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Noticias de relaciones internacionales

08-11-2016 | Fuente: abc.es
Donald Trump gasta de su bolsillo menos de lo que prometió para ser presidente
Donald Trump ha hecho creer a millones de estadounidenses que ser rico implica también ser inteligente, y por tanto capaz de presidir Estados Unidos. Todo se lo iba a pagar él y por eso nadie le diría lo que tiene que hacer. Durante los doce meses de campaña, el magnate se ha jactado de contar con un patrimonio neto de más de 10.000 millones de dólares, pero la revista Forbes asegura que no pasa de los 3.700 millones. Ochocientos millones menos que el año pasado. O sea, que no es para tanto. La publicación de negocios Forbes, que lo ha «penalizado» rebajándolo 35 puestos en su última lista de los más ricos de EE.UU. (156) con respecto al pasado año, ha atribuido la disminución de su fortuna especialmente a la caída de precios en el mercado inmobiliario de Nueva York. Desde que se presentó como precandidato se ha fajado contra la prensa hasta sobre los ceros de su fortuna. «Me estoy postulando para ser presidente. Valgo mucho más de lo que me habéis calculado. Para ser honesto, así no me veo bien. Quiero decir, que tengo mejor pinta si valgo 10.000 millones que si valgo 4.000 millones», dijo Trump a la revista en 2015. Para financiar su campaña, el magnate se ha apoyado principalmente en su propia riqueza y en millones de pequeñas donaciones. Pagó su victoria en las primarias republicanas sobre todo de su propio bolsillo, y sólo comenzó a solicitar activamente fondos externos en mayo. Hasta el momento, Hillary Clinton lleva recaudados 1.100 millones de dólares, frente a los 700 millones de Trump, incluido su propio dinero, según datos de finales de octubre recopilados por la organización Center for Public Integrity. Clinton, con una fortuna de 15,3 millones de dólares, ha ganado mucho más dinero para gastar que Trump. «La gente con dinero ha apoyado a Hillary Clinton. Trump lo que pasa es que dijo que solo se gastaría su dinero y al final no ha sido tan así, ha recibido ayuda», apunta a ABC José María Marco, profesor de Relaciones Internacionales de Comillas Icai-Icade. Las donaciones que ha recibido la campaña demócrata proceden sobre todo de grandes fortunas, que han contribuido con más de un millón de dólares, mientras que la del magnate se ha nutrido especialmente de miles de «pequeñas» aportaciones individuales (80%). «De alcanzar la victoria, Trump habrá desmontado el mito de que quien más recauda tiene más posibilidades de llegar a la Casa Blanca. Sería otra teoría más que el multimillonario neoyorquino desmontaría en caso de ganar, en una de las campañas presidenciales más locas que se recuerdan», comenta a ABC Daniel Ureña, presidente de The Hispanic Council. Ureña achaca al carácter narcisista y vanidoso del magnate que exagere su fortuna con respecto a lo que expone la revista Forbes y otras publicaciones. «Voy a gastarme 100 millones de dólares de mi fortuna, lo que significa 100 millones de dólares menos que me está dando la gente», aseguró al comienzo de la carrera electoral, pero, como han publicado The Washington Post y The Wall Street Journal, Trump también ha inflado esa cifra. Hasta hace siete días, había desembolsado 66.108.073,64 dólares en efectivo y contribuciones en «cash», de acuerdo con los documentos más recientes de la Comisión Federal de Elecciones. Así que tendría que haber gastado de su bolsillo 34 millones estos últimos siete días para llegar a lo que prometió. Donald Trump presume de riqueza y de ostentación. «Una de las cartas que ha jugado Trump es la de hombre de negocios con éxito, un ?outsider? que llegaba a la carrera presidencial por lo que demostrar que era muy rico en un momento de crisis era importante», dice Marco. Trump, que hasta la fecha se ha negado a publicar su declaración de impuestos, no ha mostrado aún cuál es la cantidad exacta y si tributa o no. «Tal vez no es tan rico como dice que es.. Hay algo que él está escondiendo?», recriminó Clinton en uno de los debates. «Nunca tires la toalla» Nadie sabe lo que le ocurrirá al imperio Trump tras las elecciones, por mucho que sus enemigos como el multimillonario Mark Cuban, propietario de los Dallas Mavericks, aviste una bancarrota en siete años si pierde contra Clinton. La marca Trump simboliza éxito, ímpetu, arrogancia de ser el mejor, de grandes tropiezos con sus recuperaciones. «Es curioso, pero si miro hacia atrás creo que estar al borde del precipicio me convirtió en un empresario mejor y desde luego en un emprendedor mejor. Tuve que pensar maneras novedosas de evitar que me enterraran vivo», escribe en uno de sus bestsellers sobre cómo hacerse millonario, «Nunca tires la toalla» (Ed. Gestión 2000). Ahí describe su entrada en la lista de récords Guinness por ostentar el mayor descalabro económico de la historia. Algunos lo podrían haber llamado «Mister Bancarrotas», por las veces en las que ha declarado en quiebra sus empresas, que no él, para buscar protección legal frente a sus acreedores. «Ha escrito muchos libros sobre negocios, pero casi todos terminan en el capítulo 11 (del Código Federal de Bancarrota)», ha soltado Hillary en más de una ocasión. Entre 1991 y 2005, las compañías poseídas por Trump arrastraron 4.700 millones de dólares en deuda y se acogieron en hasta seis ocasiones al artículo 11, según el portal especializado Politifact. Al declararse en bancarrota, sus empresas eliminaron la obligación legal de pagar la mayoría de sus deudas. «Llevamos rastreando la fortuna de Trump desde hace 34 años. A veces sube y otras baja, y durante la mayor parte de los años noventa se quedó fuera del club de las tres comas (de más de 1.000 millones de dólares)», dicen desde Forbes. Sus salidas de tono le han favorecido y han sido la marca de la casaDaniel Ureña, The Hispanic Council Caer, levantarse, volver a caer y volver a levantarse es el mantra de Donald Trump, un yuppie de los 80 reconvertido en candidato a presidente de Estados Unidos. Quienes han seguido su vida dicen que Trump se está mostrando tal y como es, que es una de sus bazas frente a las medias verdades de los Clinton. «Alcanzar el éxito depende en gran medida de tu habilidad para manejar la presión. Puede parecer un hueso duro de roer, y lo es, pero hay algo que puedes hacer al respecto. Visualízate como un ganador», escribe en ese mismo libro como si se refiriera a la campaña. «Sus salidas de tono y un populismo similar al que en ocasiones escuchamos en Europa le han favorecido y han sido la marca de la casa», agrega Ureña. El conglomerado internacional The Trump Organization representa el principal holding de sus negocios: una lista con siete de sus torres y propiedades más imponentes. Solo sus propiedades en la Gran Manzana valen más de 2.000 millones de dólares y sus campos de golf, 366,6 millones de dólares. El karma le golpeó a Trump en junio, cuando vio como el World Golf Championships, evento celebrado en un campo de golf de Trump en el área de Miami, anunciaba que se trasladaba a Ciudad de México. Tim Finchem, comisionado del PGA Tour, negó que tuviera que ver con sus exabruptos, sino con la retirada del patrocinio de Cadillac, cuyo contrato se acabó este año. «No creo que la idea del muro a los mexicanos proceda de sus frustraciones empresariales. Otra cosa es que quiera volver a una América industrial, no solo de servicios, inserta en la pura globalización. Quiere una América que haga cosas», analiza el profesor de Comillas. Sea cual sea el resultado final, para bien o para mal, la marca Trump ha quedado establecida por mucho tiempo.
07-11-2016 | Fuente: abc.es
Los «donde dije digo, digo Diego» de Hillary y Trump, los candidatos más odiados en EE.UU.
En el segundo debate ni se dieron la mano. Donald Trump ha pedido cárcel para ella y Hillary Clinton le ha acusado a él de no valer para presidente de Estados Unidos, además de sugerir que es un peligro para las mujeres. Parecen enemigos con ideas irreconciliables: Hillary es la progresista y Trump el populista. Según lo dicho en campaña, se puede reconocer con los ojos vendados quién pronuncia una frase u otra, y quién promete una cosa u otra. Solo Trump podría responder «no» a la pregunta de un periodista sobre si el estado de Nueva York debería reconocer el matrimonio gay. Pero en realidad, fue Clinton la que se opuso, al asegurar para la cadena MSNBC que el matrimonio era un vínculo sagrado entre un hombre y una mujer. Desde 2013 lo apoya sin remordimientos. Como también dijo que México es un «problema importante» que EE.UU. debería reforzar la seguridad en las fronteras, y ha votado en numerosas ocasiones para construir una barrera con la que bloquear la entrada de inmigrantes ilegales. La candidata demócrata ha buscado el apoyo de los latinos para esta campaña, insistiendo en que tanto su voto como el de las mujeres podía evitar que llegara Trump a la Casa Blanca. Mirad qué barbaridades dice Donald Trump.. pic.twitter.com/uPyJKcgof9? no sé (@idazten) 19 de octubre de 2016Varios vídeos han recordado estos y otros momentos, como su apoyo a la guerra de Irak, así como su posición más conservadora cuando se batió contra Barack Obama en las primarias de 2008. «Clinton ha cambiado bastante: cuando se enfrentó a Obama representaba al ala más conservadora, en la línea de su marido. Ahora el discurso y la actitud han cambiado hacia la izquierda y lo ha hecho por Bernie Sanders», apunta José María Marco, profesor de Relaciones Internacionales de Comillas Icai-Icade. El veterano senador de Vermont, un fiel aliado de Hillary desde la convención demócrata de julio, ha asegurado que impulsará una legislación liberal con senadores afines con o sin el apoyo de Clinton. «Mi cabeza está con Hillary pero mi corazón con Sanders. Desde Democrats Abroad apoyamos su agenda. Bernie será muy importante desde el Senado, conoce muy bien cómo funciona», apunta a ABC Gil Carbajal, presidente de la rama demócrata en España. «Si no hubiera votado a favor de Bush en la guerra de Irak, que fue el gran error de su carrera, ahora Hillary sería presidenta saliente», agrega. Trump también apoyó la invasión y en la campaña lo ha considerado un error. Según el instituto Pew, el porcentaje de demócratas identificados como más progresistas-liberales (42%) ha aumentado con respecto a los moderados, (38%) en los últimos años. Trump ha insultado a Hillary como a ningún otro oponente en su carrera por la Casa Blanca. Sin embargo, tanto él como su hijo donaron a Clinton en 2002, 2005, 2006 y 2007, y el magnate la invitó a su boda de 2005 con Melania Knauss en Florida, donde se sentó en primera fila, y donó al menos 100.000 dólares a la Fundación Clinton. En esta campaña, el candidato republicano ha asegurado que ella ha sido la peor secretaria de Estado de la historia. «Trump ha hecho que Hillary tenga que responder a ciertas ideas sobre la protección de Estados Unidos de la globalización que ella antes ni se hubiera planteado», incide el profesor experto en la política norteamericana. Así y todo, Juan Verde, el asesor español de la líder demócrata, asegura a ABC que jamás dos candidatos habían sido tan opuestos en la historia. Al mismo tiempo, son los dos con peores valoraciones en décadas. Trump ha prometido derogar desde su primer día de mandato el ?Obamacare?, programa con el que el porcentaje de estadounidenses sin seguro médico se ha reducido hasta ser más bajo que nunca y el aumento del coste ha caído en picado. Quiere hacerlo más efectivo y más barato para las arcas del Estado. Y sin embargo en el pasado, el candidato republicano abogaba por un sistema sanitario similar al prometido por el izquierdista Bernie Sanders. Según recuerda «The Washington Post», ponía de ejemplo el sistema canadiense (financiado por el Gobierno y accesible a todos independientemente de sus ingresos, con servicios completos) cuando se quiso presentar como independiente a finales de los noventa. «Creo en un sistema sanitario universal», comentó a la CNN en 1999, idea que desarrolló en un libro publicado aquel año. En la campaña comentó que se debía castigar a quien abortase y en los noventa se declaró proelección en este tema. En 2001 se volvió a acercar a los demócratas para en 2009 afiliarse al Partido Republicano. Siete años más tarde, con un partido dividido, sin experiencia en política, este «outsider» ha conseguido atraer a una amplia base de estadounidenses que aplauden las medidas populistas para hacer a «América grande de nuevo». El magnate ha dado varios volantazos en temas estratégicos a lo largo de la última década. Como resaltó hace meses The Washington Post, en 2011 Trump apoyaba una revisión «caso por caso» de los inmigrantes documentados para decidir quién debía quedarse y quien debía irse de EE.UU. Dos años más tarde, el magnate se posicionó a favor de una ley impulsada por un grupo de senadores para legalizar a millones de inmigrantes indocumentados. Y ya como precandidato republicano en 2015, llamó a los inmigrantes mexicanos criminales y violadores, prometiendo construir un muro y acometer redadas contra los indocumentados. Luego ha matizado la propuesta de «deportaciones masivas». El Brexit supuso un duro golpe para una de las ambiciones de la UE: el TTIP con EEUU y el CETA con Canadá. Con este ya aprobado, la victoria de Trump supondría un varapalo a la negociación liderada por Obama y la Comisión Europea. Bruselas se ha mostrado dispuesta a trabajar con el nuevo Gobierno estadounidense ?lo antes posible? para sellar el TTIP, ha asegurado el vicepresidente de la Comisión Europea Jyrki Katainen. El Ejecutivo comunitario reconoce, según se señaló en una réplica al eurodiputado español Ramón Valcárcel, que se producirá una «inevitable ralentización del ritmo de las negociaciones» del TTIP. Clinton ha pasado de ser una ferviente defensora del Tratado de Asociación Transpacífico (TTP) a expresar su desacuerdo con el presidente, Barack Obama, que ve en el pacto una oportunidad de hacer frente a la influencia comercial de China. Además se ha mostrado ambigua con las condiciones del TTIP por el empuje de la agenda de Sanders. [Vídeo: Trump vs. Clinton en cinco asaltos] Trump ha presentado un programa de máximos, con posiciones más aislacionistas y nativistas. Con la gestión de la economía, la principal preocupación de los votantes junto con el terrorismo, se ha mostrado ambivalente y se ha alejado del tradicional mantra republicano de la defensa de los bajos impuestos y no tocar el sueldo mínimo federal. Al inicio de la campaña, aseguró que subiría los impuestos a los más ricos, pero ahora parece se los bajará a los ciudadanos más adinerados, a las empresas y también a aquellos con menos recursos. Estar con la clase media blanca y sufridora de la crisis le ha granjeado grandes apoyos frente a la candidata demócrata y sus «amistades peligrosas» en Wall Street. Clinton se opuso en 2008 a aumentar los impuestos sobre los trabajadores ricos para compensar el déficit de la Seguridad Social, ahora pide una subida del 4% en el impuesto sobre la renta a millonarios. Obama, quien ha atacado duramente al magnate y se ha implicado enormemente en la campaña demócrata en las últimas semanas, ya dijo en las primarias de 2008 que la tenaz Hillary había recibido más dinero de lobbies que cualquier otro senador demócrata o republicano en la historia.
07-11-2016 | Fuente: abc.es
La amenaza de Trump a la democracia norteamericana
La posibilidad de que Trump se convierta en el próximo presidente de EE.UU no es precisamente remota. Su populismo revanchista, su estrategia de antihéroe y una rival como Hillary, que genera casi tanta desconfianza como él, han terminado por colocar a este magnate del autobombo a las puertas de la Casa Blanca. Su candidatura, inicialmente percibida como una broma, ha logrado cimentar la narrativa del outsider que desesperadamente quiere ser tomado en serio por los insiders. Una narrativa asumida también por millones de votantes que han encontrado en Trump una oportunidad perfecta para canalizar resentimientos, incertidumbres y nostalgias. Política del instinto: Y la posibilidad del «impeachment» Si Trump gana la presidencia de Estados Unidos, el documento más consultado para anticipar lo que pueda ocurrir durante los próximos cuatro años será la Constitución de 1787. Unas reglas del juego democrático formuladas hacen más de dos siglos por los «Founding Fathers» con la obsesión de evitar la acumulación de poder y organizar una estricta separación de poderes. Dentro de ese sistema de controles y equilibrios, los resultados óptimos únicamente son posibles con el concurso de las partes. De ahí los vaticinios de otro «impeachment», juicio político inevitable si Trump aspira a transformar en agenda de gobierno lo que hasta ahora ha sido una campaña basada en instintos muy básicos. «You're fired»: El espectáculo como lema La cuna política de Trump ha sido un reality show de gran éxito durante 14 temporadas titulado «El Aprendiz». La frase acuñada por el magnate durante su ascendencia televisiva fue «You?re fired» (estás despedido). El gran problema de Trump es que con esa mentalidad, que puede resultar entretenida en la cultura de masas, no tiene ningún recorrido en la cultura política de EE.UU. El ocupante de la Casa Blanca no puede «despedir» a ninguna de las otras piezas de un sistema político que va más allá de la separación de poderes y responde más bien a la idea de diferentes instituciones compartiendo un mismo poder. Como argumenta Richard Neustadt, el poder del ocupante de la Casa Blanca se basa fundamentalmente en persuadir, negociar y liderar. Cobardía y oportunismo: Una opa sobre el partido republicano Si Trump gana la presidencia, es muy posible que se encuentre con un nuevo Congreso donde el Partido Republicano sea la fuerza mayoritaria, aunque no lo suficiente para garantizar a la Casa Blanca un cheque en blanco. Los conservadores tendrán que plantearse ejercer su obligación constitucional de contrabalance. El problema es que hasta ahora los republicanos han reaccionado con una mezcla de cobardía y oportunismo hacia la opa hostil de Trump contra su partido. Un mundo infeliz: Cuestionamiento de la política internacional Durante la campaña, Trump ha renegado de una serie de principios básicos que han dominado las relaciones internacionales desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En materia de seguridad colectiva, Trump insistirá en que EE.UU. no debe asumir un coste desproporcionado en alianzas como la OTAN. Se ha declarado incluso partidario de fomentar la proliferación nuclear para limitar las responsabilidades de EE.UU. Con respecto al libre comercio, Trump ha prometido cuestionar toda una serie de acuerdos existentes y en proceso de negociación que a su juicio son una estafa. Aislacionismo: Muro frente a México y el resto del mundo Sin equipo, experiencia, nociones básicas de los grandes problemas que acechan el mundo o respaldo significativo por parte de la élite del Partido Republicano, el argumento central de Trump es que EE.UU. se encuentra en declive y es engañado sistemáticamente tanto por sus aliados como sus enemigos. Su objetivo pasa por restaurar toda esa grandeza perdida (Make America Great Again) mirando bastante más hacia dentro que hacia fuera. Posición aislacionista que incluye un muro con México y renegar de entendimientos alcanzados por Obama con Irán y Cuba. En este sentido, el trumpismo resultará especialmente apreciado por toda clase de regímenes autoritarios. Seguridad nacional: Y dudosa legalidad En materia de seguridad nacional, Trump quiere volver al indiscriminado espionaje electrónico y resucitar el uso de técnicas agresivas de interrogatorio, como waterboarding o simulación de ahogamientos. Ha prometido extremas limitaciones a la entrada a EE.UU. de musulmanes, ya sea como refugiados o inmigrantes legales. Frente a los intentos de la Administración Obama para desmantelar la prisión extrajudicial creada tras el 11-S, se ha comprometido a mantener el limbo de Guantánamo. Dice saber más que los generales del Pentágono y disponer de un plan secreto para acabar con el «califato» de Daesh. Money, money: Camino de la bancarrota Con cuatro bancarrotas y unas pérdidas declaradas de más de 900 millones de dólares en un año fiscal, la política económica de Trump es la de un especulador. Su tentadora promesa es multiplicar la riqueza de EE.UU. bajando impuestos, desregularizando y poniendo trabas a la globalización. Cree que el cambio climático es una patraña inventada por los chinos para dañar la economía americana. Ha prometido casi todo en materia de gasto público: multiplicar la inversión en defensa e infraestructura, austeridad y recortes, pero sin tocar las principales partidas de gasto social (pensiones y cobertura sanitaria de jubilados). Según algunas estimaciones, Trump añadirá 5,3 billones de dólares a la deuda nacional durante la próxima década.
05-11-2016 | Fuente: abc.es
Juan Verde: «Muchos prefieren a Trump porque se irían de cañas con él; Hillary es más valida»
Se dice que las campañas estadounidenses influyen en las del resto del planeta, como ocurrió con la del «yes we can» de Barack Obama y su uso de las redes sociales. En las actuales, la televisión ha vuelto a tener un fuerte protagonismo tras la irrupción de Donald Trump, estrella mediática y que con una menor inversión en publicidad ha logrado tener mucho mayor impacto que su rival demócrata. «Aunque es verdad que es menos carismática que Bill Clinton y especialmente Barack Obama, Hillary Clinton es la candidata más preparada de la historia», dice el asesor español de los demócratas, Juan Verde (Telde, 1971), que ya aconsejó en otras campañas a Al Gore, John Kerry y a Barack Obama. El canario, el quinto latino más influyente de EE.UU., analiza en ABC las horas finales de campaña, en las que Hillary Clinton supera en 1,7 puntos al magnate y con varios swing states (estados oscilantes) en un puño. ¿Estará con Hillary la noche electoral? ¿Cómo la ve? ¿En qué términos está asesorando ahora a la candidata? Estaré en la sede de la campaña y en la celebración posterior. La campaña ha entrado ya en la fase final y nos hemos volcado completamente en la movilización electoral, en asegurarnos de que la gente vaya a votar y que nuestras bases se sientan ilusionadas, con ganas, con motivación para que lleven a más gente a su vez. Llevamos año y medio con este plan. Estamos o hemos creado la mayor estructura de movilización ciudadana y electoral que se recuerda, mucho más que en 2012 o 2008. incluso. Se dice que aunque suba el apoyo latino, baja la movilización afroamericana y de otras minorías.. Sí, la cuestión no es que suba diez puntos entre los hispanos o baje cuatro entre los afroamericanos, lo importante es el número final. Vamos a batir récords en las elecciones en cuanto a movilización. Para hacerte a la idea, hay una modalidad en EE.UU. que es el voto temprano y vamos a superar el récord que teníamos anteriormente del 32; ahora tenemos el 40%. Los índices de participación van a ser muy altos y eso favorece al Partido Demócrata. Desde la reapertura del caso de los correos electrónicos, la diferencia entre ambos, según los sondeos, es muy estrecha. ¿Puede ganar Trump? Creo que Donald Trump puede ganar, pero también creo que es muy poco probable. Ahora, por probabilidades, ganamos nosotros: tenemos un 62%-68% de posibilidades de victoria, según los modelos matemáticos. Por consiguiente, creo que nosotros ganaremos, primero por la gran movilización y, segundo, porque estamos utilizando tecnología sin precedentes para identificar votantes indecisos y particularmente para movilizar nuestras bases, que es parte de nuestro plan y es clave para ganar. ¿Hay un voto oculto a Trump que no se manifiesta en las encuestas? Sí, creo que lo hay con Trump, pero también con Hillary y esto lo va a compensar. Hay muchas mujeres republicanas, según nuestras encuestas, que no van a querer votar al final por Donald Trump. Según nuestras encuestas, hay en ambos lados y se va a equilibrar. ¿Existen paralelismos con respecto a la campaña del Brexit? ¿Se pueden comparar ambas campañas? Creo que hay paralelismos con el Brexit y con otros movimientos políticos similares, como el referéndum por la paz en Colombia, dodne en las encuestas se daba ganador al Sí y al final salió el No. También ocurrió con el Brexit. La similitud es que hay un gran sentimiento a nivel mundial de ir en contra del sistema y en eso sí se puede parecer. A diferencia del Brexit, nosotros sí que hemos hecho los deberes. Este año y medio o incluso dos nos hemos dedicado a invertir en estructura de base y eso nos dará la diferencia con el Brexit, que la campaña por continuar de la UE se montó de la noche a la mañana. Las elecciones del Big Data Varios análisis apuntan a que estas elecciones vuelven a ser las de la televisión después de que con Obama fuera las del boom de internet y las redes sociales. Y que, pese a la mayor inversión de la campaña demócrata en publicidad, el impacto de Trump en este canal es mucho mayor cuando habla. ¿Está de acuerdo con estos comentarios? Sí y no. No son ciertos del todo, en primer lugar, dicen que son las elecciones de la televisión pero nuestros datos no reflejan eso, nos dicen que son las elecciones del Big Data. Ahí está la clave, ya lo fue un poco en 2012, cuando se marcó un punto de inflexión, ahora más indecisos toman la decisión de por quién votar cada vez más por redes sociales o en blogs de opinión que en los medios tradicionales. Esta es la consagración del Big Data para identificar el segmento de voto que quieres movilizar o a los que quieres transmitir. Creo que es un reflejo de la situación por la que pasan los medios tradicionales. Si midiéramos la prensa y la cobertura mediática gratuita, me atrevo a decir que Trump ha tenido el doble de impacto mediático que nosotros, por lo que hemos tenido que gastar más para equilibrarlo. Si ataca a las mujeres o a los musulmanes, todos los medios lo cubren y le dan acogida, no a Hillary. En comparativa dolar a dolar es cierto que gastamos más en comunicación pagada, pero por su perfil y cobertura de los medios, ellos han tenido más cobertura. ¿Qué va a pasar si gana Trump? Estoy muy confiado de que va a ganar Hillary, pero si ganase Trump, que tiene pocas posibilidades, sería el inicio de un periodo muy oscuro para EE.UU. y particularmente para las relaciones internacionales. Trump quiere revisar el papel de EE.UU. en la OTAN, también de cara a los tratados de libre comercio y eso puede tener un impacto de desestabilización con respecto a Europa con Rusia, con España también lo veríamos. Sería la vuelta de EE.UU. a mirar hacia adentro y menos a jugar un papel de líder internacional como lo es actualmente. ¿Por qué no apasiona Hillary? La clave está en si votan a quien les caiga mejor o a quien esté mejor preparado No creo que no apasione Hillary, sino que es la candidata en EE.UU. que más ataques ha recibido por más tiempo y por más personas. Lleva en el panorama político de EE.UU. 30 años. Desde su comienzo como activista política y defensora de los niños, hasta su papel como primera dama, o su papel importantísimo como senadora en el comité de asuntos exteriores y ahora como candidata, ha estado en el punto de mira continuo de los ataques del Partido Republicano. Un ejemplo es la investigación de Bengasi, la más larga en la historia de EEUU y la más cara, para no encontrar nada malo ni irregular. No tiene base legal como tampoco lo tiene la investigación de los correos del FBI, que sigue motivaciones electorales y políticas. Eso le pasa factura frente a un Trump que viene sin ningún tipo de bagaje anterior y que, por supuesto, ilusiona, no a la mayoría de personas, eso sí. Y me niego a pensar que son xenófobos o machistas, intransigentes. Creo que votan por él a pesar de que no compartan sus opiniones porque lo ven como algo nuevo. Muchos lo apoyan porque aseguran que con él sí se irían de cañas. Hillary es muy superior. La clave está en si votan a quien les caiga mejor o a alguien que está muy preparado como Hillary, más que cualquier otro. ¿Llamar deplorables a los simpatizantes de Trump fue un error de asesoramiento? Creo que ha sido contundente al respecto, fue un error que cometió en mitad de un discurso muy apasionado y pidió perdón por ello. Todos somos humanos y nos equivocamos. Se dice que Hillary se ha ido un poco a la izquierda por Sanders, para aplicar parte de su agenda. ¿Está de acuerdo? ¿En qué manera le ha podido influido Trump a Hillary por esta oleada antisistema? Yo no hablo por la campaña de Hillary es mi opinión personal, pero creo que Hillary va a implantar y ejecutar su agenda política, y dentro de esa agenda hay muchas ideas que comparte con Sanders y que se han incorporado a nuestra plataforma política porque tienen sentido. Creo que de esta forma muestra que tiene mucha altura política, por reconocer que Sanders proponía muchas cosas ciertas y por haber sabido incorporarlas. Con respecto a Trump, nunca dos candidatos han sido tan opuestos en la historia de Estados Unidos. Lo son en muchísimos aspectos, desde las relaciones internacionales, a la lucha contra el cambio climático o en reforma migratoria. Eso no quita que en el pasado tuvieran una relación de cordialidad. Ahora tienen un enfrentamiento claro sobre cuál debe ser el rumbo del país. Para su campaña, Hillary ha contado con el apoyo de varios famosos. Este domingo, Lebron James aparecerá en un evento en Ohio con la candidata. ¿Estos apoyos la han alejado más de la llamada «América (EE.UU.) cabreada»? Yo creo que ha sido positivo el apoyo de las personalidades, como el evento con Lebron James en Cleveland, para buscar atraer y movilizar al segmento de los millennials (los jóvenes). ¿Va a salir un país roto de estas elecciones? Gane quien gane, Hillary y Trump se enfrentan a un país muy dividido y probablemente nosotros no ganemos el Congreso y empeorará la situación. El gran reto de Hillary será tender puentes con la oposición y con el Congreso, esto es una señal inequívoca de que el país está muy dividido. Es una realidad con las que tenemos que convivir.
05-11-2016 | Fuente: abc.es
Juan Verde: «Estas elecciones en EE.UU. no son las de la tele, son las del Big Data»
Se dice que las campañas estadounidenses influyen en las del resto del planeta, como ocurrió con la del «yes we can» de Barack Obama y su uso de las redes sociales. En las actuales, la televisión ha vuelto a tener un fuerte protagonismo tras la irrupción de Donald Trump, estrella mediática y que con una menor inversión en publicidad ha logrado tener mucho mayor impacto que su rival demócrata. «Aunque es verdad que es menos carismática que Bill Clinton y especialmente Barack Obama, Hillary Clinton es la candidata más preparada de la historia», dice el asesor español de los demócratas, Juan Verde (Telde, 1971), que ya aconsejó en otras campañas a Al Gore, John Kerry y a Barack Obama. El canario, el quinto latino más influyente de EE.UU., analiza en ABC las horas finales de campaña, en las que Hillary Clinton supera en 1,7 puntos al magnate y con varios swing states (estados oscilantes) en un puño. ¿Estará con Hillary la noche electoral? ¿Cómo la ve? ¿En qué términos está asesorando ahora a la candidata? Estaré en la sede de la campaña y en la celebración posterior. La campaña ha entrado ya en la fase final y nos hemos volcado completamente en la movilización electoral, en asegurarnos de que la gente vaya a votar y que nuestras bases se sientan ilusionadas, con ganas, con motivación para que lleven a más gente a su vez. Llevamos año y medio con este plan. Hemos creado la mayor estructura de movilización ciudadana y electoral que se recuerda, mucho más que en 2012 o 2008, incluso. Se dice que aunque suba el apoyo latino, baja la movilización afroamericana y de otras minorías.. Sí, la cuestión no es que suba diez puntos entre los hispanos o baje cuatro entre los afroamericanos, lo importante es el número final. Vamos a batir récords en las elecciones en cuanto a movilización. Para hacerte a la idea, hay una modalidad en EE.UU. que es el voto temprano y vamos a superar el récord que teníamos anteriormente del 32; ahora tenemos el 40%. Los índices de participación van a ser muy altos y eso favorece al Partido Demócrata. Desde la reapertura del caso de los correos electrónicos, la diferencia entre ambos, según los sondeos, es muy estrecha. ¿Puede ganar Trump? Creo que Donald Trump puede ganar, pero también creo que es muy poco probable. Ahora, por probabilidades, ganamos nosotros: tenemos un 62%-68% de posibilidades de victoria. Por consiguiente, creo que nosotros ganaremos, primero por la gran movilización y, segundo, porque estamos utilizando tecnología sin precedentes para identificar votantes indecisos y particularmente para movilizar nuestras bases, que es parte de nuestro plan y es clave para ganar. ¿Hay un voto oculto a Trump que no se manifiesta en las encuestas? Sí, creo que lo hay con Trump, pero también con Hillary y esto lo va a compensar. Hay muchas mujeres republicanas, según nuestras encuestas, que no van a querer votar al final por Donald Trump. Según nuestras encuestas, hay en ambos lados y se va a equilibrar. ¿Existen paralelismos con respecto a la campaña del Brexit? ¿Se pueden comparar ambas campañas? Creo que hay paralelismos con el Brexit y con otros movimientos políticos similares, como el referéndum por la paz en Colombia, dodne en las encuestas se daba ganador al Sí y al final salió el No. También ocurrió con el Brexit. La similitud es que hay un gran sentimiento a nivel mundial de ir en contra del sistema y en eso sí se puede parecer. A diferencia del Brexit, nosotros sí que hemos hecho los deberes. Este año y medio o incluso dos nos hemos dedicado a invertir en estructura de base y eso nos dará la diferencia con el Brexit, que la campaña por continuar en la UE se montó de la noche a la mañana. Las elecciones del Big Data Varios análisis apuntan a que estas elecciones vuelven a ser las de la televisión después de que con Obama fueran las del boom de internet y las redes sociales. Y que, pese a la mayor inversión de la campaña demócrata en publicidad, el impacto de Trump en este canal es mucho mayor cuando habla. ¿Está de acuerdo con estos comentarios? Sí y no. No son ciertos del todo, en primer lugar, dicen que son las elecciones de la televisión pero nuestros datos no reflejan eso, nos dicen que son las elecciones del Big Data. Ahí está la clave, ya lo fue un poco en 2012, cuando se marcó un punto de inflexión, ahora más indecisos toman la decisión de por quién votar cada vez más por redes sociales o en blogs de opinión que en los medios tradicionales. Esta es la consagración del Big Data para identificar el segmento de voto que quieres movilizar o a los que quieres transmitir. Creo que es un reflejo de la situación por la que pasan los medios tradicionales. Si midiéramos la prensa y la cobertura mediática gratuita, me atrevo a decir que Trump ha tenido el doble de impacto mediático que nosotros, por lo que hemos tenido que gastar más para equilibrarlo. Si ataca a las mujeres o a los musulmanes, todos los medios lo cubren y le dan acogida, no a Hillary. En comparativa dolar a dolar es cierto que gastamos más en comunicación pagada, pero por su perfil y cobertura de los medios, ellos han tenido más cobertura. ¿Qué va a pasar si gana Trump? Estoy muy confiado de que va a ganar Hillary, pero si ganase Trump, que tiene pocas posibilidades, sería el inicio de un periodo muy oscuro para EE.UU. y particularmente para las relaciones internacionales. Trump quiere revisar el papel de EE.UU. en la OTAN, también de cara a los tratados de libre comercio y eso puede tener un impacto de desestabilización con respecto a Europa con Rusia. Sería la vuelta de EE.UU. a mirar hacia adentro y menos a jugar un papel de líder internacional como lo es actualmente. ¿Por qué no apasiona Hillary? La clave está en si votan a quien les caiga mejor o a quien esté mejor preparado No creo que no apasione Hillary, sino que es la candidata en EE.UU. que más ataques ha recibido por más tiempo y por más personas. Lleva en el panorama político de EE.UU. 30 años. Desde su comienzo como activista política y defensora de los niños, hasta su papel como primera dama, o como senadora, ha estado en el punto de mira continuo de los ataques del Partido Republicano. Un ejemplo es la investigación de Bengasi, la más larga en la historia de EE.UU. y la más cara, para no encontrar nada malo ni irregular. No tiene base legal como tampoco lo tiene la investigación de los correos del FBI, que sigue motivaciones electorales y políticas. Eso le pasa factura frente a un Trump que viene sin ningún tipo de bagaje anterior y que, por supuesto, ilusiona, no a la mayoría de personas, eso sí. Y me niego a pensar que son xenófobos o machistas, intransigentes. Creo que votan por él a pesar de que no compartan sus opiniones porque lo ven como algo nuevo. Muchos lo apoyan porque aseguran que con él sí se irían de cañas. Hillary es muy superior. La clave está en si votan a quien les caiga mejor o a alguien que está muy preparado como Hillary, más que cualquier otro. ¿Llamar deplorables a los simpatizantes de Trump fue un error de asesoramiento? Creo que ha sido contundente al respecto, fue un error que cometió en mitad de un discurso muy apasionado y pidió perdón por ello. Todos somos humanos y nos equivocamos. Se dice que Hillary se ha ido un poco a la izquierda por Sanders, para aplicar parte de su agenda. ¿Está de acuerdo? ¿En qué manera le ha podido influido Trump a Hillary por esta oleada antisistema? Yo no hablo por la campaña de Hillary es mi opinión personal, pero creo que Hillary va a implantar y ejecutar su agenda política, y dentro de esa agenda hay muchas ideas que comparte con Sanders y que se han incorporado a nuestra plataforma política porque tienen sentido. Creo que de esta forma muestra que tiene mucha altura política, por reconocer que Sanders proponía muchas cosas ciertas y por haber sabido incorporarlas. Con respecto a Trump, nunca dos candidatos han sido tan opuestos en la historia de Estados Unidos. Lo son en muchísimos aspectos, desde las relaciones internacionales, a la lucha contra el cambio climático o en reforma migratoria. Eso no quita que en el pasado tuvieran una relación de cordialidad. Ahora tienen un enfrentamiento claro sobre cuál debe ser el rumbo del país. Para su campaña, Hillary ha contado con el apoyo de varios famosos. Este domingo, Lebron James aparecerá en un evento en Ohio con la candidata. ¿Estos apoyos la han alejado más de la llamada «América (EE.UU.) cabreada»? Yo creo que ha sido positivo el apoyo de las personalidades, como el evento con Lebron James en Cleveland, para buscar atraer y movilizar al segmento de los millennials (los jóvenes). ¿Va a salir un país roto de estas elecciones? Gane quien gane, Hillary y Trump se enfrentan a un país muy dividido y probablemente nosotros no ganemos el Congreso y empeorará la situación. El gran reto de Hillary será tender puentes con la oposición y con el Congreso, esto es una señal inequívoca de que el país está muy dividido. Es una realidad con las que tenemos que convivir.
04-11-2016 | Fuente: abc.es
Una campaña de escándalo: de la guerra de hackers al enfado de los «deplorables» hombres blancos
«Toda la gente que conozco está horrorizada con la situación», comenta a ABC Michael, un joven informático de Vermont (EE.UU) que ha votado desde Madrid. «Las opciones para elegir al próximo presidente de Estados Unidos son una desgracia», denuncia Katie, californiana de mediana edad. «Esta campaña ha sido un circo, mucho más que otras en el pasado. He visto entrevistas y seguido la actualidad en YouTube porque era tan entretenido como triste al mismo tiempo», apostilla Scott, de unos cuarenta y procedente de Ohio. Los debates entre Trump y Clinton han sido los más vistos de la historia de la televisión y los primeros en retransmitirse en directo por Facebook o Twitter. La innovación tecnológica ha ido de la mano de la campaña más cruda que se recuerda. Ataques personales, acusaciones, incitación al odio.. «Cárcel para Clinton», ha pedido en directo el magnate estadounidense. «Trump es una marioneta de Putin», se defendió Hillary en ese mismo cara a cara. Sin embargo, dicen que pese a la tecnología de streaming, esta ha vuelto a ser la campaña de la televisión después de que Obama se subiera a la ola de las redes sociales en 2008. Lo anecdótico de esta campaña es que aunque el gasto del magnate en publicidad televisiva ha sido claramente inferior al de su rival demócrata, cuando Trump hablaba subía la audiencia, todo lo contrario con Hillary, según Michael Rosenblum, experto en medios. La sombra de Putin La economía y el terrorismo representan las principales preocupaciones del votante, según el instituto Pew. Trump lo sabe. Con el muro y el veto a la entrada de mexicanos y musulmanes, el magnate fijó su discurso de «strong man» a lo Vladimir Putin en Rusia para proteger a los suyos de amenazas externos. Haciendo un guiño a la Asociación Nacional del Rifle, que ha apoyado y financiado su campaña, insistió tras los atentados de París y Bruselas en que la prohibición a llevar armas era un problema para hacer frente a los «matones» terroristas, ya que de poder contar con ellas las balas «habrían salido también en sentido opuesto» y no solo contra las víctimas. La figura de Putin ha traspasado la simple inspiración del republicano con la polémica del espionaje en campaña electoral. Se desató en mayo, cuando el Comité Nacional Demócrata (DNC) reparó en el comportamiento sospechoso de su red informática y llamó a la empresa de seguridad CrowdStrike para echar un vistazo. Encontraron a dos grupos de hackers en el sistema, uno que acababa de entrar y otro que había estado allí por casi un año. «A los gobiernos les gusta saber lo que realmente piensan los líderes de los países rivales. Para responder a estas preguntas, pueden recurrir a sus agencias de espionaje, para escarbar entre las políticas y estrategias que otros países preferirían mantener en secreto», comentan desde Secureworks, la firma de ciberseguridad que ha rastreado los ataques de grupos rusos a la campaña de Hillary Clinton. Es más, desde la Administración Obama apuntan que estos ataques forman parte de una campaña orquestada para sembrar dudas y caos en el sistema político estadounidense, mientras que Trump desconfía de las elecciones y sus resultados. Los investigadores de SecureWorks CTU han monitorizado las actividades de Threat Group-4127), que apunta a gobiernos, militares y organizaciones no gubernamentales internacionales. Señalan además que este grupo está operando desde la Federación Rusa y está recopilando información en nombre del gobierno ruso. Algo que ha negado el presidente ruso, Vladimir Putin. Trump ha prometido en campaña mejorar la relación entre los Estados Unidos y Rusia, y que como presidente se acercará a Putin para este objetivo. «No creo que el presidente ruso esté detrás del candidato republicano, pero sí que hay una conexión populista entre ambos, con discursos contra la casta a nivel global. Lo que está de fondo es una especie de revancha contra las elites globalizadoras», apunta José María Marco, profesor de Relaciones Internacionales de Comillas Icai-Icade. Wikileaks ha publicado cientos de correos electrónicos hackeados del jefe de campaña de Clinton, John Podesta, quien recibió un email de phishing el pasado 19 de marzo. Por estos soplos salieron a la luz e-mails embarazosos de Clinton que incluían el contenido de conversaciones que la relacionaban a Wall Street, pasto para la campaña anti-establishment de Trump. Según describe SecureWorks, la fuente del correo potencialmente peligroso es Google, pero muestra una cuenta desconocida o falsa: «no-reply@accounts.googlemail.com». El asunto advierte que «alguien tiene su contraseña» y el cuerpo del mensaje dice que ese "alguien" procedía de Ucrania, como recoge CNN. "Debe cambiar su contraseña inmediatamente", le advertía, con las palabras en mayúsculas de ?Cambiar contraseña?, acompañadas de un hipervínculo para que Podesta accediera, y que no conducía a una web segura de Google, sino a otra a través de bit.ly, un servicio utilizado para acortar u ocultar las direcciones web. Podesta, según CNN, no fue el único miembro de la campaña de Clinton en el punto de mira. Acoso sexual Donald Trump ha pivotado su guerra contra Hillary Clinton sobre el escándalo de los emails desde su servidor privado. De hecho, cuando todo llevaba a una clara victoria de Hillary, siempre según el marasmo de sondeos en EE.UU., el FBI «rescató» la polémica de los correos. La media de sondeos de Real Clear Politics concede apenas un punto y siete décimas y ocho votos electorales de ventaja para Hillary. Todo muy apretado. En una campaña con los sondeos tan cambiantes, las filtraciones y subidas de tono han decantado hacia un lado u otro los porcentajes de cada semana. A la recuperación en los sondeos de Trump en estados clave como Florida, en septiembre, le siguió el vídeo «obsceno» de Trump, donde dice al presentador de televisión Billy Bush: «Puedes hacerles lo que quieras (a las mujeres) cuando eres una estrella». Trump ha sostenido que los comentarios no pasaban de «bromas de vestuario» y que sus palabras lascivas no estaban atadas a acciones inapropiadas. Cuando el moderador le preguntó a Trump en el segundo debate presidencial si alguna vez había tocado a una mujer sexualmente sin su consentimiento, Trump respondió: «No, no lo he hecho». Pero varias mujeres acusaron a Trump que las acosaba, las tocaba o las besaba sin su consentimiento. Él contraatacó recordando el dudoso pasado de Bill Clinton con las mujeres y los casos de mujeres que han denunciado acoso del expresidente y marido de la candidata demócrata. «Blancos enfadados y deplorables» Todos los debates los ganó Hillary, según buena parte de los sondeos de la prensa norteamericana. Destacó especialmente en el primero. «Mientras que ella lo tenía muy preparado, con respuestas ágiles y con ironía y esas frases hechas preparadas para que los medios las repitieran, él trató de parecer más espontáneo, como parte de su campaña anti-establishment», comentó a ABC tras el primer cara cara Jordi Rodríguez Virgili, profesor de Comunicación Política de la Universidad de Navarra y experto en política estadounidense. Para la élite periodística significó una derrota clara del magnate, pero para sus votantes no tanto. El magnate dirigió su mensaje a los «deplorables», como los llamó la ex secretaria de Estado, es decir, a «los racistas, sexistas, homófobos, xenófobos e islamófobos». Luego ella pidió perdón. Este voto del cabreo llevó meses antes al Brexit. Muchos de los que votaron salir de la UE provenían del laborismo, pero que, con la crisis y la globalización, se sentían apartados y buscaban una catarsis con soluciones simples a problemas comunes. En los días previos, Salvador Llaudes, investigador del Real Instituto Elcano, avisó que este fenómeno se daba en todo el mundo. «Hoy en día piensan que han perdido contra la globalización porque creen que sus hijos vivirán peor que ellos, que ya no tendrán la seguridad de cuando vivían en el pueblo, cuando podían comprarse una casa».
26-10-2016 | Fuente: abc.es
Gambia anuncia su retirada de la Corte Penal Internacional tras Sudáfrica y Burundi
El Gobierno de Gambia ha anunciado su retirada de la Corte Penal Internacional (CPI), siguiendo las decisiones similares de Sudáfrica y Burundi, tras acusar al tribunal de La Haya de «perseguir a los africanos». «Desde hoy, martes 25 de octubre, no somos miembros de la CPI e iniciamos el proceso prescrito por el estatuto para retirarnos», ha señalado el ministro de Información, Sheriff Bojang, en una declaración a la televisión estatal difundida este martes por la noche. Mientras la corte se centra en perseguir a los dirigentes africanos, «al menos 30 países occidentales han cometido crímenes de guerra desde la creación de la CPI», ha denunciado el ministro gambiano. La decisión supone un revés personal para la fiscal de la CPI, Fatou Bensouda, de nacionalidad gambiana y quien fue ministra de Justicia del gobierno del presidente de este país, Yahya Jammeh. El presidente de la Asamblea de Estados partes del Estatuto de Roma, Sidiki Kaba, animó el pasado lunes a abrir un diálogo para examinar las críticas a la CPI formuladas por los países africanos. Sudáfrica justificó su decisión al asegurar que la CPI está «en conflicto» con su ley nacional de inmunidad diplomática y, además, afecta negativamente a sus relaciones internacionales. La semana pasada el presidente de Burundi, Pierre Nkurunziza, también firmó la retirada del tribunal, que investiga la violencia política que se desató en el país en abril de 2015, cuando el mandatario anunció que se presentaría por tercera vez a las elecciones pese a la prohibición expresa de la Constitución. Gambia, pequeño país de dos millones de habitantes enclavado en el territorio de Senegal, está dirigido con mano de hierro por Jammeh desde 1994. Tanto las ONG como la comunidad internacional acusan a su régimen de graves abusos contra los derechos humanos, como desapariciones forzosas, represión a la libertad de expresión y a los defensores de los derechos humanos.
19-09-2016 | Fuente: abc.es
Fiasco de la cumbre de Maduro de No Alineados en Isla Margarita
Solo un puñado de dirigentes mundiales asistieron este fin de semana a la cumbre de los No Alineados -el movimiento formado por 120 naciones, surgido en la Guerra Fría-, celebrado en la venezolana Isla Margarita. El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, había apostado a que la XVII cumbre del movimiento en la isla caribeña fuera un éxito «recordado por siglos». Aunque fueron invitados los 120 países que integran el bloque, la convocatoria recibió un número mínimo de asistentes, muy lejos de la última de Irán en el año 2012, a donde fueron 35 líderes. La cumbre fue organizada por Maduro para tratar de «limpiar» su imagen internacional, en el momento de mayor crisis de la historia de Venezuela. El país productor de petróleo sufre una situación grave de desabastecimiento, con movilizaciones populares de protesta reprimidas con violencia, y un bloqueo por parte del régimen hacia la oposición -vencedora en las últimas legislativas-, que trata de sacar adelante un referéndum revocatorio de Maduro. Pese a ello, el régimen organizó la cumbre en Margarita, con extremas medidas de seguridad y una ampulosa puesta en escena en las que se empleó unos 200 millones de dólares. El presidente iraní, Rohani; el de Zimbabue, Mugabe, y el palestino Mahmud Abbás figuraron entre los pocos líderes, de los 120 No Alineados, que acudieron a la convocatoria de Venezuela, así como los aliados regionales de Maduro: Cuba, Ecuador y Bolivia. El encuentro, precedido por el de cancilleres, se limitó a suscribir retóricas declaraciones en favor de la paz y el equilibrio en las relaciones internacionales. La oquedad de la reunión y el dinero gastado, así como la escasa presencia de jefes de Estado, han producido el efecto contrario al que buscaba Nicolás Maduro, que ha recibido no solo críticas en los círculos opositores venezolanos sino también en todos los medios de comunicación internacionales. En Venezuela, el gobernador del estado Miranda y líder opositor, Henrique Capriles, puso en duda el liderazgo del presidente Nicolás Maduro, al constatar que en la cumbre de Movimiento de Países No Alineados (Mnoal) solo asistieron los presidentes de 15 de los 120 países que conforman el organismo. «La mayoría no vino al show en respeto a los venezolanos», aseguró Capriles a través de su cuenta en Twitter. Por su parte, el presidente de la Asamblea Nacional, el opositor Henry Ramos Allup, comentó en su cuenta de la red social Twitter las declaraciones del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, en la cumbre. Allup comentó irónicamente en su cuenta que «lo mejor del discurso» de Maduro fue que «no metió cadena» (no obligó a las televisiones a emitirlo en directo cancelando su programación) y catalogó la cumbre de Mnoal en Margarita como «bichaje».
18-09-2016 | Fuente: abc.es
Los errores de Obama devuelven a Rusia protagonismo en la escena mundial
«No más cagadas» (No more stupid shit). Con escatológica concisión, el propio presidente Obama resumía de forma categórica su política exterior en una entrevista publicada la pasada primavera por la revista «The Atlantic». Se puede decir que en esencia el ocupante de la Casa Blanca hasta el próximo 20 de enero quiere ser recordado por todo aquello que no ha hecho en política internacional, frente a la nociva hiperactividad (fundamentalmente, la desastrosa invasión de Irak en 2003) desarrollada por su predecesor, George W. Bush, a partir del 11-S. En sus ocho años de presidencia, Obama ha venido a confirmar una vez más la dinámica pendular que puede acumular la política (exterior o doméstica) de una superpotencia como EE.UU. Ya que de un desbordante superávit de intervencionismo se ha pasado a una diplomacia que prefiere esforzarse solo en partes del mundo proclives al lucimiento y limitar la exposición de EE.UU en zonas donde el éxito resulta elusivo. De las grandes filosofías que inspiran las relaciones internacionales, la doctrina Obama representa una apuesta por el realismo. Es decir, una pesimista estrategia que de forma consistente intenta maximizar el interés propio, lo que en la práctica se traduce en reluctancia tanto hacia el uso de la fuerza militar como a buscar panaceas idealistas. Por supuesto, este liderazgo exterior «low cost» resulta bastante popular -o por lo menos cómodo- para la opinión pública americana. Aunque, estas mínimas expectativas también han supuesto un alto coste para la reputación de EE.UU como «nación indispensable» en un mundo con más caos y menos orden. Nueva prioridad. Pivotar hacia la región Asia-Pacífico En otoño de 2011, la entonces responsable diplomática Hillary Clinton con ayuda de un ensayo en la revista «Foreign Policy» identificó Asia como la nueva gran prioridad americana. Según el argumento asumido por la Administración Obama, ha llegado la hora de «pivotar» una diplomacia históricamente centrada en Europa y Oriente Medio y concentrarse en la región Asia-Pacífico. Una zona del mundo que, según la Casa Blanca, lleva cada vez más la voz cantante en la economía globalizada y que concita el interés estratégico de EE.UU., sin olvidar el reto planteado por un gigante como China cuyo rearme y reclamaciones territoriales conllevan una serie de inquietantes tensiones entre sus vecinos. Adiós Irak. El coste de una prematura retirada Si la invasión de Irak se considera ahora como una «guerra opcional» por parte de la Administración Bush, la retirada consumada por el presidente Obama también es percibida como una prematura decisión que solamente ha servido para agravar los problemas iniciados en 2003. Con la ausencia de EE.UU., el conflicto sectario entre chiíes y suníes no ha hecho más que multiplicarse, al igual que la fuerza de Daesh. Según Fred Kaplan, Obama es un realista con una idea tan estrecha del interés nacional no registrada en Washington desde los tiempos de Eisenhower. Y a pesar del considerable argumento de que EE.UU tenía el deber moral de ayudar a limpiar el desastre que había generado en un primer lugar, Obama ha insistido en que la guerra de Irak no justificaba ningún sacrificio adicional. Putin, Putin. Una oportunidad para el Kremlin La pasividad de la Administración Obama ha sido aprovechada por Vladimir Putin para convertir a Rusia en un actor internacional que no puede ser ignorado. El principal reproche para la Casa Blanca y sus aliados es la incapacidad colectiva demostrada para prevenir la desestabilización de Ucrania. Sin plantar cara a la insegura obsesión del Kremlin por recrear esferas de influencia, enclaves, y colchones estratégicos en los territorios de la antigua URSS. Ante este desafío, la política exterior de EE.UU. se ha limitado a responder con limitadas sanciones económicas y complicar un poco la vida del líder ruso y sus colegas. Y a pesar de que Obama fuera confundido al principio de su mandato como un creyente del idealismo intervencionista, solo ha consentido unos mínimos refuerzos militares de la OTAN. La tragedia de Siria. Un inútil trazado de líneas rojas Sin ningún deseo de implicarse en la guerra civil de Siria, Obama trazó una línea roja para provocar una respuesta militar americana: el uso de armas químicas por parte del régimen de Damasco. Y a pesar que las fuerzas de Assad han acumulado un terrible historial en el uso de armas no convencionales, la Casa Blanca nunca llegó a cumplir sus advertencias. Justo cuando el presidente solicitó autorización al Congreso para intervenir, Putin salió a la palestra con un plan para salvar la cara a su cliente sirio que implicaba la destrucción de armas químicas bajo supervisión internacional. Moscú no ha dejado de utilizar Siria como una plataforma para redefinir sus ambiciones de superpotencia en el siglo XXI. «Cubama». Normalización a cambio de nada La apertura de Cuba formaría parte del capítulo de contradicciones creativas que acumula la política exterior de EE.UU. bajo la Administración Obama. Por un lado, el presidente se ha ganado una reputación casi merkeliana a favor de la prudencia. Por otro, no ha tenido reparos en cuestionar algunos de los dogmas tradicionales de la diplomacia estadounidense. Hasta el punto de replantearse abiertamente porqué los enemigos de EE.UU. son enemigos y porqué algunos amigos de EE.UU. son amigos. En ese contexto, se enmarca la voluntad de Obama de acabar con el consenso bipartidista que durante medio siglo ha gobernado las relaciones con La Habana. Según ha reconocido el presidente, la normalización de relaciones (salvo el embargo comercial que depende del Congreso) forma parte de un intento de recuperar la influencia menguante de Washington en el hemisferio americano, eliminando un problema que en la práctica aislaba más a EE.UU. que a Cuba. Irán. Más negociar y menos bombardear El acuerdo nuclear con Irán ha sido presentado por la Administración Obama como parte de su vocación por encontrar soluciones diplomáticas a los grandes problemas internacionales y recurrir menos a la confrontación. Y frente a la indecisión demostrada en otros frentes, la Casa Blanca ha invertido un considerable capital político en hacer realidad este acuerdo, con una limitada efectividad pero que tantos recelos ha generado entre aliados tradicionales de EE.UU. como Arabia Saudí o Israel. Con este pacto, acompañado del fin de un estricto régimen de sanciones económicas, Irán ha accedido a miles de millones de dólares hasta ahora congelados. Sin que la República Islámica haya dejado de impulsar sus ambiciones hegemónicas en la región.
04-09-2016 | Fuente: abc.es
Miles de venezolanos «toman» Madrid para exigir el revocatorio contra Maduro
Miles de personas han marchado este domingo por el centro de Madrid para exigir la celebración en los plazos legalmente previstos del referéndum revocatorio solicitado contra el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, así como la liberación de los presos políticos. Los manifestantes, en una réplica de la multitudinaria «toma de Caracas» del pasado jueves, recorrieron la distancia entre la plaza de España y la plaza de Isabel II, conocida como Ópera, luciendo gorras, banderas y camisetas con los colores amarillo, azul y rojo del país caribeño y pancartas contra Maduro, mientras coreaban gritos para pedir la consulta popular que permitiría la salida del poder del mandatario chavista. Entre los asistentes también se podían ver algunas banderas españolas. «¿Quiénes somos? ¡Venezuela! ¿Qué queremos? ¡Revocatorio!», gritaban los participantes en la marcha, 2.000 de acuerdo con el parte de la Policía, según fuentes de la Delegación del Gobierno en Madrid, y 5.000, de acuerdo con la organización. Alberto Pérez, del partido Voluntad Popular y organizador de lo que se ha dado en llamar «la toma de Madrid», aseguró a ABC que desde la capital de España se ha enviado un mensaje al pueblo venezolano para que sepan se está «con ellos, para luchar por la libertad». «Qué lección de democracia estáis dando al mundo. Por más que os provocan, seguís pegados a la democracia»José Ramón García-Hernández Entre quienes tomaron la palabra al cierre de la manifestación en la plaza de Ópera había representantes de distintos partidos políticos españoles, en concreto el PP, el PSOE, Ciudadanos, UPyD y Vox. No hubo, en cambio, ningún miembro de Podemos, formación contra la que durante el acto se lanzaron críticas por su cercanía al régimen bolivariano. «Vamos a seguir luchando para que el chavismo no llegue a España», dijo desde una tarima Eudoro González, diputado por Primero Justicia en la Asamblea Nacional y secretario internacional de esta formación. «Venezuela sí importa», dijo la presidenta de la organización cívica Libres e Iguales y ex diputada del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, que aseguró que ?a algunos les importaba cuando iban a asesorar y cobrar?, palabras a las que siguieron gritos de ?¡Fuera Podemos!? por los manifestantes. Por su parte, la portavoz de Ciudadanos en el Ayuntamiento de Madrid, Begoña Villacís, dijo no querer imaginar ?que la oposición se tenga que pagar con cárcel?, en alusión a lo que sucede ahora en Venezuela. «Los españoles están de vuestro lado», aseguró a los venezolanos que la escuchaban. «Qué lección de democracia estás dando al mundo», dijo a su vez José Ramón García-Hernández, secretario de Relaciones Internacionales del PP. «Por más que os provocan -continuó-, seguís pegados a la democracia». Miguel Ángel Gutierrez, Begoña Villacís y José Ramón García-Hernández, en la marcha- EFE Al principio de la marcha se pudo ver al concejal socialista Antonio Miguel Carmona, que fue increpado por algunos de los asistentes por entender que su partido apoyaba al gobierno de Maduro y que le han recordado las visitas del ex presidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero al dirigente chavista. Carmona, sin embargo, ha defendido que su presencia obedecía a que los socialistas «están en contra de aquellos que tienen presos políticos de manera injustificada» y «nítidamente a favor de la democracia en Venezuela». Sin embargo, Carmona no intervino en el cierre del acto, sino que lo hizo el secretario federal de Cultura y Movimientos Sociales del PSOE, Ibán García del Blanco. En la marcha participaron numerosos venezolanos que tuvieron que salir del país por problemas políticos. Es el caso de Marcelino Lunar, de 40 años, un investigador que perdió su trabajo en un centro público por pedir con su firma el referéndum en 2004 contra el ahora fallecido Hugo Chávez y llegó a España en 2005. «Igual están haciendo ahora», asegura a ABC en referencia a las acciones de los opositores para pedir el revocatorio.
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