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Noticias de refugiados

01-01-1970 | Fuente: abc.es
El éxodo venezolano llega a España
La crisis económica, política y social que vive Venezuela desde hace años ha provocado que miles de ciudadanos huyan cada día del régimen de Nicolás Maduro y busquen una mejor vida que su país, azotado por la corrupción, la violencia y la pobreza, les niega. Es una migración llena de miedo, desesperación y que lleva a la deriva a personas que en su país lo fueron todo. Las imágenes de cientos de migrantes cruzando la frontera buscando refugio en países como Perú o Colombia han dado la vuelta al mundo, una realidad que también alcanza a España. «O tratas de sobrevivir fuera o mueres allí, no hay más salida», manifiestan algunos venezolanos en nuestro país en conversación con ABC. Los motivos para dejar atrás su país, totalmente asfixiado y al borde del colapso, son varios. Para unos, la falta de comida, dinero, medicinas y tranquilidad. Otros, la inflación por los aires, la devaluación de la moneda o las insostenibles tasas de violencia que hacen de ciudades como Caracas un infierno y, finalmente, la omnipresente represión política. En 2017 se resgistraron un total de 45.621 venezolanos empadronados en España - Ines Baucells Las peticiones de asilo se disparan Según los datos del estudio «Estadística de migraciones 2017», elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) el flujo de inmigración procedente del país sudamericano se ha disparado en un 80% en solo dos años, pasando de los 25.272 inmigrantes/refugiados que llegaron a España en 2016 al total de 45.621 que se registraron en 2017. En esta cifra solo se incluyen los venezolanos que han llegado a empadronarse a España, quedando fuera todos aquellos que siguen en nuestro país fuera de los registros, un porcentaje que según las fuentes consultadas también se ha disparado. Alidis Ramos, adiós a la inseguridad Alidis en «La Dolce Vita», su lugar de trabajoPara muchos venezolanos la situación de inseguridad y no tanto la economía es suficiente motivo para abandonar su tierra. Uno de esos casos es el de Alidis Ramos quien nació en Caracas hace 41 años. Es técnica superior en turismo y hace tres meses que trabaja como dependienta en una tienda de dulces en Barcelona. «Se puede decir que la parte económica la sobrellevamos porque teníamos nuestras empresas, fincas y ahorros, pero el tema de seguridad es bastante complicado. L os secuestros, los robos y asesinatos son el día a día, entramos en pánico y por eso decidimos salir», confiesa. «Venezuela es el mejor lugar para hacer turismo. En especial, para una persona que tenga ganas de bajar de peso» Alidis manifiesta que ha tenido la oportunidad de viajar por muchos países del mundo pero que «no hay nada más bonito que su tierra», lo repite una y otra vez. Su esposo José, no deja que ella continúe para explicar el panorama que realmente se vive: «Venezuela es el mejor lugar para hacer turismo. En especial, para una persona que tenga ganas de bajar de peso, porque tendrá que hacer una fila de horas y hasta días para conseguir algo de comer. Por otro lado, no sufrirá de aburrimiento, uno vive al día pensando en cómo se va a rebuscar la vida, qué comerá mañana y si te duermes ya han pasado como diez años». Para José lo que están haciendo con su pueblo es una crueldad: «l a gente pobre que no sale en los medios de comunicación es la que está pagando, la que se está muriendo». Pedro Hernández, con el corazón en venezuela César observando NTN24Pedro Hernández, un cocinero venezolano, lleva un año y ocho meses en la capital catalana. Cuenta con la suerte de tener pasaporte europeo por su padre, pero ni así se olvida de lo que padece el lugar que lo vio nacer. «Cuando crees que no puede haber algo peor, sigue algo muchísimo peor. Todo empezó desde Chávez, él dejó el camino hecho y Maduro ha seguido con todo esto. Ahora hay resentimiento, odio y nadie cree en nadie». Pedro no deja de mirar su teléfono ni un momento, lo utiliza para mantenerse al tanto de lo que acontece en su país por algunos de los pocos medios que no han sido censurados por el gobierno «castrochavista» de Maduro. «En venezuela no alcanzan los periódicos para mostrar todos los muertos». Hernández no puede despegar sus ojos de las imágenes que muestran cómo cada día miles de sus compatriotas andan centenares de kilómetros en carreteras para llegar a países «refugio» como Brasil o Colombia. «Allá no tienes una vida porque vives con paranoia de que algo te va a pasar. Ni siquiera te sirve tener un trabajo porque el sueldo no te alcanza para nada. La necesidad es todo junto: no hay comida, ni medicinas..nada es nada», advierte. Pedro eleva su voz y desvela su tristeza: «En Venezuela no alcanzan los periódicos para mostrar todos los muertos». César Andrés, de cumpleaños a despedidas César muestra sus tatuajesCésar Andrés lleva diez meses en Barcelona. Es Licenciado en administración de empresas. Una cosa sí deja clara: su país lo lleva en su corazón pero también tatuado en su piel. Cuatro de sus tatuajes lo reflejan; el mapa de venezuela con los animales más representativos, las coordenadas del lugar donde nació, una imagen del Salto del Ángel (la caída de agua más alta del mundo )y, por último, un ave fénix. Con voz entrecortada evoca uno de los días más tristes de su vida: «No sabes cuándo volverás a ver a tu familia, a tu país. Mi temor es pensar que ese día en el aeropuerto fue mi despedida de todo y todos. Lo que sucede en mi país es una narcodictadura comunista». «Lo que sucede en mi país es una narcodictadura comunista». Con 26 años César pasó de celebrar reuniones de cumpleaños junto a sus amigos y familiares a organizar despedidas, la pregunta de la noche era: «¿Y usted cuándo se va?». Ninoska Murillo, «Un teléfono es lo que nos une» Ninoska en una de las plazas de MadridNinoska Murillo nacida en Margarita pero criada en San Cristóbal. Es profesional en estadísticas de salud. Su primera parada al momento de emigrar de su país fue Colombia, duró seis meses. Ahora se encuentra junto a su pareja residiendo en Madrid y está en proceso de sacar la tarjeta comunitaria. Ha trabajado de dependienta, limpiadora en tiendas de ropa, camarera, cuidando abuelos y haciendo los que haceres: «Yo estudié para ser alguien en la vida y ejercí mi profesión por ocho años. Y venir a limpiar baños, como dicen vulgarmente, es muy duro. A todos nos quitaron una vida y nos pusieron en otra, sin anestesia, sin nada». «Mamita no había luz, nos tuvieron siete horas horas así». Este es el mensaje que recibe Ninoska habitualmente cuando no tiene noticias de su madre. «A todos nos quitaron una vida y nos pusieron en otra, sin anestesia, sin nada». «Donde vive mi mamá no hay internet así que tiene pocas megas. Ella baja una vez por mes a Colombia a hacer la compra y a retirar el dinero que les envió, y es en ese momento que puedo ver a mi hijo por videollamada. Es el momento más esperado porque al final solo nos une un teléfono». Una de las opciones Las dificultades para conseguir los papeles de residencia sin un respaldo económico importante detrás ha hecho que crezcan exponencialmente las peticiones de asilo. En lo que va de 2018 ya se han registrado 12.785 peticiones, según los datos facilitados a este diario por la Oficina de Asilo y Refugio (OAR). «Venezuela es por tercer año consecutivo la nacionalidad que más pide protección internacional en España. El aumento se empieza a notar desde el 2014 cuando habían 120 solicitudes, en 2015 fueron 596 y en 2016 se posesiona de primeras con 4300. Luego le sigue Siria, Colombia, Ucrania, El Salvador y Honduras», explica a ABC la portavoz de ACNUR (Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados en España), María Jesús Vega. Son las seis de la mañana y fuera de la Oficina de Extranjería en Barcelona, el panorama es de zozobra. Los funcionarios que atienden en los puntos de información comentan que en los últimos meses las personas que más llegan a pedir asilo son venezolanos. «No es pedir asilo por pedirlo, tienes que tener un motivo de peso para poder solicitarlo», comenta Nailet de 33 años, con un acento caraqueño que la delata. Andrea Rodríguez, irse así no quieras Andrea Rodríguez es «contadora pública» y lleva una semana en Barcelona. Su primer destino fue llegar a Italia donde estuvo seis meses. «Yo no pasé por ningún tipo de secuestro ni me perseguían pero yo soy funcionaria pública y a nosotros nos obligaban a marchar con camisas rojas. No estaba ni estoy de acuerdo con todo eso pero allá si no estas a favor no tienes ese tipo de trabajo. Eso no es democracia y por eso te tienes que ir», relata Andrea mientras hace la fila esperando recibir cualquier tipo de información. «Nos obligaban a marchar con camisas rojas». Con ojos llorosos y junto a su hijo, manifiesta: «Esto no es un tema de los venezolanos quien más que nosotros nos encantaría quedarnos en nuestro país. Venir aquí a hacer qué, después de que estudie dos carreras, pero por la situación piensas en dos cosas: o muero de hambre o hago algo con el título que tengo pegado en la pared». Betty, el pasaporte lo es todo El pasaporte de BettyBetty tiene 41 años y es del estado de Yaracuy. Desde las cinco de la mañaa de la familia está haciendo la fila en la Oficina de Extranjería. Afortunadamente, logró obtener uno de los codiciados 16 turnos que dan por día. «Yo no hubiese podido pagar el tiquete para venir a Europa. Vine aquí porque mi amiga que vivió 22 años en Venezuela me ayudó con todo. Sino estaría en cualquier país latino como lo han hecho la mayoría. Allá uno se va por carretera porque es más cerca. A pesar de que sea más difícil hay mucha xenofobia hacia nosotros. Es muy triste», comenta mientras sus manos sostiene con fuerza su pasaporte. Siria, Colombia, Ucrania, El Salvador y Honduras son los países que le siguen a Venezuela en pedir asilo.En la sala de espera siguen llegando personas a preguntar cuáles son los papeles exactos que se necesitan, otros ya tienen su carpeta en mano y están a la espera de ser llamados. Al final, todos tienen algo que los une: esperan volver algún día a su casa, a su país.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Un año después, los rohingyas siguen en el mayor campo de refugiados del mundo
Este sábado se cumple un año del comienzo del éxodo a Bangladesh de 700.000 miembros de la minoría rohingyá para escapar de la violencia de las fuerzas de seguridad en el estado de Rakáin, en el oeste de Birmania (Myanmar). Los soldados birmanos fueron acusados por el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de cometer una operación de «limpieza étnica» con indicios de «genocidio» mediante asesinatos, violaciones masivas y quema de hogares en agosto de 2017. Tres meses después Birmania y Bangladesh firmaron un acuerdo para la vuelta de esta minoría ética, pero nunca se cumplió. Su situación era ya delicada antes del 2017 por ser una minoría musulmana dentro de un estado budista que no los reconoce como ciudadanos y considera a sus miembros, en general, bangladesíes. Aunque ya en el pasado el pueblo rohingya había sufrido persecuciones, en agosto de 2017 el estallido de una nueva oleada de violencia en la zona causada por repetidos ataques militares obligaba a una huida masiva de la población que trataba de refugiarse en la vecina Bangladesh. Dejaron sus casas para vivir hacinados en campos de refugiados, sin acceso a educación o sanidad y sobreviviendo gracias a la ayuda internacional, que llegaba (y continúa llegando) con cuentagotas porque el gobierno considera que las ONGs son partidistas en el conflicto. Miles de personas siguen llegando cada día al campo de refugiados de Kutupalong en Bangladesh, convertido en el mayor campos de refugiados del mundo con 626.000 refugiados, llevando consigo únicamente lo puesto. Este campo de refugiados, según Save The Children, presenta una situación alarmante de hacinamiento y donde la dependencia de ayuda humanitaria es total. Un total de 373.000 niños y niñas se encuentran en el campo, en condiciones pésimas donde lo que antes era una jungla ahora es su hogar y hace que estén apareciendo y propagándose enfermedades como la difteria y el sarampión. Además las lluvias del monzón- que van desde junio hasta septiembre- hacen aún más difícil el día a día en los campos de refugiados. Ciudadanía birmana «Primero, nuestra demanda es ciudadanía», es lo que quiere Mohamad Anan, un rohingyá de 22 años. El joven rechaza los carnés de verificación nacional que les ofrecen las autoridades birmanas como paso previo a que puedan solicitar la nacionalidad y reitera que solo volverán cuando sean reconocidos como ciudadanos birmanos. Durante décadas el Gobierno birmano ha negado la ciudadanía a los rohingyás, por lo que los miembros de esta minoría de mayoría musulmana no se fían del proceso propuesto por las autoridades para verificar su estatus y aceptar su regreso. Hasta la fecha no se han dado las condiciones para un viaje de garantía a Birmania. Ya en junio, la enviada de la ONU en Myanmar declaró que «las autoridades de Myanmar mantienen a las mujeres, hombres y niños rohingya segregados e intimidados en un deshumanizador sistema de apartheid» Dos días antes de la ofensiva militar, el 23 de agosto de 2017, Kofi Annan ya advirtió que «si no se toman acciones concretas pronto, existe el riego de volver a otro ciclo de violencia y radicalización». Casi 70 años de conflicto Recién estrenada la independencia, en 1948, muchos rohinyás reclamaron la adhesión a Pakistán del estado, que entonces se llamaba Arakan. Casi treinta años después, en 1977, una operación militar para registrar a la población y expulsar a los extranjeros de Arakan llevó a más de 200.000 rohinyás a cruzar la frontera con la vecina Bangladesh. Más de 250.000 rohinyás huyeron a Bangladesh en 1991 por otra operación de seguridad en Rakáin, como la junta militar que gobernaba el país había rebautizado al estado dos años antes. Una ola de violencia sectaria en 2012 dejó 160 muertos, 120.000 rohinyás recluidos en campamentos de desplazados y otros 150.000 refugiados en Bangladesh. La presentación en escena del Ejército de Salvación Rohinyá de Arakan (ARSA) con el ataque de tres puestos fronterizos y la muerte de nueve agentes el 9 de octubre de 2016 imprimió un nuevo cariz al conflicto y llevó en los meses siguientes a que más de 60.000 rohinyás escapasen a Bangladesh de la represalia del Ejército.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Miles de venezolanos entrarán a Perú como refugiados por la falta de pasaporte
La prohibición del ingreso de los venezolanos sin presentar pasaporte, que ha entrado en vigor este sábado, ha provocado que miles de venezolanos busquen entrar al país como refugiados, lo que los exime del trámite del documento. En la frontera ubicada entre Perú y Ecuador, en Tumbes, el Gobierno ha establecido el centro binacional de atención fronteriza (CEBAF), para recibir a miles de venezolanos que se calculaban hasta antes de la prohibición, en cinco mil personas al día. «La verdad es que no se les cierra la puerta. De todas maneras, hay criterios que se establecen para que puedan ingresar», declaró ayer a la prensa, el canciller de Perú, Néstor Popolizio, sobre la medida que limita el ingreso solo a los venezolanos que tengan pasaporte. «Esta ha sido la mejor alternativa, en la medida que constatamos por el ingreso histórico de venezolanos a nuestro país que el 80% de ellos viene sin pasaporte, y el 20% viene con cédula de identidad. Y lo que se constató es que esas cédulas son fácilmente identificables. Lo que hemos procurado es no impedir el ingreso de los venezolanos al Perú, eso está garantizado. Sino más bien tener una migración más informada, más ordenada y más segura». De acuerdo al canciller peruano, podrán ingresar al país los venezolanos con pasaporte vencido, los niños, gestantes y adultos mayores y los padres de los niños que los acompañen. En lo que va del 2018 han llegado a Perú más de 400.000 venezolanos. De ellos, 59.000 han salido del país con rumbo a Chile, Argentina, Uruguay y Brasil.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Perú recibe más de 100.00 peticiones de venezolanos para entrar en el país como refugiados
A lo largo del 2018, se han recibido más de cien mil peticiones de venezolanos para entrar como refugiados a Perú, según informó hoy el secretario de la comisión especial de refugiados, Patricio Rubio. La Cancillería peruana se ha visto sobrepasada por las solicitudes de refugio de parte de los venezolanos, ya que se ha pasado de 34.o00 peticiones para ser refugiados en el 2017 a cien mil este año. En el 2016, solo hubo 4.360 peticiones, mientras que en el 2015 ascendió a 433. Desde ayer, sábado 25 de agosto, los venezolanos que migran con desesperación de su país agobiados por las penurias económicas no pueden entrar a Perú sin entregar su pasaporte; documento cuyo trámite cuesta en Venezuela, entre 1.500 y 2.000 dólares. Aun así, hasta hoy han ingresado 2.000 venezolanos a Perú en calidad de refugiados. De acuerdo a Rubio, ningún venezolano se ha quedado sin entrar al país, al tiempo que agregó que tiene un plazo de 90 días para obtener su permiso de trabajo y quedarse legalmente. «Ningún país de la región podría tener un ritmo de respuesta como el que se requiere ante esta situación», señaló Rubio, al tiempo que agregó que los plazos de respuestas para aceptar o no a un refugiado van de 3 a 8 meses. En el 2018, Perú recibió 440.000 migrantes venezolanos, cifra que disminuye, si se le resta los 59 mil venezolanos que han salido del país con rumbo a Chile, Argentina, Uruguay y Brasil. En el Centro Binacional Fronterizo, ubicado en Tumbes, ciudad fronteriza entre Perú y Ecuador, los venezolanos son recibidos por el gobierno peruano, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR) y la organización no gubernamental «Encuentros». Entre ellos, atienden las necesidades inmediatas de los migrantes venezolanos y los asesoran para iniciar sus trámites de refugiados en Perú. Según el diario peruano «El comercio», el último venezolano que ingresó al país antes de que se ponga en marcha la ley de ingresar sin cédula de identidad es José Soto, quien vino desde Valencia en Venezuela, y llegó a Ecuador dentro de un grupo de 150 venezolanos. Entrar ilegalmente «La pregunta clave es ¿exigir pasaporte va a reducir el número de personas que intenten entrar al Perú? Ellos están huyendo de lo que sucede en Venezuela, no es que tengan un interés particular en venir en Perú», explicó el analista Farid Kahhat, al tiempo que agregó, «la diferencia fundamental será que vendrán en condiciones más precarias porque muchos no tendrán pasaportes y simplemente van a tratar de llegar de manera ilegal». «Y eso es peor para todos, es mejor saber quiénes vienen, tenerlos registrados, permitirles trabajar legalmente, sobre todo tomando en cuenta que el 60% de inmigrantes venezolanos tiene calificación significativa, ya sea técnica o superior. En el caso de que vengan de manera indocumentada se te pueden colar con más facilidad delincuentes, pero además las personas que ingresan pueden ser víctimas de traficantes de personas», concluyó Kahhat. De acuerdo a Naciones Unidas, 2,3 millones de venezolanos han abandonado su país según información recopilada a junio de 2018.Perú es después de Colombia, el segundo país con mayor cantidad de migrantes venezolanos. Mañana se realizará en Colombia, un encuentro de los funcionarios de Relaciones Exteriores de Colombia, Ecuador y Perú, con el fin de tomar acciones conjuntas que busquen dar alivio a la crisis humanitaria que ha sido causada por la ola migratoria desde Venezuela.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Buscan a un grupo de «sin papeles» en una zona infestada de cocodrilos en Australia
Las autoridades australianas buscan este lunes a un grupo de inmigrantes indocumentados que se adentraron en una zona infestada de cocodrilos después de que el barco en el que viajaban encallara frente a las costas del país. La búsqueda de los desaparecidos, cuyo número no fue precisado oficialmente, tiene lugar en el área del bosque Daintree, en el extremo septentrional del estado australiano de Queensland, en el noreste del país. El grupo sería de una veintena de personas, según indicaron varios testigos al Canal 9 que vieron a varias personas atravesando las carreteras y corriendo hacia el bosque infestado de cocodrilos de estuario en su intento por huir de la Policía. Las autoridades informaron de que trece personas fueron capturadas anoche y trasladadas a la ciudad de Cairns, en la costa norte de Queensland, después de que el barco pesquero «ilegal» en el que viajaban encallara cerca del río Daintree. «La tripulación o quien estaba en la embarcación, la abandonó y se cree que están en tierra, en algún lugar», dijo a la cadena ABC, Michale Healey, legislador en el Parlamento de Queensland. «No sabemos si son refugiados ilegales o si son pescadores que estaban pescando ilegalmente y terminaron en aguas australianas, donde su barco tuvo problemas y se quedaron atrapados», precisó. Un portavoz del Ministerio del Interior dijo a la agencia local de noticias AAP que «la prioridad es confirmar la seguridad y el bienestar de la gente del barco pesquero». Los servicios de emergencia han atendido a dos personas que están detenidas que presentan síntomas de fiebre y escalofríos. La Policía del estado de Queensland evitó comentar sobre el incidente. Según datos oficiales se trata de la primera embarcación que llega al país desde 2014, aunque según la edición australiana del periódico The Guardian, en agosto del año pasado llegaron seis inmigrantes indocumentados chinos a la isla Saibai, en Queensland, procedentes de Papúa Nueva Guinea.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Revuelta popular contra los extranjeros en Chemnitz, este de Alemania
El ambiente caldeado contra los extranjeros y el discurso xenófobo que desde el Bundestag sigue expandiendo el partido anti europeo Alternativa para Alemania (AfD) se han materializado este fin de semana en Chemnitz, una ciudad de unos 250.000 habitantes del este de Alemania que celebraba sus fiestas en paz hasta que un hombre de 35 años perdió la vida en una trifulca de bar. Los hechos al respecto no han sido todavía aclarados por la policía, que solo informó que en la pelea habían participado personas de diversas nacionalidades. Eso se tradujo en las redes sociales como que el alemán había muerto a manos de extranjeros refugiados y en cuestión de pocas horas se produjeron masivas manifestaciones en el centro de la ciudad en las que los manifestantes, a su paso, atacaron violentamente a varios viandantes de aspecto extranjero. La alcaldesa de la ciudad, Barbara Ludwig, ha cancelado el resto de las fiestas. «Cuando veo lo que ha pasado en esta ciudad a lo largo del domingo, sencillamente ¡es horroroso!», ha dicho Ludwig, «el hecho de que sea posible que las personas se encuentren, acumulen y destruyan un festival de la ciudad, corran por las calles y agredan y amenacen a la gente, de verdad es terrible». Según informan medios locales, como la cadena de televisión pública MDR, la primera llamada a presenciarse en el centro de la ciudad a las 15:00 horas la realizó a través de internet el partido AfD y reunió a unas cien personas que protestaron de forma pacífica. Cuando había de finalizar esa protesta, los asistentes no se fueron a casa, sino que se incorporaron a otra que había convocado por su parte el grupo ultra de fútbol Caotik Chemnitz. En esa segunda reunión, según la policía, participaron unas 800 personas que, pasada media hora, «comenzaron a superar el perímetro, a ignorar las instrucciones de los agentes de policía y se pusieron en marcha por las calles del centro». Los manifestantes iban gritando «Wir sind das Volk», la histórica proclama de las protestas ciudadanas contra el régimen comunista de la RDA. También coreaban «Chemnitz es nuestra ciudad». Varios ciudadanos de aspecto extranjero que encontraron a su paso fueron agredidos o amenazados. La policía de Chemnitz, sin recursos suficientes para controlar la situación, pidió refuerzos a Dresde y Leipzig. Según ha informado este lunes un portavoz policial, están siendo tramitadas cuatro demandas: dos por agresión, una por amenazas y otra por destrozo de mobiliario público y resistencia a la autoridad. De la trifulca que dio origen a las protestas solo se sabe que además del alemán muerto hubo dos alemanes de 33 y 38 años heridos graves y hospitalizados. Fue una pelea con chuchillos y hay dos jóvenes detenidos de 22 y 23 años sobre cuya nacionalidad la fiscalía no desea dar detalles. Algunos testigos han comentado que todo comenzó por una disputa verbal precedida por acoso a mujeres, aunque la policía, desbordada por los acontecimientos, no pudo el domingo completar las primeras instancias de la investigación y no ha informado todavía al respecto.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El primer ministro checo no quiere recibir «ni a un solo inmigrante»
«Cuando digo que no quiero recibir ni a un solo migrante, esto es un símbolo muy concreto», dijo ayer el primer ministro checo, el populista Andrej Babis, según Radio Praga. Con estas declaraciones dejó claro que sigue considerando sinónimos los términos inmigrante y refugiado, así como que no retrocederá ante el Tribunal Superior de Justicia de la UE. El jefe del Ejecutivo checo reclama que la Unión Europea tenga una política común en relación a la inmigración y el asilo, pero rechaza el modelo de reparto de refugiados por cuotas entre los Estados miembros. Considera que la prioridad es reforzar la seguridad interna, llegar a acuerdos con países de África y mejorar las condiciones de vida en ese continente. El Gobierno checo aprobó a principios de junio la suspensión unilateral de su participación en el sistema de reasentamiento de refugiados impulsado por la UE, alegando motivos de seguridad. El acuerdo europeo de 2015, planteado por la Comisión Europea, establece unas cuotas para acoger a un total de 160.000 solicitantes de asilo llegados a Italia y Grecia de forma proporcional entre los países europeos. Hasta ahora solo se ha reubicado a poco más de 18.000 y Praga, que apenas ha admitido a una veintena de los 2.691 refugiados que se habían sido asignados como cuota, insiste en que no recibirá a nadie más por esa vía, que considera paralizada. Polonia, Hungría y Eslovaquia han expresado igualmente su rechazo a la acogida de solicitantes de asilo. Eslovaquia y Hungría incluso han cuestionado estas cuotas y su obligatoriedad ante los tribunales europeos. El propio ministro de Interior checo, Chovanec, ha explicado que será su oficina la encargada de coordinar una respuesta de este grupo de países ante cualquier movimiento al respecto por parte de la Comisión Europea. Estas declaraciones tienen lugar en periodo preelectoral, dado que los checos votan en octubre, en elecciones legislativas, y la inmigración es uno de los temas de campaña tratados con mayor intensidad. La mayoría de los checos rechazan en las encuestas que su país siga recibiendo refugiados o inmigrantes de países musulmanes, aunque el porcentaje de rechazo se ha reducido en 11 puntos porcentuales desde otoño pasado, situándose actualmente en el 58%. El 82% de los ciudadanos, no obstante, considera a los refugiados una amenaza para la seguridad europea, para la paz en el mundo el 71% y para la seguridad en la República Checa el 68%. Así lo documenta un reciente estudio del Centro para las Investigaciones de la Opinión Pública (CVVM), que revelan que la postura de los checos frente a los refugiados es la más favorable desde octubre de 2015.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El genocidio de los rohingya en Birmania mina a San Suu Kyi
De icono de la libertad a cómplice de genocidio. En solo tres años en el poder, ese ha sido el brutal desgaste que ha sufrido la Nobel de la Paz birmana Aung Suu Kyi. Tras pasarse quince años bajo arresto domiciliario por oponerse a la dictadura militar, su partido ganó las elecciones de 2015 y se convirtió en la «jefa de facto» del Gobierno. Pero su silencio ante la persecución de la etnia musulmana rohingya ha roto su aura inmaculada como defensora de los derechos humanos y la democracia. Cuando se cumple un año del éxodo rohingya que llevó a 700.000 refugiados al vecino Bangladés, la ONU acaba de acusar al Ejército birmano por la represión durante décadas de esta minoría, que no está reconocida entre las 135 etnias del país. El informe, elevado al Consejo de Seguridad, recomienda juzgar en el Tribunal Penal Internacional de La Haya a seis altos cargos militares birmanos, incluido el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, el general Ming Aung Hlaing. También sale mal parado el Gobierno de Aung San Suu Kyi, quien ha decepcionado por no alzar su voz a favor de los rohingyas. Aunque los expertos de Naciones Unidas creen que «las autoridades civiles tienen poco control sobre los militares», los culpan de haber «contribuido a la comisión de crímenes atroces con sus actos y omisiones». Señalando directamente a Aung San Suu Kyi, el informe asegura que «no ha usado su posición de facto como jefa del Gobierno, ni su autoridad moral, para impedir ni detener los hechos en el Estado de Rakhine». Brutal ofensiva Hace ahora un año, el Ejército birmano lanzó en dicho Estado del oeste del país una brutal ofensiva contra la minoría rohingya después de que una guerrilla musulmana, el Ejército de Salvación de Arakán, atacara una base y treinta puestos militares el 25 de agosto. Entrando a tiros en sus pueblos, los soldados quemaron las casas, mataron a los hombres y violaron a las mujeres, según contaron a ABC el año pasado refugiados rohingyas que habían huido a Bangladés. A pesar del acuerdo entre ambos gobiernos alcanzado en septiembre para que volvieran a sus hogares, allí siguen hoy porque tienen miedo a regresar a Birmania. Aunque no sabe el número de víctimas porque el Gobierno birmano prohíbe el acceso a la zona e incluso tiene detenidos a dos periodistas de la agencia Reuters que revelaron las matanzas, Médicos Sin Fronteras calcula que hubo 6.700 asesinatos y otras estimaciones elevan la cifra hasta los 10.000. Mientras tanto, el Gobierno solo reconoce 400 muertos. «La necesidad militar nunca justificaría matar indiscriminadamente, violar en grupo a mujeres, atacar a los niños y quemar pueblos enteros», denuncia el informe. Aunque el Gobierno birmano no ha permitido a sus autores acceder al país, han recogido el testimonio de 875 víctimas y testigos y se han basado en numerosos vídeos, fotografías, documentos e imágenes por satélite. Después de analizar todo ello en un estudio que se remonta a 2011 y se extiende a los Estados de Kachin y Shan, donde también operan dos guerrillas étnicas que controlan sus propios territorios, a los expertos no les queda dudas sobre lo ocurrido con los rohingyas: un genocidio. Aunque el informe recomienda llevar a los responsables militares al Tribunal Penal Internacional, o crear en la ONU un comité independiente para investigar sus crímenes de guerra, la propuesta no saldrá adelante por el derecho a veto en el Consejo de Seguridad que puede emplear China, aliada de Birmania.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Policías afines a los ultras filtran datos de los acusados de matar a un alemán
Diversas autoridades alemanas criticaron ayer a la Policía de Sajonia, después de que la extrema derecha difundiera en internet la orden de detención de un sospechoso del asesinato ocurrido en Chemnitz que dio lugar a actos de violencia callejera por parte de neonazis el pasado fin de semana. La orden de detención de los dos arrestados, que incluía datos personales como el nombre completo y la dirección del sospechoso, circuló por las redes sociales junto a llamadas a la «caza del asesino» y poniendo en evidencia vínculos entre la Policía y los radicales. «Debe quedar claro que no se seguirán tolerando ciertas cosas en la Policía», dijo Martin Dulig, el vicepresidente de Sajonia, «no es posible que haya policías que piensen que pueden filtrar cosas cuando saben perfectamente que están cometiendo un delito. Tenemos un gran problema que solucionar, es un acto lamentable». El documento confidencial había sido difundido por un grupúsculo local de extrema derecha denominado «Pro Chemnitz», «una filial del partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) y Pegida», según la cadena pública de televisión ARD. Ya en semanas anteriores, a raíz de la detención de un equipo de la televisión pública ZDF durante una manifestación, quedó en evidencia que agentes de policía regional acuden a título personal o como infiltrados a este tipo de manifestaciones, pero a la orden de detención tenían acceso solo los mandos y las sospechas de connivencia se han disparado. «En Alemania no puede haber lugar para la incitación a la violencia xenófoba», avisó el martes la canciller Angela Merkel, para referirse a continuación a la oferta de su ministro del Interior, Horst Seehofer, de enviar refuerzos policiales a Sajonia. Al margen de los refuerzos policiales que acudieron a Chemnitz en las horas más duras de la violencia contra extranjeros, para ayudar a la Policía local a tomar el control de las calles, Interior ha ofrecido su ayuda. «El Gobierno de Sajonia debe decidir en qué forma desea esa ayuda y en qué momento, pero por ahora no hay respuesta, y está claro que es necesaria una fuerte presencia del Estado, un Estado más fuerte que tenga un efecto preventivo en las calles», se quejó ayer Seehofer del rechazo. Este ministro, que ha protagonizado en meses pasados enfrentamientos directos con la canciller Merkel por sus desencuentros en materia de inmigración y refugiados, ha aconsejado que sea otra ministra, la de Familia, Franziska Giffey, la que acuda el sábado a visitar la ciudad de Chemnitz. También el presidente regional de Sajonia acudirá el sábado y los radicales de «Pro Chemnitz» están amenazando en las redes sociales que «será recibido convenientemente». Pegida, bien informada «Que en Sajonia hay grupúsculos de extrema derecha no es ninguna novedad», decía por su parte en una entrevista radiofónica el jefe del grupo parlamentario regional del partido antieuropeo y antiextranjeros Alternativa para Alemania (AfD), Jörg Urban, «el verdadero problema es que una mayoría de manifestantes pacíficos que quieren mostrar su insatisfacción y que son intencionadamente confundidos con una minoría de verdaderos neonazis para desacreditar su protesta». Su jefe, el copresidente de AfD, Alexander Gauland, justificó ayer abiertamente todo lo sucedido y por suceder en Chemnitz. «Ante un asesinato así, es normal que la gente se vuelva loca», dijo en una entrevista, «eso pasaría igual en Friburgo, que en Constanza o en Chemnitz». Gauland respaldó también el tuit de un diputado de AfD, Markus Frohnmaier, que había escrito: «¡A ver si los sajones no van a poder salir a la calle, proteger a los suyos y protegerse a sí mismos!». Gauland defendió que «la autodefensa no es lo mismo que tomarse la justicia por su mano». Ayer se supo también que antes de que la Policía ofreciese información sobre el asesinato de un cubano nacionalizado alemán que dio lugar a la violencia xenófoba, el fundador de Pegida, Lutz Bachmann, ya había difundido en las redes sociales que los autores del crimen eran un sirio y un iraquí, además de otros datos relevantes de las pesquisas policiales. Se trata de un hombre especialmente bien informado. Inmediatamente después del atentado contra el mercado navideño de Berlín a finales de 2016, también fue él quien informó a través de las redes sociales y citando fuentes de la dirección de la Policía de Berlín que el terrorista era un musulmán de origen tunecino. En esta ocasión, la filtración anónima de la orden de detención procedía de fuentes cercanas a Bachmann y va acompañada de llamadas «a la caza» del iraquí. «Ha llegado la hora de que las llamemos redes asociales», pedía ayer con humor un grupo de alumnos de instituto de Chemnitz que salía a la calle para protestar por la imagen que la prensa internacional está difundiendo de la ciudad. «Aquí no somos neonazis, quienes causaron los disturbios es gente que llegó de fuera, aquí somos gente normal», se atropellaban unos a otros. «A nosotros nos han tratado muy bien y con mucho cariño», comentaban por su parte los integrantes del coro Tomás Luis de Victoria, de la Universidad Pontificia de Salamanca, de gira de conciertos por Sajonia y que se han enterado del brote de xenofobia «porque algunos padres, alarmados por las noticias, llamaban desde España preguntando si estábamos bien».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Alemania retira las subvenciones a la asociación de mezquitas turcas
El gobierno alemán ha retirado de los presupuestos generales de 2018 y 2019 las partidas de gasto de subvenciones a la Asociación de Mezquitas Musulmanas Turcas (DITIB). «Quien propaga el nacionalismo y difunde el odio contra los cristianos, los judíos o las personas sin fe, quien espía desde Alemania para el gobierno turco, no puede considerarse un socio en la lucha contra el extremismo religioso», ha justificado el portavoz de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel en materia de Interior, Christoph de Vries, «si el gobierno ha tomado esta medida de suspender los fondos es porque está tomando en consideración estos factores y ha actuado en consecuencias». Además de su cuestionada relación con las instituciones turcas, esta asociación ha sido origen de varias polémicas, la última el pasado mes de abril, cuando se supo que en varias de sus mezquitas los niños en edad escolar se vestían con uniformes militares y banderas turcas para recrear escenas de guerra de exaltación nacionalista. Concretamente, fueron las mezquitas de Herford, Mönchengladbach y Ulm en las que se confirmó que habían tenido lugar estos «juegos de guerra», aunque se sospecha que se repetían en muchas otras mezquitas. En estos eventos, los niños disfrazados de vestidos turcos desfilaban por la mezquita antes de escenificar una batalla en la que se desplomaban en el suelo simulando haber sido alcanzados por fuego enemigo y eran amortajados con una bandera turca mientras las niñas, desde el otro extremo de la mezquita, cantaban «La bala que te golpeó siento en mi vientre? ¡Mi mártir!, duerme tranquilo», en conmemoración de la Batalla de Gallipoli. Una red de unos 970 imanes atiende estas mezquitas, muchos de ellos enviados desde el Ministerio de Religión de Turquía en periodos de cinco años que pasan en Alemania como servicio a la asociación, que ha rechazado la oferta de imanes alemanes formados en las Universidades de Münster, Osnabrück y Tübingen. Solo en 2017 fueron enviados por la organización gubernamental turca Diyanet 350 con visado de trabajo. «Este no es el verdadero islam» Ahmad Mansour, autor de libros como «Hablemos claro sobre la integración» o «Contra la falsa tolerancia», apoya esta medida y dice que «estoy de acuerdo con este paso lógico que ha dado el gobierno federal». «No puede seguir fluyendo dinero público a una organización que no apoya los valores que representa y defiende el Estado alemán», justifica. Se calcula que los fondos que la DITIB ha recibido entre 2014 y 2017 a través de diferentes programas gubernamentales, dependientes de diversos Ministerios, ronda los 6 millones de euros. «En Siria yo acudía regularmente a la mezquita y quise seguir haciéndolo cuando llegué a Alemania, pero lo que encontré no era Islam», se queja en refugiado sirio musulmán Hani Salam, que ahora vive cerca de Colonia, «cuando vi a todos esos hombres con barbas pobladas y escuché cómo hablaban? me recordaban a los Jaish al-Islam, los rebeldes islamistas que conquistaron mi ciudad cerca de Damasco». Salaman reconoce que se ha sentido «incómodo con la interpretación literal que se hace del Corán» en esas mezquitas y con las «constantes presiones sobre la forma de vestir y de pensar» a que son sometidos sus fieles. En Alemania, donde todas las creencias son apoyadas por el Estado, la mayoría de los cuatro millones de musulmanes hasta la llegada de los refugiados habían llegado originalmente desde Turquía y acuden a mezquitas donde se habla turco y que están parcialmente financiadas por Ankara. En 2015, unos 890.000 solicitantes de asilo, más del 70% de ellos musulmanes, entraron en el país. En torno a un terció procedía de Siria. Muchos de ellos no quieren ir a mezquitas turcas porque no entienden los sermones de los imanes. Prefieren rezar donde la gente habla árabe, a menudo financiadas por Arabia Saudí y países del Golfo. Algunas apoyan interpretaciones ultraconservadoras o altamente literales del Islam, como el wahabismo o el salafismo. Un estudio reciente de la Oficina Federal de Investigación Criminal revela que la radicalización de los islamistas en Alemania se produce en la mezquita (48% de los casos), a través internet (44%), en los llamados seminarios islámicos (27%) y en el ámbito familiar (20%), todos ellos espacios de difícil acceso y control para los poderes del Estado. Con unos cinco millones de musulmanes, aunque menos de la mitad de cinco rezos diarios, es que no se sabe con exactitud cuántas mezquitas hay, cómo se financian o quien dirige la oración. Visibles y con minarete hay unas 150, pero la cifra real se aproximaría a las 2.600. En torno al millar sirve a la comunidad turca.