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Noticias de represion politica

20-08-2019 | Fuente: abc.es
Putin, a Macron: «No queremos chalecos amarillos en Moscú»
Emmanuel Macron celebró la tarde-noche de este lunes una reunión y cena de trabajo con Vladímir Putin en el Fuerte de Brégançon, intentando desbrozar «malentendidos» sobre las fronteras de Europa y los escenarios de crisis internacional, donde el líder ruso es capaz de movilizar sus ejércitos y el presidente francés intenta oficiar de «intermediario», corriendo el riesgo de la gesticulación. Los portavoces de Macron han presentado la reunión como un ejercicio de «realismo político» («realpolitik»): «Se trata de seguir dialogando, siempre, con un vecino importante». Desde la óptica presidencial francesa, es un nuevo «intento» de «aproximar» a la Rusia de Putin a Europa occidental, el empantanado proyecto de la UE. Ambición de realismo político que choca con los principios básicos donde se funda la diplomacia del mandatario ruso y la diplomacia de Macron. La Rusia de Putin es una «democracia iliberal» en la terminología macroniana, algo que el presidente francés no se atreve a repetir en voz alta ante su invitado. Desde Moscú, el presidente ruso estima que el liberalismo donde se funda la UE «es algo obsoleto». Durante una cena de trabajo con vistas al Mediterráneo, la pareja Macron-Putin abordó las crisis pendientes e inflamables en las fronteras inmediatas y lejanas de la vieja Europa: Ucrania, tensiones «separatistas» en las fronteras rusas, movimientos prorrusos en las mismas fronteras, apoyados militarmente por Moscú. La UE y el G-7 (EE.UU., Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Canadá y Japón) decidieron «castigar» a Putin tras la anexión militar pura y simple de Crimea en 2014. La UE impuso sanciones a Rusia, de un efecto aparentemente poco disuasivo. El G-7 expulsó a Rusia, que había llegado a integrarse entre los grandes occidentales. Cinco años después? Macron intenta oficiar de «intermediario» entre los aliados occidentales más renuentes al militarismo putiniano. Donald Trump, por el contrario, fue el primero en pedir la «reintegración» de Rusia en un G-7 que Macron reunirá del 24 al 26 de este mes en Biarritz, sin Putin. Por parte rusa, Putin repite de manera diáfana su disposición al recurso a la fuerza militar, siempre que considere «afectados» sus intereses «nacionales» en las fronteras europeas de Rusia. Por parte francesa, Macron deseó insistir en su «esperanza» en un «relanzamiento» de los acuerdos empantanados, traicionados o abandonados, laboriosamente negociados entre ucranianos, alemanes, franceses y rusos. Putin «informó» a Macron de sus conversaciones telefónicas con el presidente de Ucrania, Vladímir Zelenski, manifestando un «prudente optimismo». Optimismo por confirmar si se llegase a negociar, más adelante, algún acuerdo que satisfaga a todas las partes, comenzando por el Gobierno ucraniano y los separatistas apoyados militarmente por Moscú. Desde el estallido de la crisis ucraniana en 2014 los enfrentamientos se han cobrado más de 13.000 vidas. Sucesivos altos el fuego no han «apagado» definitivamente un incendio trágico en la frontera este de Europa. Putin acogió con «simpatía» y «comprensión» los intentos macronianos de «buscar soluciones» pacíficas a las tensiones fronterizas que Moscú considera «capitales» para su propia seguridad. Por el contrario, cuando Macron se atrevió a abordar temas «escabrosos» a los postres de una cena «con mucho sabor mediterráneo», como la persecución de homosexuales en Rusia, la represión política o el «intervencionismo» de los hombres de Putin en asuntos internacionales (a través de «agencias de prensa» y medios de intoxicación de masas), el presidente ruso puso la cucharilla de plata sobre su plato de frutas variadas, dejando claro que no aceptaba «lecciones». Recordó las protestas violentas de los «chalecos amarillos», con «decenas de personas fueron heridas y policías también». «No queremos algo parecido en la capital rusa», recalcó. Si el diálogo entre Macron y Putin no podía ir muy lejos en los terrenos europeos, las crisis mediterráneas solo permitieron tímidas convergencias, muy alejadas del poder de Moscú y París en los distintos escenarios en crisis. Discutieron «con franqueza» de la guerra en Siria y las tensiones entre Irán y EE.UU. sobre los acuerdos nucleares multilaterales. De Siria a Irán En Siria y el Mediterráneo oriental, Rusia juega un papel muy importante como aliado militar de Damasco. Palabras muy mayores y cruciales: los militares y la tecnología militar rusa juega un papel determinante en todos los campos de batalla. Se trata de una posición de gran potencia, presta al recurso más implacable de la fuerza armada. ¿Cómo puede influir Francia u otro país europeo en un escenario tan trágico, con el mero uso de la gesticulación verbal, sin apoyo militar? Ante la crisis nuclear entre Washington y Teherán, París cuenta con el apoyo de Berlín y Londres, con un éxito todavía desconocido. La gesticulación no siempre verbal de Teherán en el golfo Pérsico, en el estrecho de Ormuz, recuerda a todas las partes el «techo» de la retórica diplomática y la importancia muy mayor de los «gestos» marciales de la más diversa envergadura. Voluntarista y siempre optimista, Macron se consideró «satisfecho» de su diálogo con Putin, el primer encuentro de una serie, que continuará con Boris Johnson, el jueves, antes del G-7 del próximo fin de semana, en Biarritz.?
10-06-2019 | Fuente: elpais.com
Homosexualidad
La represión política y social y la complejidad de asumir lo que se siente están íntimamente relacionadas en ?Man in an Orange Shirt?
03-03-2019 | Fuente: abc.es
«En Venezuela no hay nada»: el drama del exilio forzoso
Elar Franyer Ruiz es un docente universitario que cruzó la frontera colombiana a través de las trochas (caminos ilegales), por no poseer pasaporte. Dice que viajó desde el Estado Mérida una de las principales localidades de los Andes venezolanos reconocida como la capital estudiantil del Occidente del país. Es uno de los 100.000 nuevos inmigrantes venezolanos que se sumó en lo que va de año a la huida masiva. Según Acnur, el año pasado 3,3 millones de venezolanos habían abandonado el país desde 2015. Su objetivo es atravesar la cordillera y llegar hasta Perú, y conseguir un trabajo para ayudar a su familia. «Mi padre, mi madre, mi esposa se dedican también a la educación, pero el salario de todos juntos no nos alcanza para vivir, tan solo para cuatro kilos de queso. Nos quedamos con la ilusión de la ayuda humanitaria. Yo debo salir a resolver por ellos», dice. La Encuesta de Condiciones de Vida ( Encovi), indica que en el 80% de los hogares venezolanos hay inseguridad alimentaria. En 2018, un promedio de 5.000 personas por día se fueron de Venezuela buscando protección o una vida mejor. Huyen de la violencia de la represión política por parte del gobierno y de la escasez de alimentos, agua, electricidad y medicinas. Durante décadas los venezolanos fueron calificados como los «ricos» de la región por poseer en su territorio las reservas conocidas de petróleo más grandes del mundo. Hoy la mayoría de sus ciudadanos se echan a andar miles de kilómetros arrastrando sus pocas pertenencias, pasando frío, hambre y un sinfín de calamidadaes por no tener para costear un pasaje de autobús y, mucho menos, de avión. Son hombres, mujeres, niños, ancianos, jóvenes, incluso minusválidos, que la desesperación ha llevado a salir de sus casas sin mirar atrás. «Yo soy agricultor y ni sembrar se puede ya. En Venezuela no hay nada. No hay fuentes de trabajo, no hay ayuda. Maduro dice que todo va a cambiar y nada pasa. Prefiero pasar trabajo, unos pocos días en estas carreteras, pero contento porque un primo nos consiguió trabajo en una finca en Cali», dice Yendi Ruíz, de 24 años, que salió de los Valles del Tuy con su esposa, y su hijo de cinco meses. Se estaban resguardando de la noche en un granero abandonado donde prendieron una fogata para paliar el frío. Sin salida «Nunca pensamos que viviríamos algo así. Con Chávez era otra cosa? demasiado diferente. Lo teníamos todo». El socialismo del siglo XXI fue lo que todos añoraban mientras duró. Durante catorce años, Hugo Chávez regaló dinero por toda la región y su sucesor intentó lo mismo hasta que los precios del petróleo cayeron en picado. La revolución bolivariana pasó de mostrar la riqueza de un país a la miseria más dura que se conoce en toda América Latina. La situación de la mayoría de estos jóvenes es de orfandad, se les dificulta acceder a un empleo, a servicios sanitarios o a estudios. Gran parte de la comunidad latinoamericana ha denunciado que la llegada masiva de emigrantes venezolanos ha incidido en el aumento de sus problemas internos. El país pasa por su peor momento en décadas. Desde hace dos meses el conflicto político y económico en Venezuela se ha agudizado con la asunción de Juan Guaidó como presidente interino, reconocido por una cincuentena de países. En Cúcuta, los venezolanos solo hablan del futuro incierto de Juan Guaidó, y la fallida entrega de la ayuda humanitaria que el Gobierno de Maduro ha bloqueado, negando que exista emergencia en el país y acusando a Estados Unidos de usar excusas para justificar una «intervención militar». «Las cosas parecían mejorar y hasta ganas tenía de volverme y no seguir mi camino, pero esto como que se pondrá peor», dice Nelly Sierra, quien cruzó la frontera un día antes del concierto por Venezuela «Aid Lived», organizado por el empresario Richard Branson. «Yo creo que apenas este muchacho regrese al país lo meterán preso. Esa gente es muy perversa», como si advirtiera al presidente interino. Emigración pendular La frase más repetida por el líder opositor Guaidó y sus equipo en las últimas semanas fue «la ayuda humanitaria va a entrar sí o sí en Venezuela porque el usurpador va a tener que irse sí o sí de Venezuela». Lo decía con tal fuerza que la gente la sentía como una realidad, pero el 23 de febrero el resultado fue totalmente opuesto y desmoralizador para los cientos de venezolanos que se plantaron en los puentes fronterizos dejando el aliento en una batalla campal. El desconcierto se apoderó entonces de la frontera entre Venezuela y Colombia, Nicolás Maduro ha cargado contra la oposición y contra Estados Unidos y Colombia, con quienes ha roto relaciones diplomáticas y ha indicado que las fuerzas de seguridad detendrán a Juan Guaidó, si cumple su promesa y regresa a territorio venezolano, argumentando que sobre él pesaban medidas judiciales que le impedían viajar al extranjero. El drama por el cierre de los puntos fronterizos, apenas comienza. La emigración pendular, esa que entra y sale a diario acostumbrados a abastecerse en Colombia teme que este sea el inicio de una etapa de mayor incomunicación. «Esto afectará mucho a Cúcuta. El comercio no es igual sin los venezolanos. Aquí los presidentes juegan a la guerra y nadie piensa en las consecuencias», señala una comerciante colombiana ubicada en la zona de la Parada, a pocos metros del puente internacional Simón Bolivar. Un sondeo indica que el 79,8% desearía una intervención militar Hasta finales del año pasado las encuestas eran demoledoras tanto para la oposición como para el movimiento chavista. Ningún líder lograba obtener un porcentaje considerable de aceptación. El país estaba desconectado pensando solo en sobrevivir. Ahora un estudio reciente relizado por la empresa Hercon Consultores reveló que el 80,9% de los venezolanos quiere que Nicolás Maduro «se vaya ya» del país. La encuesta señaló tambien que el 79,8% de los venezolanos consideran la intervención militar y las elecciones libres como opciones más factibles para «quitar» a Maduro del poder. José Gil Yépez, presidente de otra encuestadora venezolana, Datanálisis, ha declarado que si hoy domingo se realizaran unas elecciones libres, Juan Guaidó contaría con el respaldo de un 70% del electorado.Sin embargo, Maduro aferrado al poder sigue teniendo apoyo de algunos sectores más radicales controlados por las instituciones que no se deben subestimar. Suponen alrededor del 20% del electorado que, a pesar de la miseria del país, sigue estando del lado más radical de la revolución bolivarina. Además cuenta con los militares que, en activo o en retiro, ocupan la mayoría de las carteras ministerailes más importantes y estratégicas que han hecho de ellos una nueva clase burguesa. Pese a su baja popularidad, Maduro es el líder chavista con más aprobación.
20-02-2019 | Fuente: abc.es
Amnistía denuncia ejecuciones extrajudiciales y detenciones arbitrarias en las protestas en Venezuela
Ejecuciones extrajudiciales, uso excesivo de la fuerza contra los manifestantes y detenciones arbitrarias de cientos de personas, incluidos menores de edad, son algunos de los abusos que han cometido las fuerzas de seguridad bajo la batuta del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha denunciado Amnistía Internacional (AI). La organización ha documentado la represión con la que el Gobierno venezolano respondió a las protestas que se produjeron entre el 21 y el 25 de enero pasados, muchas de ellas en zonas populares donde las protestas no habían sido tan visibles hasta entonces y en las que hay una fuerte presencia de los llamados «colectivos», los grupos armados que apoyan a Maduro. «Su gobierno [el de Maduro] se está ensañando con la gente más empobrecida que dice defender, pero que luego asesina, detiene y amenaza", dijo Erika Guevara Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional. Venezuela vive desde hace años una profunda crisis de violaciones masivas de derechos humanos, ante la escasez de alimentos, medicinas, hiperinflación, violencia y represión política, y que ha obligado a más de 3 millones de personas a huir del país desde el 2015», detalla el informe. 41 muertos Entre el 21 y el 25 de enero, según AI, se contabilizaron al menos 41 muertos, todos por heridas de armas de fuego, mientras que más de 900 personas fueron detenidas de forma arbitraria, 770 de ellas tan solo en la jornada del 23 de enero, que coincidió con la autoproclamación de Juan Guaidó, titular de la Asamblea Nacional, como «presidente encargado» de Venezuela. Amnistía ha llevado a cabo una misión de investigación en los estados Lara, Yaracuy y Vargas y en distintas localidades de Caracas, del 31 de enero al 17 de febrero, durante la que recabó más de 50 testimonios y documentó 15 casos emblemáticos, «algunos de graves violaciones de Derechos Humanos y crímenes de Derecho Internacional». Según explica la ONG, las pruebas que ha recabado ponen de manifiesto «patrones comunes» y constatan que «las autoridades estatales llevaron a cabo ejecuciones extrajudiciales selectivas como método de control social a través de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), principalmente de sus Fuerzas de Acciones Especiales (FAES), contra personas que participaron de alguna forma en las protestas». Seis ejecuciones extrajudiciales documentadas Amnistía ha conseguido documentar seis ejecuciones extrajudiciales, todas ellas a manos de las FAES y con el modus operandi similar ya que en todos los casos las víctimas tenían alguna relación con las protestas contra Maduro y todas fueron hombres jóvenes a los que las autoridades presentaron como delincuentes que se habían enfrentado con los agentes, que posteriormente manipularon las escenas del crimen. «Como hemos visto muchas veces en Venezuela, las autoridades intentan hacer creer que las personas que murieron durante los días de protestas, principalmente jóvenes de zonas de escasos recursos, eran delincuentes. Su único crimen fue atreverse a pedir un cambio y exigir una vida digna», ha lamentado Guevara Rosas. La ONG pone como ejemplo el caso de Luis Enrique Ramos, de 29 años, y ejecutado por efectivos de las FAES el 24 de enero en Carora después de que se le identificara como uno de los organizadores de las protestas. Los agentes allanaron de forma ilegal su casa, «sometieron a malos tratos a diez miembros de la familia», incluidos seis niños y procedieron a fotografiar y golpear al joven. Tras sacar a la familia de la vivienda, «dispararon a Luis Enrique dos veces en el pecho», provocando su muerte inmediata, según Amnistía. A continuación, según los testigos, los agentes de las FAES «dispararon dentro de la casa para simular un enfrentamiento» y arrastraron el cadáver, «violando así los protocolos mínimos de investigación penal». En lo que se refiere al uso excesivo de la fuerza, Amnistía tiene constancia de los casos de dos jóvenes muertos y otro heridos por armas de fuego a manos de las fuerzas de seguridad mientras participaban en las protestas antigubernamentale. Según la ONG, tanto la PNB como la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) participaron en estos operativos. Ensañamiento con los menores Según el Foro Penal Venezolano, señala el informe de AI, las autoridades detuvieron a 137 niños, niñas y adolescentes en todo el país del 21 al 31 de enero. De esos casos, Amnistía Internacional documentó la detención arbitraria de seis personas, entre ellas cuatro adolescentes que participaban en una protesta, o simplemente la observaban de cerca, en la ciudad de San Felipe el 23 de enero. En entrevista con Amnistía Internacional, dijeron que, al detenerlos, las autoridades los golpearon, los insultaron con calificativos de «guarimberos» y «terroristas», los expusieron a sustancias irritantes, privación del sueño, y los amenazaron de muerte. Según sus testimonios, los funcionarios que los detuvieron pertenecían a varios cuerpos de seguridad del Estado, e iban acompañados por personas vestidas de civil.
29-07-2018 | Fuente: elpais.com
Maduro sobrevive, Venezuela agoniza
La represión política, el suministro de armas a civiles y una población fustigada por la necesidad permiten al régimen resistir en medio de una catástrofe social
28-07-2018 | Fuente: elpais.com
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26-02-2018 | Fuente: elpais.com
Dibujos prohibidos desde la cárcel para retratar la opresión en Guinea Ecuatorial
El juicio al dibujante ecuatoguineano Ramón Esono, que dibuja sobre trozos de cartón con bolis que le hace llegar su familia, comienza este martes en Malabo en pleno incremento de la represión política
26-11-2017 | Fuente: elpais.com
Sin alternativa a la mano dura de Al Sisi ante la amenaza terrorista
El presidente de Egipto espera ser reelegido en 2018 pese a la crisis económica y la represión política
17-11-2017 | Fuente: elpais.com
El jefe del espionaje exterior ruso acusa a España de ?represión política?
El director de los servicios de inteligencia exterior reprocha la ?brutal violencia policial? que las fuerzas de seguridad emplearon el 1 de octubre
17-11-2017 | Fuente: elpais.com
Un alto cargo del espionaje ruso acusa a España de ?represión política?
El director de los servicios de inteligencia exterior reprocha la ?brutal violencia policial? que las fuerzas de seguridad emplearon el 1 de octubre