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Noticias de relaciones bilaterales

03-02-2017 | Fuente: abc.es
Hollande pide en la UE definir una postura común ante Trump
El presidente de Francia, François Hollande, ha avisado a sus socios europeos de que no podrá haber un «futuro con Trump si no se define en común», en alusión a los países del Este que se han mostrado próximos a la política del nuevo inquilino de la Casa Blanca. «Quienes quisieran tejer relaciones bilaterales con Estados Unidos serán, lógicamente, bien entendidos entre su opinión pública, pero no habrá un futuro con Trump si no se define en común», ha defendido Hollande ante la prensa en La Valeta (Malta), a su llegada a una cumbre informal de los Veintiocho. El mandatario francés ha subrayado la «solidaridad» y los valores europeos como claves para el futuro del proyecto europeo y ha dicho que, si bien es «normal» que cada uno hable con Washington, ha de ser desde un prisma común. «Lo que importa es la solidaridad dentro de la Unión Europea, no imaginar algún tipo de protección exterior, existe la Alianza exterior, pero no puede ser la única», ha insistido, para después advertir de que «quién sabe qué piensa» el nuevo presidente de Estados Unidos sobre la Alianza. Merkel pide más defensa También ha apuntado la «necesidad» de que Europa asegure su propia defensa dentro del marco de la OTAN y defender los intereses comerciales cuando «son amenazados"», al tiempo que ha abogado por que la potencia «económica» que encarna la UE sea también una potencia «política, al servicio de la paz». Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, ha recalcado que «es Europa la que tiene su propio destino en las manos» y «la que debe definir el papel que desempeña en el mundo». La canciller rechazó referirse al presidente estadounidense y agregó que en la cumbre «la prioridad es hablar sobre Europa y no sobre otras partes del mundo». Recordó que el tema principal que abordarán los líderes europeos es la crisis de los refugiados y, sobre todo, la situación en el Mediterráneo y en Libia, país que necesita una «situación estable».
03-02-2017 | Fuente: abc.es
Putin acusa a Ucrania de agravar «premeditadamente la situación» para mejorar su diálogo con Trump
El presidente ruso, Vladímir Putin, estuvo ayer en Budapest para reunirse con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, su principal aliado y ariete en la Unión Europea. Es la tercera reunión que mantienen ambos mandatarios en los últimos tres años y, según reconoció hace unos días el portavoz del Gobierno magiar, János Lázár, Putin y Orbán se proponen dar prioridad a las relaciones bilaterales por encima de los compromisos multilaterales, en aparente alusión a las obligaciones que emanan de la pertenencia a la UE. «Este será un año importante desde el punto de vista de la política exterior, no sólo por la elección de Donald Trump y el Brexit. Llega la era de la cooperación bilateral en sustitución de la cooperación multilateral», considera Lázár. Exactamente el mismo pensamiento expresó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. Y es que Orbán está deseando levantar las sanciones impuestas a Rusia por la anexión de Crimea y la ayuda a los separatistas del este de Ucrania para que el Kremlin elimine a su vez el embargo decretado como represalia contra los productos agroalimentarios europeos. Esta cuestión estuvo ayer muy presente en las conversaciones entre Putin y Orbán. El Ejecutivo húngaro se queja de que las exportaciones a Rusia han caído un 50% en los últimos tres años, perjudicando a diversos sectores productivos del país. Según dijo ayer Orbán en su rueda de prensa conjunta con Putin, «llevar los conflictos de otra naturaleza al ámbito de la economía causa únicamente pérdidas». Impulsar proyectos económicos bilaterales Otros propósitos del presidente ruso en Hungría, según el departamento de prensa del Kremlin, son «impulsar proyectos conjuntos de envergadura en el ámbito económico-comercial» e «intercambiar opiniones sobre diversos asuntos de actualidad internacional», incluido el rebrote de violencia en Ucrania. A este respecto y pese a que fueron los rebeldes separatistas los que violaron el alto el fuego atacando el pasado fin de semana la localidad de Avdéyevka (Donetsk), Putin fustigó a las autoridades ucranianas en su comparecencia con Orbán asegurando que están «agravando premeditadamente la situación» en el este de Ucrania para lograr ser oídos por el nuevo presidente norteamericano, Donald Trump. «Deben asentar las relaciones con Washington y a través de un conflicto siempre es mejor (..) es más fácil involucrar a la nueva Administración -norteamericana- en la resolución del problema ucraniano y abrir así algún tipo de diálogo», afirmó el presidente ruso. El jefe del Gobierno húngaro, por su parte, llamó al establecimiento de unas buenas relaciones con el gigante euroasiático, que incluiría lógicamente el levantamiento de las sanciones. Según su opinión, «en la región occidental del continente europeo está muy de moda ahora la política antirrusa». Ambos dirigentes han prorrogado el actual acuerdo con el gigante energético Gazprom para el suministro de gas ruso a Hungría hasta 2021. También convinieron en ultimar el proyecto para la ampliación de la central nuclear de Paks, que deberá estar completamente lista, según Orbán, el año que viene gracias a la ayuda de Rusia. El costo de la obra se calcula en cerca de 12.000 millones de euros, el 80% de los cuales serán financiados por Moscú. Admiración mutua Orbán y Putin se profesan una gran admiración mutua y tienen numerosos puntos en común. Los dos admiran al nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, por defender el derecho de cualquier país a poner por delante de todo sus propios intereses. «Hemos recibido el permiso del mayor poder del mundo para poner nuestros intereses en primer lugar», dijo el primer ministro húngaro el mes pasado durante una conferencia celebrada en el Banco Nacional de Hungría. Otro aspecto en el que coinciden es en el apoyo al dictador sirio, Bashar al Assad. Orbán ha hecho repetidos llamamientos a «cooperar» con Rusia en Siria. A su juicio, la mejor forma de reducir el flujo de refugiados a Europa es consiguiendo que en Siria se instale la paz.
02-02-2017 | Fuente: abc.es
Putin viaja a Hungría para instar a Orbán a levantar las sanciones
El presidente ruso, Vladímir Putin, llega este jueves a Budapest para reunirse con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, su principal aliado en la Unión Europea. Será la tercera reunión que mantienen ambos mandatarios en los últimos tres años y, según reconoció hace unos días el portavoz del Gobierno magiar, János Lázár, Putin y Orbán se proponen dar prioridad a las relaciones bilaterales por encima de los compromisos multilaterales, en aparente alusión a las obligaciones que emanan de la pertenencia a la UE. «Este será un año importante desde el punto de vista de la política exterior, no sólo por la elección de Donald Trump y el Brexit. Llega la era de la cooperación bilateral en sustitución de la cooperación multilateral», considera Lázár. Exactamente el mismo pensamiento ha expresado el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. Y es que Orbán está deseando levantar las sanciones impuestas a Rusia por la anexión de Crimea y la ayuda a los separatistas del este de Ucrania para que el Kremlin elimine a su vez el embargo decretado como represalia contra los productos agroalimentarios europeos. Esta cuestión estará muy presente en las conversaciones entre Putin y Orbán. El Ejecutivo húngaro se queja de que las exportaciones a Rusia han caído un 50% en los últimos tres años, perjudicando a diversos sectores productivos del país. En la nota de prensa facilitada por el Kremlin se subraya que otro de los objetivos del presidente ruso en Hungría es «impulsar proyectos conjuntos de envergadura en el ámbito económico-comercial» e «intercambiar opiniones sobre diversos asuntos de actualidad internacional», incluido el rebrote de violencia en Ucrania. El ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, dijo la semana pasada durante su visita a Moscú que en la capital húngara «esperan con impaciencia» la llegada de Putin. Moscú y Budapest ya delinearon, durante el viaje efectuado por Orbán a Rusia el 17 de febrero de 2016, un proyecto para ampliar la central nuclear de Paks y la posible compra de armamento ruso, algo que podría crear problemas a Hungría al ser miembro de la OTAN. Según el asesor de la Presidencia rusa, Yuri Ushakov, está pendiente también la firma de un acuerdo con el gigante energético, Gazprom, para aumentar el volumen actual de suministro de gas ruso a Hungría. Tanto Orbán como Putin admiran al nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, por defender el derecho de cualquier país a poner por delante de todo sus propios intereses. «Hemos recibido el permiso del mayor poder del mundo para poner nuestros intereses en primer lugar», dijo Orbán el mes pasado durante una conferencia celebrada en el Banco Nacional de Hungría. Otro aspecto en el que coinciden el primer ministro magiar y el presidente ruso es en el apoyo al dictador sirio, Bashar al Assad. Orbán ha hecho repetidos llamamientos a «cooperar» con Rusia en Siria. A su juicio, la mejor forma de reducir el flujo de refugiados a Europa es consiguiendo que en Sira se instale la paz.
01-02-2017 | Fuente: abc.es
México e Israel dan por zanjada la crisis diplomática que abrió un tuit de Netanyahu
El Gobierno mexicano ha notificado este miércoles a Israel que deja atrás la crisis diplomática bilateral que provocó este pasado fin de semana un polémico tuit del primer ministro, Benjamín Netanyahu, que se interpretó como una defensa del muro que EE.UU. pretende construir en la frontera. «El presidente (Donald) Trump tiene razón. Yo construí un muro a lo largo de la frontera sur de Israel. Paró la inmigración ilegal. Fue un gran éxito. Una gran idea», escribió Netanyahu en su cuenta oficial de Twitter. La polémica se desató y en posteriores declaraciones el primer ministro alegó que su mensaje había sido malinterpretado y acusó de ello a los medios de comunicación y medios «izquierdistas». La situación provocó que el martes el presidente de Israel, Reuvén Rivlin, llamara personalmente a su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto para zanjar la cuestión, lamentó el «malentendido», le pidió dejar atrás el episodio por el bien de las «estrechas relaciones bilaterales» entre ambos países y le reiteró la invitación que le hizo el pasado septiembre para que visite Israel. Finalmente, este miércoles el vicecanciller mexicano ha llamado al embajador (israelí en México) Yonathan Peled para «decir que podemos dejar atrás este malentendido y continuar con el fortalecimiento de las buenas relaciones entre los dos paíse», dijeron a Efe fuentes diplomáticas israelíes. Las fuentes diplomáticas consultadas por Efe se mostraron esperanzadas de que la visita pueda tener lugar este mismo año, aunque precisaron que no se ha fijado aún una fecha.
15-01-2017 | Fuente: elpais.com
Kosovo bloquea la entrada de un tren ?nacionalista? serbio
El incidente añade tensión a las relaciones bilaterales, dañadas por la reciente detención de un ex primer ministro kosovar a petición de Belgrado
13-01-2017 | Fuente: elpais.com
Obama pone fin a la política de ?pies secos, pies mojados? para los cubanos
La Habana saluda la decisión como?un importante paso en el avance de las relaciones bilaterales?
26-11-2016 | Fuente: abc.es
Una relación entre el abrazo y el recelo
Las relaciones entre España y Cuba durante el régimen castrista no han sido precisamente una balsa de aceite, tal vez porque la sensibilidad en nuestro país hacia la que fue última colonia española en América es mucho mayor que hacia otros países iberoamericanos. En los últimos cuarenta años ha habido de todo. Adolfo Suárez sorprendió con una visita a La Habana y Felipe González apostó por unas relaciones cordiales con Fidel Castro, con quien mantuvo largas conversaciones en Cuba y en 1986 asistió a una actuación del ballet Tropicana. Las fotos de ambos junto a las bailarinas coparon las portadas de los periódicos. Castro liberó al disidente Eloy Gutiérrez Menoyo, preso durante veinte años, y González accedió a firmar un acuerdo para que Cuba pagara una pequeña parte de las indemnizaciones a los españoles expropiados tras la revolución castrista. El dinero lo adelantó el Gobierno español y el dictador comenzó a pagar parte de la deuda en especies: jugo y pasta de guayaba, caramelos, miel, café, chatarra y sanitarios (inodoros, lavabos, etcétera). Nunca terminó de abonar lo estipulado. Pero Castr o siguió provocando a las autoridades españolas. Entre otras cosas, llamó «tipejo fascistoide» al presidente del Congreso, Félix Pons, y expulsó de Cuba a los senadores del PP Loyola de Palacio y Javier Cámara en el mismo aeropuerto de La Habana. El 13 de julio de 1990 estalló la «crisis de las embajadas», cuando un grupo de cubanos se refugió en la representación diplomática de España en La Habana. El régimen castrista calificó al ministro de Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, de «angustiado administrador colonial», entre otras lindezas. A la vez, logró introducir a nueve «topos» en la Embajada con la excusa de pedir también asilo político. La crisis duró 55 días. Castro prometió tramitar la marcha legal del país de los refugiados, pero no cumplió. Viaje de Castro a Galicia Mientras, Cuba dio acogida a un buen número de miembros de ETA, algunos de los cuales siguen allí. En 1992, la celebración de la Cumbre Iberoamericana en Madrid facilitó que Castro viajara a España y visitara la tierra de sus padres, en Galicia, donde Manuel Fraga le dispensó una gran recibimiento. Sólo dos años después, se produjo otro serio incidente en las relaciones bilaterales. Castro logró con sus presiones la dimisión del embajador español, José Antonio San Gil, que había mantenido contactos con grupos de disidentes. Ya con José María Aznar en La Moncloa, en 1996, Castro retiró el plácet que había dado al nuevo embajador en Cuba, José Coderch, porque éste declaró a ABC que la Embajada estaría abierta «de par en par» a la oposición. Aznar, al tiempo que dejaba claro a Fidel Castro en su encuentro en la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile que esperaba cambios democráticos en la isla, mantuvo la sede diplomática sin embajador durante cerca quinientos días; hasta que en abril de 1998 nombró a Eduardo Junco, tras una conversación telefónica con el presidente cubano. La firmeza del Gobierno hizo que las relaciones entraran por un nuevo cauce. En otoño, Castro fue a Oporto para la Cumbre Iberoamericana y allí se reunió con el Rey. Aznar, incluso, le invitó a viajar a Madrid y le recibió en La Moncloa. Ya en 1999 con motivo de la Cumbre de La Habana, Aznar se reunió allí con un grupo de disidentes. Lejos de mejorar, las relaciones se deterioraron aún más un año después durante la Cumbre Iberoamericana de Panamá, con un enfrentamiento velado entre Castro y Aznar, cuando el dictador cubano se negó a firmar un texto de condena contra ETA, si no se incluía también una condena a las que consideraba actividades terroristas de Estados Unidos. Aznar redujo al mínimo imprescindible los contactos políticos y diplomáticos con Cuba. Las relaciones quedaron casi congeladas. Posición común de la UE Mientras, la Unión Europea, que ya había adoptado, a instancias sobre todo de España, una posición común sobre Cuba, vinculando las ayudas a la isla a la apertura democrática del régimen, dio en junio de 2003 una vuelta de tuerca a su presión cuando Castro detuvo a 75 disidentes y ejecutó a tres secuestradores de un barco. La UE acordó entonces, entre otras cosas, invitar a las Fiestas Nacionales en sus embajadas a miembros de la disidencia, lo que provocó que las autoridades cubanas dejaran de ir a las recepciones. Además, el Gobierno cubano respondió cerrando el Centro Cultural español en La Habana, cuya actividad le resultaba molesta ya que no podía ejercer control sobre ella. Todo cambió con la llegada al poder del PSOE en marzo de 2004. El Gobierno de Zapatero logró que la UE suspendiera las sanciones y dejara de invitar a los disidentes. El régimen castrista respondió restablecimiendo los contactos oficiales y liberando a algunos de los opositores encarcelados. Desde que se conoció la enfermedad de Fidel Castro, en 2006, el Gobierno intensificó su actividad para tratar de conocer lo que estaba pasando en la isla. En abril de 2007, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, abrió una fase de confraternización con Raúl Castro, aceptando todas las condiciones de las autoridades cubanas para su visita a la isla, incluida la de no reunirse con disidentes. Estos se sintieron abandonados por España, pese a que hubiera varias excarcelaciones de presos políticos. El ministro anunció la disposición de Zapatero de viajar a Cuba a lo largo de 2009, algo que no se llegó a producir, pero él sí continuó sus contactos con el régimen. Actuó como facilitador del acuerdo alcanzado en 2010 por el régimen castrista y la Iglesia Católica en Cuba, para poner en libertad a un elevado número de presos políticos, muchos de los cuales fueron enviados a España. La vuelta del PP al Gobierno abrió un nuevo escenario en las relaciones bilaterales, que se vieron, al principio, marcadas por el juicio y condena a cuatro años de cárcel al dirigente juvenil del PP Ángel Carromero por el accidente de tráfico en el que murieron los disidentes del Movimiento Cristiano Liberación Oswaldo Payá y Harold Cepero Cuba aceptó que Carromero cumpliera su pena en España, donde se benefició del tercer grado y quedó libre. Gestos de Rajoy El Ejecutivo de Rajoy consideró que podía haber cambios en Cuba y optó por el pragamatismo. Así, pasó a convertirse en defensor del fin de la posición común de la UE y aprobó un importante condonación de la abultada deuda cubana a España. El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, viajó en noviembe de 2014 a la isla, sólo un par de semanas antes de que Washington y La Habana anunciaran la decisión de normalizar sus relaciones. Aunque García-Margallo también eludió verse con disidentes, el gesto no fue suficiente para que le recibiera Raúl Castro, que sí lo haría en mayo pasado cuando el ministro, acompañado de Ana Pastor, volvió a Cuba.
20-11-2016 | Fuente: elpais.com
?México va a trabajar con Trump pero no pagará el muro?
El diplomático mexicano en Washington prepara el terreno para una nueva era en las relaciones bilaterales con la presidencia del magnate republicano
18-11-2016 | Fuente: abc.es
Juncker no ha intentado ningún contacto con Trump: «Obama sigue siendo el presidente de EE.UU.»
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, no ha tratado de mantener ningún contacto con el presidente electo estadounidense, Donald Trump, todavía, ni nadie de su equipo de transición a pesar de que ha pasado más de una semana desde su elección. «No estoy al tanto de ningún contacto que haya tenido lugar, pero como saben el presidente Obama todavía es el presidente de Estados Unidos», ha zanjado en rueda de prensa el portavoz adjunto de Juncker, Alexander Winterstein. Juncker tampoco ha hecho ningún intento de contacto con la nueva Administración de Trump, ha precisado, insistiendo en que queda «mucho tiempo» todavía hasta que la nueva Administración asuma el 20 de enero sus funciones. «La toma de posesión será en enero. Hay mucho tiempo para establecer contactos y discutir los desafíos comunes q ue sólo juntos podrán atajar Estados Unidos y la UE», ha asegurado el portavoz comunitario. Juncker, quien no ocultó su preferencia por Hillary Clinton durante la campaña electoral, ha admitido que le preocupa que Trump lleve a cabo algunas de sus promesas que hizo en su «repugnante» campaña. El presidente de la Comisión Europea y el presidente el Consejo Europeo, Donad Tusk, defendieron en su carta de felicitación al presidente electo estadounidense la necesidad de «reforzar» las relaciones trasatlánticas y le invitaron a visitar Europa «tan pronto como le conveniera» para definir «el rumbo» de las relaciones bilaterales. Los Veintiocho confían en mantener «una relación fuerte» con la nueva Administración de Trump y acordaron implicarse «con la Administración entrante desde las primeras semanas de la transición», explicó sin embargo la Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Federica Mogherini, al término de la cena informal de los jefes de la diplomacia europea el pasado domingo para abordar el posible impacto de la victoria de Trump para las relaciones. Mogherini, que confía en visitar «pronto» Washington y avanzó que invitará «al futuro secretario de Estado» estadounidense a una de las próximas reuniones de los ministros de Exteriores de la UE, incidió en la necesidad de «preparar el terreno para el cambio» aunque seguirían trabajando «día y noche con la actual Administración» Obama.
18-11-2016 | Fuente: abc.es
Shinzo Abe, sobre Trump: «Es alguien en quien confiar»
El primer ministro de Japón, Shinzo Abe, ha definido al presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, como «alguien en quien confiar», en lo que ha sido el primer encuentro del republicano que entrará en la Casa Blanca con un líder mundial. Tras el encuentro, del que aún no han trascendido muchos detalles, Abe ha reiterado su esperanza en mantener una «relación de confianza» con Trump. «No entraré en detalles o en especificidades sobre la conversación que he mantenido hoy con el presidente electo, pero creo que sin confianza entre los dos países, una alianza no funcionará en el futuro», ha afirmado el primer ministro nipón, según declaraciones recogidas por la agencia de noticias japonesa Kiodo. Si bien tampoco ha dado detalles de otros temas que ha abordado con el próximo inquilino de la Casa Blanca, sí ha señalado que ha compartido con Trump «ideas básicas» sobre diferentes cuestiones. Antes del encuentro, Abe ya se había mostrado agradecido y «honrado» por poder ver al presidente electo de Estados Unidos antes que otros líderes mundiales. El subsecretario del gabinete, Koichi Hagiuda, quien fue responsable de confirmar la cita entre Abe y Trump hace una semana, señaló que en la conversación telefónica en la que se fijó la fecha del encuentro Abe y Trump ya confirmaron su resolución a trabajar de forma estrecha para garantizar la prosperidad en la región de Asia-Pacífico y debatir sobre el papel de la alianza entre Washington y Tokio en las relaciones bilaterales. Durante la conversación, que ha durado en torno a 20 minutos, Abe subrayó que una «fuerte alianza» entre ambos es indispensable para apoyar la paz y la estabilidad en la región.