Infortelecom

Noticias de revoluciones

27-10-2016 | Fuente: elpais.com
Las 10 revoluciones de los próximos años
Andrés Pedreño, pionero tecnológico español, selecciona los avances que están cambiando el mundo desde ya
26-10-2016 | Fuente: elpais.com
Las 10 revoluciones que vienen
Andrés Pedreño, pionero tecnológico español, selecciona los avances que están cambiando el mundo
25-10-2016 | Fuente: elpais.com
Las 10 revoluciones que vienen
Andrés Pedreño, pionero tecnológico español, selecciona los avances que están cambiando el mundo
18-10-2016 | Fuente: abc.es
«Irak necesita el apoyo de las tropas especiales de EE.UU. para reconquistar Mosul»
La guerra contra Daesh llega a uno de sus momentos más decisivos. En Mosul, donde el califa Ibrahim o Abu Bakr al Bagdadi proclamó su califato en verano de 2014, se libra la gran batalla de este 2016, con un Estado Islámico que ve como el territorio que ha llegado a controlar se desmorona paulatinamente. La ofensiva de las tropas iraquíes, con los kurdos de las milicias peshmerga y la coalición internacional se produce en pleno «momentum» de las fuerzas antiyihadistas tras la liberación en Siria de Dabiq, población de 5.000 habitantes, que según profecías suníes propagadas en los últimos años por Daesh sería el lugar donde se libraría la última batalla contra el Ejército de los cruzados de Roma. William McCants- Deusto «La chispa se ha encendido aquí en Irak, y su calor se intensificará .. hasta que logre quemar los ejércitos cruzados en Dabiq», profetizó Abu Musab al Zarqawi, sádico líder de Al Qaida en Irak hasta que murió por un bombardeo estadounidense en 2006Este batallón, según la retórica yihadista, lo lideraría Barack Obama por estar al frente de una gran coalición internacional. Tras la victoria llegarían la conquista de Constantinopla (hoy Estambul, Turquía) y la derrota final de la versión islámica del Anticristo, llamado Dajjal. «La Hora no llegará antes de que los romanos lleguen a Amaq o a Dabiq. Un ejército compuesto por los mejores hombres de su tiempo saldrá a su encuentro desde Medina». Esta profecía aparece traducida del árabe en «El Apocalipsis del ISIS» (Deusto), libro de William McCants, investigador del instituto Brookings y exasesor del Departamento de Estado de EE.UU. en materia yihadista. McCants disecciona el culto al final de los tiempos, la psicología y la propaganda yihadista, seductora para los fanáticos que han elegido morir por Estado Islámico. Las guerras han convulsionado la región en los lugares mencionados en las profecías. Suníes y chiíes están en guerra, apelando a sus propias versiones para justificar su política. Los yihadistas han proclamado que el envío de tropas de EE.UU. significaría cumplir la profecía de Apocalipsis. En estos días se está librando la gran batalla de Irak para arrebatar Mosul a Daesh. ¿Cómo lo ve? El Ejército iraquí necesita el apoyo de aviones de Estados Unidos y las fuerzas de operaciones especiales para que pueda retomar Mosul. Pero Mosul no es parte de la hora final del Apocalipsis, que está en Dabiq, Siria. EE.UU. envió un pequeño contingente de fuerzas de operaciones especiales para ayudar a los rebeldes sirios a su reconquista. Usted escribe que a pesar de que la mayor parte de los combatientes extranjeros no sabe lo esencial del Islam, muchos de ellos no han pasado del manual «Islam para Dummies», los líderes son especialistas del Corán, incluso habiendo hecho tesis sobre el mismo. ¿Esta es una de las diferencias con respecto a Al Qaida o los talibanes? ¿Ahora es menos importante estudiar el islam para estos grupos? El caso de Daesh es inusual debido a que un estudioso del Corán como Bagdadi dirige la organización. Aún así, los líderes de los talibanes son los estudiantes de la madraza (eso es lo que significa la palabra «talibán»). Y los líderes de Al Qaida entienden las escrituras islámicas. Para los próximos grupos yihadistas que puedan surgir, ¿predominará la idea de mejor ser temido que amado por las tribus locales? Los grupos yihadistas difieren en gran medida sobre cómo cooperar con las tribus. Al Qaida coopera con ellos mucho, ISIS menos. Aún así, ISIS ha logrado incorporar a un notable número de tribus, que han sido cruciales para el éxito de la organización. «Este no es el apocalipsis de Bin Laden», incide en el libro, refiriéndose a que la generación del antiguo líder de Al Qaida no veía en el Apocalipsis un arma potente de reclutamiento. ¿Cree que el califa Ibrahim (Bagdadi) ya ha borrado el legado de Bin Laden? No, Ibrahim ha formado un legado que ahora competirá con el legado de Bin Laden. Ofrecen dos enfoques diferentes para la guerra revolucionaria. Según ha escrito en este libro, Bagdadi se puede comparar con Frank Underwood en la serie «House of Cards» en la forma de llegar a la cúspide de Daesh. ¿Por qué esto? ¿Podría describir a Bagdadi en una frase? Bagdadi es un hombre astuto que sobrevivió a la política de feroz de ISIS y llegó a la cima. ¿Y Bin Laden, Zawahiri y Mula Omar? No sabemos mucho acerca de Mula Omar porque se ocultó del resto del mundo. Bin Laden era un hombre de negocios que creó un conglomerado terrorista. Zawahiri ha sido un revolucionario toda su vida. Los recientes asesinatos de varios líderes de propaganda como Abu Mohamed al Adnani, después de descubrir su importancia como portavoz, líder de la captación yihadista en Europa, jefe de los servicios secretos.. ¿Puede ISIS reemplazarlos? Daesh está perdiendo rápidamente sus comandantes y propagandistas más experimentados. Sus sustitutos no serán tan capaces. Células yihadistas a Europa ¿Considera que los «nuevos» vínculos de Daesh con las redes de tráfico de drogas a Europa Occidental están relacionados con la gran crisis económica del autodenominado califato? No creo que los vínculos de ISIS con las redes de tráfico de drogas a Europa occidental puedan relacionarse a la crisis económica del grupo terrorista. Más bien, han construido estos vínculos mediante las extensas redes que tiene entre los europeos y los norteafricanos . En otras palabras, no tienen ISIS nuevas fuentes para financiar su «Estado» después de perder todos los territorios y los pozos de petróleo en Irak? Sí, y va a seguir desarrollando otras nuevas fuentes. La organización es muy buena en la recaudación de dinero a través de la actividad criminal. Daesh ha reclutado a más combatientes extranjeros que cualquier otro grupo terrorista en la historia. El éxito del sistema de reclutamiento de ISIS con respecto a otros grupos en el pasado se debe a la simbiosis entre el mito (el Apocalipsis) y los objetivos militares? ¿Por qué? ISIS asegura haber reinstaurado el reino de Dios en la tierra. Es una idea poderosa en el islam suní e ISIS es el grupo yihadista que ha hecho la reivindicación más verosímil de un califato desde que fue abolido en los años veinte. ¿Por qué la idea de Califato emerge una y otra vez? Después de la muerte del fundador del islam, los musulmanes concibieron la creación de un califato para mantener la cohesión política y religiosa de la política islámica. A lo largo de los siglos, los militantes musulmanes han reivindicado un califato para justificar sus revoluciones o conquistas. De acuerdo con el Corán, ¿está el verdadero califa por encima de la ley islámica? En la filosofía clásica de política islámica, el califa debe aplicar la ley de Dios. En la práctica, a menudo ha sido él mismo quien ha creado la ley. Para algunos estudiosos, la era dorada del Islam se caracterizó por una gran creatividad cultural e intelectual. ¿Por qué esto? ¿Era tan idílica Al Andalus? En los primeros siglos del Islam, los musulmanes no eran mayoría en las tierras que conquistaban. Para gobernar tenían que basarse en gran medida en el talento de sus súbditos no musulmanes. Esto condujo a un gran florecimiento intelectual. Como usted ha escrito en su libro, durante el Califato Abasí, los principales líderes, efectivamente, bebían vino, por ejemplo. ¿Cómo justifica el salafista que? ¿Cómo se puede justificar Daesh tomar drogas? Los salafistas o bien niegan que pasó o dicen que tales actos no convierten a alguien automáticamente en infiel, solo en un mal musulmán. No he visto a ISIS tratar de justificar el uso de drogas a pesar de que sus soldados consuman estimulantes. Si ISIS colapsa, Europa y los Estados Unidos recibirán microcélulas terroristas? ¿Es este el próximo escenario de la yihad global? Estados Unidos no va a recibir muchas células terroristas ISIS que huyen de Siria e Irak por estar alejado del conflicto por un océano. Esas células se van donde pueden, que es Europa, Oriente Medio y África del Norte. Después del nuevo papel del ex al Nusra, ¿el Frente de la Conquista del Levante va a lograr unir bajo su marca a los diferentes grupos rebeldes y fuerzas salafistas en Siria? Nusra está luchando con otros rebeldes salafistas para controlar más territorio en Siria. No es probable que se unan a los rebeldes bajo su bandera. ¿La pérdida del «califato» devolverá la supremacía de Al Qaida, que solía vivir «sin tierra»? Eso depende de lo que vaya a hacer ISIS. Si sigue llevando a cabo ataques espectaculares en el extranjero, se mantendrá a la vanguardia de la yihad global.
29-09-2016 | Fuente: abc.es
Colombia reconoce que la «paz definitiva» no llegará sin un acuerdo con el ELN
La rúbrica del Acuerdo de Paz entre la guerrilla de las FARC y el gobierno colombiano no ha supuesto, en palabras del ministro del Interior colombiano, Juan Fernando Cristo, la «paz completa» en Colombia. Ese punto llegará, ha asegurado, cuando se firme un acuerdo con la segunda guerrilla más importante del país, el Ejército de Liberación Nacional -ELN-. «El Gobierno ha tenido toda la decisión y toda la voluntad política de avanzar con el ELN», ha indicado Cristo, según ha declarado a Caracol Radio. Sus palabras se suman a la petición del propio presidente, Juan Manuel Santos: «Estamos esperando, todos los colombianos, que se sumen al proceso de paz y que lo hagan en serio. Se necesita que cerremos este capítulo». Ante toda esta muestra de voluntades, la guerrilla ha mostrado su disposición a iniciar el diálogo con un mensaje en Twitter: Estamos listos para la fase pública para dar continuidad a lo acordado el 30 de marzo y buscar salidas a las dificultades.@JuanManSantos? ELN-Paz (@ELN_Paz) 28 de septiembre de 2016Los insurgentes han afirmado que «están por la paz que esperan y anhelan los colombianos y el mundo», al tiempo que ha insistido en que debe ser «una paz con democracia y equidad social» en la que el pueblo tenga «una participación protagónica». Previamente, el titular de Interior había «puesto las cartas sobre la mesa» con una declaración en la que solicitaban una primera respuesta por parte de la guerrilla: «Esperamos que el ELN en cuestión de semanas pueda tomar su decisión de liberar los secuestrados, de renunciar a la práctica del secuestro y en ese momento podrá instalarse la mesa que ya fue pactada desde hace ya varios meses y comenzar la etapa formal de las negociaciones». Además, el ministro también quiso agradecer el gesto de la guerrilla de cesar cualquier acción que pudiese interrumpir el plebiscito por la paz, la consulta en la que este domingo los colombianos decidirán si se ratifica o no el acuerdo con las FARC. Por el momento, el inicio de este proceso se vigila con cautela. Ramón Jáuregui, que ha aterrizado este miércoles en Colombia en calidad de copresidente de la Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana, ha asegurado que rechazará cualquier negociación de paz entre ambas partes si la guerrilla continúa «ejerciendo la violencia». «No quedan violencias en latinoamérica. Durante 70 años, o quizás en los tiempos de las revoluciones pudieron ser entendibles. Hoy no», dijo el parlamentario durante una rueda de prensa. El Gobierno y el ELN habían anunciado el 30 de marzo un acuerdo para iniciar la «fase pública» de los «contactos exploratorios» que comenzaron en 2014 con el objetivo de acabar con la guerra.
11-09-2016 | Fuente: abc.es
11-S: aquella mañana de septiembre
En 1904 Ortega y Gasset defendió su tesis doctoral sobre Los terrores del año 1000, un estudio acerca de las leyendas sobre un inminente fin del mundo que se difundieron en Francia a finales del siglo XI. Ninguna inquietud futurista semejante atemorizaba a los ciudadanos occidentales cuando íbamos a traspasar el umbral del siglo XXI. La última década del viejo siglo, que antes de empezar ya nos regaló la sorpresa de la caída del Muro de Berlín, parecía marcar para muchos la senda de un progreso imparable. De aquel tiempo quizá les suene todavía el título de un ensayo, «El fin de la historia», publicado en 1989 por el politólogo Francis Fukuyama. Aunque su exaltación de la democracia liberal irritara a marxistas y utopistas, el vaticinio de la clausura de los choques ideológicos y el fin de «las guerras y las revoluciones sangrientas» resumía con precisión el sentir generalizado en Occidente. Fukuyama convirtió en libro su artículo en 1992, sólo un año antes de que se publicara otro ensayo bien conocido, El choque de civilizaciones, igualmente ampliado a libro en 1996. Allí Samuel Huntington rectificaba el optimismo de Fukuyama, quien había sido su alumno en Harvard, proyectando un futuro más oscuro donde quedarían muchos conflictos por dirimir, no tanto por motivos puramente ideológicos, sino por diferencias culturales y de identidad. Pese a que distintos sucesos aportaron indicios en ese sentido (guerras de la antigua Yugoslavia, genocidios en Ruanda y Burundi), el pesimismo de Huntington no se impuso en los «felices noventa». Hasta que despertamos a esa mañana de septiembre, inesperada y devastadora: aviones de línea convertidos en misiles, espectacular y angustiosa caída de las Torres Gemelas, cerca de 3.000 víctimas mortales.. Los atentados del 11-S sumieron a Occidente en la perplejidad. Si la tragedia refutaba a optimistas como Fukuyama, parecía dar la razón a Huntington. Al menos respecto a su afirmación de que el fin del comunismo no traería la seguridad y la paz perpetuas. Y acaso también en la previsión de un choque frontal y cruento entre Occidente y el orbe islámico. Hoy la interpretación de los atentados del 11-S continúa generando controversia y malentendidos. Uno de ellos reposa sobre la propia tesis del choque civilizatorio, que todavía conserva cierta vitalidad? sobre todo en la mentalidad y la propaganda yihadistas. Aunque si adoptáramos el concepto de «civilización» de Huntington (por lo demás, bastante problemático) cabría advertir que el auténtico choque con el que se relaciona el yihadismo es interno a la «civilización islámica». El origen de los movimientos islamistas violentos que precedieron a la fundación de Al Qaida nos retrotrae a un conflicto interno a las sociedades musulmanas acerca del modelo político a promover, con los islamistas (unos pacíficos y otros violentos) enfrentados a los partidarios de cualquier otra fórmula con una mínima impronta laica (autoritaria, o democrática, liberal o socialista). El objetivo último de Osama bin Laden era re-islamizar el mundo musulmán conforme a su propia visión del islam, rigorista y medieval. Aunque a sus ojos ese fin se mantendría inalcanzable mientras no remitiese toda injerencia occidental. De ahí su empeño en hostigar a Estados Unidos y sus aliados y desgastarlos en guerras remotas. Pero la violencia contra los gobiernos «apóstatas» de los países islámicos nunca cesó, y creció tras el 11-S (reforzada luego por Daesh). Ello explica en parte que la gran mayoría de las víctimas cobradas por la marea yihadista desde 2001 rezasen a Alá y también que la geografía islámica venga desangrándose desde hace años en diferentes guerras con un fuerte componente yihadista, susceptibles de exportar violencia y muerte a cualquier país occidental. La primera pregunta suscitada en Estados Unidos tras caer las Torres Gemelas fue clara: «¿Por qué nos odian?». No todos recurrieron al islam y la diferencia cultural para contestarla. Algunos prefirieron acogerse a otra respuesta prefabricada para culpar al país atacado: Imperio de nuestro tiempo, al que se podía colgar la responsabilidad última por la humillación atribuida a una comunidad de varios miles de millones de almas. He aquí otro malentendido (en realidad una simplificación ofensiva) todavía hoy vigente en algunos círculos. En el fondo, poco más que la repetición del discurso propalado por los perpetradores de la matanza de Nueva York, aunque aderezado con una buena dosis de mala conciencia occidental, congruente con el prejuicio y la obsesión antiamericana de los que todavía hacen gala algunos intelectuales europeos. Fueron esos prejuicios los que contribuyeron a extender la ingenua suposición de que los europeos estábamos a salvo? porque no éramos americanos.. Y cuando unos años más tarde se comprobó el error en Madrid todavía hubo quien se apresuró a denunciar que la culpa última de las 191 víctimas del 11-M era de nuestros gobernantes (por haberse arrimado tanto a la sombra de Estados Unidos..). Aparte la confusión moral que revelan, tales interpretaciones transportan una idea equivocada del terror yihadista. Se lo presenta como simple reacción mecánica a una u otra provocación o circunstancia, cuando en verdad se trata de la herramienta elegida para realizar un proyecto atroz que pretende imponerse sobre toda clase de opositores, sea cual fuere el modo en que se comporten. La respuesta al yihadismo tras el 11-S ha sido intensa y extensa. Con grandes errores, contraproducentes, y éxitos importantes no bien reconocidos. Pero insuficiente al fin. El legado de Osama bin Laden perdura. Y no sólo gracias a su hijo rebelde, Daesh, que aún domina territorios en Siria e Irak, dispone de organizaciones afiliadas en doce países y puede inducir o inspirar atentados en los cinco continentes. Además, Al Qaida y sus representantes se mantienen activos en más de veinte países, incluyendo los escenarios de máxima efervescencia yihadista y sumando un mínimo de 75.000 militantes. Más allá del presente inmediato, mientras existan líderes y grupos que se adhieran al proyecto de una yihad global que inspiró el 11-S la amenaza persistirá con una intensidad variable. Quince años después deberíamos haber aprendido tan amarga lección y estar preparados para lo impredecible.
18-07-2016 | Fuente: abc.es
El exsoldado negro de Luisiana había declarado la «guerra» a la Policía a través de Internet
El antiguo soldado negro Gavin Eugene Long, acusado de la muerte de tres policías en Baton Rouge, en el estado de Luisiana, en el sur de EE.UU., manifestó en vídeos difundidos en Internet su deseo de declarar la «guerra» a la Policía en venganza por la muerte de ciudadanos negros por parte de agentes. «Este es un tiempo para la paz, pero es un tiempo para la guerra, y en la mayoría de las ocasiones en las que se desea la paz, hay que ir a la guerra», subraya Long, de 29 años y originario de Kansas City, en Misuri, en un vídeo difundido en Youtube con el nombre de «Cosmo». Con ese seudónimo, Long grabó vídeos en los que comenta la muerte de ciudadanos negros por policías, entre los que se incluye Alton Sterling, un hombre de 37 años al que dos policía blancos dispararon a quemarropa en Baton Rouge cuando ya lo tenían inmovilizado en el suelo mientras lo detenían detención. En un vídeo titulado «Protesta, opresión y cómo lidiar con los matones», Long asegura que en «el cien por ciento de las revoluciones, las víctimas luchan contra los opresores». «Han tenido éxito contraatacando a través del derramamiento de sangre. Ninguno ha tenido éxito solo protestando. Eso nunca ha funcionado y nunca lo hará, tienes que luchar, esa es la única forma en la que un matón entiende que te tiene que dejar en paz», subraya Long en el vídeo. Según un documento publicado por el periódico local Kansas City Star, Long trató de cambiar su nombre por el de Cosmo Ausar Seteprenra y declaró su lealtad a la nación Washitaw, concebida como el lugar que les corresponde a un grupo de negros dentro de Estados Unidos. En los vídeos, Long también elogia a Malcolm X, símbolo de un movimiento radical en defensa de los derechos civiles en la década de 1960 y que, como miembro de la organización religiosa Nación del Islam, cambió su nombre original Malcolm Little por Malcom X, pues con la letra «X» hacía referencia a la tribu africana que nunca conoció. Por el momento, la policía no ha comentado los vídeos y tampoco ha indicado si Long sentía afinidad por grupos de poder negro (black power). No obstante, en declaraciones a medios locales, el jefe de la Policía de Luisiana, Mike Edmonson, dijo hoy que Long «buscaba a policías», aunque no indicó si su ataque pudo estar relacionado con las protestas por la violencia policial contra los negros. Edmonson también describió el suceso como «una emboscada». El tiroteo se produjo sobre las 08.40 de la mañana (14.40 GMT), cuando la Policía de Baton Rouge recibió una llamada de alerta sobre un individuo sospechoso armado con un fusil de asalto que caminaba por la carretera Airline, que pasa frente al cuartel policial de Baton Rouge. Cuando llegaron al lugar, los agentes fueron recibidos a tiros por el sujeto, que mató a tres policías cuyos nombres no han sido confirmados oficialmente por la policía, e hirió a otros tres. Los tres policías heridos, pertenecientes dos de ellos al Departamento de Policía de Baton Rouge, de 41 y 32 años de edad, y el tercero a la Oficina del Sheriff del distrito este de la ciudad, de 45 años, fueron trasladados a hospitales cercanos en estado grave. Uno de ellos, según la policía, está en situación crítica. El ataque de ayer en Baton Rouge se ha producido solo una semana después de otro cometido contra la Policía de Dallas, en el estado de Texas, donde Micah X. Johnson, otro exmilitar negro de 25 años, mató a cinco policías e hirió a otras nueve personas, dos de ellas civiles, antes de que la policía lo matara con explosivos. Estados Unidos ha vivido un mes cargado de tensión racial tras el suceso de Dallas y la muerte de dos negros por policías, Sterling en Baton Rouge y Philando Castile muerto por disparos de la policía en Minesota tras ser detenido en su vehículo por una infracción de tráfico.
02-06-2016 | Fuente: marca.com
Yamaha se pasó de revoluciones
 
25-05-2016 | Fuente: abc.es
El turismo egipcio se estrella con el MS804
El 21 de mayo, tan sólo tres días después de que un avión de Egyptair se estrellara contra el Mediterráneo con 66 personas a bordo, una pareja de españoles aterrizó en el Aeropuerto Internacional de El Cairo. Ese sábado no llegó ningún vuelo internacional de la compañía egipcia, de tres días de duelo por la pérdida del MS804. El vuelo en el que viajaban los españoles era un Alitalia que hacía la ruta Roma-El Cairo y que ha servido durante años como una de las más sencillas rutas europeas para visitar el país de los faraones. Sin embargo esta vez, en su vuelo eran prácticamente los únicos turistas. Poco más de media docena de los pasajeros se detiene a comprar una visa u observa un poco confundido el montón de taxistas que se acercan solícitos a la salida de la terminal. Sólo han pasado tres días desde la caída del MS804, y el turismo egipcio contiene el aliento, temeroso que este último golpe ?sea fallo técnico, sea atentado terrorista? termine por hundir una industria que lleva años de capa caída. En los últimos ocho meses, Egipto ha sufrido desde un atentado de Daesh contra un avión de pasajeros ruso, que mató a 224 personas , hasta el secuestro de un avión de EgyptAir (sin víctimas), pasando por la tortura y asesinato de un joven italiano en El Cairo. Antes, en septiembre, el Ejército egipcio bombardeó por error un grupo de turistas, matando a ocho mexicanos y varios guías egipcios. «Me da pena por los egipcios, esto del turismo está cada vez peor y ellos no tienen ninguna culpa», comenta el hombre, que visita por tercera vez El Cairo. En su primera ocasión, en tiempos de Hosni Mubarak antes de la Revolución de 2011, miles de turistas se agolpaban diariamente bajo el sol para acercarse a las pirámides de Giza o para asomarse a la tumba de Tutankamón en Luxor. Los trabajadores del turismo apenas daban abasto y el negocio no parecía tener fin. La segunda vez fue en 2012, un año después de la caída de Mubarak y con el país todavía inmerso en la agitación social propia de las revoluciones, y cuenta que los comerciantes le seguían con ojos codiciosos en el conocido mercado de Jan al Jalili. «Se les notaba desesperados». En 2010, el país de los faraones, las mezquitas y de paradisiacas playas en el Mar Rojo, recibió cerca de 15 millones de visitantes (14,7), según recogen cifras de las Naciones Unidas. Tras la revolución de enero de 2011, cuando millones de egipcios se sumaron a la «primavera árabe» y salieron a la calle pidiendo «pan, libertad y justicia social», las visitas turísticas descendieron hasta sólo 9,5 visitantes ese año. Entre 2012 y 2014 la industria recuperó ligeramente el pulso, pero tras la asonada militar en 2013 y la posterior represión contra los partidarios de los Hermanos Musulmanes, así como una oleada de atentados contra comisarías y puestos de policía en El Cairo, volvieron a espantar a las agencias de turismo: En 2015, tan sólo 9,3 millones se visitaron Egipto, con sus pirámides y sus ?resorts? junto al mar. Tras la muerte de los turistas rusos el pasado octubre y el asesinato de Regeni en enero, el número de turistas que llegaron a Egipto en el primer cuarto de 2016 cayó un 40% con respecto a 2015. El Ministerio de Turismo había fijado las expectativas para 2020 en 20 millones, una cifra que, tras los últimos desastres, parece imposible de alcanzar. «Egipto deberá esforzarse 10 veces más de lo que habíamos planeado» para recobrarse, señaló esta semana el ministro de Turismo Yehia Rashed. Especialmente en la percepción de inseguridad que existe sobre el país: El Ministerio de Asuntos Exteriores (MAEC) advierte en sus recomendaciones de viaje a Egipto «contra cualquier viaje salvo por razones de necesidad» a todo el país, exceptuando Luxor, Asuán y los resorts del Mar Rojo. Buscando el apoyo de las potencias internacionales, el exgeneral Abdelfatah Al Sisi y actual presidente se erigió como baluarte de la seguridad en Egipto, y justificó así sus políticas represivas y muchas veces contrarias a los derechos humanos. En su lucha contra la aparición de una filial del autoproclamado Estado Islámico en el Sinaí, una zona económicamente deprimida y maltratada por los sucesivos gobiernos egipcios, los militares y policías han reaccionado con una violenta campaña, destruyendo viviendas de civiles sospechosos de colaboración con los grupos islamistas, con arrestos y ejecuciones extrajudiciales y han instaurado un clima de odio y resentimiento hacia el gobierno cairota, según denunció el último informe de Human Rights Watch. «Al Sisi ha buscado la seguridad a un coste altísimo», explicó a ABC el analista del centro Carnegie en Oriente Medio, Amr Ali. Inseguridad aérea Fue precisamente Wilayat Sina, la «provincia» egipcia de Daesh, quien reivindicó el atentado contra un avión ruso que se estrelló contra el Sinaí el pasado 31 de octubre y desnudó la inseguridad de los aeropuertos egipcios. Tras el atentado, tanto Reino Unido como Rusia suspendieron todos los vuelos a y desde el muy turístico resort de Sharm El Sheij, dejando varados a cientos de turistas y generando pérdidas millonarias en la industria turística. Tanto Reino Unido como Rusia aceptaron reabrir las rutas aéreas tras el aumento de seguridad que Egipto ha sometido a sus aeropuertos. Sin embargo, cuando Egipto negociaba la vuelta de las aerolíneas rusas ?principales turistas que llenaban durante todo el año la costa sur del Sinaí-, un desequilibrado mental secuestró un avión de EgyptAir. El pasado marzo, un avión de la compañía nacional egipcia fue secuestrado y obligado a aterrizar en Chipre ante la amenaza de Seif Eldin Mustafa, egipcio, de hacerse estallar. El cinturón de explosivos resultó ser falso, fabricado con unos cuantos cables, plásticos y cartones que el secuestrador hizo pasar por la seguridad del aeropuerto diciendo que era un aparato médico. Además de los «daños colaterales» en su lucha contra la insurgencia en el Sinaí (zona prácticamente vetada a los periodistas), bajo el régimen de Al Sisi otras violaciones de los derechos humanos se perpetúan. ABC ha tenido la oportunidad de hablar con organizaciones que reciben a víctimas de torturas, con abogados que son detenidos durante días por su trabajo por los derechos humanos o con familiares de jóvenes desaparecidos forzosos. En Egipto, cada vez más inmerso en un estado policial, ni siquiera los extranjeros están a salvo, clamaban los pocos manifestantes que se atrevieron a acudir con velas a la embajada italiana en El Cairo cuando se conoció la muerte del estudiante Giulio Regeni , que había sido desaparecido, torturado y asesinado «como uno de nosotros». La muerte de Regeni tensó las relaciones Italo-Egipcias como nunca antes. Roma llamó a consultas a su embajador en El Cairo y algunas compañías turísticas italianas, como la Asociación Italiana de Turismo Responsable, suspendieron sus viajes organizados a Egipto en protesta por la falta de colaboración en la investigación de las autoridades egipcias. Regeni no es el único extranjero muerto en suelo egipcio. En septiembre, un grupo de turistas mexicanos que descansaba tranquilamente en el oasis de Bahariya, en el desierto occidental, fue bombardeado por error por las fuerzas aéreas egipcias, que los confundieron con terroristas islámicos, según se apresuraron a justificar desde el Gobierno. Ocho mexicanos y cuatro guías egipcios murieron en el incidente. El pasado marzo, la Federación Nacional de Operadores Turísticos acordó compensar monetariamente a algunas de las familias mientras que de momento nadie en el Ejército ha asumido responsabilidades. Desde entonces, el desierto occidental ha visto como las visitas caían en picado. «No es el momento de ir ahí», comentan egipcios que trabajan en el mundo del turismo. Turismo, negocio nacional Ramy, un joven de unos 25 años que habla árabe, español y cuenta con un nivel más que aceptable de inglés, trabajaba para la agencia de turismo Destinia (con oficinas centrales en Madrid). Ante la espantada de los turistas, perdió el trabajo. Con tres idiomas y una carrera universitaria en Turismo sólo tenía una salida que pudiera sostenerlo con dignidad: convertirse en un operador de atención al cliente en Vodafone. Junto a Ramy, unos trescientos jóvenes trabajan sólo en el área de «español» de Vodafone, externalizado a Egipto. Muchos de sus compañeros, cuenta, vienen del mundo del turismo. A su lado, Amr ?recién casado- añade que cuando trabajaba en turismo ganaba «cuatro veces más que ahora» (gana unos 150 euros al mes) y que conoció «a muchísimos españoles». Ahora vive en la zona de Al Haram, arrabal cairota junto a las pirámides. Un autobús lo recoge cada mañana a las 6 para empezar a trabajar hacia las 9. A las 8 -si no hay trafico- de la tarde llega a casa, tras dos horas más de autobús. «Pero bueno ?se encoge de hombros- cuando se cierra una puerta se abre una ventana». El negocio del turismo empleaba cerca de un 15% de la población activa según la Agencia Nacional de Estadísticas, y generaba ingresos de 11,1 miles de millones de euros anualmente. En 2015, esas cifras se habían reducido a más de la mitad, con 5,45, estancando el crecimiento de la economía egipcia, gran dependiente de esta industria. Otra consecuencia de la bajada del turismo en Egipto ha sido la falta de flujo de dólares en el país. «Antes, por los extranjeros, entraban muchos dólares. Ahora el cambio está por las nubes», explica Amr Ali, del think tank Carnegie para Oriente Medio. «Para volver, el turismo necesita estabilidad, y el Gobierno está lejos de poder prometerla», añade. En Luxor, el taxista Hassan se indigna ante lo que considera una percepción injusta: «Aquí en Luxor no hay violencia, no hay terrorismo. Quizá en El Cairo, pero aquí no», defiende a ABC. «En Luxor no hay otros negocios, todas las familias vivimos de eso», insiste, señalando que nadie pondría en peligro esos ingresos traídos por los turistas. En la ciudad, importante enclave turístico al sur del país, todavía se recuerdan el atentado de 1997, cuando varios terroristas islámicos de un grupo precursor de Wilayat Sina, Al Gamaa Islamiya, entraron en el histórico templo de Hatsheput, abatieron a balazos y pasaron a cuchillo a más de cincuenta turistas que paseaban entre las ruinas. Tras la tragedia, la industria turística egipcia tardó años en recuperarse. La reacción de los habitantes en Luxor ?de total rechazo- terminó acabando con el propio Al Gamaa Islamiya. En junio de 2015, supuestos terroristas de Daesh intentaron atentar en el templo de Karnak, pero fueron denunciados a la policía por el mismo taxista que los llevó a la puerta. «El turismo volverá. Tarde o temprano volverá. Es lo que pasa cuando tienes el 40% del patrimonio histórico mundial», insiste Adel Beshai, profesor de Economía de la Universidad Americana de El Cairo. Como él, muchos egipcios se resisten siquiera a imaginar que Egipto no pueda recuperar las cifras de 2010. «Volverá. Tarde o temprano».
03-05-2016 | Fuente: elpais.com
El maleficio de Muguruza
Pasada de revoluciones, Garbiñe cae ante la rumana Begu (5-7, 7-6 y 6-3, después de dos horas y 42 minutos) y se despide por tercer año consecutivo en la segunda ronda del Madrid Open