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Noticias de revoluciones

13-04-2016 | Fuente: elpais.com
Simeone: ?Será un partido de intensidad, velocidad y contacto?
El entrenador del Atético espera un duelo contra el Barcelona de altas revoluciones y juega al despiste sobre el dibujo de equipo
12-04-2016 | Fuente: elpais.com
Simeone: ?Será un partido de intensidad, velocidad y contacto?
El entrenador del Atético espera un duelo contra el Barcelona de altas revoluciones
05-04-2016 | Fuente: elmundo.es
Los ídolos de 'pizarra' de Robert Crumb
Antes de que la música se amplificase, los discos estaban hechos de materiales frágiles y giraban a 78 revoluciones por minuto. Esas canciones han obsesionado desde siempre al autor de 'Mr. Natural' hasta el punto de realizar una serie de cromos de aquellos pioneros: 'Héroes del blues, el jazz y el country' (Nórdica). 
12-03-2016 | Fuente: abc.es
Túnez, el próximo objetivo del califato sangriento de Daesh
Un Irak dividido sectaria y políticamente, así como el caos tras las intervenciones internacionales, conformaron la tormenta perfecta para el nacimiento del entonces conocido como «Estado Islámico del Levante». Este grupo terrorista pronto supo extenderse a una Siria inmersa en una guerra civil. Como un vertido de petróleo, los yihadistas de Daesh (pronto se quitaron lo de «Irak y Siria», que marcaba unos límites geográficos en su propaganda) se extendieron en estos dos países hasta controlar grandes áreas que incluían ciudades como Mosul o Raqqa. A diferencia de la estrategia previa de Al Qaida, la expansión física es parte de la estrategia de Daesh, como reza su lema «baqiya wa ttamaddad»: «permanecer y expandirse». Ante su fuerza arrolladora y la popularidad mundial entre elementos ya radicales, grupos yihadistas fueron jurando lealtad a la cabeza sirio-iraquí, fundando «provincias» más o menos establecidas. Desde Wilayat Sina en Egipto a Boko Haram en Nigeria, pasando por afiliados indonesios como Jamaah Ansar Khilalaf Daulah Nusantara o la filial Libia de Daesh. En este afán expansionista, Túnez es probablemente la siguiente pieza de dominó en riesgo de caer y convertirse en provincia del autodenominado Estado Islámico. El pasado 7 de marzo, un comando de más de cincuenta yihadistas cruzó desde la frontera libia y atacó la localidad de Ben Guerdane. Según ha declarado el primer ministro tunecino, Habib Essid, los yihadistas -la mayoría de nacionalidad tunecina- pretendían hacerse con el control de la ciudad y establecer un emirato en el pequeño país norteafricano, desestabilizando el todavía precario experimento democrático tunecino, considerado como el único «éxito» de las revoluciones árabes de 2011. Essid añadió en rueda de prensa que los terroristas «pensaban que iba a ser sencillo y que la población de Ben Guerdane los ayudaría». Daesh se ha infiltrado en otras ciudades con este primer apoyo de la población, como en Sirte (Libia), su actual «capital» en el país norteafricano y donde entraron con el apoyo de la población, que vieron en este grupo una defensa a los ataques de las milicias revolucionarias de Misrata. Esta incursión -la segunda en Ben Guerdane en apenas siete días- no logró su objetivo. En una operación que se ha prolongado durante al menos tres días, las fuerzas de seguridad tunecinas, entre Policía, Ejército y oficiales de Aduana mataron a más de 46 yihadistas. Según la televisión libia, algunos lograron escapar de vuelta a sus campamentos en Libia, pese al cierre de fronteras decretado por el Gobierno tunecino tras el ataque inicial. Los yihadistas estaban preparados. De madrugada, entraron en la ciudad, a unos 50 kilómetros de la frontera, y armados con armas de calibre mediano, atacaron barios barracones y cuarteles de las fuerzas de Seguridad en la ciudad. Sin embargo, y pese al gran poder de atracción que tiene la propagada yihadista de Daesh entre los jóvenes tunecinos (la mayoría de los combatientes extranjeros en Irak y Siria son de esta nacionalidad, así como en Libia, según estimaciones de analistas consultados por este periódico), la población del sur de Túnez, fronteriza con Libia, no parece haber secundado esta incursión. Según imágenes de la prensa local, miles de personas han acudido a los entierros de las siete víctimas civiles del ataque a Ben Guerdane y de los más de diez «mártires» de las fuerzas de seguridad, mostrando su apoyo y rechazo a esta violencia de Daesh. Cercana a la frontera y ciudad de clave en las rutas de contrabandistas y traficantes, Ben Guerdane ha sido hasta ahora conocida como uno de los últimos puntos de partida de seguidores de Daesh antes de partir hacia Irak, Siria o Libia. Los yihadistas «creen que Ben Guerdane prodría ser una ubicación estratégica para ampliar la 'zona liberada', incluyendo el sur de Túnez», dijo el analista del International Crisis Group, Michael Ayari, a la agencia AFP. Sin embargo, la estrategia exacta del Estado Islámico en Túnez sigue sin estar clara. «Este asalto podría haber sido orquestado para probar las defensas tunecinas, y para preparar un asalto a gran escala de Ben Guerdane. La captura de esta ciudad sería muy 'simbólica' para el grupo. El antiguo líder de Al Qaida en Irak, y precursor del Estado Islámico, Abu Musab al Zarqawi, dijo en una ocasión que 'si Ben Guerdane hubiera estado localizado junto a Faluya, se hubiera logrado liberar Irak'», publica la consultora internacional en seguridad The Soufan Group. «Si el Estado Islámico planea expandir su territorio a Túnez, Ben Guerdane sería una base ideal para el grupo». Sin embargo, añaden, «es más probable que de momento el Estado Islámico continúe utilizando incursiones desde Libia para desestabilizar Túnez». Un viejo objetivo La «conquista de Túnez» no es nueva en la propaganda yihadista. El agosto pasado, la filial de Daesh en Trípoli publicó un vídeo pidiendo el apoyo de los tunecinos en Libia, como «paso previo estratégico para conquistar Túnez». Uno de los últimos números de Dabiq, la revista propagandística de Daesh en inglés, llevaba a su portada la mezquita de Kairouan, una de las principales en Túnez. «El Estado Islámico está a pocos kilómetros de vosotros [Túnez], estamos yendo. Hermanos, venid a Libia. No seáis humillados por los dictadores tunecinos», insistían con su usual retórica. El Gobierno tunecino ha aumentado la seguridad en las provincias del sur, fronterizas con Libia, para impedir nuevas incursiones, especialmente tras el bombardeo estadounidense sobre un supuesto campo de entrenamiento de Daesh en la ciudad de Sabratha, que mató a unos cuarenta yihadistas y cuyo objetivo era Noureddine Chouchane, el tunecino que habría estado tras la organización de los atentados del Museo del Bardo y la playa de Soussa. Los atentados contra el turismo hacen tambalear el principal pilar de la economía tunecina, que ya adolece de un tremendísimo paro juvenil. En los últimos meses, el Gobierno tunecino ha tenido que enfrentarse a numerosas protestas de jóvenes demandando trabajo y esperanzas, así como nuevas medidas económicas. El Gobierno se ha excusado señalando que éstas son «protestas normales en una democracia en su adolescencia». «Mientras Daesh pueda mantener sus bases en Libia, los riesgos de un conflicto directo y continuado con las fuerzas de seguridad tunecinas son innecesarios. En su lugar, el grupo continuará estableciendo células en Túnez, con la esperanza de que repetidos ataques terroristas desestabilizarán el Gobierno tunecino. Si el Gobierno desfallece o se tambalea, el Estado Islámico estará preparado para atacar», concluye The Soufan Group.
11-03-2016 | Fuente: abc.es
Túnez, el próximo objetivo del califato sangriento de Daesh
Un Irak dividido sectaria y políticamente, así como el caos tras las intervenciones internacionales, conformaron la tormenta perfecta para el nacimiento del entonces conocido como «Estado Islámico del Levante». Este grupo terrorista pronto supo extenderse a una Siria inmersa en una guerra civil. Como un vertido de petróleo, los yihadistas de Daesh (pronto se quitaron lo de «Irak y Siria», que marcaba unos límites geográficos en su propaganda) se extendieron en estos dos países hasta controlar grandes áreas que incluían ciudades como Mosul o Raqqa. A diferencia de la estrategia previa de Al Qaida, la expansión física es parte de la estrategia de Daesh, como reza su lema «baqiya wa ttamaddad»: «permanecer y expandirse». Ante su fuerza arrolladora y la popularidad mundial entre elementos ya radicales, grupos yihadistas fueron jurando lealtad a la cabeza sirio-iraquí, fundando «provincias» más o menos establecidas. Desde Wilayat Sina en Egipto a Boko Haram en Nigeria, pasando por afiliados indonesios como Jamaah Ansar Khilalaf Daulah Nusantara o la filial Libia de Daesh. En este afán expansionista, Túnez es probablemente la siguiente pieza de dominó en riesgo de caer y convertirse en provincia del autodenominado Estado Islámico. El pasado 7 de marzo, un comando de más de cincuenta yihadistas cruzó desde la frontera libia y atacó la localidad de Ben Guerdane. Según ha declarado el primer ministro tunecino, Habib Essid, los yihadistas -la mayoría de nacionalidad tunecina- pretendían hacerse con el control de la ciudad y establecer un emirato en el pequeño país norteafricano, desestabilizando el todavía precario experimento democrático tunecino, considerado como el único «éxito» de las revoluciones árabes de 2011. Essid añadió en rueda de prensa que los terroristas «pensaban que iba a ser sencillo y que la población de Ben Guerdane los ayudaría». Daesh se ha infiltrado en otras ciudades con este primer apoyo de la población, como en Sirte (Libia), su actual «capital» en el país norteafricano y donde entraron con el apoyo de la población, que vieron en este grupo una defensa a los ataques de las milicias revolucionarias de Misrata. Esta incursión -la segunda en Ben Guerdane en apenas siete días- no logró su objetivo. En una operación que se ha prolongado durante al menos tres días, las fuerzas de seguridad tunecinas, entre Policía, Ejército y oficiales de Aduana mataron a más de 46 yihadistas. Según la televisión libia, algunos lograron escapar de vuelta a sus campamentos en Libia, pese al cierre de fronteras decretado por el Gobierno tunecino tras el ataque inicial. Los yihadistas estaban preparados. De madrugada, entraron en la ciudad, a unos 50 kilómetros de la frontera, y armados con armas de calibre mediano, atacaron barios barracones y cuarteles de las fuerzas de Seguridad en la ciudad. Sin embargo, y pese al gran poder de atracción que tiene la propagada yihadista de Daesh entre los jóvenes tunecinos (la mayoría de los combatientes extranjeros en Irak y Siria son de esta nacionalidad, así como en Libia, según estimaciones de analistas consultados por este periódico), la población del sur de Túnez, fronteriza con Libia, no parece haber secundado esta incursión. Según imágenes de la prensa local, miles de personas han acudido a los entierros de las siete víctimas civiles del ataque a Ben Guerdane y de los más de diez «mártires» de las fuerzas de seguridad, mostrando su apoyo y rechazo a esta violencia de Daesh. Cercana a la frontera y ciudad de clave en las rutas de contrabandistas y traficantes, Ben Guerdane ha sido hasta ahora conocida como uno de los últimos puntos de partida de seguidores de Daesh antes de partir hacia Irak, Siria o Libia. Los yihadistas «creen que Ben Guerdane prodría ser una ubicación estratégica para ampliar la 'zona liberada', incluyendo el sur de Túnez», dijo el analista del International Crisis Group, Michael Ayari, a la agencia AFP. Sin embargo, la estrategia exacta del Estado Islámico en Túnez sigue sin estar clara. «Este asalto podría haber sido orquestado para probar las defensas tunecinas, y para preparar un asalto a gran escala de Ben Guerdane. La captura de esta ciudad sería muy 'simbólica' para el grupo. El antiguo líder de Al Qaida en Irak, y precursor del Estado Islámico, Abu Musab al Zarqawi, dijo en una ocasión que 'si Ben Guerdane hubiera estado localizado junto a Faluya, se hubiera logrado liberar Irak'», publica la consultora internacional en seguridad The Soufan Group. «Si el Estado Islámico planea expandir su territorio a Túnez, Ben Guerdane sería una base ideal para el grupo». Sin embargo, añaden, «es más probable que de momento el Estado Islámico continúe utilizando incursiones desde Libia para desestabilizar Túnez». Un viejo objetivo La «conquista de Túnez» no es nueva en la propaganda yihadista. El agosto pasado, la filial de Daesh en Trípoli publicó un vídeo pidiendo el apoyo de los tunecinos en Libia, como «paso previo estratégico para conquistar Túnez». Uno de los últimos números de Dabiq, la revista propagandística de Daesh en inglés, llevaba a su portada la mezquita de Kairouan, una de las principales en Túnez. «El Estado Islámico está a pocos kilómetros de vosotros [Túnez], estamos yendo. Hermanos, venid a Libia. No seáis humillados por los dictadores tunecinos», insistían con su usual retórica. El Gobierno tunecino ha aumentado la seguridad en las provincias del sur, fronterizas con Libia, para impedir nuevas incursiones, especialmente tras el bombardeo estadounidense sobre un supuesto campo de entrenamiento de Daesh en la ciudad de Sabratha, que mató a unos cuarenta yihadistas y cuyo objetivo era Noureddine Chouchane, el tunecino que habría estado tras la organización de los atentados del Museo del Bardo y la playa de Soussa. Los atentados contra el turismo hacen tambalear el principal pilar de la economía tunecina, que ya adolece de un tremendísimo paro juvenil. En los últimos meses, el Gobierno tunecino ha tenido que enfrentarse a numerosas protestas de jóvenes demandando trabajo y esperanzas, así como nuevas medidas económicas. El Gobierno se ha excusado señalando que éstas son «protestas normales en una democracia en su adolescencia». «Mientras Daesh pueda mantener sus bases en Libia, los riesgos de un conflicto directo y continuado con las fuerzas de seguridad tunecinas son innecesarios. En su lugar, el grupo continuará estableciendo células en Túnez, con la esperanza de que repetidos ataques terroristas desestabilizarán el Gobierno tunecino. Si el Gobierno desfallece o se tambalea, el Estado Islámico estará preparado para atacar», concluye The Soufan Group.
02-02-2016 | Fuente: marca.com
El mercado de las revoluciones
 
22-01-2016 | Fuente: abc.es
Túnez decreta el toque de queda en medio de graves disturbios sociales
El quinto aniversario de la Primavera Árabe se vive de forma revuelta en Túnez, el país que vio nacer esas revoluciones y donde la transición democrática ha echado mejores raíces. A la amenaza terrorista se unen las protestas sociales en diferentes ciudades, que han llevado al Gobierno a decretar este viernes el toque de queda a nivel nacional desde las ocho de la tarde a las cinco de la mañana, según ha anunciado el Ministerio del Interior en un comunicado. La democracia es «irreversible», ha asegurado el primer ministro Habib Essid, pero al mismo tiempo ha asegurado que no disponen de una «varita mágica» para arreglar los problemas y dar empleo a todos los ciudadanos, informa Afp. En los barrios pobres de la capital de Intilaka y Tadamen, dominados por salafistas, se produjeron actos de vandalismo, y robos a comercios y a un banco, informa Efe. Esta ola de protesta social empezó el pasado sábado cuando murió electrocutado un joven que protestaba por haber visto desaparecer su nombre de un concurso de contratación de profesores para la región de Kaserín, centro-oeste. El toque de queda que fue decretado el martes en Kaserín no fue respetado y la ola de disturbios se fue ampliando a todo el país. En las últimas horas ha habido 16 detenidos en Tadamen, según la agencia France Presse, que cita a una emisora local. El Ministro del Interior, Walid Louguini, declaró que se permiten manifestaciones pacíficas, pero no los asaltos a comercios y entidades bancarias y la violencia callejera.
21-01-2016 | Fuente: abc.es
Túnez trata de salvar el turismo pese a los atentados terroristas
Atentados en Francia, en Egipto, en Turquía, en Indonesia, en Malí, en Burkina Faso.. Ante una amenaza yihadista casi global, Túnez se aferra al «mal de muchos» para tratar de levantar el vuelo de su dañado sector turístico, que supone un siete por ciento de su PIB y genera 400.000 empleos directos. En ese sentido, el Gobierno del país magrebí reconoce que el 2015 ha sido un año que hay que olvidar cuanto antes. Hasta 60 extranjeros murieron en dos importantes ataques terroristas reivindicados por Daesh (el autodenominado Estado Islámico). Tres son los objetivos que se han marcado las autoridades en su intento de sacar del pozo al sector, como ha explicado el director de la Oficina Nacional de Turismo, Abdellatif Hamam. Primero, garantizar la seguridad; segundo, combatir el terrorismo y el extremismo con los recursos propios y la ayuda de sus socios internacionales y, tercero, escuchar a «clientes, amigos y socios» para desarrollar las estrategias que faciliten la «reconstrucción» del sector. «Tenemos que vencer al terrorismo todos juntos», ha afirmado Hamam durante su visita a la Feria Internacional del Turismo (Fitur) en Madrid. «El terrorismo no es hoy un problema de Túnez, es un problema de toda la comunidad internacional». En un intento de evitar nuevos ataques, el Ministerio de Interior y el de Turismo han acordado que los circuitos turísticos han de comunicar su ruta y horario con el nombre del conductor y el guía así como la matrícula del vehículo. Pero desplazar la pesada losa de la desconfianza que bloquea a los turistas es complicado. Y todo a pesar de que Túnez es el único país de los salpicados por las revoluciones de la Primavera Árabe donde la senda democrática se mantiene abierta cinco años después del levantamiento popular. Es más, el cuarteto nombrado para facilitar en diálogo político tras la conocida como Revolución de los Jazmines que puso fin al régimen del presidente Ben Alí fue galardonado en 2015 con el Premio Nobel de la Paz. Pero la otra cara de la moneda es que grupos yihadistas y terroristas presionan para acabar con esa transición e imponer a base de tiros y bombas la «sharía» (ley islámica). A ello se une que Túnez es el principal exportador de militantes extranjeros a las filas de los grupos yihadistas que participan en la guerra de Siria. Un vecino en llamas Los tres grandes atentados de 2015 en Túnez fueron, además, cometidos por tunecinos. El embajador de ese país en España, Wacef Chiha, trata sin embargo de mirar a uno de sus vecinos, Libia, sumido en el más absoluto caos. «Todas las investigaciones apuntan a que tanto las armas con las que se cometieron como la preparación de los terrorisras tuvieron lugar en Libia», ha comentado también en Fitur. De los tres grandes atentados cometidos en el país magrebí en 2015 por Daesh, dos dieron en la diana del sector turístico. Primero, el 18 de marzo en el Museo del Bardo de la capital, donde 21 de los 23 muertos (aparte de dos atacantes tunecinos) eran extranjeros. Después, el 26 de junio en la playa de Susa, donde un yihadista tunecino acabó con la vida de 37 extranjeros antes de ser abatido. El tercer gran atentado acabó con la vida de doce guardias presidenciales en la capital el pasado noviembre. Dos de los muertos del Mueso del Bardo eran españoles. Y uno de los dos hoteles objeto del atentado de junio era de la cadena española Riu, que contaba -hasta ese día- con diez establecimientos hoteleros abiertos en Túnez. Semanas después tomó la decisión de irse y, de momento, no piensa volver.
18-01-2016 | Fuente: abc.es
Un terremoto político en Túnez convierte a los islamistas en primera fuerza parlamentaria
Se trata de un verdadero terremoto político en Túnez. Una veintena de parlamentarios del primer partido del país, Nidá Tunis (la llamada de Túnez), han dimitido en las últimas horas temerosos de que el hijo del Presidente y líder de esa formación, Beji Caid Essebdi, se haga con las riendas del poder. Estas dimisiones han convertido al partido islamista Ennahda en fuerza mayoritaria en el Parlamento aunque, a corto plazo, no parece que se vaya a derrumbar la coalición gubernamental que integran ambas formaciones. La inestabilidad política llega sin embargo en un momento especialmente delicado para el país por los tremendos retos que afronta a nivel de seguridad, especialmente por la amenaza yihadista. Túnez sigue siendo el país que más extranjeros envía a las filas de Daesh (el autodenominado Estado Islámico) al tiempo que dentro de sus fronteras los terroristas han llevado a cabo tres importantes ataques a lo largo de 2015. A todo ello se une su frontera compartida con la inestable Libia. Nidá Tunís es un partido de nuevo cuño nacido en el país que abrió la espita de las revoluciones de la Primavera Árabe. Su intención es la de encabezar el poder laico heredado de la dictadura del depuesto presidente Zine el Abidín Ben Alí, acogido en Arabia Saudí. En los últimos meses sin embargo Hafedh Caid Essebsi lidera un ala del partido en un movimiento que muchos interpretan como un paso para hacerse con el poder que ahora representa su padre de 89 años. Enfrente, el ala que lidera el secretario general, Mohsen Marzouk, uno de los diputados dimitidos y que ha anunciado la formación de un nuevo partido para hacer frente a lo que consideran un intento de retomar las formas autocráticas de Ben Alí. 19 diputados menos Tras las 17 dimisiones del viernes y las dos de este domingo, Nidá Tunís, vencedor de las elecciones parlamentarias y las presidenciales, se queda con 67 representantes en una Cámara de 217 asientos. Mientras, los islamistas de Ennahda mantienen 69. Las disputas llevaron a un importante número de parlamentarios a escribir al Presidente para denunciar los intentos de su hijo, aliado a importantes comerciantes y miembros del antiguo régimen, de tomar las riendas del poder.
11-01-2016 | Fuente: abc.es
Un terremoto político en Túnez convierte a los islamistas en primera fuerza parlamentaria
Se trata de un verdadero terremoto político en Túnez. Una veintena de parlamentarios del primer partido del país, Nidá Tunis (la llamada de Túnez), han dimitido en las últimas horas temerosos de que el hijo del Presidente y líder de esa formación, Beji Caid Essebdi, se haga con las riendas del poder. Estas dimisiones han convertido al partido islamista Ennahda en fuerza mayoritaria en el Parlamento aunque, a corto plazo, no parece que se vaya a derrumbar la coalición gubernamental que integran ambas formaciones. La inestabilidad política llega sin embargo en un momento especialmente delicado para el país por los tremendos retos que afronta a nivel de seguridad, especialmente por la amenaza yihadista. Túnez sigue siendo el país que más extranjeros envía a las filas de Daesh (el autodenominado Estado Islámico) al tiempo que dentro de sus fronteras los terroristas han llevado a cabo tres importantes ataques a lo largo de 2015. A todo ello se une su frontera compartida con la inestable Libia. Nidá Tunís es un partido de nuevo cuño nacido en el país que abrió la espita de las revoluciones de la Primavera Árabe. Su intención es la de encabezar el poder laico heredado de la dictadura del depuesto presidente Zine el Abidín Ben Alí, acogido en Arabia Saudí. En los últimos meses sin embargo Hafedh Caid Essebsi lidera un ala del partido en un movimiento que muchos interpretan como un paso para hacerse con el poder que ahora representa su padre de 89 años. Enfrente, el ala que lidera el secretario general, Mohsen Marzouk, uno de los diputados dimitidos y que ha anunciado la formación de un nuevo partido para hacer frente a lo que consideran un intento de retomar las formas autocráticas de Ben Alí. 19 diputados menos Tras las 17 dimisiones del viernes y las dos de este domingo, Nidá Tunís, vencedor de las elecciones parlamentarias y las presidenciales, se queda con 67 representantes en una Cámara de 217 asientos. Mientras, los islamistas de Ennahda mantienen 69. Las disputas llevaron a un importante número de parlamentarios a escribir al Presidente para denunciar los intentos de su hijo, aliado a importantes comerciantes y miembros del antiguo régimen, de tomar las riendas del poder.