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Noticias de seguridad nacional

17-06-2019 | Fuente: abc.es
Irán dice que violará el límite de enriquecimiento del acuerdo nuclear en diez días
Irán cumple la palabra dada el 8 de mayo y «dentro de 10 días, el 27 de junio» superará el límite de la reserva de 300 kilogramos de uranio enriquecido establecido en el acuerdo nuclear firmado en 2015, un acuerdo que Donald Trump hizo saltar por los aires con la retirada unilateral de Estados Unidos y la vuelta de las sanciones a la república islámica. El portavoz de la Agencia de Energía Atómica de Irán (AEAI), Behruz Kamalvandí, informó en una rueda de prensa televisada que en estas semanas han cuadruplicado la producción de uranio y que el ritmo "va a ir acelerándose". El portavoz adelantó que en dos meses y medio se superará también el umbral de 130 toneladas permitidas de almacenamiento de agua pesada, el segundo de los puntos que los iraníes anunciaron iban a dejar de cumplir como medida de presión a Europa para pedir medidas de urgencia que les ayuden a superar los castigos de Trump. Trump mató el acuerdo firmado por Barack Obama y el presidente Hasán Rohani comenzó a enterrarlo con el anunció de la suspensión de varios compromisos que será realidad en un plazo de diez días. Hasta la fecha la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) ha certificado que los iraníes han cumplido todo lo acordado, pero esto cambiará el 27 de junio. Kamalvandí dijo que aun no han decidido qué hacer con el uranio enriquecido, pero no descartó «pasar de 3,68% hasta cualquier otro porcentaje en función de las necesidades del país». Este es el nivel en el que este combustible atómico sólo puede ser empleado para aplicaciones civiles, y no militares, y es el que los iraníes se comprometieron a respetar a cambio del levantamiento de las sanciones. Los pasos futuros de Irán están en manos de Consejo Supremo de la Seguridad Nacional. Ha pasado algo más de un mes desde el anuncio de Rohani, un tiempo marcado por el aumento de tensión en el Golfo de Omán, donde se han producido seis ataques contra petroleros de los que Irán y Estados Unidos se acusan mutuamente. La presión crece en torno a un régimen islámico que espera una reacción in extremis de los países europeos firmantes del pacto (Francia, Alemania y Reino Unido) para que tomen medidas prácticas que les ayuden a superar unos castigos de Trump que asfixian a la economía nacional e impiden la exportación de petróleo, su principal fuente de ingresos. La semana pasada el ministro de Exteriores de Alemania, Heiko Maas, visitó Teherán y aseguró que la Unión Europea «no puede hacer milagros». Desde Bruselas se trabaja en la puesta en funcionamiento del sistema Instex, un mecanismo financiero que facilitará el comercio con Irán, pero que todavía no está operativo. El primer país en reaccionar al anuncio de Irán fue Israel, cuyo primer ministro reclamó «sanciones inmediatas» contra si supera los límites de reservas de uranio. Con acuerdo o sin acuerdo, Benyamin Netanyahu siempre ha desconfiado de los iraníes y apostado por la vía punitiva.
17-06-2019 | Fuente: abc.es
Irán asegura haber desmantelado una «compleja red de ciberespionaje liderada por la CIA»
Las autoridades iraníes han anunciado este lunes el desmantelamiento de una «compleja red de ciberespionaje» que estaría vinculada con Estados Unidos, según ha informado la agencia de noticias iraní «Tasnim». El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Shamjani, ha comentado que Teherán había compartido la información con varios países y que habían sido arrestados presuntos agentes de la CIA. «Los estadounidenses nunca han buscado crear seguridad y estabilidad en la región», ha dicho Shamjani, quien ha subrayado que Irán «ha dicho en repetidas ocasiones que (Teherán) es el garante de la seguridad en el Golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz». Las palabras de Shamjani han sido pronunciadas horas después de que el jefe del Estado Mayor del Ejército iraní, Mohamad Baqeri, negara la implicación de Irán en los ataques de la semana pasada sucedidos en el estrecho de Ormuz. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acusó la semana pasada a Irán del ataque y amenazó con posibles respuestas. Pese a las acusaciones de Trump y de otros miembros de su Gobierno contra Irán por el incidente, las autoridades iraníes han negado cualquier responsabilidad. El Gobierno iraní anunció viernes el envío de un grupo de experto al lugar del presunto ataque. Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, expresó el mismo viernes su preocupación por los incidentes y abogó por la apertura de una investigación internacional para aclarar lo sucedido.
16-06-2019 | Fuente: abc.es
Pekín fracasa al tratar de imponer su modelo autoritario a Hong Kong
Por su cumpleaños, el presidente de China, Xi Jinping, se llevó ayer el peor regalo que podía imaginar. Forzado por las protestas más masivas que se recuerdan en Hong Kong, el Gobierno local suspendió su polémica ley de extradición a China. En una abarrotada rueda de prensa con medios venidos de todo el mundo, la jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, aplazó sin fecha el debate parlamentario de dicho proyecto de ley. Después de que decenas de miles de personas, sobre todo jóvenes y adolescentes, bloquearan el miércoles el Parlamento enfrentándose a la Policía, Lam cedió finalmente a la presión popular. «Anuncio ahora que el Gobierno ha decidido suspender el ejercicio de la enmienda legislativa, reiniciar nuestra comunicación con todos los sectores de la sociedad para explicar mejor nuestro trabajo y escuchar diferentes opiniones», leyó Lam en su comparecencia, primero en cantonés y luego en inglés. Aunque aseguró que «no tenemos intención de establecer un plazo» para tramitar el proyecto de ley, no cree que «pueda hacerse antes de final de año» porque quiere abrir un nuevo periodo de consultas públicas. La comunicación sobre la ley de extradición es uno de los aspectos que el Gobierno pretende corregir, ya que ha despertado el miedo en la sociedad hongkonesa pese a que las autoridades insistían en que solo se aplicaría a delitos violentos con más de siete años de cárcel y se respetarían los derechos humanos. «Ha habido inexactitudes y no hemos hecho un trabajo lo suficientemente bueno para convencer a la gente», admitió Lam, quien pidió disculpas por esta gestión pero no por la represión policial de las protestas del miércoles. Esquivando las continuas preguntas de la Prensa sobre su dimisión, defendió la labor «defensiva» de la Policía al dispersar con gases lacrimógenos el cerco al Parlamento, que se saldó con más de 80 heridos ? 20 de ellos agentes ? y once detenidos. «La concentración del miércoles no fue pacífica y los manifestantes se enfrentaron con armas a la Policía, que trabajó muy duro para mantener el orden y se mostró comedida», justificó la jefa ejecutiva. Con el fin de evitar más incidentes violentos como los del miércoles, que han conmocionado a una ciudad tan cívica como Hong Kong, Lam ha optado por aplazar una iniciativa que ha causado una profunda división social y ha acaparado la atención internacional. A pesar de este evidente fallo de gestión política, aseguró contar con «la comprensión y el apoyo del Gobierno central» amparándose en el principio de «un país, dos sistemas», que en teoría concede cierta autonomía a esta antigua colonia británica. Según explicó, su objetivo solo era resolver los vacíos legales que sufre Hong Kong por la falta de acuerdos de extradición con 170 países, que han impedido castigar el crimen cometido el año pasado por uno de sus ciudadanos en Taiwán. Pero lo único que ha conseguido es despertar el miedo entre los hongkoneses a perder sus libertades y ser juzgados en China continental, donde los tribunales están supeditados al régimen del Partido Comunista. Una vez más, Pekín ha fracasado al intentar imponer su modelo autoritario a la excolonia, devuelta por el Reino Unido en 1997. Seis años después, China quiso promulgar una ley de seguridad nacional que penaba la subversión y fue rechazada por la sociedad hongkonesa. Prevista por el artículo 23 de la Ley Básica, aún por desarrollar, dicha moción sacó a la calle a medio millón de personas el 1 de julio de 2003 (aniversario de la devolución) al temer que restringiría sus libertades, mayores que en el resto del país. Como esta ley de extradición, fue suspendida y sigue en el cajón, pero los activistas temen que el régimen pueda recuperarla. En 2012, decenas de miles de estudiantes se rebelaron contra una Ley de Educación Patriótica que consideraban un lavado de cerebro, obligando también al Gobierno a retirarla. Entre los organizadores de las protestas figuraban muchos de los jóvenes que dirigieron en 2014 la «Revuelta de los Paraguas», que ocupó tres puntos neurálgicos de la ciudad durante casi tres meses para reclamar pleno sufragio universal. Aunque aquel movimiento fracasó y sus líderes, como el precoz Joshua Wong, acabaron en la cárcel por desórdenes públicos, sembró las bases de este movimiento que, cinco años después, ha tumbado ? aunque sea temporalmente ? la ley de extradición. Aprendiendo la lección, los jóvenes y adolescentes que bloquearon el Parlamento el miércoles se organizaron a través de Telegram, una red social encriptada, para no ser detectados y se taparon los rostros con máscaras para evitar ser reconocidos. En caso de ser identificados, se enfrentan a penas de hasta diez años de cárcel por disturbios. Al cada vez mayor control político y económico de Pekín se suma la creciente llegada de chinos del continente, que está generando tensiones sociales. Pero, como reconoce una de las participantes en las protestas, una universitaria de 21 años que se presenta como «Señorita Wong», «el problema no es China, sino su régimen totalitario, en el que no confiamos porque no compartimos los mismos valores». Provocando justo el efecto contrario, el autoritarismo chino ha rebelado a la juventud hongkonesa, despertando una conciencia política que no tenían las pragmáticas generaciones anteriores. De momento, Hong Kong le ha ganado la batalla a Pekín, pero aún queda la guerra por la democracia. Suicidio como protesta contra el Gobierno A pesar del aplazamiento «sine die» de la ley de extradición a China, un hombre murió ayer en un aparente caso de suicidio después de que la jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, anunciara su decisión. Según informa el portal de noticias Hong Kong Free Press (HKFP), un joven con un chubasquero amarillo (color de la protesta) se subió a unos andamios en el centro comercial Pacific Place, donde desplegó una pancarta que rezaba: «No a la extradición a China. Retirada total de la ley. No somos alborotadores. Libertad para los estudiantes y heridos. Carrie Lam, dimite. Ayuda para Hong Kong». Aunque los bomberos y otros manifestantes intentaron disuadirlo y colocaron un enorme colchón hinchable, cayó sobre el asfalto y falleció. Para recordar su sacrificio, las redes sociales pedían anoche que los asistentes a la marcha de hoy llevaran una flor.
13-06-2019 | Fuente: abc.es
Pompeo acusa a Irán de los «ataques» a petroleros en el golfo de Omán
EE.UU. responsabilizó este jueves sin ambages a Irán de estar detrás de un nuevo ataque a barcos petroleros en el golfo de Omán, en un episodio que dispara la tensión entre Washington y Teherán. Dos barcos fueron atacados hoy por la mañana cuando cruzaban el estrecho de Ormuz, la puerta de entrada y salida del Golfo Pérsico y de buena parte del comercio de petróleo y combustible mundial. El incidente se produce después de que en abril Irán amenazara con cerrar ese paso marítimo y semanas después de un ataque similar a otros barcos petroleros. Pocas horas después de conocerse la noticia, el secretario de Estado de EE.UU., Mike Pompeo, comparecía para acusar a la República Islámica de estar detrás del ataque. «El Gobierno de EE.UU. ha determinado que la República Islámica de Irán es responsable de los ataque ocurridos hoy en el Golfo de Omán», dijo el jefe de la diplomacia estadounidense en una breve comparecencia de prensa, en la que no admitió preguntas. «La determinación está basada en inteligencia, las armas usadas, la capacitación necesaria para ejecutar la operación, ataques similares de Irán a barcos y el hecho de que no hay ningún grupo aliado en el área que tenga los recursos y la capacidad para actuar con ese alto nivel de sofisticación». En mayo, después de que se produjeran los primeros ataques a petroleros, el asesor de seguridad nacional, John Bolton, dijo que era «casi seguro» que Irán estaba detrás. «¿Quién si no lo va a estar haciendo», dijo Bolton, que no ha presentado pruebas concluyentes sobre su acusación hasta el momento, a pesar de que prometió llevarlas al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. «Se trata de una campaña inaceptable de escalada de tensiones», dijo Pompeo sobre la actuación de Irán en la región, presente en varios conflictos contra aliados estadounidenses, como es el caso de la guerra civil en Yemen. Bombas lapa Según aseguraron fuentes del Pentágono a varios medios estadounidenses, la sospecha de las autoridades militares es que los ataques fueron realizados por submarinistas que colocaron bombas lapa en los barcos. Los tripulantes del destructor «USS Bainbridge», que estaba en la zona y ayudó en el rescate de uno de los barcos atacados, informaron de la presencia de uno de esos artefactos, que no había explotado, en una de las naves. El último ataque ha coincidido con la visita a Irán del primer ministro de Japón, Shinzo Abe. En su entrevista con el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, Abe le entregó un mensaje de Trump. Khameini lo rechazó: «No considero a Trump merecedor de ningún intercambio de mensajes, y no tengo una respuesta para él, ni ahora ni en el futuro». «Irán ha rechazado la diplomacia», reaccionó Pompeo, que añadió que Irán además había «insultado» a Japón, ya que una de las naves estaba vinculada al país asiático. Más gasolina El incidente echa más gasolina a una relación entre Washington y Teherán de por sí explosiva, sobre todo tras la llegada de Donald Trump al poder. El presidente de EE.UU. ha cancelado el acuerdo nuclear con Irán -a pesar de la oposición de sus aliados europeos-, ha reforzado la presencia militar en la región (hace seis semanas, envió un portaaviones y un barco de guerra), ha ampliado las sanciones económicas contra Teherán, ha dado apoyo a Arabia Saudí en la guerra civil de Yemen -donde Irán respalda a los rebeldes hutíes- e insiste en reforzar militarmente a Riad, incluso con la oposición de sus aliados republicanos en el Congreso. Ante la posibilidad de que la escalada lleve a un conflicto bélico, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, aseguró desde Nueva York «si hay algo que el mundo no se puede permitir es una gran confrontación en la región del Golfo». El Consejo de Seguridad de la ONU se citó este jueves por la noche para tratar el incidente de los petroleros, en una reunión de urgencia solicitada por la delegación estadounidense.
13-06-2019 | Fuente: abc.es
El ataque a los petroleros complica la frágil relación entre EE.UU. e Irán
El ataque sufrido por dos petroleros este jueves en el estrecho de Ormuz dispara las tensiones entre EE.UU. e Irán, que desde hace meses intercambian amenazas y toman posiciones enfrentadas en la región, en una escalada que podría llevar a un enfrentamiento bélico. La autoría de los ataques todavía no ha sido determinada. Irán, a través de su ministro de Asuntos Exteriores, Javad Zarif, ha tratado de explicar el incidente como una provocación para aumentar las tensiones: «Calificarlo de sospechoso no llega a describir lo que ha pasado esta mañana», ha asegurado en Twitter. De momento, no ha habido una reacción oficial de EE.UU., que solo ha dejado constancia del incidente en un comunicado de la Armada, en el que explica que sus fuerzas recibieron dos llamadas de emergencia en la mañana del jueves y que el destructor «USS Bainbridge», presente en la región, «ha prestado asistencia» a los buques. No hay duda, sin embargo, de hacia dónde apuntará la autoría la Administración Trump. Hace dos semanas, después de otro ataque a naves petroleras en la misma zona, el asesor de seguridad nacional, John Bolton, dijo que era «casi seguro» que Irán estaba detrás. «¿Quién si no lo va a estar haciendo?», dijo Bolton, que no ha presentado pruebas sobre su acusación hasta el momento, a pesar de que prometió llevarlas al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Tras ese ataque, EE.UU. no dudaba en que habría más incidentes. «La amenaza de ataque es inminente», aseguró la semana pasada el general Frank McKenzie, responsable militar del Mando Central de EE.UU., y apuntó a Irán o a entidades de su círculo como sospechosos. Los ataques a los petroleros echan gasolina a una relación entre Washington y Teherán de por sí explosiva, sobre todo tras la llegada de Donald Trump al poder. El presidente de EE.UU. ha cancelado el acuerdo nuclear con Irán ?a pesar de la oposición de sus aliados europeos?, ha reforzado la presencia militar en la región (hace seis semanas, envió un portaaviones y un barco de guerra), ha ampliado las sanciones económicas contra Teherán, ha dado apoyo a Arabia Saudí en la guerra civil de Yemen -donde Irán respalda a los rebeldes hutíes- e insiste en reforzar militarmente a Riad, incluso con la oposición de sus aliados republicanos en el Congreso. Teherán, por su parte, tampoco parece inclinada a rebajar las tensiones. El segundo ataque a petroleros ha coincidido con la visita a Irán del primer ministro de Japón, Shinzo Abe. En su entrevista con el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei, Abe le entregó un mensaje de Trump. Khameini lo rechazó: «No considero a Trump merecedor de ningún intercambio de mensajes, y no tengo una respuesta para él, ni ahora ni en el futuro».
13-06-2019 | Fuente: abc.es
Trump pasa página al intento de caída abrupta de Maduro
Estados Unidos ha cambiado el paso en relación a Venezuela. El momento de la máxima presión para una caída abrupta del régimen chavista se ha agotado sin el resultado esperado y ahora las circunstancias conducen a una negociación entre las partes, según advertían los últimos días en Washington diversas fuentes consultadas. La tibieza de la mayor parte de la comunidad internacional a la hora de jugar a fondo la carta del reconocimiento a Juan Guaidó dio aire a Vladimir Putin para pujar fuerte por Nicolás Maduro y con ello este mantuvo el respaldo del Ejército. Donald Trump ya ha reconducido la situación sugiriendo que Rusia ha dejado de ser una amenaza ante la cual EE.UU. deba actuar. Su «tuit» diciendo que los soldados rusos habían abandonado Venezuela tenía esa finalidad. En realidad ese personal militar va y viene, y si en un momento dado un grupo mayor de ellos salió del país fue por falta de pago. El mensaje de Trump obligó a Maduro a pagar rápidamente el monto debido, ante el riesgo de que los generales chavistas asumieran que Putin le había dejado solo. Por su parte, Maduro ha señalizado esa recobrada «normalidad» abriendo de nuevo las fronteras con Colombia y Brasil, mientras que Guaidó, reticente a una negociación, ya ha admitido la posibilidad de un proceso encauzado desde Noruega. En esa negociación, avalada internacionalmente en un proceso que para que llegue a buen fin debe ser más amplio y riguroso que las experiencias anteriores en la República Dominicana, Maduro puede lograr su máximo objetivo ?mantenerse en el Palacio de Miraflores hasta la celebración de nuevas elecciones presidenciales; es decir, sin darse el cese inmediato de la usurpación, como reclama Guaidó?, mientras que la oposición puede aspirar a lo debería ser su absoluta línea roja: obligar a unas elecciones transparentes (mediante un consejo nacional electoral abierto, sin uso de máquinas de votación, con registro electoral revisado y público). Trump pierde interés Tras el fracaso de la acción del 30 de abril, que iba a suponer el derrocamiento de Maduro, Washington ya ha desistido de provocar la marcha inmediata del líder chavista. Además de la dificultad de volver a conjuntar una conspiración interna contra Maduro, como la que había implicado al ministro de Defensa, Vladimir Padrino, y al presidente del Tribunal Supremo de Justicia, Maikel Moreno, la cuestión es que el propio Trump ya ha perdido interés en forzar algo que ha demostrado ser más complicado de lo que le aseguraban John Bolton, consejero de Seguridad Nacional, y otros colaboradores. En las conversaciones directas mantenidas entre la Casa Blanca y el Kremlin, así como en los contactos entre el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, y el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, la Administración Trump podría ya haber cedido a alguna exigencia de Moscú respeto a la presión estadounidense en el «extranjero próximo» de Rusia a cambio de la aceptación de Vladimir Putin de que haya nuevas elecciones presidenciales en Venezuela. La necesidad de una salida negociada se está abriendo paso habida cuenta de que ni Guaidó ha podido acabar con Maduro, ni Maduro con Guaidó. El tiempo corre contra Guaidó La Administración Trump, no obstante, está decidida a seguir quitándole el oxígeno a Maduro mediante la aplicación de sanciones, cuyo plena implementación debiera producirse a finales de julio. Como en todos los procesos de diálogo anteriores, el tiempo corre a favor de Maduro, por lo que esa presión internacional es imprescindible. En apenas seis meses concluirá el mandato de Guaidó, quien a comienzos de enero debiera ceder el cargo de presidente de la Asamblea Nacional al dirigente de alguno de los partidos menores de la oposición, de acuerdo con el pacto establecido tras la victoria opositora en las legislativas de 2015. Aunque excepcionalmente se apruebe la renovación de Guaidó, en diciembre de 2020 debiera haber nuevas elecciones a la Asamblea, ocasión que el chavismo está esperando para intentar volver a controlar esa crucial institución. Además, cuanto más tiempo pase, mayor será el éxodo de venezolanos dada la desmoralización de quienes habían creído en la ofensiva de Guaidó y el agravamiento de la situación por el efecto de las sanciones. Cuando más tarden las elecciones, mayor capacidad tendrá Maduro de controlar un electorado cada vez más reducido a las clases populares que comen de la «beneficencia» chavista y más argumentos en su mano para celebrar conjuntamente las presidenciales y las legislativas, acortando así el mandato de la Asamblea Nacional.
13-06-2019 | Fuente: abc.es
Caos en Hong Kong por las protestas contra la ley de extradición a China
Con nubes de gases lacrimógenos de las que llovían cañonazos de agua, entre gritos y carreras, el caos se tragó ayer a Hong Kong. Esta ciudad de 7,5 millones de habitantes, una de las más pacíficas, desarrolladas y cívicas del mundo, vivió una de sus jornadas más convulsas por las multitudinarias protestas contra la ley de extradición a China, que fueron dispersadas con contundencia por la Policía. Decenas de miles de personas, sobre todo jóvenes y hasta adolescentes que todavía van al instituto, cercaron por la mañana el Parlamento local para impedir la tramitación del controvertido acuerdo, que temen les merme sus libertades, mayores que en el resto de China. Cortando la avenida de cinco carriles en cada sentido frente a las sedes del Gobierno y el Consejo Legislativo (Legco), los manifestantes querían bloquear los accesos durante 61 horas para que transcurriera el plazo del debate y se tuviera que convocar otra sesión. «Los jóvenes crecimos con valores ingleses, no chinos» P. M. Díez | Enviado especial a Hong Kong Más allá del amplio rechazo a la ley de extradición, las protestas de ayer en Hong Kong demuestran el fracaso de su asimilación por parte de China. Devuelta por el Reino Unido al autoritario régimen de Pekín en 1997, esta ciudad semi-autónoma goza de más libertades que el resto del país bajo el principio de «un país, dos sistemas», vigente durante medio siglo. Pero los hongkoneses se quejan de que las están perdiendo. «Hay una brecha generacional que se está abriendo más y más. Nuestros padres compartían con China la misma cultura y la misma patria, pero los jóvenes hemos crecido bajo la influencia británica y tenemos valores occidentales que el régimen de Pekín no comparte», reflexionaba anoche con ABC Davis Chan, un consultor de 28 años. Alrededor de la barricada de Wan Chai, donde se refugió uno de los últimos reductos de los manifestantes desalojados del Parlamento, Chan aseguraba que «no nos gusta la ley de extradición porque no confiamos en Pekín». Con pesimismo, vaticinaba que «en 2047, cuando concluya la vigencia del modelo ?un país, dos sistemas?, Hong Kong será una ciudad china más, como Pekín o Shanghái, y habrá perdido su identidad». Por el miedo a vivir bajo un régimen totalitario que limita las libertades de las que disfruta Hong Kong, aseguró que mucha gente está pensando en emigrar. En 2003, una manifestación con medio millón de personas obligó al Gobierno local a retirar la ley de seguridad nacional que quería imponer China. Aunque un millón de personas (240.000 según la Policía) rechazaron el domingo la polémica ley de extradición, nadie en Hong Kong cree que el régimen, con el presidente Xi Jinping al frente, escuchará ahora a la gente y acabará retirándola. Así se lo explicaba a ABC Johnson, un estudiante de 17 años que se tapaba el rostro con una máscara junto a otros compañeros de clase bajo el paso elevado que comunica la estación de metro de Admiralty, en la isla de Hong Kong, con los edificios gubernamentales. Bajo el aguacero que cayó al mediodía, los jóvenes se protegían de la lluvia con sus paraguas, el símbolo de las fallidas protestas pro-democráticas del otoño de 2014 que han recuperado para esta nueva lucha contra el Gobierno local y el régimen chino. «Hemos venido aquí para defender las libertades de Hong Kong, ya que la ley de extradición puede servir para detenernos a cualquiera y juzgarnos sin garantías en China», exponía Michael, otro estudiante de 19 años, los temores que han llevado a buena parte de la sociedad hongkonesa a oponerse al acuerdo. Mentiras del régimen Aunque la jefa ejecutiva de la isla, Carrie Lam, ha prometido que se respetarán los derechos humanos y los tribunales hongkoneses estudiarán caso a caso cada extradición, que será solo para crímenes y violaciones, los manifestantes no la creen. «No es la primera vez que el Gobierno miente y, además, hay otros casos que nos preocupan como los secuestros de libreros», se quejó John, de 18 años, refiriéndose a la desaparición en 2015 de editores críticos con el régimen, que luego fueron mostrados en la televisión estatal china «confesando sus delitos». «No queremos que algo así nos pase a nosotros», justificó el muchacho, que aseguró contar con el apoyo de sus padres y hasta de sus profesores. «Nos han dicho que vengamos, pero que tengamos mucho cuidado», señaló mientras los cabecillas instaban a la multitud a aguantar bajo la lluvia. Aunque los manifestantes lograron que se suspendiera hasta nuevo aviso la segunda lectura del proyecto de ley, provocaron la reacción de la Policía, que empezó a desalojarlos con gases lacrimógenos, pelotas de goma, espray de pimienta y cañonazos de agua. Haciendo con paraguas la clásica formación de la «tortuga romana», los jóvenes resistían los envites asomando levemente sus cabezas, protegidas con cascos, gafas de plástico y mascarillas. Martilleando sus cascos con las porras para asustar a la multitud, los antidisturbios se abrían camino lanzando botes de gas que, en ocasiones, los jóvenes acertaban a devolverles, dibujando estelas humeantes que sobrevolaban la batalla campal. A pesar de algunos choques violentos entre los manifestantes y la Policía, hay que resaltar que los jóvenes apenas han roto ni quemado nada, limitándose a intentar recuperar sus posiciones con paraguas cuando eran forzados a retirarse. De igual modo, los antidisturbios no han tenido que entregarse tan a fondo como sus colegas occidentales cuando tratan de controlar, por ejemplo, las manifestaciones antiglobalización del G20 o, en el caso de España, el acoso al Congreso o las protestas independentistas en Cataluña. Revelando su inocencia, los jóvenes retrocedían entre toses y lágrimas para huir de los gases y avanzaban gritando puño en alto cuando se disipaban. Entonando el grito de guerra de la protesta, «Chet Guo» («¡Retiradlo!»), pedían la anulación del controvertido acuerdo de extradición con el autoritario régimen de Pekín. «¡No podemos permitirlo! Si la ley sale adelante, Hong Kong ya no será Hong Kong nunca más. ¡Seremos China!», gritaba llorando, emocionado, un muchacho de 17 años apodado Natural. Hace cinco años, con solo 12, era demasiado pequeño para unirse a la «Revuelta de los Paraguas» que pidió pleno sufragio universal sin éxito. Pero ahora, aseguraba, «no estoy dispuesto a renunciar a la lucha por la libertad de Hong Kong». Decenas de heridos Tras varias horas de idas y venidas entre cargas de la Policía, resultaron heridas más de 70 personas, de las que 21 eran agentes. Según informaba anoche el periódico «South China Morning Post», la mayoría se recuperaba bien, pero había dos cuyo estado era serio. A tenor de lo visto, es un milagro que la cifra no sea mayor. Pero más por el riesgo de la masa que por la violencia en sí de las protestas o la represión policial. Aunque ambas han sido elevadas para una ciudad tan tranquila como Hong Kong, han resultado mucho menos destructivas que los disturbios que suelen sacudir a Europa o Estados Unidos. A pesar de todo ello, incidentes de esta magnitud son tan poco habituales en Hong Kong que no se veían desde la «Revuelta de los Paraguas» en 2014, que reclamó pleno sufragio universal ocupando casi tres meses la avenida ante el Consejo Legislativo y las sedes del Gobierno local. Por ese motivo, Amnistía Internacional (AI) se apresuró a criticar la actuación de los antidisturbios. «Las feas escenas de la Policía usando gases lacrimógenos y espray de pimienta contra los manifestantes pacíficos son una violación de la ley internacional», denunció su director, Tam Man-kei, según informa el SCMP. Por su parte, la jefa ejecutiva de Hong Kong, Carrie Lam, difundió un vídeo de tres minutos acusando a los manifestantes de organizar «disturbios» por el caos desatado en la ciudad. «Alguna gente ha recurrido a actos peligrosos, o incluso potencialmente fatales. Estos incluyen incendios, usar barras de hierro afiladas y tirar ladrillos a los agentes de Policía, así como destruir instalaciones públicas», censuró Lam. Acusando la inestabilidad, la Bolsa de Hong Kong perdió un 1,8 por ciento y espera con preocupación para ver cómo se desarrolla la jornada de hoy. Una vez desalojados la mayoría de los manifestantes de los alrededores del Parlamento, sus últimos reductos fueron arrinconados en otra avenida contigua, Queensway, y en el Distrito Central, donde los agentes los vigilaban mientras esperaban a que les venciera el cansancio. Sin un líder visible que los dirigiera, los manifestantes se limitaban a insultar a los policías, pero cualquier movimiento de estos los asustaba y provocaba una desbandada. Así ocurrió cuando, en la barricada montada a la entrada del «barrio rojo» de Wan Chai, alguien dijo que las furgonetas de la Policía los estaban rodeando para detenerlos. Asustados, muchos manifestantes echaron a correr hasta que otro, a voces desde un paso elevado, les conminó a seguir resistiendo durante toda la noche manteniendo la calle cortada. Ahora está por ver cómo reaccionará hoy la sociedad hongkonesa ante este brote de violencia. En 2014, y tras una represión similar, cientos de miles de personas se echaron a la calle y provocaron la «Revuelta de los Paraguas», la crisis política más grave que ha vivido Hong Kong desde su devolución a China en 1997. Hoy se verá si la segunda «Revuelta de los Paraguas» continúa o ha sido sofocada por la Policía.
12-06-2019 | Fuente: abc.es
Trump deja a la vista el «acuerdo secreto» migratorio con México en un «descuido»
El presidente de EE.UU., Donald Trump, compareció este martes y dijo que si él quiere puede hacer que entre en vigor su supuesto «acuerdo secreto» con México y contradijo así la versión del Gobierno mexicano y su propia afirmación de que, para implementar el pacto, hace falta que antes lo ratifique el Congreso del país vecino. Antes de abandonar la Casa Blanca rumbo a Iowa, Trump se acercó a los periodistas y sacó de su chaqueta una hoja de papel doblada, que agitó ante ellos sin mostrar su contenido. «Este es el acuerdo que todo el mundo dice que no tengo. Voy a dejar que México haga el anuncio (sobre su contenido) en el momento adecuado», aseguró el mandatario. Sin embargo, el fotográfo del «The Washington Post» Jabin Botsford logró capturar una imagen del papel y, tras invertir su posición editándolo, se ha logrado destapar el contenido. Lo que no está muy claro si fue un «descuido» o ese movimiento fue realmente voluntario. En el documento que el presidente de Estados Unidos mostró a los medios de comunicación podía leerse la parte final, en la que parecía que dicho papel estaba firmado por un funcionario estadounidense y uno mexicano, aunque no contenía revelaciones notorias. ?the Government of Mexico will take all necessary steps under domestic law to bring the agreement into force with a view to ensuring that the agreement will enter into force within 45 days.? @realDonaldTrump #Mexico agreement. Second photo flipped @washingtonpost @postpolitics pic.twitter.com/lWuJU9bpYK? Jabin Botsford (@jabinbotsford) 11 de junio de 2019Trump lleva insistiendo desde el domingo en que el acuerdo que su Gobierno alcanzó el pasado viernes con el mexicano para frenar la imposición de aranceles a las importaciones del país vecino incluye elementos que aún no se han anunciado. No obstante, el ministro de Exteriores mexicano, Marcelo Ebrard, aseguró este lunes que «no hay ningún acuerdo de ninguna especie que no se haya dado a conocer» y que todo lo que se pactó fue divulgado el viernes, pero Trump ha continuado con su versión. «Esta es una página de un acuerdo muy largo y muy bueno entre México y Estados Unidos», recalcó el mandatario. Además, opinó que el Gobierno mexicano no quiere hacer público todavía el acuerdo porque su contenido «tendría que someterse a (la aprobación de) su órgano legislativo». Los párrafos descubiertos en el papel indican que EE.UU. y México pretenden «compartir la carga en relación con el procesamiento de los refugiados» y mencionan una posible acción del Gobierno mexicano para identificar «cambios» en sus «leyes y regulaciones nacionales». También confirman lo adelantado este lunes por Ebrard: que en 45 días se evaluarán los avances en el control del flujo migratorio con Estados Unidos. El documento en manos de Trump señala que «si EE.UU. determina, bajo su discreción y tras consultar con México, tras 45 días desde la fecha de emisión de la declaración conjunta», que las medidas adoptadas no han sido «suficientes» para reducir la inmigración, el Ejecutivo mexicano deberá corregir esa situación. «El Gobierno de México tomará todos los pasos necesarios bajo sus leyes nacionales para que el acuerdo pueda entrar en vigor (..) en 45 días». indica el texto. Bolton enseñó una libreta en otro «descuido» Curiosamente, el desvelamiento de unos papeles no es la primera vez que dan lugar a diversos artículos. A finales de enero de este año, el consejero de Seguridad Nacional estadounidense, John Bolton, dejó a la vista de los medios una libre donde llevaba anotadas unas palabras que desvelaban la intención de enviar 5.000 soldados a Colombia en su frontera con Venezuela durante una rueda de prensa que fue convocada para hablar de las sanciones que impondría Trump contra la compañía estatal Petróleos de Venezuela. En ese contexto, una semana antes, el líder de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, se había proclamado presidente encargado del país caribeño y había convocado multitud de protestas contra el régimen de Nicolás Maduro.
12-06-2019 | Fuente: abc.es
Los venezolanos temen a la Policía más que a los delincuentes
Las pancartas hablan por sí solas: «Las FAES ?policías- nos roba, el hampa nos protege». Con estas consignas los vecinos de José Félix Rivas de Petare, el barrio popular caraqueño más grande América Latina, decidieron protestar contra los cuerpos de seguridad y defender a los delincuentes. Aunque parezca insólito y paradójico, los venezolanos están perdiendo credibilidad en su policía y los militares, a los que teme más que a los delincuentes. Ayer fue en Petare pero hace una semana ocurrió lo mismo en el estado petrolero del Zulia. Y es que la mala fama de los cuerpos de seguridad nacionales se extiende como la pólvora y el régimen de Nicolás Maduro no toma medidas para frenarla. En la protesta realizada este lunes una vecina del barrio de Petare acusó a los uniformados policiales de las temibles Fuerzas de Acción Especiales (FAES) de agredirla en su vivienda: «Me dejaron encerrada dentro de mi propia casa durante dos horas. Se drogaron delante de mí, orinaron mis cosas, me dañaron el televisor, me pegaron y me insultaron». Griselda Lugo declaró al portal El Estímulo que en el barrio viven bajo zozobra, amenazas y con miedo por las acciones del FAES. «Tenemos miedo que haya represalias pero estamos cansados, los funcionarios brincan por los techos, se meten en nuestras casas le pegan a las mujeres, a los niños, nos rompen nuestras pertenencias, roban y botan la comida». La ONG Provea (Programa Venezolano de Educación y Acción) destacó que la protesta de Petare es «un hecho trascendental que debemos difundir. Un sector popular: Petare en salió a protestar contra los abusos del FAES. Tal como ocurrió con los operativos OLP (Operativos de Liberación para la Paz) los pobres se rebelan contra la violencia policial». Lo paradójico es que la protesta del barrio fue convocada por el «pran» (jefe de delincuentes), llamado «El Wileisy», contra la violencia y el abuso policial de los agentes del FAES, lo que paralizó la movilización de casi un millón de caraqueños que viven en Petare. Las FAES fueron creadas por el régimen de Nicolás Maduro hace dos años para combatir a los delincuentes y reprimir a los opositores. Su violencia y agresividad sorprendió por haber asesinado a 14 personas de las zonas populares de Petare y Cotiza tras las protestas del 23 de enero, convocadas por el líder Juan Guaidó. Su actuación va más allá de la policía convencional. Es el exterminio selectivo o ajusticiamiento extrajudicial que el régimen de Maduro denomina «resistencia a la autoridad». Roberto Briceño León, director de la ONG Observatorio Venezolano de Violencia, dijo a ABC que las FAES y los militares han liquidado a 7.523 personas el año pasado bajo la figura de «resistirse a la autoridad». Por eso, es que protestan en los barrios populares donde le temen más a la policía que a los delincuentes, dice Briceño León.
09-06-2019 | Fuente: abc.es
La división de la oposición entorpece el cambio político en Venezuela
Le ha llevado a la administración de Donald Trump más de dos años darse cuenta, por la vía dura, de lo que ya aprendieron sus predecesores en el cargo: la división de la oposición venezolana ha empujado al país a la parálisis, algo que bien puede explicar por qué Nicolás Maduro sigue aferrado al poder a pesar de la gravísima crisis humanitaria. Tras el fallido pronunciamiento de Leopoldo López y Juan Guaidó el 30 de abril, la Casa Blanca se ha impuesto un mutismo sólo roto por una imprudencia del jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, quien en una conversación a puerta cerrada proclamó la semana pasada que tratar de unir a los opositores ha resultado ser un desafío «infernal». Cuando Trump llegó a la Casa Blanca, las condiciones parecían idóneas: la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática había logrado dos tercios de escaños de la Asamblea Nacional en las legislativas de un año antes, el índice de popularidad de Maduro se hundía al 30%, un 80% de venezolanos vivía bajo el nivel de la pobreza y la inflación galopaba descontrolada. Según reveló a ABC Fernando Cutz, encargado de asuntos relativos a América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca cuando lo dirigía H.R. McMaster, el presidente pidió en no pocas ocasiones un plan de transición en Venezuela que incluyera opciones militares. Las razones de Trump no eran simplemente altruistas. El senador republicano Marco Rubio le había recomendado al presidente que comenzara a preparar su reelección en 2020 a través de Florida, un estado decisivo. Allí viven más de 200.000 venezolanos, la mitad de los que se encuentran en EE.UU. Según admite Pompeo en una grabación a puerta cerrada con líderes judíos en Nueva York, revelada por el diario «The Washington Post», había un problema insalvable: los opositores venezolanos no sólo se oponen a Maduro, sino que también se oponen entre ellos mismos, con igual o mayor intensidad. Y Pompeo lo sabe bien, porque su primer trabajo en el gobierno de Trump fue dirigir la CIA, y uno de sus encargos fue unir a la oposición. «Desde el día en que me convertí en director de la CIA, eso fue algo que el presidente Trump intentó conseguir», dijo el ahora secretario de Estado. Julio de 2017. Por indicación de Trump Pompeo viajó a Colombia y México, donde se reunió con homólogos para coordinar el cambio en Venezuela. «Intenté ayudarles a entender cómo obtener mejores resultados», dijo después en un foro en Aspen. Inmediatamente, Telesur, el gran medio de propaganda del chavismo, publicó las siguientes declaraciones de Maduro: «El director de la CIA ha dicho que el Gobierno de EE.UU., en colaboración directa con los gobiernos de México y Colombia, trabajan para tumbar el gobierno constitucional de Venezuela». Cuando Pompeo fue nombrado secretario de Estado (ministro de Exteriores) en abril de 2018 mantuvo esos intentos, a partir de entonces ayudado por el nuevo consejero de Seguridad Nacional, John Bolton. No es casual que un mes después de que ambos ascendieran a la cúpula de la política exterior estadounidense visitara Washington, recomendado por López, un diputado llamado Juan Guaidó, acompañado por Marco Aurelio Quiñones, también del partido Voluntad Popular. El secretario de la Organización de Estados Americanos, Luis Almagro, se reunió con Guaidó y según dijo a ABC en una entrevista después le causó una buena impresión, el «tipo de líder que Venezuela necesitaba en un momento convulso». Almagro, consciente también de la división de los opositores, puso su grano de arena para unir a estos tras Guaidó al menos hasta que Maduro abandonara el país. Figura de transición Lo que Pompeo se ha visto obligado a admitir ahora, y nadie en su gobierno ha desmentido, es que Guaidó tiene más apoyos fuera que dentro de Venezuela. El entorno de López, que es quien controla la mayoría de la nueva misión diplomática venezolana en EE.UU., insiste en que Guaidó no es más que una figura de transición. En privado, muchos de estos diplomáticos afirman que las relaciones entre Guaidó y López no siempre han sido fluidas y revelan que López ha sido quien ha impulsado desde su arresto domiciliario muchas de las iniciativas de mayor perfil en meses recientes, como el intento de introducir ayuda humanitaria en marzo. Según opina el veterano y respetado opositor Pedro Mario Burelli, que fue director de Pdvsa, «la opinión del Secretario Pompeo, descontextuada y todo, se fundamenta en una realidad que hay que afrontar. La oposición en Venezuela engloba al 85% del país». Añade, sin embargo, que la oposición debe al menos aparcar unos meses sus diferencias: «Por supuesto que con el pasar del tiempo crece la desesperanza y la frustración, dentro y fuera del país. Dicho esto, el problema en Venezuela no es la oposición, es la cruenta dictadura. Y Pompeo eso lo tiene, no solo claro, sino bien documentado». Líderes en la encrucijada Leopoldo López: el líder en la sombra. Al menos dos veces visitó Washington Juan Guaidó en 2018 y si las puertas de la OEA y la Casa Blanca le fueron abiertas cuando apenas era un diputado fue porque venía con la recomendación de Leopoldo López. No es casual que quien representa en este momento a Venezuela en EE.UU. sea Carlos Vecchio, que fundó Voluntad Popular codo con codo con López. La gente de López en EE.UU. nunca se ha salido del guión en su apoyo firme a Guaidó como líder de la transición. El problema son las dudas del gobierno norteamericano sobre si, cuando llegue el momento en que Maduro se embarque al exilio, Guaidó seguirá siendo su hombre. María Corina Machado: la favorita en la Casa Blanca. Que María Corina Machado es la preferida por muchos altos funcionarios de la Administración de Donald Trump para gobernar Venezuela queda patente en un detalle: ha sido entrevistada en la cadena Fox News por algunos de los presentadores favoritos del presidente. En febrero, días después del ascenso de Juan Guaidó como jefe de Gobierno, Machado fue saludada por Fox News como «quien podría ser la primera mujer presidenta de Venezuela». Para la Casa Blanca, Machado y su partido, Vente Venezuela, son terreno seguro. Antonio Ledezma: el hombre en España que defiende una intervención. Si hoy Washington mira a España es sobre todo por la mediación y la labor de Antonio Ledezma. Según fuentes norteamericanas consultadas por ABC, Ledezma maniobró antes de que Guaidó se proclamara presidente interino para coordinar en una reunión celebrada en Madrid al gobierno español y a expresidentes socialistas y populares que han sido firmes en su apoyo. De momento, Ledezma es quien más ha defendido la necesidad de una intervención armada por razones humanitarias.
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