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Noticias de rusia

22-09-2018 | Fuente: elpais.com
El Papa llega a los países bálticos bajo la sombra de Rusia
Francisco visita Lituania, Letonia y Estonia en un movimiento estratégico con la vista puesta en los conflictos con la Iglesia ortodoxa de Moscú y la crisis ucrania
22-09-2018 | Fuente: abc.es
Sobreactuaciones
Desde que llegó vemos el mismo patrón de comportamiento en todos los actores internacionales cuando el constructor de Queens, sentado en el Despacho Oval, toma una de esas decisiones que sus antecesores procuraban no tomar. Las sobreactuaciones, ahora de Pekín y Moscú, ayer de Bruselas, NAFTA o Teherán parecen orquestadas por el propio Donald Trump al que tanto gusta dramatizar. Washington ha impuesto una considerable batería de sanciones a China por su compra de armamento a Rusia. Porque Moscú está sometido a embargo occidental por su anexión de Crimea y otro norteamericano por sus injerencias en las elecciones presidenciales de 2016. Pekín y Moscú pretenden estar horrorizados por esta espantosa noticia que quieren hacer creer es poco menos que una declaración de guerra. Y conminan al presidente Donald Trump a rectificar. Si no, dicen, habrá graves represalias. Ni tanto ni tan calvo. China y Rusia sabían bien que las grandes compras de armamento ruso que acaba de hacer Pekín violan el embargo impuesto. Trump es previsible. Quien rompe los embargos de EE.UU. comete un acto hostil a EE.UU. que enfada a EE.UU. y sentirá el enfado de EE.UU. En Washington ya no está aquel presidente que siempre cobardeaba y que no cumplía ni sus promesas ni sus amenazas. Lo sabe Volkswagen, que no es china ni rusa, y ha abandonado Irán para cumplir con el embargo de Trump. La izquierdista y filoiraní Federica Mogherini se ha tragado su baladronada de que los europeos ignorarían el embargo de EE.UU. a Irán. Los chinos y los rusos podrán buscar formas represalias. Quizás las tomen. Probablemente no muchas. Lo que no podrán es decir que le han doblado el pulso al presidente norteamericano. Ni con la guerra comercial que alarma más a los periodistas y académicos que a comerciantes e inversores a la vista de cómo va Wall Street. Ni con maniobras militares conjuntas chino-rusas que tampoco impresionan demasiado. China y Rusia tienen que escenificar la ofensa. Pero ellos sí entienden, parece que mejor que los europeos, que Trump ejerce como el negociador de Queens que siempre tiene al final consideración para los intereses ajenos. Cuando los suyos están amarrados.
22-09-2018 | Fuente: abc.es
Moscú advierte a Washington de que «juega con fuego»
Las autoridades rusas han reaccionado con indignación a la nueva tanda de sanciones decretadas por Estados Unidos. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, hablaba ayer de «histeria», el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, de «competencia desleal» y su viceministro, Serguéi Riabkov, más duro todavía, advertía que los estadounidenses «juegan con fuego» y «amenazan la estabilidad mundial». Riabkov aseguró que se trata del paquete «número 60» de sanciones que Washington impone a Rusia desde 2011. Fue anunciado el jueves y afectará a 33 empresas y particulares vinculados al Kremlin, entre ellos Evgueni Prigozhin, conocido como el «chef» del presidente Vladímir Putin y a quien se le atribuye la creación de la «fábrica de trolls» de San Petersburgo y el grupo de mercenarios que actúa en Siria y la República Centroafricana llamado «Wagner». «Continúa la histeria sancionadora en Washington que es muy variada en todas sus manifestaciones», aseguró Peskov en su habitual comparecencia ante los medios. Según sus palabras, la actitud de EE.UU. «impide hacer una valoración sobria de a dónde puede conducir todo esto». El portavoz de la Presidencia rusa anunció sin precisar que habrá represalias. «Competencia desleal» Desde Sarajevo, Lavrov acusaba una vez más a la cúpula norteamericana de «competencia desleal» con el objetivo de perjudicar el negocio ruso de exportación de armas. China también ha sido sancionada por Estados Unidos por comprar aviones de combate Su-35 y misiles S-400 a Rusia. El jefe de la Diplomacia rusa anunció que su país y otros de Asia y América están «preparando medidas para depender lo menos posible del dólar», la moneda estadounidense. El viceministro de Exteriores, Riabkov, dijo que Washington «está haciendo tambalear de forma irreflexiva la estabilidad mundial». A su juicio, los americanos «juegan con fuego» y sostiene que por esa vía «EE.UU. no logrará ningún resultado» en su política con Rusia. Esa misma opinión expresó hace justo un mes Putin en Sochi, tras entrevistarse con su homólogo finlandés, Sauli Niinistö, y a la vista de la serie de sanciones contra Rusia aprobadas entonces por Washington. Calificó aquellas medidas de «contraproducentes» y «carentes de sentido». Pero el horizonte se presenta mucho más sombrío, ya que EE.UU. ha amenazado con sanciones mucho más severas, que podrían afectar al sistema bancario ruso, si Moscú no acepta una inspección para comprobar el estado de sus arsenales de armas químicas. El Ministerio de Exteriores ruso ya ha adelantado que no permitirá ninguna verificación.
22-09-2018 | Fuente: abc.es
La batería de sanciones de Estados Unidos contra Rusia salpica a China
Estados Unidos apunta a Rusia pero el disparo impacta en China. Eso es lo que se puede concluir del anuncio que realizó el jueves el Departamento de Estado, que dirige Mike Pompeo, sobre la imposición de nuevas sanciones, que afectan a 33 ciudadanos y empresas rusas, pero también al Departamento de Desarrollo de Equipos (EDD, en sus siglas en inglés), órgano dependiente del Ministerio de Defensa chino, que fue creado hace un par de años por el presidente Xi Jinping con el objetivo de mejorar la tecnología disponible para el ejército. La administración Trump sanciona a China por la compra de diez cazas rusos Sukhoi Su-35 en 2017 y de misiles tierra-aire S-400 en 2018 a Rosoboronexport, el principal exportador ruso de armas, en aplicación de la Ley para Contrarrestar a Adversarios de Estados Unidos mediante Sanciones (CAATSA, en sus siglas en inglés). Una de sus consecuencias es que afecta a terceros países, en este caso a China por hacer negocios con empresas rusas que forman parte de una lista negra de empresas relacionadas con el Kremlin. El Departamento de Estado anunció de esta forma que sanciona al EDD y a su director, Li Shangfu, al que prohíbe la entrada en el país, por su compra de aviones y armamento a la citada empresa rusa. La sanción implica que no podrán exportar productos a Estados Unidos o realizar operaciones dentro de su sistema financiero, y además se les embargarán las propiedades que puedan tener en el país. La ley que ampara estas sanciones fue firmada por el presidente Donald Trump en agosto de 2017, después de que el Congreso aprobara por amplia mayoría una iniciativa destinada a sancionar a Irán, Corea del Norte y Rusia. Trump aprovechó la firma de la ley para arremeter contra ella por considerarla «significativamente defectuosa». De lo que en el fondo se lamentaba el presidente es de que la ley le resta poderes para levantar algunas de las sanciones a Rusia aprobadas por su predecesor, Barack Obama. «Las acciones no tienen como propósito socavar las capacidades militares o la preparación para el combate de ningún país», explicó el Departamento de Estado en un comunicado, «sino imponer costes a Rusia en respuesta por su interferencia en el proceso electoral de Estados Unidos, su inaceptable comportamiento en el este de Ucrania y otras actividades malignas». «Habrá consecuencias» Estas sanciones abren un nuevo frente entre Estados Unidos y China. El autoritario régimen de Pekín ha respondido airadamente a Washington. El portavoz de Exteriores chino, Geng Shuang, instó ayer a la Casa Blanca a retirar dichas sanciones o, de lo contario, habrá consecuencias. «China está fuertemente indignada con el movimiento ilógico por parte de EE.UU.», aseguró Geng Shuang en su comparecencia diaria ante la prensa, según informa la agencia Xinhua. A su juicio, «EE.UU. ha violado seriamente las normas básicas de las relaciones internacionales y dañado severamente los lazos entre los dos países y sus ejércitos». Por ese motivo, instó a Washington a «corregir inmediatamente su error y retirar las llamadas sanciones. De lo contrario, tendrá que atenerse a las consecuencias». Aunque el portavoz no quiso indicar cuáles serían, esta amenaza empeora aún más las relaciones entre Pekín y Washington, enfrentados por la guerra comercial que han desatado los aranceles del presidente Trump. Este es el último capítulo de la nueva guerra fría que enfrenta a Pekín y Washington, junto al agravamiento de su guerra comercial con nuevos aranceles cruzados que entrarán en vigor el lunes y su disputa en el Mar del Sur de China. Impuestas desde 2014 sin el apoyo de China, estas sanciones de EE.UU. y sus aliados occidentales se dirigen fundamentalmente contra la economía rusa y su firma estatal de venta de armas, Rosoboronexport. Pero han salpicado al régimen de Pekín en el momento más tenso de sus relaciones con Washington de los últimos años. De hecho, no parece casual que el Departamento de Estado haya anunciado las sanciones en plena guerra comercial con China, que ha reforzado su alianza con Rusia frente a la hegemonía estadounidense. Así lo demuestra la participación del Ejército chino en las gigantescas maniobras que Moscú llevó a cabo a principios de este mes en Vostok, donde ambos países lucieron músculo militar de forma conjunta. Con dichos juegos de guerra, China y Rusia trasladan al campo militar el multilateralismo que vienen propugnando para minar la menguante presencia internacional de EE.UU., cada vez más cuestionada por los altibajos del presidente Trump. Imputados por Mueller Junto a Li Shangfu y su Departamento de Desarrollo de Equipamiento de la Comisión Militar de Central, en la lista negra fueron incorporadas 33 ciudadanos -entre los que se encuentra Yevgeny Prigozhin, oligarga ruso conocido como «el cocinero de Putin»- y empresas rusas. Entre ellos, los 25 rusos que ya fueron imputados con anterioridad por el fiscal especial Robert Mueller, encargado de la investigación de la supuesta injerencia rusa en las elecciones de 2016. La lista suma ahora 72 personas y empresas que, según Estados Unidos, tiene relación con la inteligencia rusa. Estar en ella no implica necesariamente la imposición de una sanción para los afectados, pero sí para aquellos que realicen tratos con ellos.
22-09-2018 | Fuente: abc.es
El ministerio de Justicia de EE.UU. se planteó la inhabilitación de Trump
El ?número dos? del ministerio de Justicia norteamericano, Rod Rosenstein, se propuso el año pasado grabar las conversaciones que mantuviera con Donald Trump con la finalidad última de recusar al presidente a través de la enmienda 25 de la Constitución. Esta establece que el vicepresidente y una mayoría de ministros pueden declarar al presidente «imposibilitado de ejercer los derechos y deberes de su cargo». Rosenstein, que fue nombrado por Trump en febrero de 2017, planteó esa posibilidad a altos funcionarios del Gobierno y a empleados del FBI después de que el presidente despidiera de forma fulminante al jefe de ese cuerpo de policía judicial, James Comey. Previamente, el presidente le había pedido a Comey lealtad en su gestión de la investigación de las conexiones con Rusia de varios miembros de su Gobierno, entre ellos el Asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn. El diario ?The New York Times? reveló este viernes las propuestas de Rosenstein después de haber leído unos memorandos del entonces director en funciones del FBI tras de la salida de Comey, Andrew McGabe. Trump ha denunciado en numerosas ocasiones que se siente víctima de una caza de brujas y de una conspiración para inhabilitarle, en la que supuestamente participan miembros de su propio Gobierno. Hace dos semanas uno de ellos publicó una tribuna anónima en el ?Times? admitiendo la existencia de ese movimiento de resistencia interna para boicotear las propuestas más radicales del presidente. La revelación de las intenciones de Rosenstein es de gran importancia para la investigación de la trama rusa. En marzo de 2017 el fiscal general (ministro de Justicia) Jeff Sessions decidió apartarse de esa investigación por haber mantenido contactos con el embajador ruso en EE UU. Al cargo de las pesquisas quedó el propio Rosenstein, que decidió abrir una causa separada cuya investigación le encargó al ex director del FBI Robert Mueller, que ha imputado ya a 33 personas, 26 de ellas ciudadanos rusos y el resto empleados de la campaña presidencial de Trump. Previamente, en marzo, Trump le había encargado a Rosenstein un informe sobre si debía mantener a Comey, nombrado por Barack Obama, al frente del FBI. Rosenstein le recomendó despedirlo por su deficiente gestión de la investigación del uso de un servidor de correo privado por parte de Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado (ministra de Exteriores), un escándalo que estalló durante la campaña electoral. Al día siguiente Trump despidió a Comey citando el memorando de Rosenstein, pero después se contradijo en varias entrevistas al admitir que ya tenía la decisión tomada de antes. Según ha revelado el periodista Bob Woodward en ?Miedo?, su reciente libro sobre el Gobierno de Trump, Rosenstein sintió que Trump le utilizó para legitimar el despido Comey, que en realidad obedecía a la investigación de la trama rusa. Aquella decisión produjo además una profunda animadversión en el FBI hacia el actual presidente de EE UU. Según la información publicada por el ?Times?, Rosenstein llegó a planificar la forma de inhabilitar a Trump, convenciendo a Sessions y al ministro de Interior y ahora jefe de gabinete, John Kelly. El ?número dos? de Justicia tenía además acceso directo a Trump y departía habitualmente con él sobre asuntos relativos al FBI, lo que le da aún mayor importancia a su intención de grabar al presidente. Según dijo Rosenstein a varios colaboradores, quería emplear micrófonos ocultos en la ropa. Después de que se hayan conocido sus intenciones, reflejadas en varios memorandos, Rosenstein ha emitido un comunicado en el que asegura que la información es «falsa y factualmente incorrecta». «Tras haber tratado personalmente con el presidente, puedo decir que no hay base alguna para invocar la enmienda 25», añade. McCabe, el autor de esos informes, fue despedido del FBI en marzo de 2017. Que varios miembros del Gobierno de Trump habían planteado la posibilidad de inhabilitar a Trump lo reveló el periodista Michael Wolff en su libro sobre los primeros meses del actual Gobierno, titulado ?Fuego y furia?. «Era algo de lo que se hablaba habitualmente en la Casa Blanca», escribió. En el caso de que el presidente fuera inhabilitado, el vicepresidente, Mike Pence, ocuparía su lugar. La enmienda que regula esa sustitución, aprobada en 1967, sólo se ha empleado tres veces en la historia de EE UU y siempre de forma provisional por casos de enfermedad.
22-09-2018 | Fuente: abc.es
El departamento de Justicia de EE.UU. se planteó la inhabilitación de Trump
El ?número dos? del departamento de Justicia norteamericano, Rod Rosenstein, se propuso el año pasado grabar las conversaciones que mantuviera con Donald Trump con la finalidad última de recusar al presidente a través de la enmienda 25 de la Constitución. Esta establece que el vicepresidente y una mayoría de ministros pueden declarar al presidente «imposibilitado de ejercer los derechos y deberes de su cargo». Rosenstein, que fue nombrado por Trump en febrero de 2017, planteó esa posibilidad a altos funcionarios del Gobierno y a empleados del FBI después de que el presidente despidiera de forma fulminante al jefe de ese cuerpo de policía judicial, James Comey. Previamente, el presidente le había pedido a Comey lealtad en su gestión de la investigación de las conexiones con Rusia de varios miembros de su Gobierno, entre ellos el Asesor de Seguridad Nacional, Michael Flynn. El diario ?The New York Times? reveló este viernes las propuestas de Rosenstein después de haber leído unos memorandos del entonces director en funciones del FBI tras de la salida de Comey, Andrew McGabe. Trump ha denunciado en numerosas ocasiones que se siente víctima de una caza de brujas y de una conspiración para inhabilitarle, en la que supuestamente participan miembros de su propio Gobierno. Hace dos semanas uno de ellos publicó una tribuna anónima en el ?Times? admitiendo la existencia de ese movimiento de resistencia interna para boicotear las propuestas más radicales del presidente. La revelación de las intenciones de Rosenstein es de gran importancia para la investigación de la trama rusa. En marzo de 2017 el fiscal general (ministro de Justicia) Jeff Sessions decidió apartarse de esa investigación por haber mantenido contactos con el embajador ruso en EE UU. Al cargo de las pesquisas quedó el propio Rosenstein, que decidió abrir una causa separada cuya investigación le encargó al ex director del FBI Robert Mueller, que ha imputado ya a 33 personas, 26 de ellas ciudadanos rusos y el resto empleados de la campaña presidencial de Trump. Previamente, en marzo, Trump le había encargado a Rosenstein un informe sobre si debía mantener a Comey, nombrado por Barack Obama, al frente del FBI. Rosenstein le recomendó despedirlo por su deficiente gestión de la investigación del uso de un servidor de correo privado por parte de Hillary Clinton cuando era secretaria de Estado (ministra de Exteriores), un escándalo que estalló durante la campaña electoral. Al día siguiente Trump despidió a Comey citando el memorando de Rosenstein, pero después se contradijo en varias entrevistas al admitir que ya tenía la decisión tomada de antes. Según ha revelado el periodista Bob Woodward en ?Miedo?, su reciente libro sobre el Gobierno de Trump, Rosenstein sintió que Trump le utilizó para legitimar el despido Comey, que en realidad obedecía a la investigación de la trama rusa. Aquella decisión produjo además una profunda animadversión en el FBI hacia el actual presidente de EE UU. Según la información publicada por el ?Times?, Rosenstein llegó a planificar la forma de inhabilitar a Trump, convenciendo a Sessions y al ministro de Interior y ahora jefe de gabinete, John Kelly. El ?número dos? de Justicia tenía además acceso directo a Trump y departía habitualmente con él sobre asuntos relativos al FBI, lo que le da aún mayor importancia a su intención de grabar al presidente. Según dijo Rosenstein a varios colaboradores, quería emplear micrófonos ocultos en la ropa. Después de que se hayan conocido sus intenciones, reflejadas en varios memorandos, Rosenstein ha emitido un comunicado en el que asegura que la información es «falsa y factualmente incorrecta». «Tras haber tratado personalmente con el presidente, puedo decir que no hay base alguna para invocar la enmienda 25», añade. McCabe, el autor de esos informes, fue despedido del FBI en marzo de 2017. Que varios miembros del Gobierno de Trump habían planteado la posibilidad de inhabilitar a Trump lo reveló el periodista Michael Wolff en su libro sobre los primeros meses del actual Gobierno, titulado ?Fuego y furia?. «Era algo de lo que se hablaba habitualmente en la Casa Blanca», escribió. En el caso de que el presidente fuera inhabilitado, el vicepresidente, Mike Pence, ocuparía su lugar. La enmienda que regula esa sustitución, aprobada en 1967, sólo se ha empleado tres veces en la historia de EE UU y siempre de forma provisional por casos de enfermedad.
21-09-2018 | Fuente: abc.es
Rusia planeó sacar a Assange de Londres la Nochebuena de 2017
Un grupo de diplomáticos rusos intentó que Julian Assange abandonara Londres, según ha informado este viernes el diario «The Guardian». El plan consistía, según el medio británico, en sacar a Assange de la Embajada de Ecuador en en la capital británica, donde reside, y en trasladarde en un coche diplomático a otro país. El destino final de ese viaje podía ser Rusia. Al parecer, el plan, finalmente frustrado, pretendía que Assange abandonara la embajada de Ecuador el día de Nochebuena de 2017. De haber salido adelante, si hubiera logrado alcanzar Rusia, el fundador de WikiLeaks hubiera evitado la orden de extradición a Estados Unidos que pesa sobre él. Si Assange fuera extraditado a Estados Unidos, podría ser juzgado por los secretos de estado publicados en WikiLeaks y obtenidos por la exsoldado Chelsea Manning. Con la aprobación de Ecuador El pasado mayo, el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, ordenó la retirada de la seguridad adicional asignada a la Embajada ecuatoriana en Londres, donde Assange lleva viviendo seis años. Un claro cambio de la política frente a la de su predecesor, Rafael Correa, quien decidió alojar allí al fundador de WikiLeaks. «El presidente de la República, Lenín Moreno, ha ordenado que se retire de inmediato toda la seguridad adicional en la Embajada ecuatoriana de Londres», afirmó el Gobierno ecuatoriano en un comunicado. «A partir de ahora, mantendrá una seguridad normal similar a la de otras embajadas ecuatorianas», aseveró. El desagrado del nuevo Gobierno de Ecuador con la estancia de Assange en su Embajada de Londres pudo conducir a que Quito aprobara la operación planteada por Rusia. Según explica «The Guardian», días antes de la Nochebuena de 2017, Rommy Vallejo, antigua cabeza del servicio de inteligencia de Ecuador, se desplazó a la capital británica para supervisar la salida de Assange de la capital británica.
21-09-2018 | Fuente: elpais.com
Trump lanza otro bumerán
Estados Unidos empuja con sus sanciones a que Rusia y China consoliden una alianza estratégica
21-09-2018 | Fuente: abc.es
Estados Unidos sanciona a una agencia China por comprar aviones y misiles a Rusia
Estados Unidos ha impuesto este jueves sanciones a una agencia militar china y a su director por comprar equipos de defensa de Rusia, lo que representa una violación a las sanciones aprobadas en 2017. El Departamento de Estado de Estados Unidos ha dicho que impondrá inmediatamente sanciones al Departamento de Desarrollo de Equipos de China, que supervisa la tecnología de defensa, y a su director, Li Shangfu, por participar en «transacciones significativas» con Rosoboronexport, el principal exportador de armas de Rusia. El Gobierno estadounidense también ha incluido en la lista a otras 33 personas y entidades asociadas con el Ejército y la Inteligencia de Rusia. Un funcionario del Departamento de Estado, que ha hablado bajo condición de anonimato, ha insistido en que las sanciones a China tienen como objetivo a Moscú, no a Pekín ni a su Ejército. Así, ha subrayado que las sanciones están relacionadas con la compra por parte de China de diez aviones de combate SU-35 en 2017 y de equipos relacionados con el sistema de misiles tierra-aire S-400 este año. Las medidas llegan en un momento en el que el Gobierno del presidente, Donald Trump, hace frente a una creciente presión para responder con firmeza a los informes de la Inteligencia estadounidense de que Rusia continúa entrometiéndose en la política del país.
21-09-2018 | Fuente: elpais.com
El conflicto entre Ucrania y Rusia resquebraja a la Iglesia ortodoxa
Una de las comunidades ucranias busca independizarse del patriarcado de Moscú
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