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Noticias de relaciones internacionales

12-06-2018 | Fuente: abc.es
Trump y Kim Jong-un abren en Singapur una nueva era de entendimiento
Estados Unidos y Corea del Norte abren este martes en Singapur una nueva era de entendimiento con la histórica cumbre entre el presidente Donald Trump y el joven dictador Kim Jong-un. Si este se compromete a su desnuclearización, la Casa Blanca le asegura que no intentará derrocar su anacrónico régimen comunista, el más represivo del mundo. Así lo avanzó este lunes el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, tras una intensa jornada de reuniones de ambas delegaciones para cerrar los últimos detalles de la cumbre. «Estamos preparados para llevar a cabo acciones que les proporcionarán la suficiente certeza para estar cómodos con la desnuclearización, porque no terminará mal para ellos. De hecho, es justo lo contrario, ya que les llevará a un mejor y más brillante futuro para el pueblo norcoreano», anunció Pompeo en una rueda de prensa emitida por televisión. Además, destacó que serán «medidas únicas», porque «el concepto para estas discusiones es radicalmente distinto a los de antes». El primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, recibe a Trump antes de la cumbre - Efe Aunque Pompeo insistió en «la completa, verificable e irreversible desnuclearización» de Corea del Norte, parece que la Casa Blanca ha cedido ante las demandas del régimen de Kim Jong-un, que pretende inaugurar «una nueva época» en las relaciones entre ambos países, enemigos desde los primeros compases de la Guerra Fría. Rebajando las elevadas expectativas que había generado, no se esperan grandes resultados concretos de este encuentro histórico entre Trump y Kim Jong-un, el primero de los mandatarios de EE.UU. y Corea del Norte. Como predijo Pompeo, será «el principio de un largo, complicado y arriesgado proceso». Según «The New York Times», en la declaración que suscriban Trump y Kim Jong-un tras su encuentro se prevén tres secciones: una relacionada con la desnuclearización, otra con las garantías de seguridad de EE.UU. a Corea del Norte y la última sobre los pasos a tomar por ambas partes. Pero no está claro si dicho comunicado conjunto incluirá un calendario para la desnuclearización de Pyongyang, un inventario detallado de su arsenal atómico o una referencia a las sanciones económicas internacionales que el régimen de Kim Jong-un quiere levantar. «Después de las numerosas crisis que ha habido en los últimos años, sobre todo desde 2013, el mero hecho de que ambos se sienten en la misma mesa para dialogar es algo histórico, suficiente para llamarlo un éxito», analizó ayer en un coloquio de expertos Kim Joonhyung, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Global Handong de Corea. A su juicio, «la desnuclearización es un agujero negro que lo absorbe todo, pero estamos ante algo mucho mayor: un proceso de paz». Coincidió con él John Delury, profesor de la Universidad de Yonsei, quien cree que «la desnuclearización es clave, pero lo más importante es que haya un cambio en las relaciones entre EE.UU. y Corea del Norte». Para el experto, «lo más interesante será ver el lenguaje del comunicado final, su espíritu y lo que estén dispuestos a revelar a su público». Kim Jong-un, el pasado domingo antes de partir desde Corea del Norte hacia Singapur - Efe Aunque en los últimos días se había especulado con que Trump y Kim Jong-un podrían firmar un tratado de paz que pusiera fin oficialmente a la guerra de Corea, que acabó en 1953 solo con un alto el fuego, tal posibilidad parece descartarse. De hecho, está previsto que su encuentro dure solo por la mañana y que el dictador norcoreano vuele de regreso a Pyongyang por la tarde, mientras que el presidente estadounidense se marchará de Singapur por la noche. Pero todo puede ocurrir en una cumbre cuya negociación ha estado llena de giros y sorpresas, ya que el propio Trump llegó a cancelarla el pasado 24 de mayo. A los dos días, siguió organizándola con Kim Jong-un gracias a la mediación del presidente surcoreano, Moon Jae-in, auténtico muñidor de esta distensión. Moon rebaja la euforia Desde Seúl, Moon intentó ayer templar los ánimos para rebajar la euforia de cara a la cumbre. «La relación de hostilidad profundamente arraigada y el asunto nuclear norcoreano no se pueden resolver con una sola acción a través de un encuentro entre dirigentes», advirtió en un encuentro con sus secretarios presidenciales. Consciente de las dificultades, Moon dejó claro que «incluso aunque los dos mandatarios hayan iniciado el diálogo por la puerta grande, puede que necesitemos un largo proceso que puede llevar un año, dos o más para resolver completamente los temas a tratar». Para llegar hasta esta cumbre de Singapur, han confluido varios factores. Entre ellos destacan las sanciones internacionales, que habrían afectado al sensible crecimiento experimentado en los últimos años por la todavía precaria economía norcoreana. Junto a las crecientes amenazas de Trump, que parecen haber convencido a todo el mundo de que era capaz de comenzar una guerra con devastadoras consecuencias atómicas, el factor más importante para la vuelta al diálogo ha sido el éxito del programa militar norcoreano. Con seis pruebas nucleares desde 2006 e innumerables ensayos de misiles, algunos capaces de alcanzar en teoría suelo estadounidense, el régimen de Pyongyang tiene ahora mejores cartas para arrancarle concesiones al presidente Trump.
11-06-2018 | Fuente: abc.es
EE.UU. ofrecerá garantías de seguridad a Corea del Norte a cambio de su desnuclearización
En su cumbre de mañana en Singapur, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, garantizará al dictador de Corea del Norte, Kim Jong-un, que no intentará derrocar su régimen a cambio de su desnuclearización. Así lo ha avanzado este lunes el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, abriendo una nueva era de entendimiento con el régimen comunista de Pyongyang. «Estamos preparados para llevar a cabo acciones que les proporcionarán la suficiente certeza que les permita estar cómodos con la desnuclearización, que no terminará mal para ellos. De hecho, es justo lo contrario, ya que lleva a un mejor y más brillante futuro para el pueblo norcoreano», anunció Pompeo en un encuentro con periodistas emitido por televisión. Además, destacó que serán «medidas únicas» porque «el concepto para estas discusiones es radicalmente distinto a los de antes». Aunque Pompeo insistió en «la completa, verificable e irreversible desnuclearización» de Corea del Norte, parece que la Casa Blanca ha cedido ante las demandas del régimen de Kim Jong-un, que pretende inaugurar «una nueva época» en las relaciones entre ambos países, enemigos desde los primeros compases de la Guerra Fría. Rebajando las elevadas expectativas que había generado, no se esperan grandes resultados concretos de este encuentro histórico entre Trump y Kim Jong-un, el primero que celebrarán los mandatarios en el poder de EE.UU. y Corea del Norte. Como predijo Pompeo, será «el principio de un largo, complicado y arriesgado proceso». Lo que no está claro es si la declaración que ambos suscriban al final de su reunión incluirá un calendario para la desnuclearización de Pyongyang, un inventario detallado de su arsenal atómico o una referencia a las sanciones económicas internacionales que el régimen de Kim Jong-un quiere levantar. «Después de las numerosas crisis que ha habido en los últimos años, sobre todo desde 2013, el mero hecho de que ambos se sienten en la misma mesa para dialogar es algo histórico, suficiente para llamarlo un éxito», analizó ese lunes en un coloquio de expertos Kim Joonhyung, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Global Handong de Corea. A su juicio, «la desnuclearización es un agujero negro que lo absorbe todo, pero estamos ante algo mucho mayor: un proceso de paz». Cambio de relaciones Coincidió con él John Delury, profesor de la Universidad de Yonsei, quien cree que «la desnuclearización es clave, pero lo más importante es que haya un cambio en las relaciones entre EE.UU. y Corea del Norte». Para este reputado experto, «lo más interesante será ver el lenguaje del comunicado final, su espíritu y lo que estén dispuestos a revelar a su público». Aunque en los últimos días se había especulado con que Trump y Kim Jong-un podrían firmar un tratado de paz que pusiera fin oficialmente a la guerra de Corea, que acabó en 1953 solo con un alto el fuego, tal posibilidad parece descartarse. De hecho, está previsto que su encuentro dure solo por la mañana y que el dictador norcoreano vuele de regreso a Pyongyang por la tarde, mientras que el presidente estadounidense se marchará de Singapur por la noche. Pero todo puede ocurrir en una cumbre cuya negociación ha estado llena de giros y sorpresas, ya que el propio Trump llegó a cancelarla para luego seguir organizándola con Kim Jong-un gracias a la mediación del presidente surcoreano, Moon Jae-in, auténtico muñidor de esta distensión. De momento, lo único que está confirmado es que ambos se encontrarán en el lujoso Hotel Capella, en la pequeña isla de Sentosa, a partir de las nueve de la mañana (tres de la madrugada, hora peninsular española). Sin traductores de por medio, Trump y Kim Jong-un hablarán cara a cara para cerrar el último conflicto que queda de la Guerra Fría y abrir una nueva etapa de entendimiento entre EE.UU. y Corea del Norte.
11-06-2018 | Fuente: elpais.com
El Mundial de fútbol corona al ?zar? Putin
Tras un periodo de dificultad, el líder ruso recobra fuerza gracias a la división en Occidente, el éxito en Siria, la subida del crudo y mejores relaciones internacionales
11-06-2018 | Fuente: abc.es
«Lo mínimo es un acuerdo de paz que ponga fin oficialmente a la Guerra de Corea»
Parag Khanna recibe a ABC en una popular cafetería en los bajos de «Capital Tower», uno de los rascacielos más altos de Singapur, no muy lejos de donde se instalará el centro de prensa que acogerá a los más de 2.000 periodistas que se han acreditado para cubrir la cumbre entre el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el Presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un. Autor de numerosos libros de relaciones internacionales, exasesor de Obama y actual consejero del Gobierno de Singapur, Parag Khanna es consciente de vivir un momento histórico y confía en que la cumbre del día 12 sea el inicio del fin de las hostilidades entre Corea del Norte y el resto del mundo. ¿Qué expectativas tiene del encuentro entre Trump y Kim Jong-un? Para que esta cumbre se considere un éxito, lo mínimo es que haya una declaración oficial que ponga fin a la Guerra de Corea (1950-1953). Puede ocurrir que quede en una Declaración de intenciones que abra el proceso para la firma de un Tratado o bien ? aunque me parece más improbable - que tengan un Tratado preparado para su ratificación en Sentosa (la isla de Singapur donde tendrá lugar la reunión). Solamente un Acuerdo de Paz puede llevar a la desnuclearización de Corea del Norte, tal y como exige Estados Unidos y, al mismo tiempo, a la desmilitarización de Corea del Sur, demandada por el régimen de Kim Jong-un, y en línea, por otra parte, con la estrategia de Trump de reducir el coste en defensa y replegar las tropas americanas en el exterior. ¿Cuáles han sido las circunstancias que han favorecido un encuentro hasta ahora considerado «imposible» por todas las partes? Si uno observa la cronología de los acontecimientos, todo empieza cuando Estados Unidos declara que quiere instalar el Sistema de Defensa Terminal de Área a Gran Altitud en Corea del Sur, al que se opone abiertamante el propio Presidente de este país, Moon Jae-in. Es, de hecho, el presidente surcoreano el que da los primeros pasos de acercamiento al régimen de Pyongyang. Trump se da cuenta de que la estrategia de aislamiento de Corea del Norte no estaba funcionando y no tiene más opciones que seguir la política de apertura iniciada por Moon Jae-in. Ahora bien, éste ha preferido dar todo el crédito del encuentro a Trump quien, por supuesto, va a intentar capitalizar al máximo. Usted trabajó como asesor de Obama. ¿Por qué nunca intentó un acercamiento a Corea del Norte durante su Administración? Obama heredó una situación de deterioro total en las relaciones entre Estados Unidos y Corea del Norte, al que su antecesor el presidente Bush había situado en el «eje del mal». Esto permitió al régimen norcoreano avanzar en su programa nuclear, lo que hacía muy dificil para Obama iniciar cualquier tipo de diálogo. ¿Dónde queda China, tradicional aliado de Corea del Norte, en esta ecuación? China ha provisto los principales recursos al régimen y a la población de Corea del Norte durante años, por encima incluso de las sanciones establecidas por Naciones Unidas. Ahora bien, a China lo que le interesa es hacer negocio y sabe que la apertura del régimen permitirá inundar el país con su industria, sus trabajadores, sus fábricas, etc. En seis meses, ya lo veremos, la mayor parte de la población norcoreana, dispondrá de un teléfono móvil. Y no será sino el principio. El único que es reticente al cambio de status quo es Japón, pero será imposible para el país nipón quedarse atrás. ¿Considera que este encuentro podría conducir a la reunificación de las dos Coreas? En Alemania, la reunificación llevó sólo un año tras la caída del Muro de Berlín. Aquí, y dependiendo de las condiciones del Tratado, no pasará antes de un plazo de cinco años. A medio plazo, habrá un sólo país con dos capitales, Seúl y Pyongyang. Para Corea del Sur, obviamente, tendrá un coste económico pero, en realidad, no cuesta tanto elevar el nivel económico de un país como Corea del Norte, con 25 millones de habitantes e impresionantes recursos naturales. Y el dinero de todo el mundo está ahí preparado para ayudar a la reunificación. Parag Khanna, el asesor de Obama que optó por la «ciudad del futuro» Parag Khanna (Kanpur, India, 1977) es uno de los principales expertos mundiales en geoestrategia internacional. Su infancia transcurrió entre Emiratos Árabes, Alemania y Estados Unidos, donde comenzó su carrera profesional. Trabajó como asesor de política exterior para el expresidente Obama y sirvió en Irak y Afganistán como consejero de las Fuerzas de Operaciones Especiales de Estados Unidos. En la actualidad, presta servicios de asesoramiento a distintos gobiernos del mundo y se sienta en diversos comités del Gobierno de Singapur, país al que se trasladó hace unos años para «vivir el futuro». Asimismo, es miembro de la distinguida Facultad de Políticas Lee Kuan Yew, en la Universidad Nacional de Singapur. Es, además, autor de numerosos libros sobre las relaciones de poder, en los que analiza los recientes cambios acaecidos en la estructura internacional y el nuevo protagonismo adquirido por el continente asiático. Su próximo libro, «El futuro es Asia», verá la luz el año que viene. En su opinión, «la cumbre Trump-Kim Jong-un es un signo más de la importancia de esta región en el nuevo balance de fuerzas».
07-06-2018 | Fuente: abc.es
La apertura de Rusia a Italia puede romper el equilibrio de la Unión Europea
Con su apertura a la Rusia de Putin, el nuevo gobierno populista italiano puede crear un terremoto en las relaciones exteriores, no solo de Italia, sino también en la europeas. Para todos los analistas extranjeros y las cancillerías europeas, la parte más significativa del primer discurso del jefe del gobierno italiano, Giuseppe Conte, en el Parlamento, ha sido su neta apertura a Rusia. Una apertura que conlleva la idea de levantar las sanciones económicas que en el 2014 la Unión Europa impuso, con el apoyo de Estados Unidos, a Moscú después de la ocupación militar rusa de Crimea, lo que supuso un atentado a la soberanía e integridad territorial de Ucrania. Fue muy pobre la explicación del profesor Giuseppe Conte sobre política exterior, sin explicar con precisión la colocación internacional de Italia. Como no podía ser menos, mostró su adhesión a la Alianza Atlántica, pero dedicó más espacio y con más énfasis a precisar que Italia está también con Rusia: «Tenemos la intención de reiterar la convencida pertenencia de nuestro país a la Alianza Atlántica, con los Estados Unidos de América como aliado privilegiado», dijo. A continuación, añadió un párrafo importante para confirmar con fundamento una línea pro-rusa de Italia que nunca fue tan clara y explícita: «Seremos autores de una apertura a Rusia, que ha consolidado en los últimos años su papel internacional en varias crisis geopolíticas. Nos haremos promotores de una revisión del sistema de sanciones, a partir de las que corren el riesgo de mortificar a la sociedad civil rusa». Italia se distancia de sus aliados Obviamente, con este nuevo enfoque en la política exterior, el nuevo gobierno populista italiano se separa de la línea de una acción común europea frente a la Rusia de Putin. Nadie considera que es un tema baladí, porque Italia es la tercera economía de la eurozona y juega un papel fundamental en el Mediterráneo por su posición estratégica. El gran inspirador de este cambio es el ministro del Interior, Matteo Salvini, en su condición de secretario de la Liga Norte, de extrema derecha. Se sabe que el profesor Conte actúa como portavoz del programa de gobierno ?él mismo se definió «garante del contrato»? firmado por el líder del antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5E) y el propio Salvini, ambos vicepresidentes del gobierno. Factor ruso El factor Rusia está desde hace tiempo en la política interna italiana, con la mirada de Moscú puesta en los movimientos antisistema y populistas. Ante las elecciones italianas del 4 de marzo, Europa y Estados Unidos tenían interés en una victoria de los partidos tradicionales, ya fueran de izquierda o de derecha, mientras sentían gran temor por que ganaran los populistas y antisistema. La posición de Moscú era diametralmente opuesta: ansiaba la victoria de la Liga Norte de Matteo Salvini y del M5E. Ya durante la campaña, actores rusos ejercitaron influencia a través de las redes sociales para favorecer un resultado que creara un terremoto político e inestabilidad interna y externa. Esa «influencia perversa» rusa en la web se evidenció en las elecciones presidenciales de Estados Unidos y de Francia, en los comicios generales de Alemania e incluso en el Brexit de Reino Unido. Cabe añadir otro factor decisivo para explicar el interés y la presencia de Rusia en la política italiana: La Liga Norte tiene una especial relación con el partido Rusia Unida, el principal partido político ruso del que es líder indiscutible Vladímir Putin. Esa relación de la Liga y Rusia Unida se concretó con la firma de un acuerdo en Moscú entre Salvini y el partido de Putin el 6 de marzo 2017. Salvini se comprometió entonces a «facilitar» la cooperación multilateral entre la Federación Rusa y la República italiana con un «acuerdo histórico». No puede sorprender ahora el discurso del nuevo primer ministro italiano, a la luz de lo que revela ese acuerdo entre la Liga y Rusia Unida: «Se consultarán y se intercambiarán informaciones sobre temas de actualidad, sobre las relaciones internacionales y desarrollo económico». Fue un acuerdo suscrito con la esperanza de convertirse en poco tiempo en «una relación entre dos fuerzas políticas de gobierno», sobre la base del común denominador de todos los movimientos nacional-populistas: «La soberanía estatal». Salvini precisó entonces en su página de Facebook los temas que trató con sus interlocutores rusos en Moscú: «Lucha a la inmigración clandestina y al terrorismo islámico, pacificación de Libia y final de las sanciones contra Rusia, que han costado a Italia 5.000 millones de euros y miles de puestos de trabajo perdidos». Precisamente, este punto, el levantamiento de las sanciones, es clave y central para el gobierno ruso, hasta el punto de constituir una cuestión fundamental en todos los encuentros que Rusia Unida ha tenido con todos los partidos populistas europeos. No pasó desapercibido aquel acuerdo Liga-Rusia Unida para algunos medios, en particular para el prestigioso diario «Financial Times»: «Ese acuerdo es un tentativo más del Kremlin para desarrollar relaciones formales con grupos populistas con vistas a las elecciones que se desarrollarán en los próximos meses y en las que los grupos de extrema derecha aumentarán su consenso». Hasta entonces, solo el Partido de la Libertad austriaco de Heinz-Cristian Strache, con un pasado de neonazi, actualmente vicecanciller, había hecho algo parecido, llegando incluso a «hermanarse» con Moscú en el 2016. El aliado de Putin en Viena Seguramente no fue casual que, en coincidencia con el discurso de Giuseppe Conte en el parlamento italiano, apareciera en Viena Vladimir Putin. El presidente ruso se entrevistó con el canciller Sebastian Kurz, desde siempre muy partidario de la necesidad de aproximarse a Rusia, como su vicecanciller, el populista Heinz-Christian Strache, de extrema derecha. Oficialmente, Putin visitó Viena en coincidencia con el 50º aniversario del acuerdo todavía en vigor entre Austria y la entonces Unión Soviética sobre suministro de gas natural. Esto solo era una justificación. El verdadero motivo del viaje de Putin a Viena residió en que Austria inicia el próximo mes el semestre de presidencia de la Unión Europea. Austria, al contrario que la mayor parte de los gobiernos europeos y occidentales que han decidido distanciarse de Moscú, prefiere estar abierta al diálogo con el Kremlin. El canciller Kurz ha subrayado que Viena quiere ser «un puente entre este y oeste». Pero Vladimir Putin va más allá: abre dos puertas en la Unión Europea con dos gobiernos filorusos, pero sobre todo su interés está en Italia, un aliado estratégico en el Mediterráneo. Plan desestabilizador «Por su parte, el gobierno de Roma tiene a alguien que le cubre las espaldas en su confrontación/choque que se perfila con la Unión Europea», escribe el diario «La República», preguntándose si Matteo Salvini es consciente de «cuánto puede ser desestabilizador su modo de proceder, aunque quizás sea el resultado que pretende Salvini». El líder de la Liga cuenta además con las simpatías de los países nacionalistas del Grupo de Visogrado (Hungría, polonia, la República Checha y Eslovaquia). Preocupa la nueva orientación del gobierno italiano, que podría liderar el grupo de países pro-rusos, en un contexto de tensión internacional y de guerra comercial que podría agravarse. La Comisión Europea aprobó ayer aranceles aduaneros a una lista de productos estadounidenses, en represalia por los aranceles del presidente Donald Trump al aluminio y el acero europeos. La inminente cumbre del G7 y la próxima de la OTAN, a mitad de julio en Bruselas, despiertan hoy la atención mundial. Y los ojos de los líderes presentes observarán sobre todo a Italia.
05-06-2018 | Fuente: abc.es
Monti advierte al nuevo Gobierno italiano que sea más realista
El Gobierno italiano, presidido por el profesor Giuseppe Conte, obtiene la confianza del Senado con 171 votos a favor, 117 en contra, y 25 abstenciones. Conte, colocado en la jefatura del gobierno por el líder del antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5E), Luigi Di Maio, y el secretario de la Liga Norte, de extrema derecha, Matteo Salvini, ha elogiado al populismo: «¿Populismo? Nosotros escuchamos a la gente». En su discurso de 75 minutos al Senado, Conte ha intentado contentar a los dos partidos populistas que forman su gobierno. Olvido de los derechos civiles Giuseppe Conte ha hecho hincapié en los derechos sociales, pero no ha hecho ninguna referencia a los derechos civiles. En su cajón ha dejado también olvidadas la cultura y la escuela. Y ha llamado muy especialmente la atención el que Giuseppe Conte apenas haya hablado de las relaciones internacionales de Italia: al capítulo exterior le ha dedicado cuatro palabras, y la mitad han sido para destacar la apertura hacia Rusia con la idea de un levantamiento de las sanciones económicas a Moscú. En definitiva, Conte, como se presumía no ha mostrado ninguna autonomía en su discurso, sino se ha limitado a seguir las indicaciones procedentes del programa que han acordado Matteo Salvini y Luigi Di Maio. Advertencias de Monti Entre los discursos que se han escuchado en el Senado ha llamado la atención el de un antecesor de Conte, otro profesor muy criticado por los populistas, Mario Monti, les ha pedido que sean «más humildad y realismo» en su relación con el país, o por el contrario corren el riesgo de sufrir «la humillación de la troika». «El Gobierno ?ha dicho Monti- encontraría mayor crédito si iniciara con más humildad y realismo. Además su gobierno nacería debilitado si otras fuerzas políticas no hubieran dado prueba de responsabilidad», subrayó, en referencia a los partidos políticos que le apoyaron en el 2011, cuando el país estaba al borde de la bancarrota. «Cualquier cosa que piensen de Forza Italia, Partido Democrático ?prosiguió Monti? durante más de un año apoyaron medidas que permitieron a Italia superar una terrible crisis financiera. Ustedes de la Liga Norte hicieron en el Parlamento y en el país una dura oposición y el Movimiento 5 Estrellas difundía en modo cínico tesis que estaban en contraste con la realidad?. Concluyó Monti insistiendo en que lo decía «no por provocación, sino por sentido del deber: No está excluido que Italia tenga que sufrir la humillación de la Troika. Hoy la prima de riesgo está a 235 puntos, el de España a 98».
01-06-2018 | Fuente: abc.es
Venezuela califica de «amenaza» la llegada de Colombia a la OTAN
Después de dos períodos consecutivos al frente del Gobierno, Juan Manuel Santos se marchará de la Casa de Nariño con dos recientes victorias: el ingreso de Colombia en la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Hace días se conoció que el país suramericano formalizaría su incorporación como «socio global» de la organización, con lo que se convierte en el primer país de América Latina en ser parte de ese bloque. Ayer, Juan Manuel Santos se reunió con el secretario general de la OTAN, el noruego Jens Stoltenberg, en Bruselas para oficializar el estatus de la nación. En el acto, también participó el ministro de la Defensa de Colombia, Luis Carlos Villegas, que declaró a ABC que «la alianza con la OTAN nos permite participar en la lucha contra el crimen organizado, el narcotráfico, el terrorismo urbano, entre otros ámbitos. Sin embargo, no buscamos una intención bélica. No somos un peligro para ningún país de la región». Oana Lungescu, portavoz de la OTAN, explicó por su parte que la cooperación con Colombia se ha desarrollado desde 2013 y que la Alianza «ayuda a las naciones a construir una mayor transparencia en las cuentas de las instituciones militares». Asimismo, aseguró que ser socio de a OTAN permite el intercambio para que las Fuerzas Armadas reciban entrenamiento militar, como en efecto Colombia hace desde hace algunos años en Alemania e Italia. Amenaza directa Con la adhesión de Colombia como «socio global», la OTAN pisa fuerte en el interior de América Latina. Venezuela, su gran vecino, con quien comparte una frontera de 2.200 kilómetros, es uno de sus mayores adversarios en la región. Junto a Cuba, protagoniza el repudio de los países bolivarianos a la nueva alianza, por considerar que «se abre una puerta a la injerencia militar extranjera» como lo es de facto hoy la presencia de tropas estadounidense en territorio colombiano. A través de un comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores, Nicolás Maduro rechazó el anuncio realizado por su homólogo Juan Manuel Santos, y aseguró que se trata de una «alianza militar externa con capacidad nuclear, lo que constituye a todas luces una seria amenaza para la paz y la estabilidad de la región». El Gobierno Bolivariano de Venezuela denuncia la intención de las autoridades colombianas de introducir en América Latina una alianza militar externa con capacidad nuclear, ante el ingreso de ese país como socio global en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) pic.twitter.com/gMkCofG3Uv? Jorge Arreaza M (@jaarreaza) 26 de mayo de 2018El Gobierno de Maduro ve con preocupación que Colombia, después de medio siglo de lucha contra las guerrillas, comience a cooperar y compartir información con los países del pacto del Atlántico Norte sobre narcotráfico, terrorismo y crimen organizado. Así como el hecho de que las Fuerzas Armadas de Colombia continúen con los entrenamientos militares en el extranjero y de esa manera, se potencie su ejército frente al resto de la región. Estrecha relación El abogado venezolano especialista en Relaciones Internacionales de la Universidad Católica Andrés Bello, Mariano de Alba, explicó a ABC que la entrada de Colombia en la OTAN demuestra la estrecha relación con países europeos, y que a partir de ahora tendrá acceso a técnicas militares que pueden «despertar cierta incomodidad en la región». Sin embargo, de Alba señaló que bajo el estatus privilegiado que alcanzó Colombia no es aplicable el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, que prevé que algún tipo de ataque armado contra un miembro de la OTAN será considerado como un ataque dirigido a todos y, en consecuencia, responderán de forma colectiva. «Que colaboren de manera más directa no signifca el traslado de tropas o bases militares a Colombia», aseguró el abogado internacionalista. Asimismo, comentó que la nación suramericana no viola níngun tratado internacional, en especial el tratado para la Proscripción de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (Tlatelolco), que establece «una zona de paz libre de armas nucleares». Colombia se convirtió oficialmente en socio global compartiendo este estatus con países como Afganistán, Australia, Irak y Corea del Sur. En 2015, el Gobierno de Santos contribuyó con un barco a la «Operación Ocean Shield» para contrarrestar la piratería en el Cuerno de África. Este fue un paso importante para la cooperación ante un desafío de seguridad internacional.
13-03-2018 | Fuente: elpais.com
?Incluso Trump reconoce que gane quien gane no podemos darle la espalda a México?
EE UU tiene mucho en juego en el país vecino, advierte el experto estadounidense en relaciones internacionales
24-02-2018 | Fuente: as.com
Butragueño: "El gol de Benzema le sube la moral"
"Teniendo en cuenta todo lo que se nos viene, es una noticia estupenda", dijo el director de relaciones internacionales después de la victoria blanca.
03-02-2018 | Fuente: abc.es
Londres busca algún nexo de libremercado con la UE tras el Brexit
El Reino Unido tiene una gran decisión por delante que puede afectar en mayor o menor medida a su economía, y es la de permanecer de alguna forma en el mercado único y la unión aduanera con el resto de Europa tras el Brexit. Los informes filtrados esta semana y realizados por el propio Gobierno de Theresa May ya avanzan que sea cual sea el escenario, el PIB británico saldrá perdiendo. A pesar de eso, la primera ministra británica y parte de su Ejecutivo siguen manteniendo que al salir de la Unión Europea lo hacen con todas sus consecuencias, y esto significa abandonar las ventajas de permanecer en ese mercado único y en la unión aduanera. Una idea que confirmaron ayer tanto el portavoz de la primera ministra como el secretario de Relaciones Internacionales Liam Fox. Sin embargo, parece que las conversaciones internas dentro del Ejecutivo circulan en otro sentido. Según desveló el «Financial Times», altos cargos gubernamentales están considerando poder llegar a un acuerdo al menos para seguir permaneciendo en la unión aduanera, lo que permitiría cubrir el comercio de bienes con la Unión Europea. Algo que limitaría severamente la capacidad de Reino Unido para establecer otros acuerdos comerciales externos pero que ayudaría a resolver preocupaciones sobre la frontera con Irlanda y reduciría la necesidad de nuevos procedimientos aduaneros complejos que se deberían implantar. El propio Fox rechazó ayer esta idea al no ser «compatible con tener una política comercial independiente». Por el contrario, la primera ministra, durante su viaje a China y preguntada por esta cuestión, echó balones fuera y se negó a descartarlo del todo. Un tema, el de la futura relación comercial entre ambas partes, que estará ya sobre la mesa el próximo lunes cuando tenga lugar un encuentro en Londres entre el ministro para el Brexit, David Davis, y el negociador jefe de Bruselas, Michel Barnier. Los Veintisiete han ofrecido a Londres negociar un periodo de transición para adaptarse al Brexit hasta el 31 de diciembre de 2020 manteniendo el status quo pero sin que Reino Unido tenga voto ni presencia en las instituciones comunitarias. Es decir, Londres tendrá que seguir cumpliendo las normas europeas -incluidas las que se pacten en este periodo de transición- y respetando la competencia del Tribunal de Justicia de la UE, así como las cuatro libertades fundamentales, entre ellas la libre circulación de personas, dado que Reino Unido seguirá durante este periodo en el mercado interior y la unión aduanera. Theresa May, ha advertido de que no contempla que las negociaciones con la Unión Europea para fijar un periodo de transición tras el Brexit lleven a reconocer los mismos derechos a los europeos que lleguen a Reino Unido después de su salida del bloque.