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21-02-2019 | Fuente: abc.es
El canciller austriaco Sebastian Kurz elogia la política exterior de Donald Trump
Se trata de un hecho simbólico, más que sustancial. Ni las relaciones entre EE.UU. y un país tan pequeño como Austria son capaces de volcar la balanza geopolítica ni el mensaje vertido se concreta en ninguna medida de gobierno, pero es un símbolo de gran poder corrosivo en el seno de la UE. El canciller de Austria, Sebastian Kurz, que pertenece al Partido Popular Austriaco ÖVP y que gobierna en Viena en coalición con la extrema derecha del FPÖ, visitó anoche en Washington a Donald Trump y ambos se intercambiaron piropos, posando ante la prensa como los «mejores amigos», según la descripción de la prensa vienesa. Kurz declaró durante la visita, concretamente, que la política exterior del presidente estadounidense Donald Trump es «muy activa y exitosa» y elogió el respaldo del mandatario estadounidense a Israel y las gestiones para la paz en la península coreana. Es cierto que anotó sus diferencias con Trump en materias como comercio y el acuerdo nuclear con Irán, pero condescendió sonriente con las amenazas que Trump profirió contra la UE Aprovechando que recibía en la Casa Blanca al canciller de Austria, Trump afirmó que la idea de los gravámenes a los vehículos europeos es «algo en lo que piensa», y que podría ocurrir si «no se cierra el acuerdo» comercial que busca alcanzar con la UE. «Estamos tratando de alcanzar un acuerdo. Es muy difícil llegar a un acuerdo con ellos, con la UE. Si no llegamos al acuerdo, haremos lo de los aranceles», resumió. Trump ha insistido desde que llegó al poder en la necesidad de que la UE facilite el acceso de productos estadounidenses al mercado europeo, y ha amenazado con aplicar aranceles de hasta el 20 % a las importaciones de automóviles europeos y de otros países a EE.UU. La pasada semana, el presidente estadounidense recibió un informe confidencial del Departamento de Comercio sobre el impacto en la economía estadounidense de la importación de automóviles y partes de vehículos a EE.UU. La comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo ha dado su visto bueno a que la UE abra negociaciones comerciales con EE.UU., y ha aprobado que en esas conversaciones se incluyan los coches, pero los eurodiputados abogaron, no obstante, por suspender las negociaciones si EE.UU. impone más aranceles a productos europeos, y se espera que tanto el pleno del Parlamento comunitario como los ministros se pronuncien en marzo sobre esas negociaciones. En este contexto, la visita de Kurz a Washington constituye y una foto que no agrada precisamente a la diplomacia europea, mucho menos acompañada por palabras como las que Trump ha dirigido al canciller austriaco: «Es un líder muy joven y me gusta mucho, tenemos, muy buenas relaciones, en asuntos comerciales y también en otros». Estas declaraciones seguían la línea marcada por el embajador estadounidense en Alemania, Richard Grenell, que ya hace meses marcó la consigna al afirmar que «Kurz es una estrella de rock y yo soy muy fan suyo». Es un secreto a voces que Grenell ha estado muy implicado en el hecho de que, después de 13 años, un canciller austriaco haya sido invitado de nuevo a la Casa Blanca. El último había sido Wolfgang Schüssel, invitado por George W. Bush. Al margen de las relaciones que Trump pretende establecer con países europeos en cuyos gobiernos aparezcan los partidos más a la derecha del continente, o sencillamente hostiles a la canciller alemana Angela Merkel, Kurz lleva a Washington su propia agenda. Necesita deshacerse de la imagen pro-rusa que causó la aparición de Putin como invitado en la boda de la ministra austriaca de Relaciones Exteriores Kneissl. Además desea tender lazos trasatlánticos que los desencuentros de Trump con los gobiernos de Francia y Alemania están dañando hasta niveles insospechados. «Este viaje es su coronació», dice el experto estadounidense Heinz Gärtner, de la Universidad de Viena. «En resumen, está logrando que Austria haya ganado más peso y atención, tanto positiva como negativa. Es visto en su país como un líder capaz de hacer valer los intereses de Austria en el mundo», concluye. En los últimos meses, la pequeña república alpina ha ocupado titulares internacionales por su abstención del pacto migratorio de la ONU, que provocó un efecto dominó en Europa, y por criticar abiertamente la política fronteriza y de refugiados de Merkel. Kurz, que llegó al poder a finales de 2017 y cuyo gobierno aboga por reforzar las fronteras, un discurso afín al de Trump, ha defendido en el despacho oval que Austria tiene mucho que decir porque es «un país pequeño, pero económicamente potente» en el «corazón» de la UE. La reunión mantenida por las dos delegaciones duró una hora, tras la cual Donald Trump y Kurz se reunieron durante quince minutos para hablar en privado. Después disfrutaron de una cena con Ivanka Trump y Jared Kushner, en la que Kurz, ante su propia generación, volvió a presentarse como un «constructor de puentes».
20-02-2019 | Fuente: abc.es
El editor de un diario de Alabama propone que resurja el «Ku Klux Klan»
«El 'Klan' necesita cabalgar de nuevo». Así titulaba su editorial el diario «The Democrat-Reporter», ublicado en Linden, Alabama (EEUU), el pasado 14 de febrero. Goodloe Sutton, autor y editor del periódico, pedía el resurgimiento de la organización, conocida por su promoción de la supremacía de la raza blanca , denunciando que los «demócratas y los demócratas en el Partido Republicano planean aumentar los impuestos en Alabama», por lo que el «Ku Klux Klan» debía atacar a las «comunidades protegidas» donde viven. The Democrat-Reporter back at it again with things you?d never thought you?d see published anymore. pic.twitter.com/i5b7gKD1SC? Mikayla Burns (@mikaylasburns) 18 de febrero de 2019El editorial provocó rapidamente la indignación de varias organizaciones. Los miembros del Congreso de Alabama han pedido la dimisión del editor, mientras que la Asociación de la Prensa de Alabama ha suspendido la membresía de «The Democrat-Reporter». Lejos de retractarse, Sutton, en declaraciones a «Montgomery Advertiser», afirmaba que «si pudiéramos hacer que el 'Klan' limpiara Washington, todos estaríamos mejor», en referencia a los políticos de las tres ramas del Gobierno de los Estados Unidos que se ubican en el distrito. Cuando se le preguntó si reconocía al «KKK» como una organización racista y violenta, Sutton mostró su desacuerdo. «¿Una organización violenta?», repreguntó, señalando que se mataron a «unas pocas personas» y que «el 'Klan' no fue violento hasta que tuvo que serlo». Terri Sewell, la primera mujer negra elegida para el Congreso por Alabama, ha explicado en Twitter que «para los millones de personas de color que han sido aterrorizadas por la supremacía blanca, este tipo de "editorialización" sobre el linchamiento no es una broma, es una amenaza. Estos comentarios son profundamente ofensivos e inapropiados, especialmente en 2019. El Sr. Sutton debería disculparse y renunciar». For the millions of people of color who have been terrorized by white supremacy, this kind of ?editorializing? about lynching is not a joke ? it is a threat. These comments are deeply offensive and inappropriate, especially in 2019. Mr. Sutton should apologize and resign. https://t.co/AOYYGINEdh? Rep. Terri A. Sewell (@RepTerriSewell) 19 de febrero de 2019
20-02-2019 | Fuente: elpais.com
Repúblicas bananeras (Casa Blanca, Washington)
Entre Estados Unidos y América Latina no ha habido una relación sino un sometimiento
20-02-2019 | Fuente: abc.es
Marchas masivas y silenciosas en Francia contra el antisemitismo
La unión sagrada de los representantes de las tres religiones del libro, todas las instituciones del Estado y todos los partidos políticos, con la excepcional de la extrema derecha, llevaron a cabo silenciosas manifestaciones de protesta y rechazo del antisemitismo, el mismo día que ochenta tumbas judías fueron profanadas con cruces gamadas nazis, en Quatzenheim (Bajo Rin), en Alsacia, culminando una inquietante escalada de odio racial. La marea negra de las manifestaciones de la franquicia de los chalecos amarillos, de la extrema izquierda a la extrema derecha populista, desde mediados de noviembre, ha agravado y ha dado un tufo de odio callejero a las estadísticas oficiales: los actos antisemitas crecieron un 74 % durante los doce meses. La violencia cruda, física y verbal, en cementerios y manifestaciones callejeras, con profanaciones de figuras emblemáticas de la mitología nacional, provocó una ola de estupor e inquietud. Ante tal marea negra de odio antisemita, Olivier Faure, líder del PS, tomó la iniciativa de convocar una manifestación nacional, en la parisina plaza de la República, con el fin de reafirmar el gran pacto nacional contra el antisemitismo. El presidente de la República, Emmanuel Macron, sus dos predecesores en el Elíseo, Nicolas Sarkozy y François Hollande, el gobierno, en pleno, los presidentes de la Asamblea Nacional y el Senado, todos los partidos políticos nacionales, anunciaron su participación unánime en la manifestación parisina, en la noche de ayer. Diez horas antes de la manifestación, Francia descubrió una penúltima provocación: ochenta tumbas profanadas, con cruces gamadas, en el cementerio de un pequeño pueblo alsaciano, Quatzenheim. Provocación firmada por una oscura organización «autonomista» de ultra derecha racista, «orgullosa de su acción» firmada con símbolos nazis. Emmanuel Macron cambió inmediatamente toda su agenda presidencial para presentarse en Quatzenheim, con un mensaje de unión nacional y firmeza: «Francia, en pie, contra el odio antisemita. Nuestras leyes, perseguirán y castigarán a los culpables de estos crímenes odiosos. Francia, unida, es un bloque sólido, en pie». Las más altas jerarquías de las tres religiones del Libro, cristiana, judía y musulmana, coincidieron en insistir en su solidaridad, moral, espiritual, política, social. Como una piña La jerarquía católica promovió una protesta común a todas las confesiones religiosas presentes en Francia: católicos, judíos, protestantes, ortodoxos, musulmanes, budistas, unidos en un rechazo silencioso y firme contra la barbarie antisemita: «Debemos estar al frente de un aldabonazo moral, a favor de la vida en común, contra todas las manifestaciones de odio». Ante el Memorial de la Soah, en memoria de los judíos deportados a los campos de concentración nazis, Emmanuel Macron volvió a reunirse con los representantes del judaísmo francés, a última hora de la tarde de ayer, acompañado de los presidentes de la Asamblea Nacional y el Senado. Tras ese acto, el presidente de la República celebró una cena de solidaridad organizada por el Consejo Representativo de las Instituciones Judías de Francia (CRIJF), a la misma hora que los máximos representantes del gobierno y todos los partidos políticos se reunían en la parisina Plaza de la República, en un acto de solidaridad contra el odio antisemita. Solo la Agrupación Nacional (AN, extrema derecha) de Marine Le Pen estuvo ausente en todas las manifestaciones nacionales. Ni ella ni su partido fueron invitadas a participar en ninguna manifestación. La presidenta de AN, por sus parte, calificó de «oportunismo político» las manifestaciones que se sucedieron en París y varias capitales de provincias. En la parisina Plaza de la República, numerosos ministros y representantes de todos los partidos políticos fueron recibidos por una multitud silenciosa que paseaba pancartas que decían: «Basta». «No al antisemitismo». «Contra el racismo». Anónimos, entre la multitud, Nicolas Sarkozy y François Hollande encarnaban la continuidad del Estado, más allá de cualquier diferencia política. Sarkozy hizo una breve declaración: «Me parece normal estar aquí, como ex presidente y como simple ciudadano. Debemos exigir firmeza, simplemente. Ahora, y rápido». Ante los millares de hombres y mujeres reunidos, en comunión cívica, en la Plaza de la República, los políticos y sindicalistas decidieron dejar la palabra a los representantes de la sociedad civil, asociaciones humanitarias, y artistas. Al final de la manifestación, el rapero, escritor y realizador Abd Al Malik, francés de familia africana, comenzó a entonar las primeras estrofas del himno nacional, La Marsellesa, secundado a coro por las decenas de millares de manifestantes.
20-02-2019 | Fuente: abc.es
Dieciséis Estados denuncian a Trump por declarar la emergencia nacional
Donald Trump pronosticó con exactitud lo que ocurriría tras su declaración de emergencia nacional del pasado viernes, su última estrategia para encontrar la financiación del muro en la frontera con México que le niega el Congreso de EE.UU. «Nos demandarán y lo harán en el Noveno Circuito, aunque no deba hacerse ahí. Y tendremos una sentencia en contra, y después tendremos otra sentencia en contra y después acabaremos en el Tribunal Supremos y espero que ahí tengamos un trato justo y ganemos». No es que el presidente de EE.UU. maneje una bola de cristal: era evidente que su decisión desataría una tormenta judicial sobre un abuso de poder de sus facultades ejecutivas que acabaría en el Supremo. Pero lo cierto es que en el primer paso de esta guerra de tribunales, Trump ha acertado de lleno: ya hay una demanda en su contra en el Noveno Circuito, en el juzgado federal de San Francisco, donde Trump ha sufrido varias derrotas judiciales en sus dos años en la Casa Blanca. Quien está detrás de la demanda es una alianza de 16 Estados, que defienden que la decisión de Trump arrebata una potestad del Congreso establecida por la Constitución -la asignación del gasto federal- sin que esté justificado por una emergencia real. «En contra de la voluntad del Congreso, el presidente ha usado el pretexto de una ?crisis? inventada de inmigración ilegal para declarar una emergencia nacional y desviar fondos federales destinados a la lucha contra la droga, construcción militar y persecución del delito para la construcción de un muro en la frontera entre EE.UU. y México», reza la demanda. La financiación de esta promesa electoral de Trump ha generado una crisis política en EE.UU. que se extiende desde diciembre. La negativa del presidente a firmar una ley de gasto del Congreso que no incluyera 5.700 millones de dólares para el muro provocó un cierre gubernamental de 35 días que dejó sin sueldo a 800.000 funcionarios. Para evitar otro cierre, Trump aceptó los 1.375 millones de dólares que incluía el acuerdo de gasto entre demócratas y republicanos de la semana pasada y decidió completarlos con fondos apropiados gracias a la declaración de emergencia, para un total de cerca de 8.000 millones de dólares. De la misma forma que Trump preveía la demanda, también tenía listo su contraataque en la opinión pública: «Como predije, 16 Estados, la mayoría liderados por demócratas que quieren fronteras abiertas y por la izquierda radical, han presentado una demanda, por supuesto, ¡en el Noveno Circuito!», tuiteó. Los Estados son Colorado, Connecticut, Delaware, Hawaii, Illinois, Michigan, Minnesota, Nevada, New Jersey, Nuevo México, Nueva York, Oregón y Virginia. Todos tiene gobernador demócrata excepto Maryland, donde el fiscal general, que es quien se une a la demanda, es liberal. Trump demostró especial inquina con California, cuyo gobernador, Gavin Newson, avisó desde el primer momento que plantaría cara al presidente en los tribunales y cuyo Estado tiene el paso fronterizo más importante con México, el de San Diego-Tijuana. «California, que ha tirado miles de millones en un tren de alta velocidad sin control, que no hay esperanzas de que se acabe, parece que la lidera», añadió sobre la demanda el presidente, que ha encontrado una nueva arma política en el tren y los proyectos que manejan los demócratas para expandir su infraestructura en el país. «No necesitaba hacer esto» Trump probablemente acierte en su pronóstico de que el juzgado de San Francisco le cueste una derrota judicial. Los demandantes aseguran que su declaración de emergencia es inconstitucional y exigen una medida preliminar que bloquee su puesta en marcha mientras el asunto se ventila en los tribunales. La decisión final del Supremo es una incógnita. La única vez que la instancia judicial más alta tumbó na declaración de emergencia nacional de un presidente fue en 1952, cuando Harry Truman la utilizó para intervenir fábricas siderúrgicas y evitar una huelga nacional del acero durante la Guerra de Corea. La diferencia ahora es que desde 1976 hay una Ley de Emergencias Nacionales que no establece qué condiciones se deben dar para que el presidente considere que existe una crisis para la que requiere fondos. En su contra, Trump tiene sus propias palabras, una mención que se le escapó durante el anuncio de la declaración de emergencia y que denota que la urgencia no es tal: «No necesitaba hacer esto, pero prefiero hacerlo mucho más rápido».
19-02-2019 | Fuente: abc.es
Profanadas con signos nazis 80 tumbas judías cerca de Estrasburgo
Alrededor de 80 tumbas de un cementerio judío de Quatzenheim, cerca de Estrasburgo , aparecieron profanadas este martes, en un momento en que se ha producido un aumento de actos antisemitas en Francia que ha generado la condena generalizada de la clase política. El diputado Sylvain Waserman, que fue alcalde de Quatzenheim durante diez años, explicó en su página de Facebook que se encontraron cruces gamadas pintadas en las tumbas de ese cementerio, que existe desde 1795. El ministro del Interior, Christophe Castaner, denunció en Twitter que "estos actos repugnantes son una injuria a la memoria de nuestro país, a los valores que forjaron el alma de nuestro pueblo", y afirmó que se hará lo posible para que no queden impunes. Castaner añadió en la emisora "RTL" que el presidente, Emmanuel Macron, se desplazará este martes por la tarde hasta allí "para rendir homenaje a la historia de Francia", de la que destacó que forman parte los judíos. La visita está prevista antes de que el propio Macron acuda al Memorial del Holocausto de París, junto a los presidentes del Senado y de la Asamblea Nacional para, como él mismo avanzó, subrayar que el antisemitismo es "la negación de la República y de Francia". En 2018 se registraron en Francia 541 actos antisemitas, un 74 % más que el año anterior. "Cada vez que un francés, por ser judío, es insultado o amenazado, o incluso peor, es herido o asesinado, lo es toda la República", dijo Macron tras haberse reunido hoy con la presidenta de Georgia, Salomé Zourabichvili. Después del acto en el Memorial del Holocausto, los partidos políticos -a iniciativa de los socialistas- han convocado concentraciones de repulsa con la oleada de antisemitismo, que en parte ha proliferado en paralelo a las protestas de los "chalecos amarillos".
19-02-2019 | Fuente: abc.es
Crecen de modo espectacular los ataques antisemitas en Francia
Los actos antisemitas han crecido en Francia un 74 % durante los últimos doce meses, despertando la más viva inquietud nacional, que culmina este martes con manifestaciones de rechazo y cohesión cívica. Con la excepción del partido de Marine Le Pen, Agrupación Nacional (AN, extrema derecha), el Gobierno y todos los partidos políticos de Francia participarán en una manifestación bastante unitaria, este martes, en París, en la Plaza de la República. Horas más tarde, Emmanuel Macron celebrará una cena con representantes de la comunidad judía, a quienes avanzará algunas ideas destinadas a intentar combatir el cáncer social del antisemitismo. Durante los últimos doce meses se cometieron en Francia 541 actos antisemitas, un incremento del 74 %. Un acto antisemita por semana: profanación de tumbas, agresiones físicas o verbales, pintadas en lugares altamente simbólicos, entre otras manifestaciones de odio. La nueva ola del antisemitismo francés sufrió un acelerón importante el otoño pasado, cuando fueron profanados varios cementerios, en Alsacia. Comenzaron entonces las manifestaciones de solidaridad que culminan este martes. Entre finales de noviembre y primeros de diciembre pasado, los grupúsculos de ultraderecha racista y violenta hicieron su irrupción muy llamativa en las manifestaciones de la franquicia de los chalecos amarillos, donde cohabitan la extrema izquierda y la extrema derecha populistas. A primeros de diciembre, una jornada de protesta de chalecos amarillos de ultraderecha culminó ante la Basílica del Sagrado Corazón, de Montmartre, con una manifestación antisemita, con muchos cantos, himnos y gestos profundamente obscenos contra el presidente Macron y su esposa, que fueron «decapitados» simbólicamente en algunas alcaldías. Días más tarde, varios bustos y retratos públicos de Simone Veil (la ministra liberal - conservadora que despenalizó el aborto, durante el septenio presidencial de Valery Giscard d?Estaing) fueron profanados con cruces gamadas, para «recordar» su confinamiento en el campo de concentración nazi de Auschwitz, donde fue gaseada parte de su familia. La semana pasada, el ensayista Alain Finkielkraut fue víctima de insultos anti semitas durante una manifestación de chalecos amarillos, que también trataron de «zorra» y «colaboracionista» a una de las primeras portavoces oficiosas de la franquicia amarilla. Las manifestaciones de hoy contra el anti semitismo intentan ser una respuesta cívica contra un cáncer moral y cívico que Emmanuel Macron espera combatir con una nueva legislación «más estricta».
19-02-2019 | Fuente: abc.es
Bernie Sanders volverá a optar a la Presidencia de EE.UU.
El senador Bernie Sanders ha anunciado que se presentará al proceso electoral interno del Partido Demócrata para ser elegido candidato en las próximas elecciones presidenciales de 2020, tras haber sido derrotado en su intento anterior por la exsecretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton. "Quería que el pueblo de Vermont fuera el primero en saberlo", ha dicho Sanders, en una entrevista concedida a la Radio Pública de Vermont (VPR), el estado por el que es senador. "Lo que prometo hacer, cuando vaya por todo el país, es llevar los valores de los que todos nosotros en Vermont estamos orgullosos, la confianza en la justicia, la comunidad, la política de base, las reuniones municipales. Eso es lo que voy a llevar por todo el país", ha afirmado el senador, que representa al ala más socialista del partido demócrata. Sanders se presentó como candidato a la nominación del Partido Demócrata para las presidenciales de 2016 pero fue derrotado por la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, que luego perdió los comicios frente al candidato republicano, el magnate Donald Trump.
19-02-2019 | Fuente: elpais.com
Halma Angélico, la anarquista repudiada por la República
El CDN rescata la figura de esta escritora, única mujer que estrenó en el Teatro Español durante la guerra civil
19-02-2019 | Fuente: abc.es
«En 50 años nadie recordará los tuits de Trump, pero sí los discursos de Obama»
De las manos de Ben Rhodes (Nueva York, 1977) salieron buena parte de las intervenciones por las que se recordará a Barack Obama. Escribió sus discursos desde que se incorporó a su primera campaña electoral de 2007 y fue su consejero adjunto de Seguridad Nacional en la Casa Blanca, convirtiéndose en uno de los asesores de mayor confianza del 44º presidente de Estados Unidos. Estuvo en la cocina de los grandes asuntos internacionales que marcaron los dos mandatos de Obama, desde la intervención militar en Libia y la guerra de Siria hasta la ofensiva de Moscú sobre Crimea y el este de Ucrania o el acuerdo nuclear con Irán. Pero donde Rhodes cobró mayor protagonismo fue en el deshielo de las relaciones entre EE.UU. y Cuba, en las que se encargó directamente de negociar en secreto con Alejandro Castro, hijo de Raúl y sobrino de Fidel. En su libro «El mundo tal y como es» (Debate), que se presenta este martes en España, el antiguo consejo de Seguridad Nacional cuenta sus momentos de confidencia con Obama en el Despacho Oval, a bordo del Air Force One y de la Bestia -la limusina presidencial-, así como los entresijos de la complicada toma de decisiones de alcance planetario desde el ala oeste de la Casa Blanca, pero también de las zancadillas y sinsabores de un puesto en el que cualquier desliz tiene consecuencias imprevisibles. Orgulloso de su aportación a los dos mandatos del primer presidente negro en la historia de EE.UU., Ben Rhodes vio como el 20 de enero de 2017 accedía al poder Donald Trump, dispuesto a liquidar la obra de su antecesor. Qué queda del legado de Obama Trump trata de desmantelar todo lo que puede, pero la ley de sanidad sobrevive pese a sus esfuerzos por acabar con ella, y con un Congreso demócrata será incapaz de cambiar la ley. En los aspectos internacionales, en los que yo trabajaba, intentó también sacar a Estados Unidos de las cosas que hizo Obama, pero el próximo presidente podría regresar al Acuerdo del Cambio Climático de París o retomar lo que Obama empezó con Cuba. El legado es una cosa viva. Si Trump es reelegido y esa es la dirección de la política estadounidense, el legado de Obama será eliminado, mientras que si gana un demócrata la próxima elección, la puede extenderse la legislación sanitaria, el Acuerdo del Clima y el compromiso con Cuba e incluso volver al acuerdo nuclear con Irán. Por tanto, la historia no acaba cuando se deja el cargo, ni durante el mandato del sucesor. Si EE.UU. acaba yendo en la dirección de Obama, en diez o veinte años será visto como un presidente histórico que apuntó a la dirección en que los cambios tendrían lugar. Si Trump y las políticas que representa prevalece, Obama será una extraña excepción en la historia. Por tanto, es una cuestión abierta. En su libro describe el complejo proceso de escribir un discurso de Obama, escogiendo con cuidado cada palabra y recibiendo aportaciones de diferentes asesores e informes de otros departamentos, etc. Ahora Trump se levanta cada mañana, acude a Twitter y escribe lo primero que le viene a la mente. ¿Es más eficaz este comportamiento? Sí, en el libro muestro el cuidado que Obama ponía en sus palabras y discursos. Yo, como escritor de discursos del presidente de EE.UU., era consciente de que hablaba al pueblo americano y del mundo, y de que una frase incorrecta puede provocar un gran problema. Obviamente, todo ha cambiado con Trump. Él no parece pensar lo que dice y no lo somete a asesoramiento y revisión. En términos de eficacia, es difícil de decir. Para Obama era eficaz como lo hacía y fue elegido dos veces. En mi formación política, mi héroe era John Kennedy, pero no podría recordar sus leyes o logros en política exterior. Eran sus discursos, su inspiración, lo que permaneció mucho después, incluso hasta hoy. En ese sentido, el estilo de Obama es más eficaz para la historia, porque no creo que nadie recuerde lo que Trump dice en sus tuits en 50 años, pero sí algunas de las cosas que dijo Obama. A largo plazo, es más eficaz tomarse en serio los discursos. Twitter puede ser efectivo ese día, pero no tiene un impacto duradero. Trump dice merecer el Premio Nobel de la Paz por su éxito con Corea del Norte. ¿Qué opina? Llevó años de negociación lograr que Irán diera marcha atrás en su programa nuclear y que permitiera inspecciones. En cambio, Trump no ha logrado en realidad más que reunirse con Kim Jong-un, que no ha renunciado a las armas nucleares ni a los misiles. Es la psicología de Trump: el objetivo es solo la foto, el espectáculo, aunque sea sin conseguir nada. Trump ha socavado la cooperación internacional y ha apoyado el autoritarismo, por lo que ha ido en contra de los valores que representa el Premio Nobel de la Paz. Es muy inusual que Obama obtuviera el galardón al principio de su presidencia, pero acabó haciendo cosas, como el acuerdo con Irán, el Acuerdo del Clima, la normalización de relaciones con Cuba, con las que cumplió sus promesas. Además, está lo que representa en el mundo para el progreso de personas con orígenes humildes y una política inclusiva que persigue la paz, en total contraste con Trump. «Trump venció a Hillary Clinton, que era muy impopular. En cambio, Obama seguía siendo muy popular al final de su presidencia» En su libro, culpa de la victoria de Trump a los medios de la derecha, el 11-S, Rusia.. No hay mucha autocrítica. ¿Cree que Trump es, de alguna forma, fruto de las políticas de Obama? El expresidente se centró en minorías y personas desfavorecidas, pero ¿puede que olvidara a la mayoría de estadounidenses trabajarores del llamado Cinturón del Óxido o la población blanca de las zonas rurales? Realmente no lo creo. Su política no se centró en las minorías. De hecho, se le criticó por no hacer más por la población negra. La ley de Salud fue para todo el mundo, los esfuerzos en la economía se centraron en crear empleo para todos y el paro bajó del 10 a casi el 5%. Fue reelegido en algunas de esas zonas, como Michigan, Wisconsin o Pensilvania, en las que Hillary Clinton no ganó. Donald Trump venció a Hillary Clinton, que era una candidata muy impopular. Al final, las elecciones presidenciales son entre seres humanos. El cambio en la politicia estadounidense se dio en el Partido Republicano, pasando de nombrar candidato a John McCain a Donald Trump. En el libro describo su radicalización, a través de Fox News, Breitbart y los medios de la derecha. Obama seguía siendo muy popular al final de su presidencia. Probablemente hubo un fracaso en la organización política, no creo que fuera por una falta de agenda política. Hay parte de los votantes blancos a los que no les gusta el cambio demográfico que Obama representaba. Es difícil culpar a Obama por la reacción contra un presidente negro. Lo que vemos hoy es la última expresión de la competencia en la historia de EE.UU. entre la gente que quiere hacer progresos en temas como derechos civiles o igualdad y los que quieren resistirse a los cambios. ¿Cómo ve al Partido Demócrata, con candidatos que incluso se declaran socialistas? En el Congreso han entrado personas más jóvenes, diversos, progresistas, y creo que eso es bueno, es la expresión de la dirección en la que tratábamos de ir. El Partido Demócrata es más como Obama que cuando se convirtió en presidente, en 2009. Refleja la dirección hacia la que va gran parte del país. Obama impulsó una ley de salud que, sin establecer un sistema sanitario público universal, extendió la cobertura a 20 millones de personas y creó nuevas protecciones. Gracias a ese cambio, ahora se puede imaginar un sistema de salud, que se llame socialista o como se quiera, sea más universal, y es bueno. Aunque hay que ser precavido para no ir demasiado lejos demasiado deprisa. Usted fue el negociador en el deshielo entre EE.UU. y Cuba. ¿Se siente decepcionado por la falta de cambios en la isla? No, nunca imaginé que Cuba se transformaría deprisa. Lo que intentamos fue acabar con un conflicto de la Guerra Fría en el que aún estábamos. No pensamos que fuera a haber necesariamente un cambio de régimen, pero sí una evolución, de manea que las mayores oportunidades económicas y el acceso a la información permitieran al pueblo cubano cambiar su sociedad con el tiempo. El embargo y las políticas estadounidenses estaban aislando a Cuba, lo que facilita al gobierno cubano el control. Trump ha paralizado cualquier nueva actividad y eso impide los cambios en Cuba. Lo más decepcionante es que se despertaron expectativas entre los cubanos y Trump las ha frenado. ¿Cómo era tratar con Alejandro y Raúl Castro? Raúl y Alejandro Castro están comprometidos con la revolución cubana y el Partido Comunista, pero también son pragmáticos. A veces, los estadounidenses se equivocan, en los países autoritarios, al asumir que son monolíticos. Fidel y Raúl son muy diferentes. Fidel era más ideológico, mientras que Raúl llegó al convencimiento de que Cuba necesitaba evolucionar. Raúl es un personaje peculiar. Cuando, tras la victoria de Trump, le dije que intentara un acuerdo con él, me respondió que una vez un general de Osetia tenía autorización para lanzar misiles desde su territorio sin consultarle, por lo que aseguró: «He tenido que lidiar con cosas más difíciles que Trump». Es un superviviente y un pragmático. ¿Qué opina de la respuesta de EE.UU. a la crisis en Venezuela? ¿Habría respaldado Obama a Juan Guaidó? ¿Su enfoque habría sido el mismo? No, es importante reconocer que Maduro ha perdido toda legitimidad. No solo ha tratado de desmontar las instituciones democráticas en Venezuela, sino que sus elecciones fueron fraudulentas. Simpatizo con la idea de una transición y un gobierno que pueda restaurar las instituciones democráticas y abordar la crisis humanitaria. Pero la manera de reconocer a Guaidó fue prematura. El foco debería ponerse en las elecciones y tratar de negociar con las diferentes facciones. Mi preocupación es: reconocemos a Guaidó, Maduro sigue ahí y los militares le siguen apoyando, hay una intervención militar de EE.UU. para romper el estancamiento de la situación. Sería un error. La legitimidad del nuevo gobierno se vería socavado si EE.UU. propicia un cambio de régimen en Venezuela. Me preocupa que la política de Venezuela sea como conducir un coche muy deprisa sin saber adónde ir. ¿Está usted más cerca de la postura europea? La postura europea es correcta. No se trata solo de echar a Maduro, sino de qué pasa a continuación. Puedes sacarlo por la fuerza y que se vea a Guaidó como un líder instalado por EE.UU. No creo que la manera de hacerlo sea reconocer inmediatamente a Guaidó, porque eso polariza Venezuela. «Una intervención militar de EE.UU. en Venezuela sería un error, ya que si propicia un cambio de régimen socavaría la legitimidad del nuevo gobierno» Angela Merkel era uno de los mejores aliados de Obama, mientras que ahora hay una preocupante brecha entre EE.UU. y Alemania, en general con Europa. ¿Cuáles son los riesgos? Hay dos riesgos. En un mundo con la competencia de potencias como China y Rusia, es más importante para EE.UU. y Europa funcionar de forma conjunta. Nos hace más fuertes en aspectos comerciales y de seguridad que estar divididos. Pero también hay riesgos en el interior de EE.UU. y la UE. Si prevalece este tipo de populismo de derechas, veremos una descomposición de las instituciones democráticas. ¿Cuál es la mayor virtud y el peor defecto de Obama? Es increíblemente carismático y ambicioso en sus objetivos, pero también decente en su conducta personal. Es alguien capaz de motivar a la gente para hacer cosas, para implicarse. Su capacidad para inspirar es su mejor virtud. Algunas de sus fortalezas son sus debilidad. Nunca sobreactuaba y eso te puede dejar detrás de otros políticos que lideran el debate. ¿Cuál es su mejor recuerdo de la etapa con Obama? Fue ir al Vaticano a concluir el acuerdo con Cuba. Como allí no trabajan por correo electrónico, desconocían que habíamos llegado a un acuerdo para la normalización de relaciones y el cardenal Pietro Parolin habló por separado con Alejandro Castro y conmigo para verificar nuestro compromiso. En un mundo con tantos conflictos, mostrábamos que hay otra forma de resolver las diferencias entre países. Muy pocas veces en el gobierno sabes que estás acertado y con Cuba yo sentía que esto era lo correcto y la respuesta de los funcionarios me lo confirmaron. ¿Y el peor? ¿Tal vez las acusaciones por lo sucedido en Bengasi (Libia)? Sí, en esa tragedia, en la que murieron cuatro personas, mi papel era simplemente comunicar lo que habíamos hecho. Pero los medios de la derecha decían que queríamos que murieran y hubo una teoría de la conspiración. Tuve la horrible experiencia de verme convertido en un personaje que no era yo, sino alguien que inventaban como un antiamericano y mentiroso propagandista. Pero eran ellos los propagandistas, hacían todo de lo que nos acusaban a nosotros. En política no pasa como en el deporte, que hay un árbitro que dice quién ha violado las normas. Y ver que los que no respetan las reglas ganaban en las elecciones fue traumático.
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