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Noticias de relaciones bilaterales

10-02-2017 | Fuente: abc.es
Trump se compromete con Xi Jinping a mantener la política de «una sola China»
El presidente de EE.UU., Donald Trump, se comprometió hoy con su homólogo chino, Xi Jinping, a mantener la política de «una sola China» que adoptó el exmandatario Jimmy Carter en 1979 tras romper sus relaciones diplomáticas con Taiwán, informó la Casa Blanca. Trump y Xi mantuvieron una conversación telefónica, «larga» y «extremadamente cordial», en la que abordaron "numerosos temas", entre ellos los comentarios que el presidente estadounidense hizo sobre la política de «una sola China» y sus amenazas de reconocer a Taipei tras ganar los comicios de noviembre. «El presidente Trump se comprometió, a petición del presidente Xi, a respetar nuestra política de 'una sola China'», apuntó la Casa Blanca en su comunicado. «Representantes de Estados Unidos y China entablarán conversaciones y negociaciones sobre diversas cuestiones de interés mutuo», añadió la Casa Blanca sin aportar más detalles. La controversia acerca de la política de «una sola China» empezó cuando Trump habló con la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, tras ganar las elecciones en el contacto de más alto nivel entre Taipei y Washington en casi 40 años. Más tarde aseguró que no permitiría que el gigante asiático le "dicte" lo que debe hacer: «No sé por qué tenemos que estar ligados por una política de 'una sola China' a no ser que lleguemos a un acuerdo con China que tenga que ver con otras cosas, incluido el comercio». Durante su campaña y también como presidente, Trump ha culpado a China (además de México) del déficit comercial de Estados Unidos y de la pérdida de puestos de trabajo debido a las deslocalizaciones, una tendencia que ha prometido invertir con mano dura frente a Pekín. Pekín advirtió entonces que sin el principio de «una sola China» se acabaría la estabilidad en las relaciones bilaterales y según publicaban hoy medios estadounidenses Xi se había negado a conversar con Trump hasta que este adoptase el compromiso que finalmente ha tomado, aunque sí se habían enviado dos cartas. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Geng Shuang, enfatizó entonces que «la cuestión de Taiwán es realmente un interés central para China». En la conversación de hoy, ambos líderes «también extendieron invitaciones para visitar sus respectivos países» y mostraron interés por «próximas conversaciones con resultados muy exitosos».
09-02-2017 | Fuente: abc.es
Diez conversaciones que ha mantenido Trump con mandatarios internacionales
Desde que Donald Trump fue nombrado presidente de EE.UU. ha mantenido una amplia y activa ronda de conversaciones, algunas en persona pero en su mayoría vía telefónica, con algunos de los mandatarios con más peso internacional, pero también con algunos con cuyos países mantiene abierto algún frente político, como es el caso de México. A continuación hacemos un repaso por algunas de ellas. 22 y 27 de enero: Theresa May, premier de Reino Unido. Ha sido la única mandataria internacional con la que hasta el momento ha mantenido además de una conversación telefónica (22 de enero) un contacto en persona. Para ello, la primer ministro se trasladó a Washington el 27 de enero, tan solo una semana después de la toma de posesión de Trump. Entre los temas que trataron ambos mandatarios se encuentra la relación de EE.UU. con la OTAN, organización a la que había criticado duramente el magnate. Tras su reunión con May, Trump aseguró que apoyaba «al 100% a la OTAN». También se habló del tema de las saciones impuestas a Rusia, que parecía que el nuevo nuevo mandatario estaba dispuesto a suavizar o suspender según algunas de sus declaraciones semanas anteriores. Tras verse con la premier británica, y en declaracioens oficiales, Trump aseguró que todavía era «pronto» para abordar ese tema. Afirmación que coincidía con la postura de May que, durante la rueda de prensa, afirmó que las sanciones económicas a Rusia «deben continuar». 27 de enero: Enrique Peña Nieto, presidente de México. Ese mismo día 27. Donald Trump habló con su homólogo del país vecino, una de las conversaciones más esperadas tras los ataques contra México, al que responsabilizó de haber hecho mucho daño a EE.UU., y después de haber firmada la polémica orden ejecutiva para construir un muro a lo largo de toda la frontera, que, por supuesto, iba a pagar México. Una orden que provocó la suspensión del viaje que tenía previsto realizar Peña Nieto a Washington el 31 de enero. La única vía abierta que quedaba ya, tras agrios enfrentamientos, fue la teléfonica. Una llamada realizada a requerimiento del presidente de México, y que duró alrededor de una hora. Enrique Peña NietoSegún un comunicado oficial de la Presidencia de México, «los Presidentes tuvieron una conversación constructiva y productiva en torno a la relación bilateral entre ambos países, incluyendo el tema del déficit comercial de Estados Unidos de América con México, la importancia de la amistad entre nuestras naciones, y la necesidad de que nuestros países trabajen juntos para detener el tráfico de drogas y el flujo ilegal de armas. Con respecto al pago del muro fronterizo -continúa el comunicado-, ambos Presidentes reconocieron sus claras y muy públicas diferencias de posición en este tema tan sensible, y acordaron resolver estas diferencias como parte de una discusión integral de todos los aspectos de la relación bilateral. Los Presidentes también convinieron por ahora ya no hablar públicamente de este controversial tema». 28 de enero: Shinzo Abe, primer ministro de Japón. Un día después, sábado, el presidente Trump tuvo una sesión maratoniana de llamadas telefónicas con mandatarios internacionales. Una ronda que abrió el primer ministro japonés Shinzo Abe, con el que tiene además previsto reunirse este fin de semana en su residencia de Florida. Durante su conversación, el 28 de enero, ambos mandatarios intentaron reforzar su alianza, y Trump reafirmó el compromiso de EE.UU. con la seguridad de Japón. Además, y según un comunicado de la Casa Blanca, Trump y Abe acordaron que «consultarán y cooperarán ante la amenaza que supone Corea del Norte». En ese sentido, el presidente y el primer ministro abordaron la «inminente» visita que el nuevo secretario de Defensa de EE.UU., el general retirado James Mattis, tenía previsto hacer a la región, incluido Japón. «Ambos líderes también se comprometieron a profundizar el comercio bilateral y la relación sobre inversiones». 28 de enero: Vladímir Putin, presidente de Rusia. Una de las llamadas más esperadas era la que Trump tendría con el líder ruso, con el que el presidente de EE.UU. parece mantener una buena sintonía a tenor de muchas de sus declaraciones. La llamada, el 28 de enero, abría un nuevo periodo de colaboración entre Washington y Moscú, después de las fuertes tensiones con el Gobierno de Obama y de las injerencias de Rusia en las elecciones presidenciales de EE.UU., que Trump ha insistido en negar a pesar de los informes de la CIA y del FBI. Vladímir Putin- AFP Según informó el Kremlin, ambos líderes hablaron sobre su «disposición para trabajar de manera conjunta y activa en la estabilización y el desarrollo de la cooperación entre Rusia y EE.UU.». El objetivo es la colaboración en asuntos como la lucha contra el terrorismo, la inestabilidad en Oriente Medio, el conflicto árabe-israelí, la no proliferación de armas nucleares, Corea del Norte y el programa nuclear de Irán. Trump y Putin también hablaron, según Moscú, de los aspectos fundamentales de «la crisis en Ucrania», donde también cooperarán, lo que mantiene la puerta abierta sobre un hipotético levantamiento de sanciones de EE.UU. a Rusia por sus actividades en Ucrania. Los mandatarios también se comprometieron a priorizar los esfuerzos contra el terrorismo y a establecer una «coordinación real» en la lucha contra Daesh en Siria. La llamada duró 50 minutos, tuvo un tono «positivo», acordaron mantener «contactos personales regulares» y que van a trabajar para fijar la fecha y lugar de un encuentro en persona. 28 de enero: Angela Merkel, canciller de Alemania. En esa ronda de llamadas, también se encontraba la mandataria alemana, con la que es sabido que Trump discrepa en temas tan importantes como el de la inmigración. En la imagen que la Casa Blanca difundió de la llamada de Trump a Merkel, solo aparecen en escena Priebus y Flynn, en una señal clara de por dónde caminan las prioridades de la nueva administración. La relación entre ambos no ha sido fluida hasta el momento. Durante la campaña, Trump criticó la política de acogida de refugiados de Alemania, que calificó de «error catastrófico» en una entrevista con «Bild», donde sin embargo también denominó a Merkel como «de lejos, la líder más importante de Europa». Merkel, por su parte, ha sido cauta con Trump, con quien dijo estar dispuesta a cooperar «de cerca» si respeta los «valores comunes» de Alemania y EE.UU. como «la democracia, la libertad y el respeto por la ley y por la dignidad humana, sin distinción de color de piel, religión, género, orientación sexual o pensamiento político». Sobre un hipotético levantamiento de sanciones a Rusia, ha defendido, en la misma línea que Francia y el resto de la Unión Europea, que dependerán del cumplimiento del acuerdo de Minsk. 28 de enero: François Hollande, presidente de Francia. La postura del presidente francés respecto al nuevo líder de EE.UU. se asemeja a la de su homóloga alemana y Reino Unido en algunos temas, como la inmigración y las sanciones a Rusia, respectivamente. Al igual que May, Hollande le dijo a su homólogo estadounidense que las sanciones a Rusia solo podrían desaparecer si Moscú se adhiere a cumplir los términos del acuerdo de paz de Minsk sobre el Este de Ucrania, algo que Trump no ha señalado en ningún momento como una condición para revisar las medidas punitivas. Además, también advirtió que su Gobierno debe respetar el acuerdo nuclear con Irán. Desde Lisboa, donde asistía a una cumbre de los países del Sur de Europa, Hollande aseguró que Trump fomenta «el populismo e incluso el extremismo». El presidente francés defendió que hay que «responder» de forma «firme» a Trump cuando aplaude el Brexit como modelo para otros países -el viernes dijo que era algo «maravilloso»- o cuando cuestiona la necesidad del acuerdo contra el cambio climático. Merkel y Hollande coinciden en los «desafíos» que Trump supone en la defensa de «sociedades libres» y del «libre comercio» Hollande se había reunido el día anterior en Berlín con Merkel, el mismo día en el que Trump firmaba una orden ejecutiva para impedir la entrada de refugiados en EE.UU. y de viajeros de siete países de mayoría musulmana. Ambos coincidieron en los «desafíos» que Trump supone en la defensa de «sociedades libres» y del «libre comercio», otra de las batallas del presidente estadounidense. 28 de enero: Malcolm Turnbull, primer ministro de Australia. Hasta ahora ha sido la llamada más polémica de Trump, pues según algunso medios, el presidente de EE.UU. llegó a colgar el teléfono a su homólogo australiano, algo que tuvo que salir a desmentir el propio Turnbull, que sin embargo admitió que el tono de la conversación no fue ni mucho menos amigable. El tema que caldeó la conversación al parecer fue el de la inmigración y el compromiso que había adquirido la Administración de acoger a 1.250 refugiados sirios, nacionalidad que ha sido vetada de manera permanente a través de la orden ejecutiva firmada por Trump. Malcolm Turnbull- REUTERS De acuerdo con el «The Washington Post», que cita a altos cargos bajo condición de anonimato, Trump le dijo a Turnbull que el acuerdo al que había llegado con Obama era «el peor acuerdo de la historia» y se quejó de que, de cumplirlo, lo iban a «matar» políticamente en Estados Unidos, informó entonces Efe. Además, Trump acusó a Australia de querer exportar «al próximo atacante de Boston», en referencia a los terroristas que atentaron en 2013 durante una maratón en esa ciudad, al pretender enviar a 1.250 refugiados que en ese país están encerrados en centros de detención. El empresario neoyorquino le hizo saber a Turnbull que la conversación que estaban manteniendo era «de lejos la peor» de las cinco que había sostenido ese día con mandatarios internacionales, incluido el ruso Vladimir Putin. Trump dio entonces por terminada una conversación que se suponía debía durar una hora y tan solo fue de 25 minutos. 4 de febrero. Paolo Gentiloni, primer ministro de Italia. El primer ministro italiano, Paolo Gentiloni, y el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, mantuvieron el sábado 4 de febrero una conversación telefónica en la que hablaron sobre la OTAN y la lucha contra el terrorismo. La sede del Gobierno italiano informó de que durante la conversación entre ambos líderes se abordó el estado de las relaciones bilaterales entre Italia y Estados Unidos. Palazzo Chigi, sede de la presidencia del Consejo de Ministros, indicó que Gentiloni habló a Trump de «la importancia fundamental del papel de la OTAN y de la colaboración entre Europa y Estados Unidos para la paz y la estabilidad», informa Efe. Y esto lo hicieron en relación con «los desafíos y amenazas para la seguridad común», agregó la sede del Gobierno italiano en un comunicado. Gentiloni y Trump «reafirmaron el compromiso sin tregua en la lucha contra el terrorismo y el radicalismo y los esfuerzos por alcanzar una solución de la crisis en Ucrania, por la paz en Oriente Medio, en Siria y, especialmente, en el Norte de África». El primer ministro italiano informó a Trump del reciente acuerdo alcanzado entre Roma y las autoridades libias de Trípoli para combatir el tráfico de personas y «a favor de políticas de acogida y de regulación de los flujos migratorios». Y esto, precisó el comunicado, «dentro del respeto de los derechos humanos y del derecho de asilo». 7 de febrero. Mariano Rajoy, presidente de España. En una conversación que duró apenas 15 minutos, el presidente español y el estadounidense hablaron sobre la lucha contra los terroristas de Daesh, la economía, el proyecto europeo, el funcionamiento de la OTAN y el refuerzo de las relaciones entre ambos países. Rajoy también le expresó a Trump que el Gobierno español que preside «trabaja con estabilidad». Ante el interés de Trump, Rajoy le explicó que la economía española «está creciendo por encima del 3%», según la nota informativa difundida desde el Palacio de la Moncloa. El presidente Rajoy se ofreció además a Trump como interlocutor de Estados Unidos para Europa y América Latina. Una propuesta que no fue muy bien recibida por algunos líderes de la región, como el presidente de Bolivia Evo Morales. Mariano Rajoy- EFE Durante la charla entre ambos dirigentes, el presidente de Estados Unidos expresó a Rajoy la necesidad de reforzar la coordinación para combatir con eficacia a los yihadistas de Daesh, una de las grandes prioridades de Trump para su mandato. Como se encargó de señalar minutos antes de la comunicación telefónica el secretario de Prensa de la Casa Blanca, Sean Spicer, el presidente norteamericano iba a hablar con Rajoy en la confianza de seguir contando con España como uno de sus mejores aliados en materia antiterrorista. Con relación a la colaboración atlántica y el desarrollo de los acuerdos entre ambos países, Trump y Rajoy se mostraron satisfechos con la utilización conjunta de las dos bases estadounidenses en suelo español, las de Morón y Rota. Además, ambos abordaron la situación de la Alianza Atlántica, criticada repetidas veces por el nuevo presidente de Estados Unidos. Los dos presidentes se citaron para verse en mayo en Bruselas, donde coincidirán en la reunión de líderes de esta organización de seguridad. Sobre el proyecto europeo, cuando Trump preguntó a Rajoy, éste le mostró su convicción de que «se fortalecerá los próximos meses, con ayuda de España». 7 de febrero, Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía. En la conversación entre el mandatario estadounidense y su homólogo turco, Trump trató a Turquía como un aliado estratégico de la OTAN y agradeció «el compromiso compartido de combatir el terrorismo en todas sus formas». Según fuentes de la presidencia turca, Erdogan pidió a Trump que no apoyara al kurdosirio Partido Unión y Democracia (PYD), ni a su brazo armado Unidades de Protección del Pueblo (YPG), al que Ankara considera una filial del grupo amado Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), catalogado como terrorista por Estados Unidos. Ambos mandatarios también conversaron sobre las operaciones contra los yihadistas en las ciudades sirias de Al Bab, asediada por fuerzas turcas y milicias aliadas al régimen sirio, y Raqqa, donde las milicias kurdosirias y árabes han lanzado una ofensiva con apoyo de EE. UU.
03-02-2017 | Fuente: abc.es
Hollande pide en la UE definir una postura común ante Trump
El presidente de Francia, François Hollande, ha avisado a sus socios europeos de que no podrá haber un «futuro con Trump si no se define en común», en alusión a los países del Este que se han mostrado próximos a la política del nuevo inquilino de la Casa Blanca. «Quienes quisieran tejer relaciones bilaterales con Estados Unidos serán, lógicamente, bien entendidos entre su opinión pública, pero no habrá un futuro con Trump si no se define en común», ha defendido Hollande ante la prensa en La Valeta (Malta), a su llegada a una cumbre informal de los Veintiocho. El mandatario francés ha subrayado la «solidaridad» y los valores europeos como claves para el futuro del proyecto europeo y ha dicho que, si bien es «normal» que cada uno hable con Washington, ha de ser desde un prisma común. «Lo que importa es la solidaridad dentro de la Unión Europea, no imaginar algún tipo de protección exterior, existe la Alianza exterior, pero no puede ser la única», ha insistido, para después advertir de que «quién sabe qué piensa» el nuevo presidente de Estados Unidos sobre la Alianza. Merkel pide más defensa También ha apuntado la «necesidad» de que Europa asegure su propia defensa dentro del marco de la OTAN y defender los intereses comerciales cuando «son amenazados"», al tiempo que ha abogado por que la potencia «económica» que encarna la UE sea también una potencia «política, al servicio de la paz». Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, ha recalcado que «es Europa la que tiene su propio destino en las manos» y «la que debe definir el papel que desempeña en el mundo». La canciller rechazó referirse al presidente estadounidense y agregó que en la cumbre «la prioridad es hablar sobre Europa y no sobre otras partes del mundo». Recordó que el tema principal que abordarán los líderes europeos es la crisis de los refugiados y, sobre todo, la situación en el Mediterráneo y en Libia, país que necesita una «situación estable».
03-02-2017 | Fuente: abc.es
Putin acusa a Ucrania de agravar «premeditadamente la situación» para mejorar su diálogo con Trump
El presidente ruso, Vladímir Putin, estuvo ayer en Budapest para reunirse con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, su principal aliado y ariete en la Unión Europea. Es la tercera reunión que mantienen ambos mandatarios en los últimos tres años y, según reconoció hace unos días el portavoz del Gobierno magiar, János Lázár, Putin y Orbán se proponen dar prioridad a las relaciones bilaterales por encima de los compromisos multilaterales, en aparente alusión a las obligaciones que emanan de la pertenencia a la UE. «Este será un año importante desde el punto de vista de la política exterior, no sólo por la elección de Donald Trump y el Brexit. Llega la era de la cooperación bilateral en sustitución de la cooperación multilateral», considera Lázár. Exactamente el mismo pensamiento expresó el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. Y es que Orbán está deseando levantar las sanciones impuestas a Rusia por la anexión de Crimea y la ayuda a los separatistas del este de Ucrania para que el Kremlin elimine a su vez el embargo decretado como represalia contra los productos agroalimentarios europeos. Esta cuestión estuvo ayer muy presente en las conversaciones entre Putin y Orbán. El Ejecutivo húngaro se queja de que las exportaciones a Rusia han caído un 50% en los últimos tres años, perjudicando a diversos sectores productivos del país. Según dijo ayer Orbán en su rueda de prensa conjunta con Putin, «llevar los conflictos de otra naturaleza al ámbito de la economía causa únicamente pérdidas». Impulsar proyectos económicos bilaterales Otros propósitos del presidente ruso en Hungría, según el departamento de prensa del Kremlin, son «impulsar proyectos conjuntos de envergadura en el ámbito económico-comercial» e «intercambiar opiniones sobre diversos asuntos de actualidad internacional», incluido el rebrote de violencia en Ucrania. A este respecto y pese a que fueron los rebeldes separatistas los que violaron el alto el fuego atacando el pasado fin de semana la localidad de Avdéyevka (Donetsk), Putin fustigó a las autoridades ucranianas en su comparecencia con Orbán asegurando que están «agravando premeditadamente la situación» en el este de Ucrania para lograr ser oídos por el nuevo presidente norteamericano, Donald Trump. «Deben asentar las relaciones con Washington y a través de un conflicto siempre es mejor (..) es más fácil involucrar a la nueva Administración -norteamericana- en la resolución del problema ucraniano y abrir así algún tipo de diálogo», afirmó el presidente ruso. El jefe del Gobierno húngaro, por su parte, llamó al establecimiento de unas buenas relaciones con el gigante euroasiático, que incluiría lógicamente el levantamiento de las sanciones. Según su opinión, «en la región occidental del continente europeo está muy de moda ahora la política antirrusa». Ambos dirigentes han prorrogado el actual acuerdo con el gigante energético Gazprom para el suministro de gas ruso a Hungría hasta 2021. También convinieron en ultimar el proyecto para la ampliación de la central nuclear de Paks, que deberá estar completamente lista, según Orbán, el año que viene gracias a la ayuda de Rusia. El costo de la obra se calcula en cerca de 12.000 millones de euros, el 80% de los cuales serán financiados por Moscú. Admiración mutua Orbán y Putin se profesan una gran admiración mutua y tienen numerosos puntos en común. Los dos admiran al nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, por defender el derecho de cualquier país a poner por delante de todo sus propios intereses. «Hemos recibido el permiso del mayor poder del mundo para poner nuestros intereses en primer lugar», dijo el primer ministro húngaro el mes pasado durante una conferencia celebrada en el Banco Nacional de Hungría. Otro aspecto en el que coinciden es en el apoyo al dictador sirio, Bashar al Assad. Orbán ha hecho repetidos llamamientos a «cooperar» con Rusia en Siria. A su juicio, la mejor forma de reducir el flujo de refugiados a Europa es consiguiendo que en Siria se instale la paz.
02-02-2017 | Fuente: abc.es
Putin viaja a Hungría para instar a Orbán a levantar las sanciones
El presidente ruso, Vladímir Putin, llega este jueves a Budapest para reunirse con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, su principal aliado en la Unión Europea. Será la tercera reunión que mantienen ambos mandatarios en los últimos tres años y, según reconoció hace unos días el portavoz del Gobierno magiar, János Lázár, Putin y Orbán se proponen dar prioridad a las relaciones bilaterales por encima de los compromisos multilaterales, en aparente alusión a las obligaciones que emanan de la pertenencia a la UE. «Este será un año importante desde el punto de vista de la política exterior, no sólo por la elección de Donald Trump y el Brexit. Llega la era de la cooperación bilateral en sustitución de la cooperación multilateral», considera Lázár. Exactamente el mismo pensamiento ha expresado el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov. Y es que Orbán está deseando levantar las sanciones impuestas a Rusia por la anexión de Crimea y la ayuda a los separatistas del este de Ucrania para que el Kremlin elimine a su vez el embargo decretado como represalia contra los productos agroalimentarios europeos. Esta cuestión estará muy presente en las conversaciones entre Putin y Orbán. El Ejecutivo húngaro se queja de que las exportaciones a Rusia han caído un 50% en los últimos tres años, perjudicando a diversos sectores productivos del país. En la nota de prensa facilitada por el Kremlin se subraya que otro de los objetivos del presidente ruso en Hungría es «impulsar proyectos conjuntos de envergadura en el ámbito económico-comercial» e «intercambiar opiniones sobre diversos asuntos de actualidad internacional», incluido el rebrote de violencia en Ucrania. El ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, dijo la semana pasada durante su visita a Moscú que en la capital húngara «esperan con impaciencia» la llegada de Putin. Moscú y Budapest ya delinearon, durante el viaje efectuado por Orbán a Rusia el 17 de febrero de 2016, un proyecto para ampliar la central nuclear de Paks y la posible compra de armamento ruso, algo que podría crear problemas a Hungría al ser miembro de la OTAN. Según el asesor de la Presidencia rusa, Yuri Ushakov, está pendiente también la firma de un acuerdo con el gigante energético, Gazprom, para aumentar el volumen actual de suministro de gas ruso a Hungría. Tanto Orbán como Putin admiran al nuevo presidente estadounidense, Donald Trump, por defender el derecho de cualquier país a poner por delante de todo sus propios intereses. «Hemos recibido el permiso del mayor poder del mundo para poner nuestros intereses en primer lugar», dijo Orbán el mes pasado durante una conferencia celebrada en el Banco Nacional de Hungría. Otro aspecto en el que coinciden el primer ministro magiar y el presidente ruso es en el apoyo al dictador sirio, Bashar al Assad. Orbán ha hecho repetidos llamamientos a «cooperar» con Rusia en Siria. A su juicio, la mejor forma de reducir el flujo de refugiados a Europa es consiguiendo que en Sira se instale la paz.
01-02-2017 | Fuente: abc.es
México e Israel dan por zanjada la crisis diplomática que abrió un tuit de Netanyahu
El Gobierno mexicano ha notificado este miércoles a Israel que deja atrás la crisis diplomática bilateral que provocó este pasado fin de semana un polémico tuit del primer ministro, Benjamín Netanyahu, que se interpretó como una defensa del muro que EE.UU. pretende construir en la frontera. «El presidente (Donald) Trump tiene razón. Yo construí un muro a lo largo de la frontera sur de Israel. Paró la inmigración ilegal. Fue un gran éxito. Una gran idea», escribió Netanyahu en su cuenta oficial de Twitter. La polémica se desató y en posteriores declaraciones el primer ministro alegó que su mensaje había sido malinterpretado y acusó de ello a los medios de comunicación y medios «izquierdistas». La situación provocó que el martes el presidente de Israel, Reuvén Rivlin, llamara personalmente a su homólogo mexicano, Enrique Peña Nieto para zanjar la cuestión, lamentó el «malentendido», le pidió dejar atrás el episodio por el bien de las «estrechas relaciones bilaterales» entre ambos países y le reiteró la invitación que le hizo el pasado septiembre para que visite Israel. Finalmente, este miércoles el vicecanciller mexicano ha llamado al embajador (israelí en México) Yonathan Peled para «decir que podemos dejar atrás este malentendido y continuar con el fortalecimiento de las buenas relaciones entre los dos paíse», dijeron a Efe fuentes diplomáticas israelíes. Las fuentes diplomáticas consultadas por Efe se mostraron esperanzadas de que la visita pueda tener lugar este mismo año, aunque precisaron que no se ha fijado aún una fecha.
15-01-2017 | Fuente: elpais.com
Kosovo bloquea la entrada de un tren ?nacionalista? serbio
El incidente añade tensión a las relaciones bilaterales, dañadas por la reciente detención de un ex primer ministro kosovar a petición de Belgrado
13-01-2017 | Fuente: elpais.com
Obama pone fin a la política de ?pies secos, pies mojados? para los cubanos
La Habana saluda la decisión como?un importante paso en el avance de las relaciones bilaterales?
26-11-2016 | Fuente: abc.es
Una relación entre el abrazo y el recelo
Las relaciones entre España y Cuba durante el régimen castrista no han sido precisamente una balsa de aceite, tal vez porque la sensibilidad en nuestro país hacia la que fue última colonia española en América es mucho mayor que hacia otros países iberoamericanos. En los últimos cuarenta años ha habido de todo. Adolfo Suárez sorprendió con una visita a La Habana y Felipe González apostó por unas relaciones cordiales con Fidel Castro, con quien mantuvo largas conversaciones en Cuba y en 1986 asistió a una actuación del ballet Tropicana. Las fotos de ambos junto a las bailarinas coparon las portadas de los periódicos. Castro liberó al disidente Eloy Gutiérrez Menoyo, preso durante veinte años, y González accedió a firmar un acuerdo para que Cuba pagara una pequeña parte de las indemnizaciones a los españoles expropiados tras la revolución castrista. El dinero lo adelantó el Gobierno español y el dictador comenzó a pagar parte de la deuda en especies: jugo y pasta de guayaba, caramelos, miel, café, chatarra y sanitarios (inodoros, lavabos, etcétera). Nunca terminó de abonar lo estipulado. Pero Castr o siguió provocando a las autoridades españolas. Entre otras cosas, llamó «tipejo fascistoide» al presidente del Congreso, Félix Pons, y expulsó de Cuba a los senadores del PP Loyola de Palacio y Javier Cámara en el mismo aeropuerto de La Habana. El 13 de julio de 1990 estalló la «crisis de las embajadas», cuando un grupo de cubanos se refugió en la representación diplomática de España en La Habana. El régimen castrista calificó al ministro de Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, de «angustiado administrador colonial», entre otras lindezas. A la vez, logró introducir a nueve «topos» en la Embajada con la excusa de pedir también asilo político. La crisis duró 55 días. Castro prometió tramitar la marcha legal del país de los refugiados, pero no cumplió. Viaje de Castro a Galicia Mientras, Cuba dio acogida a un buen número de miembros de ETA, algunos de los cuales siguen allí. En 1992, la celebración de la Cumbre Iberoamericana en Madrid facilitó que Castro viajara a España y visitara la tierra de sus padres, en Galicia, donde Manuel Fraga le dispensó una gran recibimiento. Sólo dos años después, se produjo otro serio incidente en las relaciones bilaterales. Castro logró con sus presiones la dimisión del embajador español, José Antonio San Gil, que había mantenido contactos con grupos de disidentes. Ya con José María Aznar en La Moncloa, en 1996, Castro retiró el plácet que había dado al nuevo embajador en Cuba, José Coderch, porque éste declaró a ABC que la Embajada estaría abierta «de par en par» a la oposición. Aznar, al tiempo que dejaba claro a Fidel Castro en su encuentro en la Cumbre Iberoamericana de Santiago de Chile que esperaba cambios democráticos en la isla, mantuvo la sede diplomática sin embajador durante cerca quinientos días; hasta que en abril de 1998 nombró a Eduardo Junco, tras una conversación telefónica con el presidente cubano. La firmeza del Gobierno hizo que las relaciones entraran por un nuevo cauce. En otoño, Castro fue a Oporto para la Cumbre Iberoamericana y allí se reunió con el Rey. Aznar, incluso, le invitó a viajar a Madrid y le recibió en La Moncloa. Ya en 1999 con motivo de la Cumbre de La Habana, Aznar se reunió allí con un grupo de disidentes. Lejos de mejorar, las relaciones se deterioraron aún más un año después durante la Cumbre Iberoamericana de Panamá, con un enfrentamiento velado entre Castro y Aznar, cuando el dictador cubano se negó a firmar un texto de condena contra ETA, si no se incluía también una condena a las que consideraba actividades terroristas de Estados Unidos. Aznar redujo al mínimo imprescindible los contactos políticos y diplomáticos con Cuba. Las relaciones quedaron casi congeladas. Posición común de la UE Mientras, la Unión Europea, que ya había adoptado, a instancias sobre todo de España, una posición común sobre Cuba, vinculando las ayudas a la isla a la apertura democrática del régimen, dio en junio de 2003 una vuelta de tuerca a su presión cuando Castro detuvo a 75 disidentes y ejecutó a tres secuestradores de un barco. La UE acordó entonces, entre otras cosas, invitar a las Fiestas Nacionales en sus embajadas a miembros de la disidencia, lo que provocó que las autoridades cubanas dejaran de ir a las recepciones. Además, el Gobierno cubano respondió cerrando el Centro Cultural español en La Habana, cuya actividad le resultaba molesta ya que no podía ejercer control sobre ella. Todo cambió con la llegada al poder del PSOE en marzo de 2004. El Gobierno de Zapatero logró que la UE suspendiera las sanciones y dejara de invitar a los disidentes. El régimen castrista respondió restablecimiendo los contactos oficiales y liberando a algunos de los opositores encarcelados. Desde que se conoció la enfermedad de Fidel Castro, en 2006, el Gobierno intensificó su actividad para tratar de conocer lo que estaba pasando en la isla. En abril de 2007, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, abrió una fase de confraternización con Raúl Castro, aceptando todas las condiciones de las autoridades cubanas para su visita a la isla, incluida la de no reunirse con disidentes. Estos se sintieron abandonados por España, pese a que hubiera varias excarcelaciones de presos políticos. El ministro anunció la disposición de Zapatero de viajar a Cuba a lo largo de 2009, algo que no se llegó a producir, pero él sí continuó sus contactos con el régimen. Actuó como facilitador del acuerdo alcanzado en 2010 por el régimen castrista y la Iglesia Católica en Cuba, para poner en libertad a un elevado número de presos políticos, muchos de los cuales fueron enviados a España. La vuelta del PP al Gobierno abrió un nuevo escenario en las relaciones bilaterales, que se vieron, al principio, marcadas por el juicio y condena a cuatro años de cárcel al dirigente juvenil del PP Ángel Carromero por el accidente de tráfico en el que murieron los disidentes del Movimiento Cristiano Liberación Oswaldo Payá y Harold Cepero Cuba aceptó que Carromero cumpliera su pena en España, donde se benefició del tercer grado y quedó libre. Gestos de Rajoy El Ejecutivo de Rajoy consideró que podía haber cambios en Cuba y optó por el pragamatismo. Así, pasó a convertirse en defensor del fin de la posición común de la UE y aprobó un importante condonación de la abultada deuda cubana a España. El ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, viajó en noviembe de 2014 a la isla, sólo un par de semanas antes de que Washington y La Habana anunciaran la decisión de normalizar sus relaciones. Aunque García-Margallo también eludió verse con disidentes, el gesto no fue suficiente para que le recibiera Raúl Castro, que sí lo haría en mayo pasado cuando el ministro, acompañado de Ana Pastor, volvió a Cuba.
20-11-2016 | Fuente: elpais.com
?México va a trabajar con Trump pero no pagará el muro?
El diplomático mexicano en Washington prepara el terreno para una nueva era en las relaciones bilaterales con la presidencia del magnate republicano
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