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07-08-2020 | Fuente: abc.es
Hiroshima sigue pidiendo el fin de las armas nucleares 75 años después
Setenta y cinco años después de ser arrasada por el artefacto más destructor creado por el hombre, la bomba atómica, Hiroshima sigue clamando por el fin de las armas nucleares. Parece que en vano, a la vista de las 15.000 que quedan en el mundo, el 90% en Estados Unidos y Rusia, y algo más de un millar repartidas entre China, Francia, el Reino Unido, la India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. Ni el fin de la «Guerra Fría» ni la globalización ni las nuevas tecnologías han acabado con la amenaza nuclear que pende sobre el mundo desde hace justo tres cuartos de siglo, cuando el Apocalipsis se hizo realidad en Hiroshima y Nagasaki. Con un minuto de silencio, una ofrenda floral y la campana de la paz repicando por los muertos, Hiroshima conmemoró ayer que se cumplían 75 años de la primera bomba atómica, lanzada por Estados Unidos el 6 de agosto de 1945 para forzar la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial. A las 8.15 de la mañana (1.15 de la madrugada hora peninsular española), momento exacto en el que el bombardero B-29 «Enola Gay» arrojó sobre la ciudad un ingenio de muerte y destrucción apodado «Little Boy» («El niñito»), Hiroshima se detuvo muda de dolor para recordar a las 140.000 almas que se llevó, la mitad de forma inmediata con una bola de fuego que volatilizó los cuerpos y fundió los edificios. Aunque la ceremonia fue muy reducida por el coronavirus y faltó la tradicional suelta de palomas, resultó igual de emocionante, sobre todo cuando los familiares de los fallecidos depositaron coronas de flores en su honor y las regaron con agua para apagar las llamas de sus espíritus, carbonizados por el calor que liberó la bomba atómica. Para evitar contagios, solo pudieron asistir 880 personas, sentadas en sillas con dos metros de separación, cuando en ocasiones anteriores llenaban el Parque de la Paz de Hiroshima más de 11.000. Ante el cenotafio que recuerda a las víctimas, y con la sobrecogedora estampa de la destruida Cúpula de la Bomba Atómica al fondo, el alcalde de Hiroshima, Kazumi Matsui, pidió unidad al planeta para eliminar no solo las armas nucleares, sino también la amenaza de la pandemia. «Hiroshima considera que es nuestro deber construir en la sociedad un consenso por el que la gente de todo el mundo debe unirse para conseguir la abolición de las armas nucleares y que haya una paz duradera», abogó el alcalde, que alertó contra las tensiones internacionales que está provocando el coronavirus, según informa la agencia de noticias Kyodo. «La sociedad civil debe rechazar el nacionalismo centrado en sí mismo y unirse contra todas las amenazas», recomendó para superar las rivalidades geopolíticas y la crisis económica que ha traído la pandemia. Además, aprovechó su presencia para enviar un mensaje al primer ministro nipón, Shinzo Abe. «Pido al Gobierno japonés que acate el llamamiento de los ?hibakusha? (supervivientes) para firmar, ratificar y ser parte del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares», apeló Matsui, según recoge Efe. El alcalde se refería así al tratado aprobado por 122 Estados miembros de la ONU en julio de 2017. Para que entre en vigor, ha de ser ratificado por 50 países. Pero, de momento, solo lo han hecho 40 y Japón no está entre ellos pese a ser la única nación víctima de ataques atómicos. Sí suscribió, en cambio, el Tratado para la No Proliferación Nuclear, firmado por la mayoría de Estados. Como ambos tratados son, a su juicio, «herramientas críticas para eliminar las armas nucleares», el alcalde instó a «los líderes mundiales, ahora más que nunca, a reforzar su determinación para hacer que este marco legal funcione efectivamente». Eludiendo la cuestión, el primer ministro Abe apeló al diálogo ante la peligrosa tensión por el coronavirus entre EE.UU. y China, ya que ambas son potencias nucleares. Instando a los dos países a «eliminar el sentido de desconfianza a través de la implicación mutua y el diálogo», se comprometió a seguir construyendo un mundo más seguro. «Prometo aquí en la ciudad de Hiroshima, donde la gente ha estado rezando por la paz eterna, que Japón hará todo lo que pueda por conseguir un mundo sin armas nucleares», dijo Abe en su discurso. Guterres, en vídeo Por su parte, el secretario general de la ONU, António Guterres, envió un mensaje por vídeo para suplir su ausencia por la pandemia. «La única manera de suprimir totalmente el riesgo nuclear es acabar totalmente con las armas atómicas», insistió. Hace 75 años, la primera bomba atómica arrasó por completo Hiroshima y aniquiló a la mitad de su población, demostrando un poder de destrucción como no se había visto antes. Tres días después, EE.UU. arrojaba otra bomba nuclear sobre Nagasaki que mataba a 70.000 personas más. El 15 de agosto, el imperio del Sol Naciente capitulaba y acababa así la contienda más sangrienta de la Historia, pero se abría una carrera nuclear que sigue amenazando al mundo siete décadas después.
07-08-2020 | Fuente: abc.es
Macron se pone al frente de la ayuda internacional a la devastada Beirut
Debido al coronavirus, Emmanuel Macron no dio la mano, en público, al presidente libanés, Michelle Aoun, pero no dudó en abrazarse con una víctima de la explosión durante su visita a pie a Gemayze, una de las zonas devastadas de Beirut. El presidente francés fue el primer jefe de Estado que visitó la ciudad tras la tragedia del martes, cuando una doble explosión en el puerto dejó más de 150 muertos, 5.000 heridos y a 300.000 personas sin hogar. «Líbano no está solo», escribió Macron en Twitter nada más aterrizar. Del aeropuerto fue directo a la zona cero, el puerto, y después no dudó en acercarse a Gemayze, bastión cristiano donde le recibieron entre aplausos, gritos de «¡Viva Francia!» o «¡Eres nuestra única esperanza!» e insultos contra el Gobierno local. Pocas horas después, la ministra de Justicia, Marie-Claude Najm, trató de seguir su ejemplo y se convirtió en la primera dirigente libanesa en intentar visitar los barrios siniestrados, pero tuvo que salir a la carrera ante una multitud que le llamaba «asesina» y pedía «la caída del régimen». La ministra no parecía al tanto del malestar generalizado, que en las redes sociales se tradujo en el hashtag «Cuélguenlos», en referencia a unos mandatarios a quienes se señala como responsables porque tenían informes sobre la peligrosidad de las 2.700 toneladas de nitrato de amonio almacenadas desde 2014 en el puerto, pero nunca ordenaron sacarlas de allí para llevarlas a un lugar seguro. El mandatario francés prometió a la enfadada multitud que no permitirá que la ayuda caiga en «en manos de los corruptos» y, entre el griterío que llamaba «asesino» al presidente Aoun, cristiano maronita, señaló que «hablaré con las fuerzas políticas para pedirles un nuevo pacto. Estoy aquí para proponerles un nuevo pacto». Vítores, palmadas, todos querían darle la mano? y un abrazo. Ese fue el momento cumbre e inesperado de la visita, cuando tras ser increpado por una mujer que le criticó el que se fuera a sentar más tarde «con los señores de la guerra», en referencia a los mandatarios del país, Macron le respondió «no estoy aquí para ayudarles a ellos, estoy para ayudarte a ti», y se fundieron en un caluroso abrazo cargado de emoción. Un gesto que rompió todo el protocolo anticoronavirus. Macron se dio un auténtico baño de masas en la que fuera colonia francesa desde 1920 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial antes de dirigirse al palacio presidencial, donde además de Aoun le esperaban el primer ministro, Hassan Diab, musulmán suní, y el portavoz del Parlamento, Nabih Berri, musulmán chií. Esta es la distribución de los principales puestos por sectas del acuerdo en vigor desde el final de la guerra civil, que ha logrado mantener las armas fuera de las calles desde entonces, pero que ha generado un sistema contra el que los libaneses protestan desde octubre por considerarlo corrupto y clientelista. «Si no se llevan a cabo reformas, Líbano seguirá hundiéndose», alertó Macron tras su encuentro con la cúpula local de poder. Una comisión de investigación El presidente francés fue el protagonista de una jornada marcada por el anuncio del jefe de la diplomacia libanesa, Charbel Wehbé, de que en un plazo de cuatro días la comisión de investigación creada para esclarecer las explosiones debe «dar un informe detallado sobre las responsabilidades», según declaró a la cadena de radio Europe. De momento, permanecen en arresto domiciliario 16 trabajadores y responsables del puerto. Las dudas sobre la transparencia de las pesquisas llevaron a organizaciones como Human Rights Watch (HRW) a solicitar una investigación independiente con expertos internacionales. «Dados los repetidos fracasos de las autoridades libanesas para investigar errores serios del Gobierno y la falta de confianza de la población en las instituciones de gobierno, se debería garantizar una investigación independiente con expertos internacionales», pidió la investigadora para el Líbano de la organización, Aya Majzoub. Amnistía Internacional (AI) se sumó a la petición de formar un equipo internacional de expertos y subrayó la importancia de que la investigación quede «libre de cualquier posible interferencia política interna» para poder garantizar «la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas». Aun en estado de shock por la brutalidad de las explosiones y sus consecuencias, los libaneses recibieron también la noticia de que el país alcanzó un número récord de infectados en un solo día por coronavirus con 255 casos. Líbano registraba hasta el momento 5.062 casos y 65 muertes por Covid-19 y venía experimentando un repunte que llevó a las autoridades a decretar nuevas restricciones durante la festividad del Eid. El ministro de Salud, Hamad Hassan, había alertado de la posibilidad de un «aumento de los enfermos en los próximos días» por la necesidad de dar prioridad a la atención de los más de 5.000 heridos que causó la explosión. Los hospitales están colapsados y poco a poco van estableciéndose hospitales de campaña enviados por diferentes países para tratar de solucionar la emergencia sanitaria. Las autoridades parecen incapaces de poner en marcha dispositivos para albergar a las personas que han perdido sus casas o para desescombrar y limpiar las calles, y es la propia sociedad la que se está organizando con la ayuda de algunas organizaciones religiosas de caridad. Otro ejemplo más de la incapacidad de unas autoridades escondidas en sus centros de poder en el momento en el que los beirutíes más les necesitan. Voluntad y solidaridad popular frente a la ausencia de las instituciones. Una imagen parecida a la que se vivió en 2006 durante la guerra entre Hizbolá e Israel cuando miles de desplazados del sur del país pasaron semanas viviendo en parques de Beirut, sin apoyo alguno de las autoridades. La ayuda internacional llega desde todos los rincones del mundo a una ciudad en la que la crisis humanitaria es comparable a aquellas vividas durante la guerra civil, según declaró a la agencia AFP el presidente de la ONG Médicos Sin Fronteras (MSF), el francolibanés Mego Terzian. «Nosotros vivimos durante la guerra libanesa períodos difíciles y similares con bombardeos sobre los depósitos de petróleo que estaban no muy lejos del puerto. Eran las mismas escenas, la ciudad estaba completamente devastada, las personas circulaban en las calles heridas, desesperadas, sin saber a donde ir», apuntó Terzian, cuya organización tiene como prioridad en los próximos días «el seguimiento de estas poblaciones afectadas». La Organización Mundial de la Salud (OMS) se sumó al esfuerzo internacional con un avión con 20 toneladas de material médico para hacer frente al colapso sanitario. Además de la llegada de material, también comenzaron a estar operativos los equipos de rescate de distintos países, que se unieron a los libaneses en el puerto para tratar de localizar a las decenas de personas desaparecidas desde el martes.
06-08-2020 | Fuente: abc.es
Macron promete ayuda al Líbano y visita el puerto de Beirut
El presidente francés, Emmanuel Macron, prometió a su llegada al Líbano ayuda logística, médica y de investigación, ante de visitar junto a su homólogo libanés, Michel Aoun, el puerto de Beirut, donde el martes se produjo una fuerte explosión que ha causado 137 muertos y más de 5.000 heridos. «Mi mensaje es un mensaje de hermandad, amor y amistad de Francia al Líbano, y buscamos asegurar la ayuda internacional para el pueblo libanés», declaró Macron a la prensa en el aeropuerto, donde fue recibido por el presidente libanés. El dirigente francés, que mantuvo una breve reunión en una sala del propia aeródromo con su homólogo antes de partir hacia el puerto capitalino, aseveró que en los próximos días coordinarán la asistencia «logística» y anunció el envío de un avión «con un equipo de investigación». «Sabemos que la crisis en el Líbano es grande y es política y ética, sobre todo, y su víctima es el pueblo libanés. Me reuniré con la sociedad civil y la prioridad es apoyar al pueblo libanés sin condiciones», aseveró Macron. Ambos líderes se dirigieron posteriormente al punto donde tuvo lugar la explosión, ocurrida tras un incendio que se sospecha está vinculado con una segunda detonación por motivos aún no determinados generó la deflagración de 2.750 toneladas de nitrato de amonio, según el Gobierno. La detonación generó una enorme onda expansiva que afectó a miles de viviendas y edificios destruyendo cristales y muros, lo que ha llevado a gran parte de la población de esa parte de la ciudad a buscar un techo en otros lugares. Las autoridades de la Gobernación de Beirut han informado de que los daños podrían rondar los 3.000 o 5.000 millones de dólares y que aún hay alrededor de un centenar de desaparecidos. El país está de luto oficial de tres días desde ayer y la capital libanesa se encuentra en estado de emergencia bajo la supervisión de las Fuerzas Armadas, encargadas del mantenimiento del orden.
06-08-2020 | Fuente: abc.es
Hiroshima pide unidad mundial contra las armas nucleares y el coronavirus
Con un minuto de silencio, una ofrenda floral y la campana de la paz repicando por los muertos, Hiroshima ha conmemorado este jueves que se cumplen 75 años de la primera bomba atómica, lanzada por Estados Unidos el 6 de agosto de 1945 para forzar la rendición de Japón en la Segunda Guerra Mundial. A las 08:15 de la mañana (01:15 de la madrugada hora peninsular española), momento exacto en el que el bombardero B-29 «Enola Gay» arrojó sobre la ciudad un ingenio de muerte y destrucción apodado «Little Boy» («El niñito»), Hiroshima se ha parado para recordar a las 140.000 almas que se llevó, la mitad de forma inmediata con una bola de fuego como no se había visto jamás. Para evitar los contagios por coronavirus, la ceremonia de este año ha sido muy reducida y solo han podido asistir 880 personas, sentadas en sillas con dos metros de separación cuando en ocasiones anteriores llenaban el Parque de la Paz de Hiroshima más de 11.000 asistentes. Ante el cenotafio que recuerda a las víctimas, y con la sobrecogedora estampa de la destruida Cúpula de la Bomba al fondo, el alcalde de Hiroshima, Kazumi Matsui, ha pedido unidad al planeta para eliminar no solo las armas nucleares, sino también la amenaza de la pandemia. «Hiroshima considera que es nuestro deber construir en la sociedad un consenso por el que la gente de todo el mundo debe unirse para conseguir la abolición de las armas nucleares y que haya una paz duradera», abogó el alcalde, que alertó contra las tensiones internacionales que está provocando el coronavirus, según informa la agencia de noticias Kyodo. «La sociedad civil debe rechazar el nacionalismo centrado en sí mismo y unirse contra todas las amenazas», recomendó para superar las rivalidades geopolíticas y la crisis económica que ha traído la pandemia. Además, aprovechó su presencia para enviar un mensaje al primer ministro nipón, Shinzo Abe. «Pido al Gobierno japonés que acate el llamamiento de los ?hibakusha? (supervivientes) para firmar, ratificar y ser parte del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares», apeló Matsui, recoge EFE. El alcalde se refería así al tratado aprobado por 122 Estados miembros de la ONU en julio de 2017. Para que entre en vigor, ha de ser ratificado por 50 países. Pero, de momento, solo lo han hecho 40 y Japón no está entre ellos pese a ser la única nación víctima de ataques atómicos. Sí suscribió, en cambio, el Tratado para la No Proliferación Nuclear, firmado por la mayoría de Estados. Como ambos tratados son, a su juicio, «herramientas críticas para eliminar las armas nucleares», el alcalde instó a «los líderes mundiales, ahora más que nunca, a reforzar su determinación para hacer que este marco legal funcione efectivamente». Eludiendo la cuestión, el primer ministro Abe apeló al diálogo ante la peligrosa tensión por el coronavirus entre EE.UU. y China, ya que ambas son potencias nucleares. Instando a los dos países a «eliminar el sentido de desconfianza a través de la implicación mutua y el diálogo», se comprometió a seguir construyendo un mundo más seguro. «Prometo aquí en la ciudad de Hiroshima, donde la gente ha estado rezando por la paz eterna, que Japón hará todo lo que pueda por conseguir un mundo sin armas nucleares», dijo Abe en su discurso. Por su parte, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, envió un mensaje por vídeo para suplir su ausencia por la pandemia. «La única manera de eliminar totalmente el riesgo nuclear es eliminar totalmente las armas atómicas», insistió. Tal día como hoy, la primera bomba atómica arrasó por completo Hiroshima y aniquiló a la mitad de su población, demostrando un poder de destrucción como no se había visto antes. Tres días después, EE.UU. arrojaba otra bomba nuclear sobre Nagasaki que mataba a 70.000 personas más. El 15 de agosto, el imperio del Sol Naciente capitulaba y acababa así la contienda más sangrienta de la Historia, pero se abría una carrera nuclear que sigue amenazando al mundo más de siete décadas después. Hoy Hiroshima, y Nagasaki el domingo, honran a sus muertos para que no se vuelvan a repetir los errores del pasado. Ni sus horrores.
05-08-2020 | Fuente: as.com
El corazón de Nadal
La posición más conservadora de Rafa, en un reflejo de la sociedad, contrasta con otras más alegres, como aquella lluvia de abrazos de Djokovic.
05-08-2020 | Fuente: abc.es
Lukashenko arremete contra Rusia a días de unas elecciones con un posible un duelo inédito
En la víspera de las elecciones presidenciales del domingo, el presidente bielorruso, Alexánder Lukashenko, se encuentra envuelto en un cuerpo a cuerpo con su homólogo ruso, Vladímir Putin, a cuenta de la detención en las afueras de Minsk, hace justo una semana, de 33 supuestos miembros del grupo de mercenarios rusos denominado Wagner, a los que se incrimina por haber estado preparando «actos terroristas» para desestabilizar el país. Durante su veinteavo discurso anual ante el Parlamento, Lukashenko arremetió duramente contra Rusia, a cuyos dirigentes reprochó sus «mentiras» por argumentar que los paramilitares estaban en Bielorrusia de tránsito hacia otro países (Venezuela, Siria, Turquía y Libia). «Salta a la vista que preparaban una masacre en el centro de Minsk», soltó el máximo dirigente bielorruso ante diputados, miembros del Gobierno, representantes sociales y diplomáticos, unos 2.500 asistentes en total al gran Palacio de la República. Afirmó que los rusos arrestados «lo han confesado todo». Los enviaron, subrayó, no a terceros países, sino «a Bielorrusia y les dieron la orden de mantenerse aquí a la espera». Lukashenko acusó también a Moscú de estar empleando enormes recursos, «miles de millones», contra Bielorrusia, «todo un ejército de troles y provocadores de la información trabajan día y noche para desestabilizar el país». Como toque de advertencia al Kremlin, el Ejército bielorruso llevará a cabo en los próximos días unas maniobras militares. Duros ataques A continuación se empleó a fondo también con la oposición bielorrusa, agrupada en torno a Svetlana Tijanóvskaya, una ama de casa que ha tomado el relevo a su marido encarcelado, Serguéi Tijanovski. El presidente bielorruso denunció que «aquellos que en campaña electoral recurren a las protestas y dividen al pueblo en propios y ajenos reventarán primero la sociedad y después romperán el país en pedazos». Dijo que «hay que acudir a las urnas y no a manifestarse en las plazas (..) no pienso robarle los votos a nadie». Advirtió que se aplicará «máxima dureza» con quienes participen en manifestaciones no autorizadas. Tijanóvskaya ha unido sus fuerzas a las de otros dos candidatos también excluidos, Víctor Babariko y Vitali Tsepkalo, el primero en prisión y el segundo huido a Rusia para evitar represalias. Ambos también están ahora representados por dos mujeres, Verónica Tsepkalo, esposa de Vitali, y María Kolésnikova, la jefa de campaña de Babariko. Las tres mujeres han logrado reunir en los últimos días a decenas de miles de personas, algo sin precedentes en la historia reciente del país, en mítines organizados en Minsk y en otras muchas ciudades del país. Lukashenko las llamo ayer «pobres chicas». Según su punto de vista, «no saben lo que dicen ni lo que hacen». Mientras tanto, desde Moscú han instado ya varias veces a Lukashenko a liberar a los 33 mercenarios rusos y lanzan ya amenazas veladas. «En lo que respecta a los ciudadanos rusos detenidos en Bielorrusia y a todo el espectáculo que se ha montado en torno a ellos, no les vamos a abandonar a su suerte, y en Minsk lo saben muy bien», escribió ayer en Facebook la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova.
05-08-2020 | Fuente: abc.es
La explosión en Beirut, a tres días del veredicto sobre el asesinato del primer ministro Rafik Hariri
Quince años después de que un coche bomba acabara con la vida del ex líder suní de Líbano Rafik Hariri en Beirut, un asesinato que sacudió hasta los cimientos al país del cedro, un tribunal respaldado por Naciones Unidas tiene previsto dar a conocer su veredicto sobre este viernes, una resolución que ya se temía que pudiera volver a agitar a la sociedad libanesa y tras la descomunal explosión de este martes en el puerto beirutí cobra aún mayor expectación. Los cuatro acusados, miembros del grupo chií Hizbolá, respaldado por Irán, han sido juzgado en ausencia de cargos por planear y organizar el atentado que mató en 2005 a Hariri, el primer ministro que precisamente encabezó el esfuerzo de reconstrucción de Líbano tras una larga guerra civil. Su violenta muerte desató protestas multitudinarias en Beirut y una ola de presión internacional que llevó a Siria a concluir su presencia militar en el país después de 29 años, ya que una investigación de Naciones Unidas le relacionó con el asesinato, recuerda Reuters. Tras la explosión de este martes en la capital libanesa, se sucedieron los pronunciamientos de solidaridad y ofertas de ayuda tanto por parte de Israel como de diversos países árabes. El presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, expresó a través de las redes sociales sus condolencias y simpatía con el pueblo y el Gobierno del Líbano, y deseó a los heridos una pronta recuperación y consuelo a las familias de las víctimas. Imagen tras el atentado con coche bomba contra el primer ministro Hariri en 2005 - Reuters El Ministerio de Exteriores egipcio afirmó en un comunicado que sigue con «profunda preocupación» la situación y que El Cairo está comunicándose con las autoridades libanesas para conocer los detalles y enviar «toda la ayuda al país hermano en estas condiciones difíciles», informa Efe. Mientras, el vicepresidente y primer ministro de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Mohamed bin Rashid al Maktum, envió a través de las redes sociales sus condolencias al «querido pueblo libanés» y pidió a dios que le dé paciencia y consuelo. Por su parte, el emir de Qatar, Tamim bin Hamad al Zani, conversó por teléfono con el presidente libanés, Michel Aoun, para trasladarle su pésame y también ofrecerle «todo tipo de ayuda que necesite» el país de los cedros, informó la agencia oficial de noticias QNA.
04-08-2020 | Fuente: abc.es
El Supremo de Colombia ordena la detención del expresidente Álvaro Uribe
A mediodía de este martes, mientras el mundo se sorprendía con el estallido en el puerto de Beirut, en Colombia otra explosiva noticia empezó a circular: a pesar de las presiones de todos los grupos políticos, tanto en contra como a favor, la Corte Suprema de Justicia ordenó la detención del expresidente Álvaro Uribe Vélez, sobre quien esa instancia lleva a cabo, desde 2019, un proceso por manipulación de testigos. «La privación de mi libertad me causa profunda tristeza por mi señora, por mi familia y por los colombianos que todavía creen que algo bueno he hecho por la Patria», señaló el exmandatario colombiano, quien lideró el país entre 2002 y 2010. El presidente Iván Duque, pupilo de Uribe Vélez y quien por estos días cumple dos años de haber llegado al poder gracias al partido liderado por el expresidente, pidió el lunes por la mañana el respeto por el debido proceso y que, como cualquier ciudadano, reciba todas las garantías. Duque afirmó que «Álvaro Uribe Vélez es una persona que a lo largo de su vida le ha demostrado a Colombia patriotismo y entrega. Y sería muy triste que una sociedad, esta sociedad colombiana, nosotros viéramos a quienes laceraron el país, después de tantos años sin tener una condena, pasando de adalides de la moral, y que veamos a las personas que lucharon por la legalidad y la seguridad en un proceso que les limite y les cerceno sus derechos». Ese es el argumento de los seguidores de Uribe Vélez, a quien presentan como el luchador contra la guerrilla y el narcotráfico, más allá de las consideraciones judiciales de sus actos, que es precisamente a lo que se refiere la Corte y por eso tomó la determinación. Los detractores del exmandatario, en este momento en detención domiciliaria, señalan que por fin se ha hecho justicia con un incuestionable líder político del país, pero que consideran ha procurado ponerse por encima de la ley, haciéndole un esguince a la justicia, contratando testigos por interpuesta persona, su abogado Diego Cadena ?a quien la corte le resolverá su situación este viernes y se espera reciba cárcel por los hechos? para que testificaran en contra del senador de izquierda Iván Cepeda, quien fue quien destapó lo que desde un inicio ha sido evidente como un tinglado de pago de testigos. El material probatorio en manos de la Corte Superna es el que permite este llamado a juicio al hoy senador, cuyo caso se abrió en 2018 y el 2019 entró en esta fase final de llamamiento a juicio a Uribe Vélez. Otros líderes políticos y ciudadanos, no alineados con ninguno de los dos grupos políticos encontrados, comentaron que la justicia debe ser respetada, un proceso de 2.400 folios y 10 meses de estudio del magistrado César Reyes, lo que llevó a esta histórica detención.
04-08-2020 | Fuente: abc.es
Trump exige un «peaje» a TikTok para quedarse en EE.UU.
Antes de ser presidente de EE.UU., antes de convertirse en estrella de la telerrealidad con «El aprendiz», de quebrar su negocio de casinos, de meterse en el negocio de los concursos de belleza y de la lucha libre, Donald Trump fue un autor de éxito. A mediados de la década de 1980, era un promotor inmobiliario agresivo, con proyectos espectaculares en Nueva York y un fijo en las páginas de sociedad de la prensa local. Su salto a la fama en todo el país tuvo mucho que ver con su primer libro, «The Art of the Deal» («El arte del trato»), publicado en 1987, a medio camino entre la loa autobiográfica y la receta para el éxito empresarial. «El arte del trato» fue el libro más vendido en EE.UU. durante semanas y, a juzgar por lo ocurrido en los últimos días con TikTok, la red social de moda, a la que Trump acosa por ser de propiedad china y considerarla una amenaza a la seguridad nacional, continúa aplicando su propio manual. «Lo mejor que puedes hacer es negociar desde la fortaleza, y jugar con ventaja es la mayor fortaleza que puedes tener», explica Trump en el libro, dentro de sus «once pasos para el éxito». «Ventaja es tener lo que el otro tipo quiere. O, mejor todavía, lo que necesita. O lo mejor de todo, lo que no puede existir sin ello». Tirando de manual Trump ha tirado de manual con TikTok. A finales de la semana pasada, amenazó con vetar a la red social, propiedad de la compañía ByteDance, con sede en Pekín. Después, dio su visto bueno para que una compañía estadounidense se quedara con su negocio en el país. Finalmente, exigió que parte de esa transacción fuera a parar, de una forma poco habitual, al Tesoro de EE.UU. El lunes, Trump anunció que TikTok tendría un plazo hasta el 15 de septiembre para encontrar comprador o de lo contrario cerraría la plataforma en EE.UU., donde tiene cerca de 80 millones de usuarios y es muy popular entre el público joven. La justificación es que, como otras compañías tecnológicas a las que se ha enfrentado la Administración Trump, TikTok supone una amenaza a la seguridad nacional de EE.UU. En su caso, porque almacena datos de los usuarios. Trump podría ordenar el veto a través de una orden ejecutivo o basándose en una ley aprobada el año pasado que permite el cierre de instrumentos de comunicación que puedan ir contra los intereses del país. Microsoft está en negociaciones con TikTok para adquirir su negocio en EE.UU., lo que permitiría al gigante tecnológico competir en redes sociales con rivales como Facebook o Google. Las negociaciones incluyen la posibilidad de adquirir las operaciones de TikTok en otros tres países: Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Los tres forman parte de Cinco Ojos, la alianza para compartir inteligencia, de la que también forman parte EE.UU. y Reino Unido. La parte más sorprendente del acuerdo sería la obligación de que el Tesoro de EE.UU. ingresara «una importante suma de dinero», según las palabras de Trump. «Ahora mismo no tienen ningún derecho si no se lo concedemos», dijo sobre la presencia de TikTok en el país. «Si les vamos a dar derechos, entonces tiene que revertir en este país», añadió. «Es un gran activo, pero no es un gran activo en EE.UU. si no tiene la aprobación de EE.UU.». Trump no especificó si es Microsoft o ByteDance quien tiene que asumir ese coste. «Sea Microsoft u otra empresa, o si es la china, EE.UU. debería llevarse un gran porcentaje del precio. Porque nosotros lo estamos haciendo posible». Una oferta tentadora Trump plantea, de alguna manera, una oferta que no se puede rechazar: o TikTok se vende a una empresa estadounidense y parte del dinero va al Tesoro, o la red social echa el cierre en el país. Microsoft pareció estar de acuerdo con las condiciones. En un comunicado, dijo estar «comprometida a la compra de TikTok, sujeta a una revisión de seguridad completa y a la entrega de los beneficios económicos apropiados a EE.UU., incluido el Tesoro de EE.UU.». La compañía dijo que movería el acuerdo con celeridad y que espera una resolución «en cuestión de semanas». TikTok se limitó a decir que sigue comprometida con sus usuarios en EE.UU. -muchos de ellos mostraron su furia por la posibilidad del veto este fin de semana- y que «segura aquí por muchos años», aseguró uno de sus portavoces, Josh Gartner. Más combativa fue la prensa oficial de China, El periódico público «China Daily» calificó las ambiciones de Trump de «robo» de una empresa tecnológica china y su editorial advirtió de que el Gobierno del país «tiene muchas maneras de responder». TikTok ha insistido en que no comparte datos con el Gobierno de China ni lo hará en el futuro, que tiene cientos de empleados en EE.UU. y que su consejero delegado es estadounidense. Pesa más sin embargo, la tensión disparada entre Washington y Pekín, con una escalada de sanciones y amenazas entre las dos grandes potencias económicas y en medio de una guerra comercial que ha supuesto también ataques contra gigantes tecnológicos chinos como Huawei o ZTE. No es infrecuente que EE.UU. obligue a compañías extranjeras a vender su negocio en el país por motivos de seguridad, en especial con China. Lo hizo Barack Obama en 2012 con una filial del conglomerado chino Sany Group. Y Trump lo continuó el año pasado con la aplicación de citas Grindr el año pasado y con la tecnológica Beijing Shiji el pasado marzo. La exigencia de una tasa que vaya a las arcas públicas de EE.UU. era desconocida. Pero si es algo es Trump como presidente, es innovador.
04-08-2020 | Fuente: as.com
"La relación de Felipe VI con Juan Carlos está totalmente rota"
La periodista Pilar Eyre reveló el pasado mes de marzo la difícil relación entre el Rey de España y el rey emérito tras conocerse la vinculación de este último con sociedades opacas.