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Noticias de silvio berlusconi

23-05-2018 | Fuente: abc.es
Italia ya tiene primer ministro: «Giuseppe Conte es prácticamente un desconocido»
Cuando el agudo guionista y escritor italiano Ennio Flaiano se refirió a la situación política de su país como algo grave, pero no serio, captó en una frase la esencia de la actitud que sus conciudadanos suelen adoptar ante la vida pública. Giuseppe Conte, elegido como nuevo primer ministro por el presidente Sergio Mattarella, ha sido propuesto para el cargo por Matteo Salvini, líder de la formación de extrema derecha Liga Norte, y por Luigi Di Maio, del antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5E). El M5E nació hace años por iniciativa de un cómico, Beppe Grillo, para acaparar el descontento de una sociedad agotada por la corrupción y la crisis. No es el único elemento de comicidad en una nación que parece esgrimir el humor como arma contra los problemas que la carcomen. Hace años, en 2013, la elección a la jefatura de Estado dejó una anécdota divertida: los electores propusieron los nombres de la actriz Sophia Loren o del actor porno Rocco Siffredi para ostentar el puesto. También apareció el de Valeria Marini, la exesposa de Silvio Berlusconi. Berlusconi, un antiguo cantante de cruceros reciclado en empresario, ascendió a la primera línea de la política italiana tras la crisis que hizo saltar por los aires a los grandes partidos tradicionales. Los casos de corrupción se llevaron por delante a la Democracia Cristiana y al Partido Socialista, y la caída de la Unión Soviética hizo lo propio con el Partido Comunista Italiano. «Il cavaliere» se elevó sobre esas ruinas y su partido, Forza Italia, de centro derecha, gestionó el país hasta noviembre de 2011, cuando dimitió del cargo. Al año siguiente, el mandatario fue condenado a cuatro años de cárcel, y a su declive público, azuzado por escándalos como el «caso Ruby», se unió el personal, con una operación de corazón que sacó a la luz su debilidad física. En los últimos comicios, los celebrados en febrero, su formación tuvo que conformarse con un 14% de los votos o, lo que es lo mismo, con la irrelevancia. Las cosas tampoco fueron mucho mejor para el Partido Democrático, de centro izquierda, y para su candidato, Matteo Renzi, el frenético exalcalde de Florencia, que obtuvo un modesto 18,7%. En ese contexto, la victoria fue para la extrema derecha de la Liga Norte y para los antisistema del M5E. Ambos, que se tiraron los trastos a la cabeza las semanas posteriores a las elecciones, han logrado pactar un programa de gobierno de última hora ?programa de 57 páginas, que entre sus medidas más llamativas incluye un subsidio para el desempleo de 780 euros o la expulsión de 500.000 inmigrantes ilegales? y proponer de forma conjunta a un candidato a primer ministro, el profesor de Derecho Giuseppe Conte. Nuevo panorama político «Creo que al Movimiento 5 Estrellas no lo podemos encuadrar en el eje clásico izquierda-derecha. El propio nombre lo dice: es un movimiento que se ha servido de las nuevas tecnologías, y las políticas que tiene interés en llevar a cabo tienen más que ver con las preocupaciones del día a día de los italianos», explica Salvador Llaude, analista del Real Instito Elcano. «Si miramos al ámbito económico, su posición es más de centro izquierda. Si miramos a los temas relativos a la inmigración irregular, su enfoque es más duro que el de la izquierda», añade. En cuanto a la Liga, el especialista señala: «En los últimos años, se ha posicionado como un actor clave en el sistema de partidos. Antes, la Liga se consideraba más como un partido regional». La aparición de Matteo Salvini supuso un punto de inflexión para la historia de la formación: «Lo que ha hecho Salvini es tratar de convertirlo en la formación hegemónica del centro derecha, aunque su planteamiento a veces sea de extrema derecha. Lo ha conseguido con el descrédito de los grandes partidos, con una gran crítica a las élites y a la corrupción». «El problema con el programa es cuáles van a ser las prioridades, es muy amplio y ambicioso», explica Luca Bisaschi, un joven italiano de 27 años que trabaja como consultor en Economía Aplicada y Políticas Públicas. «Tendrán que hacer una lista y poner primero unas reformas u otras. Ahí es donde pueden aparecer los primeros problemas, el primer punto de falta de acuerdo», señala, sobre las posibles diferencias que pueden deteriorar la alianza entre el M5E y la Liga. Precisamente, recuerda, la elección de Conte como candidato a primer ministro se hizo con el propósito de evitar las disensiones, de que una formación se sinitiese ganadora y perdedora la otra. «Fue sorprendente ?añade?, porque los dos partidos siempre han hecho una campaña bastante fuerte contra la tecnocracia, contra los profesores, por no tener contacto con la realidad». Además, «hay que decir que Conte es prácticamente un desconocido». El profesor, confirmado el pasado lunes como la opción elegida por la Liga y el M5E, ha sido designado por el jefe de Estado, Sergio Matarella, para el puesto. Conte posee una carrera brillante pero un poco deslucida después de que este martes el diario «The New York Times» publicara una información escandalosa: al parecer, su estancia académcia en la New York University, de la que farda en su currículum de 19 páginas, es falsa.
22-05-2018 | Fuente: abc.es
Claves para comprender el caos político en Italia
Cuando el agudo guionista y escritor italiano Ennio Flaiano se refirió a la situación política de su país como algo grave, pero no serio, captó en una frase la esencia de la actitud que sus conciudadanos suelen adoptar ante la vida pública. Giuseppe Conte, que probablemente sea elegido este martes como nuevo primer ministro por el presidente Sergio Mattarella, ha sido propuesto para el cargo por Matteo Salvini, líder de la formación de extrema derecha Liga Norte, y por Luigi di Maio, del antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5E). El M5E nació hace años por iniciativa de un cómico, Beppe Grillo, para acaparar el descontento de una sociedad agotada por la corrupción y la crisis. No es el único elemento de comicidad en una nación que parece esgrimir el humor como arma contra los problemas que la carcomen. Hace años, en 2013, la elección a la jefatura de Estado dejó una anécdota divertida: los electores propusieron los nombres de la actriz Sophia Loren o del actor porno Rocco Siffredi para ostentar el puesto. También apareció el de Valeria Marini, la exesposa de Silvio Berlusconi. Berlusconi, un antiguo cantante de cruceros reciclado en empresario, ascendió a la primera línea de la política italiana tras la crisis que hizo saltar por los aires a los grandes partidos tradicionales. Los casos de corrupción se llevaron por delante a la Democracia Cristiana y al Partido Socialista, y la caída de la Unión Soviética hizo lo propio con el Partido Comunista Italiano. «Il cavaliere» se elevó sobre esas ruinas y su partido, Forza Italia, de centro-derecha, gestionó el país hasta noviembre de 2011, cuando dimitió del cargo. Al año siguiente, el mandatario fue condenado a cuatro años de cárcel, y a su declive público, azuzado por escándalos como el «caso Ruby», se unió el personal, con una operación de corazón que sacó a la luz su debilidad física. En los últimos comicios, los celebrados en febrero, su formación tuvo que conformarse con un 14% de los votos o, lo que es lo mismo, con la irrelevancia. Las cosas tampoco fueron mucho mejor para el Partido Democrático, de centro izquierda, y para su candidato, Matteo Renzi, el exalcalde de Florencia, que obtuvo un modesto 18,7%. En ese contexto, la victoria fue para la extrema derecha de la Liga Norte y para los antisistema del M5E. Ambos, que se tiraron los trastos a la cabeza en los meses posteriores a las elecciones, han logrado pactar un programa de gobierno de última hora ?programa de 57 páginas, que entre sus medidas más llamativas incluye un subsidio para el desempleo de 780 euros o la expulsión de 500.000 inmigrantes ilegales? y proponer de forma conjunta a un candidato a primer ministro, el profesor de Derecho Giuseppe Conte. El profesor, confirmado ayer lunes como la opción elegida por la Liga y el M5E, está a la espera de ser designado por el jefe de Estado, Sergio Matarella, para el puesto. Conte posee una carrera brillante un poco deslucida después de que este martes el diario «The New York Times» publicara una información escandalosa: al parecer, la estancia de Conte en la New York University, de la que farda en su currículum de 19 páginas, es falsa.
21-05-2018 | Fuente: abc.es
El jurista Giuseppe Conte, el elegido por la Liga y el M5E para ser primer ministro de Italia
Desde este lunes cambia profundamente y seguramente para siempre la política italiana, con una inédita alianza que nada tiene que ver con los partidos tradicionales. Será un gobierno que tiene previsto desarrollar un programa con marcado acento euroescéptico. Dos partidos populistas, el antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga Norte, de extrema derecha, inician así el más grande experimento político que se ha producido en Italia en los últimos 30 años, después del Polo de la Libertad creado por Silvio Berlusconi en 1994. «Creo que hoy podemos decir que estamos frente a un momento histórico. Hemos indicado al presidente de la República el nombre del primer ministro que puede conducir el programa de gobierno», dijo el líder del M5E, Luigi Di Maio, tras ser recibido en la tarde del lunes por el jefe del Estado en el palacio del Quirinal, sede de la presidencia de la República. Fuera del Quirinal, Di Maio confirmó que el jefe del gobierno será el profesor de Derecho privado Giuseppe Conte, a quien el líder del M5E incluyó antes de las elecciones en su lista de un eventual gobierno como ministro de la Administración pública. Cabe destacar que Conte es un abogado con un brillante currículum de 19 páginas, pero que no tiene ninguna experiencia política, cosa que muchos analistas echan en falta. Curiosamente, el profesor deberá ejercitar el papel que le han asignado los dos líderes populistas que se sentarán en el consejo de ministros: Luigi di Maio ha dicho que el primer ministro debe ser un «ejecutor» del programa que han firmado Liga-M5E, mientras Matteo Salvini ha asegurado que «cuando la ruta está bien definida, no es importante quién conduce». Ante la idea que se ha transmitido en todos los medios de que el nuevo primer ministro podría ser casi una «marioneta», el líder del M5E se ha sentido obligado a señalar que no será un tecnócrata sin poder: «Giuseppe Conte será un primer ministro político de un gobierno político. Estoy muy orgulloso de este nombre porque es la síntesis del Movimiento 5 Estrellas», dijo Di Maio. En cualquier caso, y paradójicamente, el profesor Conte, con su brillante currículum, debe someterse al dictado de dos líderes que carecen de experiencia laboral, porque no han hecho nada relevante fuera de la política. Di Maio, de 31 años, ocupará un superministerio que comprenderá Trabajo y Desarrollo económico, lo que supone que tendrá en su mano la decisión sobre inversiones multimillonarias. Mientras, Salvini será el encargado del ministerio del Interior. El presidente de la República encargará al profesor Conte la formación de un gobierno, cuya lista definitiva debe ser aprobada por el propio Matarella. Si se resuelven algunas incertidumbres sobre algunos nombres que levantan inquietud, como el de Economía, el nuevo gabinete podría prestar juramente antes del próximo fin de semana. Alarmas por el nuevo gobierno Especial alarma creó la advertencia lanzada por la agencia internacional de calificación crediticia Fitch: «El contrato Liga-M5E aumenta los riesgos sobre el rating del país». También en las capitales europeas es evidente la inquietud y alarma. Desde Alemania, Manfred Weber, líder de los populares europeos, advirtió así a los populistas italianos: «Estáis jugando con fuego, porque Italia está pesadamente endeudada». Anteriormente fue el turno de Bruno Le Maire, ministro francés de Finanzas, quien llamó la atención de que «Italia debe respetar las reglas presupuestarias de la UE o la eurozona se vería amenazada». Matteo Salvini le replicó que se trataba de una «injerencia inadmisible: No he pedido los votos para continuar en la vía de la pobreza, de la precariedad y de la inmigración; primero los italianos». El líder de la Liga Norte intentó, después de ser recibido por el presidente de la República, ofrecer confianza: «Ninguno tiene nada que temer. Obviamente, queremos un gobierno que ponga el interés italiano al centro: Primero los italianos, respetando a todos». Cambio económico radical No es casual que las alarmas se hayan prácticamente generalizado en Italia y en Europa, porque el programa Liga-M5E supone un cambio radical en la economía italiana y en sus relaciones con Europa. En el capítulo económico, el prestigioso economista Carlo Cotarelli, director del Observatorio sobre cuentas públicas italianas, advierte: «El contrato de gobierno prevé un claro refuerzo del Estado en la economía, en abierta ruptura con las dos-tres últimas décadas». La consecuencia de esta ruptura es que «se acepta el principio del déficit público como motor del crecimiento por medio de fuertes inversiones», concluye el economista Cotarelli. En cuanto a la relación con Europa, el contrato es fuertemente soberanista, lo que supone una visión política que subraya la necesidad de tener en casa y no en Bruselas cruciales prerrogativas de política pública. En otras palabras, M5E y Liga quieren tener las manos libres, sin someterse a ciertas reglas europeas. Según el profesor Sergio Fabrini, profesor de Ciencias Políticas y director de la Luiss School of Govermment, los populistas dejan muy claro su soberanismo: «Las propuestas de política pública que el nuevo gobierno se empeñará en conseguir no reconocen los compromisos asumidos por nuestro país al interno de la Unión económica y monetaria (o Eurozona) a partir del Tratado de Maastritch del 1992».
17-05-2018 | Fuente: abc.es
Bruselas se prepara para una pesadilla peor que el Brexit
La situación política en Italia se puede convertir en la peor pesadilla para la Unión Europea. Y no era fácil teniendo en cuenta el ambiente que está viviendo ahora mismo la Unión, con grandes tensiones diplomáticas con Estados Unidos. Los jefes de estado y de Gobierno cenaron ayer en Sofia con un complejo menú centrado oficialmente en los Balcanes, pero salpimentado sin duda por las noticias que vienen de Italia. A pesar de que oficialmente no se hacen comentarios y lo que dicen los portavoces oficiales de la Comisión es que la institución está preparada para trabajar con cualquier gobierno democrático, en Bruselas no puede ocultarse la preocupación que plantean los términos en los que se discute la formación de una coalición en Italia. El principal problema es que Italia no es un país como Grecia, sino que es la tercera economía de la zona euro y de largo la más endeudada de la UE. Con una proporción relativa de 132% del PIB, la economía italiana es altamente dependiente de la deuda. Y un movimiento de pánico en los mercados puede suponer un problema terrible para la financiación del estado. En un primer momento, las instituciones europeas se preparaban para la eventualidad de que el resultado electoral favoreciese la candidatura del actual presidente del Parlamento Europeo y ex comisario, Antonio Tajani. Pero el recuento no favoreció esta posibilidad y en su lugar ha desembocado en una coalición de populistas antieuropeos y demagogos euroescépticos. Una combinación letal para los intereses comunitarios. Así se entiende que declaraciones como la que hizo ayer el presidente del Consejo Donald Tusk contra el presidente norteamericano, Donald Trump, hayan pasado casi desapercibidas. Tusk llegó a decir en referencia al estadounidense que «con amigos así, ¿quién necesita enemigos?» en referencia al país considerado como el principal aliado de Europa. Rusia amenazando la estabilidad en la UE (la cumbre de Sofia pretendía lanzar una señal de alarma para detener el avance de Moscú en los Balcanes) ahora el principal problema podría venir de uno de los países fundadores. Sería una inesperada revancha histórica, teniendo en cuenta que desde 2011, cuando se produjo la dimisión de Silvio Berlusconi forzada por las presiones europeas, se considera que la UE ha influido directamente en la gobernación de Italia a través de diferentes presidentes del Gobierno, para acabar desembocando en el triunfode esta combinación de nacionalismo y populismo antieuropeo.
08-03-2018 | Fuente: abc.es
¿Por qué se habla ya de la Italia de la «tercera república» y del fin de la era Berlusconi?
Cuando el candidato del Movimiento 5 Estrellas (M5E), el joven Luigi di Maio, afirmó el pasado domingo que «la tercera república» comenzaba en Italia a partir de esa noche, quiso dar a entender muchas cosas. Los resultados de los comicios evidenciaron el descalabro de las formaciones que han regido la vida política de los italianos desde los años 90: Forza Italia (FI), el partido de Berlusconi, tuvo que conformarse con un 14% de los votos, mientras que el Partido Democrático (PD), liderado por Matteo Renzi, obtuvo un modesto 18,7%. Ante ellos, el M5E, el partido fundado por el cómico Beppe Grillo, se situó como el auténtico vencedor con el 32,7%. En su libro «Histoire de l?Italie contemporaine» (Fayard, 2009), el historiador Pierre Milza, fallecido hace unas semanas, dedica un capítulo a «El momento Berlusconi». En él describe cómo «Il Cavaliere» y su partido, Forza Italia, obtuvieron su poder; en la década de los 90, el país «fue sacudido por una crisis política que no tenía ningún equivalente en las otras democracias europeas. El conjunto del sistema político de las décadas precedentes vaciló». En concreto porque la Democracia Cristiana (DC), el Partido Comunista Italiano (PCI) y el Partido Socialista (PS), los tres pilares que sostuvieron a Italia tras la caída del fascismo, se vinieron abajo. El descalabro sirvió para que Silvio Berlusconi, un antiguo cantante de cruceros reconvertido en empresario de medios de comunicación, fuera nombrado primer ministro en mayo de 1994 e inaugurara un nuevo periodo que se bautizó como la «segunda república». Empezaron, así, los años de las fiesta «bunga-bunga» y de cierta decadencia ética y estética que novelas como «Que empiece la fiesta», de Niccoló Ammaniti, o películas como «La gran belleza», de Paolo Sorrentino, se esforzaron en retratar. Los mismos años que Luigi di Maio, del M5E, cree terminados. Un «rosario de plata» Humberto II juega con el Príncipe Kardam de Bulgaria en 1967Si la «segunda república» fue la de Berlusconi, ¿cuál fue la primera? Para responder a esa pregunta hay que retroceder hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. En concreto, hasta junio de 1946, cuando Italia celebró una consulta para decidir si quería ser una monarquía o una república, siendo la última la opción que ganó. En su libro «Senior Service» (Anagrama, 2016), Carlo Feltrinelli cita el valioso testimonio de su abuela, que dejó escrito cómo vivió, junto a Humberto II, el día que se concieron los resultados: «Poco antes de la una sonó el teléfono que se encontraba a mi lado. De Gasperi había reunido urgentemente al Consejo de Ministros para proclamar de inmediato, sin esperar al 18 de junio, que era lo acordado, los resultados del Referéndum. La Monarquía había sido derrrotada (..) El Rey llevaba un traje oscuro, en la mirada de Bergamini se reflejaba el horror de lo que estábamos viviendo. Un milenio de Saboyas, iniciado con Umberto Biancamano, se cerraba con Humberto II por la maldita, corrupta y falaz política democristiana, que había demolido, arrogante e injustamente, a una Monarquía que había permanecido a lo largo de los siglos (..) De vez en cuando, el Rey separaba sus labios de un antiguo rosario de plata para beber un poco de champán». Alcide de Gasperi, el político líder de la Democracia Cristiana (DC) que despertaba las iras de la abuela de Carlo Feltrinelli, había fundado su partido, de forma clandestina, en 1942. Terminada la guerra, la formación, a la que un anticomunista como el periodista Indro Montanelli decía que había que votar «con la nariz tapada», se convirtió en la columna vertebral del país: de 1946 a 1981, todos los primeros ministros salieron de ella. Italia, sin embargo, fue una democracia atípica durante la Guerra Fría: aunque alineada con el bloque occidental, su Partido Comunista, el Partido Comunista Italiano (PCI), era el más importante a ese lado del telón de acero. Así las cosas, el duelo en las urnas entre la DC y el PCI atravesó toda la posguerra y alcanzó una tensión alarmante en 1976, cuando en las elecciones generales de junio de ese año los comunistas, que obtuvieron un 34,4% de los votos, estuvieron a punto de alcanzar a los democristianos, que sacaron el 38,7%. Con esos porcentajes tan ajustados, hubo que pensar soluciones; y la que se propuso, el «compromiso histórico», acabó en tragedia. El 16 de marzo de 1978, cuando el democristiano Aldo Moro se dirigía al Congreso para contemplar cómo se ponía en marcha el primer engranaje de esa estrategia, consistente en involucrar a los comunistas en el gobierno para suavizar su ideología, un comando de las Brigadas Rojas le secuestró. El ocaso El cuerpo de Moro fue abandonado en el maletero de un coche en RomaEl «compromiso histórico» se saldó con el asesinato de Moro a manos del grupo terrorista de extrema izquierda, que veía con malos ojos el «aburguesamiento» del PCI ?Ennio Flaiano, cachondo y certero, decía que él no era comunista porque no se lo podía permitir? y su flirteo con la DC. Los pormenores de ese magnicidio, que conmocionó a Italia, todavía son difíciles de dilucidar. Los episodios inexplicables ?¿cómo fueron incapaces de encontrar a Moro, si pasó todo el secuestro en un piso de Roma? ¿de dónde sacó información sobre su posible paradero Romano Prodi, que para no revelar la fuente dijo que había obtenido los datos jugando a la «ouija»?? son numerosos. Leonardo Sciascia, novelista y político, escribió «El caso Aldo Moro» para intentar aclarar algo más el suceso. Quizá lo consiguió en su dimensión humana, en las partes dedicados a analizar las conversaciones telefónicas mantenidas por los terroristas en esas semanas de incertidumbre; un trabajo que le permitió comprender que en la violencia existe cierto absurdo, que no excusa, por supuesto, su uso. Por ejemplo, Sciascia contaba cómo el 9 de mayo, después de haber tiroteado a su víctima, uno de los terroristas llamó a un amigo de la familia para comunicarle la muerte de Moro. Empleaba la fórmula de respeto «onorevole», «honorable», dedicada a los diputados italianos, para referirse al hombre al que acababan de asesinar. También repetía «lo siento» en numerosas ocasiones. El desenlace del asesinato de Aldo Moro, su muerte, dio al traste con el acercamiento entre la DC y el PCI. Ambos partidos siguieron, aunque debilitados, en la primera línea de la vida política italiana. La hecatombe que Milza cita en su libro se produjo años después del magnicidio y tuvo varias fechas y fases. En el caso del PCI, como en el de otros partidos comunistas, la caída del Muro de Berlín resultó definitiva; la Guerra Fría había terminado, y la formación no estaba del lado ganador. Aunque tomando la vía de la reforma a iniciativa de su secretario general, Achille Ochetto, no hubo manera de arreglar el descalabro; ni siquiera guardando la hoz y el martillo y rebautizándose como Partido Democrático de la Izquierda (PDS, por sus siglas en italiano), que cayó en la irrelevancia. A la DC y al PS los fulminó otra cosa: el «Tangentopoli», la «Operación Manos Limpias». Milza lo cuenta así: «En febrero de 1992, un socialista, Mario Chiesa, es arrestado en Milán con dinero negro. Cuenta los detalles del sistema de corrupción puesto en marcha por su partido en la capital lombarda. Acaba de estallar el escándalo ?Manos Limpias? (?) En total, siete ministros son obligados a dimitir entre 1992 y 1993, al igual que tres secretarios de partido, entre ellos Bettino Craxi, que sale de escena y toma la ruta del exilio en 1994; dos años más tarde, 338 diputados, 100 senadores y un centenar de representantes públicos de todos los partidos, pero mayoritariamente democristianos y socialistas, son acusados». Con la DC fuera del mapa, Berlusconi y Forza Italia se situaron como el hombre y el partido de centro-derecha del país. Esa nueva «segunda república» vivió su primer final en noviembre de 2011, cuando «Il Cavaliere», con Italia atravesando una grave crisis económica, dimitió de su cargo de primer ministro. Comenzó su caída: en octubre de 2012, fue condenado a cuatro años de cárcel y cinco años de inhabilitación para ejercer cargos públicos por un caso de fraude fiscal. Los resultados de las elecciones del pasado domingo pueden haber supuesto su final definitivo. El inicio de la «tercera república».
07-03-2018 | Fuente: elpais.com
Las lágrimas del Caimán
Silvio Berlusconi, en ?shock? por el desastroso resultado, se atrinchera en su mansión y emite un vídeo en el que asegura que sigue siendo el garante del centroderecha
07-03-2018 | Fuente: abc.es
El primer senador negro en Italia es de la xenófoba Liga Norte
Por primera vez Italia tendrá un senador negro. Toni Iwobi, 62 años, de origen nigeriano, reside en Spirano, un pueblo de 5.700 habitantes de la provincia de Bergamo, en la región de Lombardía. Lo paradójico es que Tony Iwobi, con una licenciatura en informática y una empresa en este sector, con dos hijos, entrará en la Cámara alta en representación del partido xenófobo que lidera Matteo Salvini, la Liga Norte, de extrema derecha, que en las elecciones generales del pasado domingo logró el 17,5 % de los votos, el mayor porcentaje de su historia, superando a su aliado Forza Italia, de Silvio Berlusconi. Iwobi está inscrito desde hace 25 años en la Liga Norte y tras ser elegido senador ha dado las gracias en su página de Facebook a Salvini: «Es un gran líder que ha convertido a la Liga en la primera fuerza política del centroderecha». Llegó a Italia con 22 años, con una visado para estudiar en la universidad de Perugia, y ha sido responsable de inmigración de la Liga, elegido por el propio Salvini. En la Liga lo llaman, sin embarazo, el liguista negro, y hace un par de años, en la convención anual del partido, un discurso suyo desde el palco se convirtió en viral en las redes sociales, porque el lema fundamental de su argumentación fue el mismo que ha hecho famoso Matteo Salvini, es decir, se debe «ayudar a los inmigrantes en su país de origen»: «La izquierda quiere hacernos creer que la acogida es solo cuestión de solidaridad, pero nosotros nos oponemos. En realidad, la inmigración es gestionada por la criminalidad. Toda África en Italia no cabe. Por tanto, nosotros lo decimos: Hay que ayudarles en su casa», sentenció Toni Iwobi. «África no cabe en Italia» El nuevo senador nació en una familia católica de diez hermanos -viven seis- y todos los años regresa de vacaciones a Nigeria. Iwobi fue muy crítico con las posiciones de Cecile Kyenge, ministra de color en el gobierno de Enrico Letta. Se opuso muy duramente a la batalla de la ministra en favor de la concesión de la nacionalidad a los hijos de inmigrantes nacidos en Italia («ius soli»): «Eso es una locura. En principio, un niño italiano con dos padres extranjeros sería ya un problema, según mi opinión. Pero, sobre todo, el «ius soli» permitiría la invasión de mujeres inmigrantes, que vendrían a dar a luz a Italia, solamente para tener la nacionalidad de forma automática. Sería un caos incontrolable. Y luego, ¿quién pagaría los servicios sociales para todos los nuevos ciudadanos, teniendo en cuenta que no hay dinero ni siquiera para las familias italianas?», concluyó Iwobi, quien demostró tener muy bien aprendida la lección que durante estos años ha repetido por toda Italia su líder Salvini. Expulsar a 600.000 inmigrantes Ese miedo que la Liga ha extendido por todo el país le ha permitido recoger resultados impresionantes. Un caso emblemático es Macerata, ciudad en la que un militante de la Liga Norte, Luca Traini, 28 años, disparó con una pistola contra personas de color, hiriendo a seis de ellas, el pasado 3 de febrero. Allí la Liga Norte obtuvo, en las elecciones del 2013, un 6% de votos y el pasado domingo llegó al 21%. «La culpa del ataque de Macerata es de quien abre las puertas a los clandestinos», dijo entonces Matteo Salvini, quien prometió en la campaña electoral expulsar a 600.000 inmigrantes cuando fuera elegido primer ministro. El senador Iwobi considera su elección una «bella noticia»: «Ahora se abre una fase llena de responsabilidad. Yo pertenezco a la patria, pero también a los territorios que me han elegido. No hay que olvidar de dónde se viene», declara el senador, quien se deshace en elogios hacia su líder: «Salvini es un gran dirigente que tutela a los inmigrantes. Los regulares son sus hermanos». «Raza blanca», en peligro Sin duda, la noticia es por los menos singular: Iwobi ha llegado a ser senador gracias a una fuerza que ha hecho de la batalla a la inmigración uno de sus caballos de batalla. Basta con recordar una declaración, durante su campaña electoral, de Attilio Fontana, elegido el pasado domingo presidente de Lombardía, que Iwobi considera su territorio. Fontana expresó su temor por que la «raza blanca» corre peligro de extinción si no se frena drásticamente el número de inmigrantes: «No podemos aceptar a todos los inmigrantes que llegan; debemos decidir si nuestra etnia, nuestra raza blanca, nuestra sociedad deben continuar a existir o deben ser canceladas». Ante el escándalo que suscitó, incluso en Europa, Fontana se justificó diciendo que había sido un «lapsus». Matteo Salvini se ha alegrado, como no podía ser de otra forma, de la elección de Iwobi, aprovechando la noticia para escribir en Facebook: «El racismo está solamente en la izquierda».
06-03-2018 | Fuente: elpais.com
Las lágrimas del Caimán
Silvio Berlusconi, en ?shock? por el desastroso resultado, se atrinchera en su mansión y emite un vídeo en el que asegura que sigue siendo el garante del centroderecha
06-03-2018 | Fuente: abc.es
Bruselas, preocupada ante el auge de los euroescépticos
La Unión Europea ha desarrollado ya una cierta estrategia sistemática para asumir la situación cuando en los países miembros se dan resultados electorales a contracorriente. Este lunes, los portavoces de la Comisión se limitaban a decir que están a la espera de los resultados definitivos, aun sabiendo perfectamente que no es probable que cambien las líneas generales de lo que ya se sabía a mediodía, es decir, que las principales fuerzas políticas que salen reforzadas de estas elecciones generales en Italia son antieuropeas o como poco bastante euroescépticas. Pero para Bruselas, mientras no se nombre otro gobierno, «Italia ya tiene uno en funciones» con el que no le importa seguir trabajando el tiempo que sea necesario, que en este caso se da por descontado que pueden ser unos cuantos meses. Margaritis Schinas, el portavoz oficial del presidente Jean-Claude Juncker, dijo que la institución confía ahora en las habilidades del presidente de la República, Sergio Mattarella, para encontrar una salida a este laberinto en el que han puesto al país los electores. Italia conoce desde hace ya unos años una inestabilidad recurrente y, en los hechos, fue el primer país al que se sometió desde Bruselas a una operación que en 2011 acabó derribando a Silvio Berlusconi para sustituirlo por una sucesión de «técnicos» como el excomisario Mario Monti, con el único respaldo del Parlamento. En esta ocasión se había hablado de acudir a la figura del actual presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, como un hombre seguro y responsable, que tenía el respaldo del centro-derecha moderado. Pero ni siquiera esa opción es fácil ahora que han sido los extremistas de la Liga los que han obtenido un mejor resultado que Forza Italia. Así las cosas, para Bruselas no hay prácticamente una buena solución, salvo la muy remota de reconstruir en Italia una «gran coalición» a la alemana. Tanto si la mayoría la encabeza el partido más votado, el Movimiento 5 Estrellas, alineado con los eurófobos británicos del UKIP, como la Liga, que está en el mismo grupo que la ultraderechista francesa Marine Le Pen, en cualquier caso es previsible que no pondrán las cosas fáciles. La dimensión del problema La ventaja de la Comisión Europea es que ya han ensayado antes con todo tipo de formaciones y han logrado neutralizarlas con éxito, desde la ultraderecha austriaca hasta los populistas de extrema izquierda en Grecia. La diferencia es que Italia no es un país cualquiera, sino que se trata de la tercera economía de la eurozona y que arrastra un problema muy grave de deuda pública. Un movimiento de pánico de los mercados y el sistema financiero de Italia puede revelarse como muy vulnerable. E Italia no es Grecia. El tamaño de Italia no solo importa como factor económico. Las elecciones europeas serán el año que viene y una traslación de estos resultados al Parlamento Europeo puede ser extremadamente tóxica para la estabilidad de las instituciones comunitarias. Hasta ahora el grupo socialista en la Eurocámara ha sido un factor de estabilidad, pero los resultados en Italia confirman claramente la tendencia hacia la disolución de las fuerzas socialdemócratas, entre las que el PD italiano es todavía una pieza clave. Sin los laboristas británicos -porque salen de la UE-, sin fuerza en Francia ni en Italia, casi desaparecidos en Holanda y de capa caída en Alemania, los socialistas europeos pueden quedar superados por fuerzas populistas y hostiles a las ideas europeas en la próxima legislatura. Así que por ahora la Comisión ha dado a entender que piensa trabajar con el Gobierno en funciones, y seguramente aprovechará para intentar adelantar ciertas decisiones estratégicas, pensando en los próximos presupuestos.
05-03-2018 | Fuente: abc.es
Berlusconi ve «margen» para que gobierne una coalición de centro-derecha en Italia
Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi, ha defendido este lunes la victoria de la coalición de centro-derecha en las elecciones de este domingo y ha considerado que hay margen para «reforzar» esta alianza con el fin de «obtener el mandato para gobernar». Según ha informado en su cuenta de Twitter la formación, Berlusconi se ha reunido esta tarde con el líder de la Liga, Matteo Salvini, cuyo partido ha superado en votos a Forza Italia, alcanzando en torno al 18%, frente al 14% de los segundos. Berlusconi «ha confirmado que con este resultado las fuerzas del centro-derecha podrán reforzar la coalición que deberá obtener el mandato de gobernar Italia para hacer funcionar de nuevo el país», según su partido. «El centro-derecha es el vencedor político» «El centro-derecha es el vencedor político de las elecciones», ha reclamado Forza Italia, poniendo en valor que tras cinco años en la oposición, las propuestas que han realizado de «recorte de la presión fiscal y una política distinta de inmigración» han sido valoradas por los italianos. Asimismo, sin entrar a valorar el hecho de que la Liga ha quedado por delante, sí ha resaltado «la aportación numérica y política» realizada a la coalición «pese a la gran desventaja» causada por el hecho de que Berlusconi, inhabilitado hasta 2019, no podía ser candidato. El antiguo primer ministro, que había presentado como candidato a «premier» al actual presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, no ha hecho ningún comentario público sobre el resultado electoral, que supone una importante pérdida de apoyos para Forza Italia, ya que en las anteriores elecciones de 2013, entonces como la Casa de la Libertad, había obtenido 29,95% de los votos.
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