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Noticias de referendum

01-01-1970 | Fuente: abc.es
Erdogan insiste en la pena de muerte durante un baño de masas en Estambul
«El voto al sí es el apropiado», grita, exaltado, Ibrahim Bulut. «Los españoles lo saben, los franceses lo saben, los ingleses lo saben, los americanos lo saben. Todos saben saben que una vez cada siglo los turcos se levantan. Vosotros lo sabéis y por eso tenéis miedo». La emoción le puede a Ibrahim y se olvida de que tiene colgadas las gafas de sol en el cuello de la camisa antes de golpearse el pecho con fuerza. El resultado: cara de resignación ante los añicos desperdigados en el suelo. Es el mitin central del AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo), la fuerza política que Recep Tayyip Erdogan, el presidente de Turquía, cofundó hace 16 años. Un baño de masas solo una semana antes de la celebración de su anhelado referéndum. El próximo domingo 16 de abril es la fecha de una histórica cita electoral que podría virar el rumbo del Estado turco. De ganar el sí, la reforma de 18 artículos de la Constitución entraría en vigor, el país adoptaría un sistema presidencialista y Erdogan aumentaría su poder ejecutivo y su influencia sobre la judicatura. Una oportunidad única para el líder islamista y para sus seguidores más acérrimos, como Ibrahim. Varios cientos de miles de personas han acudido a la plaza de Yenikapi, el mismo escenario que hace nueves meses acogió la gran concentración contra el fallido golpe de Estado del pasado verano. El tiempo ha pasado pero el Gobierno del AKP trata de mantener viva en el imaginario colectivo la fallida sublevación militar que dejó más de 240 muertos. Esta vez, en cambio, la afluencia de público fue muy menor. El golpe de Estado y la pena de muerte para los golpistas son temas en los que Erdogan continúa insistiendo una y otra vez. Y en esta ocasión tan particular tampoco dejó pasar la oportunidad: «La aprobaré [la pena capital] cuando sea aprobada por el Parlamento», ha explicado ante la muchedumbre enfervorizada. «La aprobaré sin dudar porque no tenemos ninguna autoridad para perdonar a los asesinos de nuestros mártires. No podemos hacerlo así». Desde el escenario se promulgaban mensajes contra los traidores y contra la oposición, pero sobre el suelo de Yenikapi muchos seguían hablando de unidad. «Voy a votar que sí porque solo así se puede conseguir una Turquía unida», explicaba Mehmet Ugur, un hombre procedente de la localidad kurda de Bingol, en el sudeste del país. «Te lo digo yo como kurdo que soy. Con Erdogan volveremos a estar todos juntos». La ciudad de Estambul se había empapelado con carteles que llamaban a acudir al «Gran Mitin», en el que han participado tanto Erdogan como el primer ministro, Binali Yildirim, quien continúa haciendo campaña para terminar con su puesto de trabajo; la reforma constitucional recoge la eliminación de la figura de primer ministro. Partidarios del «Evet» (sí) Los carteles de «Evet» (sí en turco) se podían observar por todas partes. Solo le hacían competencia las banderas y pancartas con el retrato de Erdogan, algunas de ellas junto al escudo de armas de la familia de sultanes otomanos. Las imágenes de Mustafa Kemal Atatürk, el padre de la República y objeto de culto personal desde la fundación de la moderna Turquía, en cambio, brillaban por su ausencia. No así los montajes fotográficos con Erdogan, Yildirim y Devlet Bahçeli, el líder del ultraderechista MHP (Partido de Acción Nacionalista), como protagonistas de una película de acción, que hacían las delicias de los asistentes. De fondo, una y otra vez, sonaba la pegadiza banda sonora de la popular serie televisiva Ertugrul Dirilis, que narra las aventuras del padre de Osman, el fundador de la dinastía otomana.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Turquía construirá un museo en Ankara sobre los «mártires» del golpe de Estado
Nueve meses no son nada. La fecha del fallido golpe de Estado del 15 julio queda ya lejos en el calendario, pero no en el imaginario colectivo turco. El Gobierno se está esforzando en que así sea. En grandes ciudades del país, como Estambul, algunas paradas de metro continúan empapeladas con los rostros de las más de 240 personas que murieron aquella sangrienta noche. No es el único homenaje. Uno de los tres puentes que conectan Europa y Asia sobre el estrecho del Bósforo, por ejemplo, fue rebautizado como «El Puente de los Mártires del 15 de Julio». Pero los tributos a las personas que perdieron la vida tras responder a la llamada del presidente Recep Tayyip Erdogan no terminan ahí. El Ministerio de Cultura ha anunciado la construcción de un nuevo museo situado a las afueras de la capital Ankara para recordar aquel fracasado y mediático levantamiento militar. El nombre elegido, una vez más, ha sido el de «Museo de los Mártires del 15 de Julio y la Democracia», según ha informado la agencia estatal de noticias Anadolu. Ankara espera que la inercia de aquellos días aún se mantenga el día de la votaciónLas obras comenzarán el próximo mes de junio y se prevé que esté terminado a finales del año 2018. A pesar de lo lejos que queda esta fecha, el anuncio se ha producido solo seis días antes del referéndum anhelado por Erdogan. El 16 de abril los turcos decidirán si se cambian 18 artículos de la Constitución y convierten el sistema político de Turquía en un régimen presidencialista. Con este cambio el propio Erdogan aumentaría su poder ejecutivo y la influencia que podría ejercer sobre la judicatura. Por ahora se conocen pocos detalles de lo que se exhibirá en el museo. Los datos hechos públicos señalan que se tratará de exposiciones temporales y permanentes sobre «los guerreros y los mártires» del 15 de julio. Por supuesto, como buen museo, también tendrá su biblioteca y su tienda de souvenirs. Durante la campaña electoral del referéndum, el golpe de Estado está siendo uno de los temas preferidos de Erdogan. No es ninguna sorpresa. Y es que, tras la sublevación militar, la popularidad del líder islamista subió como la espuma. Ankara espera ahora que la inercia de aquellos días aún se mantenga el día de la votación. Un «insulto» El principal partido de la oposición, el socialdemócrata CHP (Partido Republicano del Pueblo) también hace campaña con la la noche del golpe, aunque de una forma muy diferente. Kemal Kiliçdaroglu, el líder del partido, aseguró la semana pasada que lo sucedido en la noche del 15 de julio fue un «golpe controlado» ya que, según él, las autoridades descubrieron los planes de los golpistas poco antes de que lo llevaran a cabo. Todo «un insulto», según las palabras de Erdogan, para las víctimas a las él quiere homenajear con un museo.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La policía venezolana utiliza bombas lacrimógenas caducadas contra la oposición
Las fuerzas de seguridad venezolanas impidieron hoy que la quinta marcha de la oposición convocada en estos diez últimos días pudiera acceder al centro de Caracas. La Policía Nacional Bolivariana (PNB) y la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) cerraron los accesos al municipio Libertador, donde se encuentran las sedes de las principales instituciones del país. La concentración fue desviada a la autopista Francisco Fajardo, donde los esperaban piquetes antidisturbios de las fuerzas de seguridad que les cerraron el paso con bombas lacrimógenas tanto más peligrosas por cuanto estaban caducadas. El diputado Jorge Millán declaró a ABC: «Hemos presentado los cartuchos de bombas lacrimógenas compradas en Brasil que estaban caducadas desde 2015. Es un crimen lanzarlas contra los manifestantes porque son muy peligrosas». Elecciones locales Maduro ha intentado aplacar a la oposición con el anuncio de eventuales elecciones locales en el futuro. Pero Millán aseguró que se trata de un engaño que no lleva a ninguna parte. «Maduro sigue impidiendo el referéndum revocatorio, las elecciones presidenciales y generales. No ha devuelto las facultades a la Asamblea Nacional, ni ha liberado a los presos políticos ni ha abierto el canal humanitario para la distribución de alimentos y medicinas». Millán, jefe de la bancada de Primero Justicia en el parlamento, aseguró que el anuncio de Maduro no resuelve la ruptura del orden constitucional que sigue tan vigente como el malestar de la sociedad por la falta de comida y medicinas. Ismael León, diputado de Voluntad Popular, dijo a ABC que las elecciones regionales «no son una solución a la crisis, porque el secuestro de los poderes continúa. Necesitamos elecciones presidenciales». En tanto que Mitzy Capriles, esposa del exalcalde Antonio Ledezma, aseguró que el régimen tiene miedo a su esposo porque «tiene liderazgo en la base social que ha perdido el chavismo.. Y por eso lo tienen preso».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Erdogan acusa al líder de la oposición de negociar con los sublevados en la noche del golpe
El golpe de Estado en Turquía fue tan violento como efímero. Más de 240 personas murieron en las pocas horas que duró la sublevación, pero las consecuencias de aquella sangrienta noche continúan marcando el día a día político del país eurasiático. Y es que en la recta final de la campaña electoral para el referéndum del próximo domingo se ha convertido en uno de los temas recurrentes, especialmente entre los partidarios del sí a la reforma constitucional promovida por el presidente Recep Tayyip Erdogan. El líder islamista, además de capitalizar el golpe de Estado para aumentar su popularidad, también está echando mano de este tema tan sensible entre la población turca para atacar a sus contrincantes. El último en sufrir su furia verbal ha sido Kemal Kiliçdaroglu, el líder del socialdemócrata CHP (Partido Republicano del Pueblo), la principal fuerza política de la oposición. El Gobierno tuvo noticias de la preparación de la asonada antes de que esta comenzara, según Kiliçdaroglu«Están manteniendo una reunión y después se marchan del lugar. Eso muestra que todo estaba planeado», ha asegurado Erdogan refiriéndose a una supuesta grabación de Kiliçdaroglu y a un grupo de militares en el aeropuerto Atatürk, en la misma noche del golpe. El presidente ha acusado a su contrincante político de negociar su huida antes de que él aterrizara en el mismo aeropuerto. «De haberlo sabido antes», ha manifestado Erdogan, «jamás» habría invitado a Kiliçdaroglu al gran mitin celebrado en la plaza estambulita de Yenikapi, donde alrededor de un millón de personas se concentraron en un mensaje de unidad y rechazo al golpe. «¿Cómo podría invitar a alguien que hace un acuerdo con los golpistas?», ha añadido. Es importante recordar, sin embargo, que el prokurdo HDP (Partido Democrático de los Pueblos), la tercera fuerza más importante del país, fue el único partido con representación parlamentaria que no fue invitado. «El Gobierno trata de utilizar el golpe de Estado en su propio beneficio, aunque no fueron los únicos que se opusieron», explica, folleto en mano, la joven Zeynep, estudiante de Derecho en Estambul, mientras hace campaña por el no en el barrio, predominante opositor, de Besiktas. El ataque de Erdogan contra el líder de la oposición se produce poco después de que Kiliçdaroglu definiera la sublevación militar como «un golpe controlado» puesto que, según explicó, el Gobierno tuvo noticias de la preparación de la asonada antes de que esta comenzara. También el alcalde de Ankara Con estos comentarios Kiliçdaroglu, además, también se ha convertido en el objetivo de otro de los políticos más irreverentes de Turquía, Melih Gokçek, el alcalde de Ankara. Según Gokçek, las declaraciones de que todo fue «un golpe controlado» se deben a una directiva ordenada por la organización FETO [Organización Terrorista Fetulá Gülen], las siglas con las que Ankara se refiere a los seguidores del teólogo musulmán residente en Estados Unidos y señalado por las autoridades turcas como el cerebro del fallido golpe de Estado.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Un informe revela posibles injerencias de gobiernos extranjeros en el referéndum sobre el Brexit
La página web habilitada por las autoridades británicas para que los ciudadanos se registraran para poder votar en el referéndum sobre la permanencia del país en la Unión Europea en 2016 podría haber sido atacada por «hackers» extranjeros, causando su colapso cuando quedaba una hora para que se cerrara el plazo, según ha informado este miércoles un comité de legisladores británicos, que señala a gobiernos como el ruso y el chino como posibles responsable de injerencia sobre el mencionado referéndum. Aspecto de la página web colpasada el día del referéndum sobre el BrexitLos diputados del Comité de Administración Pública de la Cámara de los Comunes señalaron hoy en un informe que no descartan que la web fuera blanco de un ataque extranjero, sin especificar su origen. El presidente del comité, el conservador Bernard Jenkin, dijo a los medios locales que no hay pruebas claras de un ataque cibernético, pero recalcó que la caída de la página pudo ser provocada por el uso de «bonets» (red de robots informáticos que se ejecutan de manera automática y el artífice puede controlar los ordenadores o servidores infectados de forma remota). Tras el colapso de la página, el entonces primer ministro británico, David Cameron, decidió extender el plazo para registrarse. Estas revelaciones salen a la luz tras la polémica por los supuestos ataques cibernéticos de Rusia durante la campaña para las elecciones presidenciales del año pasado en Estados Unidos. El citado comité parlamentario británico ha pedido al Gobierno que instale un nuevo centro de seguridad cibernética para vigilar posibles ataques en futuros plebiscitos o elecciones británicas, sobre todo si hay intentos de extranjeros por influir en la opinión pública y alterar el proceso democrático. El informe parlamentario subraya que para EE.UU. y el Reino Unido, un ataque cibernético está basado principalmente en una cuestión técnica o de red informática, pero los ataques de Rusia o China están pensados para influir en la psicología de la población.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
«Vota a Erdogan y acabará el terror»
«Joven, vas a votar sí, ¿verdad?». Una decena de mujeres avanzan por una céntrica calle de Diyarbakir, la considerada capital kurda de Turquía, armadas con periódicos de las Juventudes del islamista AKP (Partido de la Justicia y el Desarollo). En portada, una palabra: «Evet», sí en turco. «¿No ves la cantidad de policía y militares que están en las calles? Solo votando "sí" se acabará la violencia y el terrorismo. Necesitamos un Gobierno fuerte, un presidente fuerte», señala una de ellas. El grupo de mujeres mantiene un ambiente animado y trata de hablar con todo aquel que se cruza en su camino. A los pocos minutos pasa por la misma zona una furgoneta del AKP, derramando música y proclamas a través de los altavoces. Todos piden el apoyo de la población en el referéndum del próximo 16 de abril, una consulta que podría convertir a Turquía en un régimen presidencialista en el que el Recep Tayyip Erdogan, el actual jefe de Estado, aumentaría su poder ejecutivo y su influencia sobre la judicatura. A pesar de los esfuerzos de sus seguidores, aquí, en el sudeste de Turquía, el partido fundado por Erdogan se encuentra muy por detrás del prokurdo HDP (Partido Democrático de los Pueblos). Su posición es firme: «Na», «Hayir» («no», en kurdo y en turco). «La gente vive en una gran oscuridad. Nadie ve futuro para sus hijos»«A simple vista parece que la vida ha vuelto a Diyarbakir, con las tiendas abiertas y la gente por la calle», señala en su despacho la columnista y activista kurda Nurcan Baysal. «Pero la realidad hay que buscarla en lo que no se cuenta. La gente vive en una gran oscuridad. Nadie ve futuro para sus hijos», añade. Durante cerca de tres meses, entre finales de 2015 y marzo de 2016, Sur, el casco viejo de Diyarbakir fue el escenario de sangrientos enfrentamientos entre el Ejército turco y milicias vinculadas al PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán). Hace un año que callaron las armas, pero la normalidad completa no ha regresado. El edificio del gobernador local está totalmente fortificado por barreras policiales y vehículos blindados. El administrador interino nombrado por Ankara se mueve por la ciudad con una imponente escolta de fuerzas de seguridad. Estas no dudan en cachear con esmero al visitante despistado. «Mientras continúen los toques de queda militares y el estado de emergencia no se puede garantizar que los resultados electorales sean justos», denuncia Baysal. El Gobierno, que cree que estas medidas no afectan a los comicios, también rechaza su siguiente denuncia. «Los kurdos que apoyan al AKP lo hacen por una de tres razones: miedo, oportunismo o religión». Diálogo Erdogan ha visitado Diyarbakir y acusado al PKK, una organización catalogada como terrorista por la UE, de ser el responsable de la violencia. Además, al mismo tiempo que una decena de diputados del HDP continúa encarcelado, entre ellos sus colíderes, Erdogan ha ofrecido diálogo «con la única condición de que no lleven armas y no busquen dividir el país y la nación». «Las guerrillas hicieron mal trayendo la lucha aquí», cuenta un muhtar (líder de la comunidad) de Diyarbakir que no quiere dar su nombre. «Todos compartimos esa sensación, pero fue el Gobierno el que lo permitió. Las trincheras se estaban construyendo a 100 metros de las comisarías». «Erdogan no es un buen musulmán. Nos ha traído mucha desgracia a los kurdos»En las pequeñas aldeas que han sufrido la violencia del PKK y el Ejército se comparte la crítica feroz contra Ankara y contra el presidente. «Erdogan no es un buen musulmán. Nos ha traído mucha desgracia a los kurdos», señala un vecino de la aldea de Korukoy, escenario de una operación militar durante veinte días. «Tres familias se han ido del pueblo por miedo a que los soldados vuelvan», añade. Otros, en cambio, mantienen una posición más desafiante: «Erdogan es como Sadam [Hussein]», comenta Bekir Koçan, otro residente de la aldea que fue detenido brevemente durante aquellos días. «Sadam también atacó a los kurdos, pero ya no está al mando. Erdogan correrá el mismo destino». Y según las encuestas, que colocan el sí y el no casi a la par, ese destino más inmediato puede depender de la población kurda. De acuerdo con el columnista del Hürriyet Murat Yetkin, la falta de apoyo por parte de amplios sectores del ultranacionalistmo turco, obliga al AKP a buscar apoyo entre los kurdos. «Están utilizando el miedo y otras muchas tácticas para que votemos sí. Aun así, al menos en Diyarbakir, la mayoría seguirá diciendo no», remata el muhtar.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Jean-Luc Mélenchon, Pablo Iglesias y Marine Le Pen, tres políticos con un mismo combate
Jean-Luc Mélenchon, candidato a la presidencia de «Francia insumisa» (PCF y extrema izquierda), tiene el programa de izquierda populista más radical de Europa, con más «gancho» personal que Pablo Iglesias, en España, y sus mismas simpatías por los socialismos caribeños y tropicales. A finales de enero, Mélenchon era un candidato «minoritario». Tres meses más tarde, no se puede descartar un duelo final, en la segunda vuelta, entre Marine Le Pen, extrema derecha, y el líder de «Francia insumisa». Según dos de los sondeos más significativos, publicados diariamente por «Les Echos» (matutino de referencia financiera) y «Paris Match» (semanario independiente), las intenciones de voto de la primera vuelta (23 abril) de los cinco principales candidatos, el 1 de febrero pasado, eran las siguientes: ?Marine Le Pen, 26%. ?Emmanuel Macron, 22/24%. ?François Fillon, 19/20%. ?Benoît Hamon, 16/13,5%. ?Jean-Luc Mélenchon, 10/11,5%. Dos meses y medio más tarde, el 13 de abril, a diez días de la primera vuelta, las intenciones de voto son estas: ?Emmanuel Macron, 23,5%. ?Marine Le Pen, 22,5%. ?François Fillon, 20%. ?Jean-Luc Mélenchon, 18/19%. ?Benoît Hamon, 7/8,5%. Los institutos de opinión franceses se dan a sí mismos un margen de error del 2,5%. Con ese margen, los sondeos parecen sugerir que todo es posible en la inminente elección presidencial francesa. A la segunda vuelta, el 7 de mayo, solo pasarán los candidatos que consigan más votos en la primera vuelta. Fino observador de la política nacional, el presidente François Hollande ha dejado caer entre sus «íntimos» este comentario sibilino: «Esta campaña huele mal. Y puede temerse una segunda vuelta con Le Pen y Mélenchon». ¿Cuál es el «motor» que ha «lanzado» Mélenchon? Un programa muy semejante al de Marine Le Pen y de Pablo Iglesias, con diáfanos rasgos populistas de izquierdas: ?Disolver el régimen de la V República, abolir su «monarquía presidencial» para fundar un nuevo régimen, la VI República. En el terreno institucional Mélenchon quizá sea más radical que la pareja Le Pen / Iglesias. ?« Salir de los tratados europeos ». Allí donde Le Pen propone el «Frexit», la salida de Francia de la UE a través de un referéndum, Mélenchon propone una «salida negociada». Se trata de una posición a la izquierda del difunto programa del ex primer ministro griego Yanis Varoufakis. ?« Independencia de Francia ». Allí donde Le Pen propone salir pura y simplemente de la OTAN, Mélenchon propone una «revisión» para «equilibrar» las relaciones de París con Moscú y Washington. Si Pablo Iglesias ha llegado a «cooptar» algún general próximo a Zapatero, Mélenchon está visceralmente alejado de todas las jerarquías militares francesas ?«Planificación ecológica» y «progreso humano», con inversiones estatales superiores a los 100.000 millones de euros, una subida «importante» del salario y la contratación «masiva» de varias decenas de millares de funcionarios. Se trata del capítulo presupuestario más demagógico de Europa. ?Francia «en vanguardia de la paz y la humanidad», lanzando una gran negociación continental sobre las fronteras europeas, incluyendo a Rusia y excluyendo a los EE.UU. La retórica «melencholiana» está muy próxima a las retóricas caribeñas (cubanas) y tropicales (venezolanas), a las que parecen sensibles los líderes de Podemos. Nacido en Tánger (1951), de padres franceses y abuelos españoles, Mélenchon hizo carrera como socialista más o menos moderado, antes de «independizarse» y descubrir su vocación final de tribuno populista, gran admirador de los caudillos tropicales, caribeños y sur americanos. Es un orador grandilocuente, demagogo, con un lenguaje callejero salpicado de temibles gracietas truculentas.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La mitad de los franceses votarán a políticos extremistas en las próximas presidenciales
Más del 50% de los franceses se disponen a votar a políticos extremistas, de izquierda y derecha en la elección presidencial del 23 de abril y el 7 de mayo. Esa espectacular ascensión del voto extremista, de izquierda y derecha, ultra nacionalista, introduce un factor de incertidumbre espectacular en la semana final de la campaña presidencial, amenazando los equilibrios políticos tradicionales, víctimas del maximalismo apocalíptico. El voto extremista de izquierda y derecha suma hoy el 50,5 % de las intenciones de voto en la primera vuelta presidencial, el próximo día 23, dividido de esta forma: -Marine Le Pen (extrema derecha), 23 %. -Jean-Luc Mélenchon (extrema izquierda), 19 %. -Nicolas Dupont-Aignan (ultra nacionalista conservador), 4 %. -Philippe Poutou (extrema izquierda anti capitalista), 2 %. -Jean Lassalle (extremista de ?centro?), 1 %. -François Asselineau (extremista ultra nacionalista) 1 % -Nathalie Arthaud (extrema izquierda trotskistas), 0,5 %. -Jacques Cheminade (extremista ultra), 0 %. El voto moderado tradicional, de centro, reformista o derecha, suma 6 puntos menos, el 41,5 % de las intenciones de voto del domingo 23, dividido entre solo dos candidatos: Emmanuel Macron con el 22,5% y François Fillon con el 19%. Gran partido de la izquierda francesa, desde la llegada al poder de François Mitterrand, el mes de mayo de 1981, el PS se encuentra hoy caído en una crisis interna cainita y suicida, camino del resultado electora más catastrófico de su historia. Benoît Hamon, su candidato, solo tiene entre y 7 8 % de intenciones de voto. El socialismo francés es víctima de la ascensión ?imperial? de un antiguo ministro de Mitterrand y de sucesivos gobiernos socialistas, reconvertido en el populismo de extrema izquierda, Jean-Luc Mélenchon, al frente de una coalición, ?Francia insumisa?, donde se integran el PCF y varios grupúsculos de extrema izquierda y ecologistas radicales. En las últimas semanas, Mélenchon ha ?despegado?, ganando muchos puntos en las intenciones de voto. Las mismos que ha perdido el candidato socialista, camino del suicidio electoral, aparentemente. La presencia de otros dos candidatos de extrema izquierda, Philippe Poutou (2 %) y Nathalie Arthaud (0,5 %) todavía ?roba? más de 2 puntos al candidato socialista. Pero, sobre todo, subraya la evidencia de una fragmentación y balcanización de las izquierdas, relegando al PS tradicional a un puesto frágil y amenazado en el nuevo paisaje político nacional emergente. A la derecha, era clásico el enfrentamiento entre el Frente Nacional (FN, extrema derecha) de la familia Le Pen y los distintos partidos de centro y derecha, liderados por Valery Giscard d?Estaing, Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy, que siempre denunciaron las amenazas políticas, sociales, económicas y culturales de Jean-Marie Le Pen, que llegó a eliminar al candidato socialista, Lionel Jospin, en las presidenciales del 2002. Quince años más tarde, Marine Le Pen es una adversaria mucho más peligrosa: tiene más intenciones de voto, puede ganar la primera vuelta, y no puede descartarse su posible victoria en la segunda ronda, el 7 de mayo próximo, con un programa inquietante para toda Europa: el ?Frexit?, la salida del Francia de la UE, tras un referéndum de ?iniciativa popular?; y la ruptura con la Alianza Atlántica y su organización militar integrada, la OTAN. Tras el escándalo de los presuntos empleos ficticios de los que se benefició su esposa Penelope, François Fillon, conservador, solo tiene hoy un 19 % de intenciones de voto. Tenía entre 25 y 27 a mediados de enero. Y corre el riesgo de ser eliminado en la primera vuelta, víctima de la ascensión imparable, hasta hoy, de Le Pen, y de la existencia de otro candidato ultra, Nicolas Dupont-Aignan, que fue un conservador tradicional, hasta hace cinco años, cuando descubrió su vocación mesiánica de ?salvador de la patria?. Dupont-Aignan está a la derecha de Fillon y a la ?izquierda? de Le Pen. Sus 4 % de intenciones de voto ?roban? a Fillon un capital electoral decisivo, potencialmente devastador. Si el candidato conservador no consigue recuperarse, durante los próximos siete días, la doble presencia de la candidata de extrema derecha y el candidato ultra nacionalista eliminarán al candidato de la derecha tradicional. Paradójicamente, el gran beneficiario potencial de la ascensión de los extremismos de izquierda y derecha es el candidato social reformista, ?ni de izquierda ni de derecha?, ?centrista del centro?, Emmanuel Macron, que ganó más de 3 millones de euros, en dos años, como banquero de negocios (Rotschild), ha sido consejero y ex ministro de economía de François Hollande, y está apoyado por un abanico de personalidades incompatibles entre sí. Al día de hoy, Macron cuenta con el voto y apoyo de un ex secretario general del PCF (Robert Hue), ex ministros conservadores y liberales (Alain Madelin, Dominique Perben), ministros y ex ministros socialistas (Manuel Valls, Jean-Yves Le Drian), ecologistas históricos (Daniel Cohn-Bendit), militares famosos por su lucha anti terrorista (Jean-Michel Fauvergue), militantes de la derecha tradicional (medio centenar de miembros del equipo de campaña del alcalde de Burdeos, Alain Juppé), militantes de grupúsculos ecologistas más o menos realistas? ¿como se ?aliña? esa ?paella? del candidato social reformista? Pues vaya usted a saber. La ascensión de la extrema derecha, desde hace una larga década, es interpretada por los especialistas como un ?voto de protesta?. Más del 40 % de los obreros se dicen dispuestos a votar Le Pen el próximo 23 de abril. El voto de extrema derecha será igualmente significativo entre funcionarios y agricultores, dos fragmentos sociales que en otro tiempo votaban a la izquierda y la derecha tradicionales. La ascensión de la extrema izquierda obedece a dos factores: el descrédito del mandato presidencial de François Hollande, precipitando la división suicida del PS; y el hundimiento del pensamiento socialista, enfrentando a primera sangre política a los partidarios del ?realismo? (Manuel Valls) y los partidarios del ?socialismo auténtico? (Benoît Hamon, Anne Hidalgo). Emmanuel Macron se beneficia del ?voto útil? de los electores de centro izquierda e izquierda moderada, que contemplan con horror el ?giro a la izquierda? del candidato oficial del PS. François Fillon debe afrontar el fuego cruzado de la extrema derecha (muy poderosa) y la derecha ultra nacionalista (minoritaria pero muy nociva en la primera vuelta). Los altavoces audiovisuales multiplican a toda hora el griterío extremista, con una consecuencia aparente: el riesgo de abstención es excepcionalmente alto, agravando todas las incertidumbres de fondo. Por vez primera en la historia de la V República, desde 1958, los extremismos se han instalado en corazón de una campaña electoral, amenazando todos equilibrios políticos tradicionales. Los sondeos anuncian una final Le Pen / Mélenchon o Le Pen / Fillon. Pero no es imposible descartar una final entre Le Pen, extrema derecha, y Mélenchon, extrema izquierda.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Los turcos votan en referéndum si entregan el poder absoluto a Erdogan
«¡Fuera de aquí!», chilla una mujer junto a la imponente mezquita de la Sultana Mihrimah, en el barrio estambulita de Üsküdar. «¿Por qué no entendéis que votar ?sí? no es nada bueno para la democracia?», había preguntado un hombre parado ante una de las muchas casetas del islamista AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) a favor del cambio constitucional. «¡Fuera de aquí!», repite la señora como respuesta. Cuando por fin se marcha, una joven le choca los cinco a la mujer. «¡Bien hecho, hermana!». La tensión social palpable en las calles turcas apenas ha dejado espacio para los argumentos razonados. Los debates constructivos, mejor buscarlos en otra parte. La campaña electoral se ha celebrado mientras el país se encuentra en estado de emergencia y en mitad de las purgas masivas de Erdogan. El «sí» ha gozado de omnipresencia en la prensa, mayoritariamente progubernamental después del cierre de 149 medios de comunicación y la detención de más de un centenar de periodistas. Apagón en las redes «En 2016 se han aplicado apagones digitales en Turquía a una escala sin precedentes», explica a ABC Alp Toker, el turco-británico fundador de Turkey Blocks, plataforma que monitoriza las restricciones en internet. Además, según el informe de transparencia de Twitter, Turquía lidera la clasificación mundial de censura en las redes sociales al ser el país que más peticiones realizó para eliminar contenidos en la segunda mitad de 2016. «Es inevitable que esto tenga un impacto en el resultado del referéndum porque están bloqueando muchas voces», señala Toker. «Algunas de estas voces son problemáticas o se puede estar en desacuerdo con ellas, pero eso no significa que tengan que ser censuradas». Más de 55 millones de turcos acuden este domingo a las urnas en una cita histórica que va a determinar el futuro del país. El referéndum consulta a los ciudadanos si apoyan el cambio de 18 artículos de la Constitución de 1982, redactada bajo tutela militar. La reforma supondría la creación de un sistema presidencialista en el que Erdogan se convertiría también en cabeza del Ejecutivo. Podría nombrar ministros y retornar a su puesto como líder del AKP al mismo tiempo que el Parlamento perdería competencias para fiscalizar al Gobierno. También aumentaría la influencia directa del presidente para nombrar a los jueces más importantes del país. Además, el cambio constitucional elevaría el número de diputados de 550 a 600 y bajaría la edad mínima de los candidatos a los 18 años. La censura no se limita únicamente al mundo digital. Zeynep Altiok, diputado del socialdemócrata CHP (Partido Republicano del Pueblo), principal partido opositor, ha presentado un informe sobre la represión sufrida durante la campaña. De acuerdo con él, se han producido al menos 231 casos en los que ciudadanos, desde estudiantes a periodistas, han sufrido amenazas o ataques tanto de agentes de seguridad como de partidarios del «sí». Y nada menos que 330 personas han sido detenidas mientras pedían el voto para el ?no?. Tres han sido encarceladas. Pero hay más. «La campaña electoral no ha sido ni libre ni justa. El presidente y sus hombres utilizan dinero e infraestructuras del Estado», denuncia Sule Ozsoy Boyunsuz, profesora de Derecho Constitucional de la Universidad Galatasaray. «Llevan a estudiantes, y funcionarios a sus mítines y actos? Y, por el miedo, nadie puede negarse a estas visitas obligatorias». Las últimas encuestas no son claras. Dos daban la ventaja al «sí», otras dos al «no». Ninguna daba una diferencia mayor al 2%. La clave, pues, puede estar en un sector muy concreto del electorado: los ultranacionalistas agrupados en torno al partido de extrema derecha MHP (Partido de Acción Nacionalista), que se ha pronunciado a favor de la reforma. Erdogan ya necesitó sus escaños en el Parlamento para convocar el referéndum y ahora precisa el apoyo de sus votantes para superar la barrera del 50%. Pero el MHP se ha roto. Cuatro diputados fueron expulsados por su apoyo al «no», postura que podrían compartir muchos de sus votantes.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
«El referéndum no es sobre darle más poder a Erdogan, sino sobre cómo mejorar el gobierno»
Los turcos votan este domingo en referéndum la reforma constitucional que desea el presidente, Recep Tayip Erdogan. El embajador de Ankara en España, Ömer Önhon, defiende que su país es una democracia equiparable a las europeas, rechaza las denuncias de abusos de la oposición y asegura que la UE no está cumpliendo sus compromisos en el acuerdo sobre refugiados. ¿Por qué deberían votar los turcos a favor de dar más poderes al presidente Erdogan? Se ha planteado un cambio constitucional, que fue debatido y aceptado por el Parlamento, para lograr un gobierno más eficiente, y ahora esa posibilidad se votará en referéndum. La cuestión no es si dotar de más poderes al señor Erdogan ni a ninguna otra persona, sino si queremos un sistema presidencial en lugar de uno parlamentario. Bien, digámoslo así. ¿Por qué los turcos deberían aprobar un sistema presidencial? Los defensores de la reforma afirman que su aprobación mejoraría la gobernanza de Turquía. No todo el mundo tiene el mismo punto de vista. En el referéndum veremos quién se impone. Si gana el sí, los cambios entrarían en vigor y en 2019 tendríamos unas nuevas elecciones presidenciales. Ha habido una agria disputa entre Ankara y estados europeos que impidieron la participación de miembros del Gobierno turco en mítines a favor de la reforma. ¿Podría llegar a estar en peligro el acuerdo sobre refugiados con la Unión Europea? No sé si está bien conectar ambas cosas. En primer lugar, recordaré lo que sucedió. El ministro turco de Exteriores intentó viajar a Holanda para dirigirse a los electores y el Gobierno holandés, supongo que por asuntos de política interna, decidió cancelar el permiso de su vuelo sin siquiera una llamada. Entonces, otra ministra que se encontraba en Alemania intentó viajar por carretera, pero la Policía le impidió el paso. Fíjese, la ministra de un miembro de la OTAN bloqueada por la Policía holandesa. El cónsul fue detenido y el pasaporte de la ministra confiscado. Esto es una verdadera violación de la libertad de expresión y del derecho de reunión. No es manera de tratar a ningún país y menos a un aliado. Fue sencillamente inaceptable se mire como se mire y hemos elevado una protesta formal. El acuerdo sobre los refugiados es otra cuestión. Lo alcanzamos en marzo y nosotros lo hemos puesto en marcha. La gente ya no pasa a través de Turquía y ya nadie muere en el Egeo; mueren en el Mediterráneo, pero no en el Egeo. En este sentido, el acuerdo es un éxito y se ha conseguido el objetivo de frenar la inmigración irregular hacia Europa. Entonces el acuerdo no peligra. Cuando uno firma un acuerdo, espera que las dos partes cumplan. Los turcos estamos cumpliendo. De la UE no podemos decir lo mismo. Por ejemplo, el número de personas que Europa iba a asumir tras una primera acogida temporal en Turquía no se está cumpliendo debido a deficiencias europeas. Se comprometieron a enviar 6.000 millones de euros y no han llegado más de 600. No es porque la UE funcione muy lentamente, sino porque en realidad no les importa. Si lo hiciera, hubieran pensado en esto antes de firmar. Otra parte del acuerdo era la exención de visados para los turcos. Tampoco se ha producido. ¿Qué tiene que decir de las declaraciones en las que Erdogan llamaba nazis a los alemanes? No los llamó nazis. Dijo que los métodos que estaban utilizando recordaban a los de aquellos tiempos, que es una cosa diferente. Pero, ¿le parece ese el tono adecuado para rebajar la tensión? Creo que todos tenemos que tener consideración por los demás, y, lamentablemente, no sentimos que la Unión Europea tenga consideración con Turquía. Lo que pasó en Holanda y en Alemania es el ejemplo. Negaron el derecho de reunión de ciudadanos turcos alegando motivos de seguridad y tan solo unos días después permitieron una concentración del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que es considerado una organización terrorista por la propia UE. Hay una seria contradicción aquí. Turquía ha sufrido una ola de graves atentados. ¿En qué medida afectaría la reforma constitucional que promueve el Gobierno a la respuesta al terrorismo? Tampoco establecería una conexión entre el referéndum y la lucha contra el terrorismo. Contra el terror hemos de luchar juntos, cooperar y no hacer distinciones entre un buen y un mal terrorismo. Los terroristas buscan la desestabilización de todos los países y llevan a cabo sus crímenes en París, en Londres o en San Petersburgo. Todos estamos amenazados. Obviamente, pero es el propio Gobierno turco el que hace campaña afirmando que la reforma permitiría combatir más eficazmente al terrorismo Turquía combate contra Daesh en Siria, contra el PKK y contra la organización de Fetulah Gulen? Muchos enemigos Muchos, sí, y son todos grupos terroristas. Sea cual sea nuestro sistema político seguiremos luchando contra ellos, pero es cierto que los partidarios de la reforma creen que un sistema presidencial permitiría gobernar mejor el país, y eso incluye a la lucha antiterrorista. En los últimos meses hemos visto detenciones masivas de periodistas y opositores ¿Sigue siendo Turquía una democracia? Turquía afrontó una situación muy traumática tras el golpe de estado. Han sido momentos excepcionales y en momentos excepcionales a veces hay que tomar medidas excepcionales. Pero se ha hecho en el marco de la Constitución, de las leyes vigentes y de los convenios internacionales, que es lo mismo que han tenido que hacer en Francia, sin ir más lejos. Pero en Francia no se han producido miles de detenciones Obviamente, los casos son diferentes, pero el Gobierno francés tuvo que promover leyes de excepción por los ataques terroristas. Nosotros tuvimos que hacer frente a una organización con miles de integrantes que trató de derrocar al gobierno legítimo y llegó incluso a bombardear el Parlamento, causando 250 muertos. Después de eso, mucha gente fue detenida, pero las cifras muestran que 75.000 de estas personas fueron puestas en libertad. Pero de eso nadie habla. Turquía es, sin duda, una democracia. Podría ser que se hubieran producido excesos en algunos casos, pero el sistema judicial ha funcionado y los ha corregido.