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Noticias de sanciones

19-09-2018 | Fuente: abc.es
Hungría desobedecerá a la UE y seguirá castigando a quienes ayuden a entrar a los inmigrantes ilegales
El Gobierno de Hungría rechaza derogar una polémica ley que castiga a las personas y organizaciones que ayudan a los inmigrantes que entran en el país de forma ilegal, pese a las amenazas de sanciones de la UE, ha informado este miércoles el Ministerio de Justicia. «Hungría no retira las leyes que defienden al país y a Europa», ha asegurado el secretario de Estado de Justicia, Pál Völner, según recoge la agencia de noticias oficial MTI. El Gobierno conservador nacionalista de Hungría responde así oficialmente al procedimiento de infracción que le abrió en julio la Comisión Europea (CE) por esta ley, pues la considera contraria a los valores europeos y estima que vulnera el derecho comunitario. El polémico paquete de leyes húngaro, aprobado en junio de este año, penaliza con hasta un año de prisión a quien ayude a una persona que haya entrado de forma ilegal en Hungría, siempre y cuando la vida de esa persona no esté en peligro. También castiga ayudar a los inmigrantes irregulares dentro de una franja de ocho kilómetros desde la frontera o por beneficio económico. Además, prohíbe el asentamiento de ciudadanos no húngaros en Hungría -a excepción de los europeos-, mientras que declara que la composición de la población del país no puede ser modificada «mediante una voluntad externa». Poco después de aprobar este paquete de leyes, la mayoría gubernamental en el Parlamento también aprobó una ley que impone un impuesto extraordinario del 25% a las ONG que «apoyan la inmigración ilegal». El Gobierno del primer ministro nacionalista Viktor Orbán se opone a todos los proyectos europeos de acogida de la inmigración ya que opina que los refugiados, a quienes relaciona con el terrorismo, pondrían en peligro la cultura cristiana y europea. Según Völner, en su respuesta a la CE Hungría lamenta que «la Comisión siga siendo abiertamente partidaria de la inmigración, en lugar de funcionar como el guardián de las leyes».
19-09-2018 | Fuente: as.com
Sanciones: Cabral, el único que se pierde la 5ª jornada por sanción
La suspensión del jugador del Celta es, además, por la expulsión sufrida por doble amonestación en el duelo que su equipo disputó ante el Girona.
19-09-2018 | Fuente: as.com
Las sanciones por cambio de motor amenazan a la parrilla
Todos los pilotos han utilizado ya el máximo de motores permitidos, tres, y quedan seis carreras en circuitos exigentes para el propulsor.
19-09-2018 | Fuente: elpais.com
Los asesores de Merkel y Macron piden mano dura a la UE contra la deuda pública
Los consejos económicos de los dos países reclaman una nueva regla de gasto con un sistema ?creíble? de sanciones para los países que incumplan el techo fijado
19-09-2018 | Fuente: abc.es
Putin desactiva la crisis abierta con Israel tras el derribo de un avión ruso
El derribo ayer de un avión de reconocimiento ruso Iliushin-20 por misiles sirios S-200, que habían sido disparados durante un ataque de cuatro aviones israelíes F-16 y cuyo objetivo era abatirlos, ha abierto una crisis, de momento diplomática y no excesivamente virulenta, entre Rusia e Israel. El incidente recuerda lo sucedido en noviembre de 2015 cuando aviones de combate turcos, también F-16, derribaron un cazabombardero ruso Sujói-24 en la frontera entre Turquía y Siria. El presidente Vladímir Putin terminó ayer quitando hierro al incidente y dejando claro que no habrá crisis en las relaciones con Israel. Pero, por la mañana, el Ministerio de Defensa ruso responsabilizó a Israel de lo sucedido con el Il-20, cuya caída al mar Mediterráneo, el lunes cerca de la localidad siria de Latakia, causó la muerte de sus 15 tripulantes. el momento en el que la aeronave rusa desapareció de los controles de radar, cuatro aviones israelíes F-16 atacaban posiciones en Latakia. Como un «escudo» Según el comunicado dado a conocer por el portavoz del Ministerio de Defensa ruso, el general Ígor Konashénkov, los aparatos israelíes utilizaron como «escudo» el avión ruso, que fue alcanzado por misiles S-200 disparados por la artillería antiaérea siria. Konashénkov calificó de «hostiles» las acciones de Israel y aseguró que sus aviones «crearon deliberadamente una situación peligrosa», ya que el Il-20 ruso se disponía a aterrizar y en las inmediaciones se encontraba el navío francés «Auvergne». Según sus palabras, «quince militares rusos han muerto por culpa de las acciones irresponsables de Israel en Siria». El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigú, por su parte manifestó que Rusia «ha advertido repetidamente a Israel del peligro de sus ataques contra Siria, por lo que la responsabilidad del incidente recae completamente sobre este Estado. Rusia se reserva el derecho de responder de forma adecuada». Konashénkov considera «imposible» que el control aéreo israelí no se percatará de la presencia del Il-20, que al ser empleado como «escudo» por los pilotos de los F-16, «lo pusieron a merced de la defensa antiaérea siria». Además, subrayó el general ruso, Israel no avisó con la debida antelación de sus planes de ataque, lo que «impidió situar el Il-20 en una zona segura». Este avión ruso, un turbohélice de reconocimiento y lucha radioelectrónica, desapareció de las pantallas de radar hacia las diez de la noche (hora española) del lunes. Volaba en ese momento sobre el Mediterráneo a unos 35 kilómetros de la costa de Siria. Se disponía a tomar tierra en la base aérea rusa de Jmeimim, situada al noroeste de Siria junto a Latakia. Los restos del avión y varios de los cadáveres fueron hallados ayer por la Marina rusa a 27 kilómetros al oeste de la ciudad de Baniyas (provincia de Latakia). Tras el enfado mostrado por el Ministerio de Defensa, cuyo titular, Shoigú, habló por teléfono con su homólogo israelí, Avigdor Lieberman, para mostrar una vez más su malestar, fue el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, quien se expresó al respecto, pero bajando considerablemente el tono de los reproches. Aunque afirmó que en el Kremlin reina una «preocupación extrema» por la muerte de los 15 tripulantes del Il-20, declinó entrar en materia. «No voy a dar ninguna valoración. La situación se está analizando. Los primeros resultados de este análisis se han ofrecido en la declaración del Ministerio de Defensa, que de manera unívoca calificó de provocadoras esas acciones», manifestó Peskov en su habitual comparecencia ante los medios de comunicación rusos. El portavoz del presidente Vladímir Putin dijo además que el derribo del avión no influirá de ninguna manera en el acuerdo alcanzado el lunes entre Rusia y Turquía para pacificar la situación en Idlib. También ayer fue convocado el embajador de Israel en Moscú, Harry Koren, a dar explicaciones en el Ministerio de Exteriores ruso. Pero acudió la encargada de negocios de la legación israelí, Keren Cohen Gat, que no quiso hacer ninguna declaración tras su encuentro en la Cancillería rusa. Armas para Hizbolá Entre tanto, Tzahal, el Ejército israelí, daba a conocer un comunicado responsabilizando de la catástrofe del Il-20 al régimen de Bashar al Assad, a Irán y a la milicia chií Hizbolá. Según la nota, «en el momento del ataque el avión ruso derribado no se encontraba en la zona de operaciones (..) el objetivo de la incursión era un centro dependiente de las tropas sirias de fabricación de armas de exterminación masiva para que Hizbolá las empleara contra Israel». Así mismo, el Ejército israelí aseguró estar dispuesto a «facilitar a Rusia toda información relevante» que sirva para esclarecer los hechos. Esta misma oferta se la hizo poco después por teléfono el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a Putin, indicando que enviará a Moscú al máximo responsable de la Fuerza Aérea del país para ayudar en la investigación. Netanyahu expresó al jefe del Kremlin sus condolencias por la muerte de los militares rusos. Putin fue quien puso punto final al percance dando a entender que no pondrá en peligro las relaciones con Israel como sí sucedió con Turquía hace tres años. El derribo del cazabombardero ruso provocó una crisis con Ankara, sanciones incluidas, que sólo empezó a resolverse después de que Erdogan pidiera disculpas, en el verano de 2016. Durante su rueda de prensa conjunta con el primer ministro húngaro, Viktor Orban, el presidente ruso dijo ayer que lo de ahora y lo de hace tres años «son cosas distintas (..) entonces el ataque del caza turco fue premeditado, pero lo sucedido ahora parece más bien una cadena de casualidades trágicas (..) ningún avión israelí derribó al nuestro deliberadamente». Al ser preguntado sobre qué medidas piensa adoptar contra Israel, Putin respondió que «nuestras acciones de respuesta apuntarán ante todo a dar mayor seguridad a nuestros militares y a nuestras instalaciones en Siria».
18-09-2018 | Fuente: abc.es
Orban acude a Putin en busca de consuelo a sus disgustos con la UE
El primer ministro húngaro, Viktor Orban, es el «socio» europeo preferido del presidente Vladimir Putin y mantienen encuentros de forma muy regular. Esta vez le ha tocado viajar a Moscú, ya que el año pasado Putin lo hizo dos veces a Budapest, y coincide con una verdadera tormenta en sus relaciones con la Unión Europea a cuenta de la inmigración. «No se puede decir que siempre haya existido un buen clima internacional para nuestra cooperación. Pero para eso están todas las cosas desagradables, para que podamos enfrentarnos juntos a ellas y creo que lo estamos logrando», le dijo ayer Orban a Putin nada más comenzar la reunión que mantuvieron en el Kremlin. Después, durante la rueda de prensa conjunta, el presidente ruso afirmó, en relación con la inmigración a Europa que «estos problemas deben resolverse dentro de la UE, pero a juzgar por lo que sucede, dudo de que vaya a reducirse», el flujo de desplazados. Dando la razón a su interlocutor húngaro, Putin señaló que «al principio hablaban de inmigrantes de Siria, Irak, otros países de Oriente Próximo, y ahora ya hablan del África negra. El número de inmigrantes crece en todo momento». Según su opinión, «si se incentiva esa inmigración con ayudas sociales cuantiosas y otras ventajas, no hay motivos para que cese ese flujo». Orban le correspondió una vez más criticando las sanciones de la UE contra Rusia. «Pese a que nuestro intercambio comercial ha caído por culpa de las sanciones de la UE, hemos podido revertir la tendencia a nuestro favor. Hoy he venido para expresar mi agradecimiento por todo el trabajo que hemos hecho juntos», le dijo el primer ministro húngaro al jefe del Kremlin. Los dos mandatarios hablaron de cooperación y, en particular, de la construcción de dos nuevos reactores atómicos en la central nuclear de Paks, la única en funcionamiento en Hungría. El proyecto está a cargo de la corporación rusa Rosatom.
18-09-2018 | Fuente: abc.es
El «hackeo» amenaza de nuevo las elecciones de EE.UU.
A pesar del presidente, hay verdadero miedo en Washington a que, de nuevo, unas elecciones, en este caso las legislativas que se celebrarán el seis de noviembre, sean vulnerables a injerencias extranjeras, especialmente procedentes de Rusia. Por ese motivo, Donald Trump se ha visto obligado a firmar un decreto mediante el cual aplicará sanciones automáticas contra cualquier «persona, entidad extranjera o país que autorice, conduzca o apoye cualquier injerencia extranjera en unas elecciones de EE.UU.». No se trata de un problema menor, porque 30 millones de estadounidenses residen en Estados que disponen de forma mayoritaria de sistemas de votación electrónicos que no dejan rastro alguno en papel y por tanto son extremadamente vulnerables a operaciones de «hackeo». Trump, reticente a aceptar cualquier prueba de interferencia extranjera en las presidenciales de 2016, emitió el decreto el 12 de septiembre sin pompa ni ruido. No hizo mención a él en Twitter y dejó que fuera el consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, quien diera los detalles. Este explicó en una conversación con periodistas que el decreto es «sólo un esfuerzo más de los muchos que ha hecho esta Administración en contra de las injerencias extranjeras en las elecciones y en cualquier proceso de decisión política». Por lo demás, Bolton se negó a aclarar si la orden partía directamente del presidente o era obra de los jefes de las agencias de inteligencia, que tendrán un periodo de 45 días después de las elecciones de noviembre para analizar e informar a la Casa Blanca de posibles manipulaciones de la votación. La principal preocupación del Gobierno norteamericano es asegurar los centros donde se permite la votación por vías exclusivamente electrónicas, algo que en total afecta a 35.000 urnas de las 350.000 que funcionan en todo el país. Aunque en 31 de los 50 Estados se puede votar de forma digital, este método ha sido adoptado de forma generalizada y sin que deje rastro de papel en Georgia, Nueva Jersey, Carolina del Sur, Luisiana y Delaware, que suman una población de 30,7 millones de habitantes y deciden 40 de los 435 escaños de la Cámara de Representantes, en la que las encuestas prevén una ventaja de los demócratas de sólo 16 votos. El sistema de votación electrónica Tal es la inquietud en estas elecciones que a apenas cuatro semanas de que comience el voto por adelantado, una juez federal ha alertado de que Georgia, con 10 millones de habitantes y 14 escaños, es vulnerable a injerencias durante el voto. Un grupo de activistas demandó a las autoridades de Georgia tras detectar fallos de seguridad en sus servidores electorales. Le pedían a la juez que anulara el voto electrónico y obligara a usar papeletas físicas, algo que rechazó el lunes por la cercanía de la jornada electoral. En 2017 el Gobierno federal notificó a 21 Estados de que habían sido objeto de intentos de «hackeo» procedentes de Rusia en 2016. En julio, el fiscal especial Robert Mueller presentó cargos contra 12 funcionarios rusos por infiltración en los sistemas electorales de varios condados en Georgia, Florida e Iowa. La implantación de sistemas de votación electrónica en EE.UU. comenzó después del agónico recuento de las presidenciales de 2001 en Florida, donde la perforación de las papeletas físicas demoró 36 días la proclamación de George W. Bush como ganador. En teoría esas modernas urnas electrónicas, que no tienen conexión a Internet, están diseñadas a prueba de injerencias. Pero son vulnerables por su método de transmisión de datos: las máquinas contienen unos módems que se conectan a líneas telefónicas para transmitir los resultados electorales a la junta electoral. Esas conexiones se producen con «routers» que pueden ser y de hecho han sido «hackeados» en el pasado. Según Andrew Appel, profesor de ingeniería informática en la universidad de Princeton y experto en procesos de votación, «si la seguridad de quien ofrece esa conexión telefónica no es perfecta ?y no existen las conexiones perfectas? hay un riesgo de vulnerabilidad en esa transmisión». La supuesta manipulación de las elecciones de 2016 por parte de Rusia, que investiga el fiscal Mueller, ha creado dos bandos enfrentados: el presidente y los republicanos que le apoyan creen que no es necesario alterar el sistema de votación, mientras los demócratas demandan una vuelta a las papeletas tradicionales que les costaron la presidencia en 2001. Los críticos con el presidente creen que el decreto firmado la semana pasada, que no menciona a Rusia, es completamente insuficiente. «Debemos asegurarnos de que Vladimir Putin, Rusia y otros agentes extranjeros entienden que responderemos de forma decisiva, con duras consecuencias, a los que interfieran en nuestras elecciones», dijeron el senador demócrata Chris Van Hollen y republicano Marco Rubio en un comunicado crítico con Trump. La preocupación de estos senadores y de una gran cantidad de legisladores, sobre todo demócratas, es que una serie de medidas quirúrgicas, como la inutilización de las máquinas o la anulación de votos, acaben sembrando el caos la jornada electoral o, peor, decanten el resultado a favor de los candidatos más extremistas.
18-09-2018 | Fuente: elpais.com
China responde al castigo de EE UU con nuevos aranceles
Pekín anuncia sanciones comerciales a bienes estadounidenses por valor de 60.000 millones de dólares
18-09-2018 | Fuente: abc.es
El presidente de Corea del Sur llega a Pyongyang para su tercera cumbre con Kim Jong-un
En otro viaje para ser recordado en los libros de Historia, el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, ha llegado este martes a Pyongyang (durante la madrugada en España) para su tercera cumbre con Kim Jong-un. A pie de pista, allí le esperaba el joven dictador junto a su esposa, quien ha dado la bienvenida a la primera dama surcoreana. Su aterrizaje ha sido emitido en directo por televisión en Corea del Sur, la primera vez que el régimen comunista de Pyongyang permite algo así. Mientras tanto, y como suele ser habitual en estos casos, la televisión norcoreana sigue emitiendo su carta de ajuste, a la espera de que el departamento de censura y propaganda edite las imágenes del encuentro. Procedente de la base aérea de Seongnam, cerca de Seúl, Moon y su equipo, formado por 110 personas, han aterrizado en Pyongyang al filo de las diez de la mañana (tres de la madrugada, hora peninsular española). Tras la ceremonia de bienvenida en el aeropuerto de Sunan, donde un grupo de niños de los exploradores comunistas ha entregado un ramo de flores a la pareja visitante, un banquete oficial precede a la primera reunión de la tarde. En los tres días que Moon pasará en Pyongyang, Moon podría verse siete u ocho veces con Kim, quien le agasajará con una serie de banquetes y actividades como representaciones artísticas y conciertos, según informa la agencia Yonhap. Tras sus cumbres de abril y mayo, se trata de su tercer encuentro, pero el primero que tiene lugar en la capital norcoreana porque los anteriores fueron en la frontera del Paralelo 38. En esta ocasión, Moon ha podido poner pie en Pyongyang, como ya hicieran sus antecesores Kim Dae-jung y Roh Moo-hyun cuando se reunieron con el padre del actual dictador, el «Querido Líder» Kim Jong-il, en 2000 y 2007, respectivamente. Con su visita, Moon Jae-in persigue desbloquear el desarme nuclear que Kim Jong-un le prometió al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su histórica cumbre de junio en Singapur. Un proceso que parece estancado porque Trump canceló a finales del mes pasado el viaje que su secretario de Estado, Mike Pompeo, tenía previsto efectuar a Corea del Norte para empezar a avanzar hacia su desnuclearización. Mientras la Casa Blanca alega falta de progresos porque Pyongyang todavía no ha entregado un inventario de su material atómico, el régimen de Kim Jong pretende que antes se levanten algunas de las sanciones que asfixian su economía. «Un objetivo es seguir desarrollando las relaciones intercoreanas y el otro es promover el diálogo del Norte con EE.UU. para la desnuclearización de la Península», anunció el presidente Moon la semana pasada. Para ello, y como ya hizo en sus dos anteriores encuentros con Kim Jong-un, recurrirá a toda su paciencia y habilidad con el fin de recuperar los contactos con Trump. A pesar del actual punto muerto, en los últimos días se han sucedido los gestos por ambas partes. El más importante ha sido la carta que, solicitando una nueva cumbre, el propio Kim Jong-un ha enviado a Trump, que este ha calificado de «afectuosa» y «muy positiva». A tenor de los emisarios surcoreanos, el joven dictador quiere que la desnuclearización esté terminada antes de 2021, que es cuando acaba el primer mandato del presidente estadounidense. Ahora está por ver si el presidente surcoreano se vuelve a Seúl con la posible fecha para otro encuentro entre Kim y Trump, con quien se reunirá en los próximos días durante la Asamblea General de la ONU en Nueva York.
18-09-2018 | Fuente: abc.es
El presidente surcoreano intenta desbloquear el desarme nuclear de Kim Jong-un
El presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in, viaja hoy a Pyongyang para reunirse con el joven dictador Kim Jong-un, a quien presionará para que siga adelante con su desarme nuclear, que parece estancado. «Hasta hace poco, la desnuclearización estaba solo en la agenda de las conversaciones entre Corea del Norte y Estados Unidos. Ahora será un «asunto clave de esta cumbre» anunció ayer Im Jong-seok, jefe de gabinete del presidente Moon, según informa la agencia Yonhap. Tras sus cumbres de abril y mayo, es el tercer encuentro entre Moon y Kim este año, pero el primero que tiene lugar en la capital norcoreana porque los anteriores fueron en la frontera del Paralelo 38. Ambos mandatarios tienen previsto reunirse este martes y miércoles, ya que el presidente surcoreano volverá a Seúl el jueves a primera hora. Pero, dependiendo de lo que deparen sus conversaciones con el joven dictador, podría retrasar su regreso varias horas para entrevistarse con él de nuevo el jueves. Tal y como detalló su jefe de gabinete, sus objetivos para esta visita son tres: mejorar y desarrollar las relaciones intercoreanas, mediar entre el Norte y EE.UU. para desatascar la desnuclearización de la península coreana y reducir la tensión militar. A pesar del deshielo del régimen comunista de Pyongyang, que ha hecho posible la histórica cumbre de junio en Singapur entre Donald Trump y Kim Jong-un, no ha habido avances significativos para acabar con la amenaza atómica. Mientras la Casa Blanca exige pasos concretos y verificables, como permitir la entrada de inspectores nucleares o entregar un inventario de su arsenal atómico, Corea del Norte demanda el levantamiento de algunas sanciones económicas y la normalización de relaciones diplomáticas. Para ello, habría que firmar antes un tratado de paz que pusiera fin a la guerra de Corea, que acabó en 1953 solo con un armisticio. Una vez más, el paciente Moon Jae-in, auténtico muñidor del deshielo norcoreano, vuelve a tratar de desbloquear las negociaciones entre Washington y Pyongyang. Al igual que ya hiciera en mayo, cuando se reunió por sorpresa en el Paralelo 38 con Kim Jong-un después de que Trump cancelara la cumbre de Singapur, intentará convencerlo para que no deje pasar esta oportunidad, que podría ser la última para alcanzar la paz y lograr una cierta «apertura a la china» del régimen más cerrado y represivo del mundo.
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