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Noticias de revueltas sociales

07-01-2022 | Fuente: as.com
El presidente de Kazajistán ordena ?disparar a matar? a los manifestantes
Rusia ha enviado 2.500 militares, mientras las autoridades del país centroasiática ya han detenido a más de 3.700 personas por las revueltas sociales.
20-12-2020 | Fuente: abc.es
El Gobierno británico contempla escenarios apocalípticos para el período post Brexit
Reino Unido es, en esta recta final del 2020, el epicentro de acontecimientos muy relevantes: mientras es uno de los países más afectados por la pandemia de Covid-19, con una cifra oficial de fallecidos que ya supera los 66.000, es a la vez el primero del mundo occidental que empezó su programa de vacunación para atajar el brote y una vacuna desarrollada en la Universidad de Oxford es una de las más avanzadas del mundo. A esto se suma el Brexit, cuyo período de transición acaba el próximo 31 de diciembre, y las horas decisivas para alcanzar un acuerdo comercial con la Unión Europea están a punto de acabarse. En este contexto, el comité del Parlamento británico responsable de analizar la futura relación entre la nación y la UE pidió al Gobierno de Boris Johnson un plan de contingencia para atajar los problemas que inevitablemente se producirán debido a la falta de preparación para el inminente divorcio, un llamamiento que se produjo tras conocerse que el gobierno ha contemplado ya una serie de posibles escenarios apocalípticos como consecuencia de una ruptura sin acuerdo. Así lo reveló el periódico The Times, que asegura que la semana pasada se llevo a cabo en Whitehall un ejercicio de prueba de estrés (que sirve para evaluar la estabilidad y capacidad de acción de un sistema ante posibles escenarios desestabilizadores) bautizado como «Operation Capstone», en el que se modelaron una serie de eventos que representan todo lo que podría salir mal en la película sobre el Brexit que empezó hace cuatro años, cuando la mayoría de la población votó en un referéndum histórico. Los eventos representados incluyen la explosión de una bomba en Gibraltar, camiones cargados con suministros indispensables para combatir la pandemia, como medicamentos, siendo secuestrados en la carretera, y el cierre repentino de un enorme proveedor de atención domiciliaria ahogado por el drama de la caída de la libra y la imposibilidad de contratar personal del bloque comunitario ya que la libre circulación de ciudadanos acabará con el divorcio. A esto se suman inundaciones en Inglaterra provocadas por dos tormentas, buques de Francia y España bloqueando en el Canal de la Mancha el paso de los ferries británicos hacia el continente y a la policía lidiando con las revueltas sociales y las protestas ciudadanas. Según una fuente del gobierno citada por el diario, el primer ministro tiene la intención de cumplir su amenaza de no regresar a la mesa de negociaciones en caso de que las conversaciones fracasen, incluso si algunas de las dramáticas situaciones de la Operación Capstone se cumplen. Más allá del peor de los panoramas contemplado en el ejercicio, lo único que hay ahora mismo es una gran incertidumbre y eso, de acuerdo con otra fuente de Downing Street, ha hecho que quienes trabajan allí estén viviendo unos días de mucho nerviosismo y frustración, con un estado de ánimo que oscila constantemente entre el optimismo y el pesimismo, tanto por la crisis del Covid como por la del Brexit, que están indiscutiblemente ligadas y que se prevé sean la causa de un invierno gris para todo el mundo, sobre todo para las familias más afectadas económicamente, y sobre todo ahora que la esperada ventana de cinco días para celebrar la Navidad con los seres queridos ha sido cerrada en Londres y el sudeste de Inglaterra con un nuevo confinamiento estricto debido al aumento de los contagios. Mientras tanto, Johnson y su equipo se preparan, o eso dicen, para enfrentar cualquier evento post Brexit en el que la realidad supere a la ficción.
17-12-2020 | Fuente: abc.es
Guerras y dictaduras sepultan los sueños que encendió hace una década la «primavera árabe»
«Acabo de salir de la cárcel. He pasado dos años en una celda de incomunicación. Esta es la respuesta a tu pregunta», dice Shady ElGhazaly al otro lado del teléfono. Este médico egipcio fundó la Coalición de Jóvenes Revolucionarios, uno de los grupos más activos durante la revolución de 2011 cuyo epicentro fue la plaza de Tahrir y que en apenas tres semanas logró que Hosni Mubarak dejara el poder. «Refugiados, prisioneros o mártires, es el sino que compartimos los revolucionarios árabes, un precio que estamos dispuestos a pagar», es el balance que hace ElGhazaly una década después de aquellos días en los que las calles Túnez, Egipto, Libia, Yemen y Siria soñaron con un cambio político, reformas y apertura. Un sueño sepultado por unas revueltas que dejan una herencia de miles de muertos y detenidos, millones de refugiados y desplazados internos, ciudades enteras arrasadas, militares de vuelta al poder, como el caso del general Abdel Fatah Al Sisi, y situaciones económicas muy complicadas. Egipto fue el segundo país al que llegó la bautizada como «primavera árabe», pero este proceso de revueltas sociales estalló en Túnez el 17 de diciembre. Mohamed Boazizi, un joven vendedor de fruta de Sisi Boazid, al sur del país, se suicidó a lo bonzo para protestar por su miserable situación económica y laboral y tiró la primera piedra del muro tunecino levantado por Zine el-Abidine Ben Ali durante 24 años. Las protestas se extendieron a lo largo del país y cuando, apenas 28 días después, llegaron a las calles de la capital, el dictador cogió un avión y se fue con su familia a Arabia Saudí. El ejemplo tunecino fue el faro para los jóvenes de otros países que ansiaban cambios después de décadas bajo férreas dictaduras, un movimiento que pilló por sorpresa a los dictadores y a los considerados expertos de la región, que no lo vieron llegar. Mubarak, Al Abdula Saleh, en Yemen, y Muamar Gadafi, en Libia, siguieron los pasos de Ben Ali y perdieron el poder. Bashar Al Assad es el único que se mantiene en su palacio diez años después de que las primeras protestas pidiendo cambios y reformas empezaran en Daraa, al sur de Siria. «Me gusta recordar esos días, tenía veinte años, muchas ganas y fuerza. Pese a todo lo ocurrido, no me arrepiento, mereció la pena porque teníamos la razón», reflexiona el periodista sirio Muhamed Subat cuando se le pregunta por aquellos días. En 2018 se vio obligado a abandonar su Daraa natal por motivos de seguridad y ahora vive como refugiado en Madrid, desde donde sigue «con mi lucha para lograr un cambio en Siria a través de las redes sociales, la revolución no ha terminado». Guerras abiertas Las protestas derivaron en guerras abiertas en Libia y Siria, donde sus líderes decidieron pelear a muerte por sus tronos y ambos países y sus sociedades han quedado devastadas, lo que lleva a muchos de los supervivientes a tener nostalgia de los días anteriores a 2011. En el caso de Yemen, las fuertes movilizaciones registradas en Sanaa llevaron a Saleh a aceptar un plebiscito que acabó con su número dos, Mansour Hadi, como presidente. El problema es que Saleh nunca aceptó su destino y, con el apoyo de parte del Ejército y los milicianos hutíes (una secta dentro del chiismo), dio un golpe militar que obligó a Hadi a buscar refugio en Riad. En 2015, Arabia Saudí lanzó una operación a militar gran escala con la excusa de que los hutíes son «aliados de Irán» y desde entonces el país está sumido en una crisis humanitaria sin precedentes. «Como joven revolucionario que participó en todo el proceso, la lección aprendida es que no te puedes fiar de aquellos partidos que han formado parte del sistema durante muchos años y tienen fuertes intereses en la red de corrupción que ellos mismos han montado. Fuimos unos inocentes al pensar que los partidos de la oposición nos iban a traer el cambio», opina el analista yemení Hussam Almolaki. Otra de las lecciones que han aprendido en Yemen es «a no confiar en que las potencias extranjeras van a resolver tus problemas domésticos, porque solo van a actuar en defensa de sus propios intereses», sentencia Almolaki. En Túnez, el lugar donde empezó todo, sí se han realizado una serie de reformas políticas que responden a las demandas de 2011. Ahora, como hace diez años, es el faro en el que el resto de países de la región se mira para pensar que otro sistema político es posible.
20-03-2020 | Fuente: as.com
El fútbol gritó en mayo del 68
Francia vivió una de las mayores revueltas sociales de su historia aquel mes y el 'deporte rey' se alzó contra la Federación.
16-03-2020 | Fuente: as.com
El Barça se aferra a la vía chilena para ser campeón
En plenas revueltas sociales, la Federación de Chile nombró campeón del pasado torneo a Católica con seis jornadas aún por disputarse. ¿Qué pasó?
20-01-2020 | Fuente: elpais.com
Pablo Larraín: ?Solo entiendo el cine como una bola de fuego?
El cienasta chileno estrena 'Ema', una indagación en las nuevas familias, el reguetón y las jóvenes generaciones, y una premonición sobre las revueltas sociales en su país
23-02-2019 | Fuente: elpais.com
Tomar la Bastilla con ?chalecos amarillos?
Éric Vuillard narra la jornada histórica en que París se levantó contra el Rey Luis XVI y establece parecidos con las revueltas sociales de ahora
29-06-2018 | Fuente: abc.es
Condenado a tres años de cárcel un periodista marroquí
El periodista marroquí Hamid el Mahdaui, acusado en el marco de las revueltas sociales del Rif, ha sido condenado a tres años de cárcel por el Tribunal de Apelación de Casablanca, han informado este viernes varios medios marroquíes. Mahdaui, director del sitio web «badil.info» (actualmente fuera de servicio), fue condenado en la noche del jueves por «no denunciar un crimen que atenta contra la seguridad del Estado» y también tiene que pagar una multa de 3.000 dirhams (270 euros). El periodista marroquí estaba siendo juzgado en el mismo proceso de los 53 activistas del Rif -condenados el pasado martes a penas de hasta 20 años de cárcel- antes de que el juez decidiera la semana pasada separar su caso de los demás. Mahdaui fue arrestado el pasado 20 de julio de 2017 cuando cubría una manifestación en la ciudad rifeña de Alhucemas. Fue acusado de mantener una conversación telefónica con un activista rifeño en el extranjero, quien le dijo que planeaba entrar con armas a Marruecos, y por el hecho de no denunciarlo fue perseguido por la Fiscalía por «no denuncia de un crimen contra la seguridad del Estado». Además, el periodista cumple un año de cárcel en Casablanca tras ser condenado el pasado septiembre por incitar a la participación en una protesta no autorizada convocada en la ciudad norteña de Alhucemas por el movimiento rifeño conocido como «Hirak», al que su sitio web había servido de altavoz. Mahdaui no es el único periodista juzgado en el proceso del Rif; junto a él hay otros seis jóvenes rifeños que ejercían el «periodismo ciudadano» en las redes sociales, y también fueron condenados por el Tribunal de Apelación de Casablanca, con penas de hasta cinco años de prisión. La Organización Reporteros Sin Fronteras denunció el pasado miércoles las penas contra los periodistas que consideró «muy severas» y llamó a su liberación. «Reporteros Sin Fronteras denuncia estas penas de prisión que son extremadamente severas impuestas a periodistas ciudadanos que no han hecho que ejercer su derecho a informar sobre un movimiento social que sacudió el país», ha criticado en declaraciones recogidas por el comunicado Souhaieb Khayati, director de la oficina del norte de África de la ONG
17-05-2018 | Fuente: abc.es
Así es Manuel Valls, el posible candidato a la alcaldía de Barcelona del que Macron no se fía
Corría abril de 1982, la izquierda francesa vivía sus años dorados y un joven «militante socialista», con pinta de adolescente, intervenía en un programa de la televisión para explicar el impacto del paro sobre la juventud. El jersey de rombos, la camisa y algunos lapsus, quizá fruto del nerviosismo, no permitían imaginar en él al futuro primer ministro. Manuel seguía siendo Manuel, y no Valls; seguía siendo, en definitiva, el hijo de un pintor catalán y una mujer suiza; el muchacho «reservado, autoritario y ambicioso» que «leía enormemente», según su hermana Giovanna; el admirador del socialista de centro Michel Rocard; y el estudiante de Historia al que nunca había tentado la revolución. Ahora, pasando de puntillas por la política francesa y barajando la idea de presentarse a la alcaldía de Barcelona con Ciudadanos, el político, según ha informado el semanario satírico «Le Canard Enchaînée», se enfrenta a un duro golpe: la desconfianza de Macron. «No me fío de Valls. Lo creo capaz de cualquier mala jugada», habría afirmado el inquilino del Elíseo. Tras abandonar las filas del Partido Socialista, Valls se unió a las de «La República en Marcha», el partido de Macron, en junio del año pasado. «Deseo estar en la mayoría, es una forma de coherencia. Apoyé a Emmanuel Macron antes de la primera vuelta, me costó caro», afirmó el ex primer ministro entonces. «Me quiero sentar en el corazón de esa mayoría por coherencia, una parte de mi vida política termina, dejo el Partido Socialista o el Partido Socialista me deja», añadió. Lo cierto es que, desde su juventud, el ex primer ministro había sido crítico con la formación en la que militaba. Un «reformista» Inevitablemente ligado al conservadurismo, el pragmatismo y el gusto por mantener el orden, ostentar el cargo de ministro de Interior siempre ha identificado a su titular con esos rasgos. Manuel Valls lo alcanzó en mayo de 2012, cuando el por entonces nuevo presidente, François Hollande, lo designó para el puesto. El joven político ya venía curtido de once años al frente de la alcaldía de Evry, una ciudad de la periferia parisiense con fama de conflictiva. Su nueva ocupación le quedaba como un guante. Con un perfil muy poco izquierdista, Valls siempre ha reivindicado a figuras políticas de centro, con un carácter moderado y poco apegadas a los cambios bruscos. En su despacho, cuentan, cuelga un retrato de Georges Clemenceau, un gesto que equivale a una declaración de intenciones: el que fuera dos veces primer ministro de la Tercera República Francesa consideraba que «la emancipación de los desheredados» debía resultar «de su propio esfuerzo». Una tarea a la que los políticos debían contribuir creando un medio social adecuado, y «cada vez más favorable». Nada, en definitiva, de alborotos o revueltas sociales. «La ideología ha conducido a desastres, pero la izquierda que defiendo guarda un ideal: la emancipación individual. Es pragmática, reformista y republicana», explicaba Valls en octubre de 2014. Avispado, el periodista que le entrevistaba captó el matiz, preguntándole si no debía ser también socialista. «Lo repito: pragmática, reformista y republicana», zanjó el sin embargo miembro del Partido Socialista. Sus declaraciones no resultaban sorprendentes, porque siempre había sido crítico con esa etiqueta política: en 2009, ya propuso cambiar el nombre de su formación, sustituyendo el término «partido» por el más abierto «movimiento», y desterrando para siempre el de «socialismo», un concepto que consideraba «desfasado» y propio «del siglo XIX», por otro que no especificó. Ministro estricto Valls no se aburrió en el cargo. Uno de los momentos más difíciles de su gestión llegó con el llamado «caso Diuedonné», así bautizado por el humorista Dieudonné M'bala M'bala, muy popular en Francia e inventor de un saludo, llamado la «quenelle», consistente en estirar el brazo derecho, recto, hacia abajo. Su parecido con el saludo nazi, unido a las bromas sobre el Holocausto hechas por el cómico y a su vinculación con el político negacionista Robert Faurisson, llevaron al ministro del Interior a emprender una batalla personal en su contra: «Hay que acabar con esta mecánica del odio. Dieudonné es antisemita y racista», afirmó en diciembre de 2013, cuando también expresó su deseo de prohibir sus espectáculos. Lo cierto es que en el pasado ya había mostrado sus sensibilidades por el tema. En 2011, en Estrasburgo, se declaró «ligado de forma eterna a la comunidad judía y a Israel». Como ministro del Interior, Valls también tuvo que hacer frente a la cuestión romaní. Los romaníes, poblaciones gitanas procedentes de la Europa del Este, comenzaron a sufrir deportaciones a sus países de origen durante la Presidencia de Nicolas Sarkozy. En septiembre de 2010, François Hollande criticó la decisión del conservador, que por entonces consideraba «inmoral e ilegal». Su llegada al poder cambió su punto de vista, cuando defendió, en septiembre de 2013, que «solo una minoría» de ellos buscaba la integración. Hollande cerraba así filas con su ministro del Interior, que ya había afirmado que los romaníes tenían «intención de regresar a Bulgaria y Rumanía». La lucha antiterrorista Con un aura de socialista conservador y de hombre de orden, Valls accedió al cargo de primer ministro en marzo de 2014. Desde ese puesto tuvo que lidiar con el que ha sido el principal desafío de su mandato: el terrorismo islamista. En enero de 2015, el asesinato de los dibujantes de la revista satírica «Charlie Hebdo» y el asalto a un supermercado kosher de París iniciaron la oleada de violencia que ha sacudido Francia durante los dos últimos años. Los atentados contra la capital en noviembre de 2015 y contra Niza en julio de 2016 ahondaron la espiral de inseguridad. «Debemos comprender que las primeras víctimas son los musulmanes», afirmó al respecto en septiembre de este año. Poco antes también había señalado que Francia «estaba en guerra contra el terrorismo». Valls, que gozó de la buena consideración de los ciudadanos franceses durante su etapa al frente del Ministerio del Interior, sufrió una grave una caída en popularidad provocada por su desgaste como primer mininistro y por su cercanía al presidente François Hollande.
01-03-2016 | Fuente: abc.es
Argentina logra un acuerdo con los grandes acreedores y se queda a un paso de volver a los mercados
Después de quince años de litigio, el Gobierno de Argentina alcanzó un principio de acuerdo con los fondos de inversión para saldar su deuda impagada desde 2001. El anuncio lo realizó oficialmente Daniel Pollack, el mediador designado por el juez estadounidense Thomas Griesa para que ambas partes se pusieran de acuerdo y se cumpliera su sentencia. El fallo de Griesa obligaba al Estado a asumir sus obligaciones con buena parte de los acreedores que no aceptaron reestructurar su deuda ni en 2005 ni en 2010. La noticia supone que, a corto plazo, Argentina saldrá en términos absolutos de la suspensión de pagos que tan cara le ha salido. Aunque aún queda algunos flecos -de forma más que de fondo- Pollack, hombre riguroso y de confianza de Griesa, informó de que se llegó a un principio de acuerdo para abonar 6.653 millones de dólares con los fondos más duros, en alusión a Elliott Management, del magnate Paul Singer. «Me da un gran placer -detalla en el comunicado Pollack- anunciar que una batalla de quince años entre Argentina y Elliott Management está en el camino a ser resuelta». No obstante, añadió que «es un gran paso pero no es el paso final». En su comunicado, Daniel Pollack reconoce la buena predisposición del actual Gobierno y, en especial, del presidente Mauricio Macri, sobre el que destaca: «La corrección del camino que había tomado Argentina fue casi heroica». También reconoce que «inmediatamente, tras las elecciones presidenciales de noviembre, corrigió el rumbo negativo que había dado este litigio», observa. Aunque no menciona al Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, con quien le resultó imposible mantener una negociación consistente, sus palabras son un tiro por elevación contra la anterior Administración. Antes de que se concrete el acuerdo el Congreso argentino deberá ratificarlo Pollack recuerda que el Congreso argentino deberá derogar una ley que impide mejorar a bonistas por fuera de los canjes de 2005 y 2010, y que ambas Cámaras deben aprobar el acuerdo. Califica a Paul Singer de «duro pero justo negociador». Entre una y otra oferta Argentina logró una adhesión de algo más del 92 por ciento, con quitas que superaron, en algunos casos, el 70 por ciento del valor nominal. Se estima que con este acuerdo, Argentina lograría finalmente una rebaja en torno al 25 por ciento de la cifra que reclamaban, con el respaldo del fallo judicial de Griesa, los llamados «fondos buitres». De este modo, se interpreta que en la próxima semana se podría dar por cerrado el caso ya que otros fondos de inversión y privados, conocidos como «holdouts», habían aceptado estas condiciones hace algunas semanas. Argentina cayó en suspensión de pagos en diciembre de 2001. Lo declaró el por entonces presidente Adolfo Rodríguez Saá después de que el país sufriera la mayor depresión de su historia y Fernando De La Rúa tuviera que dimitir en medio de graves revueltas sociales. Tras una secuencia de media docena de presidentes en diez días, Eduardo Duhalde fue elegido por la Asamblea Nacional (reunión de ambas Cámaras) en enero de 2002. En mayo de 2003 le sucedió Néstor Kirchner y a éste su esposa, Cristina Fernández de Kirchner, que gobernó entre el 10 de diciembre de 2007 y el 10 de diciembre del pasado año. En este tiempo la viuda de Kirchner mantuvo discursos, en ocasiones, contradictorios pero la tónica general fue presumir de que nunca pagaría la deuda y arremeter contra el juez Thomas Griesa, a cuyos tribunales se sometió el país voluntariamente. Naufragaron las negociaciones En agosto de 2014, con los intereses corriendo en su contra, el Gobierno de Fernández de Kirchner hizo una aproximación para alcanzar un acuerdo. Cuando el país lo daba por seguro, incluso un grupo de banqueros y empresarios se habían ofrecido a hacer aportaciones propias para ayudar a afrontar los pagos, las negociaciones naufragaron.