Infortelecom

Noticias de raul alfonsin

09-07-2019 | Fuente: abc.es
El expresidente argentino Fernando De la Rúa, ingresado en estado «muy delicado»
El expresidente de Argentina Fernando de la Rúa (1999-2001), de 81 años, fue hospitalizado y se encuentra «en estado muy delicado», según allegados al político, quien este año ya había sido internado de gravedad por problemas cardiorrespiratorios. De la Rúa, que en diciembre de 2001 se vio forzado a dimitir como presidente durante la peor crisis económica, política y social de la historia contemporánea de Argentina, está alojado en el instituto Fleni de la localidad bonaerense de Escobar, según dijeron familiares del exmandatario a la agencia estatal de noticias Télam. El expresidente fue ya internado a comienzos de enero pasado en el Hospital Universitario Austral de Pilar por una infección respiratoria que agravó dolencias cardiovasculares previas, lo que obligó a practicarle una angioplastia coronaria y permanecer en el área de cuidados críticos. También fue sometido a una traqueotomía para facilitar la tarea de desvincularlo de la asistencia ventilatoria mecánica. Casi un mes después fue dado de alta y derivado al Fleni, un centro de tratamiento y rehabilitación de patologías neurológicas. En mayo trascendió que debió ser hospitalizado de nuevo por problemas renales. Los problemas cardiacos del exmandatario vienen de lejos, ya que en 2018 fue sometido a una angioplastia tras un infarto de miocardio y en 2014 a otra por obstrucciones arteriales. En 2016 fue operado de un pólipo en la vejiga con resultado favorable y su historial registra también problemas pulmonares. De la Rúa nació en Córdoba el 15 de septiembre de 1937 y a los 21 años se licenció en Derecho. Vinculado a la Unión Cívica Radical (UCR) y tras asumir el cargo de senador en 1973, De la Rúa fue candidato ese año a la vicepresidencia de la República, formando tándem con Ricardo Balbín, quién había ganado a Raúl Alfonsín en las elecciones internas de los radicales, pero fue derrotado por Juan Domingo Perón. Legislador hasta 1976, cuando los militares dieron el golpe de Estado que desencadenó la última dictadura argentina, que se extendió hasta 1983, De La Rúa desarrolló ya de nuevo en democracia una intensa carrera política como diputado, senador y alcalde de Buenos Aires. Su carrera llegó a lo más alto el 10 de diciembre de 1999, al ser elegido presidente del país y sucedió al peronista Carlos Menem (1989-1999) para un mandato de cuatro años. Sin embargo, a finales de 2001, en medio de la grave crisis en la que estaba sumergido el país, el «corralito bancario» y trágicas revueltas en las calles, De la Rúa acabó renunciando y abandonando la Casa de Gobierno en helicóptero, una imagen que dio la vuelta al mundo.
10-06-2019 | Fuente: abc.es
Hacía tiempo que palabras como autoamnistía no se pronunciaban. El término se hizo fuerte, en los años 80, con esa especia de indulto previo que se dio a sí misma la última dictadura argentina (1976-83). La cuarta Junta Militar que presidió el general Reynaldo Bignone, creyó que el pasado no tendría futuro con un perdón general a todos los que participaron de aquel plan sistemático de secuestros, torturas y asesinatos de miles de personas que, en su mayoría, se convirtieron en detenidos desaparecidos. El expresidente de la transición, Raúl Alfonsin, les demostraría que estaban equivocados al sentarlos en el banquillo de los acusados en el histórico juicio a las Juntas (1985). Ahora, parecería que el régimen de Daniel Ortega, versión Centroamérica de «Yo, el Supremo», se quiere también perdonar para evitar un futuro entre rejas. La ruta de la impunidad elegida por un Gobierno, convertido en banda criminal, es un proyecto de ley que, salvo error de memoria, no tiene precedente en la historia universal. En su primer artículo libera de toda culpa judicial a, «las personas que han participado en los sucesos acaecidos en todo el territorio nacional a partir del 18 de abril de 2018». Dicho de otro modo, a los policías, militares, paramilitares y mercenarios responsables de las masacres del mes de abril del pasado año que dejaron no menos de 325 muertos, decenas de desaparecidos, sesenta mil exiliados y cientos de presos políticos (de verdad) que sufren todo tipo de suplicios físicos y psicológicos. No satisfecho con esto Ortega y Rosario Murillo, dueños del circo negro en el que se ha convertido Nicaragua, se ocuparon de que la Asamblea Nacional incorporara el párrafo más insólito que una pudiera imaginar y es la «amplia amnistía» a aquellos «que no han sido investigados, que se encuentran en procesos de investigación o en procesos penales y en cumplimiento de ejecución de sentencias». Es decir, que se da carpetazo a las investigaciones en curso, que se prohíbe que haya otras y que los procesos judiciales y sus sentencias sobre «los hechos acaecidos» desde abril del año pasado (incluidas los delitos comunes de robo etc) son ya papel mojado y los culpables trasformados en inocentes. El expresidente Carlos Menem, borró con la mano del indulto las sentencias del Tribunal (hasta de cadena perpetua) a los gerifaltes de la dictadura. La condena social les persiguió años pero hasta Rafael Videla volvió -y murió en prisión - tras anularse aquellos indultos. Daniel Ortega y Rosario Murillo podrán triunfar con su «autoamnistía» pero los delitos de lesa humanidad y así están tificados los del régimen nicaragüense, no prescriben. Más tarde o más temprano, ese siniestro matrimonio terminará dando cuentas a la justicia y como Videla, pasará sus últimos días en una celda. Su única aliada, previa a esa escena, sólo podrá ser la muerte y eso, no se desea ni al peor enemigo.
02-10-2018 | Fuente: abc.es
Clarín se despide de Hermenegildo Sábat, el caricaturista político que huyó de las palabras
Se fue un hombre libre, generoso, sin mordazas, con un sentido del humor infinito y una convicción: «La caricatura sólo se puede entender como una manifestación de humor político». Hermenegildo Sábat, «Monchi» para la redacción de Clarín, su familia y amigos, se despidió de noche a los 85 años. Lo hizo sin hacer ruido, después de cumplir, un día más, con el trabajo bien hecho y.. sin decir una palabra porque, insistía, «agregar textos a una caricatura no sumaría nada. En un dibujo el observador ve lo que quiere ver y punto. Ese es el trato». A «Monchi» no le importaban las consecuencias si la caricatura era, como siempre fue, el reflejo de lo que sucedía en el país. Parecido, por su dimensión, a una versión argentina (aunque nació en Montevideo) de Mingote, asumió riesgos que podían costarle la vida. Lo hizo durante la última dictadura militar argentina (1976-83) al atreverse a parodiar, en un dibujo, a los miembros de la primera Junta Militar, el general y presidente de facto, Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y al brigadier Orlando Ramón Agosti. Con su ingenio y el trazo grueso, Sábat puso en blanco sobre negro al ex presidente Raul Alfonsín junto a Aldo Rico, el militar rebelde «carapintada» y, del mismo tamaño, a Saúl Ubaldini, el sindicalista que traía de cabeza al presidente de la transición democrática. En los años 90, cuando Guido Di Tella, el ministro de Asuntos Exteriores de Carlos Saúl Menem, presumía de mantener «relaciones carnales» con Estados Unidos, el caricaturista pintó al canciller argentino en calzoncillos con los pantalones bajados. «Di Tella nunca se quejo, entendió que era mi forma de ver esa situación y se comportó conmigo como un caballero inglés», observó. Otra actitud diferente mantuvo la expresidenta, Cristina Fernández, al verse con un ojo en compota (el golpe imaginario de una sentencia en su contra de la justicia) o con una equis que sellaba sus labios, cuando la viuda de Kirchner castigaba a los argentinos con eternas y cotidianas, «cadenas nacionales» en radio y televisión. La ira de la ex presidenta se tradujo, en la Plaza de Mayo, en un insulto que parecía un chiste de sí misma. Le calificó de «cuasi mafioso». Hermenegildo Sabát, como todos los artistas geniales, no se quedaba a un solo palo. Tocaba el clarinete y fue «un pintor autodidacta, mago del plumín y tinta china», como recordaba el diario en el que pasó sus últimos 45 años. También brilló como «fotógrafo, ensayista, presidente de la Academia Nacional de Periodismo» y como «el autor de más de quince libros sobre los temas más diversos», recordaba Hector D´Amico en La Nación. En su despachito del diario recibía a las visitas, a los corresponsales extranjeros que se acercaban y a los compañeros que, a diario, pasaban a saludarle por el placer de verle. Gabriel García Márquez le entregó un premio en forma de homenaje, con Jorge Luis Borges mantuvo conversaciones que ahora y siempre serán historia viva y con Julio Cortázar acumuló una intensa correspondencia. Ricardo Kirschbaum, director de Clarín, lo recuerda en las páginas del periódico. «Era muy observador de los diarios y de los medios en general. Su oficina era casi un museo y sus dibujos no acompañaban las notas (crónicas), sino que eran una nota en sí mismos? El periodismo argentino y latinoamericano está de duelo. Menchi merece un sitio importante y definitivo en el Olimpo del periodismo?. Y todo, gracias a sus caricaturas. Sin palabras.
12-09-2018 | Fuente: abc.es
Lorenzetti, «El señor de la Corte» argentina da un paso al costado
Victoria relativa, pero victoria. Esa es la sensación del Gobierno de Mauricio Macri , tras lograr la dimisión del polémico presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti. A partir del 1 de octubre, será Carlos Rosenkrantz, actual magistrado de la máxima instancia judicial, su titular. Lorenzetti se va pero se queda. El juez que decidió la última década, qué, cuándo y cómo se ponían sobre la mesa las causas que estaban en lista de espera, se despide del trono de la Corte pero conservará una silla como magistrado. Lo hará como uno más, su voto no podrá inclinar la balanza, ni las causas estar sometidas, según sus críticos, «a tarifa». Tampoco podrá meter mano en el presupuesto del Poder Judicial ni volver a publicar una sentencia como arma arrojadiza contra el Gobierno. Esto fue lo que el Ejecutivo de Macri interpretó cuando, un par de semanas antes de su investidura, publicó un fallo que obligó al Estado (después de 20 años de disputa) a asumir una deuda de 45 mil millones de pesos (unos cuatro mil quinientos millones de dólares de la fecha). Lorenzetti (de 62 años), presionado por su propia historia, las denuncias del libro «El señor de la Corte», de Natalia Aguiar, y el azote sin descanso de la diputada oficialista Elisa Carrió, negoció su permanencia en una segunda fila de la Corte que le garantiza todavía inmunidad y cierto grado de la poder. Designado por Néstor Kirchner en el 2007, en un amago de ofrecer una imagen limpia de una institución que arrastraba un pasado de corrupción sin tapujos y sometimiento al poder de turno, Lorenzetti se supo adaptar a los nuevos tiempos y dar un paso atrás cuando el kirchnerismo, con sus manotazos de ahogado, amenazaba con poder en riesgo la democracia. Con ambiciones políticas, su carrera a la Presidencia del Gobierno (nunca confesada) quedó truncada al destaparse un pasado de negocios de dudosa trasparencia y un presente, como magistrado, bajo sospecha. Jurista de gran formación e intelectualmente brillante, la oratoria de «El señor de la Corte», título del libro que destapó el rostro más oscuro del magistrado, resulta difícil de superar. Hábil con el poder entre bambalinas su resignación a la Presidencia de la Corte también se puede leer como una victoria a medias. A fin de cuentas, se va pero se queda. Su sucesor, Carlos Rosenkrantz, de 59 años, es un jurista y académico de reconocido prestigio nacional e internacional. Fue asesor del expresidente de la UCR (Unión Cívica Radical), Raúl Alfonsín, trabajó en un despacho de abogados que defendió al grupo Clarín y abogó para que la Comunidad Homosexual Argentina lograse personalidad jurídica, en contra de la opinión de la Corte.
08-03-2018 | Fuente: abc.es
Muere Reynaldo Bignone, el último de la larga lista de dictadores argentinos
Reynaldo Bignone, último dictador en la historia de Argentina (1982-1983), falleció este miércoles a los 90 años en un hospital militar de Buenos Aires y pasará a la historia, según relataron las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, por ser «el gran genocida» del país, que no tuvo «compasión por las víctimas». «Tiene en su haber crímenes horrendos: desapariciones, torturas muertes, apropiación de bebes. Los genocidas no hay manera de que puedan limpiar su historia ni que puedan ser reivindicados», dijo a Efe Nora Cortiñas, referente de Línea Fundadora, una de las dos asociaciones que responden al nombre de Madres de Plaza de Mayo. Fuentes militares explicaron que el exgeneral, último presidente de facto de la dictadura que gobernó el país entre 1976 y 1983, murió por complicaciones de una operación quirúrgica en la cadera en el Hospital Militar Central de Buenos Aires, donde se encontraba internado desde ayer. En los últimos años se habían dictado contra él varias condenas perpetuas por delitos de lesa humanidad cometidos durante el régimen: robo de decenas de bebés a sus padres biológicos -detenidos y desaparecidos por la dictadura-, y torturas, secuestros y homicidios de multitud de opositores. Cortiñas, que junto con otras decenas de mujeres comenzó a clamar a finales de los años 70 por saber qué ocurrió con sus hijos detenidos por el régimen, lamentó que «estos personajes» (en referencia a los represores) se lleven una parte de la verdad de lo que sucedió, ya que nunca confesaron qué ocurrió con los desaparecidos. Nombrado presidente el 1 de julio de 1982, Bignone sustituyó al depuesto Leopoldo Galtieri tras la derrota de Argentina en la guerra de las Malvinas contra el Reino Unido, y una de sus primeras medidas fue convocar elecciones, pero también la destrucción de toda la documentación sobre detenciones, torturas y asesinatos de desaparecidos. Además, sancionó una Ley de Amnistía para los miembros de las Fuerzas Armadas sobre los actos cometidos contra miles de personas que fue derogada posteriormente por Raúl Alfonsín, el primer presidente de la actual democracia, a quien Bignone cedió el bastón de mando en diciembre de 1983 tras su triunfo electoral. La titular de la organización Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, dijo hoy que espera que quien «llora» la muerte del dictador sepa que está lamentando la pérdida de un «criminal totalmente resuelto a matar». «Me lo dijo personalmente cuando le fui a pedir por la vida de mi hija en diciembre de 1977 (..) y la mataron aunque yo se lo pedí», aseguró a Efe De Carlotto este miércoles. Por eso, «quien le llora, que sepa que llora a un genocida que se vanagloriaba de las muertes, sin dignidad y sin compasión por las víctimas enemigas», agregó. Bignone, que fue ascendiendo progresivamente conforme avanzaba la dictadura, estuvo a cargo de la ocupación militar del Hospital Posadas, a las afueras de Buenos Aires, donde se estableció un centro clandestino de detención, pero también de Campo de Mayo, guarnición militar de la periferia de la ciudad bajo cuya órbita se cometieron múltiples delitos de lesa humanidad. Fue por su responsabilidad sobre estos dos lugares por lo que recibió las principales condenas. Según los organismos de derechos humanos, hasta 1983 alrededor de 30.000 personas -entre ellas militantes políticos y sociales, de grupos revolucionarios armados y no armados, sindicalistas, estudiantes o artistas- desaparecieron para siempre tras ser secuestradas, torturadas y asesinadas por la dictadura. Además, unos 500 bebés nacidos en centros de detención fueron entregados por el régimen a familias ajenas. Aunque en enero de 1984 Bignone fue encarcelado, quedó libre meses después y se libró del histórico Juicio a las Juntas Militares de 1985. Sin embargo, en 1999 regresó a prisión por el robo de niños y el secuestro y asesinato de médicos del Hospital Posadas. Liberado tras seis años, en 2007 volvió a ser encarcelado luego de que durante el Gobierno de Néstor Kirchner (2003-2007) la Justicia declarase la inconstitucionalidad de las leyes 'del perdón' aprobadas en 1986 y 1987, así como los indultos concedidos por el expresidente Carlos Menem (1989-1999). Bignone también fue uno de los involucrados en el Plan Cóndor, como se conoce a la represión coordinada de las dictaduras del Cono Sur americano en las décadas de 1970 y 1980. Bignone, que también era el último que quedaba vivo de los seis presidentes que tuvo la última dictadura, en uno de los juicios que enfrentó afirmó que en Argentina se desarrolló una «guerra irregular» en la que las Fuerzas Armadas «tuvieron que intervenir para derrocar al terrorismo». En Argentina, durante el siglo XX, se dieron seis golpes de Estado exitosos (1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976), que precedieron a distintas dictaduras de diversa duración. El Proceso de Reorganización Nacional -como llamaron los militares al periodo iniciado tras el golpe de 1976- fue el último régimen de facto en la tumultuosa historia del país, un oscuro periodo que la sociedad clama que nunca más se vuelva a repetir.
23-11-2017 | Fuente: abc.es
La crisis del submarino desata un pulso entre Macri y la Armada argentina
«La tensión se corta como mantequilla», reconocía un miembro de la Armada argentina. El ministro de Defensa, Óscar Aguad, y el presidente de la República, Mauricio Macri, no podían disimular su incomodidad frente al jefe de la Armada, Marcelo Srur. El malestar era y es evidente. La comunicación entre los mandos de la Marina y el Ejecutivo atraviesa por un cortocircuito sin precedentes. Los reproches se suman y se da por descontado que en los próximos días «rodarán cabezas». La primera en la lista sería la del jefe del Estado Mayor de la Armada, Marcelo Srur. La imagen del martes de Macri sentado junto a Aguad, mientras Srur detallaba sobre una pantalla en la pared la secuencia de hechos que han acaecido en la tragedia del submarino ARA San Juan, hablaba por sí misma. Los rostros eran serios y no sólo por lo dramático de la situación. El principal reproche lo tiene Óscar Aguad, que no entiende que Srur tardara 48 horas en advertirle de la situación del submarino y de sus 44 tripulantes. El miércoles de la semana pasada, cuando se perdió el contacto con el ARA San Juan, el ministro entiende que debió ser informado de inmediato. En el edificio Libertador, sede de la Armada, no pensaron lo mismo y apelan al protocolo. Siguieron lo estipulado, «es de libro», observa una fuente del emblemático edificio. La tensión entre ministro y Armada tiene de telón de fondo la decisión de Aguad, amigo personal de Mauricio Macri, de optar por la compra de cinco aviones Super Étendart a Francia para la Fuerza Aérea, en detrimento de la Armada. El almirante no le perdonaría al ministro la falta de sensibilidad frente a una Fuerza que continúa en situación precaria y que ha tenido que superar y ha sido capaz de soltar lastre de la demonización de la dictadura (1976-83). Algo que nunca se logra totalmente en Argentina, pero que ha requerido enormes esfuerzos y sacrificios. En una entrevista reciente con ABC, Srur aseguraba: «Los argentinos entienden que esta Armada es nueva y el pasado ya no nos condena. Hoy día, la sociedad nos ve de otro modo, nos identifica con los apoyos que ofrecemos frente a catástrofes, incendios, inundaciones? Estamos con el pueblo y la gente nos ve como lo que somos, parte de la sociedad». Informado por internet En la reunión extraordinaria con Macri y Aguad, el almirante Srur precisó de la asistencia de Enrique Balbi ante la exigencia de detalles minuciosos del presidente de Argentina y del ministro. El capitán Balbi, además de portavoz desde hace años de la Armada, es submarinista profesional, amigo personal de media tripulación del ARA San Juan y conocedor como nadie de ese mundo complejo de los submarinos, y con precisión del ARA San Juan, un buque de 1985 de fabricación alemana. Al margen de las tensiones y asignaturas pendientes entre la Fuerza y Aguad, el detonante del último roce o colisión fue la apuesta inicial de Srur de inclinarse al silencio frente a la crisis del San Juan. Aguad se encontraba de viaje en Canadá cuando consultó el portal Infobae y descubrió en la «home» la noticia que le dejó sin palabras. Al frente del Ministerio de Defensa tuvo que enterarse por la web (la más visitada de Argentina) de un hecho de semejante envergadura. La escasez de fondos, queja histórica de la Armada Una de las quejas históricas de la Armada desde 1983, año del regreso de la democracia, es la falta de presupuesto. Desde el Gobierno de transición de Raúl Alfonsín, pasando por el de Carlos Ménem y el paréntesis de Fernando de la Rúa, la caja de la Marina se quedó prácticamente con telarañas. Los doce años de kirchnerismo no mejoraron la situación y los dos de Mauricio Macri tampoco han hecho grandes esfuerzos por modificar el escenario. El exministro de Alfonsín Horacio Jaunarena fue posiblemente el único en ocupar un cargo por deseo e interés propio. Lo hizo en tres ocasiones, entre 1986 y 1989, de marzo a diciembre de 2001, y de enero a mayo de 2003 con Eduardo Duhalde como presidente interino designado por la Asamblea Legislativa. En 1986 fue el artífice de la compra de submarinos, como el ARA San Juan, a Alemania. Consciente de la precariedad de medios de la Fuerza Naval, diseñó -y en parte logró- un plan de reequipamiento militar. Los titulares de Defensa que le sucedieron no parecerían tener su mismo celo. Llegaron al cargo en su mayoría como compensación por los servicios prestados en otros espacios o, como en el caso de Óscar Aguad, por su amistad personal con el presidente Mauricio Macri. «Estar al frente de Defensa era bailar con la más fea», escenifica un político que se mueve con agilidad en las esferas del poder. Durante el kirchnerismo las dos figuras más «populares» al frente del Ministerio fueron Nilda Garré (entre 2005 y 2010), vinculada a la guerrilla montonera y con un rencor histórico a los uniformados, y Agustín Rossi (de 2013 a 2015). La autoridad de éste quedó severamente menguada con el desembarco de La Campora, recuerda otra fuente. La asociación más o menos juvenil del kirchnerimos opacó a Rossi, un hombre que, a su vez, se sentía ajeno al ámbito castrense. Entonces, como ahora, el ministerio de Defensa se consideraba una instancia de segundo plano.Prueba de ello es el presupuesto militar que Argentina le dedica, uno de los más bajos de la región. Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo, destina el 1% del PIB a sus Fuerzas Armadas, menos que Bolivia, que asigna el 1,7, y tiene Fuerza Naval pese a no tener salida al mar, aunque sí lagos. Y muchísimo menos que Brasil, con el 1,3%, Colombia (3,4%), Ecuador (2,2%), Guyana (1,4%), Honduras (1,6%) y la vecina Uruguay (1,9%).
22-10-2017 | Fuente: abc.es
El kirchnerismo lucha por su supervivencia
La primera prueba de fuego electoral para Mauricio Macri -este domingo se renueva la mitad del Congreso y un tercio del Senado- encuentra al presidente de Argentina y a su coalición, Cambiemos, cómodamente instalados en un triunfo nacional y, según todas las encuestas, en la determinante provincia de Buenos Aires (cerca del 40 por ciento del padrón). La hora de la verdad en las urnas, tras las primarias del 13 de agosto, también llega para Cristina Fernández de Kirchner (Unidad Ciudadana). La expresidenta, pese a los volantazos en la estrategia de campaña (en este tramo habló por los codos), en lugar de ir hacia adelante parece, según los mismos pronósticos, que en intención de voto va para atrás. Sino a marchas forzadas, despacio pero sin pausa. Conclusión, salvo sorpresa descomunal e inesperada, el Gobierno podrá este domingo por la noche proclamar que su proyecto llegó para quedarse mientras en el peronismo se afilarán los cuchillos para ver qué hacen con la mujer que, pese a todo, logrará un escaño en el Senado. Allí, si la Justicia y sus colegas no lo impiden, promete sacudir el avispero de una oposición que parecería convencida de que es tiempo de búsqueda de consensos y gobernabilidad sin estridencias. M. Eugenia Vidal y Elisa Carrió están siendo las locomotoras que arrastran los votos de las elecciones El hallazgo esta semana del cuerpo de Santiago Maldonado, el activista político y artesano desaparecido el 1 de agosto en el marco de una operación de Gendarmería mientras cortaba una carretera, dejó a los partidos políticos (a excepción de Cristina Fernández) sin el cierre final de campaña, suspendido por solidaridad con la familia Maldonado. El descubrimiento de ese cadáver, enredado entre las ramas del río Chubut, a pocos metros de donde Maldonado se había instalado con un grupo de mapuches, frenó en seco la ruta triunfal a las urnas de los candidatos y puso sobre la mesa la posibilidad de que los sondeos pudieran tener menos validez. La escritora Claudia Piñero no cree que el caso «vaya a mover el amperímetro de las elecciones», mientras Juan Mayol, de la firma Opinalia, observa que podría afectar «de forma muy leve a los indecisos». El cambio de tendencia no lo aprecia el encuestador como tampoco lo hace su colega, Raúl Aragón, de la firma del mismo nombre, pese a advertir de que «es la primera vez en democracia que se produce un hecho que causó tanta conmoción en vísperas de elecciones». Maldonado se pudo ahogar La autopsia reveló que Maldonado no tenía contusiones. La posibilidad de que se ahogara (no sabía nadar) cobra fuerza y despejaría las dudas sobre Gendarmería además de dar un respiro al Gobierno. En este escenario, parecería que hay pocas probabilidades de que las urnas muden este domingo lo que se viene anunciando desde hace días. Mariel Fornoni, directora de Management&Fit, anticipa un escenario general «positivo para Cambiemos», con «victorias más claras en la ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Córdoba» (tercera en importancia). Asimismo, identifica «una tendencia favorable ?al Gobierno? en la provincia de Buenos Aires», donde se da la madre de todas las batallas. En números, con leves diferencias, coincide en ese territorio con el resto de las encuestas: «Ventaja para Esteban Bullrich (40 por ciento de votos) sobre Cristina Fernández (35 por ciento), seguidos de Sergio Massa (1Pais, rozando el 14 por ciento) y del exministro Florencio Randazzo (Partido Justicialista, con el 6,5 por ciento)». En el sondeo de Fornoni, la izquierda obrera de Néstor Pritola se quedaría con un sobrado 4 por ciento. En cuanto a los indecisos, estos se clavarían en un 8,8 por ciento. En cualquier caso ?en el mejor y el peor? el reparto final de escaños no le entregará a Mauricio Macri una mayoría absoluta en ninguna de las dos Cámaras, como tampoco la tendrá otro partido. El efecto inmediato y extraordinariamente valioso para Cambiemos se traduce en su consolidación como fuerza política. La idea de que esta comunión de la Unión Cívica Radical (UCR, del difunto Raúl Alfonsín) con el Pro (Macri) y la Coalición Cívica (Elisa Carrió) sería un fenómeno efímero, ya está despejada. «Un Gobierno fortalecido», reflexiona Mariano Vila, director general de la consultora Llorente y Cuenca, le permitiría a Macri «dar batallas políticas como, entre otras, la reforma laboral y fiscal. Es importante ?añade? ganar en legitimidad. Ahora ?matiza en un virtual triunfo? le van a respetar mucho más». Candidato sin bríos Con el viento a favor de Macri, éste se felicita de las dos mujeres que pueden considerarse las locomotoras que arrastran los votos de las elecciones. La gobernadora de la provincia de Buenos, María Eugenia Vidal, y Elisa Carrió. La primera ha sido la dama de compañía de Esteban Bullrich (un candidato sin bríos) y su mejor tarjeta de presentación ante el electorado. La última, pese a sus arrebatos retóricos, va camino de batir récord de votación en la capital. Con estas previsiones, el filósofo Santiago Kovadloff resumió en el programa de televisión «A fuego lento» la guerra que se libra en unas urnas con efecto matemático parcial e impacto político total. «Se está luchando por la supervivencia tanto del peronismo como del kirchnerismo». Dicho desde otro ángulo, el macrismo tiene para rato.
26-03-2016 | Fuente: abc.es
Fernández Meijide: «La cifra de 30.000 desaparecidos fue un invento de los exiliados en España»
El debate sobre el número de desaparecidos durante la última dictadura argentina (1976-83) sigue sin cerrarse. Pasaron 40 años del golpe militar del 24 de marzo de 1976 y, según quien hable, arroja una cifra u otra. En la etapa de los Gobiernos del matrimonio Kirchner se declaró oficial el número de 30.000 pero la Comisión para la Desaparición de Personas (CONADEP) creada por el presidente Raúl Alfonsín, comprobó 7.954 casos. ?¡Cómo que no se sabe! Claro que se sabe, son todos los publicados por la CONADEP?, exclama Graciela Fernández Meijide, miembro de aquella comisión, ex ministra de Acción Social del Gobierno de Fernando de la Rúa y madre de Pablo, el hijo que, con 17 años, los militares borraron de la faz de la tierra. Autora de ?Historia íntima de los derechos humanos en Argentina? Meijide averiguó de dónde salió y a quién se le ocurrió la idea de poner sobre la mesa el número de 30.000 desaparecidos. ?Los exiliados en España habían formado la Comisión Argentina de Derechos Humanos. Entonces, no existía la figura de desaparición forzada. Eduardo Luis Duhalde me contó allí que pusieron ese número para poder apelar a la figura de genocidio y denunciar lo que estaba pasando?. Duhalde, nombrado posteriormente Secretario de Derechos Humanos en el gobierno de Néstor Kirchner, decidió convertir la ficción en versión oficial y colocó la cifra de 30.000 en un nuevo prólogo que escribió, por delante del de Ernesto Sábato, en el Nunca Más, el libro que recoge, con nombres y apellidos, a todas y cada una de las víctimas del régimen militar. ?¿Dónde están los nombres de esos veinte mil más? ¿Dónde sus familias y las denuncias?. Colocan las placas vacías porque no pueden poner un nombre?, comenta en alusión al parque de la Memoria de Buenos Aires que visitó Barack Obama.
25-03-2016 | Fuente: abc.es
Fernández Meijide: «La cifra de 30.000 desaparecidos fue un invento de los exiliados en España»
El debate sobre el número de desaparecidos durante la última dictadura argentina (1976-83) sigue sin cerrarse. Pasaron 40 años del golpe militar del 24 de marzo de 1976 y, según quien hable, arroja una cifra u otra. En la etapa de los Gobiernos del matrimonio Kirchner se declaró oficial el número de 30.000 pero la Comisión para la Desaparición de Personas (CONADEP) creada por el presidente Raúl Alfonsín, comprobó 7.954 casos. ?¡Cómo que no se sabe! Claro que se sabe, son todos los publicados por la CONADEP?, exclama Graciela Fernández Meijide, miembro de aquella comisión, ex ministra de Acción Social del Gobierno de Fernando de la Rúa y madre de Pablo, el hijo que, con 17 años, los militares borraron de la faz de la tierra. Autora de ?Historia íntima de los derechos humanos en Argentina? Meijide averiguó de dónde salió y a quién se le ocurrió la idea de poner sobre la mesa el número de 30.000 desaparecidos. ?Los exiliados en España habían formado la Comisión Argentina de Derechos Humanos. Entonces, no existía la figura de desaparición forzada. Eduardo Luis Duhalde me contó allí que pusieron ese número para poder apelar a la figura de genocidio y denunciar lo que estaba pasando?. Duhalde, nombrado posteriormente Secretario de Derechos Humanos en el gobierno de Néstor Kirchner, decidió convertir la ficción en versión oficial y colocó la cifra de 30.000 en un nuevo prólogo que escribió, por delante del de Ernesto Sábato, en el Nunca Más, el libro que recoge, con nombres y apellidos, a todas y cada una de las víctimas del régimen militar. ?¿Dónde están los nombres de esos veinte mil más? ¿Dónde sus familias y las denuncias?. Colocan las placas vacías porque no pueden poner un nombre?, comenta en alusión al parque de la Memoria de Buenos Aires que visitó Barack Obama.
21-05-2014 | Fuente: abc.es
Argentina, el país con más robos por cada cien mil habitantes de Amércia Latina
La espiral de violencia en Argentina parece no tener descanso. A la delincuencia común se suman las agresiones entre colegiales y estudiantes en una dinámica que lleva camino de convertirse en secuencia común. La concejal Paola Caputo, hija de Dante Caputo, ex ministro de Asuntos Exteriores del Gobierno de Raúl Alfonsín, fue atracada a metros de su casa. La golpearon y patearon en el suelo pese a que los asaltantes ya le habían robado el bolso. «Tenía las llaves de casa en la mano y no entraron. Pudo ser mucho peor», se consuela.El caso se suma a una lista de agresiones que aumenta año tras añ..