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12-03-2016 | Fuente: abc.es
Monawar Hussain, imán de Oxford: «Para vencer al islamismo radical hay que acabar con la ultraderecha»
La filtración de un desertor del Daesh desveló los nombres de 22.000 yihadistas extranjeros. Entre los británicos figura el rapero Abdel Bary, quien fue (falso) sospechoso de encarnar a «Jihadi John». Como él, unos 700 británicos han viajado a Irak y Siria llamados por la «guerra santa». Cerca de la mitad han vuelto a las islas, amenazando la seguridad nacional. En la lucha contra la radicalización de los jóvenes y por el diálogo interreligioso en Gran Bretaña se centra la organización «The Oxford Foundation» que preside Monawar Hussain, imán de la reputada universidad británica. También es el primer tutor musulmán de la «fábrica de primeros ministros» Eton College. De visita en España por un congreso organizado por el Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra. Hussain, aunque nació en Reino Unido, es hijo de inmigrantes de Cachemira, que llegaron en los años sesenta a Reino Unido en busca de mejores oportunidades. Prosperaron en una empresa petrolera. Monawar iba a seguir los pasos de su progenitor hasta que la muerte de su madre le cambió la vida. A los 30 se dedicó cuerpo y alma al islam y, desde hace unos años, a la lucha contra el fanatismo y la captación de jóvenes por los radicales. Ahora es una de las voces musulmanas más autorizadas de Reino Unido. «Los musulmanes tienen mucho que ofrecer a Europa», dice. Es suní, como los imanes que ejecutaron los terroristas -también «suníes»- de Daesh al tomar Mosul por oponerse a su radicalismo: «Occidente debe darse cuenta de que ellos son antiislam, antisuníes y antihumanidad», asevera. -¿Hay barrios británicos regidos por la sharía? -Sí hay individuos que hacen cosas malas, pero no quiere decir que lo hagan todos los inmigrantes. Una gran mayoría rechaza a Daesh. En estos barrios de Birmingham, Luton o Londres son apenas cinco de entre miles los que echan de las calles a quienes beben alcohol. Deben ser arrestados y no representan a toda una comunidad. -¿Los barrios pobres del país son canteras para la captación? -No compro esa idea. Creo que lo que alimenta la radicalización es el aislamiento intencionado de los demás, no tanto la pobreza o la falta de oportunidades. -¿Está en contacto con imanes salafistas? -Sí, he coincidido bastante con muchos de ellos. Les digo: «¿En serio quieres imponer tu interpretación a los demás? ¿Que haya una sola voz? Es muy corto de miras». Aunque en persona no me dicen nada, seguro que piensan que soy un verdadero imán. -¿Por qué se difunde el radicalismo? -Expandir el fundamentalismo da influencia política. Utilizan la religión para su propia agenda. Es una ideología que tiene mucho dinero detrás. -¿De dónde viene? -De los países de Oriente Medio, pero no puedo decir más. No soy político. -¿De Arabia Saudí? -Sin comentarios. -¿Acuden jóvenes ya muy radicalizados a su organización? -Sí, han venido. Las escuelas nos previenen al instante de cuando algún estudiante accede a material extremista en internet, con las imágenes de violencia en Palestina o en Siria. Cuando hay un virus hay que utilizar el antídoto. Y eso es ofreciéndoles argumentos contra la ideología del Daesh, que entiendan y tengan distintos puntos de vista. Ayudar a tus padres es la yihad (lucha), no hay que irse tan lejos. -¿Está a favor de la rehabilitación de antiguos yihadistas? -Me parecen útiles estos centros, pero más útil es educarles antes que los terroristas y antes de que sea demasiado tarde. -¿El islam está enfrentado a la democracia? -El problema real es que no hay democracia en Oriente Medio. La aspiración de la gente es conseguir la democracia y si no, ¿por qué querrían venir a Europa si odian la democracia? No hay un conflicto entre islam y democracia. -¿Daesh está dividiendo Europa? -Para derrotar al extremismo hay que derrotar a la extrema derecha también, estar todos juntos. Ellos odian que estemos juntos y luchemos juntos. Beben uno del otro y los europeos están en medio. El Daesh intenta dividirnos con todas sus fuerzas. Necesitamos que los servicios inteligencia, la policía, las comunidades religiosas trabajen juntos detrás de quienes quieren expandir este radicalismo. Si estamos separados, esta gente seguirá. Tenemos un peligro enorme detrás de nosotros. -Desde los atentados en París, ¿hay mayor islamofobia en su país? -Hay una cierta subida, sí. La británica es una sociedad muy tolerante, como su cultura. Así que en realidad no es tanto islamofobia sino racismo. Solo racismo. Me preocupa mucho y también supone una gran amenaza para la sociedad europea. Anders Breivik mató a muchos inocentes. Tienen armas. Supone una amenaza real amenaza, especialmente con los inmigrantes. -¿Debe aprender Francia del modelo británico para la inmigración? -Conozco el problema de los suburbios, del racismo, y las tensiones en Francia. Creo que el modelo que tenemos en mi país es el correcto, y quizá los franceses deberían aprender de nosotros. No tenemos esos guetos, hay interacción y más oportunidades. -¿Es inglés o musulmán? -Cuando hablamos de identidad, de mi propia identidad, soy británico pero mis padres son de Cachemira, eso forma mi identidad. Soy suní, sigo una escuela espiritual particular. Cuando voy a Cachemira, la gente sabe que no soy como ellos porque no hablo la lengua de forma fluída entre otras cosas. Tenemos multitud de identidades. -¿El islam necesita a «un Papa Francisco» como una única voz? -Intentamos tener una voz contra el terrorismo, pero nuestra tradición nos da diferentes interpretaciones. No como la Iglesia Católica. El chiismo sí puede parecerse con los ayatolás. No, no queremos (un Papa) como líder único, somos más fuertes, nuestra tradición nos ha demostrado que no tenemos que estar de acuerdo en todo, debemos debatir y buscar consensos. -¿Ha sido amenazado? -No he recibido amenazas, pero si te soy sincero, no he seguido mucho los medios. Ayuda que no tengo Facebook y vivo más aislado de esto.
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