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Noticias de salud mental

23-12-2017 | Fuente: elpais.com
La salud mental de Elba Esther Gordillo
Un juez ordena retirar a la poderosa exdirigente sindical el brazalete electrónico durante su prisión domiciliaria
05-12-2017 | Fuente: elpais.com
Los jueces no saben de psiquiatría, pero recurren a ella
Un estudio revela que casi la mitad de las sentencias utilizan mal términos de salud mental
08-11-2017 | Fuente: abc.es
Los fallos clamorosos que permitieron la masacre en la iglesia de Texas
La masacre del pasado domingo en una iglesia de Sutherland Springs podía haberse evitado. Más allá del debate sobre la facilidad para el acceso a las armas en Estados Unidos, hubo una serie de errores clamorosos que permitieron lo que nunca debió suceder: que Devin Patrick Kelley, de 26 años, se presentara en el templo con un rifle de asalto y acabara a tiros con la vida de 26 feligreses y dejara heridos a otra veintena. 1. Pudo comprar el arma pese a estar condenado Mientras servía en la Fuerza Aérea de EE.UU., Kelley fue condenado en 2012 por un tribunal militar por violencia doméstica contra su mujer y el hijo de esta, por lo que cumplió un año de cárcel y expulsado del cuerpo por mala conducta. Sin embargo, la propia Fuerza Aérea ha reconocido que no incorporó este historial violento a la base de datos de la Oficina Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), como era obligatorio, de modo que pudo comprar armas y equipamiento legal de forma legal. La armería que se lo vendió hizo la comprobación pertinente en el registro, sin que sus antecedentes figurasen en él, de modo que el joven pudo realizar la compra sin problemas. «Las informaciones iniciales indican que los delitos de violencia doméstica de Devin Kelley no fueron incluidos en la base de datos del Centro Nacional de Información Criminal» del FBI, ha reconocido una portavoz de la Fuerza Aérea, Ann Stefanek. El secretario de Defensa, Jim Mattis, ha solicitado al inspector general del Pentágono que revise las circunstancias en torno al caso de Kelley para «definir cuál fue el problema» exactamente. Tras la masacre se recuperaron tres armas del vehículo de Kelley, si bien en los últimos cuatro años se había hecho con un total de cuatro. 2. Se fugó de un hospital psiquiátrico El autor del tiroteo en la iglesia texana se fugó de un centro de salud mental tras atacar a su mujer y a su hijo en 2012, según un informe de la Policía. La cadena de televisión KPRC, que ha tenido acceso a una serie de documentos al respecto, ha indicado que Kelley habría escapado del centro, que se encuentra en el estado de Nuevo México, unos cinco años antes de que se produjera la masacre del domingo, según recoge Ep. El informe del Departamento de Policía de El Paso señala que Kelley fue recogido en una parada de autobús a medianoche el 7 de junio de 2012, la noche en que se escapó del centro de salud mental de Santa Teresa, el cual tiene una unidad destinada a miembros de las fuerzas de seguridad y veteranos. Xavier Álvarez, que entonces dirigía los asuntos militares del centro, explicó a los agentes que Kelley, de 21 años, «sufría desórdenes mentales y tenía intención de escaparse de las instalaciones» tras hacerse con un billete de autobús que lo sacara del estado. Asimismo, Alvarez afirmó que Kelley «era un peligro para sí mismo y para los demás» y aseguró que en anteriores ocasiones había intentado hacerse con armas de fuego en la base de la Fuerza Aérea de Holloman, que se encontraba a poca distancia de la estación de autobuses. El documento establece que Kelley «trataba de llevar a cabo actos a cargo con las amenazas de muerte» que había hecho a sus superiores en el Ejército, que fueron quienes solicitaron su internamiento. El centro se encuentra en un área aislada. «En varias ocasiones aseguró que estaba preparándose para correr 20 kilómetros. Así que el día que se escapó le pregunté a Siri a cuánta distancia se encontraba el centro de salud de la estación de Greyhound. La distancia era de 20 kilómetros», ha aseverado Álvarez. Amenazas a su suegra antes de la matanza Las fuerzas de seguridad que investigan el caso consideran que la matanza se produjo entre problemas entre el autor del tiroteo y los padres de su segunda mujer, sin que en apariencia el ataque estuviera motivado por cuestiones raciales o religiosas. En concreto, las autoridades apuntan que Kelley había estado enviando «textos amenazantes» a su suegra, que solía acudir a la iglesia en cuestión, pero que justo el día del ataque no se encontraba en su interior. El autor del tiroteo se había vuelto a casar en abril de 2014, en esta ocasión con una mujer llamada Danielle Shields, cuando él tenía 23 años y ella 19. Problemas para acceder al teléfono móvil Agentes del FBI han reconocido este miércoles que tienen dificultades para acceder al teléfono móvil de Devin Kelley, una prueba que podría descifrar las incógnitas que persisten en relación a este tiroteo masivo. «Desafortunadamente en este momento no podemos ingresar a ese teléfono», lamentó Christopher Combs, agente especial de esta oficina federal a cargo de San Antonio (Texas), en una rueda de prensa enfrente del templo donde se produjo el crimen.
06-11-2017 | Fuente: abc.es
Trump defiende el uso y acceso a las armas tras la matanza de Texas
Un joven con antecedentes criminales, juzgado en corte militar por violencia doméstica, con un aparente trastorno de la personalidad y al que se le había negado una licencia para llevar armas, abrió fuego el domingo por la mañana en una iglesia de Texas con un rifle semiautomático. En su vehículo, con el que trató de huir después de dejar 26 muertos y 20 heridos en el templo, llevaba otras armas. Con una de ellas se disparó a sí mismo. El presidente de EE.UU., sin embargo, considera que la tragedia de Sutherland Springs, una localidad diminuta a 50 kilómetros de San Antonio, no tiene nada que ver con el acceso a las armas. «Esto es un problema de salud mental», dijo Donald Trump desde Japón, donde se encuentra de visita dentro de su gira asiática. «No es un tema de armas», añadió antes de recordar que «por suerte, había otra persona disparando en su contra» y eso evitó una tragedia «mucho peor». El presidente se refería un vecino que disparó al atacante cuando este salió de la iglesia, tras tirotear a la congregación. De alguna forma, el presidente de EE.UU. sitúa el acceso a las armas no como el problema de las tragedias que sacuden a EE.UU. cada cierto tiempo -y con mayor frecuencia y virulencia en los últimos años- sino como la manera de evitarlas. Es una postura común entre los defensores de impedir cualquier restricción al acceso a armas de fuego y que se repite después de cada matanza: «Si hubiera habido más gente armada, habrían detenido al atacante» es el mantra, que el presidente hace ahora suyo. Aunque en el pasado, años antes de lanzar su candidatura a la presidencia, abogó por restringir el acceso a determinadas armas mortíferas, en las elecciones se postuló como el gran defensor de la Segunda Enmienda -el artículo constitucional que establece el derecho a tener armas- y contó con el apoyo de la poderosa Asociación Nacional del Rifle. El debate sobre la regulación de las armas volverá a calentarse esta vez, como ha ocurrido después de cada tragedia similar. Esta se produce solo un mes después de la de Las Vegas, con 58 muertos y unos quinientos heridos, es la quinta en número de víctimas en la historia de EE.UU. y la peor que ha vivido Texas, uno de los estados con más tradición en el acceso a armas. La experiencia de anteriores ocasiones y la reacción del presidente apuntan a que, de nuevo, nada cambiará. Mientras tanto, las respuestas sobre las principales preguntas de la matanza obtienen respuesta. Su autor fue Devin Kelley, un joven de 26 años, criado en New Braunfels, a unos cincuenta minutos en coche de Sutherland Springs. Sus compañeros de instituto le recuerdan como «el raro de la clase». Mientras servía en una base de las fuerzas aéreas en Nuevo México, fue juzgado en corte militar por violencia doméstica contra su mujer y su hijo. Se le bajó de rango, fue condenado a un año de confinamiento y licenciado del ejército en 2014. Se volvió a casar pero no parece que las cosas le fueran mucho mejor. El pasado verano tuvo un empleo como guardia de seguridad nocturno en un parque de atracciones y fue despedido porque «no encajaba». Su actividad en redes sociales mostraba un fervor ateísta y recientemente colgó una foto del fusil con el que supuestamente perpetró la matanza. «Problemas domésticos» Sobre el motivo de su ataque también se empiezan a despejar las incógnitas. «Esto no fue por motivos raciales, ni por creencias religiosas», aseguró ayer Freeman Martin, del Departamento de Seguridad Pública de Texas. «Había un problema doméstico con su familia política». Al parecer, Kelley envió «mensajes amenazantes» a su suegra, que vivía cerca de la iglesia donde ocurrió la tragedia. Su suegra había acudido varias veces al templo de Sutherland Springs, pero no estaba en él en el oficio de once del domingo, cuando Kelley apareció vestido de negro, con ropa militar, chaleco antibalas y un fusil. Casi todos los miembros de la congregación resultaron muertos o heridos en el ataque. Una de las grandes cuestiones del caso es entender cómo Kelley iba armado hasta los dientes. «Por todos los datos que tenemos, él no debería haber tenido acceso a armas, entonces, ¿cómo ocurrió esto?», se preguntó ayer Greg Abbott, gobernador de Texas, en una entrevista en la CNN. Al parecer, a Kelley se le había denegado una solicitud de permiso para portar armas. Esto podría haber sido consecuencia de su juicio militar y de su salida del Ejército. Si su licencia hubiera sido «deshonrosa», algo que ayer no estaba claro, no tendría derecho a llevar armas. Sin embargo, compró un fusil semiautomático de uso militar en abril del año pasado en una tienda de San Antonio. Marcó en la casilla que no tenía historial criminal que impidiera la compra y dijo que su dirección estaba en Colorado. Tras una persecución con el hombre que le disparó y con otro vecino, Kelley estrelló su coche. En él la policía encontró más armas. Cómo las consiguió también es un misterio. Con una de ellas se disparó a sí mismo, aunque no está claro si esa fue la causa de su muerte.
06-11-2017 | Fuente: abc.es
El asesino de Texas, un exsoldado condenado en el Ejército por maltratar a su mujer e hijo
El autor de la matanza en una iglesia evangélica de Texas ha sido identificado como D. P. Kelley, de 26 años. Kelley, que vivía en New Braunfels, Texas, murió poco después del ataque. El atacante, que sirvió para la Aviación estadounidense en una base en Nuevo México, fue juzgado en un consejo de guerra en 2012 agredir a su esposa e hijo, por el que fue sentenciado a 12 meses de reclusión y a una rebaja de rango por «mala conducta» en 2014, según Ann Stefanek, la jefa de operaciones de medios de la Fuerza Aérea. Kelley formó parte del equipo logístico de la Base Holloman de la Fuerza Aérea en Nuevo México desde 2010 hasta 2014. Era responsable del traslado de pasajeros, carga y propiedad personal en el transporte militar. El domingo por la tarde, un hombre armado identificado como D. P. Kelley, de 26 años, irrumpió en la Primera Iglesia Baptista de Sutherland Springs, en Texas, y abrió fuego de forma indiscriminada matando a 26 personas. Uno de los fieles logró disparar al atacante cuando intentaba abandonar el templo religioso. Entonces, el autor tiró su arma y salió corriendo hasta llegar a su vehículo para emprender la huida. Kelley ha sido hallado muerto dentro de su vehículo, con el que se estrelló poco después de salir de la iglesia. Por el momento se desconoce si fue disparado o si se suicidó. «La salud mental es el problema», según Trump La portavoz de las Fuerzas Aéreas Ann Stefanek ha contado que Kelley fue miembro de un equipo logístico en la base aérea de Holloman, en Nuevo México. En 2012, fue condenado a un año de cárcel por un tribunal militar por agredir a su esposa y su hijo, tras lo cual fue degradado. Funcionarios estadounidenses informaron a «The Associated Press» que Kelley vivía en un suburbio de San Antonio y que no parecía estar vinculado a grupos terroristas organizados. La misma fuente ha asegurado que los investigadores están siguiendo las publicaciones en redes sociales que Kelley pudo haber hecho en los días previos al ataque del domingo, entre ellas una que parecía mostrar un arma semiautomática de estilo AR-15. El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha asegurado que «la salud mental es el problema» en relación al tiroteo ocurrido ayer en una iglesia baptista en Texas, donde murieron al menos 26 personas, un suceso que calificó de «espeluznante». «Es un poco pronto, pero está claro que nos encontramos ante un problema de salud mental de alto nivel. Tenemos muchos problemas de salud mental en nuestro país (..). Es algo que hay abordar de manera seria», dijo Trump en una rueda de prensa en Tokio al ser preguntado por las medidas que deberían ser adoptadas para evitar este tipo de sucesos.
12-10-2017 | Fuente: elpais.com
La tensión política también daña la salud mental de los catalanes
Las cargas del 1-O o la incertidumbre económica aumentan el estrés y las sensaciones de angustia y ansiedad
09-10-2017 | Fuente: elpais.com
Un diván para el desarrollo
Según la Organización Mundial de la Salud, en Argentina hay 82.776 psicólogos activos pero el acceso a terapias de salud mental es muy desigual, al igual que en el resto de América Latina
06-10-2017 | Fuente: elpais.com
La inteligencia artificial puede ayudar a prevenir suicidios
Instagram, Facebook y Google tienen herramientas para ayudar con la salud mental de sus usuarios
03-10-2017 | Fuente: elpais.com
?Los alumnos que no compiten tienen una mejor salud mental?
El pionero del aprendizaje cooperativo David Johnson aclara por qué todas las escuelas deberían implantar ese modelo
08-08-2017 | Fuente: elpais.com
Por qué es importante hablar de la salud mental en el trabajo
Normalizar las conversaciones sobre los problemas emocionales es clave para mejorar la salud laboral
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