que visiten individualmente la isla y su segundo portaaviones atravesó a finales de diciembre el Estrecho de Formosa. Sin darle tiempo a celebrar la victoria, Pekín volvió a rechazar la independencia de Taiwán el sábado por la noche y ayer. «Esperamos que la comunidad internacional siga adhiriéndose al principio de una sola China, comprenda y apoye la causa justa del pueblo chino para oponerse a las actividades secesionistas por la ?independencia de Taiwán? y culmine la reunificación nacional», advirtió el portavoz de Exteriores, Geng Shuang, recoge el «China Daily». Pero, precisamente, esta presión es la que está movilizando a muchos taiwaneses en la construcción de su propia identidad nacional. Así se explica la participación del 75,2%, la más alta desde los comicios de 2008, y el récord histórico de más de ocho millones de votos que obtuvo el Partido Democrático Progresista (PDP) de Tsai. Entre ellos destacan más de 5.000 que viven en el extranjero y habían hecho el esfuerzo de volar a Taiwán para votar. «Como muchos de mis amigos preferían al candidato del Kuomintang, que aboga por el acercamiento a una dictadura como China, he venido desde Estados Unidos para dar mi apoyo a la presidenta Tsai, que es más democrática y se guía por la voluntad de la gente», explica a ABC Mickey Wang, que estudia en California. Además de razones personales como la aprobación del matrimonio homosexual, del que Taiwán es pionero en Asia, le han influido las protestas de Hong Kong reclamando democracia, que han despertado la conciencia política de muchos jóvenes. «Hong Kong ha sido una ayuda para el PDP porque ha expuesto la falsa promesa del Partido Comunista del modelo ?un país, dos sistemas?, que es como una mentira», analiza Jerome F. Keating, catedrático emérito de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Taipéi. En su opinión, «el primer mandato de Tsai ha sido un éxito porque ha preservado la soberanía de Taiwán contra una China hostil». Junto a su política soberanista, que apuesta por mantener a la isla separada del régimen de Pekín, Keating resalta que «ha abordado la necesaria pensión de las reformas incluso aunque la ha vuelto impopular con algunos. Ma (el presidente anterior del KMT) la había evitado». Para su segundo mandato, prevé que «los retos para toda la sociedad taiwanesa son encontrar cosas que puedan unirla y crear una nueva comunidad imaginada», ya que «la gente está todavía oscilando como un péndulo intentando encontrar un buen punto medio de necesidades y valores». Dicha división se debe a la dependencia económica de Taiwán con respecto a China, que recibe el 40 por ciento de sus exportaciones y el 70 por ciento de sus inversiones. Entre las presiones económicas, diplomáticas y militares de Pekín, que en 2005 promulgó una «ley antisecesión» que le permite atacar a la isla si declara formalmente su independencia, Taiwán busca su identidad.
13-01-2020 | Fuente: elpais.com
Las socimis ya controlan 50.000 millones en activos
España mantuvo en 2019 el alto ritmo de creación de sociedades cotizadas de inversión inmobiliaria, aunque su volumen de operaciones cayó significativamente
12-01-2020 | Fuente: as.com
Los ocho partidos de hoy de Copa del Rey: horario, TV...
Hoy concluye la segunda eliminatoria con un Ceuta-Real Sociedad, Barakaldo-Rayo, Escobedo-Sevilla y Unionistas-Deportivo, entre otros.
12-01-2020 | Fuente: as.com
Ceuta: un territorio prohibido para la Real Sociedad
Los txuri-urdin lo visitaron cinco veces y nunca ganaron (16:00, DAZN). En el Alfonso Murube ya cayó el Numancia en primera ronda.
12-01-2020 | Fuente: elpais.com
El Gobierno de coalición se estrena en una sociedad muy polarizada
Más de un 44% de los ciudadanos apoyan la mesa bilateral de diálogo sobre Cataluña
11-01-2020 | Fuente: abc.es
Reelegida la presidenta de Taiwán en un claro rechazo a la unificación con China
Con un récord histórico de más de ocho millones de votos y veinte puntos sobre su principal rival, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, ha sido reelegida este sábado al ganar unas elecciones trascendentales para el futuro de la isla, que permanece separada de China desde el final de la guerra civil en 1949. Impulsada por el miedo al autoritarismo de Pekín que han despertado las protestas de Hong Kong, Tsai le ha dado la vuelta a la ventaja que hace solo un año le sacaba el candidato del partido nacionalista Kuomintang, Han Kuo-yu. Frente al acercamiento a China que este propugnaba, el discurso soberanista de Tsai y sus ambiciosas reformas económicas y sociales han conquistado al electorado, sobre todo a los jóvenes. Como en otros comicios anteriores, las presiones políticas y amenazas militares de Pekín han llevado a los taiwaneses a votar en masa al Partido Democrático Progresista (PDP) de la presidenta Tsai. «Los resultados de estas elecciones demuestran que la gente de Taiwán valora la democracia y la libertad y rechaza el modelo de ?un país, dos sistemas? propuesto por el presidente de China, Xi Jinping, para cambiar unilateralmente el statu quo en el Estrecho (de Formosa)», explicó Tsai tras anunciarse los resultados. Cuatro pilares Lanzando un mensaje al régimen de Pekín, que ha intentado aislarla durante sus cuatro años anteriores de mandato, advirtió de que sus relaciones a partir de ahora han de basarse en sus cuatro pilares: paz, paridad, democracia y diálogo. «China debe abandonar sus amenazas y no puede ignorar a Taiwán, cuyo futuro debe ser decidido por sus 23 millones de habitantes», declaró Tsai a la abundante Prensa congregada en la carpa montada por su partido en el centro de Taipéi. Fuera, miles de seguidores celebraban la victoria ondeando las banderas verdes del PDP y gritando eufóricos en medio del delirio general. Aunque todas las encuestas daban una clara mayoría a Tsai Ing-wen, su triunfo final ha sido mayor del esperado. Con 8,1 millones de votos, la presidenta ha obtenido un respaldo del 57,1% mientras el KMT se ha quedado en el 38,6% con 5,5 millones de papeletas. Desde Kaohsiung, la segunda ciudad de la isla, su candidato reconocía su derrota sin paliativos. Además de los comicios presidenciales, el partido de Tsai ha ganado los legislativos, revalidando su mayoría en el Parlamento. «He votado por ella porque trae esperanza a la gente joven», contaba a las puertas de la escuela elemental de Ximen Andy Huang, un empleado de banca de 30 años que rechazaba el acercamiento a Pekín que abandera el KMT. «Tras las protestas de Hong Kong, me he dado cuenta de que China no será nunca una democracia, ya que el régimen adoctrina a la sociedad para que apoye al Partido Comunista y deje en sus manos las decisiones. No quiero eso para Taiwán porque aquí tenemos libertad y democracia», justificaba sonriente. Además de razones políticas, le movían motivos personales, ya que pudo casarse el año pasado con su pareja, el médico Mike Chang, al convertirse Taiwán en el primer país de Asia en legalizar el matrimonio homosexual. Junto a esta importante medida por la igualdad, la presidenta Tsai ha puesto en marcha otras ambiciosas reformas, como la fiscal y de las pensiones, que han encontrado el rechazo de las capas más conservadoras. «Creo que la economía iría mejor con el KMT porque habría mejores relaciones con China y más estabilidad», razonaba Sammy Tu, de 39 años, su voto por Han Kuo-yu. Sin miedo a Pekín, apostaba por la reunificación con el continente bajo el principio de «un país, dos sistemas» vigente en Hong Kong y Macao. Pero otra partidaria tradicional del KMT, como Michelle Wang, de 43 años, prefería depositar un voto nulo porque no le gustaba la postura de su candidato «demasiado próxima» a una dictadura como China. «Quiero que mi hijo pueda votar dentro de veinte años», argumentaba junto a su marido. A pesar de su alegría, Taiwán se prepara para cuatro años más de tensiones con China.
11-01-2020 | Fuente: abc.es
Felipe VI envía su pésame al nuevo sultán de Omán por el fallecimiento de su antecesor
El Rey Felipe VI envió este sábado un telegrama de pésame al que nuevo sultán de Omán, Haitham Bin Tariq al Said, por el fallecimiento de su antecesor, Qabus Bin Said, quie ha muerto a los 79 años de edad tras dirigir al país durante cinco décadas. En el telegrama, el Rey se dirige al nuevo sultán de Omán, su sobrino y exministro de Patrimonio y Cultura Nacional, Haitham Bin Tariq Al Said, y señala que «al conocer la triste noticia del fallecimiento de su majestad el sultán Qabus Bin Said, deseo trasladaros en mi nombre, en el del Gobierno y en el del pueblo español, mi mas sentido pésame». «En estos momentos de dolor», añade, «elevo una oración por su alma y hago extensivas nuestras condolencias y sinceros respetos a toda la familia y al pueblo hermano de Oman». A continuación, Felipe VI indica que «nunca olvidaremos la cercanía y amistad con las que siempre distinguió a España, asi como las estrechas relaciones entre nuestros dos países, que impulsó en beneficio del desarrollo y progreso de nuestras sociedades». «Aprovecho la ocasión para expresaros, majestad, el testimonio de mi más alta estima y consideración. Muy afectuosamente, Felipe VI».
11-01-2020 | Fuente: abc.es
Arlene Foster, nueva ministra principal de Irlanda del Norte tras un histórico pacto
La líder del Partido Democrático Unionista (DUP), Arlene Foster, ha sido elegida ministra principal de Irlanda del Norte tras el histórico acuerdo con el partido republicano Sinn Féin que ha permitido restaurar la autonomía de la región bajo soberanía de Reino Unido después de tres años de suspensión. «Otros miembros de esta Cámara son republicanos irlandeses y yo soy una unionista con una fuerte identidad británica, pero a pesar de nuestras diferencias, debemos buscar un lugar común», ha afirmado Foster en su intervención ante el Parlamento norirlandés reunido en el Palacio de Stormont, según recoge la prensa norirlandesa. «Estamos de acuerdo en que ha habido demasiado sufrimiento y en que no podemos permitir que la sociedad entre en una deriva retrógrada de división», ha remachado. Junto con Foster, también ha sido nombrada viceprimera ministra la dirigente del Sinn Féin Michelle O'Neill tras una sesión parlamentaria en la que se ha materializado el histórico pacto en el que participan además el Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP), el Partido Unionista del Ulster (UUP) y el Partido Alianza de Irlanda del Norte. O'Neill ha destacado por su parte que las prioridades del nuevo gobierno serán sanidad, educación y empleo. «Podemos hacerlo manteniendo nuestras identidades políticas diferenciadas y trabajando en el mejor interés de todo el pueblo», ha apuntado. El acuerdo prevé además el nombramiento de Alex Maskey, del Sinn Féin, como presidente del Parlamento de Irlanda del Norte.
11-01-2020 | Fuente: abc.es
Taiwán acude a las urnas bajo la sombra de Hong Kong
Cartelones de candidatos sonrientes tapando las fachadas de los edificios, banderolas con los números y símbolos de los partidos colgando de los balcones, voluntarios repartiendo propaganda electoral por las calles y coloristas mítines a ritmo de pop. En todo su apogeo, la «fiesta de la democracia» con características chinas. O, mejor dicho, taiwanesas, ya que esta isla separada del autoritario régimen de Pekín es el único territorio del mundo chino donde impera la democracia. En sus séptimas elecciones libres desde que en 1996 acabara la larga dictadura de derechas del partido nacionalista Kuomintang (KMT), 19 de los 23 millones de taiwaneses están llamados este sábado a votar en unas elecciones trascendentales para el futuro de las relaciones con China. Como hace dos décadas con las excolonias de Hong Kong y Macao, Pekín aspira a reunificar la isla. Pero las protestas en Hong Kong reclamando democracia han avivado en Taiwán el miedo a China y movilizado a 1,8 millones de nuevos votantes por encima de 20 años, que se decantarán por el gobernante Partido Democrático Progresista (PDP). «Tenía que haber votado hace cuatro años, pero pasaba de la política. Esta vez lo haré por el PDP porque veo lo que está ocurriendo en Hong Kong y me temo que eso es lo que China quiere hacer con Taiwán», explica Shauna, dependienta de 24 años de una tienda de telefonía móvil. La revuelta de Hong Kong, que dura ya más de seis meses, ha polarizado a la sociedad taiwanesa y revertido la desventaja con que partía hace un año la presidenta Tsai Ing-wen. A tenor de las encuestas, obtendrá un 46% de los votos frente al 31 de su rival del Kuomintang (KMT), Han Kuo-yu, alcalde de Kaohsiung, segunda ciudad de la isla. Frente al acercamiento a Pekín que propugna el KMT para traer paz y estabilidad, el discurso soberanista de Tsai ha hecho que el régimen presione sobre la economía taiwanesa para aislarla. Buena prueba de ello es que, desde que la presidenta subió al poder en 2016, China ha prohibido la visita individual de sus turistas y le ha arrebatado siete de los 22 países que tenían relaciones diplomáticas con Taiwán. «Estos comicios determinarán si los taiwaneses pueden elegir con valor la democracia y la libertad pese a la presión de China», aventuró anoche Tsai en el multitudinario mitin con que cerró su campaña en el centro de Taipéi. Con imágenes de las protestas de Hong Kong proyectadas en pantallas gigantes, alertó una vez más contra el autoritarismo del Partido Comunista chino al que tantos réditos le está sacando. Para hacer oír sus demandas democráticas, entre la multitud enfervorizada había grupos de jóvenes manifestantes venidos desde Hong Kong, que recibieron todo el apoyo del público. Bajo la lupa «Queremos decirles a los taiwaneses que la democracia que ellos tienen, y nosotros no, no es gratis y hay que luchar por ella, como estamos haciendo allí», contaba un estudiante de 21 años que ocultaba su rostro con una máscara negra. Pero los mayores, más conservadores, alertan del riesgo que entraña enfrentarse a un gigante como China, de quien depende la economía de Taiwán porque le envía el 41,2% de sus exportaciones y el 70% de su inversión en el extranjero. «Si Tsai es reelegida, como vaticinan los sondeos, Pekín aumentará la presión con maniobras militares y medidas económicas», vaticina para ABC Russell Hsiao, director ejecutivo del Instituto Global de Taiwán. En su opinión, «la crisis de Hong Kong por la erosión del principio de "un país, dos sistemas", que es también la fórmula de China para Taiwán, demuestra que no se puede confiar en Pekín». El resultado electoral será escrutado tanto por China como por Estados Unidos, que le suministra armamento a Taiwán y está obligado por ley a defenderlo si es atacado. La «otra China», separada del régimen de Pekín desde el final de la guerra civil en 1949, se juega su futuro en las urnas bajo la sombra de las protestas de Hong Kong.