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Noticias de relaciones bilaterales

25-02-2017 | Fuente: abc.es
«Si España y Argentina encaran el futuro juntas, nos irá mucho mejor»
España mantiene una relación apasionada con Argentina desde siempre. Más allá de los tópicos y de los chistes fáciles, los españoles sintieron, y sienten, cierta debilidad afectiva hacia los argentinos. Por eso no se entendía demasiado bien la animadversión de Cristina Fernández de Kirchner, la anterior presidenta, hacia este país. Mauricio Macri (Tandil, 1959), su sucesor en la Casa Rosada, ha podido comprobar esta semana la enorme expectación, y simpatía, que ha despertado su viaje a Madrid. Lo ha constatado él, pero también su esposa, Juliana Awada, así como todo su séquito. Y no solo con palabras, también con hechos, a través de los múltiples actos que se han amontonado en sus agendas desde su llegada el martes, y en los que han querido participar numerosas personalidades de la vida política, económica y civil. Será por la historia, por los lazos reales, por la terca realidad o porque España ha apostado tanto por aquel delicioso territorio del cono sur, que todos estamos deseando que la nueva etapa oficialmente inaugurada en las relaciones bilaterales se materialice pronto con éxitos. España se juega mucho en Argentina. Termina hoy la primera visita de Estado del presidente Macri a nuestro país. Han sido cinco provechosas jornadas, en las que se entremezclaron el arte y el deporte, la política y la economía, el protocolo y la flexibilidad. En medio de todo ello, Mauricio Macri tiene claro que, en el momento actual de Argentina, «hay que alejarse de la nostalgia, dejar de pensar el gran país que fuimos, e intentar volver a ser lo antes posible una nueva sociedad, competitiva, insertada en este mundo global que nos ha tocado vivir». Ingeniero civil por la Universidad Católica de Argentina, presidente del Atlético Boca Juniors entre 1995 y 2008 y jefe de Gobierno de Buenos Aires de 2007 a 2015, Macri recibió ayer a ABC en la residencia oficial del embajador de su país en España, Federico Ramón Puerta, quien nos acompañó durante la distendida conversación. Poco después, el presidente de Argentina mantuvo un encuentro con José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, la compañía española que más ha invertido en aquel país: más de 20.000 millones de dólares. Macri quiere modernizar la nación bonaerense, insertarla en el mundo, alejarla del aislamiento al que la había sometido el kirchnerismo y, sobre todo, desea que los españoles vuelvan a ver en este territorio una referencia segura. Otra Argentina es posible: está ya de vuelta, alejada de la nostalgia, instalada en la difícil realidad. En ese nuevo contexto se enmarca la presencia de Macri en Madrid. Nada más iniciar su conversación con ABC, subraya lo satisfecho que se encuentra de su estancia. Resulta fácil reconocer en él un tono de amabilidad, y de hasta cierta humildad, muy alejado de determinados estereotipos y, sobre todo, de la hostilidad que su predecesora había adoptado con respecto a una nación como la española, tradicional e históricamente hermana. -¿Se marcha usted satisfecho con el resultado de la visita? -Usted ha visto el nivel de recepción. Estamos todos fascinados: afecto, calidez, hospitalidad.. El Rey, el presidente, la comunidad del arte, la feria de Arco, el mundo empresarial, el mundo del deporte? Todos. El afecto se percibe. Cuando vas por la ciudad, la gente saluda. La verdad es que es una alegría. Estamos todos emocionados, también con la recepción en el Congreso: salvo dos o tres, todo el Parlamento aplaudió. Cuando terminé, la gente aplaudía y le pregunté a la presidenta? ¿Ustedes siempre aplauden tan largo? «No, nunca -respondió. Y fue increíble, sí, porque la última vez que fue el presidente a hablar ahí se nos insultó, se nos dijo de todo y usted nos trató bien, dijo algo razonable, entonces fue espontáneo». La verdad es que el afecto es tanto que, de golpe, recuperarlo, es maravilloso. Lo que yo he sentido en estos dos días es como si fuéramos dos novios de la infancia que de pronto se reencuentran. Fue esa sensación, y la verdad es que es muy lindo porque se ve algo natural en esta relación. Y recuperarla es muy importante, sobre todo frente al desafío del mundo, que encararlo juntos va a ser mucho mejor. Son países complementarios: yo tengo mucho por aprender de lo que ustedes han logrado en estos últimos veinte años. Tenemos ahí una agenda muy interesante. -Precisamente en las relaciones España-Argentina, cobra muchísimo peso la parte empresarial. ¿En esta nueva etapa de la presencia de España en Latinoamérica, las compañías españolas pueden volver a confiar con visos de futuro, sin temer el regreso a la inseguridad jurídica? -Es una gran pregunta. Yo le digo que sí pueden confiar porque este cambio no es producto de una creación de este presidente o de «Cambiemos». Es producto de una convicción de una mayoría de argentinos que, contra viento y marea, lograron producir el cambio. Porque nadie en el mundo daba dos mangos a que cambiaría el ciclo. Donde el populismo ha tenido tanto dinero para repartir, podían perderlo porque la crisis no se había manifestado en toda su dimensión. Pero, a pesar de eso, la gente quiso un cambio y esto es producto de una madurez, de un aprendizaje. Así que yo les digo que pueden confiar, que la Argentina va en el camino de la modernización, de la interacción con el mundo, de la transparencia; hay un compromiso absoluto con tener un gobierno transparente, con reglas del juego claras: lo que queremos es un sistema de competencias que termine beneficiando a los argentinos para recibir mejores servicios, a mejores precios y de mayor calidad. -Habló de modernización, que fue una palabra mágica aquí, en España, durante la etapa de Felipe González. ¿Modernizar Argentina pasa por recuperar lo que fue su país en décadas tan brillantes como los años veinte o treinta del siglo pasado? ¿En qué consiste exactamente? -Yo prefiero alejarme de la nostalgia. Es decir, tenemos que construir una Argentina nueva en base a la enorme capacidad de innovación que tiene el argentino. Tantas crisis han desarrollado y agudizado la capacidad de adaptación y, frente a este mundo que nos desafía, tenemos esas cualidades: ser parte de los nuevos empleos de nuestra sociedad de información, todo el mundo está renovándose. Hemos tenido más éxito en estos últimos catorce meses en la cantidad de empresas que han radicado oficinas para hacer, producir y brindar servicios de valor aliado para el mundo. Todas las principales compañías, tanto las que estaban como las que no, han ampliado dotaciones, han creado infraestructuras para, desde Buenos Aires, desde Argentina, prestar servicios de software, legales, de ingeniería, lo que se le ocurra? al mundo entero. Eso demuestra que hay un recurso humano valioso y a lo que queremos apuntar es a eso. El director de ABC, Bieito Rubido, junto a Mauricio Macri durante la entrevista- ABC -¿En el caso concreto del conocimiento de la sociedad de la información, Argentina está en niveles homologables con los países desarrollados? -Yo diría que ahora sí. En las infraestructuras de las tecnologías nos habíamos quedado atrás por la falta de reglas, por la falta de transparencia; las empresas dejaron de invertir. Parte de lo que estamos lanzando ahora son reglas de juego claras para que las operadoras de comunicación se entreguen en un proceso de inversión agresivo que nos conecte mejor dentro del país y con el mundo, sobre todo con las conexiones de banda ancha. La Argentina tiene hoy igualmente varias casos de excelencia en todo ese mundo de la revolución tecnológica y de la sociedad de la información, pero podemos aumentar muchísimo el volumen. Argentina tiene que producir contenidos audiovisuales, tiene que generar más desarrollos en internet. Argentina tiene las empresas más importantes de habla hispana en internet, que son pocas justamente por la inestabilidad de la macroeconomía. Ahora, con una macroeconomía estable, reglas de juego claras, y un sistema transparente, con flujo de dinero, hemos de coger velocidad. Recordemos que, hasta hace catorce meses, en la Argentina, en pleno siglo XXI, no se podían comprar ni vender dólares. -El populismo, precisamente que aquí en España ha aflorado y que ha acompañado a Latinoamérica en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, ¿sigue siendo el lastre del área? No sólo el lastre, sino el fantasma para toda la zona.. -Con el cambio que se produjo en la Argentina, en la región se respira otro aire. Creo que toda esa etapa, incluso donde queda algún resabio, se ha ido moderando precisamente porque también se acabó la década de los «commodities», precios altísimos, empezando por el petróleo. Y eso hace que los populismos no sean tan atractivos porque ya no tienen tanto que repartir. -¿Cómo ve el caso de Venezuela? -Soy el que más ha criticado y cuestionado públicamente a Maduro. He lanzado muchos reproches a Maduro, porque dice barbaridades. -Maduro también le dice a Rajoy que le van a romper los dientes.. -La verdad es que la situación la veo mal, muy mal. No se respetan los derechos humanos, cada día hay más presos políticos, cada día la gente está peor; es realmente preocupante. Hay que hacer todo lo que se pueda para volver a acompañar un proceso democrático en el que la gente pueda elegir quién conduce el futuro de Venezuela. Ese es el desafío. Hablo con todos los que puedo, siempre estoy disponible, pero la situación cada vez está peor y es mentira que ya ha llegado al fondo. Siempre, como dice el refrán, hay un escalón más al infierno. -¿Y la presencia de Donald Trump le inquieta, ya no solo por la cuestión de la inmigración? -Yo soy de los que digo: démosle tiempo. Yo tuve dos conversaciones telefónicas con él, en las que me reafirmó que lo que comenzó con Obama, él lo quiere acelerar, profundizar, que quiere tener las mejores relaciones con Argentina. Piensa que eso va a ser importante para Estados Unidos. Yo creo que eso con el tiempo va a fluir bien. Estamos todos preocupados por lo mismo: cómo generar trabajo para nuestra gente. En nuestro caso, cómo reducir la pobreza. Nosotros tenemos pobreza extrema en Argentina, con lo cual es el primer desafío y por el cual espero ser evaluado como presidente. -De cara al futuro, ¿qué retos se plantea usted que puedan servir de base sólida para asegurar un futuro estable en Argentina? -Primero, quiero decirle que este momento que está recorriendo ahora Mariano Rajoy yo ya lo he experimentado: yo soy el primer presidente que en más de cien años en la Argentina no tiene mayoría en ninguna cámara, estoy en absoluta minoría. Todas las reformas que he hecho para que el mundo reconozca la vuelta de la Argentina al escenario global han sido con el apoyo de la oposición, con el apoyo del peronismo. Eso demuestra un cambio en la diligencia. Segundo, he nombrado dos miembros independientes, que yo ni conocía, para la Corte, que es el órgano más importante en términos de estabilidad de las reglas del juego, la Corte Suprema de la nación. Y estoy trabajando no solo en modernizar la Justicia, en dar transparencia el Gobierno y fijar marcos reglamentarios claros, organismos de control independientes: hoy tenemos un banco central independiente, la oficina de estadística es independiente. Ya no hay más manejos. Todo eso crea equilibrios. Yo voy a trabajar hasta el último día de mi Gobierno para generar equilibrios y que las cosas perduren más allá del presidente de turno. Ese es mi compromiso, y ahí están las más de trescientas empresas españolas entusiasmadas, que le pueden decir cómo viven el cambio y que quiero que profundicen su inversión. Y espero que este viaje a España, que ha sido muy exitoso, lleve una ola de pequeñas y medianas empresas. Hacer joint-venture con empresas argentinas nos ha agregado valor porque España aprendió mucho de la crisis, España se transformó de un país cerrado como es el nuestro, a un país abierto, y salieron las empresas españolas a conquistar mercados, a exportar. Y lo hizo exitosamente y queremos lo mismo en Argentina, y naturalmente España tiene que ser un socio muy importante en esta nueva etapa.
25-02-2017 | Fuente: abc.es
Mauricio Macri: «Si España y Argentina encaran el futuro juntas, nos irá mucho mejor»
España mantiene una relación apasionada con Argentina desde siempre. Más allá de los tópicos y de los chistes fáciles, los españoles sintieron, y sienten, cierta debilidad afectiva hacia los argentinos. Por eso no se entendía demasiado bien la animadversión de Cristina Fernández de Kirchner, la anterior presidenta, hacia este país. Mauricio Macri (Tandil, 1959), su sucesor en la Casa Rosada, ha podido comprobar esta semana la enorme expectación, y simpatía, que ha despertado su viaje a Madrid. Lo ha constatado él, pero también su esposa, Juliana Awada, así como todo su séquito. Y no solo con palabras, también con hechos, a través de los múltiples actos que se han amontonado en sus agendas desde su llegada el martes, y en los que han querido participar numerosas personalidades de la vida política, económica y civil. Será por la historia, por los lazos reales, por la terca realidad o porque España ha apostado tanto por aquel delicioso territorio del cono sur, que todos estamos deseando que la nueva etapa oficialmente inaugurada en las relaciones bilaterales se materialice pronto con éxitos. España se juega mucho en Argentina. Termina hoy la primera visita de Estado del presidente Macri a nuestro país. Han sido cinco provechosas jornadas, en las que se entremezclaron el arte y el deporte, la política y la economía, el protocolo y la flexibilidad. En medio de todo ello, Mauricio Macri tiene claro que, en el momento actual de Argentina, «hay que alejarse de la nostalgia, dejar de pensar el gran país que fuimos, e intentar volver a ser lo antes posible una nueva sociedad, competitiva, insertada en este mundo global que nos ha tocado vivir». Ingeniero civil por la Universidad Católica de Argentina, presidente del Atlético Boca Juniors entre 1995 y 2008 y jefe de Gobierno de Buenos Aires de 2007 a 2015, Macri recibió ayer a ABC en la residencia oficial del embajador de su país en España, Federico Ramón Puerta, quien nos acompañó durante la distendida conversación. Poco después, el presidente de Argentina mantuvo un encuentro con José María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, la compañía española que más ha invertido en aquel país: más de 20.000 millones de dólares. Macri quiere modernizar su nación, insertarla en el mundo, alejarla del aislamiento al que la había sometido el kirchnerismo y, sobre todo, desea que los españoles vuelvan a ver en este territorio una referencia segura. Otra Argentina es posible: está ya de vuelta, alejada de la nostalgia, instalada en la difícil realidad. En ese nuevo contexto se enmarca la presencia de Macri en Madrid. Nada más iniciar su conversación con ABC, subraya lo satisfecho que se encuentra de su estancia. Resulta fácil reconocer en él un tono de amabilidad, y de hasta cierta humildad, muy alejado de determinados estereotipos y, sobre todo, de la hostilidad que su predecesora había adoptado con respecto a una nación como la española, tradicional e históricamente hermana. -¿Se marcha usted satisfecho con el resultado de la visita? -Usted ha visto el nivel de recepción. Estamos todos fascinados: afecto, calidez, hospitalidad.. El Rey, el presidente, la comunidad del arte, la feria de Arco, el mundo empresarial, el mundo del deporte? Todos. El afecto se percibe. Cuando vas por la ciudad, la gente saluda. La verdad es que es una alegría. Estamos todos emocionados, también con la recepción en el Congreso: salvo dos o tres, todo el Parlamento aplaudió. Cuando terminé, la gente aplaudía y le pregunté a la presidenta? ¿Ustedes siempre aplauden tan largo? «No, nunca -respondió. Y fue increíble, sí, porque la última vez que fue el presidente a hablar ahí se nos insultó, se nos dijo de todo y usted nos trató bien, dijo algo razonable, entonces fue espontáneo». La verdad es que el afecto es tanto que, de golpe, recuperarlo, es maravilloso. Lo que yo he sentido en estos dos días es como si fuéramos dos novios de la infancia que de pronto se reencuentran. Fue esa sensación, y la verdad es que es muy lindo porque se ve algo natural en esta relación. Y recuperarla es muy importante, sobre todo frente al desafío del mundo, que encararlo juntos va a ser mucho mejor. Son países complementarios: yo tengo mucho por aprender de lo que ustedes han logrado en estos últimos veinte años. Tenemos ahí una agenda muy interesante. -Precisamente en las relaciones España-Argentina, cobra muchísimo peso la parte empresarial. ¿En esta nueva etapa de la presencia de España en Latinoamérica, las compañías españolas pueden volver a confiar con visos de futuro, sin temer el regreso a la inseguridad jurídica? -Es una gran pregunta. Yo le digo que sí pueden confiar porque este cambio no es producto de una creación de este presidente o de «Cambiemos». Es producto de una convicción de una mayoría de argentinos que, contra viento y marea, lograron producir el cambio. Porque nadie en el mundo daba dos mangos a que cambiaría el ciclo. Donde el populismo ha tenido tanto dinero para repartir, podían perderlo porque la crisis no se había manifestado en toda su dimensión. Pero, a pesar de eso, la gente quiso un cambio y esto es producto de una madurez, de un aprendizaje. Así que yo les digo que pueden confiar, que la Argentina va en el camino de la modernización, de la interacción con el mundo, de la transparencia; hay un compromiso absoluto con tener un gobierno transparente, con reglas del juego claras: lo que queremos es un sistema de competencias que termine beneficiando a los argentinos para recibir mejores servicios, a mejores precios y de mayor calidad. -Habló de modernización, que fue una palabra mágica aquí, en España, durante la etapa de Felipe González. ¿Modernizar Argentina pasa por recuperar lo que fue su país en décadas tan brillantes como los años veinte o treinta del siglo pasado? ¿En qué consiste exactamente? -Yo prefiero alejarme de la nostalgia. Es decir, tenemos que construir una Argentina nueva en base a la enorme capacidad de innovación que tiene el argentino. Tantas crisis han desarrollado y agudizado la capacidad de adaptación y, frente a este mundo que nos desafía, tenemos esas cualidades: ser parte de los nuevos empleos de nuestra sociedad de información, todo el mundo está renovándose. Hemos tenido más éxito en estos últimos catorce meses en la cantidad de empresas que han radicado oficinas para hacer, producir y brindar servicios de valor aliado para el mundo. Todas las principales compañías, tanto las que estaban como las que no, han ampliado dotaciones, han creado infraestructuras para, desde Buenos Aires, desde Argentina, prestar servicios de software, legales, de ingeniería, lo que se le ocurra? al mundo entero. Eso demuestra que hay un recurso humano valioso y a lo que queremos apuntar es a eso. El director de ABC, Bieito Rubido, junto a Mauricio Macri durante la entrevista- ABC -¿En el caso concreto del conocimiento de la sociedad de la información, Argentina está en niveles homologables con los países desarrollados? -Yo diría que ahora sí. En las infraestructuras de las tecnologías nos habíamos quedado atrás por la falta de reglas, por la falta de transparencia; las empresas dejaron de invertir. Parte de lo que estamos lanzando ahora son reglas de juego claras para que las operadoras de comunicación se entreguen en un proceso de inversión agresivo que nos conecte mejor dentro del país y con el mundo, sobre todo con las conexiones de banda ancha. La Argentina tiene hoy igualmente varias casos de excelencia en todo ese mundo de la revolución tecnológica y de la sociedad de la información, pero podemos aumentar muchísimo el volumen. Argentina tiene que producir contenidos audiovisuales, tiene que generar más desarrollos en internet. Argentina tiene las empresas más importantes de habla hispana en internet, que son pocas justamente por la inestabilidad de la macroeconomía. Ahora, con una macroeconomía estable, reglas de juego claras, y un sistema transparente, con flujo de dinero, hemos de coger velocidad. Recordemos que, hasta hace catorce meses, en la Argentina, en pleno siglo XXI, no se podían comprar ni vender dólares. -El populismo, precisamente que aquí en España ha aflorado y que ha acompañado a Latinoamérica en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Argentina, ¿sigue siendo el lastre del área? No sólo el lastre, sino el fantasma para toda la zona.. -Con el cambio que se produjo en la Argentina, en la región se respira otro aire. Creo que toda esa etapa, incluso donde queda algún resabio, se ha ido moderando precisamente porque también se acabó la década de los «commodities», precios altísimos, empezando por el petróleo. Y eso hace que los populismos no sean tan atractivos porque ya no tienen tanto que repartir. -¿Cómo ve el caso de Venezuela? -Soy el que más ha criticado y cuestionado públicamente a Maduro. He lanzado muchos reproches a Maduro, porque dice barbaridades. -Maduro también le dice a Rajoy que le van a romper los dientes.. -La verdad es que la situación la veo mal, muy mal. No se respetan los derechos humanos, cada día hay más presos políticos, cada día la gente está peor; es realmente preocupante. Hay que hacer todo lo que se pueda para volver a acompañar un proceso democrático en el que la gente pueda elegir quién conduce el futuro de Venezuela. Ese es el desafío. Hablo con todos los que puedo, siempre estoy disponible, pero la situación cada vez está peor y es mentira que ya ha llegado al fondo. Siempre, como dice el refrán, hay un escalón más al infierno. -¿Y la presencia de Donald Trump le inquieta, ya no solo por la cuestión de la inmigración? -Yo soy de los que digo: démosle tiempo. Yo tuve dos conversaciones telefónicas con él, en las que me reafirmó que lo que comenzó con Obama, él lo quiere acelerar, profundizar, que quiere tener las mejores relaciones con Argentina. Piensa que eso va a ser importante para Estados Unidos. Yo creo que eso con el tiempo va a fluir bien. Estamos todos preocupados por lo mismo: cómo generar trabajo para nuestra gente. En nuestro caso, cómo reducir la pobreza. Nosotros tenemos pobreza extrema en Argentina, con lo cual es el primer desafío y por el cual espero ser evaluado como presidente. -De cara al futuro, ¿qué retos se plantea usted que puedan servir de base sólida para asegurar un futuro estable en Argentina? -Primero, quiero decirle que este momento que está recorriendo ahora Mariano Rajoy yo ya lo he experimentado: yo soy el primer presidente que en más de cien años en la Argentina no tiene mayoría en ninguna cámara, estoy en absoluta minoría. Todas las reformas que he hecho para que el mundo reconozca la vuelta de la Argentina al escenario global han sido con el apoyo de la oposición, con el apoyo del peronismo. Eso demuestra un cambio en la diligencia. Segundo, he nombrado dos miembros independientes, que yo ni conocía, para la Corte, que es el órgano más importante en términos de estabilidad de las reglas del juego, la Corte Suprema de la nación. Y estoy trabajando no solo en modernizar la Justicia, en dar transparencia el Gobierno y fijar marcos reglamentarios claros, organismos de control independientes: hoy tenemos un banco central independiente, la oficina de estadística es independiente. Ya no hay más manejos. Todo eso crea equilibrios. Yo voy a trabajar hasta el último día de mi Gobierno para generar equilibrios y que las cosas perduren más allá del presidente de turno. Ese es mi compromiso, y ahí están las más de trescientas empresas españolas entusiasmadas, que le pueden decir cómo viven el cambio y que quiero que profundicen su inversión. Y espero que este viaje a España, que ha sido muy exitoso, lleve una ola de pequeñas y medianas empresas. Hacer joint-venture con empresas argentinas nos ha agregado valor porque España aprendió mucho de la crisis, España se transformó de un país cerrado como es el nuestro, a un país abierto, y salieron las empresas españolas a conquistar mercados, a exportar. Y lo hizo exitosamente y queremos lo mismo en Argentina, y naturalmente España tiene que ser un socio muy importante en esta nueva etapa.
23-02-2017 | Fuente: abc.es
El secretario de Seguridad Nacional de EE.UU. se compromete a que no haya «deportaciones masivas»
El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kelly, ha asegurado este miércoles que Washington no realizará deportaciones masivas, afirmación que ha pronunciado en su encuentro con el presidente de Guatemala, Jimmy Morales, donde se encuentra de visita de cara a su viaje oficial a México. En una declaración de Kelly junto al ministro de Relaciones Exteriores guatemalteco, Carlos Raúl Morales, el canciller ha señalado que hay un «tema muy importante» que se ha interpretado «de diferentes maneras». Por un lado, Kelly «ha expresado que no va a haber deportaciones masivas, sino que el interés del Gobierno es enfocarse en aquellos migrantes que tengan historial delictivo». Asimismo, el secretario de Seguridad Nacional estadounidense le ha garantizado que se respetarán los Derechos Humanos de los guatemaltecos deportados, según ha recogido el diario mexicano 'Informador'. Estas declaraciones llegan poco después de que el Gobierno estadounidense anunciara que planea considerar a casi todos los extranjeros indocumentados personas susceptibles de deportación inmediata, a excepción de los llamados 'dreamers' que llegaron a Estados Unidos siendo niños. Está previsto que Kelly llegue en las próximas horas a México, a donde ya ha llegado el secretario de Estado de Donald Tump, Rex Tillerson, en el marco de una visita oficial en la que se encontrarán con su pares mexicanos para abordar el estado de las relaciones bilaterales.
22-02-2017 | Fuente: abc.es
México amenaza a EE.UU. con acudir a la ONU para defender los derechos de los inmigrantes
El ministro de Exteriores de México, Luis Videgaray, ha sostenido este miércoles, poco antes de reunirse con su homólogo estadounidense, Rex Tillerson, que el país no aceptará nuevas disposiciones migratorias de su vecino del norte. Tillerson llegará esta tarde (hora local) a Ciudad de México acompañado por el secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, John Kelly, para encontrarse con sus pares mexicanos y abordar el estado de las relaciones bilaterales. Videgaray ha confirmado que la nueva política migratoria de Estados Unidos, que contempla deportaciones masivas y la construcción de un muro en la frontera común, será «el tema fundamental». «Es inevitablemente, y por convicción, el primer punto de la agenda», ha subrayado. Deportaciones inmediatas El Gobierno estadounidense ha anunciado en las últimas horas que planea considerar a casi todos los extranjeros indocumentados personas susceptibles de deportación inmediata, a excepción de los llamados 'dreamers' que llegaron a Estados Unidos siendo niños. Kelly ha ratificado este mJimmy Morales,ismo miércoles, tras reunirse con el presidente guatemalteco, que el objetivo de esta última medida es «interceptar inmigrantes ilegales de muchos países en las fronteras de Estados Unidos» y deportarlos «tan rápido como sea posible». Sobre esta cuestión, Videgaray ha querido «dejar claro de la manera más enfática que el Gobierno y el pueblo de México no tienen por qué aceptar disposiciones que de manera unilateral un Gobierno quiere imponer a otro». «Eso no lo vamos a aceptar», ha recalcado. A este respecto, ha enfatizado que el Gobierno de Enrique Peña Nieto desplegará «todos los medios jurídicamente posibles para la defensa de los Derechos Humanos de los mexicanos en el exterior, particularmente en Estados Unidos». «El Gobierno de México no habrá de dudar en acudir a organismos multilaterales, empezando por las Naciones Unidas, para defender conforme al Derecho Internacional, los Derechos Humanos, las libertades y el debido proceso en favor de los mexicanos en el exterior», ha dicho en un acto con el representante de Derechos Humanos de la ONU en México, Jan Jarab. Foros internacionales En la misma línea, el ministro mexicano de servicio diplomático Jacob Prado, citado por la agencia de noticias Sputnik, ha revelado que el Gobierno sopesa «llevar a litigio en foros internacionales algunos casos de repatriación de inmigrantes mexicanos». Por su parte, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, se ha limitado a confirmar que Tillerson y Videgaray abordarán los esfuerzos del Gobierno de Donald Trump para combatir la inmigración ilegal, si bien ha admitido que «van a tener una gran discusión».
22-02-2017 | Fuente: abc.es
Cuba prohíbe al secretario general de la OEA, Luis Almagro, viajar a La Habana
Las autoridades de Cuba han impedido al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), del diplomático uruguayo Luis Almagro, viajar a La Habana para recoger el premio Oswaldo Payá que le iba a entregar este miércoles la Red Latinoamericana de Jóvenes por la Democracia, presidida por la hija del fallecido disidente, Rosa María Payá. Esta medida se suma a la prohibición de entrar a la isla para participar en el acto de otros invitados, como el expresidente de México Felipe Calderón y a la ex ministra chilena Mariana Aylwin, que iba a recibir un reconocimiento para su padre, Patricio Aylwin, el primer presidente tras la dictadura de Augusto Pinochet. El propio Almagro ha informado, a través de una carta pública dirigida a Payá y colgada en web de la OEA y difundida por Twitter, de su «imposibilidad de ir» dado que su solicitud de visa para el pasaporte oficial de la OEA «fue denegada por el Consoulado de Cuba en Washington», al tiempo que se le negó «la posibilidad de ingreso con documento uruguayo, que no requiere visado». Por qué no pude ir a recibir premio #OswaldoPayá a #Cuba: Carta a @RosaMariaPaya tras negación de mi visado https://t.co/XFBndB3n9d pic.twitter.com/78LyxoSjPH? Luis Almagro (@Almagro_OEA2015) February 22, 2017El secretario general de la OEA explica en su escrito las razones expresadas por las autoridades de la isla, que habrían expresado su «asombro» por el «involucramiento» de Almagro en «actividades anti-cubanas» y habrían señalado que el motivo por el cual se solicitaba la visa es «una provocación inaceptable». Además, siempre según Luis Almagro, esgrimieron que el premio que iba a recibir «no es reconocido por el Estado cubano» e indicaron que las actividades de la iniciativa «Cuba decide», a la que pertenece Rosa María Payá, «socavan el sistema electoral cubano». Estas razones, de acuerdo con la carta del secretario general de la OEA, fueron expuestas el pasado jueves pasado en una reunión a la que fue convocado un funcionario de la organización, Chris Hernández-Roy, por el cónsul de Cuba en Washington y el primer secretario del consulado. La respuesta de la OEA a esas argumentaciones han sido que su «único interés» ha sido, es y será «facilitar el acercamiento de Cuba a los valores y principios del sistema interamericano, tanto en lo que refiere a la defensa de la democracia como a la promoción y respeto de los derechos humanos, al tiempo de expandir los logros de Cuba en la ciencia, salud y educación» a la región. Nuestro interés: Facilitar acercamiento #Cuba a valores/principios Interamericanos y expandir logros del país en ciencia, salud y educación pic.twitter.com/B7nj4IbC7i? Luis Almagro (@Almagro_OEA2015) February 22, 2017Según Almagro, que algún «análisis tan superficial como alarmista, parece haber alertado sobre el peligro que mi visita y la ceremonia anunciada podrían tener para el futuro de las relaciones Cuba- Estados Unidos, y el bienestar del pueblo cubano ya que se podría motivar una actitud de endurecimiento del gobierno hacia grupos que no comulgan con este». A su juicio, «sería bastante ridículo que luego de 67 años de revolución [lo exacto serían 57], tanto el bienestar del pueblo cubano, como las relaciones bilaterales con Estados Unidos, dependieran de esta ceremonia». «Sería ridículo que tras 57 años de revolución, el bienestar del pueblo cubano y las relaciones con EE.UU. dependieran de esta ceremonia»Luis Almagro Además, explica que su presencia y la ceremonia prevista para este miércoles «no se diferencia de otros eventos similares qeu tienen lugar en otros países de la región» en los que ha participado y que «se realizan sin que el gobierno los apoye necesariamente, pero sin censurarlos, porque son parte de la tolerancia de los sistemas y valores democráticos». Sú «única preocupación adicional», añadió a las autoridades cubanas, es «garantizar que no exista ninguna forma de represión ni represalia alguna sobre los organizadores del evento», algo que consideraría «absolutamente injusto e indeseable». En ningún caso, recalca, su presencia y actividades son «anti-cubanas». Al contrario, afirma, desea «que Cuba alcance los máximos niveles de desarrollo y bienestar social para su pueblo, con todos los derechos garantizados para todos los cubanos». Subraya así mismo su discrepancia con la «criminalización» del grupo «Cuba decide», pues «los mecanismos constitucionales de democracia directa que proclaman son un instrumento esencial para la expresión de los pueblos». «Es claro además que, por el contrario, quiero honrar la memoria de Oswaldo Payá», concluye a la carta. Cuba quedó excluida de la OEA en 1962. A pesar de que en 2009 se levantó esa suspensión, el régimen castrista no ha querido regresar a esta organización. No obstante, el predecesor del anterior secretario general, José Manuel Insulza, visitó la isla en 2014 por primera vez en cinco décadas y al año siguiente Cuba participó en una Cumbre de las Américas. Entre los apoyos recibidos por Rosa María Payá al acto de este miércoles se encuentra el expresado por la ex secretaria de Estado de EE.UU. Madeleine Albright, quien califica a su padre, Oswaldo Payá, como «uno de los mayores defensores mundiales de la lucha por la democracia». Albright esperaba que Cuba permitiera a Luis Almagro acudir a recibir el premio del disidente, fallecido en 2012 en un supuesto accidente de circulación en la isla en circunstancias no aclaradas.
22-02-2017 | Fuente: abc.es
La visita de Estado de Macri, un borrón y cuenta nueva definitivo
Aquella visita de Néstor Kirchner a Madrid, en julio del 2003, se esperaba con entusiasmo. Era un gran acontecimiento después de la hecatombe que hundió a Argentina en la mayor depresión de su historia reciente. El flamante presidente apenas llevaba un par de meses en la Casa Rosada. Había asumido después de un año largo en el que Eduardo Duhalde, con Roberto Lavagna, su ministro de Economía, había comenzado a colocar los cimientos de una recuperación que empezaba a tener signos vitales. El Gobierno de José María Aznar quería ayudar y evitar roces con las empresas, especialmente, con las privatizadas de servicios públicos que tenían sus tarifas congeladas tras ?el crack? del 2001/2002. La primera reunión de Néstor Kirchner con la cúpula de la CEO, contra todo pronóstico, fue un desastre o, con la ventaja que da el tiempo pasado, el preludio de la seguidilla de problemas que, -con su esposa en el poder-, iban a tensar, como nunca, la cuerda de las relaciones bilaterales. ?Usted nos ha puesto a parir a todos?, le reprochó Jose María Cuevas, por entonces presidente de la CEOE a Kirchner. El ?pingüino?, como se conocería popularmente al difunto ex presidente, había arremetido contra las firmas españolas y con ironía les había advertido: ?¿Acaso fueron a la Argentina en la década de los 90 a hacer beneficencia??. El mensaje de Kirchner a los ejecutivos y banqueros presentes sonaba muy parecido a la letra y a la música que interpretaría, en clave mucho más dramática, posteriormente Cristina Fernández y, con especial virulencia, su ministro de Economía, Axel Kicillof. Aznar y Kirchner, pese a las declaraciones o interpretaciones posteriores, parecieron entenderse. De hecho, en privado, el argentino alabó al español. Dicho todo lo anterior, fue inflexible con la recomposición de la mayoría de las tarifas. Su vicepresidente, Daniel Scioli, sufrió un severo correctivo ?le retiró la palabra varios días- por declarar públicamente que en algún momento había que solucionar aquellos problemas con las empresas españolas. Kirchner, en sus cuatro años largos de Gobierno, estatizó, entre otras, Aguas de Barcelona. Su mujer, Cristina Fernández, se ocuparía de hacer lo propio en el 2008 con Aerolíneas Argentinas y, ya viuda, en 2012 con la mayoría de las acciones de Repsol en Ypf. En el primer caso, envió un proyecto de ley al Congreso que dio luz verde a la reestatización y compensó a la empresa con un peso (menos de un euro). La decisión tomó por sorpresa al Gobierno español y a la compañía que en ese momento, ironías del destino, presidía Gerardo Díaz Ferrán. ?La medida fue un abuso, un atropello y una ruptura unilateral de contrato. Nosotros habíamos firmado un compromiso de compra con el Gobierno en el mes de mayo. El embajador de España, Rafael Estrella, estuvo presente en el acto con el ministro de Planificación, Julio De Vido?, recordaría Jorge Molina, subgerente de AA por entonces. La escena tendría una réplica, con tintes cinematográficos, con el caso Repsol-Ypf. La compañía que todavía preside Antonio Brufau había pasado por el aro de la ?argentinización? kirchnerista. Eso significaba incorporar un socio local. El elegido fue Enrique Eskenazi, ex banquero de Santa Cruz, la provincia donde Kirchner gobernó como feudo propio mas de diez años. El ?socio? se hizo con el 25 por ciento de las acciones que pagó, en su mayoría, con los futuros beneficios de esas mismas acciones. El negocio era insólito. Con aquella decisión, confiaban en Repsol, ?nos dejarán en paz?. Se equivocaron. El descubrimiento del yacimiento de Vaca Muerta, uno de los mayores del mundo, provocó el cambio. Brufau dejó de ser el empresario favorito de la presidenta argentina y frente a la amenaza de otra reestatización, el Gobierno de Mariano Rajoy mandó a negociar a principios del 2012 a José Manuel Soria y a José Manuel García Margallo. Ambos se fueron satisfechos de Buenos Aires. Creyeron en la palabra dada y el compromiso de tregua hasta elaborar, en comisiones respectivas, informes sobre la situación real de la compañía petrolera que empezaba a hacer aguas. A los ministros, prácticamente, no les dio tiempo a superar ?el jet lag?. La viuda de Néstor Kirchner, el 16 de abril, intervino -y luego expropió- ?la joya de la corona? como se conoce históricamente a Ypf. Un contingente de agentes desembarcó en la sede de la empresa. Los ejecutivos españoles y la cúpula de la firma fueron desalojados de sus despachos y del edificio. La empresa les mandaría a Uruguay por temor a su detención. En los día posteriores el piso que alquilaba Brufau en Buenos Aires fue registrado sin autorización por un inspector camuflado. La Unión Europea respaldó a España y Argentina comenzaría su largo peregrinaje por el desierto internacional al que Mauricio Macri puso, en menos de un año, fin. En este marco, las burlas públicas de Cristina Fernández sobre ?el pelao?, en referencia a Luis de Guindos, los anuncios de campaña (con fotos de las banderas de España y de la UE y leyendas despectivas) haciendo escarnio de la crisis española, la corrupción, el caso Rodrigo Rato y los mensajes más ó menos explícitos contra España (además de prohibir la importación de jamones y otros productos) terminaron de quebrar la relación. Eso, sin contar las dificultades de Endesa, Gas Natural Fenosa, Pescanova, Abertis, Telefónica, Dragados y otras firmas españolas que, en conjunto, llegaron a tener una inversión acumulado de más de 50.000 millones de euros. En la actualidad, el "stock" es de unos trece mil millones y los puestos de trabajo que generan ascienden a 93.000. En ese contexto, las amenazas del Gobierno argentino con Kicillof a la cabeza de no pagar nada por la expropiación del 51 por ciento de las acciones arrebatadas a Repsol de Ypf, se convirtieron en un acuerdo muy favorable para los españoles. La multinacional logró más de cinco mil millones de dólares mediante un abanico de bonos de los que supo, oportunamente y con rentabilidad, desprenderse. Un dato ilustra cómo veía Mauricio Macri aquel proceso, su partido fue el único que votó en bloque en contra de la expropiación. El actual Gobierno da aquellos episodios por zanjados. Ahora, busca recuperar aquellos "niveles de inversión", como observó la canciller, Susana Malcorra. Como los empresarios, ambos Gobiernos saben que hace falta tiempo y tener garantías de la expresión favorita de los inversionistas: Seguridad jurídica.
18-02-2017 | Fuente: abc.es
Merkel reivindica las estructuras multilaterales y la libertad de prensa ante el efecto Trump
Merkel tenía sentado a solo un par de metros al vicepresidente de EE.UU., Mike Pence. La Conferencia de Seguridad de Múnich ofrecía a la canciller alemana su primer contacto personal de alto nivel con la administración Trump y aprovechó esa corta distancia para contestar, una por una, a las declaraciones con las que el presidente de EE.UU. confunde e inquieta a sus socios europeos desde que llegó a la Casa Blanca. Comenzando por el final, Merkel bromeó, denominando «amigos» a los periodistas, para pasar a recordar, ya muy en serio, que «la libertad de prensa forma parte intrínseca de la democracia» y que «la independencia de la prensa debe ser respetada». También se refirió a la independencia del Banco Central Europeo al reconocer «un problema de valoración del euro» sobre el que dijo tener «influencia cero» y aceptó con palabras de asentimiento la exigencia estadounidense de que los países europeos aumenten sus aportaciones a la OTAN, no sin dejar pasar que la gestión de la crisis de los refugiados es también materia de seguridad y defensa. Merkel insistió además en que no es justo identificar el Islam con el origen del terrorismo y llamó al respeto de las religiones, aunque pidió «claras palabras a los líderes religiosos islámicos marcando la frontera entre terrorismo y religión». Sobre Siria señaló que «no podemos encogernos de hombros» y sobre Rusia, reprochó a Moscú su «comportamiento inaceptable de los últimos años», advirtiendo a EE.UU. que la UE no puede aceptar ahora el restablecimiento de relaciones amistosas sin condiciones. Su alegato final fue en defensa de las organizaciones internacionales, como la OTAN y la ONU, y sus procesos de decisión, que EE.UU. y Rusia amagan con dejar de lado en beneficio de un nuevo orden bipolar en el que los dos países cobren el principal protagonismo geopolítico. «Estoy convencida de que los retos de nuestro mundo actual superan a cualquier país en solitario, requieren de un esfuerzo común y conjunto, de ahí la necesidad de estructuras internacionales multilaterales de debemos reforzar y hacer más eficientes», justificó, tras consolar a Trump, en su disgusto por encontrar tantos Mercedes Benz en la Quinta Avenida, señalando que «si echa una mirada aquí en la sala y ve la cantidad de iphones y productos de Apple, yo diría que puede estar absolutamente satisfecho». Después de eso volvió a su silla y desde allí sonrió lo justo mientras Pence se esforzaba en la tarima por traducir las frases de Donald Trump y explicaba que, allí donde el presidente estadounidense había dicho que la OTAN es «obsoleta», el auténtico mensaje es: «Hoy, en nombre del presidente Trump, les traigo esta garantía: Estados Unidos respalda firmemente a la OTAN y cumplirá de forma inquebrantable sus compromisos hacia la alianza transatlántica». Pence hizo lo que pudo por tranquilizar a Europa sobre la relación Trump-Putin, admitiendo que «seguiremos pidiendo cuentas a Rusia». La frase hizo saltar de su asiento al ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, que llamó públicamente a EE.UU. a «relaciones bilaterales pragmáticas» al margen de la OTAN, a la que calificó como «una institución de la Guerra Fría, tanto en la forma de pensar como en el corazón». Lavrov demandó un nuevo «orden mundial justo, quizás un orden postoccidental» y recordó que EE.UU. y Rusia son vecinos, separados solamente por 4 kilómetros a través del Estrecho de Bering. Dejó claro que Putin tiene puestas grandes esperanzas en la relación con el nuevo gobierno estadounidense y de su discurso podía deducirse que han recibido alguna señal positiva por parte de Washington. Sobre si Trump optará finalmente por las estructuras internacionales multilaterales que trata de apuntalar Merkel o derivará en ese nuevo orden bipolar que le ofrece Moscú, en Múnich queda la sensación de que, por ahora, está diciendo a cada uno lo que desea escuchar. Alto el fuego en Ucrania El portavoz del Gobierno alemán, Stefen Seibert, confirmó ayer que, después de sus respectivas intervenciones en la Conferencia de Seguridad de Múnich, la canciller Merkel y el vicepresidente Pence se reunieron a solas y que la conversación se centró en la «cercana y amistosa relación bilateral». Hablaron sobre Siria, Libia, la misión en Afganistán y los esfuerzos para una solución pacífica a la crisis en el este de Ucrania. La charla sobre este último punto debió resultar especialmente fructífera porque inmediatamente después, en una sala contigua, los ministros de Rusia y Ucrania, con la mediación de París y Berlín, firmaban un alto el fuego que debe entrar en vigor hoy. Anteriormente, Pence se había reunido con Poroschenko. Durante la Conferencia de Seguridad, Pence ha pedido a Putin que respete los acuerdos de Minsk y que sea más activo en la preservación de un alto el fuego que permita dar paso a la vía diplomática.
18-02-2017 | Fuente: abc.es
EE.UU. hará «todo lo necesario» para evitar que Irán desarrolle armas nucleares
Donald Trump no se conformará con revertir el aligeramiento de las sanciones a Irán que emprendió Obama y contempla además otras medidas. "Déjenme ser claro: Bajo la presidencia de Donald Trump, Estados Unidos hará todo lo necesario para evitar que Irán obtenga un arma nuclear capaz de amenazar a nuestros países o a nuestros aliados en la región, especialmente a Israel", ha dicho el vicepresidente estadounidense Mike Pence en la Conferencia de Seguridad de Múnich, ante la que ha calificado a Irán como ?el principal Estado patrocinador del terrorismo?. De sus palabras se deduce que está en el aire el acuerdo firmado por el ex presidente Barack Obama con Irán para el uso exclusivamente civil de la energía nuclear en el país asiático. Pence también ha sido crítico con Moscú, aunque en un tono bastante más condescendiente, y ha reiterado la petición a Moscú realizada ya en esta conferencia por otro de los miembros del gobierno Trump, el secretario de Estado Rex Tillerson: cumplimiento de los acuerdos de Minsk en Ucrania. También se ha esforzado por tranquilizar a los gobiernos europeos, tras el revulsivo que supusieron las declaraciones de Trump declarando ?obsoleta? a la OTAN. ?Hoy, en nombre del presidente Trump, les traigo esta garantía: Estados Unidos respalda firmemente a la OTAN y cumplirá de forma inquebrantable sus compromisos hacia la alianza transatlántica", ha dicho en su primera aparición internacional, ?esta es la promesa del presidente Trump: estaremos junto a Europa, hoy y cada día, porque estamos unidos por los mismos ideales nobles: libertad, democracia, justicia y el imperio de la ley?. También tratando de agradar a los socios europeos, Pence ha criticado a Rusia y ha pedido, aunque en un tono bastante más condescendiente al empleado con Irán, el cumplimiento de los acuerdos de Minsk en Ucrania, condición sin la cual no puede avanzar ninguna solución diplomática o política. ?Estados Unidos seguirá pidiendo cuentas a Rusia?, ha respondido a los jefes de gobierno europeos que en este mismo foro han expresado su inquietud por la tendencia favorable mostrada por la administración Trump hacia Vladimir Putin, y esas palabras has tenido como consecuencia que los miembros del gobierno ruso presentes en la sala, a su vez, se revolvieran en sus asientos. ?En vista de este mantra, la disposición de mejorar las relaciones con Rusia que fue manifestada anteriormente podría quedar en el aire?, ha amenazado el senador ruso Konstantin Kosachov, que preside la comisión de relaciones exteriores del Consejo de la Federación ruso y que ha dejado claro que Moscú espera una postura más constructiva y más meditada de Washington hacia Ucrania. Pence ha aclarado durante la conversación posterior a su intervención que Estados Unidos mantendrá esta demanda aún cuando el presidente Trump busque nuevos puntos en común con Moscú y esté dispuesto a reconocer el papel de potencia mediadora de Rusia en el conflicto. No hay reunión con los rusos Haciendo gala de saber estar diplomático, Pence ha evitado en Múnich reunirse en un aparte con políticos rusos. Tampoco se verá con representantes de Irán. La Cancillería iraní ha hecho público su rechazo a cualquier encuentro de su delegación con representantes de Estados Unidos mediante unas declaraciones del Ministerio iraní de Asuntos Exteriores, Bahram Qasemi, que ha explicado que solamente en el caso de que se tratasen aspectos técnicos del acuerdo nuclear pactado entre Irán y el Grupo 5+1 (EE.UU., el Reino Unido, Francia, Rusia y China, más Alemania) y su implementación a través de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), estaría su gobierno dispuesto a que se produjese un encuentro de esas características. Sí ha tenido lugar en Múnich, en cambio, una conversación entre los ministros de Exteriores de Rusia e Irán, Serguéi Lavrov y Mohamad Yavad Zarif, que han intercambiado impresiones sobre Siria y han hecho un repaso de las relaciones bilaterales. "Ambas partes han debatido los temas de la cooperación bilateral, incluido el calendario de los futuros contactos a distintos niveles, además han abordado los asuntos internacionales actuales y han continuado el intercambio de opiniones sobre los problemas relativos a Siria en el contexto de la reunión celebrada en Astaná", ha señalado el Ministerio de Exteriores ruso. Esta semana, la capital kazaja acogió la segunda ronda de las conversaciones sobre Siria, que culminó en un acuerdo definitivo sobre la creación de un grupo conjunto de Irán, Rusia y Turquía para controlar el alto el fuego en Siria. Y este tipo de negociaciones está disgustando a los países europeos, encabezados por Alemania, que defienden que la negociación debe enmarcarse en estructuras internacionales más amplias. Reiteradamente se ha pedido a Rusia y a EE.UU: en la Conferencia de Seguridad de Múnich que no basen sus políticas exteriores en negociaciones bilaterales y que respeten la toma de decisión de las organizaciones internacionales. En el caso de Ucrania, se ha emplazado a las partes a la reunión programada en los próximos días en Ginebra.
18-02-2017 | Fuente: abc.es
Macri: «Existe una buena comunicación entre Mariano Rajoy y yo»
Maurico Macri aguardó paciente a que España tuviera Gobierno para visitar nuestro país. El martes inicia una visita de Estado, la primera en ocho años, después del virtual congelamiento de las relaciones bilaterales durante los Gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015). El presidente de Argentina recibe en la residencia privada de Olivos (periferia de Buenos Aires) a una representación de los corresponsales españoles. A lo largo de la charla abordó asuntos como los Papeles de Panamá, presuntos casos de corrupción y lo último de una deuda histórica con el Estado de su padre ?mediante la empresa Socma y el Correo postal? que le obligó a revisar un «procedimiento que ?insiste? técnicamente era correcto». En cuanto al viaje de Estado a Madrid, lo considera «muy importante por la historia y el afecto entre ambos países y el que le tengo yo a España. Hay una buena comunicación entra Rajoy y yo, Creo que por eso va a ayudar a relanzar las relaciones en todos los campos. Tengo muchas expectativas». Sobre Cataluña, aclaró: «No puedo opinar sobre un tema interno de España» pero reconoció sus «simpatías con el Barcelona FC». En cuanto a la sintonía con el PP, observó : «Gallardón es un fenómeno, de los mejores alcaldes que vi en mi vida». Las empresas de capital español y en concreto Telefónica, que protesta porque considera que se le da un trato discriminatorio a favor de las compañías nacionales, Macri no aprecia que pudiera ser un escollo en su visita a España: «Para nada, hemos creado condiciones para que compitan las tres empresas que hay, que inviertan en calidad y precio (se mejore) para que mi gente tenga mejor servicio, más acceso, más barato. Esa es la tarea de un gobernante». ¿Cuál es la decisión más difícil que ha tenido que adoptar en este año largo de gestión? Todas las decisiones han sido difíciles. Nada es fácil cuando tienes que gobernar un país quebrado,uno de cada tres argentinos es pobre, con altísimo defícit fiscal, en cesación de pagos,con inflación y un estancamiento de cinco años. Pero la tendencia es buena. Los primeros seis meses cumplimos al salir del cepo (liberar el cambio y la compra venta de divisas) y el «default». Este último semestre tenemos un 18 por ciento de inflación anualizada, la mas baja desde el 2008. ¿A que atribuye que no se haya producido la anunciada «luvia de inversiones» españolas y extranjeras? Estamos bien en términos de inversiones. Varias decenas de miles de millones de dólares han llegado. Están focalizadas en industria, energía, minería, transporte y otros sectores de servicio. Entre que se anuncian y se materializan siempre pasan meses. En ese marco las previstas como Vaca Muerta (uno de los yacimientos de hidrocarburos mas grande del mundo) va a ser un acelerador muy importante. Sólo en ese sector estimamos cinco mil millones de dólares este año, mas de diez el que viene y en el 2019 más de 20.000 millones anuales. Donald Trump acaba de recibir a la mujer de Leopoldo López. Y le ha bautizado a usted como un «líder regional». ¿Cree que está a tiempo o perdió la oportunidad de liderar el proceso de democratización en Venezuela? En cada foro opinamos y dejamos claro algo: Basta de eufemismos con Venezuela, no es una democracia y tiene esa pseudo Corte Suprema que acaba de ratificar la condena a Leopoldo López. ¿Usted cree que el Papa entiende sus simpatías con el budismo y el psicoanálisis? Lo pregunto porque algunos utilizan esos argumentos para explicar el distanciamiento del Papa con usted. (Se ríe) No sé, nunca hablamos de eso con el Papa. No sé qué opina sobre que yo también utilice la filosofía budista como una forma de reflexionar. Pero, también la práctica de la religión católica de toda mi vida me ha llevado a tener buenas reflexiones y valores. En cuanto al psiconálisis, te ayuda, sobre todo cuando uno tiene grandes responsabilidad con un país. Te ayuda a no caer en problemas de Ubris (ese diagnóstico se le atribuía a Cristina Fernández de Kirchner) y que uno se cree que esta más allá del bien y del mal, que es un dios en la tierra, (Su padre, Franco Macri, aplaudía los gobiernos del matrimonio Kirchner y menospreció su carrera política), ¿Quién le ha dado más disgusto, su padre o Cristina Fernández? Mi padre me trajó al mundo, me educó, me dio la oprtunidad de aprender. Siempre voy a estar agradecido de lo que me dio.
17-02-2017 | Fuente: abc.es
Trump tiende puentes para crear un nuevo eje Washington-Moscú
El primer cara a cara de los jefes de la diplomacia estadounidense y rusa tuvo lugar ayer en Bonn, en el marco de la conferencia de ministros de Exteriores del G-20, y resultó todo un éxito. El secretario de Estado de EE.UU., Rex Tillerson, declaró tras el encuentro que ve «una buena base para el trabajo conjunto» entre los dos países, mientras que su homólogo Serguei Lavrov comentaba que los dos gobiernos «se entienden» y «comparten conceptos». Aunque no dieron detalles sobre esas futuras colaboraciones que parecen estar gestando un nuevo eje Washington-Moscú, fuentes diplomáticas apuntaron más tarde que posiblemente donde primero puedan confluir los esfuerzos será la lucha contra el terrorismo. El punto más controvertido de la conversación y que con mayor tensión esperaban los socios del G-20, que todavía ayer no permitieron la participación de Lavrov en la sesión plenaria en cumplimiento de las sanciones, era el conflicto de Ucrania. Tillerson dio una de cal y otra de arena, lo que le permitió quedar bien con el resto de los ministros dejando al mismo tiempo una salida airosa al ruso. Durante la reunión pidió a Moscú el cumplimiento de los acuerdos de Minsk y una participación más activa en la reducción de la violencia. Sin mención a las sanciones A modo de contrapeso y como se encargó de subrayar Lavrov, «durante la conversación no se ha dicho una sola palabra sobre sanciones». Tanto el contenido como la forma empleados por Tillerson fueron bastante más homologables que los que ha exhibido hasta ahora el presidente Donald Trump. Ambos emplazaron el devenir de esta nueva relación diplomática al encuentro personal que tendrán «lo antes posible» Trump y Putin en persona y que dará el impulso definitivo a este nuevo entendimiento. De cara al público estadounidense, Tillerson dejó claro que nada habrá en la asociación con Rusia de filantrópico. «Está claro que nosotros, nuestros dos países, no podríamos solucionar todos los problemas», dijo, dando alas a un nuevo orden internacional en el que EE.UU. y Rusia aborden a una asuntos globales, «pero estamos de acuerdo en que allí donde nuestros». Tillerson confirmó además que el presidente Trump «está preparado para superar las dificultades en las relaciones bilaterales» y Lavrov salió convencido de que, con Trump, Rusia volverá a recibir el trato de potencia internacional que lleva reclamando prácticamente desde la caída del Muro de Berlín. Del paso de Tillerson por el G-20 celebrado en Bonn queda también otro hecho significativo. Si bien la atención que prestó a la sesión plenaria fue más bien escasa, en apenas unas horas mantuvo bilaterales con su colega chino, Wang Yi, con el alemán Sigmar Gabriel, así como con su homólogo de Reino Unido, Boris Johnson, dejando claro que su línea de trabajo es más país por país que en el foro internacional y dejando completamente en segundo plano una institución como el G-20, que representa nada menos que tercios de la población mundial, tres cuartas partes del comercio, y sobre la que se sostiene un orden mundial que parece estar quedando obsoleto. La mayor parte de los participantes en la conferencia de Bonn, incluidos Tillerson y Lavrov, se trasladan hoy a Múnich, donde asistirán a la Conferencia de Seguridad que trata precisamente de esclarecer las características del nuevo orden que surge del contexto de debilidad de la UE, la llegada de Trump a la Casa Blanca y la nueva estructura del flujo informativo, que juntos están dado lugar a nuevos equilibrios geopolíticos todavía en gestación. Dastis, en Múnich El ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, que también asistirá a la Conferencia de Múnich, está aprovechando estas citas para transmitir a Tillerson la idea de que el eje trasatlántico ha de seguir pasando por la Unión Europea. «Las señales son positivas», declaró tras la primera impresión, «como cabía esperar, estamos todos interesados y atentos en escuchar al nuevo secretario de Estado? y además trataremos de trasladarle nuestro profundo sentido de que Europa y Estados Unidos tienen que seguir siendo líderes y aliados para alcanzar los objetivos que se fijan en esta reunión». Dastis tomará la palabra en la mesa redonda que abrirá la jornada hoy viernes y cuyo título es «Mantener la paz en un mundo complejo».
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