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Noticias de referendum

21-05-2018 | Fuente: elpais.com
La bases de Podemos decidirán el futuro político de Iglesias y Montero desde este martes hasta el domingo
El censo para participar en el proceso convocado a raíz de la polémica por la compra del chalé se cerró con 487.772 inscritos el viernes pasado, la víspera del anuncio del referéndum
19-05-2018 | Fuente: abc.es
Salvini y Di Maio sellan el «Contrato para el gobierno del cambio»
Con cierto pesimismo en los mercados, inquietud en la Unión Europea y una mezcla de incredulidad y escepticismo en buena parte del país ha sido acogido el acuerdo definitivo sobre el programa de gobierno del antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5E) y la Liga Norte, de extrema derecha. Consta de 30 puntos desarrollados en 57 páginas con la denominación de «Contrato para el gobierno del cambio». La combinación de los programas de dos partidos populistas y euroescépticos para gobernar Italia, la tercera economía de la Eurozona, es una experiencia única en este país y en Europa. El programa pone el acento en una reducción de impuestos que favorece a los ricos, establece una agresiva campaña contra la inmigración y un cambio hacia Rusia en política exterior con la idea de cancelar las sanciones. Se eliminan algunos puntos sumamente polémicos de un borrador filtrado el lunes, pero los dos partidos mantienen el desafío a la Unión Europea en el capítulo fundamental de la política presupuestaria. «No podemos morir de austeridad», ha sido un lema electoral de los dos partidos, lo que se refleja claramente en el contrato de gobierno. Un punto fundamental del acuerdo es la «renta de ciudadanía», que ofrecerá a una persona sin empleo 780 euros al mes. Según el M5E, promotor de la idea, el coste será de 17.000 millones de euros al año. La mayoría de los expertos consideran que el coste real duplicará esa cifra, pues el subsidio crecerá según el número de familiares que el desempleado tenga a su cargo. Este subsidio tendrá una duración de dos años. Si el M5E ha logrado sacar adelante en el programa la «renta de ciudadanía», que fue su bandera electoral, otro tanto hace la Liga Norte con la «flat tax», un impuesto que reduce los cinco tramos actuales del impuesto sobre la renta a dos: el 15 y 20% para las familias y el 15% para las empresas. Se trata de una rebaja muy significativa, que tendrá un coste de 26.000 millones de euros, beneficiando especialmente a los ricos. Otro capítulo de enorme coste es la contrarreforma de las pensiones, con la eliminación de la ley aprobada por el gobierno de Mario Monti. Se reducirá la edad de la jubilación, lo que tendrá un coste de unos 100.000 millones de euros en cinco años. Un censo de los imanes Agresiva será la política sobre inmigración, otra bandera electoral de la Liga Norte, cuyo lema fue «los italianos primero». Se habla de la expulsión de 500.000 inmigrantes irregulares, al tiempo que se proponen acabar con el «negocio de la inmigración». La Liga ha impuesto también la elaboración de un censo de todos los imanes que predican en Italia. A diferencia del borrador del pasado lunes, en este contrato desaparece la petición al Banco Central Europeo de cancelar 250.000 millones de euros de deuda pública. Tampoco se menciona el referéndum sobre la continuidad en el euro, aunque el fundador del M5E, Beppe Grillo, ha anunciado en los últimos días ser partidario de esa consulta. El euroescepticismo y soberanismo de los dos partidos populistas se refleja en el contrato de gobierno en su intención de regresar a una Unión Europea anterior al tratado de Maastricht, que entró en vigor en noviembre 1993. Hay elementos positivos en el programa, como la pretensión de reducir el peso de la burocracia, la lucha contra la corrupción y hacer más eficaz la justicia. Pero el contrato se olvida del sur de Italia, un grave problema del país. El coste del programa está entre 108-125.000 millones de euros, según Carlo Cotarelli, prestigioso economista, director del Observatorio sobre las cuentas públicas italianas, que cree que no hay cobertura para tal programa, lo que supone un grave riesgo para las cuentas del Estado. Este contrato fue votado ayer por el 94% de los militantes del M5E inscritos en la plataforma privada Rousseau. Durante el fin de semana votarán los militantes de la Liga. Di Maio y Salvini negocian aún el nombre del primer ministro. La última palabra la tendrá el presidente de la República, que recibirá a ambos líderes el lunes.
19-05-2018 | Fuente: abc.es
Los ingleses prefieren perder Escocia que Gibraltar con el Brexit, según un diario escocés
Una encuesta publicada por The National, uno de los diarios escoceses de cabecera del independentismo, asegura que los ciudadanos ingleses prefieren mantener Gibraltar a Escocia si uno de los escenarios posibles durante el Brexit fuera elegir entre ambas regiones e Irlanda del Norte. Los encuestadores planteaban esta remota cuestión tanto a partidarios de la salida de Reino Unido de la UE como a los que no la apoyan. De los más de 1.000 participantes casi un 40% confirmó que perder Gibraltar era inconcebible, por delante del 35% que pensaba lo mismo de Escocia. Los restantes, se inclinaron por mantener como prioridad Irlanda del Norte. El sondeo, realizado solo en Inglaterra, fue encargada por una plataforma independentista Wings Over Scotland. En la muestra aseguran que antes de preguntar por esta cuestión se interrogó a los entrevistados si habían votado a favor del brexit o en contra. Según los organizadores de esta encuesta «los ingleses prefieren los 34,000 ciudadanos de Gibraltar antes que los 7,2 millones personas que viven en Escocia e Irlanda del Norte». Además, critica a aquellos que dieron su voto a la causa del brexit «todos ellos entregarían cualquiera de las tres para reducir la cantidad de inmigrantes que llegan al Reino Unido y ?arruinan? la economía». Todo cuando, en los últimos meses, la presidenta escocesa, la nacionalista Nicola Sturgeon ha vuelto a poner en marcha la maquinaria independentista y ha vuelto a reclamar de nuevo llevar a cabo un segundo referéndum de independencia cuando el proceso de salida de la UE termine. En el choque frontal que mantiene desde hace años con Westminster, el Parlamento escocés liderado por el Partido Nacionalista de Escocia, rechazó esta semana mediante una votación dar su consentimiento a la aprobación en el país de la ley del Brexit. Esto es, la creación de la legislación británica que establecerá las bases sobre el estatus del Reino Unido una vez se retire de la Unión Europea y que se está votando por fases en el Parlamento británico. Aunque el voto carece de legitimidad, esto supone otro enfrentamiento más entre ambos gobiernos y otro desafío más a Theresa May.
17-05-2018 | Fuente: elpais.com
Cristo se mete en política (africana)
Burundi vota en referéndum para perpetuar presumiblemente a un presidente rebautizado "el visionario" en un nuevo impulso religioso bien conocido en otros países de la región este de África
13-03-2018 | Fuente: elpais.com
El Poder Judicial multa a un juez que habló de ?terrorismo policial? por el 1 de octubre
El juez de Barcelona Federico Vidal deberá pagar 600 euros por emplear esa expresión en relación a la actuación policial durante el referéndum ilegal
12-03-2018 | Fuente: abc.es
Le Pen «rebautiza» al FN con un nombre casi idéntico al de un partido fascista francés de la ocupación nazi
El futuro partido de la extrema derecha francesa, «Rassemblement national» (Agrupación Nacional) (RN), ha entrado en crisis antes de poder existir: ese nombre pudiera estar registrado por un grupúsculo que amenaza con perseguir judicialmente a Marine Le Pen, presidenta del Frente Nacional (FN), enterrado prematuramente en el congreso de la «refundación» y el giro apocalíptico, en Lille, el fin de semana pasado. Horas después que Marine Le Pen propusiera a los participantes en el XVI congreso del FN, fundado por su padre en 1972, Igor Kurek, presidente de un grupúsculo ultra nacionalista, anunció por todas las cadenas de radio y tv que el nombre Rassemblement national (RN) es una marca políticamente registrada, de su propiedad. En tanto que presidente del RN ya existente, Igor Kurek declara: «El Frente Nacional de Marine Le Pen no podrá llamarse nunca Rassemblement national porque ese nombre es la marca registrada de nuestro propio partido. Si Marine Le Pen se obstina, presentaré una querella ante la justicia, denunciando la usurpación del nombre». Prudente, Marine Le Pen propuso a los militantes de su partido enterrar el nombre de Frente Nacional, para romper definitivamente con su padre, sustituyéndolo por el de Rassemblement national. La presidenta del enterrado FN anunció que el nuevo nombre debería ser aprobado «en referéndum» por los militantes de la extrema derecha. Aturdida, tras la revelaciones de un dirigente político que dice ser propietario de la marca Rassemblement national, Le Pen se apresuró a declarar que su partido era propietario de la misma marca, con anterioridad. El riesgo de un eventual proceso judicial, enfrentando a los propietarios presuntos o reales de la marca RN, multiplicaría los frentes de crisis esperpéntica, cuando Marine Le Pen está enfrentada a cara de perro con su propio padre, Jean-Marie Le Pen, que utilizó la misma marca en varias elecciones, durante los años sesenta y setenta del siglo pasado. Rassemblement national populaire ya fue el nombre de un partido de extrema derecha colaboradora con el nazismo alemán, en la Francia ocupada de 1941 y 1944. Rassemblement national, eliminado el «popular», ya fue un grupúsculo y «cartel» de la extrema derecha durante los años sesenta del siglo pasado, cuando Jean-Marie Le Pen era un «discípulo» aventajado de un abogado ultra derechista, Jean-Louis Tixier-Vignancour. Tras fundar el FN en 1972, Jean-Marie Le Pen siguió utilizando el nombre de Rassemblement national para hacer varias campañas electorales. Y ese mismo nombre fue utilizado por los diputados del FN entre 1986 y 1988. Aspirando a «refundar« la extrema derecha, Marine Le Pen se ha tirado ella sola en una piscina donde flotan los restos podridos de otros partidos y grupúsculos que ya usaron con dudosa fortuna el mismo nombre que ella desea dar a su «nuevo» partido, Rassemblement national.
12-03-2018 | Fuente: abc.es
El nuevo Frente Nacional despoja a Jean-Marie Le Pen de la presidencia honorífica
El XVI Congreso del Frente Nacional (FN, extrema derecha) concluyó privando a su fundador, Jean-Marie Le Pen, del puesto de presidente honorífico, y confirmando a Marine Le Pen como presidenta, cuya primera y única decisión ha sido cambiar de nombre al partido fundado por su padre, proponiendo el de Rassemblement national (RN, Agrupación Nacional), que la extrema derecha ya utilizado en otras dos ocasiones. Prudente, Marine Le Pen propondrá la celebración de un referéndum para que el nuevo nombre de RN sea aprobado por los militantes del partido. El difunto FN ya utilizó su posible nuevo nombre entre 1986 y 1988, para calificar a su grupo parlamentario de la época. Jean-Louis Tixier-Vignancour, viejo cómplice de Jean-Marie Le Pen, también utilizó el mismo nombre en 1965, para nombrar el grupúsculo que más tarde se llamó Frente Nacional. Marine Le Pen cerró el XVI Congreso de su partido, en Lille, la tarde del domingo, con esa única decisión concreta, con un discurso de 70 minutos de duración, reconociendo que el ex FN no tiene cuadros, prometiendo futuras alianzas «nacionales y europeas», anunciando que, a su modo de ver, la «antigua división izquierda/ derecha ha sido sustituida por el enfrentamiento entre nacionales y mundialistas». Tras esa matriz ideológica, Marine Le Pen hizo un análisis apocalíptico de la situación de Francia y Europa. Apropiándose desde una óptica patriótica de muchos temas de la extrema izquierda populista, la presidenta y única figura relevante del ex FN, el futuro RN, avanzó un análisis programático ultra nacionalista, ultra anti europeo, ultra anti inmigrantes. A juicio de Marine Le Pen, el capitalismo y el liberalismo son hoy fuerzas «totalitarias» que ella compara al yihadismo y el integrísmo religioso: «El mundialismo y el islamismo son dos formas de totalitarismo, a través del comercio y la mundialización. Dos amenazas para nuestra identidad nacional». «Francia se encuentra en una situación de colonia en muchos terrenos». «La burocracia apátrida de la UE nos impone leyes liberticidas». «Solo nosotros representamos la fidelidad a la patria contra el capitalismo mundialista y apátrida». A juicio de Marine Le Pen, la Francia de Emmanuel Macron incrementa la pobreza, recorta las libertades, incrementa la inseguridad: «Inseguridad cultural, con las subversiones migratorias, creando zonas de no derecho, imponiendo costumbres contrarias a nuestros valores. Inseguridad física, con la explosión de la delincuencia y la amenaza terrorista permanente. Inseguridad patrimonial, a través de la reordenación autoritaria de la economía liberal. Inseguridad económica a través del liberalismo sin patria. Inseguridad social, imponiendo a los trabajadores los empleos precarios». A partir de esa matriz ideológica, Marine Le Pen clausuró el discurso del congreso de la refundación de su partido, sin presentar ningún programa concreto, articulando un rosario de críticas apocalípticas: ¿Emmanuel Macron? «El mejor representante del capitalismo liberal apátrida, una amenaza para las libertades y la prosperidad de Francia y los franceses». «Como Alain Juppé, el alcalde de Burdeos, y Daniel Cohn Bendit, el personaje de mayo de 1968, Macron encarna el nomadismo apátrida que hunde todos los valores de la nación». ¿La derecha tradicional? «Está condenada a la desaparición. Están tan mal como los socialistas. Sin líder, sin ideas, sin futuro». ¿La nueva economía mundial? «Una amenaza para la libertad y la prosperidad de los franceses más humildes, que solo beneficia a los capitalistas apátridas». «Solo nosotros defendemos a los obreros, los agricultores y los franceses más modestos, las clases medias». Esos proyectos chocan con patéticas realidades inmediatas: El ex FN ha perdido el 25 por ciento de los cuadros que ganó en las últimas elecciones municipales y departamentales.
09-03-2018 | Fuente: elpais.com
El exdirector de los Mossos admite que hizo manipular las actas del día del referéndum
Pere Soler deberá entregar el pasaporte y no podrá salir de España tras declarar ante la juez Lamela
09-03-2018 | Fuente: abc.es
Mateusz Morawiecki: «Nuestra reforma quiere defender los valores europeos»
Polonia se enfrenta a una situación que le puede llevar a la aplicación del Artículo 7 de los tratados europeos y que le podría suponer la retirada del derecho de voto y la congelación de los fondos estructurales por violar los principios democráticos en su reforma judicial. El primer ministro nacionalista, Mateusz Morawiecki, se reunió este jueves con el presidente de la Comisión para tratar de apaciguar el ambiente, aunque sin desvelar si está dispuesto a ceder a las exigencias de Bruselas. «Deje que le explique -afirma en una entrevista a un grupo de corresponsales después de esta reunión- por qué hacemos esta reforma. Puede que le sorprenda si le digo que es para defender los valores europeos, como la lucha contra todos los totalitarismos. En Polonia después de 1990 no hicimos ninguna verificación de la competencia de los jueces y para aquellos que no lo recuerden, en los 80 tuvimos la ley marcial y el sistema comunista atacó y asesinó a ciudadanos brutalmente. Yo mismo era un opositor en aquella época y perdí a alguno de mis amigos. Después de 1990 gente que no tomó las decisiones correctas empezó a construir un sistema judicial que a mí me parece inaceptable y me lo ha parecido en los últimos 25 años. Lo que pretendemos es apartar a jueces que vienen de un sistema que ha dictado penas de muerte en los tiempos más oscuros de los comunistas. Por cierto, que la elección de los miembros del Consejo General de los Jueces es prácticamente una copia, palabra por palabra, de la ley española y ha sido también alineada con el criterio de la Convención de Venecia. -Para tener un sistema judicial tan malo no se entiende que hayan tardado tanto en reformarlo. -Me alegro de que no tengamos un sistema judicial como el de Ucrania, el de Rusia o el de Turquía. Ese no era el debate, porque la inmensa mayoría de los jueces son gente honesta y decente. Pero como se dice en alguna lengua europea, el pescado se empieza a pudrir por la cabeza y había jueces que se mantenían desde la época anterior en la cúspide la de la pirámide, en el Tribunal Supremo, por ejemplo. -¿Ha servido de algo su reunión con el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker y el vicepresidente Timmermans? -Ha sido muy constructiva y seria. Hemos analizado cada una de las recomendaciones de la Comisión y les he pedido que hagan lo mismo, que contemplen las propuestas del libro blanco de la reforma judicial que hoy he enviado a todos los gobiernos de los países miembros. -¿Qué hay en este libro blanco que no haya explicado en todos estos meses? -Creemos que es un documento que puede ayudar a entender el conjunto. Lo que pasa es que a veces las cosas parecen un diálogo pero en realidad son dos monólogos. En algunos temas creo que ha habido ciertos aspectos que se han entendido más, que se han perdido, «lost in translation». -¿Entonces es solo un problema de malentendidos? -No, por supuesto que no es solo eso. Pero si de percepciones. Yo mismo fui encarcelado durante el comunismo por el viejo sistema y por eso mi perspectiva es diferente de la de alguien que nunca ha experimentado esa dictadura. A mí me parece bien que se emplee el término holístico porque si se mira todo en su conjunto creo que no estamos yendo en direcciones opuestas. Pero no quiero dar la impresión de que llevamos dos años con un diálogo de sordos. Probablemente es solo que lo estábamos viendo desde distintos ángulos. -¿Confía en que tendrá suficientes apoyos en el Consejo Europeo? -Bueno, creo que antes del próximo Consejo Europeo del día 22 en la Comisión habrán estudiado el libro blanco y antes del plazo del 29 de marzo nosotros responderemos a las 40 o 50 objeciones de la Comisión. Tenemos tiempo. -¿No hubiera sido mejor hacer la reforma judicial por consenso en vez de dividir al país? -Claro que hubiera sido mejor el consenso, pero no ha sido posible porque la oposición no se ha interesado en el acuerdo, sino en la obstrucción. Y respecto a la división del país, le tengo que decir que el 80% está a favor de la reforma judicial. Si hubiera un referéndum estoy muy seguro de que sería aprobado por una inmensa mayoría. -¿Hay alguna cosa que esté dispuesto a cambiar entre todo lo que le pide la Comisión? -Es demasiado pronto para decirlo. En los próximos días tenemos que analizar con todo detalle las cosas, la Comisión también y los expertos nos ayudarán. -¿Le han preguntado también por la polémica ley sobre la historia que ha sido tan criticada? -Son cosas completamente diferentes y no tienen ninguna conexión. Sobre esa ley le corresponde al Tribunal Constitucional decidir en los próximos dos meses.
08-03-2018 | Fuente: abc.es
¿Por qué se habla ya de la Italia de la «tercera república» y del fin de la era Berlusconi?
Cuando el candidato del Movimiento 5 Estrellas (M5E), el joven Luigi di Maio, afirmó el pasado domingo que «la tercera república» comenzaba en Italia a partir de esa noche, quiso dar a entender muchas cosas. Los resultados de los comicios evidenciaron el descalabro de las formaciones que han regido la vida política de los italianos desde los años 90: Forza Italia (FI), el partido de Berlusconi, tuvo que conformarse con un 14% de los votos, mientras que el Partido Democrático (PD), liderado por Matteo Renzi, obtuvo un modesto 18,7%. Ante ellos, el M5E, el partido fundado por el cómico Beppe Grillo, se situó como el auténtico vencedor con el 32,7%. En su libro «Histoire de l?Italie contemporaine» (Fayard, 2009), el historiador Pierre Milza, fallecido hace unas semanas, dedica un capítulo a «El momento Berlusconi». En él describe cómo «Il Cavaliere» y su partido, Forza Italia, obtuvieron su poder; en la década de los 90, el país «fue sacudido por una crisis política que no tenía ningún equivalente en las otras democracias europeas. El conjunto del sistema político de las décadas precedentes vaciló». En concreto porque la Democracia Cristiana (DC), el Partido Comunista Italiano (PCI) y el Partido Socialista (PS), los tres pilares que sostuvieron a Italia tras la caída del fascismo, se vinieron abajo. El descalabro sirvió para que Silvio Berlusconi, un antiguo cantante de cruceros reconvertido en empresario de medios de comunicación, fuera nombrado primer ministro en mayo de 1994 e inaugurara un nuevo periodo que se bautizó como la «segunda república». Empezaron, así, los años de las fiesta «bunga-bunga» y de cierta decadencia ética y estética que novelas como «Que empiece la fiesta», de Niccoló Ammaniti, o películas como «La gran belleza», de Paolo Sorrentino, se esforzaron en retratar. Los mismos años que Luigi di Maio, del M5E, cree terminados. Un «rosario de plata» Humberto II juega con el Príncipe Kardam de Bulgaria en 1967Si la «segunda república» fue la de Berlusconi, ¿cuál fue la primera? Para responder a esa pregunta hay que retroceder hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. En concreto, hasta junio de 1946, cuando Italia celebró una consulta para decidir si quería ser una monarquía o una república, siendo la última la opción que ganó. En su libro «Senior Service» (Anagrama, 2016), Carlo Feltrinelli cita el valioso testimonio de su abuela, que dejó escrito cómo vivió, junto a Humberto II, el día que se concieron los resultados: «Poco antes de la una sonó el teléfono que se encontraba a mi lado. De Gasperi había reunido urgentemente al Consejo de Ministros para proclamar de inmediato, sin esperar al 18 de junio, que era lo acordado, los resultados del Referéndum. La Monarquía había sido derrrotada (..) El Rey llevaba un traje oscuro, en la mirada de Bergamini se reflejaba el horror de lo que estábamos viviendo. Un milenio de Saboyas, iniciado con Umberto Biancamano, se cerraba con Humberto II por la maldita, corrupta y falaz política democristiana, que había demolido, arrogante e injustamente, a una Monarquía que había permanecido a lo largo de los siglos (..) De vez en cuando, el Rey separaba sus labios de un antiguo rosario de plata para beber un poco de champán». Alcide de Gasperi, el político líder de la Democracia Cristiana (DC) que despertaba las iras de la abuela de Carlo Feltrinelli, había fundado su partido, de forma clandestina, en 1942. Terminada la guerra, la formación, a la que un anticomunista como el periodista Indro Montanelli decía que había que votar «con la nariz tapada», se convirtió en la columna vertebral del país: de 1946 a 1981, todos los primeros ministros salieron de ella. Italia, sin embargo, fue una democracia atípica durante la Guerra Fría: aunque alineada con el bloque occidental, su Partido Comunista, el Partido Comunista Italiano (PCI), era el más importante a ese lado del telón de acero. Así las cosas, el duelo en las urnas entre la DC y el PCI atravesó toda la posguerra y alcanzó una tensión alarmante en 1976, cuando en las elecciones generales de junio de ese año los comunistas, que obtuvieron un 34,4% de los votos, estuvieron a punto de alcanzar a los democristianos, que sacaron el 38,7%. Con esos porcentajes tan ajustados, hubo que pensar soluciones; y la que se propuso, el «compromiso histórico», acabó en tragedia. El 16 de marzo de 1978, cuando el democristiano Aldo Moro se dirigía al Congreso para contemplar cómo se ponía en marcha el primer engranaje de esa estrategia, consistente en involucrar a los comunistas en el gobierno para suavizar su ideología, un comando de las Brigadas Rojas le secuestró. El ocaso El cuerpo de Moro fue abandonado en el maletero de un coche en RomaEl «compromiso histórico» se saldó con el asesinato de Moro a manos del grupo terrorista de extrema izquierda, que veía con malos ojos el «aburguesamiento» del PCI ?Ennio Flaiano, cachondo y certero, decía que él no era comunista porque no se lo podía permitir? y su flirteo con la DC. Los pormenores de ese magnicidio, que conmocionó a Italia, todavía son difíciles de dilucidar. Los episodios inexplicables ?¿cómo fueron incapaces de encontrar a Moro, si pasó todo el secuestro en un piso de Roma? ¿de dónde sacó información sobre su posible paradero Romano Prodi, que para no revelar la fuente dijo que había obtenido los datos jugando a la «ouija»?? son numerosos. Leonardo Sciascia, novelista y político, escribió «El caso Aldo Moro» para intentar aclarar algo más el suceso. Quizá lo consiguió en su dimensión humana, en las partes dedicados a analizar las conversaciones telefónicas mantenidas por los terroristas en esas semanas de incertidumbre; un trabajo que le permitió comprender que en la violencia existe cierto absurdo, que no excusa, por supuesto, su uso. Por ejemplo, Sciascia contaba cómo el 9 de mayo, después de haber tiroteado a su víctima, uno de los terroristas llamó a un amigo de la familia para comunicarle la muerte de Moro. Empleaba la fórmula de respeto «onorevole», «honorable», dedicada a los diputados italianos, para referirse al hombre al que acababan de asesinar. También repetía «lo siento» en numerosas ocasiones. El desenlace del asesinato de Aldo Moro, su muerte, dio al traste con el acercamiento entre la DC y el PCI. Ambos partidos siguieron, aunque debilitados, en la primera línea de la vida política italiana. La hecatombe que Milza cita en su libro se produjo años después del magnicidio y tuvo varias fechas y fases. En el caso del PCI, como en el de otros partidos comunistas, la caída del Muro de Berlín resultó definitiva; la Guerra Fría había terminado, y la formación no estaba del lado ganador. Aunque tomando la vía de la reforma a iniciativa de su secretario general, Achille Ochetto, no hubo manera de arreglar el descalabro; ni siquiera guardando la hoz y el martillo y rebautizándose como Partido Democrático de la Izquierda (PDS, por sus siglas en italiano), que cayó en la irrelevancia. A la DC y al PS los fulminó otra cosa: el «Tangentopoli», la «Operación Manos Limpias». Milza lo cuenta así: «En febrero de 1992, un socialista, Mario Chiesa, es arrestado en Milán con dinero negro. Cuenta los detalles del sistema de corrupción puesto en marcha por su partido en la capital lombarda. Acaba de estallar el escándalo ?Manos Limpias? (?) En total, siete ministros son obligados a dimitir entre 1992 y 1993, al igual que tres secretarios de partido, entre ellos Bettino Craxi, que sale de escena y toma la ruta del exilio en 1994; dos años más tarde, 338 diputados, 100 senadores y un centenar de representantes públicos de todos los partidos, pero mayoritariamente democristianos y socialistas, son acusados». Con la DC fuera del mapa, Berlusconi y Forza Italia se situaron como el hombre y el partido de centro-derecha del país. Esa nueva «segunda república» vivió su primer final en noviembre de 2011, cuando «Il Cavaliere», con Italia atravesando una grave crisis económica, dimitió de su cargo de primer ministro. Comenzó su caída: en octubre de 2012, fue condenado a cuatro años de cárcel y cinco años de inhabilitación para ejercer cargos públicos por un caso de fraude fiscal. Los resultados de las elecciones del pasado domingo pueden haber supuesto su final definitivo. El inicio de la «tercera república».