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Noticias de relaciones internacionales

05-11-2016 | Fuente: abc.es
Juan Verde: «Estas elecciones en EE.UU. no son las de la tele, son las del Big Data»
Se dice que las campañas estadounidenses influyen en las del resto del planeta, como ocurrió con la del «yes we can» de Barack Obama y su uso de las redes sociales. En las actuales, la televisión ha vuelto a tener un fuerte protagonismo tras la irrupción de Donald Trump, estrella mediática y que con una menor inversión en publicidad ha logrado tener mucho mayor impacto que su rival demócrata. «Aunque es verdad que es menos carismática que Bill Clinton y especialmente Barack Obama, Hillary Clinton es la candidata más preparada de la historia», dice el asesor español de los demócratas, Juan Verde (Telde, 1971), que ya aconsejó en otras campañas a Al Gore, John Kerry y a Barack Obama. El canario, el quinto latino más influyente de EE.UU., analiza en ABC las horas finales de campaña, en las que Hillary Clinton supera en 1,7 puntos al magnate y con varios swing states (estados oscilantes) en un puño. ¿Estará con Hillary la noche electoral? ¿Cómo la ve? ¿En qué términos está asesorando ahora a la candidata? Estaré en la sede de la campaña y en la celebración posterior. La campaña ha entrado ya en la fase final y nos hemos volcado completamente en la movilización electoral, en asegurarnos de que la gente vaya a votar y que nuestras bases se sientan ilusionadas, con ganas, con motivación para que lleven a más gente a su vez. Llevamos año y medio con este plan. Hemos creado la mayor estructura de movilización ciudadana y electoral que se recuerda, mucho más que en 2012 o 2008, incluso. Se dice que aunque suba el apoyo latino, baja la movilización afroamericana y de otras minorías.. Sí, la cuestión no es que suba diez puntos entre los hispanos o baje cuatro entre los afroamericanos, lo importante es el número final. Vamos a batir récords en las elecciones en cuanto a movilización. Para hacerte a la idea, hay una modalidad en EE.UU. que es el voto temprano y vamos a superar el récord que teníamos anteriormente del 32; ahora tenemos el 40%. Los índices de participación van a ser muy altos y eso favorece al Partido Demócrata. Desde la reapertura del caso de los correos electrónicos, la diferencia entre ambos, según los sondeos, es muy estrecha. ¿Puede ganar Trump? Creo que Donald Trump puede ganar, pero también creo que es muy poco probable. Ahora, por probabilidades, ganamos nosotros: tenemos un 62%-68% de posibilidades de victoria. Por consiguiente, creo que nosotros ganaremos, primero por la gran movilización y, segundo, porque estamos utilizando tecnología sin precedentes para identificar votantes indecisos y particularmente para movilizar nuestras bases, que es parte de nuestro plan y es clave para ganar. ¿Hay un voto oculto a Trump que no se manifiesta en las encuestas? Sí, creo que lo hay con Trump, pero también con Hillary y esto lo va a compensar. Hay muchas mujeres republicanas, según nuestras encuestas, que no van a querer votar al final por Donald Trump. Según nuestras encuestas, hay en ambos lados y se va a equilibrar. ¿Existen paralelismos con respecto a la campaña del Brexit? ¿Se pueden comparar ambas campañas? Creo que hay paralelismos con el Brexit y con otros movimientos políticos similares, como el referéndum por la paz en Colombia, dodne en las encuestas se daba ganador al Sí y al final salió el No. También ocurrió con el Brexit. La similitud es que hay un gran sentimiento a nivel mundial de ir en contra del sistema y en eso sí se puede parecer. A diferencia del Brexit, nosotros sí que hemos hecho los deberes. Este año y medio o incluso dos nos hemos dedicado a invertir en estructura de base y eso nos dará la diferencia con el Brexit, que la campaña por continuar en la UE se montó de la noche a la mañana. Las elecciones del Big Data Varios análisis apuntan a que estas elecciones vuelven a ser las de la televisión después de que con Obama fueran las del boom de internet y las redes sociales. Y que, pese a la mayor inversión de la campaña demócrata en publicidad, el impacto de Trump en este canal es mucho mayor cuando habla. ¿Está de acuerdo con estos comentarios? Sí y no. No son ciertos del todo, en primer lugar, dicen que son las elecciones de la televisión pero nuestros datos no reflejan eso, nos dicen que son las elecciones del Big Data. Ahí está la clave, ya lo fue un poco en 2012, cuando se marcó un punto de inflexión, ahora más indecisos toman la decisión de por quién votar cada vez más por redes sociales o en blogs de opinión que en los medios tradicionales. Esta es la consagración del Big Data para identificar el segmento de voto que quieres movilizar o a los que quieres transmitir. Creo que es un reflejo de la situación por la que pasan los medios tradicionales. Si midiéramos la prensa y la cobertura mediática gratuita, me atrevo a decir que Trump ha tenido el doble de impacto mediático que nosotros, por lo que hemos tenido que gastar más para equilibrarlo. Si ataca a las mujeres o a los musulmanes, todos los medios lo cubren y le dan acogida, no a Hillary. En comparativa dolar a dolar es cierto que gastamos más en comunicación pagada, pero por su perfil y cobertura de los medios, ellos han tenido más cobertura. ¿Qué va a pasar si gana Trump? Estoy muy confiado de que va a ganar Hillary, pero si ganase Trump, que tiene pocas posibilidades, sería el inicio de un periodo muy oscuro para EE.UU. y particularmente para las relaciones internacionales. Trump quiere revisar el papel de EE.UU. en la OTAN, también de cara a los tratados de libre comercio y eso puede tener un impacto de desestabilización con respecto a Europa con Rusia. Sería la vuelta de EE.UU. a mirar hacia adentro y menos a jugar un papel de líder internacional como lo es actualmente. ¿Por qué no apasiona Hillary? La clave está en si votan a quien les caiga mejor o a quien esté mejor preparado No creo que no apasione Hillary, sino que es la candidata en EE.UU. que más ataques ha recibido por más tiempo y por más personas. Lleva en el panorama político de EE.UU. 30 años. Desde su comienzo como activista política y defensora de los niños, hasta su papel como primera dama, o como senadora, ha estado en el punto de mira continuo de los ataques del Partido Republicano. Un ejemplo es la investigación de Bengasi, la más larga en la historia de EE.UU. y la más cara, para no encontrar nada malo ni irregular. No tiene base legal como tampoco lo tiene la investigación de los correos del FBI, que sigue motivaciones electorales y políticas. Eso le pasa factura frente a un Trump que viene sin ningún tipo de bagaje anterior y que, por supuesto, ilusiona, no a la mayoría de personas, eso sí. Y me niego a pensar que son xenófobos o machistas, intransigentes. Creo que votan por él a pesar de que no compartan sus opiniones porque lo ven como algo nuevo. Muchos lo apoyan porque aseguran que con él sí se irían de cañas. Hillary es muy superior. La clave está en si votan a quien les caiga mejor o a alguien que está muy preparado como Hillary, más que cualquier otro. ¿Llamar deplorables a los simpatizantes de Trump fue un error de asesoramiento? Creo que ha sido contundente al respecto, fue un error que cometió en mitad de un discurso muy apasionado y pidió perdón por ello. Todos somos humanos y nos equivocamos. Se dice que Hillary se ha ido un poco a la izquierda por Sanders, para aplicar parte de su agenda. ¿Está de acuerdo? ¿En qué manera le ha podido influido Trump a Hillary por esta oleada antisistema? Yo no hablo por la campaña de Hillary es mi opinión personal, pero creo que Hillary va a implantar y ejecutar su agenda política, y dentro de esa agenda hay muchas ideas que comparte con Sanders y que se han incorporado a nuestra plataforma política porque tienen sentido. Creo que de esta forma muestra que tiene mucha altura política, por reconocer que Sanders proponía muchas cosas ciertas y por haber sabido incorporarlas. Con respecto a Trump, nunca dos candidatos han sido tan opuestos en la historia de Estados Unidos. Lo son en muchísimos aspectos, desde las relaciones internacionales, a la lucha contra el cambio climático o en reforma migratoria. Eso no quita que en el pasado tuvieran una relación de cordialidad. Ahora tienen un enfrentamiento claro sobre cuál debe ser el rumbo del país. Para su campaña, Hillary ha contado con el apoyo de varios famosos. Este domingo, Lebron James aparecerá en un evento en Ohio con la candidata. ¿Estos apoyos la han alejado más de la llamada «América (EE.UU.) cabreada»? Yo creo que ha sido positivo el apoyo de las personalidades, como el evento con Lebron James en Cleveland, para buscar atraer y movilizar al segmento de los millennials (los jóvenes). ¿Va a salir un país roto de estas elecciones? Gane quien gane, Hillary y Trump se enfrentan a un país muy dividido y probablemente nosotros no ganemos el Congreso y empeorará la situación. El gran reto de Hillary será tender puentes con la oposición y con el Congreso, esto es una señal inequívoca de que el país está muy dividido. Es una realidad con las que tenemos que convivir.
04-11-2016 | Fuente: abc.es
Una campaña de escándalo: de la guerra de hackers al enfado de los «deplorables» hombres blancos
«Toda la gente que conozco está horrorizada con la situación», comenta a ABC Michael, un joven informático de Vermont (EE.UU) que ha votado desde Madrid. «Las opciones para elegir al próximo presidente de Estados Unidos son una desgracia», denuncia Katie, californiana de mediana edad. «Esta campaña ha sido un circo, mucho más que otras en el pasado. He visto entrevistas y seguido la actualidad en YouTube porque era tan entretenido como triste al mismo tiempo», apostilla Scott, de unos cuarenta y procedente de Ohio. Los debates entre Trump y Clinton han sido los más vistos de la historia de la televisión y los primeros en retransmitirse en directo por Facebook o Twitter. La innovación tecnológica ha ido de la mano de la campaña más cruda que se recuerda. Ataques personales, acusaciones, incitación al odio.. «Cárcel para Clinton», ha pedido en directo el magnate estadounidense. «Trump es una marioneta de Putin», se defendió Hillary en ese mismo cara a cara. Sin embargo, dicen que pese a la tecnología de streaming, esta ha vuelto a ser la campaña de la televisión después de que Obama se subiera a la ola de las redes sociales en 2008. Lo anecdótico de esta campaña es que aunque el gasto del magnate en publicidad televisiva ha sido claramente inferior al de su rival demócrata, cuando Trump hablaba subía la audiencia, todo lo contrario con Hillary, según Michael Rosenblum, experto en medios. La sombra de Putin La economía y el terrorismo representan las principales preocupaciones del votante, según el instituto Pew. Trump lo sabe. Con el muro y el veto a la entrada de mexicanos y musulmanes, el magnate fijó su discurso de «strong man» a lo Vladimir Putin en Rusia para proteger a los suyos de amenazas externos. Haciendo un guiño a la Asociación Nacional del Rifle, que ha apoyado y financiado su campaña, insistió tras los atentados de París y Bruselas en que la prohibición a llevar armas era un problema para hacer frente a los «matones» terroristas, ya que de poder contar con ellas las balas «habrían salido también en sentido opuesto» y no solo contra las víctimas. La figura de Putin ha traspasado la simple inspiración del republicano con la polémica del espionaje en campaña electoral. Se desató en mayo, cuando el Comité Nacional Demócrata (DNC) reparó en el comportamiento sospechoso de su red informática y llamó a la empresa de seguridad CrowdStrike para echar un vistazo. Encontraron a dos grupos de hackers en el sistema, uno que acababa de entrar y otro que había estado allí por casi un año. «A los gobiernos les gusta saber lo que realmente piensan los líderes de los países rivales. Para responder a estas preguntas, pueden recurrir a sus agencias de espionaje, para escarbar entre las políticas y estrategias que otros países preferirían mantener en secreto», comentan desde Secureworks, la firma de ciberseguridad que ha rastreado los ataques de grupos rusos a la campaña de Hillary Clinton. Es más, desde la Administración Obama apuntan que estos ataques forman parte de una campaña orquestada para sembrar dudas y caos en el sistema político estadounidense, mientras que Trump desconfía de las elecciones y sus resultados. Los investigadores de SecureWorks CTU han monitorizado las actividades de Threat Group-4127), que apunta a gobiernos, militares y organizaciones no gubernamentales internacionales. Señalan además que este grupo está operando desde la Federación Rusa y está recopilando información en nombre del gobierno ruso. Algo que ha negado el presidente ruso, Vladimir Putin. Trump ha prometido en campaña mejorar la relación entre los Estados Unidos y Rusia, y que como presidente se acercará a Putin para este objetivo. «No creo que el presidente ruso esté detrás del candidato republicano, pero sí que hay una conexión populista entre ambos, con discursos contra la casta a nivel global. Lo que está de fondo es una especie de revancha contra las elites globalizadoras», apunta José María Marco, profesor de Relaciones Internacionales de Comillas Icai-Icade. Wikileaks ha publicado cientos de correos electrónicos hackeados del jefe de campaña de Clinton, John Podesta, quien recibió un email de phishing el pasado 19 de marzo. Por estos soplos salieron a la luz e-mails embarazosos de Clinton que incluían el contenido de conversaciones que la relacionaban a Wall Street, pasto para la campaña anti-establishment de Trump. Según describe SecureWorks, la fuente del correo potencialmente peligroso es Google, pero muestra una cuenta desconocida o falsa: «no-reply@accounts.googlemail.com». El asunto advierte que «alguien tiene su contraseña» y el cuerpo del mensaje dice que ese "alguien" procedía de Ucrania, como recoge CNN. "Debe cambiar su contraseña inmediatamente", le advertía, con las palabras en mayúsculas de ?Cambiar contraseña?, acompañadas de un hipervínculo para que Podesta accediera, y que no conducía a una web segura de Google, sino a otra a través de bit.ly, un servicio utilizado para acortar u ocultar las direcciones web. Podesta, según CNN, no fue el único miembro de la campaña de Clinton en el punto de mira. Acoso sexual Donald Trump ha pivotado su guerra contra Hillary Clinton sobre el escándalo de los emails desde su servidor privado. De hecho, cuando todo llevaba a una clara victoria de Hillary, siempre según el marasmo de sondeos en EE.UU., el FBI «rescató» la polémica de los correos. La media de sondeos de Real Clear Politics concede apenas un punto y siete décimas y ocho votos electorales de ventaja para Hillary. Todo muy apretado. En una campaña con los sondeos tan cambiantes, las filtraciones y subidas de tono han decantado hacia un lado u otro los porcentajes de cada semana. A la recuperación en los sondeos de Trump en estados clave como Florida, en septiembre, le siguió el vídeo «obsceno» de Trump, donde dice al presentador de televisión Billy Bush: «Puedes hacerles lo que quieras (a las mujeres) cuando eres una estrella». Trump ha sostenido que los comentarios no pasaban de «bromas de vestuario» y que sus palabras lascivas no estaban atadas a acciones inapropiadas. Cuando el moderador le preguntó a Trump en el segundo debate presidencial si alguna vez había tocado a una mujer sexualmente sin su consentimiento, Trump respondió: «No, no lo he hecho». Pero varias mujeres acusaron a Trump que las acosaba, las tocaba o las besaba sin su consentimiento. Él contraatacó recordando el dudoso pasado de Bill Clinton con las mujeres y los casos de mujeres que han denunciado acoso del expresidente y marido de la candidata demócrata. «Blancos enfadados y deplorables» Todos los debates los ganó Hillary, según buena parte de los sondeos de la prensa norteamericana. Destacó especialmente en el primero. «Mientras que ella lo tenía muy preparado, con respuestas ágiles y con ironía y esas frases hechas preparadas para que los medios las repitieran, él trató de parecer más espontáneo, como parte de su campaña anti-establishment», comentó a ABC tras el primer cara cara Jordi Rodríguez Virgili, profesor de Comunicación Política de la Universidad de Navarra y experto en política estadounidense. Para la élite periodística significó una derrota clara del magnate, pero para sus votantes no tanto. El magnate dirigió su mensaje a los «deplorables», como los llamó la ex secretaria de Estado, es decir, a «los racistas, sexistas, homófobos, xenófobos e islamófobos». Luego ella pidió perdón. Este voto del cabreo llevó meses antes al Brexit. Muchos de los que votaron salir de la UE provenían del laborismo, pero que, con la crisis y la globalización, se sentían apartados y buscaban una catarsis con soluciones simples a problemas comunes. En los días previos, Salvador Llaudes, investigador del Real Instituto Elcano, avisó que este fenómeno se daba en todo el mundo. «Hoy en día piensan que han perdido contra la globalización porque creen que sus hijos vivirán peor que ellos, que ya no tendrán la seguridad de cuando vivían en el pueblo, cuando podían comprarse una casa».
26-10-2016 | Fuente: abc.es
Gambia anuncia su retirada de la Corte Penal Internacional tras Sudáfrica y Burundi
El Gobierno de Gambia ha anunciado su retirada de la Corte Penal Internacional (CPI), siguiendo las decisiones similares de Sudáfrica y Burundi, tras acusar al tribunal de La Haya de «perseguir a los africanos». «Desde hoy, martes 25 de octubre, no somos miembros de la CPI e iniciamos el proceso prescrito por el estatuto para retirarnos», ha señalado el ministro de Información, Sheriff Bojang, en una declaración a la televisión estatal difundida este martes por la noche. Mientras la corte se centra en perseguir a los dirigentes africanos, «al menos 30 países occidentales han cometido crímenes de guerra desde la creación de la CPI», ha denunciado el ministro gambiano. La decisión supone un revés personal para la fiscal de la CPI, Fatou Bensouda, de nacionalidad gambiana y quien fue ministra de Justicia del gobierno del presidente de este país, Yahya Jammeh. El presidente de la Asamblea de Estados partes del Estatuto de Roma, Sidiki Kaba, animó el pasado lunes a abrir un diálogo para examinar las críticas a la CPI formuladas por los países africanos. Sudáfrica justificó su decisión al asegurar que la CPI está «en conflicto» con su ley nacional de inmunidad diplomática y, además, afecta negativamente a sus relaciones internacionales. La semana pasada el presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza, también firmó la retirada del tribunal, que investiga la violencia política que se desató en el país en abril de 2015, cuando el mandatario anunció que se presentaría por tercera vez a las elecciones pese a la prohibición expresa de la Constitución. Gambia, pequeño país de dos millones de habitantes enclavado en el territorio de Senegal, está dirigido con mano de hierro por Jammeh desde 1994. Tanto las ONG como la comunidad internacional acusan a su régimen de graves abusos contra los derechos humanos, como desapariciones forzosas, represión a la libertad de expresión y a los defensores de los derechos humanos.
19-09-2016 | Fuente: abc.es
Fiasco de la cumbre de Maduro de No Alineados en Isla Margarita
Solo un puñado de dirigentes mundiales asistieron este fin de semana a la cumbre de los No Alineados -el movimiento formado por 120 naciones, surgido en la Guerra Fría-, celebrado en la venezolana Isla Margarita. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, había apostado a que la XVII cumbre del movimiento en la isla caribeña fuera un éxito «recordado por siglos». Aunque fueron invitados los 120 países que integran el bloque, la convocatoria recibió un número mínimo de asistentes, muy lejos de la última de Irán en el año 2012, a donde fueron 35 líderes. La cumbre fue organizada por Maduro para tratar de «limpiar» su imagen internacional, en el momento de mayor crisis de la historia de Venezuela. El país productor de petróleo sufre una situación grave de desabastecimiento, con movilizaciones populares de protesta reprimidas con violencia, y un bloqueo por parte del régimen hacia la oposición -vencedora en las últimas legislativas-, que trata de sacar adelante un referéndum revocatorio de Maduro. Pese a ello, el régimen organizó la cumbre en Margarita, con extremas medidas de seguridad y una ampulosa puesta en escena en las que se empleó unos 200 millones de dólares. El presidente iraní, Rohani; el de Zimbabue, Mugabe, y el palestino Mahmud Abbás figuraron entre los pocos líderes, de los 120 No Alineados, que acudieron a la convocatoria de Venezuela, así como los aliados regionales de Maduro: Cuba, Ecuador y Bolivia. El encuentro, precedido por el de cancilleres, se limitó a suscribir retóricas declaraciones en favor de la paz y el equilibrio en las relaciones internacionales. La oquedad de la reunión y el dinero gastado, así como la escasa presencia de jefes de Estado, han producido el efecto contrario al que buscaba Nicolás Maduro, que ha recibido no solo críticas en los círculos opositores venezolanos sino también en todos los medios de comunicación internacionales. En Venezuela, el gobernador del estado Miranda y líder opositor, Henrique Capriles, puso en duda el liderazgo del presidente Nicolás Maduro, al constatar que en la cumbre de Movimiento de Países No Alineados (Mnoal) solo asistieron los presidentes de 15 de los 120 países que conforman el organismo. «La mayoría no vino al show en respeto a los venezolanos», aseguró Capriles a través de su cuenta en Twitter. Por su parte, el presidente de la Asamblea Nacional, el opositor Henry Ramos Allup, comentó en su cuenta de la red social Twitter las declaraciones del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en la cumbre. Allup comentó irónicamente en su cuenta que «lo mejor del discurso» de Maduro fue que «no metió cadena» (no obligó a las televisiones a emitirlo en directo cancelando su programación) y catalogó la cumbre de Mnoal en Margarita como «bichaje».
18-09-2016 | Fuente: abc.es
Los errores de Obama devuelven a Rusia protagonismo en la escena mundial
«No más cagadas» (No more stupid shit). Con escatológica concisión, el propio presidente Obama resumía de forma categórica su política exterior en una entrevista publicada la pasada primavera por la revista «The Atlantic». Se puede decir que en esencia el ocupante de la Casa Blanca hasta el próximo 20 de enero quiere ser recordado por todo aquello que no ha hecho en política internacional, frente a la nociva hiperactividad (fundamentalmente, la desastrosa invasión de Irak en 2003) desarrollada por su predecesor, George W. Bush, a partir del 11-S. En sus ocho años de presidencia, Obama ha venido a confirmar una vez más la dinámica pendular que puede acumular la política (exterior o doméstica) de una superpotencia como EE.UU. Ya que de un desbordante superávit de intervencionismo se ha pasado a una diplomacia que prefiere esforzarse solo en partes del mundo proclives al lucimiento y limitar la exposición de EE.UU en zonas donde el éxito resulta elusivo. De las grandes filosofías que inspiran las relaciones internacionales, la doctrina Obama representa una apuesta por el realismo. Es decir, una pesimista estrategia que de forma consistente intenta maximizar el interés propio, lo que en la práctica se traduce en reluctancia tanto hacia el uso de la fuerza militar como a buscar panaceas idealistas. Por supuesto, este liderazgo exterior «low cost» resulta bastante popular -o por lo menos cómodo- para la opinión pública americana. Aunque, estas mínimas expectativas también han supuesto un alto coste para la reputación de EE.UU como «nación indispensable» en un mundo con más caos y menos orden. Nueva prioridad. Pivotar hacia la región Asia-Pacífico En otoño de 2011, la entonces responsable diplomática Hillary Clinton con ayuda de un ensayo en la revista «Foreign Policy» identificó Asia como la nueva gran prioridad americana. Según el argumento asumido por la Administración Obama, ha llegado la hora de «pivotar» una diplomacia históricamente centrada en Europa y Oriente Medio y concentrarse en la región Asia-Pacífico. Una zona del mundo que, según la Casa Blanca, lleva cada vez más la voz cantante en la economía globalizada y que concita el interés estratégico de EE.UU., sin olvidar el reto planteado por un gigante como China cuyo rearme y reclamaciones territoriales conllevan una serie de inquietantes tensiones entre sus vecinos. Adiós Irak. El coste de una prematura retirada Si la invasión de Irak se considera ahora como una «guerra opcional» por parte de la Administración Bush, la retirada consumada por el presidente Obama también es percibida como una prematura decisión que solamente ha servido para agravar los problemas iniciados en 2003. Con la ausencia de EE.UU., el conflicto sectario entre chiíes y suníes no ha hecho más que multiplicarse, al igual que la fuerza de Daesh. Según Fred Kaplan, Obama es un realista con una idea tan estrecha del interés nacional no registrada en Washington desde los tiempos de Eisenhower. Y a pesar del considerable argumento de que EE.UU tenía el deber moral de ayudar a limpiar el desastre que había generado en un primer lugar, Obama ha insistido en que la guerra de Irak no justificaba ningún sacrificio adicional. Putin, Putin. Una oportunidad para el Kremlin La pasividad de la Administración Obama ha sido aprovechada por Vladimir Putin para convertir a Rusia en un actor internacional que no puede ser ignorado. El principal reproche para la Casa Blanca y sus aliados es la incapacidad colectiva demostrada para prevenir la desestabilización de Ucrania. Sin plantar cara a la insegura obsesión del Kremlin por recrear esferas de influencia, enclaves, y colchones estratégicos en los territorios de la antigua URSS. Ante este desafío, la política exterior de EE.UU. se ha limitado a responder con limitadas sanciones económicas y complicar un poco la vida del líder ruso y sus colegas. Y a pesar de que Obama fuera confundido al principio de su mandato como un creyente del idealismo intervencionista, solo ha consentido unos mínimos refuerzos militares de la OTAN. La tragedia de Siria. Un inútil trazado de líneas rojas Sin ningún deseo de implicarse en la guerra civil de Siria, Obama trazó una línea roja para provocar una respuesta militar americana: el uso de armas químicas por parte del régimen de Damasco. Y a pesar que las fuerzas de Assad han acumulado un terrible historial en el uso de armas no convencionales, la Casa Blanca nunca llegó a cumplir sus advertencias. Justo cuando el presidente solicitó autorización al Congreso para intervenir, Putin salió a la palestra con un plan para salvar la cara a su cliente sirio que implicaba la destrucción de armas químicas bajo supervisión internacional. Moscú no ha dejado de utilizar Siria como una plataforma para redefinir sus ambiciones de superpotencia en el siglo XXI. «Cubama». Normalización a cambio de nada La apertura de Cuba formaría parte del capítulo de contradicciones creativas que acumula la política exterior de EE.UU. bajo la Administración Obama. Por un lado, el presidente se ha ganado una reputación casi merkeliana a favor de la prudencia. Por otro, no ha tenido reparos en cuestionar algunos de los dogmas tradicionales de la diplomacia estadounidense. Hasta el punto de replantearse abiertamente porqué los enemigos de EE.UU. son enemigos y porqué algunos amigos de EE.UU. son amigos. En ese contexto, se enmarca la voluntad de Obama de acabar con el consenso bipartidista que durante medio siglo ha gobernado las relaciones con La Habana. Según ha reconocido el presidente, la normalización de relaciones (salvo el embargo comercial que depende del Congreso) forma parte de un intento de recuperar la influencia menguante de Washington en el hemisferio americano, eliminando un problema que en la práctica aislaba más a EE.UU. que a Cuba. Irán. Más negociar y menos bombardear El acuerdo nuclear con Irán ha sido presentado por la Administración Obama como parte de su vocación por encontrar soluciones diplomáticas a los grandes problemas internacionales y recurrir menos a la confrontación. Y frente a la indecisión demostrada en otros frentes, la Casa Blanca ha invertido un considerable capital político en hacer realidad este acuerdo, con una limitada efectividad pero que tantos recelos ha generado entre aliados tradicionales de EE.UU. como Arabia Saudí o Israel. Con este pacto, acompañado del fin de un estricto régimen de sanciones económicas, Irán ha accedido a miles de millones de dólares hasta ahora congelados. Sin que la República Islámica haya dejado de impulsar sus ambiciones hegemónicas en la región.
04-09-2016 | Fuente: abc.es
Miles de venezolanos «toman» Madrid para exigir el revocatorio contra Maduro
Miles de personas han marchado este domingo por el centro de Madrid para exigir la celebración en los plazos legalmente previstos del referéndum revocatorio solicitado contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, así como la liberación de los presos políticos. Los manifestantes, en una réplica de la multitudinaria «toma de Caracas» del pasado jueves, recorrieron la distancia entre la plaza de España y la plaza de Isabel II, conocida como Ópera, luciendo gorras, banderas y camisetas con los colores amarillo, azul y rojo del país caribeño y pancartas contra Maduro, mientras coreaban gritos para pedir la consulta popular que permitiría la salida del poder del mandatario chavista. Entre los asistentes también se podían ver algunas banderas españolas. «¿Quiénes somos? ¡Venezuela! ¿Qué queremos? ¡Revocatorio!», gritaban los participantes en la marcha, 2.000 de acuerdo con el parte de la Policía, según fuentes de la Delegación del Gobierno en Madrid, y 5.000, de acuerdo con la organización. Alberto Pérez, del partido Voluntad Popular y organizador de lo que se ha dado en llamar «la toma de Madrid», aseguró a ABC que desde la capital de España se ha enviado un mensaje al pueblo venezolano para que sepan se está «con ellos, para luchar por la libertad». «Qué lección de democracia estáis dando al mundo. Por más que os provocan, seguís pegados a la democracia»José Ramón García-Hernández Entre quienes tomaron la palabra al cierre de la manifestación en la plaza de Ópera había representantes de distintos partidos políticos españoles, en concreto el PP, el PSOE, Ciudadanos, UPyD y Vox. No hubo, en cambio, ningún miembro de Podemos, formación contra la que durante el acto se lanzaron críticas por su cercanía al régimen bolivariano. «Vamos a seguir luchando para que el chavismo no llegue a España», dijo desde una tarima Eudoro González, diputado por Primero Justicia en la Asamblea Nacional y secretario internacional de esta formación. «Venezuela sí importa», dijo la presidenta de la organización cívica Libres e Iguales y ex diputada del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, que aseguró que ?a algunos les importaba cuando iban a asesorar y cobrar?, palabras a las que siguieron gritos de ?¡Fuera Podemos!? por los manifestantes. Por su parte, la portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid, Begoña Villacís, dijo no querer imaginar ?que la oposición se tenga que pagar con cárcel?, en alusión a lo que sucede ahora en Venezuela. «Los españoles están de vuestro lado», aseguró a los venezolanos que la escuchaban. «Qué lección de democracia estás dando al mundo», dijo a su vez José Ramón García-Hernández, secretario de Relaciones Internacionales del PP. «Por más que os provocan -continuó-, seguís pegados a la democracia». Miguel Ángel Gutierrez, Begoña Villacís y José Ramón García-Hernández, en la marcha- EFE Al principio de la marcha se pudo ver al concejal socialista Antonio Miguel Carmona, que fue increpado por algunos de los asistentes por entender que su partido apoyaba al gobierno de Maduro y que le han recordado las visitas del ex presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero al dirigente chavista. Carmona, sin embargo, ha defendido que su presencia obedecía a que los socialistas «están en contra de aquellos que tienen presos políticos de manera injustificada» y «nítidamente a favor de la democracia en Venezuela». Sin embargo, Carmona no intervino en el cierre del acto, sino que lo hizo el secretario federal de Cultura y Movimientos Sociales del PSOE, Ibán García del Blanco. En la marcha participaron numerosos venezolanos que tuvieron que salir del país por problemas políticos. Es el caso de Marcelino Lunar, de 40 años, un investigador que perdió su trabajo en un centro público por pedir con su firma el referéndum en 2004 contra el ahora fallecido Hugo Chávez y llegó a España en 2005. «Igual están haciendo ahora», asegura a ABC en referencia a las acciones de los opositores para pedir el revocatorio.
24-07-2016 | Fuente: abc.es
Tres tenores para un Brexit
Boris Johnson, de 52 años, cultivado ex alumno de Eton y Oxford, comparte apodo con Madonna: «La ambición rubia». Bajo su equívoca apariencia de iconoclasta jovial, siempre ambicionó lo más alto. Nunca soportó que Cameron, más joven que él y al que tenía por mediocre, hubiese llegado a líder tory. Boris se subió al carro del Brexit buscando el Número 10, animado por el sinuoso Michael Gove, que luego lo traicionó en uno de los facazos más sonados en las maquiavélicas ciénagas de Westminster. Pero Theresa May ha hecho justicia poética y ha otorgado a Boris la vistosa cartera de Exteriores, el Foreign Office. Nada más conocerse el nombramiento, un manifestante europeísta se plantó ante la casa de Boris en el Norte de Londres con una pancarta de una sola frase: «Sorry world». Sus pares de París y Berlín acogieron la designación con enojo indisimulado. Todavía escocían sus frases comparando a la UE con Napoleón y Hitler. Su biografía bocazas no constituía el aval propio de un diplomático. En su día llamó a Hilary Clinton «enfermera histérica en un psiquiátrico» y en la campaña del referéndum afeó a Obama sus ancestros africanos, lo que le valió ser tachado de racista. Theresa May, que se está revelando larga y astuta, se ha asegurado de tener atado al florido Boris. Aprovecha su innegable tirón popular , pero lo ha neutralizado dividiendo la cartera de Exteriores en tres, con dos nuevos ministerios: Comercio Exterior, a cargo del derechista escocés Liam Fox, de 54 años; y Salida de la UE, donde ha situado al liberal David Davis, un peculiar libertario de 67 años. Aparentemente, May, una euroescéptica que apoyó la permanencia en la UE sin mojarse, deja así las relaciones internacionales en manos de tres eurófobos («tres pirados del Brexit», en expresión de la prensa londinense más ácida). Pero en el siempre irónico mundo inglés nada es lo que parece. Puede que los tres tenores del Brexit, que se detestan educadamente, acaben pintando poco. May, obsesa del control, llevará de su mano la negociación con Europa. Ya lo ha dejado ver con sus visitas de esta semana a Merkel y Hollande. Los sacrificios de Johnson El premio del ministerio masajea el ego de Boris, pero castiga su bolsillo. Es cierto que como diputado raso ganaba 90.000 euros al cambio y como ministro pasará a 167.000. Pero el cargo lo ha obligado a suspender su colaboración de dos décadas con el «Daily Telegraph», donde recibía 328.000 euros al año por una columna semanal. Periodista de profesión, llegó al «Telegraph» tras ser despedido por su rival, «The Times», por inventarse citas. En los últimos cuatro años, ha cobrado 560.000 euros por royalties de sus libros, como su ?floja- biografía de Churchill. La editorial Hodder & Stoughton le había adelantado 108.000 euros por su nueva obra, «Shakespeare, el enigma del genio», que debería salir en otoño y ahora se aplaza. Perdido el dinero, quedaba el prestigio del cargo. Y su pompa. Pero May, que hila fino, también ahí le ha recortado las alas. Tradicionalmente, el ministro de Exteriores venía disfrutando del palacio campestre de Chevening, maravilloso edificio neoclásico de 1620, con 1.400 hectáreas de jardines y bosques, situado en Kent, al Sureste del Gran Londres. Un lugar idílico, que el Príncipe Carlos sopesó convertir en su residencia en los años setenta. May ha obligado a Boris a compartir Chevening con los otros dos tenores del Brexit, Fox y Davis. Cierto que en sus 115 habitaciones bien caben. Pero supone la metáfora de que el chisposo Boris será un ministro de Exteriores light. Chevening se utiliza para recibir a mandatarios extranjeros, amén de para el descanso. En el Número 10 explican que el ministro de Comercio Internacional y el de Salida de la UE también necesitan la propiedad. No es la primera vez que el premier obliga a compartirla. Cameron permitió que su vicepresidente en la coalición con los liberales, Clegg la utilizase a la par que el ministro de Exteriores. Los Tres Brexiters comparten punto extravagante e ideología liberal, pero son muy diferentes. Mientras Boris es de clase patricia, Fox se crió en una vivienda de protección pública, lo mismo que Davis, hijo de madre soltera. Además, Johnson es un brexiter más oportunista y menos obcecado. Tras el referéndum escribió un sonado artículo abogando por que sigan operativos el mercado único y la libre circulación. Fox y Davis son mucho más radicales. May cardará la lana. Haciéndolos ministros se ha cuidado de lanzar un guiño a la mayoría social que votó por el Leave, enjugando así que ella estaba en el bando derrotado. Pero lo tendrá muy difícil. Su mantra de «Brexit es Brexit» empieza a sonar a eslogan vacuo. Todavía no sabe cómo salir del laberinto en que Cameron ha metido al país.
20-07-2016 | Fuente: abc.es
¿Por qué votan a Trump los que le votan?
Donald Trump conseguía anoche su proclamación como candidato a la Presidencia de EE.UU. El magnate logró los votos necesarios de los delegados republicanos, el definitivo paso requerido para convertirse en candidato a la Casa Blanca. Debía superar los 1.237 compromisarios, la mitad más uno de los 2.468 que votaron en la convención en Cleveland, y lo consiguió. Se convierte así en el primer «outsider», es decir, en el primer político no tradicional en ser designado candidato desde 1940. Pero, ¿qué le gusta a la gente de Trump? ¿Por qué le votan? Según una encuesta elaborada por el Centro de Investigación Pew a más de 4500 de sus votantes, el 86% de sus partidiarios creen que los asuntos de emigración estarán mejor gestionados bajo su mandato. Asimismo, un 83% piensa que con él la economía mejorará. Otro de los puntos fuertes que encuentran los votantes en el candidato es la capacidad de proteger el país ante un posible ataque terrorista, así un 53% asegura que con él la seguridad frente al terrorismo será «mucho mejor», mientras que un 30% piensa que será mejor. Algo más flojos son sus resultados tanto en temas de sanidad como de política exterior. Así, en el primer aspecto, un 70% opina que mejorará bajo su mandato; mientras que en lo que se refiere a política exterior solo un 65% piensa que con él las relaciones internacionales pueden mejorar. Mientras, un 11% opina que irán a peor. [Gráfico elaborado por Statista]
14-07-2016 | Fuente: abc.es
Turquía busca un nuevo sitio en la región más convulsa
A los analistas especializados en Oriente Próximo les gusta decir que esta región del mundo es las más difícil de analizar. Los equilibrios de poder son complejos y las alianzas pueden cambiar en cualquier momento. Turquía, país que durante años aspiró a ser potencia regional, se encuentra inmerso en uno de esos cambios. La duda es hasta dónde llegará el cambio su estrategia. Las recientes declaraciones del primer ministro, Binali Yildirim, sugieren que incluso podrían significar un acercamiento a la Siria de Bashar al Asad. Según Yildirim, Turquía tiene como objetivo establecer «buenas relaciones» tanto con Siria como con Irak. Especialmente significativo es la mención a Siria, país que se encuentra hundido en una sangrienta guerra desde hace ya más de cinco años. Desde el comienzo, Turquía apoyó política y logísticamente a los grupos armados opositores y fue de los más férreos detractores de la figura del presidente Asad. Haciendo memoria Yildirim no detalló a qué se refería exactamente con «buenas relaciones». De hecho, ni siquiera mencionó a Asad. El Gobierno turco mantiene todavía hoy su apoyo a diversos grupos opositores y continúa abogando por el fin del presidente. Pero tras media década de conflicto y el aumento de los ataques terroristas en su territorio, Turquía ya ha comenzado un cambio en sus relaciones con otros países vecinos. Hubo una época en la que la política exterior de Turquía se guiaba por una simple idea: «cero pro-blemas con los vecinos». Al principio de la década de los 2000, el país eurasiático seguía dominado por los militares y suficiente tenía con contener sus tensiones internas. Además, la invasión estadounidense (con apoyo británico y español) de Irak auguraba un cambio de fichas en el tablero geopolítico regional y Turquía no se quería enemistar con ninguna nación. No obstante, esta apuesta comenzó a cambiar con el inicio de las Primaveras Árabes en 2011. Turquía y su entonces primer ministro Recep Tayyip Erdogan, en aquellas fechas considerados internacionalmente como ejemplo de islamismo moderado, apoyaron con ahínco el bando opositor de las protestas. El problema es que ninguno de sus aliados salió victorioso. En Egipto, los Hermanos Musulmanes de Mohamed Morsi fueron derrocados por los militares y el presidente de Siria, Bashar al Assad, se ha conseguido mantener aferrado al poder hasta el momento. Al mismo tiempo que esto ocurría, su deriva autoritaria y los encontronazos con los aliados euro-peos y americanos han aumentado el aislamiento de Turquía. El panorama actual Ahora parece que Ankara quiere poner fin a su enemistad con los países de la región, el convulso Oriente Próximo. Ya lo dijo el nuevo primer ministro Binali Yildirim poco después de tomar posesión a principios de mayo: «Turquía tiene muchos problemas. Tenemos problemas regionales [?] ¿Qué haremos? Muy simple: aumentaremos el número de amigos y reduciremos el de enemigos». Pero ¿puede Turquía retornar a esa política de ?cero enemigos?? «No, porque el país no puede revertir todo lo hecho durante los últimos cinco años», explica a ABC Gencer Ozcan, del departa-mento de Relaciones Internacionales de la Universidad estambulita de Bilgi. «En los años 2000, Irán y Siria tenían miedo de convertirse en objetivo de Estados Unidos, así que ambos necesitaban la amistad de Turquía. Ahora los iraníes están en buenos términos con los americanos y parece que no les preocupa lo que Erdogan piense de ellos. Además, ya nadie confía en él», añade Ozcan. Y es que en Turquía pocos dudan de que Erdogan está detrás de todas las decisiones del Ejecutivo turco. En concreto, de los dos grandes movimientos de los últimos días en cuanto a política exterior. Por un lado, Ankara ha materializado el acuerdo con el que normaliza las relaciones con Israel después del ataque al buque Mavi Marmara, en el que murieron nueve ciudadanos turcos. La influencia de Irán en la región y las reservas de gas descubiertas por Israel han sido los dos grandes motivos. El otro gran cambio turco en la arena internacional ha sido la disculpa oficial de Erdogan por el derribo del caza ruso SU24 a finales del pasado noviembre. Inmediatamente el presidente ruso Vladimir Putin permitió que se establecieran conversaciones para normalizar las relaciones. En un abrir y cerrar los ojos, las duras acusaciones que los dos países se lanzaron durante meses que-daron en el olvido. No obstante, las diferencias entre Putin y Erdogan van más allá de ese incidente puntual. El apoyo directo a los diferentes bandos en la guerra de Siria sigue siendo un gran escollo. «No creo que las relaciones bilaterales con Rusia vayan a volver a las que eran hace cinco años. Se ha de tener en cuenta que las relaciones turcas con Rusia han estado deteriorándose desde hace más tiempo y cuando se derribó el SU24 la situación ya estaba bajo presión», señala Ozcan. Egipto, próximo objetivo Tras el restablecimiento de relaciones con Israel y Rusia, Turquía quiere seguir engrosando la lista de amigos en la región. Y Egipto es el próximo objetivo. Así lo ha asegurado Saban Disli, del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), fundado por Erdogan en 2001 y en el poder desde el año siguiente. Según Disli, una delegación turca viajará a Egipto en los próximos días para comenzar los contactos. «Si Erdogan consigue mejorar las relaciones con Egipto, por tomar un ejemplo, entonces habrá más razones para pensar que realmente está cambiando», escribía el columnista Semih Idiz en el diario «Hürriyet Daily News» sobre el cambio en política exterior de Turquía. «Sin embargo -añadía- todavía está por ver si se puede permitir dar la impresión de abandonar a Mohamed Morsi, el ex presidente islamista de Egipto que fue encarcelado tras ser derrocado por los militares». Erdogan ya ha sufrido una tímida crítica, rápidamente rectificada, por parte de la ONG islamista IHH por su acuerdo con Israel. El cambio de rumbo en las relaciones internacionales no es una sorpresa para los conocedores de lo trastienda de la política turca. Antes del anuncio de Yildirim de «aumentar el número de amigos», el ex ministro de Exteriores, Yasar Yakis, ya aseguraba que la llegada de un nuevo Gobierno era «un buen momento» para cambiar las políticas seguidas durante los últimos años a nivel internacional. No obstante, todavía está por ver cómo termina de materializarse el cambio. En este sentido, Turquía tiene que aclarar su relación con la Unión Europea y los Estados Unidos, aliados comerciales y militares pero con los que Turquía también se ha distanciado. Occidente le recrimina su tímida respuesta al terrorismo yihadista de Daesh, mientras que Ankara se siente traicionada por el apoyo de Washington a los kurdos de las YPG sirias (Unidades de Protección Popular), considerados terroristas por Turquía. «Los acontecimientos de los últimos cinco años, desde la Primavera Árabe, prueban que Turquía necesita los máximos compañeros posibles en el escenario internacional. Buenas relaciones con Moscú y Tel Aviv no son un sustituto de buenas relaciones con Washington y Bruselas», concluye Barin Kayaoglu, analista turco afincado en Estados Unidos.
22-06-2016 | Fuente: abc.es
«Portazo» a los Erasmus británicos en España: «Espero de verdad que no gane el Brexit»
El programa Erasmus, junto a Schengen y el euro, es uno de los grandes símbolos emocionales de la Europa moderna. Asociado comunmente a fiesta, alcohol y poco estudio, un reciente informe de la Comisión Europea demuestra lo contrario: los jóvenes que han disfrutado de este programa tienen una tasa de paro un 23% menor. Precisamente a falta de unas pocas horas para que la UE se enfrente al mayor desafío de su historia, el espíritu Erasmus podría jugar un factor importante en el futuro de Reino Unido dentro de la Unión Europea. España es el principal destino para los estudiantes Erasmus de toda la UE al recibir a casi 40.000 jóvenes cada año. A su vez, es el país favorito, tras Francia, de los 11.000 británicos que estudian en otro país de la UE: hasta 4.000 vienen a estudiar a Madrid, Granada, Barcelona, Valencia o Sevilla. Untitled chart Create column charts «Hay más de dos millones de británicos en la UE, entre ellos Erasmus, y muchos jóvenes trabajando o estudiando. El referéndum es muy importante para ellos», asegura Salvador Llaudes, investigador del Real Instituto Elcano, que ha atendido a ABC por teléfono a última hora de la tarde al tiempo que España jugaba y perdía contra Croacia. Los teléfonos de los especialistas en Reino Unido no han parado de sonar estos días. «Los jóvenes con estudios superiores son los que más claramente se han posicionado en contra del Brexit, se prevé que el 60% lo haga, con solo un 20 que apoyaría la salida y un 15% de indecisos, la mayoría de los que viven fuera de Gran Bretaña votará en contra de salir de la Unión Europea. Por tanto, claramente es uno de los elementos que determinará el resultado final, siempre y cuando haya movilizacion. Ha habido un registro muy fuerte de las ultimas semanas de votantes jovenes, pero luego tienes que votar», añade. Jostein es estudiante Erasmus. Esta londinense de 21 años ha cursado el último año estudios en Relaciones Internacionales e Historia en la Universidad Complutense de Madrid. «El referéndum es muy importante para mí y creo que para la mayoría de los británicos. En mi caso, elegí vivir en el extranjero durante un año y lo he podido hacer fácilmente sin ataduras ni trabas de ningún tipo. No he necesitado un visado ni un permiso de trabajo», asegura esta joven, que además ha impartido clases particulares de inglés para pagarse mejor el curso. Incide en que más de tres millones de trabajos se perderán en caso de abandonar la Unión Europea. Jostein votará por correo a favor de continuar en la UE. El dilema de estabilidad económica que prometen los del Bremain frente al miedo a la inmigración, que azuzan los del Brexit, ha marcado la campaña «más amarga» que se recuerda. «Yo añadiría un tercer elemento: la soberanía, un terreno en el que los dos ejes han podido pelear por quién se lo llevaba. Creo que en este punto ha sido más exitoso el Brexit. El Bremain ha alegado que vivimos en un mundo globalizado donde la soberanía es compartida para entre otras cosas defendernos mejor de amenazas exteriores como el terrorismo o el cambio climático», explica Llaudes. Otros jóvenes que no han podido irse de Erasmus han optado por viajar a un país de la UE una vez acabada la carrera. Suelen hacerlo para mejorar el idioma. Sophie, de 24 años, se graduó en Antropología el pasado año y decidió venir a Madrid a aprender español y de vivir por primera vez en el extranjero. Trabaja como profesora de inglés en una academia de idiomas. Votará por seguir en la Unión Europea delegando su voto en su madre, una de las opciones legales que ofrece Reino Unido a sus expatriados. «Espero de verdad que no gane el Brexit. Estoy muy muy preocupada, no sé qué va a ocurrir. Así están también amigos que son Erasmus aquí», dice. Durante la entrevista reconoce que se alegra de no estar viviendo en Londres durante la campaña, que se suspendió tras el asesinato a la diputada laborista Jo Cox: «Escuchar hablar todo el día sobre Brexit, Brexit, es agotador». Volverá por dos meses a Londres antes de retomar su vida en Madrid a partir de septiembre. «Quiero quedarme por razones estrictamente egoístas: quiero estudiar un máster, que incluso puede tener tasas gratuitas, en otro país de la UE, trabajar y viajar fácilmente», asevera Sophie. Pagan las mismas tarifas que los nacionales e incluso pueden estudiar de forma gratuita, como ciudadanos de la Unión Europea. Las tasas suben mucho para aquellos que no proceden de la UE o del Espacio Económico Europeo, según recuerda un «paper» del instituto ECFR. Sophie espera que en caso de Brexit las negociaciones retrasen los impedimentos que supondría un Reino Unido fuera de la UE. «No tendría un impacto inmediato, a partir de que Cameron recurra al artículo 50 del Tratado de la UE -que regula la retirada de un Estado miembro- tendrá en torno a dos años para negociar una salida y las condiciones de la nueva relación de Londres con Bruselas», aclara el investigador de Elcano. El caso del alcalde Sadiq Khan Pese a que España lidera la recepción de estudiantes Erasmus, está a la cola de países en captación de alumnos internacionales dispuestos a graduarse, según la monografía Comparación internacional del sistema universitario español. Así, mientras que en 2013 algo más de 3.600 estudiantes británicos se acogieron al programa Erasmus en España, solo 563 lo hicieron para cursar una carrera completa en nuestro país. Actualmente, cerca de 1.000 proyectos en 78 universidades del Reino Unido y centros de investigación dependen de los fondos del Consejo Europeo de Investigación (ERC, en sus siglas en inglés). El Reino Unido cuenta con más proyectos financiados por el ERC que cualquier otro país, según un reportaje de «The Guardian», uno de los pocos periódicos británicos que ha defendido la continuidad de Reino Unido en la Unión Europea. La permanencia, dice Álvaro Imbernón, investigador de ESADEgeo, va a ser un voto pragmático y utilitarista, que no apelará a profundos valores europeístas. En clave británica, «solo los ex primeros ministros John Major, conservador, y Gordon Brown, laborista, han apoyado con entusiasmo la continuidad en la UE. Ninguno está en activo. lo que viene a decirnos que un posicionamiento así tiene un impacto negativo en una carrera política en el país». Mucha gente opta por votar por el Leave porque «así se libran» de un atentado terrorista del ISIS. Es ridículo «La mayoría de mis amigos votará por seguir en la UE. Así como mi familia y mi entorno más cercano. Creo que es mejor quedarnos porque temo lo que pueda ocurrir después de un posible Brexit. Me dan miedo las razones que veo de la mayoría de quienes quieren salirse de la Unión Europea. Lo hacen por los inmigrantes, la crisis de refugiados especialmente, y nosotros somos un país multicultural. Londres es una de las principales ciudades multiculturales del mundo», explica Sophie. «Veo algunos posts en mi Facebook de gente que opta por votar por el "Leave" (salir) porque "así se libran" de un atentado terrorista del ISIS. Es ridículo». Un par de meses atrás, el laborista y proeuropeo Sadiq Khan, musulmán y de ascendencia paquistaní, ganó la alcaldía londinense tras el periplo del ahora eurófobo Boris Johnson. «Él entiende muy bien lo que significa Londres», concluye.
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