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Noticias de recesion economica

23-03-2019 | Fuente: elmundo.es
Casado agita el fantasma de la recesión económica: "Vuelve la crisis con Sánchez y su socio Pablo Iglesias"
El presidente del PP pide unir el voto del centro derecha en su partido: "El patriotismo no está reñido con las matemáticas" 
29-10-2018 | Fuente: abc.es
Recesión económica, corrupción y violencia, los retos del nuevo presidente de Brasil
El nuevo presidente de Brasil tendrá como principal desafío unir un país muy dividido y desgastado por una de las elecciones más polarizadas de su historia. Son 208 millones de brasileños que esperan un país más seguro, menos corrupto y que renueve la autoconfianza, que vuelva a ser una de las economías más potentes del mundo. Uno de los principales desafíos será afrontar la fuerte desigualdad económica, que se ha recrudecido en cuatro años de crisis política y recesión. El otro es mantener el combate a la corrupción y atacar los desvíos multimillonarios de fondos públicos, que han mermado las inversiones en infraestructura, sanidad y educación, esenciales en el gigante emergente. En cuatro años, la Operación Lavacoches combatió duramente la corrupción, llevando a la prisión a ejecutivos, magnates e importantes políticos de todos los partidos, entre ellos el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), el líder popular más importante de Brasil hasta la ascensión de Jair Bolsonaro. Empresas paralizadas Por otro lado, ese proceso de limpieza judicial derribó a la presidenta petista Dilma Rousseff, dejó en su lugar un impopular presidente, Michel Temer, y afectó también la economía, al paralizar las principales empresas del país, responsables por un 13% del PIB. Brasil necesitará salir de la recesión de cuatro años, que ha afectado incluso a empresas españolas que son algunas de las principales inversoras del país. El nuevo mandatario deberá recuperar la confianza en la economía y abrir nuevas oportunidades a 13 millones de desempleados. La seguridad ha sido otra de las exigencias de los electores en esta disputa. En la actualidad se registran cerca de 63.000 muertes al año y más de 600.000 brasileños presos en cárceles que son verdaderas mazmorras, sin derechos humanos mínimos. La inseguridad pública en estados del norte del país y en Río de Janeiro, o la sensación de ella en estados como Sao Paulo donde los índices de violencia son bajos, han calentado el debate sobre la liberación del porte de armas. Brasil es también uno de los principales productores de drogas del continente, ruta del narcotráfico mundial a África y Europa. El nuevo gobierno deberá enfrentar el crimen organizado, controlar las fronteras por las que pasan drogas y el contrabando de armas, preservando la Amazonía. La crisis de los venezolanos En las relaciones exteriores, el presidente deberá buscar salidas para recibir el flujo, cada vez más fuerte, de refugiados venezolanos y presentar una postura firme frente al gobierno de Nicolás Maduro, que ha sido un tema clave en el debate de esta elección. Otro reto será defender los valores esenciales de la Constitución brasileña de 1988, especialmente la libertad de expresión, y especialmente el combate a las noticias falsas, que fueron protagonistas en las redes sociales, alimentadas por militantes en ambos lados del tablero. Los grandes desafíos -Recuperar la economía y sacar al país de una recesión que afecta a los sectores más pobres, entre ellos, 13 millones de desempleados. -Enfrentar la inseguridad pública. El país registra más de 63 mil homicidios al año y tiene más de 600 mil brasileños tras las rejas. -Mantener la campaña anticorrupción iniciada hace cuatro años con la Operación Lavacoches y atacar los desvío que han empobrecido al país.
07-10-2018 | Fuente: abc.es
Brasil busca este domingo un camino que puede reflotarlo o socavar aún más la profunda crisis económica y política en que se ha sumergido en los últimos cuatro años, tras el estallido de un gigantesco escándalo de corrupción, que derribó a la última presidenta electa, Dilma Rousseff, y llevó a la prisión al mayor líder político del país, el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva. Con un país dividido entre los que detestan a Lula y su Partido de los Trabajadores (PT), los que le tienen verdadera pasión y los están en el medio de esa tormenta, más de 147 millones de brasileños votarán en 5.570 municipios de 27 estados, en uno de los comicios más dramáticos desde 1990, cuando realizó su primera elección directa después de tres décadas de dictadura. Los brasileños elegirán no sólo al presidente, sino también gobernadores, senadores y diputados, representantes de 27 estados. Serán 556.000 urnas electrónicas en Brasil y en 171 localidades en el resto del mundo, en la que representa una de las mayores elecciones globales y de las más modernas, donde la última novedad es que más de 87 millones votarán biometricamente, identificados por la impresión digital, y usando una aplicación en el móvil sin necesidad de documento de papel. En un escenario muy imprevisible, los dos favoritos a ir a una segunda vuelta el 28 de octubre son el ultraderechista Jair Bolsonaro, con un 35% en los sondeos, y el filósofo petista, Fernando Haddad, con un 22%. El empuje con el que ha crecido en el último mes, después de un atentado que casi le quitó la vida, puede impulsar a Bolsonaro a llevarse la elección en una primera vuelta, como buscan sus militantes, tratando de anular el fuerte rechazo del 45%, fomentado principalmente por mujeres y la campaña #EleNão (Él no). Para vencer en primera ronda son necesarios más del 50% de los votos. Polarización El exmilitar y Haddad son los representantes de una polarización concentrada en la imagen de Lula y su partido, que gobernó el país durante 13 años, dejando el recuerdo de una euforia con una economía pujante e importantes conquistas sociales que situaron a Brasil en un inusual puesto de vanguardia internacional. El colofón de esos tiempos, protagonizados por Rousseff, dejó también la marca de un país emergente que dejó de lado sus prioridades para despilfarrar fondos en los estadios del Mundial de Fútbol 2014 y en la organización de la Olimpiada Río 2016, una ilusión que se desbarató con los escándalos de la estatal Petrobras y un cartel de constructoras, salidos a la luz hace cuatro años. «Independientemente del resultado, el vencedor de esta elección ya es Bolsonaro, porque fue quien pautó el debate. El eje de la discusión se dislocó hacia la derecha, inflamando aún más el debate estructural», explica Fabio Luis Barbosa dos Santos, doctor en Historia Económica de la Universidad de São Paulo (USP). En tercer lugar en las encuestas está el laborista Ciro Gomes, soñando con un viraje que a estas alturas, con un 11%, sería espectacular. Gomes es exministro de Lula y uno de los economistas que detuvo la hiperinflación en la década de 90, depende de una unión de los electores de centro, por un «voto útil», que abandonarían en el camino a otros dos prestigiosos políticos, el socialdemócrata, Geraldo Alckmin, con el 10%, y la ambientalista Marina Silva, que se ha desplomado en un mes, del 16% al 4%. Puede sorprender por ser el único capaz de vencer a Bolsonaro en los sondeos de segunda vuelta. Operación Lavacoches La corrupción revelada por la Operación Lavacoches, encabezada por una red de jueces, fiscales y la Policía Federal, salpicó a políticos de los partidos más importantes: el PT, un viejo abanderado de la ética, el socialdemócrata PSDB y el Movimiento Democrático Brasileño (MDB), del actual presidente, Michel Temer, el más impopular de la historia, con un 4%. Las investigaciones llevaron a la cárcel en abril de este año a Lula, que pese a las condenas y acusaciones por corrupción y blanqueo de fondos, era el favorito para vencer en los comicios con un 39% de los votos, que registraba hasta el mes pasado, cuando la Corte Electoral (TSE) le prohibió definitivamente su candidatura. En medio de esas frustraciones surgió el candidato alternativo Bolsonaro, un excapitán del Ejército, por el diminuto Partido Social Liberal (PSL), que con un discurso machista, homofóbico y racista, ha conquistado una importante base de electores que no quieren al PT de vuelta. «Bolsonaro es la respuesta de una sociedad asustada. Quien está sin trabajo tiene miedo del hambre, y quien trabaja, tiene miedo del desempleo. Todos tienen miedo de la violencia y también, miedo de la policía», escribe Luis Barbosa. Una guerra sucia El líder nacionalista, autoritario y que llegó a ser entusiasta del chavismo, de la estatalización y se ha convertido en un liberal de última hora, ha crecido exponencialmente en la ruina brasileña, que en los últimos cuatro años ha visto resurgir el desempleo, la recesión económica y ha perdido el orgullo de ser brasileño, ante la repercusión internacional de los escándalos de corrupción, que dejaron huellas por el mundo. La violencia es otro de los grandes problemas del país. Con más de 62 mil asesinatos en el último índice de seguridad pública, el discurso de Bolsonaro, favorable a la liberación de las licencias de armas y la reducción de la edad mínima penal, ha encontrado eco entre electores que buscan salidas simples para problemas más complejos, como deficiencias educacionales, en la sanidad, en el transporte y en la falta de viviendas dignas, con más de 100 millones de brasileños sin acceso a saneamiento básico. Para Barbosa, Bolsonaro promete el orden por la truculencia, en un contexto de desprestigio de los movimientos sociales y de la política tradicional, así como ocurrió con Donald Trump en EE.UU., con Recep Tayyip Erdogan, en Turquía, o con el recrudecimiento del fascismo en Italia. Con una campaña que ha salido de la tradicional propaganda de televisión para crecer en redes sin control, especialmente en WhatsApp, la distribución de noticias falsas se ha alimentado ferozmente, llevando a incidentes violentos, especialmente entre los electores de Bolsonaro. El incidente más grave fue la puñalada contra Bolsonaro, el pasado 6 de septiembre, dada por un albañil aparentemente desequilibrado. Días antes, Bolsonaro pedía a sus correligionarios que «acribillasen a petistas». Lo cierto es que Brasil está en una encrucijada entre el petismo y el antipetismo. «Cualquier gobierno que venga será inestable, como fue (Fernando) Collor», compara Barbosa, recordando al independiente electo en 1990, que cayó tras solo dos años en el poder por una investigación del Congreso.
25-09-2018 | Fuente: abc.es
Para llevar 2.500 años muerto, Tucídides parece estar más de moda que nunca. Y no precisamente por sus esfuerzos como pionero historiador empeñado en intentar responder a la más difícil de todas las preguntas ?¿Por qué?? sin limitarse a funcionar como un mero cronista de la guerra del Peloponeso. A este resucitado clásico griego le interesaba mucho más identificar las causas del gran conflicto entre Esparta y Atenas que contar hazañas bélicas. Al imponer una nueva ronda de aranceles sobre productos de China por valor de 200.000 millones de dólares, la Administración Trump está poniendo una vez más a prueba la viabilidad de la relación entre dos gigantes hasta ahora unidos por el bolsillo. Una conexión basada en que los americanos compraban de todo a los chinos y a cambio los chinos han ayudado a financiar la deuda requerida por un país incapaz de alcanzar un mínimo consenso político sobre sus números rojos. La reiterada «trampa de Tucídides» insiste en la inevitabilidad de un conflicto cuando el orden internacional es cuestionado por una emergente potencia (Atenas-China). Y ese reto de poder es percibido como una amenaza inaceptable por parte de su establecido rival (Esparta-Estados Unidos). A este inquietante run-run no ayuda, por supuesto, la espiral de asertividad protagonizada por China en términos de revisionismo, militarismo y toda la pléyade de conflictos territoriales que cada vez la separan más de sus vecinos. Como potencia mercantilista, cada vez con mayor confianza en sus fortalezas, China no se va a amedrentar. Y la prueba está en su respuesta en forma de 60.000 millones de dólares en aranceles sobre productos americanos, además de acusar a la Administración Trump de «matonismo comercial». Este conflicto librado desde enero, con potencial para generar una nueva recesión económica, no solo amenaza la interdependencia forjada por Estados Unidos y China en el arranque del siglo XXI. También alimenta el riesgo de hacer realidad al Tucídides más tramposo.
13-09-2018 | Fuente: abc.es
Barack Obama: los sueños rotos del «Yes, We can»
Después de los ocho años de presidencia del republicano George W. Bush, el pueblo estadounidense quería un cambio. Tras vivir uno de los peores momentos de su historia ?los atentados del 11-S?, que desembocaron en dos guerras en el exterior ?Irak y Afganistán?, Estados Unidos, que se enfrentaba a una importante recesión económica, necesitaba un discurso esperanzador. Ante la ciudadanía se presentó entonces Barak Obama, un joven senador demócrata con un discurso culto y ambicioso, lleno de promesas. Inmerso en un constante conflicto racial, el país convirtió entonces los orígenes de Obama más en una oportunidad ?ser el primer presidente afroamericano de EE.UU.? que en un inconveniente. Su carrera, en ascenso imparable, le llevó a ganarle las primarias demócratas a Hillary Clinton, y a lograr la victoria en las presidenciales de 2008 frente al republicano John McCain. El eslogan de campaña, «Yes, We can», resultó premonitorio pero también irreal. Barack Obama juró su cargo como presidente de EE.UU. el 20 de enero de 2009, convirtiéndose en el primer mandatario afroamericano elegido por el pueblo estadounidense.Comprometido con las causas sociales y el medio ambiente y con un talante conciliador, Obama comenzó su andadura con uno de los mayores índices de popularidad, que incluso le harían acreedor al Premio Nobel de la Paz pocos meses depués de llegar a la Casa Blanca. Pero tras generar tan altas expectativas llegó la frustración de las promesas incumplidas, que le abocaron a marcharse del Despacho Oval con un saldo discutible después de ocho años de gestión; los últimos, con las dos cámaras del Congreso en manos republicanas. Durante su primer mandato logró varios de sus objetivos, como la retirada de tropas de Irak, o el alumbramiento de su polémica reforma sanitaria, la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible, más conocida como Obamacare; también encontró ?y mató? al terrorista más buscado, Osama bin Laden, cerrando una herida abierta en el pueblo estadounidense desde 2001. Acabar con las torturas, el cierre de Guantánamo y un mayor control en la venta de armas fueron otras de sus promesas: las dos últimas no logró cumplirlas. Emprendió una reforma bancaria, y mejoró la economía, rebajando el paro al 5%, pero la clase media blanca se sintió perjudicada y marginada. Este malestar serviría de trampolín a Donald Trump. Muy criticada fue su política exterior por acuerdos como el alcanzado con Irán ?tumbado por su sucesor?, su acercamiento a China, su falta de firmeza con el régimen de Bashar al Assad o la intervención en Libia, un país que sigue desnortado desde la caída de Gadafi. Obama intentó gestionar el país sin arrogancia y tendiendo puentes, política interpretada por muchos como una pérdida de influencia exterior. Buen presidente para muchos, muy discutido para otros tantos. La llegada de Trump le está haciendo pasar por bueno.
21-07-2017 | Fuente: elpais.com
Razones por las que España es el cuarto país de Europa en innovación universitaria
En los últimos 10 años el número de publicaciones científicas de las universidades españolas se ha duplicado, a pesar de que los gastos en el sistema universitario hayan disminuido casi un 8% en los años de recesión económica.
19-07-2017 | Fuente: elpais.com
Razones por las que España es el cuarto país de Europa en innovación universitaria
En los últimos 10 años el número de publicaciones científicas de las universidades españolas se ha duplicado, a pesar de que los gastos en el sistema universitario hayan disminuido casi un 8% en los años de recesión económica.
11-06-2017 | Fuente: abc.es
Puerto Rico decide en referéndum si se convierte en el estado 51 de EE.UU
El Congreso ha aceptado la celebración del referéndum bajo el nombre de «plebiscito para la descolonización inmediata para Puerto Rico», según en la Ley 7 de 2017, que ofrece tres opciones: convertirse en estado federado, avanzar el proceso de libre asociación como paso previo a una posible independencia o el actual status semicolonial dependiente de EEUU. Los defensores de que Puerto Rico se convierta el estado 51 de Estados Unidos esperan que esta opción gane la votación a pesar de que varios partidos de la oposición la rechazan. La propuesta para celebrar un plebiscito de estatus no encontró respaldo entre los partidos de la oposición por la existencia de discrepancias en torno a los modelos políticos que el gobierno ha incluido en la papeleta de votación. Se trata de un referéndum no vinculante, ya que la decisión final la tiene Washington. El presidente de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, ganó las elecciones el pasado noviembre gracias a sus promesas de convertir a Puerto Rico en estado federado de Estados Unidos y ahora confía en que Washington respete la votación. «El cambio está en el aire. Estados Unidos es la tercera nación de habla hispana más grande en el mundo. Es hora de discutir esto a fondo», ha explicado Roselló en una entrevista a 'The Guardian'. «Mandemos un mensaje alto y claro a Estados Unidos y al mundo entero, los puertorriqueños no solo queremos la ciudadanía estadounidense, queremos el mismo trato», ha defendido el excongresista, Pedro Pierluisini. Sin embargo, el Partido Republicano, ahora al mando del Congreso, ve con recelo la incorporación de Puerto Rico, que daría probablemente su apoyo al Partido Demócrata. Puerto Rico ha estado bajo la tutela de Washington desde 1898, cuando fue invadido al final de la guerra entre España y Estados Unidos. Aunque los isleños recibieron la ciudadanía estadounidense en 1917, se han mantenido en un limbo colonial en el que gran parte de la economía del país depende de la superpotencia mundial. Mucha gente piensa que el estatus territorial de la isla ha contribuido a los diez años de recesión económica, provocada por décadas de préstamos y la eliminación de incentivos fiscales. Puerto Rico está exento de los impuestos sobre ingresos, pero paga la Seguridad Social y el seguro médico para personas mayores y los impuestos locales. Además, recibe menos fondos federales que los estados de Estados Unidos.
08-06-2017 | Fuente: abc.es
Augusto Santos Silva: «El Brexit ha frenado el ascenso de los populismos en Europa»
El ministro de Exteriores de Portugal, Augusto Santos Silva, visitó Madrid esta semana para acudir a la Feria del Libro, que este año está dedicada a su país, y para participar en un simposium organizado por la Secretaría General Iberoamericana sobre la colaboración y la comprensión entre las dos lenguas (castellano y portugués). También ha participado en un debate sobre el futuro de la Unión Europea. Su visita ha coincidido con el atentado de Londres, en el que ningún según ciudadano portugués, según confirma Augusto Santos Silva, ha resultado muerto o herido. «Pero hay otros ciudadanos que han perdido la vida, que son víctimas inocentes. Y hay que condenar intensamente un terrorismo que cada vez utiliza procedimientos más bárbaros. Creo que hay apenas tres soluciones para combatirlo: firmeza en la defensa de nuestros valores ?nuestra civilización, nuestra democracia?; atacar las causas que conducen a la radicalización, sobre todo en los jóvenes, tanto dentro como fuera de Europa, lo que significa llevar a cabo políticas sociales y de integración, y económicas. Y en tercer lugar, que haya una mayor cooperación entre nuestra policías y entre nuestros servicios de información;y entre nuestros operadores judiciales. El terrorismo se combate en el marco del estado de derecho. No veo ninguna solución alternativa a estos tres puntos. ¿Cómo es la colaboración entre España y Portugal respecto a este tema? ¿Es fluida? Es buena a nivel de Interior, a nivel político, de los ministros; también a nivel de las fuerzas policiales es perfecta. Lo hemos visto en el marco de la visita del Papa a Portugal, en la que ha habido una colaboración entre ambos países. También hubo colaboración cuando se trataba del terrorismo de ETA. El intercambio de información entre las autoridades españolas y portuguesas es muy fluida. La primera ministra británica, Theresa May, ha dicho esta semana que el Reino Unido ha sido muy permisivo con el extremismo islamista. ¿Está de acuerdo? ¿Europa está siendo muy permisiva? Cada uno de nosotros habla de sus circunstancias. Yo, como portavoz del Gobierno portugués, puedo decir que no hemos sido permisivos con el terrorismo. Lo hemos combatido, aunque en Portugal esta amenaza no se siente tanto como en otros países. Pero hemos procurado ser claros en nuestra defensa de la democracia. Afortundamente en nuestro país no hay extremismos, ni radicalización política importante. Hemos procurado implementar políticas de inclusión, respetando la libertad religiosa y también el estado de derecho y las leyes nacionales. Nuestros servicios de seguridad están muy comprometidas con la lucha contra el terrorismo. Nosotros no hemos sido permisivos. Dentro de unos días se cumple un año del referéndum en el que el pueblo británico voto por el Brexit, ¿qué valoración hace de este año y de la relación que han mantenido la UE y el Reino Unido? «La salida del Reino Unido no podrá significar una menor inversión en la defensa y seguridad europea»El Brexit es una mala noticia para todos: para la UE y yo creo que también para el Reino Unido. Por tanto, las negociaciones son muy complejas, y no se trata de un juego de «win to win». Se trata de que logremos controlar las pérdidas porque siempre habrá pérdidas. Para que sean lo mínimo posible, es preciso regular lo antes posible las cuestiones de los derechos de los ciudadanos europeos (los que viven en el Reino Unido, y los británicos que viven en el resto de la UE). Después hay que regular los compromisos financieros. Si esos dos acuerdos se logran será más fácil encarar la cuestión de las fronteras, y sobre todo un marco de colaboración futura entre el Reino Unido y la UE. Eso es muy importante. La salida del Reino Unido no podrá significar una menor inversión en la defensa y seguridad europea, lo que se logrará con el incremento de la cooperación de la OTAN y la UE. Su salida no podrá significar la salida del Reino Unido del marco de los acuerdos comerciales, de las inversiones, de la economía europea. Tenemos que construir un acuerdo para el futuro comercial y económico del Reino Unido y la UE. Creo que será posible. La marcha del Reino Unido es un aviso importante para que la UE haga autocrítica sobre lo que falla en su interior.. Sí. El Reino Unido tiene razón cuando dice que es necesario un programa de desburocratización, de simplificación de los procedimientos. Hay cosas que se regulan a nivel de Bruselas, cuando no es necesario. Existe una excesiva ortodoxia de las reglas, y una excesiva incomprensión de que las reglas deben tener una aplicación inteligente. Hay puntos en los que Reino Unido tenía razón, pero no creo que la solución sea la desintegración europea, sino la reforma de las instituciones y de las reglas. Por eso es tan importante el debate abierto por el Libro Blanco del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, para que se complete la unión monetaria, se reformen las instituciones del euro y que el pilar social de la unión se intensifique. En ese Libro Blanco se plantea una Europa a dos velocidades.. Eso existe ya. Hay 19 países de la UE que tienen una moneda común, veintitantos que tienen el espacio Schengen, y hay países que están por delante de otros en referencia a la cooperación en defensa. Así que la multiples velocidades existen. Y esto es posible sin depender de la voluntad de otros países. Que no haya una lógica de exclusión de A, B y C, pero sí de decisión soberana de A, B y C sobre los ritmos que sean más adecuados para sus países, en términos de integración europea. En lo que respecta a los escenarios que plantea el Libro Blanco, para Portugal es inaceptable el número dos:que significaría retroceder en la integración. El escenario ideal es el cinco, en el que todos avanzan en la misma dirección, con el mismo ritmo, pero la combinación de los escenarios tres y cuatro ?multiples velocidades y considerar en cada momento lo que es más útil de regular a nivel europeo y a nivel domestico? parece la solución más práctica. Gustavo Santos Silva, durante la entrevista con ABC- DE SAN BERNARDO Hace unos días usted declaraba que el crecimiento del populismo en Europa podía llegar a su fin este año. ¿Cree que el Brexit o la elección de Donald Trump como presidente de EE.UU. han podido influir de alguna manera en esto? Hago una distinción. Respeto mucho las elecciones de EE.UU. El señor Trump es el presidente que han elegido. En cuanto al Brexit, ha sido un sobresalto de la conciencia europea porque los europeos han comprendido que debían unirse más, si no la tendencia de fragmentación ganaría fuerza. Lo que hemos visto es que la respuesta al Brexit ha sido una respuesta muy unida, porque en ningún otro país se planteó la cuestión de la salida de la UE. Y ha sido una respuesta sensata, porque no se ha procurado castigar a los británicos, sino que se ha intentado encontrar con ellos una solución positiva para todos. Lo que yo observo es que en las elecciones presidenciales de Austria el populismo ha sido derrotado; en las irlandesas y francesas también. Creo que sucederá lo mismo en las británicas, las alemanas y en las italianas. Lo que será muy importante. Así que sí, la conciencia del peligro que estabamos corriendo ha frenado el movimiento ascendente del populismo, aunque no ha desaparecido. Otro populismo es el de Venezuela, donde no cesan las protestas y la violencia. Creo que Portugal tiene previsto un plan para evacuar a sus ciudadanos si las cosas empeoran aún más.. «Estamos preparados si fuera necesario un apoyo excepcional a los portugueses que viven en Venezuela»En Venezuela hay algo menos de 200.000 portugueses registrados en el consulado, y estimamos que medio millón de personas son portugueses o luso-venezolanos. Las relaciones entre ambos países son próximas por la comunidad portuguesa, muy enraizada allí. Y también por las relaciones comerciales que mantenemos, y que se han ido estrechando durante este siglo. Pero vemos con mucha preocupación el clima político de Venezuela, la recesión económica, los problemas sociales, incluso de alimentación y medicinas. La población portuguesa que vive allí es muy vulnerable porque son comerciantes, tienen restaurantes, panaderías.. Son especialmente víctimas de la violencia urbana. Por lo tanto, tenemos un canal de comunicación muy estrecha con las autoridades venezolanas, a las que pedimos que protejan el bienestar y la seguridad de la comunidad portuguesa y europea. Y evidentemente estamos preparados si fuera necesario un apoyo excepcional a los portugueses, con nuestros medios y en colaboración con las autoridades venezolanas. En este momento hay miles de portugueses, que habían emigrado, que han regresado; y otros quieren regresar. Creo que todos nosotros, europeos, estamos preocupados y preparados. ¿Qué le parece la gestión de Donald Trump, como presidente de EE.UU., y su última decisión de sacar a su país del Acuerdo del Clima de París? Una decisión que nos afecta a todos. La consecuencia más importante es que es necesario más liderazgo europeo en las cuestiones del clima, del desarrollo sostenible y del compromiso con el multilateralismo porque la nueva administración de EE.UU. tiene una posición más escéptica con respecto a estas tres cuestiones. Yo comprendo las palabras de la canciller alemana, Angela Merkel, cuando dijo que nosotros los europeos tenemos que asumir el futuro en nuestras manos. No podemos depender siempre del tío americano o de lo que van a hacer los rusos, o de lo que los chinos y los estadounidenses van a pactar. Nosotros somos 500 millones de personas, el mayor mercado del mundo, el mayor contribuyen del mundo en ayuda pública. La economía más abierta del mundo. Por tanto, tenemos que asumir nuestras posibilidades. Pero no se trata de romper por iniciativa europea el lazo trasatlántico, aunque los americanos pasen por una coyuntura de menor implicación. Desde 1917, cuando el presidente Wilson decidió movilizar su país en apoyo de las democracias europeas, Europa ha tenido a EE.UU. como su socio principal. Y eso es muy importante, más que cada cambio presidencial. Para los portugueses, y creo que también para los españoles, nuestra posición geopolítica es muy sencilla: somos un socio europeo, vinculado al lazo trasatlántico y con puentes con África y Latinoamérica.
29-05-2017 | Fuente: abc.es
Caetano Veloso y artistas brasileños lideran una protesta contra Temer
Los astros de la música brasileña, Caetano Veloso y Milton Nascimento, encabezaron una protesta, cantaron y pidieron la renuncia del presidente de Brasil, Michel Temer y la convocación de nuevas elecciones, durante una protesta que reunió más de cien mil personas en la playa de Copacabana, en Río de Janeiro. Caetano, uno de los artistas más respetados de Brasil, cantó su repertorio más político, como la canción «Podres Poderes» (poderes podridos) que llevó a la multitud de manifestantes a la euforia. Veloso y Nascimento fueron el clímax en un evento que reunió a algunos de los cantantes y músicos más conocidos del momento, e inclusive una famosa y tradicional banda de carnaval de Río. Apoyado por artistas de televisión, estrellas de la cadena Globo, e inclusive de fama internacional, como el actor Wagner Moura, Veloso animó el coro que pedía «Directas Ya», el mismo lema entonado en los años 80 contra la dictadura, que ahora puede ser la alternativa para una de Temer, el presidente más impopular de la historia de Brasil. El presidente se sujeta por un hilo tras ser pillado en una grabación que lo envuelve en la obstrucción de las investigaciones contra la corrupción. «Basta soplar que Temer se cae», gritaban los manifestantes, además del tradicional «Fuera Temer», que se escucha por las calles y se lee en pintadas por todo Brasil. Los manifestantes también protestan contra las reformas de austeridad propuestas por Temer, que incluyen nuevas reglas en el sistema de pensiones y en la ley laboral como salidas a la recesión económica. Ajeno a las protestas, Temer, de 76 años, resiste, niega las acusaciones y repite que no renunciará desde que estalló el escándalo hace casi dos semanas. El domingo, en una nueva entrevista, Temer, que heredó el cargo hace un año tras la destitución de su exaliada Dilma Rousseff, dijo que sólo entregará el mando en 2019 y después de aprobar esas reformas. Si por un lado Temer ha ido ganando tiempo con esa posición, su permanencia sigue en tela de juicio entre la oposición e incluso entre sus propios aliados. Los brasileños prometen más protestas, entre ellas, la de São Paulo, fechada para el próximo domingo. Las de Brasilia, la semana pasada, fueron violentas, reprimidas por el Ejército y terminaron con cincuenta heridos, desgastando a Temer. En el Congreso, que está más lento que lo normal, parlamentarios aguardan una decisión de la corte electoral, que el 6 de junio puede imputar la fórmula presidencial que lo eligió como vicepresidente de Rousseff.