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Noticias de relaciones internacionales

19-09-2016 | Fuente: abc.es
Fiasco de la cumbre de Maduro de No Alineados en Isla Margarita
Solo un puñado de dirigentes mundiales asistieron este fin de semana a la cumbre de los No Alineados -el movimiento formado por 120 naciones, surgido en la Guerra Fría-, celebrado en la venezolana Isla Margarita. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, había apostado a que la XVII cumbre del movimiento en la isla caribeña fuera un éxito «recordado por siglos». Aunque fueron invitados los 120 países que integran el bloque, la convocatoria recibió un número mínimo de asistentes, muy lejos de la última de Irán en el año 2012, a donde fueron 35 líderes. La cumbre fue organizada por Maduro para tratar de «limpiar» su imagen internacional, en el momento de mayor crisis de la historia de Venezuela. El país productor de petróleo sufre una situación grave de desabastecimiento, con movilizaciones populares de protesta reprimidas con violencia, y un bloqueo por parte del régimen hacia la oposición -vencedora en las últimas legislativas-, que trata de sacar adelante un referéndum revocatorio de Maduro. Pese a ello, el régimen organizó la cumbre en Margarita, con extremas medidas de seguridad y una ampulosa puesta en escena en las que se empleó unos 200 millones de dólares. El presidente iraní, Rohani; el de Zimbabue, Mugabe, y el palestino Mahmud Abbás figuraron entre los pocos líderes, de los 120 No Alineados, que acudieron a la convocatoria de Venezuela, así como los aliados regionales de Maduro: Cuba, Ecuador y Bolivia. El encuentro, precedido por el de cancilleres, se limitó a suscribir retóricas declaraciones en favor de la paz y el equilibrio en las relaciones internacionales. La oquedad de la reunión y el dinero gastado, así como la escasa presencia de jefes de Estado, han producido el efecto contrario al que buscaba Nicolás Maduro, que ha recibido no solo críticas en los círculos opositores venezolanos sino también en todos los medios de comunicación internacionales. En Venezuela, el gobernador del estado Miranda y líder opositor, Henrique Capriles, puso en duda el liderazgo del presidente Nicolás Maduro, al constatar que en la cumbre de Movimiento de Países No Alineados (Mnoal) solo asistieron los presidentes de 15 de los 120 países que conforman el organismo. «La mayoría no vino al show en respeto a los venezolanos», aseguró Capriles a través de su cuenta en Twitter. Por su parte, el presidente de la Asamblea Nacional, el opositor Henry Ramos Allup, comentó en su cuenta de la red social Twitter las declaraciones del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en la cumbre. Allup comentó irónicamente en su cuenta que «lo mejor del discurso» de Maduro fue que «no metió cadena» (no obligó a las televisiones a emitirlo en directo cancelando su programación) y catalogó la cumbre de Mnoal en Margarita como «bichaje».
18-09-2016 | Fuente: abc.es
Los errores de Obama devuelven a Rusia protagonismo en la escena mundial
«No más cagadas» (No more stupid shit). Con escatológica concisión, el propio presidente Obama resumía de forma categórica su política exterior en una entrevista publicada la pasada primavera por la revista «The Atlantic». Se puede decir que en esencia el ocupante de la Casa Blanca hasta el próximo 20 de enero quiere ser recordado por todo aquello que no ha hecho en política internacional, frente a la nociva hiperactividad (fundamentalmente, la desastrosa invasión de Irak en 2003) desarrollada por su predecesor, George W. Bush, a partir del 11-S. En sus ocho años de presidencia, Obama ha venido a confirmar una vez más la dinámica pendular que puede acumular la política (exterior o doméstica) de una superpotencia como EE.UU. Ya que de un desbordante superávit de intervencionismo se ha pasado a una diplomacia que prefiere esforzarse solo en partes del mundo proclives al lucimiento y limitar la exposición de EE.UU en zonas donde el éxito resulta elusivo. De las grandes filosofías que inspiran las relaciones internacionales, la doctrina Obama representa una apuesta por el realismo. Es decir, una pesimista estrategia que de forma consistente intenta maximizar el interés propio, lo que en la práctica se traduce en reluctancia tanto hacia el uso de la fuerza militar como a buscar panaceas idealistas. Por supuesto, este liderazgo exterior «low cost» resulta bastante popular -o por lo menos cómodo- para la opinión pública americana. Aunque, estas mínimas expectativas también han supuesto un alto coste para la reputación de EE.UU como «nación indispensable» en un mundo con más caos y menos orden. Nueva prioridad. Pivotar hacia la región Asia-Pacífico En otoño de 2011, la entonces responsable diplomática Hillary Clinton con ayuda de un ensayo en la revista «Foreign Policy» identificó Asia como la nueva gran prioridad americana. Según el argumento asumido por la Administración Obama, ha llegado la hora de «pivotar» una diplomacia históricamente centrada en Europa y Oriente Medio y concentrarse en la región Asia-Pacífico. Una zona del mundo que, según la Casa Blanca, lleva cada vez más la voz cantante en la economía globalizada y que concita el interés estratégico de EE.UU., sin olvidar el reto planteado por un gigante como China cuyo rearme y reclamaciones territoriales conllevan una serie de inquietantes tensiones entre sus vecinos. Adiós Irak. El coste de una prematura retirada Si la invasión de Irak se considera ahora como una «guerra opcional» por parte de la Administración Bush, la retirada consumada por el presidente Obama también es percibida como una prematura decisión que solamente ha servido para agravar los problemas iniciados en 2003. Con la ausencia de EE.UU., el conflicto sectario entre chiíes y suníes no ha hecho más que multiplicarse, al igual que la fuerza de Daesh. Según Fred Kaplan, Obama es un realista con una idea tan estrecha del interés nacional no registrada en Washington desde los tiempos de Eisenhower. Y a pesar del considerable argumento de que EE.UU tenía el deber moral de ayudar a limpiar el desastre que había generado en un primer lugar, Obama ha insistido en que la guerra de Irak no justificaba ningún sacrificio adicional. Putin, Putin. Una oportunidad para el Kremlin La pasividad de la Administración Obama ha sido aprovechada por Vladimir Putin para convertir a Rusia en un actor internacional que no puede ser ignorado. El principal reproche para la Casa Blanca y sus aliados es la incapacidad colectiva demostrada para prevenir la desestabilización de Ucrania. Sin plantar cara a la insegura obsesión del Kremlin por recrear esferas de influencia, enclaves, y colchones estratégicos en los territorios de la antigua URSS. Ante este desafío, la política exterior de EE.UU. se ha limitado a responder con limitadas sanciones económicas y complicar un poco la vida del líder ruso y sus colegas. Y a pesar de que Obama fuera confundido al principio de su mandato como un creyente del idealismo intervencionista, solo ha consentido unos mínimos refuerzos militares de la OTAN. La tragedia de Siria. Un inútil trazado de líneas rojas Sin ningún deseo de implicarse en la guerra civil de Siria, Obama trazó una línea roja para provocar una respuesta militar americana: el uso de armas químicas por parte del régimen de Damasco. Y a pesar que las fuerzas de Assad han acumulado un terrible historial en el uso de armas no convencionales, la Casa Blanca nunca llegó a cumplir sus advertencias. Justo cuando el presidente solicitó autorización al Congreso para intervenir, Putin salió a la palestra con un plan para salvar la cara a su cliente sirio que implicaba la destrucción de armas químicas bajo supervisión internacional. Moscú no ha dejado de utilizar Siria como una plataforma para redefinir sus ambiciones de superpotencia en el siglo XXI. «Cubama». Normalización a cambio de nada La apertura de Cuba formaría parte del capítulo de contradicciones creativas que acumula la política exterior de EE.UU. bajo la Administración Obama. Por un lado, el presidente se ha ganado una reputación casi merkeliana a favor de la prudencia. Por otro, no ha tenido reparos en cuestionar algunos de los dogmas tradicionales de la diplomacia estadounidense. Hasta el punto de replantearse abiertamente porqué los enemigos de EE.UU. son enemigos y porqué algunos amigos de EE.UU. son amigos. En ese contexto, se enmarca la voluntad de Obama de acabar con el consenso bipartidista que durante medio siglo ha gobernado las relaciones con La Habana. Según ha reconocido el presidente, la normalización de relaciones (salvo el embargo comercial que depende del Congreso) forma parte de un intento de recuperar la influencia menguante de Washington en el hemisferio americano, eliminando un problema que en la práctica aislaba más a EE.UU. que a Cuba. Irán. Más negociar y menos bombardear El acuerdo nuclear con Irán ha sido presentado por la Administración Obama como parte de su vocación por encontrar soluciones diplomáticas a los grandes problemas internacionales y recurrir menos a la confrontación. Y frente a la indecisión demostrada en otros frentes, la Casa Blanca ha invertido un considerable capital político en hacer realidad este acuerdo, con una limitada efectividad pero que tantos recelos ha generado entre aliados tradicionales de EE.UU. como Arabia Saudí o Israel. Con este pacto, acompañado del fin de un estricto régimen de sanciones económicas, Irán ha accedido a miles de millones de dólares hasta ahora congelados. Sin que la República Islámica haya dejado de impulsar sus ambiciones hegemónicas en la región.
04-09-2016 | Fuente: abc.es
Miles de venezolanos «toman» Madrid para exigir el revocatorio contra Maduro
Miles de personas han marchado este domingo por el centro de Madrid para exigir la celebración en los plazos legalmente previstos del referéndum revocatorio solicitado contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, así como la liberación de los presos políticos. Los manifestantes, en una réplica de la multitudinaria «toma de Caracas» del pasado jueves, recorrieron la distancia entre la plaza de España y la plaza de Isabel II, conocida como Ópera, luciendo gorras, banderas y camisetas con los colores amarillo, azul y rojo del país caribeño y pancartas contra Maduro, mientras coreaban gritos para pedir la consulta popular que permitiría la salida del poder del mandatario chavista. Entre los asistentes también se podían ver algunas banderas españolas. «¿Quiénes somos? ¡Venezuela! ¿Qué queremos? ¡Revocatorio!», gritaban los participantes en la marcha, 2.000 de acuerdo con el parte de la Policía, según fuentes de la Delegación del Gobierno en Madrid, y 5.000, de acuerdo con la organización. Alberto Pérez, del partido Voluntad Popular y organizador de lo que se ha dado en llamar «la toma de Madrid», aseguró a ABC que desde la capital de España se ha enviado un mensaje al pueblo venezolano para que sepan se está «con ellos, para luchar por la libertad». «Qué lección de democracia estáis dando al mundo. Por más que os provocan, seguís pegados a la democracia»José Ramón García-Hernández Entre quienes tomaron la palabra al cierre de la manifestación en la plaza de Ópera había representantes de distintos partidos políticos españoles, en concreto el PP, el PSOE, Ciudadanos, UPyD y Vox. No hubo, en cambio, ningún miembro de Podemos, formación contra la que durante el acto se lanzaron críticas por su cercanía al régimen bolivariano. «Vamos a seguir luchando para que el chavismo no llegue a España», dijo desde una tarima Eudoro González, diputado por Primero Justicia en la Asamblea Nacional y secretario internacional de esta formación. «Venezuela sí importa», dijo la presidenta de la organización cívica Libres e Iguales y ex diputada del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, que aseguró que ?a algunos les importaba cuando iban a asesorar y cobrar?, palabras a las que siguieron gritos de ?¡Fuera Podemos!? por los manifestantes. Por su parte, la portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid, Begoña Villacís, dijo no querer imaginar ?que la oposición se tenga que pagar con cárcel?, en alusión a lo que sucede ahora en Venezuela. «Los españoles están de vuestro lado», aseguró a los venezolanos que la escuchaban. «Qué lección de democracia estás dando al mundo», dijo a su vez José Ramón García-Hernández, secretario de Relaciones Internacionales del PP. «Por más que os provocan -continuó-, seguís pegados a la democracia». Miguel Ángel Gutierrez, Begoña Villacís y José Ramón García-Hernández, en la marcha- EFE Al principio de la marcha se pudo ver al concejal socialista Antonio Miguel Carmona, que fue increpado por algunos de los asistentes por entender que su partido apoyaba al gobierno de Maduro y que le han recordado las visitas del ex presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero al dirigente chavista. Carmona, sin embargo, ha defendido que su presencia obedecía a que los socialistas «están en contra de aquellos que tienen presos políticos de manera injustificada» y «nítidamente a favor de la democracia en Venezuela». Sin embargo, Carmona no intervino en el cierre del acto, sino que lo hizo el secretario federal de Cultura y Movimientos Sociales del PSOE, Ibán García del Blanco. En la marcha participaron numerosos venezolanos que tuvieron que salir del país por problemas políticos. Es el caso de Marcelino Lunar, de 40 años, un investigador que perdió su trabajo en un centro público por pedir con su firma el referéndum en 2004 contra el ahora fallecido Hugo Chávez y llegó a España en 2005. «Igual están haciendo ahora», asegura a ABC en referencia a las acciones de los opositores para pedir el revocatorio.
24-07-2016 | Fuente: abc.es
Tres tenores para un Brexit
Boris Johnson, de 52 años, cultivado ex alumno de Eton y Oxford, comparte apodo con Madonna: «La ambición rubia». Bajo su equívoca apariencia de iconoclasta jovial, siempre ambicionó lo más alto. Nunca soportó que Cameron, más joven que él y al que tenía por mediocre, hubiese llegado a líder tory. Boris se subió al carro del Brexit buscando el Número 10, animado por el sinuoso Michael Gove, que luego lo traicionó en uno de los facazos más sonados en las maquiavélicas ciénagas de Westminster. Pero Theresa May ha hecho justicia poética y ha otorgado a Boris la vistosa cartera de Exteriores, el Foreign Office. Nada más conocerse el nombramiento, un manifestante europeísta se plantó ante la casa de Boris en el Norte de Londres con una pancarta de una sola frase: «Sorry world». Sus pares de París y Berlín acogieron la designación con enojo indisimulado. Todavía escocían sus frases comparando a la UE con Napoleón y Hitler. Su biografía bocazas no constituía el aval propio de un diplomático. En su día llamó a Hilary Clinton «enfermera histérica en un psiquiátrico» y en la campaña del referéndum afeó a Obama sus ancestros africanos, lo que le valió ser tachado de racista. Theresa May, que se está revelando larga y astuta, se ha asegurado de tener atado al florido Boris. Aprovecha su innegable tirón popular , pero lo ha neutralizado dividiendo la cartera de Exteriores en tres, con dos nuevos ministerios: Comercio Exterior, a cargo del derechista escocés Liam Fox, de 54 años; y Salida de la UE, donde ha situado al liberal David Davis, un peculiar libertario de 67 años. Aparentemente, May, una euroescéptica que apoyó la permanencia en la UE sin mojarse, deja así las relaciones internacionales en manos de tres eurófobos («tres pirados del Brexit», en expresión de la prensa londinense más ácida). Pero en el siempre irónico mundo inglés nada es lo que parece. Puede que los tres tenores del Brexit, que se detestan educadamente, acaben pintando poco. May, obsesa del control, llevará de su mano la negociación con Europa. Ya lo ha dejado ver con sus visitas de esta semana a Merkel y Hollande. Los sacrificios de Johnson El premio del ministerio masajea el ego de Boris, pero castiga su bolsillo. Es cierto que como diputado raso ganaba 90.000 euros al cambio y como ministro pasará a 167.000. Pero el cargo lo ha obligado a suspender su colaboración de dos décadas con el «Daily Telegraph», donde recibía 328.000 euros al año por una columna semanal. Periodista de profesión, llegó al «Telegraph» tras ser despedido por su rival, «The Times», por inventarse citas. En los últimos cuatro años, ha cobrado 560.000 euros por royalties de sus libros, como su ?floja- biografía de Churchill. La editorial Hodder & Stoughton le había adelantado 108.000 euros por su nueva obra, «Shakespeare, el enigma del genio», que debería salir en otoño y ahora se aplaza. Perdido el dinero, quedaba el prestigio del cargo. Y su pompa. Pero May, que hila fino, también ahí le ha recortado las alas. Tradicionalmente, el ministro de Exteriores venía disfrutando del palacio campestre de Chevening, maravilloso edificio neoclásico de 1620, con 1.400 hectáreas de jardines y bosques, situado en Kent, al Sureste del Gran Londres. Un lugar idílico, que el Príncipe Carlos sopesó convertir en su residencia en los años setenta. May ha obligado a Boris a compartir Chevening con los otros dos tenores del Brexit, Fox y Davis. Cierto que en sus 115 habitaciones bien caben. Pero supone la metáfora de que el chisposo Boris será un ministro de Exteriores light. Chevening se utiliza para recibir a mandatarios extranjeros, amén de para el descanso. En el Número 10 explican que el ministro de Comercio Internacional y el de Salida de la UE también necesitan la propiedad. No es la primera vez que el premier obliga a compartirla. Cameron permitió que su vicepresidente en la coalición con los liberales, Clegg la utilizase a la par que el ministro de Exteriores. Los Tres Brexiters comparten punto extravagante e ideología liberal, pero son muy diferentes. Mientras Boris es de clase patricia, Fox se crió en una vivienda de protección pública, lo mismo que Davis, hijo de madre soltera. Además, Johnson es un brexiter más oportunista y menos obcecado. Tras el referéndum escribió un sonado artículo abogando por que sigan operativos el mercado único y la libre circulación. Fox y Davis son mucho más radicales. May cardará la lana. Haciéndolos ministros se ha cuidado de lanzar un guiño a la mayoría social que votó por el Leave, enjugando así que ella estaba en el bando derrotado. Pero lo tendrá muy difícil. Su mantra de «Brexit es Brexit» empieza a sonar a eslogan vacuo. Todavía no sabe cómo salir del laberinto en que Cameron ha metido al país.
20-07-2016 | Fuente: abc.es
¿Por qué votan a Trump los que le votan?
Donald Trump conseguía anoche su proclamación como candidato a la Presidencia de EE.UU. El magnate logró los votos necesarios de los delegados republicanos, el definitivo paso requerido para convertirse en candidato a la Casa Blanca. Debía superar los 1.237 compromisarios, la mitad más uno de los 2.468 que votaron en la convención en Cleveland, y lo consiguió. Se convierte así en el primer «outsider», es decir, en el primer político no tradicional en ser designado candidato desde 1940. Pero, ¿qué le gusta a la gente de Trump? ¿Por qué le votan? Según una encuesta elaborada por el Centro de Investigación Pew a más de 4500 de sus votantes, el 86% de sus partidiarios creen que los asuntos de emigración estarán mejor gestionados bajo su mandato. Asimismo, un 83% piensa que con él la economía mejorará. Otro de los puntos fuertes que encuentran los votantes en el candidato es la capacidad de proteger el país ante un posible ataque terrorista, así un 53% asegura que con él la seguridad frente al terrorismo será «mucho mejor», mientras que un 30% piensa que será mejor. Algo más flojos son sus resultados tanto en temas de sanidad como de política exterior. Así, en el primer aspecto, un 70% opina que mejorará bajo su mandato; mientras que en lo que se refiere a política exterior solo un 65% piensa que con él las relaciones internacionales pueden mejorar. Mientras, un 11% opina que irán a peor. [Gráfico elaborado por Statista]
14-07-2016 | Fuente: abc.es
Turquía busca un nuevo sitio en la región más convulsa
A los analistas especializados en Oriente Próximo les gusta decir que esta región del mundo es las más difícil de analizar. Los equilibrios de poder son complejos y las alianzas pueden cambiar en cualquier momento. Turquía, país que durante años aspiró a ser potencia regional, se encuentra inmerso en uno de esos cambios. La duda es hasta dónde llegará el cambio su estrategia. Las recientes declaraciones del primer ministro, Binali Yildirim, sugieren que incluso podrían significar un acercamiento a la Siria de Bashar al Asad. Según Yildirim, Turquía tiene como objetivo establecer «buenas relaciones» tanto con Siria como con Irak. Especialmente significativo es la mención a Siria, país que se encuentra hundido en una sangrienta guerra desde hace ya más de cinco años. Desde el comienzo, Turquía apoyó política y logísticamente a los grupos armados opositores y fue de los más férreos detractores de la figura del presidente Asad. Haciendo memoria Yildirim no detalló a qué se refería exactamente con «buenas relaciones». De hecho, ni siquiera mencionó a Asad. El Gobierno turco mantiene todavía hoy su apoyo a diversos grupos opositores y continúa abogando por el fin del presidente. Pero tras media década de conflicto y el aumento de los ataques terroristas en su territorio, Turquía ya ha comenzado un cambio en sus relaciones con otros países vecinos. Hubo una época en la que la política exterior de Turquía se guiaba por una simple idea: «cero pro-blemas con los vecinos». Al principio de la década de los 2000, el país eurasiático seguía dominado por los militares y suficiente tenía con contener sus tensiones internas. Además, la invasión estadounidense (con apoyo británico y español) de Irak auguraba un cambio de fichas en el tablero geopolítico regional y Turquía no se quería enemistar con ninguna nación. No obstante, esta apuesta comenzó a cambiar con el inicio de las Primaveras Árabes en 2011. Turquía y su entonces primer ministro Recep Tayyip Erdogan, en aquellas fechas considerados internacionalmente como ejemplo de islamismo moderado, apoyaron con ahínco el bando opositor de las protestas. El problema es que ninguno de sus aliados salió victorioso. En Egipto, los Hermanos Musulmanes de Mohamed Morsi fueron derrocados por los militares y el presidente de Siria, Bashar al Assad, se ha conseguido mantener aferrado al poder hasta el momento. Al mismo tiempo que esto ocurría, su deriva autoritaria y los encontronazos con los aliados euro-peos y americanos han aumentado el aislamiento de Turquía. El panorama actual Ahora parece que Ankara quiere poner fin a su enemistad con los países de la región, el convulso Oriente Próximo. Ya lo dijo el nuevo primer ministro Binali Yildirim poco después de tomar posesión a principios de mayo: «Turquía tiene muchos problemas. Tenemos problemas regionales [?] ¿Qué haremos? Muy simple: aumentaremos el número de amigos y reduciremos el de enemigos». Pero ¿puede Turquía retornar a esa política de ?cero enemigos?? «No, porque el país no puede revertir todo lo hecho durante los últimos cinco años», explica a ABC Gencer Ozcan, del departa-mento de Relaciones Internacionales de la Universidad estambulita de Bilgi. «En los años 2000, Irán y Siria tenían miedo de convertirse en objetivo de Estados Unidos, así que ambos necesitaban la amistad de Turquía. Ahora los iraníes están en buenos términos con los americanos y parece que no les preocupa lo que Erdogan piense de ellos. Además, ya nadie confía en él», añade Ozcan. Y es que en Turquía pocos dudan de que Erdogan está detrás de todas las decisiones del Ejecutivo turco. En concreto, de los dos grandes movimientos de los últimos días en cuanto a política exterior. Por un lado, Ankara ha materializado el acuerdo con el que normaliza las relaciones con Israel después del ataque al buque Mavi Marmara, en el que murieron nueve ciudadanos turcos. La influencia de Irán en la región y las reservas de gas descubiertas por Israel han sido los dos grandes motivos. El otro gran cambio turco en la arena internacional ha sido la disculpa oficial de Erdogan por el derribo del caza ruso SU24 a finales del pasado noviembre. Inmediatamente el presidente ruso Vladimir Putin permitió que se establecieran conversaciones para normalizar las relaciones. En un abrir y cerrar los ojos, las duras acusaciones que los dos países se lanzaron durante meses que-daron en el olvido. No obstante, las diferencias entre Putin y Erdogan van más allá de ese incidente puntual. El apoyo directo a los diferentes bandos en la guerra de Siria sigue siendo un gran escollo. «No creo que las relaciones bilaterales con Rusia vayan a volver a las que eran hace cinco años. Se ha de tener en cuenta que las relaciones turcas con Rusia han estado deteriorándose desde hace más tiempo y cuando se derribó el SU24 la situación ya estaba bajo presión», señala Ozcan. Egipto, próximo objetivo Tras el restablecimiento de relaciones con Israel y Rusia, Turquía quiere seguir engrosando la lista de amigos en la región. Y Egipto es el próximo objetivo. Así lo ha asegurado Saban Disli, del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), fundado por Erdogan en 2001 y en el poder desde el año siguiente. Según Disli, una delegación turca viajará a Egipto en los próximos días para comenzar los contactos. «Si Erdogan consigue mejorar las relaciones con Egipto, por tomar un ejemplo, entonces habrá más razones para pensar que realmente está cambiando», escribía el columnista Semih Idiz en el diario «Hürriyet Daily News» sobre el cambio en política exterior de Turquía. «Sin embargo -añadía- todavía está por ver si se puede permitir dar la impresión de abandonar a Mohamed Morsi, el ex presidente islamista de Egipto que fue encarcelado tras ser derrocado por los militares». Erdogan ya ha sufrido una tímida crítica, rápidamente rectificada, por parte de la ONG islamista IHH por su acuerdo con Israel. El cambio de rumbo en las relaciones internacionales no es una sorpresa para los conocedores de lo trastienda de la política turca. Antes del anuncio de Yildirim de «aumentar el número de amigos», el ex ministro de Exteriores, Yasar Yakis, ya aseguraba que la llegada de un nuevo Gobierno era «un buen momento» para cambiar las políticas seguidas durante los últimos años a nivel internacional. No obstante, todavía está por ver cómo termina de materializarse el cambio. En este sentido, Turquía tiene que aclarar su relación con la Unión Europea y los Estados Unidos, aliados comerciales y militares pero con los que Turquía también se ha distanciado. Occidente le recrimina su tímida respuesta al terrorismo yihadista de Daesh, mientras que Ankara se siente traicionada por el apoyo de Washington a los kurdos de las YPG sirias (Unidades de Protección Popular), considerados terroristas por Turquía. «Los acontecimientos de los últimos cinco años, desde la Primavera Árabe, prueban que Turquía necesita los máximos compañeros posibles en el escenario internacional. Buenas relaciones con Moscú y Tel Aviv no son un sustituto de buenas relaciones con Washington y Bruselas», concluye Barin Kayaoglu, analista turco afincado en Estados Unidos.
22-06-2016 | Fuente: abc.es
«Portazo» a los Erasmus británicos en España: «Espero de verdad que no gane el Brexit»
El programa Erasmus, junto a Schengen y el euro, es uno de los grandes símbolos emocionales de la Europa moderna. Asociado comunmente a fiesta, alcohol y poco estudio, un reciente informe de la Comisión Europea demuestra lo contrario: los jóvenes que han disfrutado de este programa tienen una tasa de paro un 23% menor. Precisamente a falta de unas pocas horas para que la UE se enfrente al mayor desafío de su historia, el espíritu Erasmus podría jugar un factor importante en el futuro de Reino Unido dentro de la Unión Europea. España es el principal destino para los estudiantes Erasmus de toda la UE al recibir a casi 40.000 jóvenes cada año. A su vez, es el país favorito, tras Francia, de los 11.000 británicos que estudian en otro país de la UE: hasta 4.000 vienen a estudiar a Madrid, Granada, Barcelona, Valencia o Sevilla. Untitled chart Create column charts «Hay más de dos millones de británicos en la UE, entre ellos Erasmus, y muchos jóvenes trabajando o estudiando. El referéndum es muy importante para ellos», asegura Salvador Llaudes, investigador del Real Instituto Elcano, que ha atendido a ABC por teléfono a última hora de la tarde al tiempo que España jugaba y perdía contra Croacia. Los teléfonos de los especialistas en Reino Unido no han parado de sonar estos días. «Los jóvenes con estudios superiores son los que más claramente se han posicionado en contra del Brexit, se prevé que el 60% lo haga, con solo un 20 que apoyaría la salida y un 15% de indecisos, la mayoría de los que viven fuera de Gran Bretaña votará en contra de salir de la Unión Europea. Por tanto, claramente es uno de los elementos que determinará el resultado final, siempre y cuando haya movilizacion. Ha habido un registro muy fuerte de las ultimas semanas de votantes jovenes, pero luego tienes que votar», añade. Jostein es estudiante Erasmus. Esta londinense de 21 años ha cursado el último año estudios en Relaciones Internacionales e Historia en la Universidad Complutense de Madrid. «El referéndum es muy importante para mí y creo que para la mayoría de los británicos. En mi caso, elegí vivir en el extranjero durante un año y lo he podido hacer fácilmente sin ataduras ni trabas de ningún tipo. No he necesitado un visado ni un permiso de trabajo», asegura esta joven, que además ha impartido clases particulares de inglés para pagarse mejor el curso. Incide en que más de tres millones de trabajos se perderán en caso de abandonar la Unión Europea. Jostein votará por correo a favor de continuar en la UE. El dilema de estabilidad económica que prometen los del Bremain frente al miedo a la inmigración, que azuzan los del Brexit, ha marcado la campaña «más amarga» que se recuerda. «Yo añadiría un tercer elemento: la soberanía, un terreno en el que los dos ejes han podido pelear por quién se lo llevaba. Creo que en este punto ha sido más exitoso el Brexit. El Bremain ha alegado que vivimos en un mundo globalizado donde la soberanía es compartida para entre otras cosas defendernos mejor de amenazas exteriores como el terrorismo o el cambio climático», explica Llaudes. Otros jóvenes que no han podido irse de Erasmus han optado por viajar a un país de la UE una vez acabada la carrera. Suelen hacerlo para mejorar el idioma. Sophie, de 24 años, se graduó en Antropología el pasado año y decidió venir a Madrid a aprender español y de vivir por primera vez en el extranjero. Trabaja como profesora de inglés en una academia de idiomas. Votará por seguir en la Unión Europea delegando su voto en su madre, una de las opciones legales que ofrece Reino Unido a sus expatriados. «Espero de verdad que no gane el Brexit. Estoy muy muy preocupada, no sé qué va a ocurrir. Así están también amigos que son Erasmus aquí», dice. Durante la entrevista reconoce que se alegra de no estar viviendo en Londres durante la campaña, que se suspendió tras el asesinato a la diputada laborista Jo Cox: «Escuchar hablar todo el día sobre Brexit, Brexit, es agotador». Volverá por dos meses a Londres antes de retomar su vida en Madrid a partir de septiembre. «Quiero quedarme por razones estrictamente egoístas: quiero estudiar un máster, que incluso puede tener tasas gratuitas, en otro país de la UE, trabajar y viajar fácilmente», asevera Sophie. Pagan las mismas tarifas que los nacionales e incluso pueden estudiar de forma gratuita, como ciudadanos de la Unión Europea. Las tasas suben mucho para aquellos que no proceden de la UE o del Espacio Económico Europeo, según recuerda un «paper» del instituto ECFR. Sophie espera que en caso de Brexit las negociaciones retrasen los impedimentos que supondría un Reino Unido fuera de la UE. «No tendría un impacto inmediato, a partir de que Cameron recurra al artículo 50 del Tratado de la UE -que regula la retirada de un Estado miembro- tendrá en torno a dos años para negociar una salida y las condiciones de la nueva relación de Londres con Bruselas», aclara el investigador de Elcano. El caso del alcalde Sadiq Khan Pese a que España lidera la recepción de estudiantes Erasmus, está a la cola de países en captación de alumnos internacionales dispuestos a graduarse, según la monografía Comparación internacional del sistema universitario español. Así, mientras que en 2013 algo más de 3.600 estudiantes británicos se acogieron al programa Erasmus en España, solo 563 lo hicieron para cursar una carrera completa en nuestro país. Actualmente, cerca de 1.000 proyectos en 78 universidades del Reino Unido y centros de investigación dependen de los fondos del Consejo Europeo de Investigación (ERC, en sus siglas en inglés). El Reino Unido cuenta con más proyectos financiados por el ERC que cualquier otro país, según un reportaje de «The Guardian», uno de los pocos periódicos británicos que ha defendido la continuidad de Reino Unido en la Unión Europea. La permanencia, dice Álvaro Imbernón, investigador de ESADEgeo, va a ser un voto pragmático y utilitarista, que no apelará a profundos valores europeístas. En clave británica, «solo los ex primeros ministros John Major, conservador, y Gordon Brown, laborista, han apoyado con entusiasmo la continuidad en la UE. Ninguno está en activo. lo que viene a decirnos que un posicionamiento así tiene un impacto negativo en una carrera política en el país». Mucha gente opta por votar por el Leave porque «así se libran» de un atentado terrorista del ISIS. Es ridículo «La mayoría de mis amigos votará por seguir en la UE. Así como mi familia y mi entorno más cercano. Creo que es mejor quedarnos porque temo lo que pueda ocurrir después de un posible Brexit. Me dan miedo las razones que veo de la mayoría de quienes quieren salirse de la Unión Europea. Lo hacen por los inmigrantes, la crisis de refugiados especialmente, y nosotros somos un país multicultural. Londres es una de las principales ciudades multiculturales del mundo», explica Sophie. «Veo algunos posts en mi Facebook de gente que opta por votar por el "Leave" (salir) porque "así se libran" de un atentado terrorista del ISIS. Es ridículo». Un par de meses atrás, el laborista y proeuropeo Sadiq Khan, musulmán y de ascendencia paquistaní, ganó la alcaldía londinense tras el periplo del ahora eurófobo Boris Johnson. «Él entiende muy bien lo que significa Londres», concluye.
27-05-2016 | Fuente: abc.es
¿Puede Venezuela prohibir en un futuro la entrada de políticos españoles?
Las amenazas de Diosdado Cabello durante la visita de Albert Rivera han generado dudas en torno a la libre circulación de personas. El militar venezolano amagó con negar la entrada en el país al líder de Ciudadanos, pero finalmente Rivera pudo desarrollar su viaje con relativa normalidad. Los expertos coinciden: Venezuela está en su derecho de prohibir la entrada a Rivera o Felipe González, pero con ello estaría reconociendo graves carencias democráticas. Si Venezuela se proyectase de otra manera no sería necesario que González ni Rivera la visitaranJavier Rupérez, diplomático «Los países tienen el derecho de admitir o denegar la entrada de determinadas personas ?apunta Javier Rupérez, embajador de España ante Washington entre los años 2000 y 2004?. Es un derecho que está englobado en la noción de la soberanía estatal. Si le niegan la entrada a Rivera, pues habrá que tomar nota y de manera negativa, porque eso es un indicio de cómo se está comportando el país en cuestión. Hay que pensar que si Venezuela tuviera otra manera de proyectarse no sería necesario que Felipe González, Albert Rivera o José María Aznar la visitaran. Pero esa es la situación en la que estamos: Venezuela está en una pendiente inclinada hacia un sistema totalitario». Causas para denegar un visado La soberanía nacional permite que cualquier país pueda negar la entrada en su territorio a otras personas. El derecho permite que cada país tiene su propia legislación y sus propias motivaciones, pero hay causas que son comunes a la hora de negar un visado. Rafael Calduch, doctor en Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales por la Universidad Complutense, divide en dos grupos los requisitos para emitir (o retirar) un visado: Por un lado están los requisitos técnicos: «El requisito más general es que tienes que tener un pasaporte», resume Calduch. «Cuando yo quiero viajar a Rusia, Rusia me exige que tenga un seguro médico porque no existe convenio entre el Sistema de Seguridad Social español y el ruso. Si yo no cumplo el requisito pues me niega el visado». Un país que no deja entrar a alguien «normal» es un país que reconoce que no es un estado de derechoFlorentino Portero, analista Y por otro lado estarían las motivaciones políticas, un cajón de sastre donde caben todo tipo de justificaciones: «Pueden alegar motivos religiosos, ideológicos.. Por ejemplo, en este momento, determinados directivos de grandes empresas rusas tienen prohibido, por decisión de la Unión Europea, acceder al visado de la Unión. Ahí hay un criterio político. La Unión Europea ha adoptado unas sanciones que prohíbe la concesión del visado a determinados cargos del gobierno ruso y de empresas rusas», resume Calduch, candidato en 2015 a rector de la UCM. Carencias democráticas Partiendo de la base de que el Derecho internacional les ampara, y de que no está muy claro dónde habría que recurrir en estos casos, una prohibición de ese tipo denotaría un problema de libertades. «Si Venezuela les prohíbe la entrada, Venezuela pierde», comenta Florentino Portero, analista internacional. «Sería un error por su parte hacer esa tontería porque estarían dañando su propia imagen. Un país que no deja entrar a alguien ?normal? es un país que reconoce que no es un Estado de Derecho y que es un espacio de arbitrariedad. No es un tema tanto de derecho como de usos. Las costumbres son, en el fondo, los acuerdos no firmados para convivir». Página de ABC correspondiente al 12 de noviembre de 1988Cuba ya prohibió la entrada de senadores españoles No es la primera vez que un país amaga con prohibir la entrada de políticos españoles. En 1998, Cuba cumplió su advertencia y negó el ingreso en en el país a varios senadores españoles. Entre ellos estaba Loyola de Palacio, que tiempo después sería ministra en el primer gobierno de José María Aznar. Los senadores consiguieron aterrizar en La Habana pero, tras la intervención de varios militares castristas, fueron devueltos a Madrid en el mismo avión con el que llegaron. «Intentó entrar en Cuba precisamente para entrevistarse con la disidencia cubana y no la dejaron entrar», recuerda Javier Rupérez, compañero de partido en aquellos años. «La devolvieron en el mismo avión en el que había llegado. Y creo que en el caso de Venezuela estamos cerca de contemplar la misma cosa. No han llegado a ese extremo pero creo que Venezuela está en un proceso que le hace cada vez más parecida a Cuba o Corea del Norte». De aquel incidente a finales de los 80 dio buena cuenta ABC con la conversación transcrita entre los senadores y los militares cubanos. ?General Cubano : Vamos a hablar en plata. El Gobierno cubano sabe que ustedes no vienen a hacer turismo. Ustedes vienen como representantes de una comisión de no sé qué institución a investigar si en Cuba se violan o no los derechos humanos. ?María Paz Martínez: No señor, eso no es cierto. Los motivos los conocen ustedes a través de la Embajada porque yo presenté allí los papeles que lo acreditaban. Venimos a hablar con la gente, a comer los alimentos típicos de Cuba. ?General: Ustedes no son turistas normales. No podemos admitirles. ?Loyola de Palacio: Yo soy senadora de España y contacté con el Ministerio de Asuntos Exteriores español, a cuyos representantes comuniqué que veníamos a Cuba a hacer turismo. EL Gobierno español no me ha dicho que tuviera una notifiación de las autoridades cubanas para prohibirme la entrada. ?General: Su explicación es muy clara y la nuestra también: ustedes no entran.
25-05-2016 | Fuente: abc.es
Trump cambia de bando: de «financiarse a sí mismo» a recurrir al fondo del jefe de campaña de Reagan
«Debemos ayudar a Donald Trump para que consiga una victoria histórica y rotunda frente a la 'liberal' Hillary Clinton. Dona». El magnate estadounidense ha conseguido el apoyo de uno de los principales Super PAC -organización que recauda fondos y los destina a apoyar a un candidato- de la política estadounidense. Great America PAC, así se llama, pretende con estas palabras convencer a los conservadores, más allá de Estados Unidos, para ayudarle a financiar la campaña electoral. No resultaría novedoso en cualquier otro candidato. Pero es Trump. El mismo que comenzó la campaña criticando la financiación externa: «Yo me lo financio todo. Soy independiente», proclamaba hasta hace muy poco. La carrera por la Casa Blanca va camino de batir récords en la recaudación, sobre todo del lado de la ex secretaria de Estado (se calcula que conseguirá 96 millones de dólares de estas organizaciónes, según ABC News). Como informó Manuel Erice en ABC, Trump, el de los 10.000 millones de dólares, negocia ya el acceso a fondos mediante este sistema. Los tiempos han cambiado y él, al frente del Partido Republicano, busca centralizarse -como preveían los expertos- para derrotar a Hillary Clinton, la gran favorita y 'de facto' candidata demócrata. Pero el entorno del magnate así como los principales analistas políticos del país han alertado de las posibles estafas de los «recaudadores extraoficiales de Trump». El veterano Ed Rollins, copresidente del Great America PAC -anteriormente llamado TrumpPAC y según «The Wall Street Journal» el más importante de los que apoyan al magnate- trata de sumar donantes recordando la figura de Reagan, el Felipe González de los Republicanos. Han invertido más de 1 millón de dólares en anuncios favorables al magnate estadounidense. Mapa electoral de la victoria de Reagan en 1984- WIKIPEDIA «El caso de Ronald Reagan marca una pauta y es el úso de la televisión. Conocía perfectamente las clases medias, conectaba muy bien con ellas», apuntó a ABC el experto en política norteamericana y profesor de Relaciones Internacionales de la Complutense, Rubén Herrero. Rollins ayudó a otros republicanos en el pasado: Jack Kemp, Mike Huckabee y Michele Bachmann. Cuando el veterano consultor apoyó a Reagan, uno de los rostros del comité contra actores y directores comunistas del macartismo, el líder republicano revalidó su victoria en 1984 ganando en 49 de los 50 estados al candidato demócrata, Walter Mondale. Tiñió de rojo el mapa electoral estadounidense. Insólito. Super PACs, coladero de dinero «Los medios piensan que no existes. Dile al mundo que apoyas a Donald Trump», puede leerse en la web oficial 'secure.greatamericapac.com'. El futuro donante del magnate puede pagar desde 25 dólares hasta 5.000, sin contar el apartado de otras cifras. En una entrevista reciente de la cadena MSNBC, Trump alabó a Rollins -«es extraordinario»- y dijo que iba a tomar una decisión sobre si se debe dar la bienvenida al apoyo de su superPAC. De hecho, una de las últimas cartas pidiendo donaciones la titula con este halago del candidato republicano. Desde el equipo de campaña no han sido tan efusivos. Anteriormente, su entorno envió una carta al fondo Great America PAC advirtiendo a los responsables que no estaban autorizados para recaudar en su nombre. «En otras palabras, los partidarios del candidato podrían confundirse al hacer una donación a su organismo y pensar que en realidad están apoyando a Donald J. Trump para la campaña», recogió «The Washington Post». La multitud de superPACs proTrump ha confundido a muchos donantes principiantes y simpatizantes del magnate, que no estaban seguros de si era el mejor destino, o el más seguro, para su dinero, tras haber sido acusados de pozos de corrupción por él mismo. Queda por tanto muy lejos aquel Trump que basó su rebeldía en el desprecio a los «superPACs», agujeros negros de grandes y opacas aportaciones individuales, y a los otros candidatos apoyados en la financiación externa. Parece haber cambiado de opinión. Necesita a esos organizadores de fondos que, recaudando en su nombre, podían en un principio dinamitar su campaña 'antiestablishment'. Ahora parece que no. May 19 Polls: ?CNN: Clinton +13 ?USA T: Clinton +11 ?CBS: Clinton +6 ?PPP: Clinton +6 ?NBC: Clinton +11 ?FoxN: Trump +3 ?Reuters: Clinton +5? Jeff Gauvin (@JeffersonObama) 20 de mayo de 2016«Ronald Reagan es el Frank Sinatra de los políticos republicanos: todos quieren ser como él, y los simpatizantes siguen esperando a alguien que recoja su testigo», describe el portal estadounidense FiveThirtyEight. Lo cierto es que hasta ahora Trump no ha puesto mucho empeño en parecerse al histórico presidente de los años ochenta. Más hizo Marco Rubio, aunque sin éxito. Como recuerda este portal especializado, la diferencia entre ambos es que Trump no ha liderado ningún sondeo serio. «Pese a la narrativa que se ha impuesto durante años por la que Reagan estuvo detrás de Carter hasta el último momento, lo cierto es que lideraba buena parte de los sondeos previos a las elecciones». Jordi Rodríguez Virgili, profesor de Comunicación Política de la Universidad de Navarra y experto en política estadounidense, aseguró a ABC que los discursos del magnate se han ido moderando los últimos meses. Lo mismo aventuró Paul Manafort, presidente de la campaña de Trump, el mismo día que asumió el cargo en abril: «Puede cambiar su tono y su comportamiento. Ha estado proyectando una imagen que continúa evolucionando». Pese a que Rollins presuma de que Trump es el candidato con más votos de la historia de las primarias republicanas, para 'FiveThirtyEight', «debería ganar las elecciones a Clinton y aún así le faltaría mucho para poder compararse con el Reagan de los ochenta». Como Reagan, Trump también pasó de apoyar al Partido Demócrata a liderar al Republicano. Para intentar emularle y representar a la América en la que cree, ahora necesita a esos organizadores de fondos que, recaudando en su nombre, podían en un principio dinamitar su campaña 'antiestablishment'.
23-05-2016 | Fuente: abc.es
Trump cambia de bando: de «financiarse a sí mismo» a recurrir al fondo del jefe de campaña de Reagan
«Debemos ayudar a Donald Trump para que consiga una victoria histórica y rotunda frente a la 'liberal' Hillary Clinton. Dona». El magnate estadounidense ha conseguido el apoyo de uno de los principales Super PAC -organización que recauda fondos y los destina a apoyar a un candidato- de la política estadounidense. Great America PAC, así se llama, pretende con estas palabras convencer a los conservadores, más allá de Estados Unidos, para ayudarle a financiar la campaña electoral. No resultaría novedoso en cualquier otro candidato. Pero es Trump. El mismo que comenzó la campaña criticando la financiación externa: «Yo me lo financio todo. Soy independiente», proclamaba hasta hace muy poco. La carrera por la Casa Blanca va camino de batir récords en la recaudación, sobre todo del lado de la ex secretaria de Estado (se calcula que conseguirá 96 millones de dólares de estas organizaciónes, según ABC News). Como informó Manuel Erice en ABC, Trump, el de los 10.000 millones de dólares, negocia ya el acceso a fondos mediante este sistema. Los tiempos han cambiado y él, al frente del Partido Republicano, busca centralizarse -como preveían los expertos- para derrotar a Hillary Clinton, la gran favorita y 'de facto' candidata demócrata. Pero el entorno del magnate así como los principales analistas políticos del país han alertado de las posibles estafas de los «recaudadores extraoficiales de Trump». El veterano Ed Rollins, copresidente del Great America PAC -anteriormente llamado TrumpPAC y según «The Wall Street Journal» el más importante de los que apoyan al magnate- trata de sumar donantes recordando la figura de Reagan, el Felipe González de los Republicanos. Han invertido más de 1 millón de dólares en anuncios favorables al magnate estadounidense. Mapa electoral de la victoria de Reagan en 1984- WIKIPEDIA «El caso de Ronald Reagan marca una pauta y es el úso de la televisión. Conocía perfectamente las clases medias, conectaba muy bien con ellas», apuntó a ABC el experto en política norteamericana y profesor de Relaciones Internacionales de la Complutense, Rubén Herrero. Rollins ayudó a otros republicanos en el pasado: Jack Kemp, Mike Huckabee y Michele Bachmann. Cuando el veterano consultor apoyó a Reagan, uno de los rostros del comité contra actores y directores comunistas del macartismo, el líder republicano revalidó su victoria en 1984 ganando en 49 de los 50 estados al candidato demócrata, Walter Mondale. Tiñió de rojo el mapa electoral estadounidense. Insólito. Super PACs, coladero de dinero «Los medios piensan que no existes. Dile al mundo que apoyas a Donald Trump», puede leerse en la web oficial 'secure.greatamericapac.com'. El futuro donante del magnate puede pagar desde 25 dólares hasta 5.000, sin contar el apartado de otras cifras. En una entrevista reciente de la cadena MSNBC, Trump alabó a Rollins -«es extraordinario»- y dijo que iba a tomar una decisión sobre si se debe dar la bienvenida al apoyo de su superPAC. De hecho, una de las últimas cartas pidiendo donaciones la titula con este halago del candidato republicano. Desde el equipo de campaña no han sido tan efusivos. Anteriormente, su entorno envió una carta al fondo Great America PAC advirtiendo a los responsables que no estaban autorizados para recaudar en su nombre. «En otras palabras, los partidarios del candidato podrían confundirse al hacer una donación a su organismo y pensar que en realidad están apoyando a Donald J. Trump para la campaña», recogió «The Washington Post». La multitud de superPACs proTrump ha confundido a muchos donantes principiantes y simpatizantes del magnate, que no estaban seguros de si era el mejor destino, o el más seguro, para su dinero, tras haber sido acusados de pozos de corrupción por él mismo. Queda por tanto muy lejos aquel Trump que basó su rebeldía en el desprecio a los «superPACs», agujeros negros de grandes y opacas aportaciones individuales, y a los otros candidatos apoyados en la financiación externa. Parece haber cambiado de opinión. Necesita a esos organizadores de fondos que, recaudando en su nombre, podían en un principio dinamitar su campaña 'antiestablishment'. Ahora parece que no. May 19 Polls: ?CNN: Clinton +13 ?USA T: Clinton +11 ?CBS: Clinton +6 ?PPP: Clinton +6 ?NBC: Clinton +11 ?FoxN: Trump +3 ?Reuters: Clinton +5? Jeff Gauvin (@JeffersonObama) 20 de mayo de 2016«Ronald Reagan es el Frank Sinatra de los políticos republicanos: todos quieren ser como él, y los simpatizantes siguen esperando a alguien que recoja su testigo», describe el portal estadounidense FiveThirtyEight. Lo cierto es que hasta ahora Trump no ha puesto mucho empeño en parecerse al histórico presidente de los años ochenta. Más hizo Marco Rubio, aunque sin éxito. Como recuerda este portal especializado, la diferencia entre ambos es que Trump no ha liderado ningún sondeo serio. «Pese a la narrativa que se ha impuesto durante años por la que Reagan estuvo detrás de Carter hasta el último momento, lo cierto es que lideraba buena parte de los sondeos previos a las elecciones». Jordi Rodríguez Virgili, profesor de Comunicación Política de la Universidad de Navarra y experto en política estadounidense, aseguró a ABC que los discursos del magnate se han ido moderando los últimos meses. Lo mismo aventuró Paul Manafort, presidente de la campaña de Trump, el mismo día que asumió el cargo en abril: «Puede cambiar su tono y su comportamiento. Ha estado proyectando una imagen que continúa evolucionando». Pese a que Rollins presuma de que Trump es el candidato con más votos de la historia de las primarias republicanas, para 'FiveThirtyEight', «debería ganar las elecciones a Clinton y aún así le faltaría mucho para poder compararse con el Reagan de los ochenta». Como Reagan, Trump también pasó de apoyar al Partido Demócrata a liderar al Republicano. Para intentar emularle y representar a la América en la que cree, ahora necesita a esos organizadores de fondos que, recaudando en su nombre, podían en un principio dinamitar su campaña 'antiestablishment'.